sábado, 2 de octubre de 2021

El hábito no hace al monje, pero ¡cómo le ayuda!

 






La revolución de la vulgaridad


     “Me encanta la vulgaridad. El buen gusto es mortal, la vulgaridad es la vida”.

     Estas palabras de la diseñadora inglesa de moda Mary Quant, que se hizo famosa en la década de los 60’ por la invención de la minifalda y los shorts, ponen de manifiesto uno de los más importantes aspectos, aunque rara vez señalado, de la “revolución de la moda”: el gusto por la vulgaridad.


La diseñadora inglesa Mary Quant


     De hecho, desde los años 60, las modas han tendido cada vez más hacia la vulgaridad.

     Es una vulgaridad que pisotea el buen gusto y el decoro, que refleja una mentalidad contraria a todo orden y disciplina así como a toda prohibición, ya sea moral, estética o social, y que en última instancia, sugiere una completa “liberación” de las normas de comportamiento.

Sacrificando todo a la comodidad y a lo práctico

     Alguno quizá se pregunte si la comodidad y lo práctico no deberían ser los criterios principales para escoger cómo vestirnos.

     En realidad, la comodidad, el carácter práctico y la libertad de movimiento no deben ser los criterios capitales para escoger el vestido pues el hombre al vestirse no sólo cubre su cuerpo sino también expresa su alma, o sea su personalidad.

     Y como las personalidades varían según las diferentes circunstancias de edad, sexo, profesión, condición, etc. lógicamente la regla superior no debe ser lo práctico, pues ese criterio sería lógico para forrar una máquina, pero no para vestir a una persona.

     Aunque se pueda usar ropa menos formal en los momentos de ocio, esta ropa no debe dar la impresión de que uno abandonó su dignidad. Una persona nunca debe dar la idea de que está de vacaciones de su propia dignidad.

     Antes de la revolución indumentaria de los años 60, en los momentos de descanso las personas se vestían de modo más cómodo, pero manteniendo la compostura, que nunca se debe abandonar.


A pesar de que los tatuajes no están reñidos con sus capacidades profesionales, ¿Cómo reaccionarían los pacientes si un día su médico los atiende sin mandil?


     Es curioso observar que muchas empresas exigen de sus empleados el respeto de un código de vestuario para transmitir una imagen de seriedad y responsabilidad. Esta es la prueba de que la ropa transmite un mensaje. Puede expresar seriedad y responsabilidad, o por el contrario, inmadurez y descuido.

     La premisa de que el confort y lo práctico deben presidir la elección de la ropa tiene también otra consecuencia: la ropa que se usa ya no refleja la propia identidad.

     En otras palabras, ya no indica la posición social, la profesión, o las características más fundamentales de una persona, ni siquiera el sexo y la edad.

La indumentaria unisex

     



     Así, la indumentaria unisex, se ha generalizado y los blue jeans y shorts son usados por todas las generaciones. Los hombres y las mujeres, los jóvenes y los ancianos, los profesores, los solteros y casados, los estudiantes, los niños y adultos, todos se confunden al usar una misma ropa, que ya no expresa lo que son, piensan o desean.

     Alguien podría objetar que “el hábito no hace al monje”. El hecho de que una persona se vista con distinción y elegancia no significa necesariamente que tiene buenos principios o buen comportamiento. Del mismo modo, el hecho de que una persona lleve siempre ropa informal, no necesariamente indica que tenga malos principios o una conducta reprochable.

El hábito y el monje

     A primera vista, el argumento parece lógico y hasta obvio. Sin embargo, analizado en profundidad, no se sustenta.

    Es verdad que el hábito no hace al monje. Sin embargo, es un elemento que lo identifica.


DESPUÉS: Retiro de monjas en Nuevo México


ANTES: Religiosas del Monasterio Cisterciense de Santa María en Galicia, España


     Nadie negará que la pérdida de la identidad de muchas monjas y religiosos, que tuvo lugar durante los últimos cincuenta años fue en gran parte debida a que abandonaron sus hábitos, que expresaban adecuadamente el espíritu de pobreza, castidad y obediencia, así como un estilo ascético propio a la vida consagrada.

     Además, la razón humana, por la fuerza de la lógica que le es inherente, tiende naturalmente a establecer la coherencia entre el pensamiento y la conducta. Es lo que resumió el escritor francés Paul Bourget: “Hay que vivir como se piensa, so pena de tarde o temprano terminar pensando como se ha vivido”.

     Podríamos entonces decir que “hay que vestirse como se piensa, so pena de terminar pensando como se ha vestido”.

La pérdida del respeto

     Esto se demuestra, por ejemplo, en el igualitarismo gradual de las relaciones entre padres e hijos, profesores y alumnos, sacerdotes y fieles, patrones y empleados, etc. como resultado de que todos usan las mismas ropas, desapareciendo las formas exteriores de jerarquía.


Usar ropa, originalmente de trabajo, como el jean, en circunstancias solemnes, hace parte de la proletarización creciente


     Para no hablar de la proletarización creciente que resulta del hecho de usar una ropa que originalmente era de trabajo, como el blue-jean, en circunstancias solemnes, como ciertos eventos sociales y ceremonias.

     A menudo hoy es difícil distinguir, por sus ropas los hombres de las mujeres, los padres de los niños, una ceremonia religiosa de un picnic.

     Cortes de cabello y peinados siguen la misma tendencia a confundir la edad y el sexo, y de romper las normas de elegancia y buen gusto.

