miércoles, 11 de febrero de 2026

El Ecuador en tiempos del Niño Jesús de la Cruz del Pichincha

 






     Eran tiempos en que el Ecuador aún no tomaba para sí este nombre que adoptaría oficialmente en 1830 al separarse de la Gran Colombia. 

     Hacia fines de 1628, en la medianoche, la Madre Mariana de Jesús Torres rezaba en el coro alto del Monasterio de la Inmaculada Concepción de Quito, entonces Nuestro Señor Jesucristo le reveló muchos de los eventos futuros de la entonces colonia española. 

     Le fue dado ver la agitación en medio de la guerra de la independencia y la tierra bañada en sangre. Su corazón sintió que estallaría al ver todo este caos y destrucción, y le rogó a Nuestro Señor que su voluntad prevaleciera, comprendiendo que la Colonia se separaría de su tierra natal y se convertiría en la República del Ecuador.

El fin de los hermosos amaneceres

     Cuando esto sucediera, el hermoso amanecer que cada mañana refulgía sobre esta tierra, espectáculo tan encantador, que algunas personas se levantaban al amanecer sólo para disfrutar de esta obra del Creador, perdería mucho de su esplendor. Esto significaba que la República se corrompería, abriendo poco después sus puertas al laicismo y al liberalismo, volviéndose ingrata con los beneficios recibidos de Dios.


La bella aurora que brillaba cada mañana en la Colonia española, perdería su esplendor con la irrupción de la conjuración anticristiana en América y en todo el mundo 

     Los cargos civiles y también los eclesiásticos, serían ocupados por numerosos Judas, obstinados y malintencionados que, instigados y poseídos por el espíritu diabólico, venderían a su Señor por unas pocas monedas. La virtuosa esposa de Cristo, vio el destino miserable y desastroso de esas pobres almas por toda la eternidad.

     Le fueron también revelados los castigos tanto secretos como públicos que sufriría este pobre país que luego se llamaría la República del Ecuador, y que habría sido destruido y enterrado bajo los escombros de un terrible terremoto, de no ser por un pequeño número de almas heroicas y justas, que de maneras secretas y diversas, se constituirían en víctimas expiatorias que aplacarían la Justicia Divina con sus oraciones, sacrificios y grandes sufrimientos durante el siglo XX, ¿y por qué no también, en el siglo XXI?.

Guerra entre ángeles y demonios

     Luego de presenciar el final de la guerra, la Venerable concepcionista, vio al Ecuador completamente cubierto por una nube negra formada por incontables demonios quienes, en medio de gritos diabólicos y risas vulgares, trataban de dominar a la nueva República para gobernarla desde su inicio.


Los demonios no cesan en su lucha por erradicar completamente el origen marcadamente cristiano del Ecuador. Cuadro de Gustav Doré 

     Para ese su fin, incentivaban la malicia de los siete pecados capitales y el odio hacia Nuestro Señor Jesucristo y su Santísima Madre, intentando abolir todos los conventos, claustros e instituciones piadosas, esparciendo así sus humos blasfemos por todo el territorio, contaminando toda la atmósfera con una densa niebla que oscurecía la preciosa luz de la Fe en las almas y endurecía los corazones. Esta visión parecería referirse a los tiempos actuales, en los que el espíritu monásquico dejó de ser motivo de atracción y de entusiasmo en la juventud, como otrora. Las vocaciones en los monasterios de clausura son hoy realmente escasas. 

     En la siguiente visión, el Cielo se abrió y una luz muy clara, provocado por un estallido de estrellas, fluyó sobre todo el naciente Ecuador. La Madre Mariana escuchó entonces la voz del Príncipe de los Ángeles, San Miguel, que decía:

     "¡Malditas negras legiones!, cuanto más triunfantes piensen que son, más se acerca su derrota. Desciendan inmediatamente a las profundidades de los abismos, porque aquí ¡Dios vive, Dios triunfa y Dios reina! ¡Ay de esta nueva república, qué sería sin sus comunidades religiosas, sin ellas, no podría subsistir!".

     Enseguida, relámpagos y espadas de fuego perforaron cada rincón de la tierra. Las diabólicas legiones huyeron, pero aullaban y proferían amenazas de librar una guerra cruel contra esta pequeña porción de tierra, donde «la Mujer» [durante los exorcismos, los demonios usualmente se refieren a María Santísima de ese modo debido al profundo malestar que les produce pronunciar su purísimo nombre] su enemiga, sería tan venerada y amada, gritando con furia que si lograsen extinguir la devoción de la gente hacia Ella, tan sólo así, de ellos sería la victoria.

    "Ese momento llegará —vociferaban— cuando tengamos agentes muy adiestrados, quienes conquistarán casi toda esta tierra para nosotros. Los recompensaremos con placeres, comodidades y riquezas terrenales, y luego los atormentaremos en el infierno por toda la eternidad, porque estos desgraciados y desagradecidos ignoraron las misericordias y los beneficios de su Creador". 

     Cuando los demonios fueron expulsados, la calma regresó y el sol volvió a brillar.

Visiones del Niño Jesús del Pichincha


Religiosas del Monasterio de la Limpia e Inmaculada Concepción de Quito 

     Entonces, Nuestra Señora del Buen Suceso se le apareció con su Dulce Niño en brazos y le dijo:

     "Pobre hija de mi corazón, con tan formidable visión, han desfallecido tus fuerzas  y si quisieras volver a la vida, humanamente no podrías. Pero aún no es tiempo de que abandones la tierra. Lo harás siete años después, en memoria de mis siete dolores y alegrías, aún peregrinarás por esta tierra, sufriendo y regocijándote en tu espíritu. Entonces tu Amor te llamará a su Casa y a su compañía en el Cielo, donde tu larga vida parecerá haber durado solo un día, y te reirás de tus grandes sufrimientos de esta vida, que te parecerán insignificantes, y entonces desearás vivir de nuevo para sufrir y merecer el doble.

     "De ahora en adelante, la estima de tus hermanas y las devotas de este mi amado Convento será el mayor sufrimiento para tu corazón, que anhelará, sin lograrlo ya, el desprecio, la burla y la calumnia, porque ya pasó para ti ese tiempo dorado, sin embargo, volverá [dicho tiempo] para mis hijas y las tuyas en el futuro, pues tendremos almas muy hermosas en este amado lugar.

