Eran tiempos en que el Ecuador aún no tomaba para sí este nombre que adoptaría oficialmente en 1830 al separarse de la Gran Colombia.
Hacia fines de 1628, en la medianoche, la Madre Mariana de Jesús Torres rezaba en el coro alto del Monasterio de la Inmaculada Concepción de Quito, entonces Nuestro Señor Jesucristo le reveló muchos de los eventos futuros de la entonces colonia española.
Le fue dado ver la agitación en medio de la guerra de la independencia y la tierra bañada en sangre. Su corazón sintió que estallaría al ver todo este caos y destrucción, y le rogó a Nuestro Señor que su voluntad prevaleciera, comprendiendo que la Colonia se separaría de su tierra natal y se convertiría en la República del Ecuador.
El fin de los hermosos amaneceres
Cuando esto sucediera, el hermoso amanecer que cada mañana refulgía sobre esta tierra, espectáculo tan encantador, que algunas personas se levantaban al amanecer sólo para disfrutar de esta obra del Creador, perdería mucho de su esplendor. Esto significaba que la República se corrompería, abriendo poco después sus puertas al laicismo y al liberalismo, volviéndose ingrata con los beneficios recibidos de Dios.
![]() |
| La bella aurora que brillaba cada mañana en la Colonia española, perdería su esplendor con la irrupción de la conjuración anticristiana en América y en todo el mundo |
Los cargos civiles y también los eclesiásticos, serían ocupados por numerosos Judas, obstinados y malintencionados que, instigados y poseídos por el espíritu diabólico, venderían a su Señor por unas pocas monedas. La virtuosa esposa de Cristo, vio el destino miserable y desastroso de esas pobres almas por toda la eternidad.
Le fueron también revelados los castigos tanto secretos como públicos que sufriría este pobre país que luego se llamaría la República del Ecuador, y que habría sido destruido y enterrado bajo los escombros de un terrible terremoto, de no ser por un pequeño número de almas heroicas y justas, que de maneras secretas y diversas, se constituirían en víctimas expiatorias que aplacarían la Justicia Divina con sus oraciones, sacrificios y grandes sufrimientos durante el siglo XX, ¿y por qué no también, en el siglo XXI?.
Guerra entre ángeles y demonios
Luego de presenciar el final de la guerra, la Venerable concepcionista, vio al Ecuador completamente cubierto por una nube negra formada por incontables demonios quienes, en medio de gritos diabólicos y risas vulgares, trataban de dominar a la nueva República para gobernarla desde su inicio.
![]() |
| Los demonios no cesan en su lucha por erradicar completamente el origen marcadamente cristiano del Ecuador. Cuadro de Gustav Doré |
Para ese su fin, incentivaban la malicia de los siete pecados capitales y el odio hacia Nuestro Señor Jesucristo y su Santísima Madre, intentando abolir todos los conventos, claustros e instituciones piadosas, esparciendo así sus humos blasfemos por todo el territorio, contaminando toda la atmósfera con una densa niebla que oscurecía la preciosa luz de la Fe en las almas y endurecía los corazones. Esta visión parecería referirse a los tiempos actuales, en los que el espíritu monásquico dejó de ser motivo de atracción y de entusiasmo en la juventud, como otrora. Las vocaciones en los monasterios de clausura son hoy realmente escasas.
En la siguiente visión, el Cielo se abrió y una luz muy clara, provocado por un estallido de estrellas, fluyó sobre todo el naciente Ecuador. La Madre Mariana escuchó entonces la voz del Príncipe de los Ángeles, San Miguel, que decía:
"¡Malditas negras legiones!, cuanto más triunfantes piensen que son, más se acerca su derrota. Desciendan inmediatamente a las profundidades de los abismos, porque aquí ¡Dios vive, Dios triunfa y Dios reina! ¡Ay de esta nueva república, qué sería sin sus comunidades religiosas, sin ellas, no podría subsistir!".
Enseguida, relámpagos y espadas de fuego perforaron cada rincón de la tierra. Las diabólicas legiones huyeron, pero aullaban y proferían amenazas de librar una guerra cruel contra esta pequeña porción de tierra, donde «la Mujer» [durante los exorcismos, los demonios usualmente se refieren a María Santísima de ese modo debido al profundo malestar que les produce pronunciar su purísimo nombre] su enemiga, sería tan venerada y amada, gritando con furia que si lograsen extinguir la devoción de la gente hacia Ella, tan sólo así, de ellos sería la victoria.
"Ese momento llegará —vociferaban— cuando tengamos agentes muy adiestrados, quienes conquistarán casi toda esta tierra para nosotros. Los recompensaremos con placeres, comodidades y riquezas terrenales, y luego los atormentaremos en el infierno por toda la eternidad, porque estos desgraciados y desagradecidos ignoraron las misericordias y los beneficios de su Creador".
Cuando los demonios fueron expulsados, la calma regresó y el sol volvió a brillar.
Visiones del Niño Jesús del Pichincha
![]() |
| Religiosas del Monasterio de la Limpia e Inmaculada Concepción de Quito |
Entonces, Nuestra Señora del Buen Suceso se le apareció con su Dulce Niño en brazos y le dijo:
"Pobre hija de mi corazón, con tan formidable visión, han desfallecido tus fuerzas y si quisieras volver a la vida, humanamente no podrías. Pero aún no es tiempo de que abandones la tierra. Lo harás siete años después, en memoria de mis siete dolores y alegrías, aún peregrinarás por esta tierra, sufriendo y regocijándote en tu espíritu. Entonces tu Amor te llamará a su Casa y a su compañía en el Cielo, donde tu larga vida parecerá haber durado solo un día, y te reirás de tus grandes sufrimientos de esta vida, que te parecerán insignificantes, y entonces desearás vivir de nuevo para sufrir y merecer el doble.
"De ahora en adelante, la estima de tus hermanas y las devotas de este mi amado Convento será el mayor sufrimiento para tu corazón, que anhelará, sin lograrlo ya, el desprecio, la burla y la calumnia, porque ya pasó para ti ese tiempo dorado, sin embargo, volverá [dicho tiempo] para mis hijas y las tuyas en el futuro, pues tendremos almas muy hermosas en este amado lugar.
"Secreto y oculto, tu espíritu vivirá en ellas, y serán objeto de burla por parte de sus propias hermanas, cuyas mentes, oscurecidas por un orgullo disimulado, no comprenderán ni sabrán valorar el tesoro que poseerán en sus santas hermanas. Cuántas mencionarán tu nombre, deseando haber vivido en tu época, y no se darán cuenta de que tú misma vivirás en algunas de sus hermanas, las más olvidadas y oprimidas. Felices mis buenas hijas, cuyas almas, unidas a Dios y a su Madre, pasarán desapercibidas y, tranquilas en la oscuridad y el dolor, harán el bien a propios y a extraños".
Nuestra Señora anunciaba de este modo que el espíritu de la Madre Mariana, altamente elevado por la virtud, se transmitiría en el transcurso de los siglos a determinadas religiosas del Monasterio Concepcionista de Quito.
Con este extraordinario preámbulo, la Santísima Virgen preparó así el corazón de su hija muy querida, quien poco después, recibiría al Niño Jesús crucificado en el Monte Pichincha, en cuyas faldas había sido eregida la bella ciudad de Quito.







.jpg)



.jpg)

.jpg)




.jpeg)
.jpg)



.jpeg)




.jpeg)






.jpeg)