sábado, 31 de julio de 2021

VIDEO. Prohibición de la Misa en Latín en las parroquias. ¿Una crisis devastadora para la Iglesia?

 



VIDEO

Prohibición de la Misa en Latín en las parroquias. ¿Una crisis devastadora para la Iglesia? 


Nuestra Señora del Buen Suceso y la mayor crisis religiosa de la historia

 





     Dice en el Libro del Profeta Jeremías:

     Así habla Yavé, el Dios de Israel, contra los pastores que pastorean a mi pueblo:

     «¡Ay de esos pastores que pierden y dispersan las ovejas de mis praderas!»

     «Ustedes han dispersado mis ovejas y las han echado en vez de preocuparse de ellas. Pero ahora me voy a preocupar de ustedes por todo el mal que cometieron, palabra de Yavé.

     «Voy a reunir el resto de mis ovejas, llamándolas de todos los países a donde las haya dispersado. Las haré volver a sus pastos, donde se criarán y se multiplicarán.

     «Yo pondré al frente de ellas pastores que las cuiden, y nunca más temerán o serán asustadas. Ya ninguna se perderán».

     «Llega el día en que yo haré surgir un hijo de David que se portará como rey justo y prudente» (Jm 23,1-5).

     Las revelaciones bíblicas se imponen a nuestra credibilidad como artículos de fe. Las de índole privada, no se imponen a nuestra fe, sin embargo, no son inútiles o superfluas. Ellas tienen en los designios de Dios, una finalidad digna de Su sabiduría y de Su poder. Las revelaciones privadas, declaradas por la Iglesia como auténticas, se justifican de modo suficiente por el hecho de Dios ser absoluto Señor y Juez de las vías por las cuales Él desea conducir a las almas hacia la verdad y atraerlas a Sí mismo, y testimoniar la veracidad de la religión revelada, esto es, la de la Santa Iglesia Católica Apostólica Romana.

     El 11 de noviembre de 1984, el cardenal Joseph Ratzinger, en ese entonces Prefecto de la Congregación para la Doctrina de la Fe, concedió una entrevista a una publicación de las Hermanas Paulinas, la revista Jesús. En dicha entrevista, publicada en italiano bajo el título ¿Por qué está en crisis la fe?, el cardenal alemán, refiriéndose al Tercer Secreto de Fátima, mencionó que lo contenido en dicho secreto, y en otras apariciones marianas aprobadas por la Iglesia como auténticas, "corresponde a lo que ha sido anunciado en la Escritura".

     Considerando las palabras de Mons. Ratzinger — elegido como el Papa Benedicto XVI en 2005—, las Revelaciones de Nuestra Señora del Buen Suceso, declaradas como auténticas por la autoridad eclesiástica, se compaginan perfectamente con las de Jeremías, confirmando, se podría afirmar, lo anunciado por el profeta, pues la Santísima Virgen habló de una profunda crisis espiritual, marcada por la diseminación de las herejías, así como por la corrupción del clero y por una enorme apostasía en la Iglesia. 


Captura de pantalla de la Revista Jesús,
con trechos de la entrevista hecha en 1984 al Cardenal Joseph Ratzinger



Revelaciones de hace 400 años para nuestros días

     Para un católico es forzoso relacionar la crisis religiosa y moral que sacude al mundo occidental con la decadencia verificada en las filas del clero y las órdenes religiosas.

     Jesucristo dijo que los sacerdotes son la sal de la tierra y la luz del mundo. Si esa luz deja de iluminar, irreversiblemente se abre paso a las tinieblas.

     Esto queda de manifiesto en las Revelaciones de la Santísima Virgen del Buen Suceso a la religiosa concepcionista española, Venerable Madre Mariana de Jesús Torres y Berriochoa, en Quito, al final del siglo XVI e inicios del XVII y que mencionan las catástrofes espirituales y materiales que en el mundo sobrevendrían durante el siglo XX. 

     A respecto de la crisis espiritual, detallamos a continuación, en orden casi cronológico, lo que Nuestra Señora del Buen Suceso advirtió hace más de cuatro siglos:

• Ataque furibundo contra el sacramento sacerdotal

     En su cuarta Aparición, el 21 de enero de 1610, la Santísima Virgen le comunicó a la Madre Mariana que: 

     "El sacramento del orden sacerdotal será ridiculizado, oprimido y despreciado. El demonio perseguirá a los ministros del Señor de muchas formas y trabajará con cruel y sutil astucia para desviarlos de la vocación, corrompiendo a muchos de ellos".

• "Callará quien debía hablar"

     A esto la Madre de Dios agregó:

     "Casi no se encontrará inocencia en los niños ni pudor en las mujeres, y en esta suprema necesidad de la Iglesia, callará aquél a quien le competía hablar a tiempo".

     Esta grave omisión es repetida por Nuestra Señora en la siguiente aparición, el 2 de febrero de 1610:

     "Campearán los vicios de impureza, la blasfemia y el sacrilegio en aquel tiempo de depravada desolación, callando quien debería hablar".

• Sobre las inobservancias religiosas en los Conventos

     En otra de sus Apariciones, la Virgen Santísima advierte:

     "Tiemblen en todos los tiempos, las almas religiosas que trabajen en contra de la observación y de la perfección de sus respectivas reglas".

• Los que deberían defender los derechos de la Iglesia, darán la mano a sus enemigos

     Y más adelante hace a su hija dilecta esta terrible declaración:

     "Tiempos funestos sobrevendrán, en los cuales... aquellos que deberían defender en justicia los derechos de la Iglesia, sin temor servil ni respeto humano, darán la mano a los enemigos de la Iglesia para hacer lo que éstos quieran".

     "¡Ay del error del sabio, del que gobierna la Iglesia, el Pastor del rebaño que Mi Santísimo Hijo confió a su cuidado!"