     "Secreto y oculto, tu espíritu vivirá en ellas, y serán objeto de burla por parte de sus propias hermanas, cuyas mentes, oscurecidas por un orgullo disimulado, no comprenderán ni sabrán valorar el tesoro que poseerán en sus santas hermanas. Cuántas mencionarán tu nombre, deseando haber vivido en tu época, y no se darán cuenta de que tú misma vivirás en algunas de sus hermanas, las más olvidadas y oprimidas. Felices mis buenas hijas, cuyas almas, unidas a Dios y a su Madre, pasarán desapercibidas y, tranquilas en la oscuridad y el dolor, harán el bien a propios y a extraños".

     Nuestra Señora anunciaba de este modo que el espíritu de la Madre Mariana, altamente elevado por la virtud, se transmitiría en el transcurso de los siglos a determinadas religiosas del Monasterio  Concepcionista de Quito. 

     Con este extraordinario preámbulo, la Santísima Virgen preparó así el corazón de su hija muy querida, quien poco después, recibiría al Niño Jesús crucificado en el Monte Pichincha, en cuyas faldas había sido eregida la bella ciudad de Quito. 

lunes, 2 de febrero de 2026

Oración a María Santísima del Buen Suceso


 

                                

     ¡Oh!, María Santísima, Señora Nuestra del Buen Suceso, que con mirada de predilección consideras al Ecuador, contempla la tristeza de los días que atravesamos, caracterizados por la entera confusión de las mentes. ¿Hacia dónde camina la Cristiandad? ¿Cuál será para ella el día de mañana? Éstas son preguntas que nadie se atreve a responder.

     Esta confusión no sólo subvierte la esfera temporal la sociedad civil, desordenando a fondo los campos cultural, político, social y económico, sino que oh dolor! también penetra en la propia esfera espiritual.

     ¿Estamos ya a las puertas de los conflictos que constituirían el desdoblamiento lógico de este caos con aumento de la impiedad, la permisividad inmoral y brotes de violencia a que aludiste a la Madre Mariana de Jesús Torres, en Quito, [y a los pequeños pastores de La Salette, en Francia, y a los de Fátima, en Portugal]? ¿Veremos el mundo occidental capitular  vergonzosamente para obtener un mísero simulacro de paz frente a la ideología marxista, enemiga mortal de la Civilización Cristiana y actualmente mimetizada de revolución cultural?

     ¡Oh! Madre de la Candelaria, puestos ante estas sobrecogedoras hipótesis, nuestros corazones se vuelven hacia el tuyo, a la procura de luz, ayuda y aliento. Por este motivo, se nos hace especialmente oportuno recordar lo que manifestaste a la Madre Mariana de Jesús Torres, hija predilecta tuya.

     Cuando ella rezaba de rodillas, una madrugada de 1634, en Quito, ante el Santísimo Sacramento, la lámpara ardiente del sagrario del coro alto se apagó súbitamente. Al incorporarse ella para reencenderla, una luz sobrenatural inundó la iglesia; y te le presentaste tú, y le dijiste:

     "Hija querida de mi Corazón, soy María del Buen Suceso, tu Madre y protectora. La lámpara que viste apagarse tiene mucho significado". 

     "... que en el siglo XIX al concluirse, y seguirá [en] gran parte del XX, cundirán en estas tierras, entonces república libre, varias herejías. Se apagará la luz preciosa de la Fe en las almas, por la total corrupción de las costumbres. En ese tiempo, habrá grandes calamidades físicas y morales, públicas y privadas. El corto número de almas en las que se conservará el culto de la Fe y de las virtudes, sufrirá un cruel e indecible padecer, al par que prolongado martirio".

     " .... en esos tiempos estará la atmósfera repleta del espíritu de impureza, el cual, a manera de un mar inmundo, correrá por calles, plazas y sitios públicos, en una libertad asombrosa, de manera que no habrá en el mundo almas vírgenes".

     "... los sacerdotes se descuidarán de su sagrado deber y, perdiendo la Brújula Divina, se desviarán del camino trazado por Dios".

     ".... Para libertar [la civilización] de la esclavitud de estas herejías, necesitarán gran fuerza de voluntad, constancia, valor y mucha confianza en Dios, aquéllos a quienes destinará para esta restauración el amor misericordioso de mi Hijo Santísimo. Para poner a prueba en los justos esta fe y confianza, llegarán momentos en los que, al parecer humano, todo estará perdido y paralizado. Entonces será el feliz principio de la restauración completa... Será llegada mi hora, en la que yo, de una manera asombrosa, destronaré al soberbio Satanás, poniéndolo bajo mi planta, encadenándolo en el abismo infernal, dejando, por fin, libres a la Iglesia y a la Patria de su cruel tiranía" (Tomado de la publicación El Ecuatoriano, 4 de abril de 1951)".

     ¡Oh! Madre, ¡oh! Protectora, haz que por la intercesión de la Madre Mariana de Jesús Torres, y de las demás beneméritas fundadoras del Monasterio de la Inmaculada Concepción de Quito, éstas tus palabras proporcionen orientación y seguridad a las almas que las lean; que todos nos empeñemos, más que nunca, en invocarte como Madre del Buen Suceso, con la esperanza de que a nosotros, consternados y en la incertidumbre, nos apresurarás la llegada del camino de luz que nos conduzca, en medio de las tinieblas, a tu Divino y Adorado Hijo. Así Sea.

(Esta oración fue compuesta por Plínio Corrêa de Oliveira, Fundador de la Sociedad Brasileña de Defensa de la Tradición Familia y Propiedad, TFP en el año 1982).  Con licencia eclesiástica. 

Hace diez años, Nuestra Señora del Buen Suceso fue proclamada Generala del Ejército Ecuatoriano





     2 de febrero de 2026


     El Rosario de la Aurora dedicado a Nuestra Señora del Buen Suceso es una procesión que se remonta a la época de la Real Audiencia de Quito.

     Lamentablemente, con el paso del tiempo quedó muy venida a menos, como tantas otras tradiciones católicas.

     Providencialmente, esa situación dio un giro a inicios de este nuevo siglo, y la romería cobró fuerza con gran ímpetu con la participación de un gran número creciente de fieles. 