Infantilización colectiva

     Otro ejemplo es la infantilización colectiva que ha provocado la generalización del uso de ropa juvenil por parte de adultos y hasta ancianos, bajo la ilusión de eterna juventud.


Así como existe relación entre el cuadro y su marco, también debe existir relación entre la persona y el traje. El tipo humano cambió, el traje también. En consecuencia, los adultos se visten como adolescentes, ó, como niños...


     Viendo que los adultos los imitan, los adolescentes no tienen un estímulo para madurar y tienden a perpetuar la superficialidad de la adolescencia, un fenómeno que los sicólogos han llamado el “Síndrome de Peter Pan”. Todos quieren parecer niños.

     Un crítico de la moda brasileña se expresaba recientemente así:

     “Por mucho tiempo, hemos visto en las pasarelas, tanto internacionales como nacionales, el nivel de infantilización que las modas sugieren. Estilistas con más de 25 años de edad están diseñando (y usando) ropa que podría ser usada por los niños en una guardería.”

     Ahora, lógicamente que cuando una persona mayor se infantiliza, ella pierde su propia dignidad y aparecen sus lados ridículos en escena.

     Cuando se presenta por ejemplo una teleserie llamada “Veinteañeros a los cuarenta”, naturalmente uno piensa en personajes que padecen de inmadurez patológica en sus relaciones afectivas, la misma que reflejaría alguien que quisiese pasar por cuarentón después de los sesenta.

     Todos deben saber conservar su propia dignidad y condición en la forma de vestirse. Las vacaciones no deben ser un pretexto para dejar de ser aquello que somos, sino para realizar otras actividades que en la vida de trabajo no podemos disfrutar, sin perder nuestra propia identidad.

     Nada más agotador que representar un papel que no nos corresponde. No desaprovechemos el descanso jugando a lo que no somos.



FUENTE: Acción Familia. Algunas fotos son de este blog

viernes, 24 de septiembre de 2021

Semejanzas de los mensajes de la Virgen María del Buen Suceso y de Fátima — VIDEO

 




     El pasado 8 de septiembre, y como un homenaje a la Santísima Virgen, por la conmemoración de la Festividad de su bendito nacimiento, el Apostolado Seglar Nuestra Señora del Buen Suceso, llevó a cabo una entrevista vía internet, al fundador y director de Mater Fátima Internacional, Rvdo. Padre Héctor Ramírez — y quien fue por cuatro años capellán del Santuario de Fátima, en el lugar de las Apariciones en la Cova de Iría—, que se llevó a cabo en las instalaciones de Radio San Giovani, en la ciudad de Guayaquil. Dicho diálogo,  difundido bajo el título "Semejanzas del Mensaje de la Virgen María del Buen Suceso y de Fátima", precisamente, tuvo en las palabras del reconocido sacerdote, la intención de resaltar las similitudes y la íntima relación de lo revelado por la Santísima Virgen en Quito, entre los siglos 16 y 17, con las profecías dichas por Ella también, en Fátima, en el siglo XX.




     Gracias a la bondad del Director de la Radio San Giovani, Arquitecto Marcelo Muñoz, y a la buena disposición de sus colaboradores, la entrevista no pudo resultar mejor.

     Respondiendo a preguntas requeridas en los días previos, a miembros del Instituto Plinio Corrêa de Oliveira, así como de sus entidades afines en Estados Unidos y varios países de Europa y Sudamérica, el padre Ramírez, respondió a todas ellas con la misma tónica: colocando los puntos sobre las íes, sin ambigüedades, describiendo el terrible panorama que le espera a la humanidad, en caso de continuar en su estado cada vez más acentuado de apostasía, así como del heroísmo necesario a tener por parte de los católicos; necesario para defender la iglesia ante tal embestida del mal. 


El Padre Héctor Ramírez,
durante su intervención

     He aquí algunos trechos con las palabras del fatimólogo mexicano:
   
     "Las revelaciones de Quito dichas por Nuestra Señora del Buen Suceso que fueron dadas en el siglo XVII, y las de Fátima, que se dieron en el siglo XX, coinciden: habrá una pérdida de fe, y habrá una corrupción de las costumbres... Dios saldrá del corazón del hombre...la corrupción entrará en el corazón del hombre... Los dos mensajes coinciden, con diversas palabras, con diversas imágenes, en esto que ha venido pasando en el siglo pasado y también en el siglo presente" (P. Héctor Ramírez, 8 de septiembre del 2021).

     "Viene (en camino) una batalla frontal, contras las fuerzas de Satanás... contra la secta satánica de la masonería que viene destruyendo la iglesia católica, la fe de las almas...

     "Don Gabriel García Moreno, es como un símbolo, como un ícono de lo que la Virgen espera de todos los que quieran luchar por el triunfo de su Inmaculado Corazón.".

     ¿Ha llegado el mundo, al límite de la degradación? ¿Llegó ya la hora de la intervención del Inmaculado Corazón de María? El padre Ramírez, responde a estas incógnitas:

     ...(En cierta ocasión) "la Hermana Lucía le mandó a decir al Cardenal Caffarra estas palabras proféticas: "la batalla final entre satanás y Cristo, será por la familia". 

      "La ideología de género..., es la revolución más perniciosa de la historia de la humanidad...No veo a los católicos luchando contra este terrible dragón que satanás está dirigiendo... con la ideología de género, en diez años más, quizás no vamos a reconocer a la sociedad".

