miércoles, 29 de abril de 2020

La Semana del devoto de Nuestra Señora del Buen Suceso. Día Miércoles






LA SEMANA DEL DEVOTO 
DE NUESTRA SEÑORA 
DEL BUEN SUCESO 
DE LA PURIFICACIÓN 

     Siete oraciones a la Santísima Virgen del Buen Suceso, para pedir las gracias necesarias para la salvación y para la fidelidad a su servicio, por San Alfonso María de Ligorio.


DÍA MIÉRCOLES 


ORACIÓN PARA LIBRARSE DEL INFIERNO


¡Oh Amabilísima Señora, María Inmaculada del Buen Suceso de la Purificación! Por todos los pecados cometidos, ciertamente merezco el castigo del infierno. Tal vez la sentencia se hubiera ejecutado con mi primera falta. Pero tu maternal protección ha hecho que mi dureza se cambie en confianza filial ante Tí. 

¿En cuántos delitos y males habría caído si Tú, Madre de toda compasión, no me hubieras socorrido? Tu presencia me sostiene en el buen camino para no hundirme en la condena. En otro tiempo, dejé de buscar a Dios, dejé de amarte devotamente, pero ahora, recuperando el camino del bien, vuelvo a Tí, Oh Madre, amándote con humilde corazón, suplicándote que misericordiosamente siempre me ayudes a estar ante Dios, con espíritu digno, libre ya de pecado.

Muchas veces me pregunto: ¿me condenaré? Y tengo la respuesta adecuada: eso sucederá si te dejo, si dejo a Dios. Por eso estoy seguro que es demasiado ingrato que alguien se aparte de tu maternal cuidado. Porque el cristiano debe estar seguro: ¿quién podrá amarnos con el amor con que nos has amado?

Te doy infinitas gracias Señora mía por todo lo que has hecho y haces por mi salvación. Gracias por tu poderosa protección. Te ruego me asistas siempre, que nunca me pierda, que nunca perezca en el mal, que mi alma esté siempre libre de la condena del infierno. Amén.



DEPRECACIÓN A NUESTRA SEÑORA DEL BUEN SUCESO 

Alma de María, santifícame.
Cuerpo de María, purifícame.
Corazón de María, inflámame.
Dolores de María, confórtenme.
Llanto de María, consuélame.
Oh Dulce María, atiéndeme.
Con benignos ojos, mírame.
En mis clamores, óyeme.
Por tus santos pasos, dirígeme.
A tu Divino Hijo, ruega por mí.
El perdón de mis culpas, alcánzame.
Devoción a tu Santo Rosario, infúndeme.
Amor a Dios y al prójimo, concédeme.
No permitas apartarme nunca de tí.
En la hora de mi muerte, ampárame.
De mis enemigos, defiéndeme.
Tras el escudo de tu santo nombre, escóndeme.
Con tu manto real, cúbreme.
En el instante fatal de mi agonía, asísteme.
De morir en pecado, líbrame.
En manos de Jesús, entrégame.
A la mansión eterna, llévame, 
para que con los Ángeles y Santos 
te alabe por todos los siglos de los siglos. Amén. 


MAGNIFICAT

Proclama mi alma 
la grandeza del Señor, 
se alegra mi espíritu en Dios, 
mi Salvador, 
porque ha mirado 
la humillación de su esclava.

Desde ahora me felicitarán 
todas las generaciones 
porque el Poderoso ha hecho 
obras grandes por mí. 
Su Nombre es santo 
y su misericordia llega a sus fieles 
de generación en generación.

Él hace proezas con Su Brazo, 
dispersa a los soberbios de corazón, 
derriba del trono a los poderosos 
y enaltece a los humildes, 
a los hambrientos los colma de bienes 
y a los ricos despide vacíos.

Auxilia a Israel, su siervo, 
acordándose de su Misericordia,
como lo había prometido 
a nuestros padres, 
en favor de Abraham 
y su descendencia para siempre.

Gloria al Padre, al Hijo, 
y al Espíritu Santo, 
como era en un principio, 
ahora y siempre 
por los siglos de los siglos.
Amen.


CONSAGRACIÓN 
AL ESPÍRITU SANTO

Oh Espíritu Santo, 
recibe la consagración perfecta 
y absoluta de todo mi ser.

Dígnate ser en adelante, 
en cada uno de los instantes 
de mi vida y en cada una de mis acciones: 
¡Mi Director, mi Luz, 
mi Guía, mi Fuerza, 
y el Amor de mi corazón!

Yo me abandono sin reservas 
a tus operaciones divinas 
y quiero ser siempre dócil 
a tus inspiraciones.

Oh Espíritu Santo, 
transfórmame con María, 
en otro Cristo Jesús, 
para gloria de Dios Padre 
y salvación de las almas. Amén.



ORACIÓN DE LA RESTAURACIÓN

     Hay momentos, Madre mía, en que mi alma se siente, en lo que tiene de más profundo, tocada por una añoranza indecible. Añoro la época en que yo os amaba, y Vos me amabais, en la atmósfera primaveral de mi vida espiritual. Tengo añoranza de Vos, Señora, y del paraíso que ponía en mí la gran comunicación que tenía con Vos.