     En la singular celebración del año 2016 asistieron aproximadamente 12.000 devotos. Entre ellos se encontraba el General Carlos Obando, en ese entonces Comandante del Ejército Ecuatoriano, y con él, un gran contingente de soldados y una banda militar.


La milagrosa Imagen de Nuestra Señora del Buen Suceso es llevada fuera de la iglesia del Monasterio de la Inmaculada Concepción


     Pero habría algo más. A diferencia de los Rosarios de la Aurora anteriores, el de dicho año tendría la participación de la milagrosa imagen original de Nuestra Señora del Buen Suceso, elaborada en 1611 y que se venera en el coro alto de la clausura del Monasterio de la Inmaculada Concepción de Quito desde su elaboración.

     Tradicionalmente, una pequeña réplica de dicha imagen ha presidido dicha recitación pública del rosario. De manera que en casi cuatro siglos, ésta sería una de las escasas ocasiones que la  milagrosa imagen saldría de la clausura del Monasterio.


Guardia militar de los Granaderos de Tarqui en honor de Nuestra Señora del Buen Suceso 

     Con un aire muy marcial, una guardia de honor militar en uniforme de gala marchó por el pasillo central de la iglesia del monasterio, alrededor de las 4:30 de la mañana. Dicha sería la escolta de la bendita imagen y la resguardaría de los fieles que, llevados de un comprensible ímpetu de devoción, ansiosos querrían tocar su manto real.

Nuestra Señora es Reina del Universo y a la vez una Madre capaz de consolar a sus hijos en estos tiempos difíciles

     Un peregrino, contemplando su majestuoso rostro al aire libre como reinando sobre la ciudad, la describió acertadamente como una Emperatriz. Esta opinión fue compartida por muchos otros que la vieron en aquella gloriosa mañana como algo más que una reina: era la Reina de las Reinas.

     La imagen de Nuestra Señora del Buen Suceso fue colocada en un Humvee (vehículo militar 4x4) que parecía divinamente predestinado, como parecería indicarlo un detalle posterior. El vehículo militar estaba apropiadamente engalanado con los colores azul y blanco propios de la Inmaculada Concepción y con una abundante variedad de flores.


           
Arriba: la procesión pasa junto al Palacio Presidencial. Abajo: Nuestra Señora del Buen Suceso recibe el honor presidencial de parte de los Granaderos de Tarqui 

     A unos cien metros de iniciada la procesión, el vehículo detuvo su marcha al pie del "Balcón de los Presidentes" del Palacio de Carondelet, desde donde los Granaderos de Tarqui hicieron resonar la diana de trompetas en honor de la Veneranda Imagen.

     En sus casi cien años de existencia (fueron constituidos en 1919), ésta era la primera ocasión que esta unidad especial de caballería del Ejército ecuatoriano rendía a una imagen religiosa los honores reservados al Jefe de Estado. 

     Fuegos de artificio iluminaron el cielo todavía obscuro al inicio de la procesión. En su recorrido por las calles, los fieles acompañaban la recitación general del rosario y cantaban himnos marianos. Ocasionalmente eran lanzados puñados de pétalos de rosa que caían gráciles a los pies de la Sagrada Imagen... ¡conmovedores  actos de devoción!

Nuestra Señora del Buen Suceso, proclamada oficialmente Generala del Ejército Ecuatoriano

     Pero lo más notable fue la devoción de los soldados. Un coronel del ejército que caminaba delante del Humvee, para abrir paso al vehículo, miraba hacia atrás con frecuencia para admirar el rostro radiante de la imagen. Su expresión parecía la de alguien con algún conflicto interior pero, a la vez, sobrecogido por la belleza de Nuestra Señora del Buen Suceso, lo que dividía su atención con el fijarse en la progresión de la marcha. Ese mismo coronel se quitó su gorra más tarde y me mostró ufano una estampa del Niño Jesús que había fijado en el interior del vehículo, a modo de testimonio fiel de su Fe católica.


Un general y un coronel del Ejército custodian a la Sagrada Imagen 

     Otras personas vieron a un teniente coronel "blandiendo" su rosario durante toda la procesión, rezando junto a los fieles.

     Mientras el cortejo viraba la última esquina  antes de dirigirse de vuelta al convento, los primeros rayos de la aurora bañaban la Basílica del Voto Nacional allá en lo alto, a la distancia, en la cima de la calle.

     Nuevos despliegues pirotécnicos dieron la bienvenida a Nuestra Señora y la multitud de sus devotos que retornaban al interior de la iglesia del monasterio, al pie de cuyo altar sería colocada la imagen a la espera de un homenaje inesperado.


Nuestra Señora del Buen Suceso recorrió por más de una hora las principales calles del centro colonial de Quito 

     Después de la misa celebrada a las 10:30 de la mañana por el Nuncio Apostolico  Monseñor Giacomo Ottonello, con ocasión de los 25 años de la Coronación Canónica de la imagen, el General Obando, junto con otros tres generales y numerosos coroneles, hizo una declaración oficial sorprendente delante de la feligresía que abarrotaba la iglesia:

     "Yo, en calidad de Comandante del Ejército Ecuatoriano, coloco bajo el Manto de Nuestra Señora del Buen Suceso a todos los miembros del Ejército". 

     Luego reafirmó que "como Comandante del Ejército Ecuatoriano, coloco bajo el Manto de Nuestra Señora del Buen Suceso a todos los niveles intermedios del Comando del Ejército, para que siempre tomen decisiones correctas".


El General del Ejército Carlos Alfredo Obando entrega a Nuestra Señora del Buen Suceso, por manos del Nuncio Apostólico, Monseñor Giacomo Ottonello, el bastón y la espada de las Fuerzas Armadas, símbolos de su nueva autoridad y poder, y coloca bajo el manto de su protección a todos los niveles del Comando del Ejército

     A continuación, por manos del Nuncio, entregó a Nuestra Señora del Buen Suceso, como símbolo de su nueva autoridad y poder, una espada que fue depositada en el altar y un bastón de mando de las Fuerzas Armadas. Este último fue colocado en la mano  derecha de la imagen.

     El Niño Jesús también recibió honores militares y se le otorgó una condecoración castrense y el símbolo de General, que se prendió a sus vestiduras.