VIDEO:
ENTREVISTA 
AL PADRE HECTOR RAMIREZ

     
     El ilustre religioso mexicano, pone de relieve la similitud de las causas y efectos de la corrupción moral campante en el mundo actual, reveladas en ambos mensajes y de la inercia reflejada sobre todo en las almas de los católicos:

     "El Papa Benedicto XVI dijo: 'La causa de la crisis de la humanidad es una crisis de fe´. De los errores de los que casi nadie habla es el ateísmo. La gran conquista de Rusia no fue atómica, fue cultural... México ya no es católico... en México estamos en un país comunista... Los católicos hemos sido anestesiados por ese marxismo cultural...".


Durante la entrevista, el Padre Héctor Ramírez mencionó que existen casi setenta similitudes entre el Mensaje de Nuestra Señora y de Fátima


     El mundo se acerca cada vez más a momentos decisivos de esa batalla espiritual. El padre Ramírez, lo dice muy claramente, poniendo de relieve las similitudes de ambos mensajes: 

     "Hay muchísimas similitudes entre ambos mensajes... estadísticamente quedaríamos impresionados de encontrar cincuenta o setenta similitudes. Todo se parece...

     "Nos están invadiendo todas las barcas, los errores de Rusia, los satanistas, los masones, están invadiendo todas las barcas que son los ´países católicos y sometiéndolos al comunismo... 

     "Existe una frase curiosamente escondida y que hace parte de las últimas palabras dichas por la Virgen en Fátima, el 13 de octubre de 1917. Estuve cuatro años de capellán en el santuario y no escuché mencionarla una vez siquiera de la boca de obispos y sacerdotes: ´Si el pueblo no se enmienda, terminará el mundo´... Estamos en esos últimos momentos.

     "Los mensajes dichos por Nuestra Señora del Buen Suceso y de Fátima son urgentes...los tiempos se precipitan... y están unidos, por eso me gusta esta entrevista, pues es muy bueno que empecemos a encontrar las similitudes, para entender la pedagogía de Dios, en María, a través de la historia".


Miembros del Apostolado Seglar Nuestra Señora del Buen Suceso
junto al Director de Radio San Geovani, Arq. Marcelo Muñoz.
En el centro, la imagen peregrina de la profética advocación


     Los invitamos a escuchar detenidamente esta interesante entrevista, seguros que servirá de mucho para afianzar a los católicos en la militancia contra la revolución anticristiana, y en la esperanza del inmediato triunfo que sobre ésta obtendrá el Inmaculado Corazón de María.



domingo, 5 de septiembre de 2021

Reflexiones sobre la ropa femenina. Reconocido Cardenal de la Iglesia advirtió hace 60 años que la humanidad caminaría cada vez más hacia la masculinización de la mujer

 






El igualitarismo revolucionario inculca la competencia de la mujer en relación al hombre so pretexto de inferioridad

     El 12 de junio de 1960, el arzobispo de Génova, Italia, Cardenal Giuseppe Siri, publicó una Notificación en la revista de la arquidiócesis de esa ciudad. En ella, el purpurado, trata de la cuestión de la vestimenta femenina, y más especialmente del uso de los pantalones por parte de las mujeres.

     La reedición y la traducción de ese texto nos parecen muy pertinentes, porque a pesar del tiempo transcurrido, es muy actual. Y esto por una doble razón: por un lado, expone motivos que no dependen de las circunstancias, sino de nuestra naturaleza humana y de nuestra vocación divina, y por otro lado, el flagelo denunciado, entonces naciente, no desapareció…al contrario, se difundió por todas partes, y ante nuestros ojos impotentes se verifican las catástrofes entonces denunciadas; por lo tanto, si se quiere poner coto a la desmoralización de las costumbres cristianas, es urgente suprimir sus causas y, en particular, retomar el camino de la decencia en el vestido.

     El lector atento se dará cuenta enseguida de que el Cardenal Siri omite toda referencia, toda indicación para apoyar sus enseñanzas. Ello no debe extrañarnos, porque el cardenal, siendo arzobispo de Génova y doctor de su diócesis, enseñaba con autoridad y podía, pues, dispensarse de mencionar las fuentes en las que se inspiraba. Además, es probable que redactara el texto rápidamente, queriendo reaccionar sin demora ante un uso que juzgaba dañino y que quería extinguir en su nacimiento. No obstante, no hay duda de que esta advertencia se inscribe en la línea de la revelación divina: “Que la mujer no use vestimenta masculina, ni el hombre vestimenta de mujer: porque quien así actúa es abominable delante de Dios” (Deut. XXII, 5).

     El Cardenal Siri, en conformidad con la Carta imperativa De inhonesto vestiendi more, que el Papa Pio XII ordenó a la Sagrada Congregación de Ritos enviar a todos los Ordinarios el 15 de agosto de 1954, cumplía con su grave deber pastoral. Con esta misma seriedad debemos recibir el fruto de su celo por la salvación de las almas y la santidad de las costumbres cristianas.


UT IN OMNIBUS GLORIFECETUR DEUS

NOTIFICACION SOBRE LA VESTIMENTA MASCULINA USADA POR LAS MUJERES

Giuseppe Cardinal Siri Génova 12 de junio de 1960

A nuestro Reverendo Clero,

A todas nuestras Hermanas educadoras,

A Nuestros queridos hijos de la Acción Católica.

A los educadores que quieren inspirarse verdaderamente en la Doctrina Cristiana.

I. 
Las primeras señales de nuestra tardía primavera indican un cierto aumento este año en el uso de la ropa de hombre empleada por mujeres y jóvenes, aún en el caso de madres de familia.

     Hasta el año 1959, en Génova, tal vestimenta significaba usualmente que la persona era un turista, pero ahora parece haber un número significativo de jóvenes y mujeres de la misma Génova que están escogiendo, por lo menos para los viajes de placer, llevar ropa de hombres (pantalones).