     ¿No tenéis también Vos, Señora, añoranza de ese tiempo? ¿No tenéis añoranza de la bondad que había en aquél hijo que fui?

     Venid, pues, ¡oh la mejor de todas las madres!, y por amor a lo que florecía en mí, restauradme: recomponed en mí el amor a Vos, y haced de mí la plena realización de aquel hijo sin mancha que yo sería si no hubiera sido por tanta miseria.

     Dadme, ¡oh Madre!, un corazón arrepentido y humillado, y haced brillar nuevamente ante mis ojos aquello que, por el esplendor de Vuestra gracia, yo había comenzado a amar tanto y tanto...

     Acordaos, Señora, de este David y de toda la dulzura que en él poníais. Así sea.


JACULATORIAS 
PARA TODOS LOS DÍAS

     ¡Oh Señora del Buen Suceso dame todo lo que me une a tí, arranca de mí todo lo que me aparta de tí, aléjame de mí y entrégame a tí!

Rezar tres Avemarías en desagravio de las blasfemias contra la Santísima Virgen.

V/. Nuestra Señora del Buen Suceso 
R/. Ruega por nosotros.

V/. Madre Mariana de Jesús Torres 
R/. Ruega por nosotros.



CONSAGRACIÓN 
DE LAS FAMILIAS
A NUESTRA SEÑORA 
DEL BUEN SUCESO 


     ¡Oh! Santísima Virgen María del Buen Suceso, Madre de Dios, yo, aunque indigno de ser tu sirviente, me veo impulsado por tu admirable piedad y por el deseo de servirte, te elijo hoy, en presencia de mi Ángel de la Guarda y de toda la Corte Celestial, como mi especial Señora, Abogada y Madre, y me propongo firmemente servirte siempre y hacer todo lo que pueda, para que también por otros más puedas ser fielmente servida y amada. 

     Te suplico y ruego, oh Madre piadosísima, por la Sangre de tu Hijo, derramada por mí, recíbeme como tu servidor perpetuo en el número de tus devotos. 

     Asísteme en todas mis acciones, y concédeme por la gracia de tu Divino Hijo, para que así sea desde ahora y siempre en todos mis pensamientos, palabras y obras, que nunca más ellos ofendan tus ojos y los de tu divino Hijo. 

     Acordaos de mi y no me abandones ahora y en el momento de mi muerte. 
Amén.


 [Si Usted y su familia hacen la Consagración, por favor envíenos en Comentarios, los nombres, por ejemplo: Pablo Pérez ó Familia Pérez Acosta)]


Cruzada del Santo Rosario en Honor de Nuestra Señora del Buen Suceso 

Todos los días a las 17h45
Santo Rosario, Ángelus (Regina Coeli en tiempo Pascual) 
y Letanías a la Santísima Virgen


martes, 28 de abril de 2020

Almas heroícas que aceptaron vivir en el infierno.- Consideraciones de la justicia divina que la revolución progresista quiere abolir






Venerable Marie des Vallés, un alma expiatoria para los tiempos de conversión general


     Marie des Vallées fue una mística francesa nacida en 1590 y fallecida en 1656, por tanto, en buena medida, fue contemporánea de la Venerable, Madre Mariana de Jesús Torres, una de las fundadoras del Monasterio de la Inmaculada Concepción de Quito.

     Ambas siervas de Dios tuvieron entre sí, coincidencias muy significativas: además del misticismo, se ofrecieron ante Dios como víctimas expiatorias por la salvación de las almas, aun al precio que fuese necesario, y es en este último punto, dónde la coincidencia entre estas dos almas, llevó el heroísmo y la caridad a lo inimaginable: sufrir las penas del infierno para la redención de los pecadores. En dicho sitio, Marie des Vallées y la Madre Mariana estuvieron cuatro y cinco años respectivamente.


Piensa en los Novísimos y no pecarás eternamente...

     El fuego del infierno es terrible y es para toda la eternidad. ¡Vale la pena pensar en esto! “Medita en los novísimos y no pecarás eternamente”. Los novísimos son: muerte, juicio, infierno y paraíso, por lo es necesario pensar en esas cuatro verdades.

     Sin embargo, en la actualidad, infelizmente muy poco o casi nada se habla, por ejemplo, del castigo eterno. Hablar del infierno se ha vuelto casi un tema intocable en los sermones, en las charlas de religión o en muchas de las clases de catecismo. Y si se lo menciona es para pregonar que meditar en él es inadecuado para nuestros días argumentando un infundado temor de asustar a los fieles. Ciertos teólogos modernistas, van más allá: llevados por el optimismo, crean en torno de sí una agradable atmósfera de simpatía, y afirman que casi nadie se condena al infierno. Y otros incluso sostienen 
que el infierno es sólo una mera alegoría, y que no existe por tanto.


Nuestra Señora en Fátima mostró el infierno para los pecadores se hoy





     Todos estos sofismas progresistas caen por tierra estrepitosamente, en vista de lo que ocurrió en Fátima, en 1917.