     Luego agregó, refiriéndose al papel de las malas autoridades religiosas en dicha crisis:

     "Pero cuando aparezcan triunfantes y cuando la autoridad abuse de su poder, cometiendo injusticias y oprimiendo a los débiles, próxima será su caída. ¡Caerán al suelo, desplomados!"

• Por servirle a medias, renegará Dios de muchas almas

     En el inicio de la aparición del 2 de febrero de 1634, el Niño Jesús, a quien Su Santísima Madre acababa de entregarlo en brazos de la Madre Mariana como preparación para su partida al Cielo, le reveló a ésta lo siguiente, a respecto de las muchas almas religiosas y sacerdotales que "quieren servirme a medias, conservando sus caprichos y genios, satisfaciendo en todo, sus voluntades y tomando libertades incompatibles con su estado y profesión. Yo no las tolero; nada por la mitad me agrada. Yo las abandono y dejo que sigan todos los deseos de su corazón pervertido para desconocerlas delante de mi Padre Celestial. ¡Ay de aquéllos y de aquéllas!"

• La luz del Santísimo se apagó...

     Poco después, en la misma Aparición, la luz del tabernáculo se apagó. Nuestra Señora del Buen Suceso indicó entonces que eran varios los motivos por lo que aquello sucedió. Uno de ellos, fue precisamente la crisis en el clero:

     "Los sacerdotes se descuidarán de su sagrado deber; perdiendo la Brújula Divina, se desviarán del camino trazado por Dios.

     "Y como esta Iglesia padecerá en esa ocasión la noche oscura de la falta de un Prelado y Padre, que vele con amor paterno, con suavidad, fortaleza, tino y prudencia, muchos sacerdotes perderán su espíritu, poniendo en gran peligro sus almas".


Camilo Torres, el sacerdote colombiano
que en nombre de la Teología de la Liberación,
se hizo guerrillero del ELN.
Ya se escuchan voces que piden su beatificación.


• La virtud en el clero apagada por la indiferencia

     El 2 de noviembre de 1634, dos meses y medio antes de su fallecimiento, la Madre Mariana pedía al Corazón de Jesús desde muy temprano por las almas del purgatorio, entonces Nuestro Señor le reveló el futuro estado de alma de muchos sacerdotes, seculares y religiosas en el siglo XX, así como de almas religiosas destinadas a la vida conventual: 

     "Tiempos habrá en que la práctica de las virtudes se encontrará apenas en contadas almas, la santidad será una rareza, y los sacerdotes y religiosas caerán en una fatal indiferencia, cuyo hielo apagará el fuego del amor divino".

• Muchas naciones serán castigadas por los pecados de sacerdotes y religiosos

     "Sabe aún que la Justicia Divina acostumbra descargar castigos terribles sobre naciones enteras, no tanto por los pecados del pueblo, cuanto por los de los sacerdotes y religiosos, porque estos últimos son llamados, por la perfección de su estado, a ser la sal de la Tierra, los maestros de la verdad y los pararrayos de la Ira Divina.

     "Desviándose de su sublime misión, se degradan de tal modo que, ante los ojos de Dios, son los que aceleran el rigor de los castigos. Porque apartándose de Mí, pasan a llevar una vida superficial, manteniendo conmigo ese distanciamiento indigno de mis ministros, con frialdad y desconfianza como si fuera Yo un extraño para ellos.

     "¡Ay! Si supieran y se convencieran de cuanto los amo, y que deseo que se recojan en lo más íntimo de sus almas; ahí, sin duda alguna me encontrarían para vivir necesariamente de la vida de amor, y de luz y de continua unión, para la cual no fueron apenas llamados, ¡sino escogidos!"

     Pero, si bien el mensaje de Nuestra Señora del Buen Suceso, al igual que el de Nuestra Señora de Fátima, habla de un gran castigo, que incluiría la actual crisis espiritual sin precedentes en la historia, también ofrece la gran esperanza de una restauración de la Santa Iglesia.

     Nuestra Señora del Buen Suceso también predijo que en el momento en que la situación pareciera perdida, Ella intervendría y salvaría a la Iglesia Católica de la crisis y la devolvería a su esplendor apropiado. En este tiempo feliz, después de una severa purga y limpieza en todas las órdenes religiosas, habrá un renacimiento de las vocaciones, un retorno a la práctica de las reglas originales y una Iglesia floreciente y saludable.

     Después de referirse a la prevaricación en las filas eclesiásticas, Nuestra Señora afirma, también el 2 de febrero de 1634:

     "Ora con instancia, clama sin cansarte y llora con lágrimas amargas en el secreto de tu corazón, pidiendo a nuestro Padre Celestial, que por el amor al Corazón Eucarístico de mi Hijo Santísimo ponga cuanto antes fin a tan aciagos tiempos, enviando a esta Iglesia el Prelado que deberá restaurar el espíritu de sus sacerdotes.

     "A ese hijo mío muy querido lo dotaremos de una capacidad rara, de humildad de corazón, de docilidad a las divinas inspiraciones, de fortaleza para defender los derechos de la Iglesia y de un corazón tierno y compasivo. En su mano será puesta la balanza del Santuario, para que todo se haga con peso y medida, y Dios sea glorificado".

     "Para que esto no suceda, el demonio y sus secuaces incitarán todos los vicios”, provocando así “toda clase de castigos, entre ellos la peste, el hambre, la pendencia entre propios y ajenos, la apostasía, perdiendo a un número considerable de almas... Habrá una guerra formidable y espantosa... Esa noche será horrorosísima, porque al parecer humano será triunfante la maldad. 

     "Entonces, concluye la Reina del Cielo, es llegada mi hora en la que Yo, de una manera asombrosa destronaré al soberbio y maldito Satanás, poniéndole bajo mi planta y encadenándole en el abismo infernal, dejando por fin libres a la Iglesia y la Patria de su cruel tiranía".