     La diseminación de esta conducta nos obliga a pensar seriamente sobre este tema, y les pedimos a quienes está dirigida esta Notificación que le presten toda la atención que este problema se merece, como es propio de las personas que están conscientes que deben ser responsables a Dios.

     Buscamos, ante todo, dar un balanceado juicio moral sobre el que las mujeres lleven ropa de hombre. De hecho, nuestros pensamientos descansan únicamente en el aspecto moral.

     Primero, cuando se trata de cubrir el cuerpo de la mujer, el llevar pantalones de hombre no se puede decir que constituye, en sí, una grave ofensa contra la modestia, porque pantalones ciertamente cubren más del cuerpo de una mujer que lo que cubre las faldas modernas.

     Sin embargo, en segundo lugar, para ser modesto, la ropa no solo necesita cubrir el cuerpo, sino que también no debe estar demasiado ajustada al cuerpo. Es cierto que la ropa femenina se lleva ahora más ajustada al cuerpo que los pantalones, pero éstos se pueden llevar muy ajustados, y es más, generalmente son llevados apretadamente. Por lo tanto, el llevar estas apretadas prendas nos dan la misma preocupación que nos da un cuerpo expuesto. Así que la inmodestia de los pantalones de hombre en la mujer es un aspecto del problema que no se debe de obviar en un juicio general sobre ellas, aún si no debe de ser artificialmente exagerado tampoco.

II. 
Sin embargo, hay otro aspecto del que mujeres lleven pantalones y que a nosotros nos parece ser el más grave.

     El que mujeres lleven indumentaria de hombres afecta primeramente a la mujer misma, al cambiar la sicología femenina propia de la mujer. En segundo lugar, afecta a la mujer como esposa de su marido, al tender a corromper las relaciones entre los sexos. En tercer lugar, la mujer como madre de sus hijos, hiere su dignidad ante los ojos de sus hijos. Cada uno de estos puntos deberá ser considerado cuidadosamente.

a). - Vestimenta masculina cambia la sicología de la mujer

     En verdad, el motivo que impulsa a las mujeres a llevar vestimenta de hombre no es siempre el de imitar, sino la de competir con el hombre quien se considera más fuerte, menos atado y más independiente. Esta motivación muestra claramente que la vestimenta masculina es la ayuda visible para llevar a cabo una actitud mental de ser ‘como un hombre’. En segundo lugar, desde que el hombre ha sido el hombre, la ropa que una persona lleva condiciona, determina y modifica los gestos, actitudes y conducta de la persona. Tan es así que con solo llevar puesta la ropa, el vestir llega a imponer un estado de ánimo especial dentro de la persona.

     Permítanos agregar que una mujer que siempre lleva puesta ropa de hombre, más o menos indica que ella está reaccionando a su feminidad como si fuese inferior [a lo masculino], cuando de hecho es sólo diverso.    

     La perversión de su sicología es claramente evidente.

     Estas razones, sumadas a muchas más, son suficientes para advertirnos de cuán equivocadamente piensan las mujeres al llevar ropa de hombre.

b). - La vestimenta masculina tiende a corromper las relaciones entre las mujeres y los hombres.

     En verdad, cuando las relaciones entre los dos sexos desenrollan con el pasar de los tiempos, es predominante un instinto de atracción mutua. La base esencial de esta atracción es una diversidad entre los dos sexos que se hace posible únicamente por el complemento del uno para con el otro. Si entonces esta diversidad se es menos obvia porque uno de sus signos mayores externos es eliminado, y porque la estructura sicológica normal es debilitada, lo que resulta es la alteración de un factor fundamental en la relación.

     El problema va más allá. La atracción mutua entre los sexos es precedida naturalmente, y en el orden del tiempo, por ese sentido de vergüenza que frena los impulsos que surgen, impone respeto sobre ellos, y tiende a levantar la estima mutua y el temor saludable a un nivel más alto acerca de que esos impulsos se dejan ir hacia adelante a actos no controlados. El cambiar esa vestimenta, que por su diversidad revela y sostiene los límites de la naturaleza y las defensas, es nivelar las distinciones y ayudan a desmejorar las defensas vitales del sentido de la vergüenza.

     Por lo menos es obstaculizar ese sentido. Y cuando el sentido de la vergüenza es obstruido o es frenado, entonces las relaciones entre el hombre y la mujer se hunden degradamente a puro sensualismo - completamente falto de todo respeto o estima mutua.

     La experiencia nos enseña que cuando la mujer es des feminizada, las defensas son socavadas y la debilidad aumenta.

c). - La vestimenta masculina hiere la dignidad de la madre ante los ojos de sus hijos.





     Todo niño tiene un instinto hacia el sentido de dignidad y recato de su madre. El análisis de la primera crisis interna de niños cuando despiertan a la vida que los rodea, aún antes de llegar a la adolescencia, muestra cuánto vale para ellos el sentido de sus madres. Los niños son sumamente sensitivos a esa edad. Los adultos típicamente dejan todo eso atrás y no piensan más sobre ello. Pero hacemos bien en recordar las severas demandas que los niños instintivamente les hacen a sus madres, y las profundas y hasta terribles reacciones que surgen en ellos al observar una mala conducta de parte de sus madres. Muchas vías más adelante en la vida son marcadas en este punto – y no por un bien – en estos primeros dramas de la infancia y la juventud.