     En dicha ocasión, con la visión del infierno, la Santísima Virgen, al contrario de querer infundir en los pastorcitos un temor servil,  quiso favorecerlos acrisolando su amor y su sentido de apostolado. Y lo hizo no tan sólo por medio de palabras, sino con el argumento invencible del hecho concreto: abre el infierno a los ojos de los niños aterrorizados, para que cuenten al mundo entero lo que vieron. Y es que se debe creer en la Santísima Virgen, y no en cierta teología tibia de agua de azahar. 

     Nuestra Señora por tanto, estimula la meditación del infierno.


La visión del infierno 

     Uno de los tres pastorcitos, Lucía dos Santos así describió la terrible visión del 13 de julio de 1917:

     (Entonces) "Nuestra Señora abrió las manos como en los dos meses anteriores”.

     La Santísima Virgen se dejaba ver en un gesto propio a la imagen de Nuestra Señora de las Gracias, con las manos inclinadas hacia abajo, y un chorro de luz saliendo de las manos.

     “El reflejo que ellas expedían, parecía penetrar en la tierra y vimos una especie de mar de fuego y sumergidos en ese fuego los demonios y las almas como si fuesen brasas transparentes y negras, con forma humana”.

     El insigne líder católico, Dr. Plinio Correa de Oliveira, hace unos comentarios muy interesantes a respecto de la visión del infierno que tuvieron en Fátima, los tres pastorcitos:

     "Es necesario notar que sabemos por la fe -para que tengamos una idea de lo que es ese fuego del infierno- que se trata de un verdadero fuego. Es forzoso, por lo tanto, excluir la idea modernista de que el fuego del infierno es una expresión simbólica, que retrata los sufrimientos de carácter moral. Existe en el infierno el sufrimiento de carácter moral y ese sufrimiento es terrible. Es la privación de Dios, es la desesperación eterna, en la que la persona se siente colocada completamente fuera de su propia naturaleza, colocada en un pavoroso conflicto consigo misma. Pero junto con ese sufrimiento moral, existe un sufrimiento de orden físico que se ejerce sobre el alma. Hay un fuego verdadero en el infierno, que es realmente fuego y ese fuego quema el alma.

     "Alguien podrá decir: “pero no puedo comprender cómo siendo el alma espiritual pueda ser quemada por el fuego”. Es muy fácil de comprender: el alma espiritual ¿no está ligada al cuerpo? Ella no está atada, por lo tanto, a algo de carácter material? Si ella está ligada a la materia, ¿por qué entonces no puede ser quemada por algo material? ¡Es evidente!

     "San Alfonso María de Ligorio dice que ese fuego es tan terrible, que la peor llama de la tierra quema tan poco en comparación con ese fuego, como una llamada pintada “quema”, en comparación con una llamada real de la tierra. Ustedes comprenden, por lo tanto, que los peores fuegos que aquí se ven, no son tan terribles cuanto el del infierno".



Los tres pastorcitos, antes y después de la visión del infierno 


El infierno descrito por Marie des Vallées

     En la descripción hecha a su amigo, el Barón de Ranty, la mística francesa detalló la forma del infierno y los varios castigos que sufrió, no por merecerlos, sino por ofrecerse como víctima expiatoria en favor de las almas.

     De los cuatro años que estuvo en el infierno, en los primeros seis meses, sufrió a la vez los tormentos del alma y del cuerpo. Pasado ese tiempo, únicamente los del cuerpo. ¿Porqué primero las penas del cuerpo? Ciertamente porque siendo más terribles los castigos del espíritu, Dios Nuestro Señor quiso aumentarle los tormentos dejando lo peor para después.  


A menor impunidad en la tierra, mayores son los castigos en el infierno



El infierno, Beato Fray Angélico

     Así describe el infierno Sor Marie des Valleés:

     "Imagine un palomar en un pozo extremadamente largo y profundo. Esta es la figura del infierno.

     "Allí, los demonios cogen a las almas de los dañados y las lanzan con fuerza, primero en el agua del pozo y luego en el fuego.

     "El agua tiene forma redonda, se encuentra en el medio, y se eleva hacia arriba como si fuese un pozo pero sin estar apoyada o retenida por algo. Es un agua terriblemente repugnante y pestilente."

     Marie des Vallées pudo ver como los demonios entraban en el palomar como un torbellino, arrancando a las almas que salen desgarradas de aquellos huecos y son lanzadas en una especie de columna de agua asquerosa como la pus, que se yergue sin que nada la sontenga. Finalmente son lanzadas en olas de fuego, como el descrito arriba por San Alfonso María de Ligorio. 

     "El agua está rodeada por el fuego, que es encendido y alimentado por el furor de Dios".

     Además del fuego que existe por doquier, ella veía la cólera de Díos soplando por todo lado. 

     En la vida diaria, el pecador, es llevado por la acción del demonio a creer que Dios no se encoleriza por sus malos actos y que no recibirá un castigo por ellos. Pero, cuanto menos es castigado en la tierra, es menos probable que se arrepienta al final de su vida. Y por tanto la impunidad acumula las probabilidades del infierno. Y llegará un determinado momento en que la cólera Dios caerá sobre él, y caerá eternamente, para siempre.