     ¿Quién será aquel Prelado santo? Ya antes, en la aparición de 1599, Nuestra Señora se había referido a él como, probablemente, un obispo de Quito:

     "Llegados los tiempos de oro para éste mi monasterio, será feliz y premiado de Dios aquel Prelado, hijo mío tan querido, el cual, conociendo con luz divina la necesidad de la sujeción inmediata a los [Frailes] Menores [o sea, a los franciscanos] para la santificación y perfección de las hijas de mi Inmaculada Concepción, pedirá al Vicario de mi Hijo en la Tierra que los Menores gobiernen este monasterio... Este día vendrá cuando la corrupción de las costumbres en el mundo parezca haber llegado al ápice...".

     En otra aparición la Santísima Virgen también habla del triunfo de la Iglesia, y menciona a un hijo escogido. Aquí no se refiere expresamente a un prelado, pero tampoco dice si es la misma persona. Lo cierto es que éste surgirá cuando el mal parezca triunfante y "la autoridad" haya prevaricado:

     "Pero cuando parezcan triunfantes y cuando la autoridad abuse de su poder cometiendo injusticias y oprimiendo a los débiles, próxima está su derrota, ¡caerán por tierra desplomados!

     "Y la Iglesia, cual tierna niña, resurgirá alegre y triunfante, y adormecerá blandamente, mecida en manos de hábil corazón maternal del elegido hijo mío, muy querido, de aquellos tiempos. Lo haremos grande en la Tierra y mucho más en el Cielo, donde le tenemos reservado un asiento muy precioso. Porque, sin temor de los hombres, combatió por la verdad y defendió impertérrito los derechos de su Iglesia, por el que bien le podrán llamar mártir.  

     Las profecías de Nuestra Señora del Buen Suceso parecen transmitir a través de los siglos el espíritu de la religión y la piedad de los días pasados y que el progresismo católico se esforzó en casi extinguir.

     Las palabras de la Reina del Cielo nos invitan a ver el mundo con los ojos de la fe, a comprender la importancia de discernir lo sobrenatural en las cosas que suceden en nuestra vida cotidiana.

     Sus maternales avisos destacan también muchas verdades religiosas importantes que el progresismo minimiza u oculta hoy: la importancia del tiempo que se nos ha dado en esta vida para ganar el Cielo, la cuenta estricta que cada uno hará por su vida, su juicio, la importancia no solo de practicar las virtudes sino también de no permitir la menor concesión al mal o la relajación de las buenas costumbres y prácticas religiosas.

     Pero, sobre todo, sus Revelaciones nos invitan a acompañar, llenos de inmenso de dolor y compunción, a la Santa Iglesia en su Vía Crucis, en medio de la terrible crisis que la embarga, crisis que amenaza con destruirla, de no existir la promesa divina de Nuestra Señor Jesucristo, de que las fuerzas del infierno jamás prevalecerán contra Ella.

     Las Revelaciones de Nuestra Señora del Buen Suceso no solo deben leerse, sino especialmente, meditarse.



Notas.-

IMPORTANTE ACLARACIÓN:

El presente artículo, no tiene en lo absoluto la intención de condenar ni juzgar a nadie.

1. Fue elaborado con datos extraídos de la obra Vida Admirable de la Rvda. Madre Mariana de Jesús Torres, escrita alrededor de 1790 por Fray Manuel de Sousa Pereira O.F.M. 

2. También fueron consultadas las Revistas Catolicismo, de Brasil, y Tesoros de la Fe, de Perú.

jueves, 8 de julio de 2021

LA COMUNIÓN EN LA MANO: SÍNTOMA DE GRANDE INDIFERENCIA Y CAUSA DE INNUMERABLES ULTRAJES CONTRA LA SAGRADA EUCARISTÍA. Por el Padre David Francisquini

 





     El Concilio de Trento declaró que la costumbre del sacerdote celebrante de comulgar con sus propias manos, y después distribuir la hostia a los fieles, es una tradición apostólica (ses. 13, c. 8). San Basilio (330-379) informó que solo era permitido recibir la comunión con las propias manos en tiempos de persecución o en el caso de los monjes del desierto; es decir, cuando no había ni sacerdote ni diácono para dar la comunión (Carta 93). Con la paz de Constantino esa excepción terminó, pues le fue permitido a la Iglesia salir de las catacumbas. Probablemente eso no era respetado en algunos lugares y se cometían abusos, porque el Concilio de Rouen del año 650 definió: “No se coloque la Eucaristía en las manos de ningún laico o laica, sino únicamente en su boca”.

     De hecho, a medida que la Iglesia fue tomando conciencia de cuán augusto es el tesoro que Nuestro Señor le dejó con el Sacramento de la Eucaristía —su Cuerpo y Sangre realmente presentes en las especies consagradas del pan y del vino—, Ella fue poco a poco perfeccionando su modo de celebrar la Misa, la asiduidad y el modo de distribuir la Sagrada Comunión, así como de conservar y transportar el Santísimo Sacramento. Basta citar, por ejemplo, que los primeros cristianos celebraban la Misa en el mismo lugar de la comida fraterna que tomaban en común (ágape), e inmediatamente después de haber comido. Aún en el siglo V, san Paulino de Nola atestigua la existencia de ese tipo de reuniones en la mesa, no enteramente separadas de la celebración; y fue solamente en el segundo milenio que se hizo más rígida la regla del ayuno eucarístico previo a la recepción de la Sagrada Comunión.

Certeza de la presencia de Jesús en la hostia sagrada

     

La Santísima Virgen y los Apóstoles reciben la Comunión de las Sagradas manos de Nuestro Señor. Fra Angélico. Convento de San Marcos, Florencia


     Concomitantemente se fue imponiendo la costumbre de dar la comunión en la boca, por la certeza de que el Cuerpo de Nuestro Señor estaba tan presente en una pequeña fracción como en una hostia entera, como bellamente escribió santo Tomás de Aquino en el himno Lauda Sion: “Cuando se parte la hostia no vaciles: recuerda que en cada fragmento está Cristo todo entero”. Ahora bien, durante la distribución de la Sagrada Comunión es frecuente que se separen de la hostia pequeños fragmentos, y es por eso que el monaguillo siempre debe colocar la patena debajo del mentón del comulgante, a fin de recoger los fragmentos que eventualmente se desprenden de la hostia. De vuelta al altar, el sacerdote limpia la patena, derramando esos minúsculos fragmentos dentro del cáliz a ser purificado mediante las abluciones.