     El niño pudiera no conocer la definición de estar expuesto, de la frivolidad o la infidelidad, pero él posee un sentido instintivo para reconocer cuándo suceden estas cosas, sufre a causa de ellas, y es terriblemente herido en su alma por ellas.

III. 
Pensemos seriamente sobre el importe de todo lo dicho hasta aquí, aunque la apariencia de la mujer con vestimenta masculina no provoca inmediatamente la misma molestia causada por una grave inmodestia.

     El cambio de la sicología femenina no fundamental es – a lo largo – un irreparable daño a la familia, a la fidelidad conyugal, a los afectos humanos y a la sociedad humana. Cierto, los efectos de llevar ropa no adecuada no se ven a corto plazo. Pero uno debe de pensar en lo que está siendo lentamente, e insidiosamente, rebajado y pervertido.

     Si la sicología femenina es cambiada, ¿hay alguna reciprocidad imaginable cambiada entre marido y mujer? O ¿hay alguna verdadera educación imaginable en los niños, que es tan delicada en su procedimiento, tan entrelazada de factores imponderables que la intuición de la madre y lo instintivo juegan una parte decisiva en esos primeros años tiernos? ¿Qué podrán estas mujeres darles a sus hijos cuando ellas habrán usado pantalones durante tanto tiempo y su auto estima estará determinada más por su competir con los hombres que por su función como mujer?

     Nos preguntamos por qué es que desde que el hombre ha sido hombre – o más bien, desde que se civilizó – ¿por qué el hombre durante todos las épocas y lugares ha llevado irresistiblemente el diferenciarse y el dividir las funciones de los dos sexos? ¿No tenemos aquí un testimonio estricto para el reconocimiento por toda la humanidad de una verdad y una ley por arriba del hombre?

     En resumen, donde sea que las mujeres llevan vestimenta del hombre, debe de considerarse un factor, a largo plazo, de una desintegración del orden humano.

IV. 
La consecuencia lógica de lo presentado hasta aquí es que cualquier persona en una posición de responsabilidad debe ser tomado por un sentido de alarma en el verdadero y correcto significado de la palabra, una alarma severa y decisiva.

     Nos dirigimos de manera de una grave advertencia, a los sacerdotes parroquiales, a los sacerdotes en general y a los confesores en particular, a los miembros de toda clase de asociaciones, a los religiosos, a las monjas, y especialmente a las monjas que enseñan.

     Les pedimos que estén claramente conscientes del problema para que actúen. Esta conciencia es lo que importa. Sugerirá la acción apropiada a su tiempo. Pero no dejemos que nos aconseje ceder ante el cambio inevitable, como si fuésemos confrontados por una evolución natural de la humanidad.

     El hombre viene y el hombre puede irse, sin embargo, las líneas sustanciales de la naturaleza y las no menos líneas sustanciales de la Ley Eterna nunca han cambiado, no están cambiando, y nunca cambiarán. La fantasía filosóficamente vacía puede permitirle a uno a ridiculizar o trivializar estos límites, pero ellos constituyen una alianza de verdaderos hechos y de la naturaleza que castigan a cualquiera quien pasa por encima de ellos. La historia ciertamente ha enseñado – con impresionantes pruebas de la vida y muerte de naciones – que la respuesta a todos estos violadores de este esquema de la ‘humanidad’ es siempre, tarde o temprano, una catástrofe.

     Las consecuencias de tales violaciones no son un nuevo esquema del hombre, sino más bien desórdenes, una inestabilidad dañina de toda clase, la asombrosa sequedad de las almas humanas, un aumento devastador en el número de seres humanos abandonados de entre ustedes, dejados que vivan su declinación en aburrimiento, tristeza y rechazo. En este naufragio de eternas reglas se encuentran familias destruidas, hogares fríos, vidas acortadas antes de su tiempo, los ancianos desechados, nuestra juventud degenerada voluntariamente y – al final de la línea – almas en desesperación y hasta tomando sus propias vidas. ¡Todas estas ruinas humanas son testigos del hecho de que la ‘línea de Dios’ no cede, ni permite la adaptación de cualquier sueño delirante de los tales llamados filósofos!

V. 
Hemos dicho que, a quienes es dirigida esta Notificación, se les pide que tomen el problema que está por delante como una alarma seria. Ellos saben lo que deben decir, comenzando con las niñas en los regazos de sus madres.





     Ellos saben que sin exagerar la cosa o volverse fanáticos, necesitarán limitar estrictamente cuán lejos pueden tolerar el que la mujer vista como hombre, como regla general.

     Saben que no deben ser tan débiles de llegar al punto de permitir ver una costumbre que va cuesta abajo y que está demoliendo la posición moral de todas las instituciones.

     Los sacerdotes saben que deben tomar una línea fuerte y decisiva en el confesionario, sin afirmarse a que el hecho que la mujer viste como hombre automáticamente sea una falta grave.

     Todos deben pensar en la necesidad de tener una línea unida de acción, reforzada en todos lados por la cooperación de todos los hombres de Buena Voluntad y de todas las mentes iluminadas, para crear un verdadero dique que sostendrá la inundación.

     Aquellos de ustedes quienes son responsables de almas en cualquier capacidad deben comprender cuán útil es tener a hombres de letras y en los medios de comunicación como aliados en esta campaña. La posición tomada por las casas diseñadoras de ropa y de la industria del vestir, es de una importancia crucial en todo el asunto. El sentido artístico, el refinamiento y el buen gusto pueden unirse para encontrar soluciones adecuadas, y a la vez dignas, en cuanto a la ropa que una mujer debe llevar cuando maneja una motocicleta o hace ejercicio, o lo que lleva para ir a trabajar. Lo que es importante es conservar la modestia a la vez de mantener el sentido eterno de feminidad, el cual, más que cualquier otra cosa, todos los niños siempre continuarán asociando con lo que sus madres significan para ellos.