En la Justicia Divina se refleja el orden del universo



El infierno, Hernando de Soto, Iglesia de la Compañía de Jesús, Quito


     "El infierno está lleno de pequeños animales como lagartos, víboras etc., que punen los pecados veniales".

     ¿Los pecados veniales quedan impunes en el infierno? De ningún modo. Marie des Vallées pudo ver que la justicia de Dios no deja nada sin castigo. ¿Cómo son los castigos por los pecados veniales? Con animales repugnantes enroscándose en el cuerpo del pecador, picando, atormentado y torturando sus cinco sentidos. ¡Y por toda la eternidad!

     "La justicia de Dios vé en los diversos castigos de los condenados, un bellísimo orden".



San Juan de Eudes 


     San Juan de Eudes, doctor de la Iglesia, fue el confesor de Marie des Vallées y garantizó que fue una santa,  por lo que atestiguó en el proceso de su canonización, y en efecto, la frase anterior sólo puede ser de una santa. Equivale a decir: 'te adoramos Señor, por la belleza del orden con que dispusiste los tormentos del infierno'. Dios, puso orden en todas las cosas, incluso en los tormentos, y la fealdad del infierno es sapiencialmente intencionada para atormentar. Normalmente se tiene la impresión de que los santos no se acuerdan de que Dios hizo el infierno, porque eso acarrea dudas sobre la fe. Es una noción equivocada de los santos.

     "...porque cada uno es castigado según la cantidad y la calidad de sus pecados. Aquél que es culpado de un sólo pecado mortal, no sufre el ardor del fuego sino en proporción de ese único pecado." 

     Es sin embargo un ardor de otro mundo. Incomparable.

     "Quien es culpable de cien, de mil o de diez mil pecados, tiene cien, mil o diez mil de esos animales pequeños que lo pican por todos lados. Cada condenado está en su lugar adecuado, sin salir de allí a no ser para pasar del fuego para el agua. Los más culpables están en los lugares más bajos".

     La mística veía que la jerarquía del mal en el infierno, es al revés. Los más abyectos permanecen en los sitios más profundos. 

     "Los mayores castigos que sufren los condenados son las del espíritu, y son dos: la ira de Dios y el conocimiento de sus proprios crímenes." 

    "Todas los demás tormentos, aunque terribles, son suaves comparadas con ella. Los dañados preferirían sufrir mil fuegos iguales al del infierno a cambio de verse libres del tormento de la ira de Dios."



La ira divina, el mayor tormento para los réprobos





     "Los mayores castigos que sufren los condenados son las del espíritu, y son dos: la ira de Dios y el conocimiento de sus proprios crímenes." 

     "Todas los demás tormentos, aunque terribles, son suaves comparadas con ella. Los dañados preferirían sufrir mil fuegos iguales al del infierno a cambio de verse libres del tormento de la ira de Dios."

     "Los condenados ven a Dios tan irritado con ellos, que verlo les causa un tormento inexpresable. Son obligados a verlo siempre con Su ira terriblemente inflamada en contra de ellos. Cuanto más culpables son, lo verán mucho más, y quisieran no verlo, y si pudiesen lo aniquilarían". 

     "Y lo que los lleva a la más horrible  desesperación es el saber que Dios será siempre Dios y que por siempre lo verán irritado en contra de ellos".

     Desearían mil veces los sufrimientos del cuerpo antes que ser oprimidos por lo cólera divina. He ahí el tamaño de ésta: la fuerza del tormento del fuego y la repugnancia del agua putrefacta no son nada en comparación con la ira de Dios, que castiga en lo más noble y en lo más culpable, el alma humana

     En el infierno, los réprobos no pueden ver a Dios cara a cara, pero sí pueden ver la cólera trituradora y atormentadora de Dios aplicándose sobre ellos. Es como estar en una sala completamente oscura teniendo un enemigo adentro. No se lo puede ver, pero sí sentir su cólera en medio del silencio. 

     Era así que Marie des Vallées veía a Dios. Ella, que amaba mucho a Dios, era atormentada por la cólera del Dios que adoraba, y soportaba la ira que Dios tenía con aquellos por quienes ella estaba sufriendo, llevando sobre sí misma, todo el peso de la cólera divina.


La indignación de Nuestra Señora y de los santos 

     "Más allá de eso, veía en Dios a todas las criaturas enfurecidas contra ella, cada una en la proporción del grado, de la gracia o de la gloria que poseía"

     "Veía a la Santísima Virgen reprobándola más de que todos los ángeles, santos y demás criaturas reunidas". 

     "Veía a los mayores santos del Cielo, rechazándola mucho más de los que estaban más abajo, y a los bienaventurados más de lo que las criaturas de la tierra. En la tierra, los que mejor estaban en gracia de Dios le hacían ver su enorme rechazo, mucho más que los poco fervorosos. 