     Esta creciente conciencia de la presencia milagrosa de Jesús en la hostia y de la necesidad de recibirlo con la debida reverencia, llevó también a la Iglesia a imponer a los fieles recibirlo de rodillas, en señal de adoración. Es un signo exterior para rendirle homenaje y saludarlo con nuestro cuerpo, en un gesto de humildad. La recepción en la boca es también un signo de infancia espiritual, pues de la misma forma que los niños abren la boca para recibir el alimento, abrimos la boca para recibir de la mano del sacerdote nuestro alimento espiritual. Y el sacerdote celebra la Misa “in persona Christi”, o sea, al celebrar, asume la propia persona de Cristo. Estos gestos de humillación se hacen, por lo tanto, delante del mismo Dios; y lejos de rebajar, engrandecen a quien los practica, porque son actos de adoración y de reverencia a Dios.

Cumplir los deberes religiosos con santo fervor

     En el siglo VI, en la Iglesia de Roma, la sagrada hostia ya era depositada directamente en la boca de los fieles, según el testimonio de san Gregorio Magno al contar un milagro de san Agapito (Diálogos, libro 3º). Y fue en la Edad Media que se generalizó la recepción de rodillas, como lo afirma san Columbano, monje irlandés que cristianizó a los escoceses.

     A partir de la Edad Media, los fieles sacaron gran provecho espiritual de esos gestos de reverencia ante las especies eucarísticas. Basta pensar en la institución de la fiesta de Corpus Christi por el Papa Urbano IV, en 1264. El primer gran fruto de ese perfeccionamiento en el trato de la Eucaristía fue el aumento de la fe en la Presencia Real de Nuestro Señor en el pan y en el vino consagrados, que se convierten en el Cuerpo y en la Sangre del Salvador. El segundo gran fruto fue el aumento de la piedad, siendo reconocido que la perfección de la virtud de la religión produce en las almas un afecto filial hacia Dios y una tierna devoción a las Personas divinas, a los santos, a la Iglesia, a las Sagradas Escrituras, etc., llevándolas a cumplir con santo esmero los deberes religiosos.



Infiltración de costumbres protestantes en la Iglesia

     Este movimiento de fervor fue creciendo en la Iglesia Católica a lo largo de los siglos y marcadamente a partir del siglo XVI en oposición a las herejías de Lutero y sus congéneres.

     Todas las sectas protestantes niegan la transubstanciación, es decir, niegan que el pan y el vino se convierten en el Cuerpo y la Sangre de Nuestro Señor, perdiendo su sustancia y quedando solamente los accidentes. Algunas sectas dicen que la presencia de Cristo es apenas espiritual, mientras otras sostienen que, durante la ceremonia, su Cuerpo y Sangre se unen a la materia de las especies, pero la sustancia del pan y del vino permanece íntegra. Niegan también el carácter de sacrificio de la Santa Misa; y como consecuencia, niegan el sacerdocio como un orden sagrado para realizar el sacrificio “in persona Christi”. De ahí la equiparación de los fieles a los pastores, que son meros predicadores.

     El resultado de la diseminación de esas herejías fue la transformación del altar en una mesa, colocada en frente o en medio de los participantes, y el que hagan una fila para ir a coger ellos mismos con su mano el pan y el vino directamente sobre la mesa. En su óptica herética, todo esto se explica porque el culto es principalmente una predicación; y la “comunión” es simplemente compartir un pan y vino no transubstanciados donde habría una vaga presencia espiritual de Cristo.


En las asambleas protestantes la comunión consiste en simplemente compartir el pan y el vino. Ellos niegan el milagro de la transubstanciación.


     Lo inexplicable es que, después del Concilio Vaticano II, mucho de aquel modo de proceder protestante haya comenzado a infiltrarse en la Iglesia Católica.

     El documento crucial para el abandono de la manera tradicional de recibir la Comunión fue la Instrucción Memoriale Domini, publicada por la Sagrada Congregación para el Culto Divino el 29 de mayo de 1969. En ella se explicaba que un número reducido de obispos había pedido la admisión de la comunión en la mano; pero, habiendo sido interrogados todos los obispos del mundo por el Papa Paulo VI, apenas un cuarto de ellos aprobó esa novedad.

     La Instrucción agregaba que, a consecuencia de lo anterior, “el Sumo Pontífice ha decidido no cambiar el modo, hace mucho tiempo recibido, de administrar a los fieles la sagrada comunión”. No obstante, unas líneas después aducían: “Pero si el uso contrario, es decir, el de poner la santa comunión en las manos, hubiera arraigado ya en algún lugar” (?!), las conferencias episcopales deben “examinar las circunstancias peculiares, si existen”, y “tomarán los oportunos acuerdos” para “la debida ordenación del mencionado uso” (o sea, ¡para regularizar los abusos!).

     El carácter insincero de la Instrucción quedó claro en una nota anexa, en la cual se decía que “el rito de la comunión dada en la mano del fiel no deberá ser aplicado sin discreción”, “introducirlo gradualmente”, “comenzando por unos grupos más preparados” por medio de “una catequesis adecuada”.

     Como se trataba apenas de un indulto, las conferencias episcopales debían aprobar una resolución por mayoría de dos tercios, haciendo un pedido a la Santa Sede. La inmensa mayoría acabó introduciendo esa forma de distribución, de manera que se convirtió en una costumbre prevalente en la Iglesia latina en los cinco continentes.