      El General Obando finalizó sus palabras agradeciendo al Nuncio Apostólico así como al Arzobispo Castrense, Mons. René Coba Galarza, a las religiosas concepcionistas de Quito, "quienes me dieron la oportunidad de conocer la devoción a Nuestra Señora del Buen Suceso; también agradezco por esto a la TFP - Tradición Familia Propiedad". 

Pulchra es et decora filia Jerusalem. Terribilis ut castrorum acies ordinata (Cant. 6:3-4)

    

Nuestra Señora del Buen Suceso portando en su mano derecha el bastón de mando de las Fuerzas Armadas del Ecuador y el Niño Jesús con la condecoración militar e insignias de general
 

     Finalmente, el himno nacional del Ecuador, que tocó la banda militar, fue cantado por todos los fieles. Ése fue el corolario de un día realmente memorable. Nuestra Señora del Buen Suceso acogió bajo su Manto al Ejército ecuatoriano para protegerlo en los peligros. 

     El Cantar de los Cantares no sólo dice de María Santísima que es bella y hermosa... sino también terrible como un ejército en orden de batalla.

     Ella también protege a todos los que traban una incesante lucha espiritual contra la Revolución anticristiana, y con su Bastón de Mando los conduce a través de las borrascas a la Feliz Victoria de su Inmaculado Corazón, que Ella misma anunció en Quito, en 1634, y también reiteró en Fátima en 1917.

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Resumen de un artículo escrito por Norman Fulkerson, de la American TFP, publicado el 19 de febrero de 2016 y tomado de www.tfp.org, con comentarios nuestros agregados al final.

miércoles, 21 de enero de 2026

Prodigio de la Venerable Madre Mariana de Jesús Torres en Guayaquil





Fotografía tomada a un cuadro con el rostro de la Madre Mariana de Jesús Torres. A un costado, una reliquia de la Venerable religiosa concepcionista



El cuerpo intacto e incorrupto de la Venerable Madre Mariana de Jesús Torres, es una manifestación milagrosa de la protección de Nuestra Señora del Buen Suceso para al Ecuador 


     La Madre Mariana de Jesús Torres fue sin duda una especie de profetisa del Buen Suceso, esto es, del momento crucial en que la iniquidad, que asumió desde hace varios siglos poderes como nunca tuvo en la historia, caerá por tierra, dando lugar al Reinado del Inmaculado Corazón de María, tal como la Santísima Virgen lo prometiera en Fátima, en 1917. 

     Tras su fallecimiento, acaecido el 16 de enero de 1635, [recientemente se cumplieron 391 años] a los setenta y dos años de edad, la vida de la Madre Mariana de Jesús Torres, cofundadora del Monasterio de la Limpia e Inmaculada Concepción de Quito y vidente de Nuestra Señora del Buen Suceso, fue prácticamente olvidada. Incluso su cuerpo se consideró extraviado durante más de tres siglos. Hallado incorrupto el 8 de febrero de 1906, fue posteriormente, a inicios de los años setenta, motivo de admiración y veneración de sus devotos.


Madre Mariana de Jesús Torres y Berriochoa, cofundadora del Monasterio de la Limpia e Inmaculada Concepción de Quito. Cuadro de la época

     Entre estos, lugar insigne ocupa el ilustre catedrático brasileño, Plinio Corrêa de Oliveira, quien profesó por la Venerable Concepcionista una muy particular devoción, y sin escatimar esfuerzos la recomendó a sus allegados y discípulos, y la difundió por el mundo. 

    Su cuerpo incorrupto, conservado milagrosamente durante cerca de cuatrocientos años, así como el de su tía y fundadora del Monasterio, la Madre María de Jesús Taboada, y los de otras dos religiosas concepcionistas, fueron luego de su hallazgo, colocados con los rostros cubiertos con un velo, en una urna debajo del altar dedicado a Nuestra Señora del Carmen, en una Capilla de la Clausura, cercana a unos de los cuatro patios o claustros que tiene la colonial edificación. 

    
Cuerpos de cuatro religiosas concepcionistas conservados incorruptos durante casi cuatrocientos años. Arriba, en primer plano,  el cuerpo de la Madre Mariana, junto al de su tía, Madre María de Jesús Taboada

     Posteriormente, en este nuevo siglo, el cuerpo fue traspasado a una sala que tiempo atrás sirvió de Sala Capitular. Allí fue colocado en un pequeño catre a modo de altar. Según lo que conocemos, en 2014 su rostro y manos fueron recubiertos con cera, que poco tiempo después sería retirada.  

     Finalmente, en 2016, el cuerpo virginal de la confidente de Nuestra Señora del Buen Suceso, fue puesto en una nueva y hermosa urna, donde se conserva hasta el presente. Su proceso de beatificación está abierto y, confiamos, que algún día la Iglesia la elevará a los altares para beneficio de su Monasterio, así como de sus fieles devotos. Debemos por tanto pedir a Dios esta gracia singular. 


Cuerpo de la Madre Mariana de Jesús Torres, en 2014, con su rostro y manos recubiertos con cera 
 
     En medio del tiempo en que la cera estuvo aplicada, se dio un hecho singular que compartimos a continuación, y que sin duda podrá servir a tantas almas angustiadas por sus necesidades de alma y de cuerpo para redoblar su confianza en la eficaz intercesión de la benignísima Abadesa concepcionista. 
 
     El dia 21 de junio del 2014, en Guayaquil, Ecuador, entre las cinco y seis de la tarde, y un poco antes del inicio de una reunión semanal de algunos devotos de la Virgen del Buen Suceso, en una foto de la Madre Mariana de Jesus Torres, tomada minutos antes por una de los participantes con su teléfono celular, apareció una lágrima en su mejilla en el instante de ser captada. 

     Luego, la foto, observada a través de la pantalla del teléfono, reflejaba no una sino dos lágrimas que caían por ambas mejillas del rostro de la santa fundadora. Al final, las doce personas que presenciaron el sorprendente hecho, se arrodillaron y pidieron perdón a Dios Nuestro Señor, pues se consideraban pobres pecadores. 