     "Una buena cantidad sólo la miraba de reojo, y ella no se incomodaba mucho con esos. Eran los que estaban en relativo estado de gracia,
 muy próximos a caer en pecado. Estos no incuten mayor rechazo a los réprobos.


El odio al demonio, una verdad olvidada

     Con sus cuatro años en el infierno, Marie des Vallées, nos enseña como es necesario odiar al demonio y a la tentación. Toda tentación, producida por una causa natural, es recrudecida con una acción del demonio. Detrás de toda tentación está el demonio. Por tanto, si no se odia al demonio y a la tentación, se estará muy cerca de caer en pecado.



El infierno, Gustave Doré 


La creación es incompatible con el infierno

     "Veía también en Dios a todas las demás criaturas: el fuego, el aire, la tierra, el agua, los animales, los peces, los pájaros, las piedras y todas las demás cosas insensibles e inanimadas que gritaban venganza, reprochándole sus crímenes y queriendo aniquilarla".

      "No había el menor átomo que no le indique ser lo suficiente para hacerla polvo y hacer que sufra los tormentos del infierno"

     La creación, por su naturaleza intrínsecamente buena, es incompatible con el demonio. Hay en ella una incompatibilidad fundamental en donde su belleza choca con el demonio. Todo lo que hay en la tierra y en el universo, fue creado conforme a Dios, por tanto es incompatible con el pecado que es una ofensa a Dios. Portanto a su modo, detesta al pecado que es lo contrario de los animales, de los vegetales, de los minerales y de todos los seres que existen. Y así como el recorrido de los ríos hacia el mar es un cántico de amor a Dios y de aversión al demonio, así también el condenado es el mar en que desembocan los rios de todos los tormentos.  

El heroísmo de la expiación 


     Leyendo esta narración, ¿quién tendría el valor de ofrecerse para ir a sufrir en el infierno, durante cierto tiempo, por la salvación de alguien?

     Ciertamente es muy difícil seguir ese ejemplo. En el régimen común de la gracia, la situación es tan terrible que nadie lo aceptaría sin antes recibir gracias excepcionales de la Providencia. Cuando Dios pide esto a alguien, le otorga el valor necesario, para que con generosidad y fidelidad, pueda aguantar lo que aguantaron Sor Marie des Vallées y la Madre Mariana de Jesús Torres.





CONTINÚA EN EL PRÓXIMO ARTÍCULO: LA MADRE MARIANA DE JESUS TORRES ENTRA EN EL INFIERNO

domingo, 26 de abril de 2020

Y después del Coronavirus, ¿un mundo sin Dios? ¡No y no!



Mujer reza frente a una iglesia cerrada en Ambato, Ecuador. Foto: Fabián Maisanche / EL COMERCIO 


     Cualquiera que piense que la crisis del coronavirus representó una tregua en la furiosa guerra cultural, está muy equivocado. La guerra solo se acelerará. Del mismo modo, cualquiera que piense que es necesario construir complejas teorías de conspiración para explicar lo que está sucediendo también está equivocado.

     Los pensadores "progresistas" establecen claramente cómo conciben el orden después del coronavirus. No piensan en términos de una narrativa en la que todo volverá a la normalidad. Dicen que la tormenta pasará, pero también que el mundo cambiará para siempre, preferiblemente a su propia imagen y semejanza liberal.

     Los pensamientos de estos visionarios deberían ser motivo de preocupación para quienes defienden el orden moral y la fe. Sus pronósticos excluyen las opiniones de tales defensores por ser irremediablemente atrasados e incluso peligrosos.


UN VISIONARIO HABLA


     Uno de esos visionarios es Yuval Noah Harari, profesor de historia en la Universidad Hebrea de Jerusalén. No es un escritor que está al margen de las cosas. Sus libros se han convertido en los más vendidos del New York Times y han recibido el respaldo de personas como el ex presidente Barack Obama y Bill Gates. Si alguien puede hablar en nombre del establishment liberal, es Harari quien tiene las credenciales. Su pronóstico de lo que viene después del coronavirus aparece a través de un serio portavoz del establishment, The Financial Times.

     Su cosmovisión refleja un mundo secular sin fe. En su libro de 2017, Homo Deus, el Dr. Harari argumenta que no hay Dios, ni alma, ni libre albedrío. Para él, la vida es simplemente una sucesión de reacciones químicas y algoritmos que interactúan y evolucionan con la naturaleza. Él cree que los humanos tecnológicamente capacitados eventualmente se convertirán en dioses inmortales.

      Por lo tanto, este gurú posmoderno representa la vanguardia del pensamiento progresista. Por eso, cuando habla, tiene sentido escucharlo. El autor hace tres observaciones escalofriantes sobre el futuro posterior al coronavirus que no deben ignorarse.



Yuval Noah Harari
     

CAMBIOS IMPORTANTES REALIZADOS RÁPIDAMENTE

     La primera observación es que la crisis del Coronavirus va a cambiar radicalmente la economía, la política y la cultura en un corto período de tiempo si los líderes mundiales actúan "rápida y decisivamente".