     No negamos que la vida moderna pone problemas y hace requerimientos desconocidos para nuestros abuelos. Pero afirmamos que hay valores con más necesidad de ser protegidos que las experiencias pasajeras, y que para todas las inteligentes siempre habrá suficiente buen sentido y buen gusto para encontrar aceptables y dignas soluciones a los problemas que surgen.

     Conmovidos por la caridad, estamos luchando contra una degradación del hombre, contra el ataque sobre aquellas diferencias sobre las cuales descansa el complemento entre el hombre y la mujer.

     Cuando vemos a una mujer llevar pantalones, deberíamos pensar no tanto en solo ella, sino en toda la humanidad, de cómo será cuando todas las mujeres se masculinicen. Nadie ganará al tratar de llevar a cabo una futura época de imprecisión, de ambigüedad, de imperfección, y, por así decirlo, de monstruosidades.

     Esta carta nuestra no está dirigida al público, sino a los responsables de almas, para la educación, para asociaciones católicas. Que cumplan su deber, y que les permita no ser soldados dormidos en sus puestos cuando entre el mal.

+Giuseppe Cardinal Siri
Arzobispo de Génova



Nota:
Las fotos son de nuestra redacción

sábado, 31 de julio de 2021

VIDEO. Prohibición de la Misa en Latín en las parroquias. ¿Una crisis devastadora para la Iglesia?

 



VIDEO

Prohibición de la Misa en Latín en las parroquias. ¿Una crisis devastadora para la Iglesia? 


Nuestra Señora del Buen Suceso y la mayor crisis religiosa de la historia

 





     Dice en el Libro del Profeta Jeremías:

     Así habla Yavé, el Dios de Israel, contra los pastores que pastorean a mi pueblo:

     «¡Ay de esos pastores que pierden y dispersan las ovejas de mis praderas!»

     «Ustedes han dispersado mis ovejas y las han echado en vez de preocuparse de ellas. Pero ahora me voy a preocupar de ustedes por todo el mal que cometieron, palabra de Yavé.

     «Voy a reunir el resto de mis ovejas, llamándolas de todos los países a donde las haya dispersado. Las haré volver a sus pastos, donde se criarán y se multiplicarán.

     «Yo pondré al frente de ellas pastores que las cuiden, y nunca más temerán o serán asustadas. Ya ninguna se perderán».

     «Llega el día en que yo haré surgir un hijo de David que se portará como rey justo y prudente» (Jm 23,1-5).

     Las revelaciones bíblicas se imponen a nuestra credibilidad como artículos de fe. Las de índole privada, no se imponen a nuestra fe, sin embargo, no son inútiles o superfluas. Ellas tienen en los designios de Dios, una finalidad digna de Su sabiduría y de Su poder. Las revelaciones privadas, declaradas por la Iglesia como auténticas, se justifican de modo suficiente por el hecho de Dios ser absoluto Señor y Juez de las vías por las cuales Él desea conducir a las almas hacia la verdad y atraerlas a Sí mismo, y testimoniar la veracidad de la religión revelada, esto es, la de la Santa Iglesia Católica Apostólica Romana.

     El 11 de noviembre de 1984, el cardenal Joseph Ratzinger, en ese entonces Prefecto de la Congregación para la Doctrina de la Fe, concedió una entrevista a una publicación de las Hermanas Paulinas, la revista Jesús. En dicha entrevista, publicada en italiano bajo el título ¿Por qué está en crisis la fe?, el cardenal alemán, refiriéndose al Tercer Secreto de Fátima, mencionó que lo contenido en dicho secreto, y en otras apariciones marianas aprobadas por la Iglesia como auténticas, "corresponde a lo que ha sido anunciado en la Escritura".

     Considerando las palabras de Mons. Ratzinger — elegido como el Papa Benedicto XVI en 2005—, las Revelaciones de Nuestra Señora del Buen Suceso, declaradas como auténticas por la autoridad eclesiástica, se compaginan perfectamente con las de Jeremías, confirmando, se podría afirmar, lo anunciado por el profeta, pues la Santísima Virgen habló de una profunda crisis espiritual, marcada por la diseminación de las herejías, así como por la corrupción del clero y por una enorme apostasía en la Iglesia. 


Captura de pantalla de la Revista Jesús,
con trechos de la entrevista hecha en 1984 al Cardenal Joseph Ratzinger



Revelaciones de hace 400 años para nuestros días

     Para un católico es forzoso relacionar la crisis religiosa y moral que sacude al mundo occidental con la decadencia verificada en las filas del clero y las órdenes religiosas.

     Jesucristo dijo que los sacerdotes son la sal de la tierra y la luz del mundo. Si esa luz deja de iluminar, irreversiblemente se abre paso a las tinieblas.

     Esto queda de manifiesto en las Revelaciones de la Santísima Virgen del Buen Suceso a la religiosa concepcionista española, Venerable Madre Mariana de Jesús Torres y Berriochoa, en Quito, al final del siglo XVI e inicios del XVII y que mencionan las catástrofes espirituales y materiales que en el mundo sobrevendrían durante el siglo XX. 