     Uno de los testigos del prodigio, nos hizo llegar recientemente el siguiente relato, récordándonos y confirmando lo anterior:

     "Recuerdo que esa tarde, estando sentado a la espera del inicio de nuestra reunión de los sábados, vi que una de los participantes, tomó la iniciativa de acercarse al pequeño cuadro que estaba en la sala para tomarle con su teléfono celular una fotografía [en el cuadro, que los dueños de casa habían recibido como presente una semana atrás, había una foto del cuerpo incorrupto de la Madre Mariana de Jesús Torres, y un pedazo del hábito concepcionista con el que había sido revestido su cuerpo durante muchos años].

     "... En el momento en que la persona tomaba la fotografía, coincidió que a su lado pasó la dueña de casa, quien al ver la pantalla del celular, exhaló la expresión: '¡una lagrima!'. Yo no entendí qué quería decir. No sabía nada de lo que sucedía con el teléfono. Otros dos de los allí presentes fueron los primeros en acercarse para observarlo, luego lo hicieron quienes estaban sentados en un sofá, extrañados y como que empujados de sus asientos. Enseguida me acerqué y pregunté qué sucedía. Alguien me respondió: 'aquí en esta foto que acaba de ser tomada aparece una lágrima en la mejilla [del lado izquierdo] de la Madre Mariana, ¡y en el cuadro no existe lágrima alguna!'.

En la fotografía del cuadro quedó revelada una lagrima cayendo por la mejilla izquierda del rostro de la vidente de Nuestra Señora del Buen Suceso. En ese tiempo, en 2014, el rostro de la santa fundadora estaba recubierto con cera
 
     "La dueña de casa sin poder contenerse, decía algo nerviosa: 'Vi el momento en que bajaba la lágrima', siendo esto corroborado por los dos primeros que se habían acercado a la dueña del teléfono, quienes dijeron casi al unísono que vieron cuando la lágrima mayor estaba terminando su recorrido en la pantalla del aparato, deteniéndose al final, formando la gotita. Yo mientras tanto, pude notar que había una segunda gotita, de menor tamaño, y que se formaba en la otra mejilla. Viendo la foto de frente, del lado derecho estaba la gota grande, y la pequeña, del lado izquierdo". 

     Para asombro de todos los allí presentes, una de las lágrimas quedó plasmada en la fotografía. 

     La feliz noticia de lo sucedido fue luego comunicada a las religiosas concepcionistas de Quito, quienes la recibieron con enorme beneplácito. Poco después, la cera sería retirada del rostro y de las manos, quedando el cuerpo incorrupto de la vidente tal como fue encontrado en 1906.

El cuadro perteneciente a una familia devota de Nuestra Señora del Buen Suceso, en Guayaquil. En una fotografía tomada posteriormente apareció la prodigiosa lágrima

     Cualquiera se preguntaría, ¿por qué dichas lágrimas? La respuesta podría estar en lo que Nuestra Señora del Buen Suceso le pidió a la Madre Mariana en 1635, luego de anunciarle las terribles pruebas por las que debían atravesar la Iglesia y la Cristiandad desde fines del siglo XIX hasta la actualidad, pero así también, revelándole al final una gran esperanza.

     "Llora con instancia, clama sin cansarte y llora con lágrimas amargas en el secreto de tu corazón, pidiendo a Nuestro Padre Celestial que por amor al Corazón Eucarístico de mi Hijo Santísimo, por esa preciosísima sangre vertida con tanta generosidad y por esas profundas amarguras y dolores de su Pasión y Muerte, ponga cuanto antes fin a tan aciagos tiempos, enviando a esta Iglesia el Prelado que deberá restaurar el espíritu de los sacerdotes; a ese hijo mio muy querido, a quien amamos mi Hijo Santisimo y yo con amor de predilección" (Revelaciones hechas por Nuestra Señora del Buen Suceso, en Quito, el 2 de Febrero de 1634, y publicadas por el diario El Ecuatoriano, el 4 de abril de 1941).

Madre Mariana de Jesús Torres, en 2014, después de haber sido retirada la cera de su rostro
 
El cuerpo incorrupto de la Madre Mariana se venera en una pequeña sala de la Clausura del Monasterio de la Limpia e Inmaculada Concepción de Quito. Foto de 2016



Nota:
Parte de la información para la elaboración del presente artículo fue tomada de devotosvirgendelbuensuceso.blogspot.com

domingo, 14 de diciembre de 2025

Plínio Corrêa de Oliveira, "Athleta Christi". Por Su Excia. Mons. Athanasius Schneider




Plínio Corrêa de Oliveira, Athleta Christi. 
Por Su Excia. Mons. Athanasius Schneider



     Plínio Corrêa de Oliveira vio la luz de este mundo el 13 de diciembre de 1908. Nació para dedicar toda su existencia a la defensa impertérrita de la Santa Iglesia. 

     Al cumplirse los ciento diecisiete años años de su nacimiento, compartimos con nuestros amigos, a modo de tributo, la homilía pronunciada por Su. Excia. Mons. Athanasius Schneider, Obispo Auxiliar de Astaná, Kazajistán, el 2 de octubre de este año, cuando celebró en Roma la Santa Misa en sufragio por su alma a los treinta años de su fallecimiento acaecido el 3 de octubre de 1995, en São Paulo, Brasil. 

     En el sermón, el prelado trazó un retrato luminoso del fundador de Tradición, Familia y Propiedad (TFP), presentándolo como un auténtico "athleta Christi", caballero de la Fe católica y ardiente apóstol de la Santísima Virgen.

***

     ¡Alabado sea Jesucristo!

     En la víspera del trigésimo aniversario del día en que el Dr. Plínio Corrêa de Oliveira concluyó su peregrinación aquí en la tierra, ofrecemos este sacrificio de la Santa Misa por el sufragio de su noble alma.

     ¿Cómo podemos caracterizar de manera sintética su vida? Las palabras “Dilexit Ecclesiam” (“Amó a la Iglesia”) podrían hacerlo, pues fue un vir catholicus, totus apostolicus, plene romanus (“hombre católico, totalmente apostólico y plenamente romano”), expresiones que él mismo eligió para definir su persona y su vida, y que hoy constituyen su epitafio.

     Decía el Dr. Plinio:

     “La cualidad que más aprecio en mí mismo es ser hijo de la Santa Iglesia Católica Apostólica Romana. Lo que más admiro en las personas es su coherencia en la Fe católica” [1].