     Esta crisis "acelerará los procesos históricos". Permitirán a los funcionarios realizar experimentos masivos, utilizando incluso tecnologías peligrosas. Las decisiones que normalmente tomarían años o incluso décadas de deliberación, se aprobarán en cuestión de horas. En este clima de pánico, la gente aceptará medidas que nunca aceptarían en tiempos ordinarios.

     Quienes comparten esta visión no desean volver a la normalidad. Quieren un orden diferente que refleje su cosmovisión. Este futuro no se presenta como una opción sino como un hecho consumado. La crisis lo impondrá rápidamente a las naciones. No hay vuelta atrás hacia un viejo orden.

     Algo implícito en las declaraciones del Prof. Harari es que los viejos paradigmas deben cambiar de conformidad con la "solidaridad global". Las ideas anticuadas ya no funcionarán en este mundo nuevo y valiente. Los tecnócratas informados que usan "ciencia" y datos serán mucho más capaces de gobernar el mundo que los funcionarios electos.

     El aspecto más inquietante de esta observación sobre el futuro es su carácter sigiloso. Entra en escena (como hizo el coronavirus) rápidamente y sin el consentimiento de los que son afectados de forma directa.


VIGILANCIA TOTALITARIA O EMPODERAMIENTO CIUDADANO

     La segunda observación del Dr. Harari es la época que viene junto con la vigilancia universal de los ciudadanos. Señala que la crisis del coronavirus ya está trayendo instrumentos en línea de monitoreo público que superan todos los esfuerzos pasados para vigilar a las personas. La crisis del coronavirus amenaza con "normalizar el despliegue de herramientas de vigilancia masiva en países que hasta ahora las han rechazado".

      El visionario progresista no es tan ingenuo como para pensar que esta tecnología no puede ser dañina o peligrosa. Un teléfono inteligente que transmite la ubicación de las víctimas de virus también se puede programar para controlar la temperatura y la presión arterial. El monitoreo médico también puede registrar fenómenos biológicos como emociones, alegrías e ira. Puede medir las reacciones a ideas conservadoras o liberales que se encuentran on line. Todos estos datos pueden ser cosechados y vendidos a departamentos de marketing corporativo... y a agencias gubernamentales.

     Sin embargo, el escritor afirma que el monitoreo universal también puede ser una fuente de empoderamiento ciudadano. El monitoreo puede ser beneficioso cuando es moderado por instituciones que crean relaciones de confianza. Su solución no es reconstruir la confianza en la familia, la comunidad o la iglesia.

     En cambio, enumera las instituciones que han traicionado esta confianza en el pasado y se encuentran en el centro de la guerra cultural.

      "La gente necesita confiar en la ciencia, confiar en las autoridades públicas y confiar en los medios", señala. Añadiendo más tensión, denuncia las teorías de la conspiración y "políticos irresponsables [que] han socavado deliberadamente la confianza en la ciencia, las autoridades públicas y los medios de comunicación".

     Por lo tanto, la narrativa progresista de la crisis del coronavirus sigue el guión de Harari al presentar el falso dilema de aceptar una tecnocracia ilustrada o un totalitarismo irresponsable.



Una prueba de reconocimiento facial en China (Reuters)


SOLIDARIDAD GLOBAL

     La observación final presenta otro falso dilema. El profesor afirma que la sociedad posterior al coronavirus debe elegir entre lo que él llama "aislamiento nacionalista y solidaridad global". La opción normal de una nación que afirma su propia identidad pero que comparte una humanidad común, no está sobre la mesa. La acción efectiva para enfrentar la crisis solo puede hacerse a través de una cooperación global, no siempre voluntaria.

     Por lo tanto, las naciones necesitan "compartir" información, tecnología y descubrimientos a nivel mundial. Debe haber un espíritu de cooperación y confianza global (es una conclusión bastante irónica, ya que pocos confían en las autoridades chinas que no "compartieron" la noticia de la enfermedad cuando estalló. Los científicos occidentales continúan cuestionando el uso creativo de las estadísticas por parte de los comunistas chinos para apoyar su agenda).

     Esta nueva solidaridad debe trascender todas las diferencias políticas, filosóficas y culturales. Un gobierno comunista, una teocracia islámica o una dictadura brutal... son todos iguales en este vasto esfuerzo para salvar vidas. Él prevé una especie de comunidad universal coordinada por líderes ilustrados y tecnócratas.

     "Así, como los países nacionalizan industrias clave durante una guerra, la guerra humana contra el coronavirus puede requerir que ‘humanicemos’ las líneas cruciales de producción". El autor prevé naciones ricas viniendo en ayuda de los países pobres incluso hasta el punto de agrupar al personal médico y distribuir suministros vitales de manera más justa. La cooperación global también es necesaria en el frente económico ya que las naciones ricas serán "invitadas" a compartir su riqueza.

     Tales sueños comunales de cooperación global no son nuevos. Durante mucho tiempo han poblado los sueños de los utópicos planificadores sociales que están demasiado dispuestos a imponer sus planes al mundo, siempre con resultados catastróficos. Sin embargo, el pánico de esta crisis es cómo lo inconcebible se hace posible.