     A respecto de la crisis espiritual, detallamos a continuación, en orden casi cronológico, lo que Nuestra Señora del Buen Suceso advirtió hace más de cuatro siglos:

• Ataque furibundo contra el sacramento sacerdotal

     En su cuarta Aparición, el 21 de enero de 1610, la Santísima Virgen le comunicó a la Madre Mariana que: 

     "El sacramento del orden sacerdotal será ridiculizado, oprimido y despreciado. El demonio perseguirá a los ministros del Señor de muchas formas y trabajará con cruel y sutil astucia para desviarlos de la vocación, corrompiendo a muchos de ellos".

• "Callará quien debía hablar"

     A esto la Madre de Dios agregó:

     "Casi no se encontrará inocencia en los niños ni pudor en las mujeres, y en esta suprema necesidad de la Iglesia, callará aquél a quien le competía hablar a tiempo".

     Esta grave omisión es repetida por Nuestra Señora en la siguiente aparición, el 2 de febrero de 1610:

     "Campearán los vicios de impureza, la blasfemia y el sacrilegio en aquel tiempo de depravada desolación, callando quien debería hablar".

• Sobre las inobservancias religiosas en los Conventos

     En otra de sus Apariciones, la Virgen Santísima advierte:

     "Tiemblen en todos los tiempos, las almas religiosas que trabajen en contra de la observación y de la perfección de sus respectivas reglas".

• Los que deberían defender los derechos de la Iglesia, darán la mano a sus enemigos

     Y más adelante hace a su hija dilecta esta terrible declaración:

     "Tiempos funestos sobrevendrán, en los cuales... aquellos que deberían defender en justicia los derechos de la Iglesia, sin temor servil ni respeto humano, darán la mano a los enemigos de la Iglesia para hacer lo que éstos quieran".

     "¡Ay del error del sabio, del que gobierna la Iglesia, el Pastor del rebaño que Mi Santísimo Hijo confió a su cuidado!"

     Luego agregó, refiriéndose al papel de las malas autoridades religiosas en dicha crisis:

     "Pero cuando aparezcan triunfantes y cuando la autoridad abuse de su poder, cometiendo injusticias y oprimiendo a los débiles, próxima será su caída. ¡Caerán al suelo, desplomados!"

• Por servirle a medias, renegará Dios de muchas almas

     En el inicio de la aparición del 2 de febrero de 1634, el Niño Jesús, a quien Su Santísima Madre acababa de entregarlo en brazos de la Madre Mariana como preparación para su partida al Cielo, le reveló a ésta lo siguiente, a respecto de las muchas almas religiosas y sacerdotales que "quieren servirme a medias, conservando sus caprichos y genios, satisfaciendo en todo, sus voluntades y tomando libertades incompatibles con su estado y profesión. Yo no las tolero; nada por la mitad me agrada. Yo las abandono y dejo que sigan todos los deseos de su corazón pervertido para desconocerlas delante de mi Padre Celestial. ¡Ay de aquéllos y de aquéllas!"

• La luz del Santísimo se apagó...

     Poco después, en la misma Aparición, la luz del tabernáculo se apagó. Nuestra Señora del Buen Suceso indicó entonces que eran varios los motivos por lo que aquello sucedió. Uno de ellos, fue precisamente la crisis en el clero:

     "Los sacerdotes se descuidarán de su sagrado deber; perdiendo la Brújula Divina, se desviarán del camino trazado por Dios.

     "Y como esta Iglesia padecerá en esa ocasión la noche oscura de la falta de un Prelado y Padre, que vele con amor paterno, con suavidad, fortaleza, tino y prudencia, muchos sacerdotes perderán su espíritu, poniendo en gran peligro sus almas".


Camilo Torres, el sacerdote colombiano
que en nombre de la Teología de la Liberación,
se hizo guerrillero del ELN.
Ya se escuchan voces que piden su beatificación.


• La virtud en el clero apagada por la indiferencia

     El 2 de noviembre de 1634, dos meses y medio antes de su fallecimiento, la Madre Mariana pedía al Corazón de Jesús desde muy temprano por las almas del purgatorio, entonces Nuestro Señor le reveló el futuro estado de alma de muchos sacerdotes, seculares y religiosas en el siglo XX, así como de almas religiosas destinadas a la vida conventual: 

     "Tiempos habrá en que la práctica de las virtudes se encontrará apenas en contadas almas, la santidad será una rareza, y los sacerdotes y religiosas caerán en una fatal indiferencia, cuyo hielo apagará el fuego del amor divino".

• Muchas naciones serán castigadas por los pecados de sacerdotes y religiosos

     "Sabe aún que la Justicia Divina acostumbra descargar castigos terribles sobre naciones enteras, no tanto por los pecados del pueblo, cuanto por los de los sacerdotes y religiosos, porque estos últimos son llamados, por la perfección de su estado, a ser la sal de la Tierra, los maestros de la verdad y los pararrayos de la Ira Divina.

     "Desviándose de su sublime misión, se degradan de tal modo que, ante los ojos de Dios, son los que aceleran el rigor de los castigos. Porque apartándose de Mí, pasan a llevar una vida superficial, manteniendo conmigo ese distanciamiento indigno de mis ministros, con frialdad y desconfianza como si fuera Yo un extraño para ellos.

     "¡Ay! Si supieran y se convencieran de cuanto los amo, y que deseo que se recojan en lo más íntimo de sus almas; ahí, sin duda alguna me encontrarían para vivir necesariamente de la vida de amor, y de luz y de continua unión, para la cual no fueron apenas llamados, ¡sino escogidos!"

     Pero, si bien el mensaje de Nuestra Señora del Buen Suceso, al igual que el de Nuestra Señora de Fátima, habla de un gran castigo, que incluiría la actual crisis espiritual sin precedentes en la historia, también ofrece la gran esperanza de una restauración de la Santa Iglesia.