     Notables y profundamente conmovedoras son también estas palabras del Dr. Plinio:

     “Quiero que el último acto de mi inteligencia sea un acto de fe en el papado. Que mi último acto de amor sea un acto de amor al papado. Porque así moriré en la paz de los elegidos, unido a María, mi Madre, y por medio de ella a Jesús, mi Dios, mi Rey y mi bondadosísimo Redentor” [2].

     Con el Dr. Plinio la Divina Providencia dio a su Iglesia militante, en [estos] tiempos sumamente difíciles, un ejemplo excepcional e intrépido que él, que nació en la ciudad puesta bajo el patrocinio del apóstol San Pablo (São Paulo, Brasil), al modo justamente de dicho apóstol combatió y corrió en la arena de este mundo como un verdadero "atleta de Cristo", un nuevo caballero del catolicismo.

     En el pasado, el título Athleta Christi fue concedido por los Papas a aquellos hombres que lideraron campañas militares en defensa del cristianismo. Plínio Corrêa de Oliveira dirigió una de las más significativas campañas espirituales en defensa del cristianismo en el siglo XX y, por eso, merece con toda justicia el título de Athleta Christi.

     Decía el Dr. Plinio:

     “Toda verdadera grandeza es un reflejo de la grandeza de Nuestro Señor. Fuera de Él no hay grandeza, sino sólo un reflejo de su grandeza. (…) Todo en mi mentalidad, en mi modo de ser, está presidido por la idea de lo sagrado" [3].

     Las generaciones de los primeros cristianos eran llamadas, significativamente, “el pueblo de los atletas de Cristo” [4]. Este athleta Christi del siglo XX reunía en sí el espíritu de la síntesis, rasgo distintivo del espíritu católico; es decir, la intransigencia y el rechazo de todo compromiso con el mal en cualquiera de las formas de la revolución contra Dios; la inflexibilidad y la militancia por la verdad y la realeza de Cristo; la aspiración hacia todo lo grande en el bien, en la verdad, en la belleza y en lo sagrado; unidas a la verdadera humildad, al espíritu de pequeñez y a la caridad sobrenatural. Bajo la armadura de hierro de un caballero se ocultaba un alma de niño, con un corazón inocente, un corazón amante de la madre. Primero amaba a su propia madre, que le transmitió la Fe católica; luego a la Santa Madre Iglesia y, sobre todo, a María, la Madre celestial.

     El Dr. Plínio, siendo desde joven miembro de la Tercera Orden del Carmen, vivió profundamente el espíritu del profeta Elías, espíritu de celo ardiente en la lucha por la gloria de Dios. Y fue un signo particular de la Divina Providencia el que el Dr. Plínio dejara definitivamente el campo de batalla de la Iglesia militante el día de la fiesta de Santa Teresa del Niño Jesús, el 3 de octubre. Santa Teresa del Niño Jesús, doctora del camino de la infancia espiritual y de la mansedumbre, tenía, no obstante, un espíritu de combatiente, amando y venerando de modo especial a Santa Juana de Arco, la doncella de Orleans.

     La “Pequeña Flor” llegó incluso a vestirse con armadura y espada para representar, en una obra teatral en su convento, a Santa Juana de Arco. Santa Teresa del Niño Jesús tenía una firme voluntad de combatir por Jesús en la salvación de las almas y de morir como mártir; deseaba, “como Juana de Arco, murmurar el nombre de Jesús en la hoguera ardiente”. En una de sus oraciones, Santa Teresa del Niño Jesús decía:

     “¡Oh, Señor!, Juana, tu virgen y valiente Esposa, dijo: ‘Es necesario combatir antes de que Dios conceda la victoria’. ¡Oh, Jesús mío!, lucharé por tu amor hasta la tarde de mi vida.”

     El Dr. Plinio vivía esta síntesis de la infancia espiritual y del espíritu militante del athleta Christi siguiendo el ejemplo de la doncella de Orleans y de la Pequeña Flor.

     “El centro más profundo y esencial de todos los pensamientos y actividades del Dr. Plinio fue su ardiente e incansable empeño en trabajar por el triunfo de la Virgen. Quería hacer mucho más que simplemente servir a la Virgen: deseaba que Ella fuese servida universalmente. Un triunfo es una victoria arrolladora. Su determinación de dedicarse al ideal concreto de una civilización cristiana regenerada lo motivó durante toda su vida. Resumió su dedicación al triunfo de la Virgen con estas palabras motivadoras:
     ‘Cuando aún era muy joven, contemplé con arrobamiento las ruinas de la Cristiandad. A ellas confié mi corazón; di la espalda a mi futuro y, de aquel pasado cargado de bendiciones, hice mi porvenir’. El gran San Luis María Grignion de Montfort predijo este futuro orden y lo llamó el Reino de María, un período de grandes gracias modelado por la Fe y según el espíritu de la Madre de Dios” [5].

     El Dr. Plinio resumió con las siguientes palabras el núcleo de todo su pensamiento y de sus valientes obras en el campo de la batalla por Dios:

     “Si la Contra-Revolución es la lucha para extinguir la Revolución y construir la Cristiandad nueva, toda resplandeciente de Fe, de humilde espíritu jerárquico y de inmaculada pureza, es claro que esto se realizará sobre todo por una acción profunda en los corazones. Ahora bien, esta acción es obra propia de la Iglesia, que enseña la doctrina católica y la hace amar y practicar. La Iglesia es, pues, la propia alma de la Contra-Revolución” [6].

     El esplendor de la Fe católica, el espíritu de humildad y la pureza inmaculada deben, por lo tanto, distinguir la obra que dejó el Dr. Plinio y a cada uno de los que se consideran sus hijos espirituales o desean continuar su legado.

     Decía el Dr. Plinio:

     “Lo que más he cultivado ha sido la Fe. Porque la Fe es la raíz de toda vida espiritual. Y quienes tienen una Fe viva, tienen una vida espiritual floreciente. Es necesario tener pasión por las cosas de la Fe” [7].

     El Dr. Plinio tenía una gran y tierna devoción a la Santísima Virgen.
Era particularmente devoto de Nuestra Señora de Fátima, cuyo mensaje está íntimamente ligado a los castigos y acontecimientos que conducirán a su Reino.

     La devoción a Nuestra Señora del Buen Consejo de Genazzano también ocupaba un lugar especial en su vida y en su pensamiento, pues esta advocación habla de la confianza necesaria para superar las tempestades y batallas hasta alcanzar la meta.