UN FUTURO SIN DIOS.


     Las tres observaciones de Yuval Harari tienen características en común. La primera es una notable hostilidad hacia quienes se oponen a esa guerra cultural. Son descartados como fuerzas de desunión que se oponen a la "ciencia" y la solidaridad global.

     Una segunda característica alarmante es la voluntad de eludir los procedimientos establecidos y las libertades para imponer su visión del mundo a la nación. Ya sea a través de procesos históricos acelerados, vigilancia universal o “cooperación” global, el mensaje subyacente es la necesidad de mecanismos supra-gobernantes que hacen lo mejor para la humanidad.

     Finalmente, el plan de Harari excluye un marco moral basado en estándares objetivos de lo correcto y lo incorrecto o incluso el Estado de Derecho. Como alguien que no cree ni en el alma ni en el libre albedrío, niega cualquier papel de la religión y de Dios. El suyo es un mundo frío y brutal sin propósito ni redención.

     La narrativa de Harari se encuentra en la avalancha diaria de noticias. Es fácil encontrar las medidas, métodos y objetivos que él describe entretejidos en esta crisis. Un editorial reciente en The Wall Street Journal por Henry Kissinger repite la idea de que la crisis "alterará para siempre el orden mundial".



Sagrado Corazón de Jesús,
Patrón y Protector del Ecuador

     Innumerables escritores, pensadores y políticos se hacen eco de este mensaje amenazante.

     Las teorías de conspiración necesitan métodos ocultos, poder sin control y redes masivas para ser lo suficientemente creíbles como para encontrar adherentes. Sin embargo, en el caso de la crisis del coronavirus, ¿quién necesita teorías de conspiración? Pensadores como Yuval Harari escriben abiertamente sobre su escalofriante futuro sin Dios posterior al coronavirus.

     Afortunadamente, Dios también tiene un futuro en mente. Dios escribe recto en reglones torcidos. Él podría tener algunas sorpresas que los visionarios progresistas no pueden ver.




Autor:  John Horvat II

Tomado de: https://www.circulo-pio-ix.org/2020/04/10/y-despu%C3%A9s-del-coronavirus-un-mundo-sin-dios-no-y-no
/

sábado, 25 de abril de 2020

La Semana del devoto de Nuestra Señora del Buen Suceso. Día Sábado.








LA SEMANA DEL DEVOTO 
DE NUESTRA SEÑORA 
DEL BUEN SUCESO 
DE LA PURIFICACIÓN 

     Siete oraciones a la Santísima Virgen del Buen Suceso, para pedir las gracias necesarias para la salvación y para la fidelidad a su servicio, por San Alfonso María de Ligorio.


DÍA SÁBADO 

ORACIÓN PARA ALCANZAR EL PATROCINIO DE MARÍA SANTÍSIMA DEL BUEN SUCESO DE LA PURIFICACIÓN

     ¡Oh dulce Madre del Buen Suceso de la Purificación! Contemplo agradecido los favores y gracias que de Dios me has conseguido, y veo apenado, la ingratitud con que te he correspondido.

     ¡Oh Poderosa Abogada mía! ¡Ten compasión de mí! Tú eres la dispensadora de las gracias con que transforma el buen Dios nuestra miseria, por eso acudo hoy a tus plantas benditas suplicándote seas benigna conmigo.

     No me abandones nunca Señora, en tus manos encomiendo mi alma, con tu defensa alcanzaré seguro la salvación. Te pido que hables por mí a tu Divino Hijo, escuchando tu ruego, me dará su perdón y misericordia.

     Sé siempre mi protección, con tu cuidado maternal nada tendré que temer. Y ayúdame para nunca dejar de invocarte como Madre del Buen Suceso de la Purificación, que tu nombre sea el vocablo fundamental de mis labios pecadores.

     Que tu consuelo me ayude a perseverar todos los días en el seguimiento de Cristo Nuestro Señor, en la buena muerte de los justos y que luego reciba el consuelo del paraíso.

     No merezco todas estas gracias, mis pecados me lo impiden, pero Tú me alcanzarás el Cielo prometido, Tú, Madre bendita, omnipotente intercesora ante el Padre de todos los hombres. Amen.



DEPRECACIÓN A NUESTRA SEÑORA DEL BUEN SUCESO 

Alma de María, santifícame.
Cuerpo de María, purifícame.
Corazón de María, inflámame.
Dolores de María, confórtenme.
Llanto de María, consuélame.
Oh Dulce María, atiéndeme.
Con benignos ojos, mírame.
En mis clamores, óyeme.
Por tus santos pasos, dirígeme.
A tu Divino Hijo, ruega por mí.
El perdón de mis culpas, alcánzame.
Devoción a tu Santo Rosario, infúndeme.
Amor a Dios y al prójimo, concédeme.
No permitas apartarme nunca de tí.
En la hora de mi muerte, ampárame.
De mis enemigos, defiéndeme.
Tras el escudo de tu santo nombre, escóndeme.
Con tu manto real, cúbreme.
En el instante fatal de mi agonía, asísteme.
De morir en pecado, líbrame.
En manos de Jesús, entrégame.
A la mansión eterna, llévame, 
para que con los Ángeles y Santos 
te alabe por todos los siglos de los siglos. Amén. 