     La formulación más reciente de la legalización de esa anomalía está contenida en la Instrucción General del Misal Romano de 2002: “No está permitido a los fieles tomar por sí mismos el pan consagrado ni el cáliz sagrado, ni mucho menos pasarlo de mano en mano entre ellos. Los fieles comulgan estando de rodillas o de pie, según lo haya determinado la conferencia de obispos. Cuando comulgan estando de pie, se recomienda que antes de recibir el sacramento, hagan la debida reverencia, la cual debe ser determinada por las mismas normas”. Y más adelante: “Si la comunión se recibe solo bajo la especie de pan, el sacerdote, teniendo la hostia un poco elevada, la muestra a cada uno, diciendo: ‘El Cuerpo de Cristo’. El que comulga responde: ‘Amén’, y recibe el sacramento, en la boca, o donde haya sido concedido, en la mano, según su deseo”.

     La libertad de elección fue reiterada por la Congregación para el Culto Divino en su Instrucción Redemptionis Sacramentum, de 2004, la cual dice, de manera asaz sesgada: “Aunque todo fiel tiene siempre derecho a elegir si desea recibir la sagrada comunión en la boca, si el que va a comulgar quiere recibir en la mano el sacramento, en los lugares donde la conferencia de obispos lo haya permitido, con la confirmación de la Sede Apostólica, se le debe administrar la sagrada hostia”.


Argumentación contra la comunión en la mano

     

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Nuestro Señor Jesucristo, realmente presente en la Sagrada Eucaristía, es víctima del irrespeto y la desacralización (Congreso de la juventud en Filipinas)



     En el libro Corpus Christi – La Sagrada Comunión y la Renovación en la Iglesia, Mons. Schneider, obispo auxiliar de Astaná (Kazajistán), declara que en nuestros días esa práctica es “la más profunda laceración del Cuerpo Místico de la Iglesia de Cristo”, pues acarrea cuatro consecuencias, cada una más grave que la otra:

     - Minimiza los gestos de adoración visible;

     - En los niños y en los adolescentes que no conocieron el modo tradicional de recepción, crea la idea de que la Eucaristía es un alimento común y apenas un símbolo;

     - Permite importantes pérdidas de partículas de hostias, que caen por tierra y son profanadas involuntariamente;

     - Favorece el robo de hostias para actos sacrílegos.

     Además de lo que fue expuesto más arriba, se puede agregar aún lo siguiente: que tal práctica lleva a los fieles a la indiferencia y a la pérdida de la fe, pues aquellas mismas manos que depositaron dinero en la colecta van a tocar la hostia consagrada. Poco a poco, eso induce a la persona a colocar el dinero y la hostia en el mismo nivel, relativizando el valor infinito de la Sagrada Eucaristía.

     Debemos resaltar que Nuestro Señor Jesucristo, realmente presente y en persona, es la víctima de esas cuatro deplorables actitudes.

     En respuesta a aquellos que dicen que la obligación de recibir la comunión en la boca violaría sus derechos de “cristiano adulto”, Mons. Schneider afirma:

     “Esos supuestos derechos violan los derechos de Cristo, el único Santo, el Rey de los reyes: Él tiene el derecho de recibir la excelencia de las honras divinas, incluso en la pequeña y santa hostia. Todas las razones en favor de la práctica de la comunión de pie y en la mano pierden toda consistencia ante la gravedad de la situación evidente de minimización del respeto y de la sacralidad, ante el descuido por las partículas eucarísticas que caen por tierra y frente al creciente fenómeno del robo de hostias consagradas.

     “Por encima de todo, cualquier argumento en favor de la manutención de la práctica de la comunión en la mano pierde todo fundamento en consideración de la disminución (para no decir desaparición) de la integridad de la fe católica en la Presencia Real y en la transubstanciación. Tal práctica moderna, que jamás existió en la Iglesia bajo esa forma exterior concreta, acaba incontestablemente por debilitar la plenitud de la fe católica en la Eucaristía”.

La lección de la aparición del ángel a los pastorcitos de Fátima

    

Los tres pastorcitos recibiendo con suma reverencia la Sagrada Comunión,
 de manos del Ángel de la Paz, en Fátima 



 Como un saludable contraste, interesa recordar la tercera aparición del Ángel de la Paz a los tres pastorcitos de Fátima en 1916. Por un lado, el enviado de Dios nos muestra la reverencia que debemos tener hacia la Sagrada Eucaristía; y por otro, de qué manera los sacrilegios ofenden a Nuestro Señor. A continuación, la narración de la hermana Lucía:

     “Nos incorporamos para ver lo que pasaba y vemos al Ángel trayendo en la mano izquierda un cáliz sobre el cual está suspendida una hostia de la que caían, dentro del cáliz, algunas gotas de sangre. Dejando el cáliz y la hostia suspendidos en el aire, se postró en tierra y repitió tres veces la oración: ‘Santísima Trinidad, Padre, Hijo y Espíritu Santo: yo te adoro profundamente y te ofrezco el preciosísimo Cuerpo, Sangre, Alma y Divinidad de Jesucristo, presente en todos los sagrarios de la tierra, en reparación por los ultrajes, sacrilegios e indiferencias con que Él mismo es ofendido. Y por los infinitos méritos de su Santísimo Corazón y del Inmaculado Corazón de María, te pido la conversión de los pobres pecadores’.

     “Después se levantó, tomó de nuevo en la mano el cáliz y la hostia, y me dio la hostia a mí. Lo que contenía el cáliz se lo dio a beber a Jacinta y a Francisco, diciendo al mismo tiempo: ‘Tomad y bebed el Cuerpo y la Sangre de Jesucristo, horriblemente ultrajado por los hombres ingratos. Reparad sus crímenes y consolad a vuestro Dios’.

     “De nuevo se postró en tierra y repitió con nosotros otras tres veces la misma oración: ‘Santísima Trinidad… etc’. Y desapareció”.

     Pidamos a Nuestra Señora de Fátima que obtenga cuanto antes de su divino Hijo que, en la Iglesia, que es su Cuerpo Místico, se cierre la llaga de la comunión en la mano, síntoma de tanta indiferencia y causa de innumerables ultrajes.