     Nuestra Señora del Buen Suceso también predijo que en el momento en que la situación pareciera perdida, Ella intervendría y salvaría a la Iglesia Católica de la crisis y la devolvería a su esplendor apropiado. En este tiempo feliz, después de una severa purga y limpieza en todas las órdenes religiosas, habrá un renacimiento de las vocaciones, un retorno a la práctica de las reglas originales y una Iglesia floreciente y saludable.

     Después de referirse a la prevaricación en las filas eclesiásticas, Nuestra Señora afirma, también el 2 de febrero de 1634:

     "Ora con instancia, clama sin cansarte y llora con lágrimas amargas en el secreto de tu corazón, pidiendo a nuestro Padre Celestial, que por el amor al Corazón Eucarístico de mi Hijo Santísimo ponga cuanto antes fin a tan aciagos tiempos, enviando a esta Iglesia el Prelado que deberá restaurar el espíritu de sus sacerdotes.

     "A ese hijo mío muy querido lo dotaremos de una capacidad rara, de humildad de corazón, de docilidad a las divinas inspiraciones, de fortaleza para defender los derechos de la Iglesia y de un corazón tierno y compasivo. En su mano será puesta la balanza del Santuario, para que todo se haga con peso y medida, y Dios sea glorificado".

     "Para que esto no suceda, el demonio y sus secuaces incitarán todos los vicios”, provocando así “toda clase de castigos, entre ellos la peste, el hambre, la pendencia entre propios y ajenos, la apostasía, perdiendo a un número considerable de almas... Habrá una guerra formidable y espantosa... Esa noche será horrorosísima, porque al parecer humano será triunfante la maldad. 

     "Entonces, concluye la Reina del Cielo, es llegada mi hora en la que Yo, de una manera asombrosa destronaré al soberbio y maldito Satanás, poniéndole bajo mi planta y encadenándole en el abismo infernal, dejando por fin libres a la Iglesia y la Patria de su cruel tiranía".

     ¿Quién será aquel Prelado santo? Ya antes, en la aparición de 1599, Nuestra Señora se había referido a él como, probablemente, un obispo de Quito:

     "Llegados los tiempos de oro para éste mi monasterio, será feliz y premiado de Dios aquel Prelado, hijo mío tan querido, el cual, conociendo con luz divina la necesidad de la sujeción inmediata a los [Frailes] Menores [o sea, a los franciscanos] para la santificación y perfección de las hijas de mi Inmaculada Concepción, pedirá al Vicario de mi Hijo en la Tierra que los Menores gobiernen este monasterio... Este día vendrá cuando la corrupción de las costumbres en el mundo parezca haber llegado al ápice...".

     En otra aparición la Santísima Virgen también habla del triunfo de la Iglesia, y menciona a un hijo escogido. Aquí no se refiere expresamente a un prelado, pero tampoco dice si es la misma persona. Lo cierto es que éste surgirá cuando el mal parezca triunfante y "la autoridad" haya prevaricado:

     "Pero cuando parezcan triunfantes y cuando la autoridad abuse de su poder cometiendo injusticias y oprimiendo a los débiles, próxima está su derrota, ¡caerán por tierra desplomados!

     "Y la Iglesia, cual tierna niña, resurgirá alegre y triunfante, y adormecerá blandamente, mecida en manos de hábil corazón maternal del elegido hijo mío, muy querido, de aquellos tiempos. Lo haremos grande en la Tierra y mucho más en el Cielo, donde le tenemos reservado un asiento muy precioso. Porque, sin temor de los hombres, combatió por la verdad y defendió impertérrito los derechos de su Iglesia, por el que bien le podrán llamar mártir.  

     Las profecías de Nuestra Señora del Buen Suceso parecen transmitir a través de los siglos el espíritu de la religión y la piedad de los días pasados y que el progresismo católico se esforzó en casi extinguir.

     Las palabras de la Reina del Cielo nos invitan a ver el mundo con los ojos de la fe, a comprender la importancia de discernir lo sobrenatural en las cosas que suceden en nuestra vida cotidiana.

     Sus maternales avisos destacan también muchas verdades religiosas importantes que el progresismo minimiza u oculta hoy: la importancia del tiempo que se nos ha dado en esta vida para ganar el Cielo, la cuenta estricta que cada uno hará por su vida, su juicio, la importancia no solo de practicar las virtudes sino también de no permitir la menor concesión al mal o la relajación de las buenas costumbres y prácticas religiosas.

     Pero, sobre todo, sus Revelaciones nos invitan a acompañar, llenos de inmenso de dolor y compunción, a la Santa Iglesia en su Vía Crucis, en medio de la terrible crisis que la embarga, crisis que amenaza con destruirla, de no existir la promesa divina de Nuestra Señor Jesucristo, de que las fuerzas del infierno jamás prevalecerán contra Ella.

     Las Revelaciones de Nuestra Señora del Buen Suceso no solo deben leerse, sino especialmente, meditarse.



Notas.-

IMPORTANTE ACLARACIÓN:

El presente artículo, no tiene en lo absoluto la intención de condenar ni juzgar a nadie.

1. Fue elaborado con datos extraídos de la obra Vida Admirable de la Rvda. Madre Mariana de Jesús Torres, escrita alrededor de 1790 por Fray Manuel de Sousa Pereira O.F.M. 

2. También fueron consultadas las Revistas Catolicismo, de Brasil, y Tesoros de la Fe, de Perú.

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