MAGNIFICAT

Proclama mi alma 
la grandeza del Señor, 
se alegra mi espíritu en Dios, 
mi Salvador, 
porque ha mirado 
la humillación de su esclava.

Desde ahora me felicitarán 
todas las generaciones 
porque el Poderoso ha hecho 
obras grandes por mí. 
Su Nombre es santo 
y su misericordia llega a sus fieles 
de generación en generación.

Él hace proezas con Su Brazo, 
dispersa a los soberbios de corazón, 
derriba del trono a los poderosos 
y enaltece a los humildes, 
a los hambrientos los colma de bienes 
y a los ricos despide vacíos.

Auxilia a Israel, su siervo, 
acordándose de su Misericordia,
como lo había prometido 
a nuestros padres, 
en favor de Abraham 
y su descendencia para siempre.

Gloria al Padre, al Hijo, 
y al Espíritu Santo, 
como era en un principio, 
ahora y siempre 
por los siglos de los siglos.
Amen.


CONSAGRACIÓN 
AL ESPÍRITU SANTO

Oh Espíritu Santo, 
recibe la consagración perfecta 
y absoluta de todo mi ser.

Dígnate ser en adelante, 
en cada uno de los instantes 
de mi vida y en cada una de mis acciones: 
¡Mi Director, mi Luz, 
mi Guía, mi Fuerza, 
y el Amor de mi corazón!

Yo me abandono sin reservas 
a tus operaciones divinas 
y quiero ser siempre dócil 
a tus inspiraciones.

Oh Espíritu Santo, 
transfórmame con María, 
en otro Cristo Jesús, 
para gloria de Dios Padre 
y salvación de las almas. Amén.



ORACIÓN DE LA RESTAURACIÓN

     Hay momentos, Madre mía, en que mi alma se siente, en lo que tiene de más profundo, tocada por una añoranza indecible. Añoro la época en que yo os amaba, y Vos me amabais, en la atmósfera primaveral de mi vida espiritual. Tengo añoranza de Vos, Señora, y del paraíso que ponía en mí la gran comunicación que tenía con Vos.

     ¿No tenéis también Vos, Señora, añoranza de ese tiempo? ¿No tenéis añoranza de la bondad que había en aquél hijo que fui?

     Venid, pues, ¡oh la mejor de todas las madres!, y por amor a lo que florecía en mí, restauradme: recomponed en mí el amor a Vos, y haced de mí la plena realización de aquel hijo sin mancha que yo sería si no hubiera sido por tanta miseria.

     Dadme, ¡oh Madre!, un corazón arrepentido y humillado, y haced brillar nuevamente ante mis ojos aquello que, por el esplendor de Vuestra gracia, yo había comenzado a amar tanto y tanto...

     Acordaos, Señora, de este David y de toda la dulzura que en él poníais. Así sea.


JACULATORIAS 
PARA TODOS LOS DÍAS

     ¡Oh Señora del Buen Suceso dame todo lo que me une a tí, arranca de mí todo lo que me aparta de tí, aléjame de mí y entrégame a tí!

Rezar tres Avemarías en desagravio de las blasfemias contra la Santísima Virgen.

V/. Nuestra Señora del Buen Suceso 
R/. Ruega por nosotros.

V/. Madre Mariana de Jesús Torres 
R/. Ruega por nosotros.



CONSAGRACIÓN 
DE LAS FAMILIAS
A NUESTRA SEÑORA 
DEL BUEN SUCESO 


     ¡Oh! Santísima Virgen María del Buen Suceso, Madre de Dios, yo, aunque indigno de ser tu sirviente, me veo impulsado por tu admirable piedad y por el deseo de servirte, te elijo hoy, en presencia de mi Ángel de la Guarda y de toda la Corte Celestial, como mi especial Señora, Abogada y Madre, y me propongo firmemente servirte siempre y hacer todo lo que pueda, para que también por otros más puedas ser fielmente servida y amada. 

     Te suplico y ruego, oh Madre piadosísima, por la Sangre de tu Hijo, derramada por mí, recíbeme como tu servidor perpetuo en el número de tus devotos. 

     Asísteme en todas mis acciones, y concédeme por la gracia de tu Divino Hijo, para que así sea desde ahora y siempre en todos mis pensamientos, palabras y obras, que nunca más ellos ofendan tus ojos y los de tu divino Hijo. 

     Acordaos de mi y no me abandones ahora y en el momento de mi muerte. 
Amén.

 [Si Usted y su familia hacen la Consagración, por favor envíenos en Comentarios, los nombres, por ejemplo: Pablo Pérez ó Familia Pérez Acosta)]


Cruzada del Santo Rosario en Honor de Nuestra Señora del Buen Suceso 

Todos los días a las 17h45
Santo Rosario, Ángelus (Regina Coeli en tiempo Pascual) 
y Letanías a la Santísima Virgen


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