Padre David Francisquini


Tomado de Revista Catolicismo, Brasil, n° 832, abril de 2020

Algunas fotos y el video son nuestros

martes, 29 de junio de 2021

La posición católica respecto a la homosexualidad

 




La esposa de Lot da la vuelta para ver hacia atrás y muere hecha estatua de sal.
Detalle de "La destrucción de Sodoma y Gomorra", en 1852 por John Martin 



La posición católica respecto a la homosexualidad

Entrevista a Plínio Corrêa de Oliveira



     Desde que en 1950 un grupo de miembros del Partido Comunista norteamericano capitaneados por Harry Hay iniciaron la llamada revolución homosexual, ésta se ha convertido en la punta de lanza de la revolución cultural que devasta Occidente.

     En una entrevista concedida en octubre de 1992, al Sistema Brasileño de Televisión (SBT)la segunda cadena televisiva más gran grande de Brasil–, Plínio Corrêa de Oliveira, responde con su habitual lucidez, equilibrio y sentido católico, sobre el polémico tema de la homosexualidad. 


     Sistema Brasileño de Televisión - SBT-: Dr. Plínio, ¿Cuál es su opinión acerca del aumento de las relaciones homosexuales en la sociedad brasileña? ¿Usted cree que eso perjudica la integridad de la familia?

     Plínio Corrêa de Oliveira - PCO – Mi opinión sobre las relaciones homosexuales es la misma, sea en cuanto a su posición frente a la familia brasileña, como a su posición en cualquier lugar del mundo.

     Una vez que la relación homosexual es estéril por definición, se comprende bien que ella destruye la familia, y que por tanto es lo contrario de la familia, es la enemiga número uno de la familia.

     SBT: ¿Y usted cree que eso ha aumentado y ha sido una amenaza para la familia, sobre todo a partir de los años 60?

     PCO – En sí, la esterilidad de la relación sexual es un mal. Puede no haber culpa ninguna, cuando resulta de alguna circunstancia física de la cual ni el esposo ni la esposa tienen culpa. Pero desde que los esposos combinen, o uno sólo de ellos haga lo que desea para evitar la fecundidad de la familia, ya está atentando contra la familia.

     Ahora, imagine usted entonces lo que yo pienso de una relación estéril por definición.

     El acto sexual existe en el orden natural de las cosas para la fecundidad de la familia, y a través de la fecundidad de la familia para la expansión del género humano. El precepto de Dios Nuestro Señor a los hombres, cuando ellos se encontraron en la Tierra, fue “multiplicaos y llenad la Tierra”. Es necesario, por tanto, hacer esto y proteger de todas las maneras la fecundidad de la relación sexual que sólo se ejerce legítimamente en el matrimonio.

     Ahora bien, para la relación homosexual no existe matrimonio y sobre todo no puede existir fecundidad, y resulta completamente contraria al orden natural de las cosas; por tanto, contraria a la familia.


Mensaje del Presidente del Ecuador en Twitter por el día del orgullo homosexual. En la foto, el Palacio de Carondelet iluminado con los colores de la bandera del movimiento LGTBI


     SBT: ¿Y con relación a la presencia de la homosexualidad en la televisión? Hoy en día se asiste a una serie de filmes, etc., donde eso está muy presente. ¿Usted cree que eso interfiere en la formación de los niños, de los adolescentes brasileños?

     PCO – Las relaciones homosexuales fueron durante siglos objeto de una verdadera aversión de parte de las generaciones que se sucedieron. Y eso no por un capricho, no por un modismo cualquiera, sino en virtud de los principios doctrinarios que yo acabo de enunciar y que son los principios de la doctrina Católica, Apostólica y Romana, en los tiempos en que la fe impregnaba profundamente, con suavidad, con el esplendor de sus valores, toda la vida social y, por tanto, también la vida familiar. Y es comprensible que aquello que es opuesto a la fe fuese visto con rechazo y que por tanto, que la homosexualidad fuese vista con rechazo.

     Usted, para calcular bien la energía de ese rechazo, debe tener en cuenta que, según la Doctrina Católica, la homosexualidad es un pecado calificado entre los pocos que “gritan al Cielo y claman a Dios por venganza”.

     Justamente hace unos días, estaba revolviendo antiguos papeles y encontré mi viejo catecismo de los lejanos tiempos de niño. Y caí en este punto, estaban allí los pecados que gritan a los Cielos y claman a Dios por venganza, y uno de ellos era exactamente ése.

     Vale decir, tanto cuanto el homicidio, que causa un rechazo moral de parte de los hombres, también la relación homosexual causa un rechazo.

     Ese rechazo es, por otro lado, una preservación de la sociedad contra aquello que ella siente opuesto a sí misma. Todo aquello que es vivo rechaza lo que lo destruye. Y así, por un movimiento comparable al del instinto de conservación, las sociedades humanas modeladas según la doctrina católica se manifestaban y eran profundamente anti-homosexuales.

     Con la paganización progresiva de las costumbres, de las ideas, etc., que nosotros presenciamos, que yo presencié —nací en 1908— a lo largo del transcurso de casi todo este siglo XX, todo esto fue perdiendo su vigor, fue perdiendo su significación más profunda. Y por causa de eso, nosotros vemos que el rechazo de la homosexualidad va decayendo también.

     Entretanto, digamos hace 20 o 30 años atrás, esta presencia casi asidua de la homosexualidad en la televisión, en el teatro, etc., habría sido rechazada con indignación, no habría sido posible.

     Hoy, por la propia infiltración de un estado de espíritu neopagano en que la homosexualidad es vista con negligencia, en esas condiciones, el cine y el teatro van abriendo las puertas para la penetración de esa costumbre profundamente antisocial. Es un hecho que yo, como brasileño, no puedo dejar de deplorar.

     Deplorar tanto más profundamente, cuanto nosotros tenemos un territorio-continente, que es una espléndida dádiva de Dios y más inmediatamente una dádiva de la Historia.