     [Cuando tomó conocimiento en la década de 1970 de las revelaciones de Nuestra Señora del Buen Suceso del mismo tenor que las de Fátima y La Salette, agregó esa mención a sus devociones, y decía que el porte imperial regio de la imagen de la Virgen no lo apabullaba sino que, muy al contrario lo alentaba y llenaba de confianza en Ella.]

     Deseamos que aquello que el Dr. Plinio dijo una vez pueda ahora hacerse realidad para él, y también para cada uno de nosotros que, en lo más profundo de nuestra alma, deseamos ser lo que él consideraba su mayor distinción:  católicos, totalmente apostólicos y plenamente romanos.

     Decía el Dr. Plinio:

     “Pidamos a la Virgen que haga de nosotros muchos Elías, de modo que cuando nos presentemos en el Cielo y San Pedro nos pregunte: ‘¿Quién eres?’, podamos responder: Zelo zelatus sum pro Domino Deo exercituum (‘He tenido un celo ardiente por el Señor, Dios de los ejércitos’). Entonces las puertas del Cielo se abrirán para nosotros, las del infierno temblarán, y cuando crucemos el umbral celestial, en esa inmensa sala del trono que es el Cielo, donde la Reina del Cielo y de la Tierra nos acogerá con amabilidad, podremos oír: ‘Hijo mío, has combatido por Mí; entra en la gloria de Dios’” [8].


Tomado de Tradición y Acción por un Perú mayor 


[1] Meu Itinerário Espiritual. Compilação de relatos autobiográficos de Plinio Corrêa de Oliveira, Volumen I, São Paulo, 2021, p. 192.

[2] Minha Vida Pública. Compilação de relatos autobiográficos de Plinio Corrêa de Oliveira, São Paulo, 2015, p. 605.

[3] Meu Itinerário Espiritual, op. cit., Vol. II, pp. 156 y 167

[4] cf. Casiodoro, Historia ecclesiástica tripartita, 2, 1.

[5] John HORVAT, "Thirty Years Later: Plinio Corrêa de Oliveira – A Counter-Revolutionary Focused on Our Lady’s Triumph", Crusade magazine, septiembre-octubre 2025, p. 12.

[6] Revolución y  Contrarrevolución, Parte II, cap. XII, 5.

[7] Meu Itinerário Espiritual, op. cit., vol. II, p. 141.

[8] Idem, pp. 121-122.

domingo, 21 de septiembre de 2025

¡Fuego en la Casa de Dios! Dentro del santuario, insultos impíos impugnan la santidad de la moral cristiana






¡Fuego, fuego, fuego! ¡Socorro, socorro, socorro!

¡Fuego en nuestra casa!      ¡Fuego en la casa de Dios!

¡Fuego en el santuario!   

¡Socorro que se asesina a nuestro padre! 

¡Socorro que matan a nuestros hijos!

     Con estas alarmantes palabras, el gran santo mariano Luis María Grignion de Monfort eleva su llamada de alerta respecto de la decadencia espiritual en su extensa y célebre "Oración Ardiente", llamada también "Abrasada" (por "brasa"), que clama a la Beatísima Trinidad por la restauración de la Civilización Cristiana y la total conversión de la humanidad a Cristo.

     La razón de este agudo apelo del santo fue la gradualmente creciente crisis de Fe y moral que ha ocasionado que desde el siglo XV, anterior a la pseudorreforma  protestante de Lutero (siglo XVI), la civilización católica y, como blanco especial, la Santa Madre Iglesia vengan sufriendo una cruel embestida de los enemigos del verdadero espíritu cristiano. 

     Esta ofensiva se hizo muy virulenta como resultado del laicismo sanguinario de la Revolución Francesa, que relegó a Dios al ostracismo en la vida civil. Dicho laicismo fue aumentando a grandes incrementos en el siglo XIX y se ha venido intensificando de modo especial durante el siglo XX hasta nuestros días en el XXI. 

     El desmoronamiento así ocasionado en la vida de piedad y en la civilización está insuflado en sus raíces por la intervención del poder de las tinieblas, Satanás.

     En su Alocución "Resistite fortes in fide", de junio de 1972, el Papa Paulo VI aseveró aquello claramente cuando sentenció:

     "Por alguna grieta el humo de Satanás ha penetrado en el templo de Dios". 


Papa Paulo VI 

      Por inverosímil que parezca, esos enemigos están enquistados en el propio seno de la Esposa Mística de Cristo, trabajando para la destrucción de Ella, como ya lo hubiera denunciado a inicios del siglo XX el Papa Pío X en su encíclica Pascendi Dominici gregis, de 1907, contra el movimiento de los modernistas (1). Efectivamente, esos enemigos trabajan para la destrucción de la Iglesia, porque las distorsiones que promueven equivalen a desfigurarla y destruirla. 


Papa Pío X

     Cuatro años antes de la alocución referida de Paulo VI, él mismo, en diciembre de 1968, había declarado a los alumnos del Seminario Lombardo:

     "La Iglesia atraviesa hoy un momento de inquietud. Algunos se aplican a la autocrítica, hasta se diría, a la autodemolición". 

     Respecto de este panorama sombrío en la Santa Iglesia, el Papa Juan Pablo II dijo en 1981 lo siguiente:

     "Es necesario admitir que han sido divulgadas con abundancia ideas que chocan con la Verdad revelada enseñada desde siempre. Han sido difundidas verdaderas y propias herejías..."

Papa Juan Pablo II

     Desde entonces, estas herejías —y pecados de lo más grave— han seguido siendo introducidos subrepticia o abiertamente dentro del lugar santo, y —¡muy preocupante! en medio de la ignorancia indiferente de la mayoría de los fieles. 

     En octubre de 2019, en el marco del Sínodo para la Región Panamazónica, un ídolo de la Pachamama fue objeto de culto con ceremonias y procesiones en iglesias de Roma. 


     

     La adoración de un dios falso, como es el caso de la Pachamama, deidad de las tribus amazónicas y andinas, atenta directamente contra el Primer Mandamiento del Decálogo, porque implica rebelión contra Dios y negación de su existencia al querer sustituirlo por un ídolo. 