     Este territorio no tiene mucha proporción con nuestra población: la población es exigua en relación al territorio. Y nosotros debemos, lo más posible, poblarlo.

     Usted dirá: “Pero para esto, está ahí la inmigración”.

     Pero ¿qué inmigración? Los países de Europa de los cuales nos venía antiguamente la inmigración y que, por tanto, poblaban tan provechosamente para nosotros nuestro territorio —italianos, portugueses, alemanes, etc.—, esos países hoy en día están con falta de poblamiento por causa de los nacimientos escasos y, por tanto, no hay habitantes para mandarnos.

     Las poblaciones del África también disponen aún de áreas para ocupar en su propio continente.

     Ó el Brasil por la fecundidad de sus uniones matrimoniales llena su territorio, ó más temprano ó más tarde vendrán naciones a alegar que el territorio brasileño constituye en las manos del Brasil un latifundio improductivo, en parte. Y que esta parte que es improductiva en nuestras manos debe ser dada a naciones que carecen de territorio para sus poblaciones —el Japón, por ejemplo— , y nosotros no tendremos argumentos persuasivos para evitar esos poblamientos que deben ser reservados preferentemente para los nacidos de brasileños.

     Yo mencioné la población del Japón porque es la que me vino más normalmente al espíritu.

     Aprecio la inmigración japonesa, pero como brasileño celoso de la identidad del Brasil consigo mismo, yo no querría que ninguna de nuestras extensiones territoriales fuesen ocupadas de forma monopólica, sólo por otra nación. Y, por tanto, yo, como brasileño, estoy ansioso de ver la natalidad crecer en Brasil y que ella llene las tierras del Brasil.

     SBT: ¿Usted cree que las relaciones homosexuales perjudican e interrumpen ese crecimiento de población tan importante para el país?

     PCO – ¡¿Cómo no creerlo?!

     Una vez que las relaciones homosexuales consisten en la práctica de uniones estériles, ¿cómo no creer que esta fecundidad que nacería del legítimo casamiento o incluso de las uniones sexuales heterogéneas, es decir, de ambos sexos –legítimas según la naturaleza y no según la ley–, que esas uniones fecundas podrían llenar nuestras vastitudes?

     Y la relación homosexual desvía de este acto fecundo a personas que por esas u otras razones practican el acto sexual en condiciones forzosamente estériles.

     SBT: ¿Usted cree que la práctica homosexual es perjudicial al desempeño de la persona en el trabajo? ¿O hasta puede servir de mal ejemplo en el caso de un profesor, por ejemplo homosexual, que dicta clases a niños, etc.?

     PCO – El acto homosexual se conjuga con una cierta frecuencia con la llamada pedofilia, es decir, con las relaciones sexuales con niños, de adultos con niños.

     Esa pedofilia es naturalmente la plaga de la educación, y es reprimida hoy en día por la legislación de innumerables países.

     ¿Cómo no pensar que es inconveniente que un profesor que esté dictando clases a alumnos de su mismo sexo, pero que se sienta atraído por éste o aquél de sus alumnos, no tenga su atención desviada del oficio de profesor para prestar la atención en estas predilecciones espurias y con eso bajar el nivel de su enseñanza?

     SBT: ¿En alguna circunstancia la TFP –Tradición Familia Propiedad permite la entrada de algún homosexual en sus cuadros?

     PCO – No, porque la TFP es una entidad de inspiración católica. No fue fundada por la jerarquía católica sino por un grupo de particulares laicos. Y ella, en los términos del Derecho Canónico, no habiendo sido fundada por la autoridad eclesiástica, y no siendo dirigida por la autoridad eclesiástica, como realmente no lo está, es una entidad en ese sentido laica, pero de inspiración católica.

     Es decir, todo su pensamiento oficial es Católico Apostólico Romano exactísimo, muy preocupado en ser fiel en todos los pormenores.

     Por lo que yo le dije de las posiciones de la Moral católica con relación a la homosexualidad, Ud. comprenderá que nosotros nos sentiríamos vulnerados en nuestra libertad religiosa si tuviésemos que recibir personas que practican una acción que es opuesta completamente a nuestra moral.

     SBT: ¿Cree Ud. que las relaciones homosexuales son hoy más aceptadas que antes por la sociedad?

     PCO – No hay un juego de palabras en la respuesta que le voy a dar: ellas son menos rechazadas.

     SBT: ¿Y Ud. cree que eso es peligroso?

     PCO – Sí, una vez que represente la desaparición de la censura social a un hábito que es contrario al orden natural de las cosas.


Homosexuales recibiendo la Sagrada Comunión en San Francisco, Estados Unidos



     SBT: Para concluir, Ud. dice que la práctica homosexual es una práctica inaceptable porque es una práctica sexual estéril.

     PCO – Sí...

     SBT: ¿Y qué diría Ud. de la relación sexual de la mujer o del hombre estériles? Comparando las dos cosas, ¿es una práctica también, en fin, desaconsejable?

     PCO – No, yo no llegaría a esto. Si alguna cosa fuera hecha para que tal relación se tornase artificialmente estéril, esto sería desaconsejable.

     Por ejemplo, la operación (que no tengo certeza, pero tengo la impresión, que se practica muy poco hoy, pero puedo estar engañado) de ligadura de las trompas, que evita que la mujer tenga hijos: ella es muy censurable, porque introduce artificialmente la esterilidad en un organismo capaz de reproducir, en un organismo naturalmente fecundo.

     Pero si el organismo es estéril, sin nada de artificial —tomemos el caso concreto—, si se constituye un hogar y los esposos verifican por la práctica que sus relaciones sexuales son estériles, en eso no hay una violación de la ley natural porque no fue impedida la fecundidad. Fue practicada una acción de sí misma fecunda y que nada impidió que fuese fecunda, de manera que es un derecho de los esposos mantener las relaciones sexuales a pesar de la esterilidad.