     El ingreso de la Pachamama en una iglesia romana en procesión idolátrica en 2019 ya había sido un agravio extremo a Dios nuestro Señor. Igualmente gravoso ha sido esta vez el ingreso de una cruz "arcoiris" blasfema a la Basílica de San Pedro el 6 de septiembre pasado, empuñada por miembros de la comunidad LGBTI+ de varios países, quienes cruzaron la Puerta Santa con ocasión de las celebraciones jubilares. 


La cruz "arcoiris" pretende significar la normalización de la homosexualidad. 

     Luego de ello, Mons. Francesco Sabino, vicepresidente de la Conferencia Episcopal Italiana, celebró una misa para dicho colectivo en la iglesia romana del Gesù, de santa memoria, habiendo sido hogar del gran San Ignacio de Loyola, suscitado por la Providencia precisamente en los días del heresiarca Lutero para oponerse a su seudorreforma protestante con la fundación de la Compañía de Jesús. 


En la Plaza de San Pedro 

Ingresando por la Puerta Santa 

Dentro de la Basílica 

     Parejas del mismo sexo, cogidas de la mano, con alguna camiseta con lenguaje obsceno y con actitudes impúdicas, ingresaban en la iglesia más importante del Catolicismo, cuya Puerta Santa se atraviesa para ganar la indulgencia plenaria (con el estado de alma requerido). 

     Para Monseñor Athanasius Schneider, obispo auxiliar de Astaná, Kazajistán, el incidente constituyó "una abominación desoladora en el lugar santo" y una "profanación de la Puerta Santa", pues —según denunció— se desarrolló sin ninguna señal de arrepentimiento ni de conversión de los participantes por los pecados cometidos entre personas del mismo sexo. "Atravesar la Puerta Santa —añadiómientras se promueve una ideología que rechaza el Sexto Mandamiento de [la ley de] Dios, es burlarse de Él y del don de la indulgencia". 


Mons. Athanasius Schneider, Obispo Auxiliar de Astaná, Kazajistán 

     Estos hechos motivaron llamativos titulares de importantes revistas italianas:

     La revista L'Espresso publicó:

     "La bandera arcoiris ondea en el Vaticano".

     Por su parte, la revista La Voce anunció:

     "Jubileo arcoiris. Por primera vez el Vaticano permite a los LGBTI cruzar la Puerta Santa".

     La revista Domani puso:

     "La Revolución silenciosa del Jubileo". 


Nuestro Señor expulsa a los mercaderes del Templo. 

     Confrontar lo aquí relatado a palabras de Nuestro Señor en el Evangelio, bien se presta a la paráfrasis:

      "Mi casa es Casa de Oración, y pretendéis convertirla en guarida de abominación". 

     Lo acontecido en Roma no es sino una manifestación reciente de una dictadura que, a todas luces, se intenta imponer dentro de la Iglesia Católica. Se trata de la dictadura de la bandera arcoiris, o del orgullo gay, que tendría que ser impuesta a toda costa; es decir, con la obligación que todo católico la acepte y se doblegue ante ella. 

Esta imposición busca ladinamente emulsionar el engaño y la herejía, en suma, la apostasía, con la verdad. Contra esto ya nos llamó la atención el Apóstol San Pablo (2). Por esa razón, la Santa Iglesia de Cristo siempre enseñó que la verdad sufre mayor menoscabo y contaminación con cada concesión que se hace a un pecado de gran depravación, intrínsecamente desordenado, y que así aumenta la confusión de las almas. 

     Para permanecer fieles al ser enfrentados con esta dictadura, debemos estar continuamente alerta y vigilantes, manteniendo encendidas las lámparas de nuestro espíritu de oración y de nuestra fidelidad, tal como nos lo pidió Nuestro Señor Jesucristo en su parábola de las vírgenes prudentes a la espera del Esposo. 


Nuestro Señor en ardiente oración en el Huerto de Getsemaní 

     Es imprescindible ¡resistir, resistir y resistir!

     Más asiduos en la oración, aferrándonos a la mano de la Santísima Virgen y manteniéndonos firmes, proclamemos con la mayor fuerza de nuestras almas: "Credo in unam Sánctam, Cathólicam et Apostólicam Ecclésiam".

     Lo que equivale a decir:

     "Creo en la Iglesia Católica, Apostólica y Romana, contra la cual, según la promesa hecha a San Pedro, las puertas del infierno no prevalecerán".


Interior de la Cúpula de San Pedro, en cuyo perímetro circular está inscrito (en latín): "Tú eres Pedro y sobre esta piedra edificaré mi Iglesia; y las puertas del infierno no prevalecerán contra ella".  
 


CITAS:

1. A título de muestra, en el cuarto párrafo de la referida encíclica Pascendi, de 1907, San Pío X dice de los modernistas: 

".... son con certeza enemigos de la Iglesia, y no se apartará de lo verdadero quien dijere que ésta [la Iglesia] no los ha tenido peores". 

Un poco más adelante en el mismo párrafo el papa denuncia que: 

".... [ellos] traman la ruina de la Iglesia, no desde fuera, sino desde dentro: en nuestros días, el peligro está casi en las entrañas mismas de la Iglesia y en sus mismas venas; y el daño producido por tales enemigos es tanto más inevitable cuanto más a fondo conocen a la Iglesia".

Luego agrega que: 

".... han aplicado el hacha .... a la raíz misma; esto es, a la Fe y sus fibras más profundas .... en tales proporciones que no hay parte alguna de la Fe católica .... que no se esfuercen por corromper". 

Papa San Pío X, en su encíclica Pascendi Dominici gregis, de 1907.

2. "¿Acaso hay consorcio entre la luz y las tinieblas? ¿O entre Cristo y Belial [el diablo]?" (2Cor 6: 14-15). 

NOTA: El Instituto Plínio Corrêa de Oliveira y sus entidades afines en todo el mundo han enviado, en días recientes, una Filial Súplica a S. S. León XVI, pidiéndole palabras orientadoras que refrenden la doctrina católica de todos los siglos, para superar la creciente confusión de los fieles de cara a declaraciones y prácticas pastorales de miembros del clero católico que piden una "actualización" de la enseñanza de la Iglesia y una modificación de los párrafos del Catecismo referentes al grave pecado de las uniones y relaciones homosexuales.

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