     Lo que es censurable, es la artificialidad con que la esterilidad es introducida en la vida conyugal de un matrimonio fecundo.

     SBT: Si usted tuviese que dar un consejo ahora a un joven homosexual, que tiene relaciones homosexuales, ¿qué le diría?

     PCO – Yo distingo, como la moral católica, un joven que tenga tendencias homosexuales pero que no atienda al clamor de esas tendencias —y que, por tanto, las vence—, de un joven que capitula delante de ellas y, por tanto, cede a la práctica de la homosexualidad.

     Si se trata de un joven que tiene tendencia para la homosexualidad pero que tiene bastante energía, bastante dominio sobre sí mismo para resistir a esa tendencia, le diría lo respeto y que lo admiro y que pido a Dios que continúe ayudándolo para que se mantenga puro, sin prácticas sexuales condenables, que si tuviera la posibilidad de casarse, que se case; sólo puedo elogiarlo en eso.

      Ahora, si se trata de un joven que cayó en la práctica homosexual, no puedo dejar de ver en él una criatura de Dios. En cuanto criatura de Dios no puedo dejar de desearle el bien y su salvación. Y en cuanto criatura de Dios también no puedo dejar de tratarlo con dignidad y respeto. Por tanto, en esos sentimientos, lo que le diría es lo siguiente: Mi estimado, yo comprendo que es difícil —es hasta heroico— que a una persona que abandonó la práctica de la pureza para dejarse arrastrar por una práctica como esa, le sea difícil abandonarla, pero la experiencia muestra que es posible, desde que Ud. tome las precauciones necesarias para no ser arrastrado por esa práctica.

     Es decir, que Ud. no se junte con personas que lo conviden para esto, que no entre en los ambientes en que esto se practica, y busque sobre todo desviar siempre sus miradas y sus pensamientos de prácticas de esa naturaleza. Si Ud. consigue esto, habrá conquistado una victoria brillante y yo no sólo lo felicitaré en esa ocasión sino que desde ya lo animo a iniciar su lucha.

     Si Ud. no quiere, si prefiere no realizar ese esfuerzo realmente grande pero tan noble, para dar lugar a los placeres ilegítimos que su naturaleza desordenada busca, no puedo dejar de lamentarlo, de permanecer rezando para que Dios tenga pena de Ud. y un día lo toque por la gracia y lo levante para mejores disposiciones.


Tomado de pliniocorreadeoliveirainfo

(Las fotos son de nuestra redacción).

sábado, 19 de junio de 2021

El Arte de conversar — Video

 






El arte de conversar torna agradable nuestra convivencia y atractivo el ambiente donde estamos. Los antiguos encontraban la razón de su vida en una convivencia de los espíritus y por eso cultivaban con mucho primor la conversación.


VIDEO

EL ARTE DE CONVERSAR




     Conversar bien es una de las artes más importantes de la vida humana.

     Ir por la vida sin hablar, es hacer como un viajero que viajase sin mirar el panorama.

     La primera regla para aprender a conversar, es comprender que la cosa más interesante de una conversación, no es el tema que uno está tratando, sino la persona con que se está conversando. La otra persona no desea tanto oírnos tratar de este tema o de aquel otro, sino que quiere ver si nosotros somos interesantes

     Conversando así, tornamos agradable nuestra convivencia y atractivo el ambiente donde estamos

     Los antiguos encontraban la razón de su vida en una convivencia de los espíritus y por eso cultivaban con mucho primor la conversación.

     La concepción de la vida que existía antiguamente era que se debía trabajar durante el día, para por la noche estar sosegado, conversar y tratar de asuntos variados.

     El arte de la conversación fue llevado a su apogeo en la Francia del siglo XVIII.

     Nunca se conversó tanto, nunca se conversó tan bien.

     Hoy en día, simplemente no se sabe qué conversar. O la conversación es una serie de cosas sórdidas e inmorales, o un conjunto de pequeños casos sin importancia. No es raro que dos o tres estén juntos y mudos. No se tiene qué decir, y entonces se enmudece.

     Una conversación sin dichos agudos, es como una comida sin sal. Puede estar bien hecha y con buena materia prima, pero no tiene gracia.

     El buen interlocutor debe tener el don de la comunicatividad, que supone un cierto interés por el otro.

     No apenas para saber lo piensa, sino también entender cómo piensa, cómo es su persona y su mentalidad.

     Se encuentra interés cuando el otro es de un determinado modo, y se tiene cierta afinidad con su manera de ser.

     Cuando esto se da mutuamente, la conversación sale espontánea, natural, y puede durar horas.

     En una alternancia agradable entre el silencio y el intercambio de ideas; de impresiones; de recuerdos: se pasea a través de diversos asuntos, como se puede pasear por un jardín donde se encuentran flores variadas, animales interesantes, pájaros multicolores

     Cuando percibimos que los interlocutores aprecian el tema que estamos tratando, ocurre el fenómeno semejante a la resonancia de los cristales, que vibran en la misma frecuencia del cristal que produjo un sonido.

     Todavía restan quienes aprecian este supremo placer de los antiguos, hoy casi extinguido, esto es, una buena conversación.



Video del Sr. Juan Barandiarán Porta

La responsabilidad de los padres ante Dios

 




Los padres deben prestar cuentas a Dios por cada hijo que pierda su alma por negligencia.- Amonestación materna, Ferdinand Georg Waldmüller ,1850



     Los padres que se ocupen en educar bien a sus hijos no serán confundidos, en el juicio particular y en el juicio universal. Triste, no obstante, será el juicio de padres apenas empeñados en gozar la vida y despreocupados de la educación de su prole.

     San Alfonso María de Ligorio (1696-1787), el insigne maestro de la Teología Moral, enseña acerca de los deberes de los padres con relación a sus hijos.

* * *

     Teniendo en vista la intensa y creciente oposición a las enseñanzas de la Santa Iglesia observada en nuestros días, es nuestro deber propagar la moral católica tradicional.

     En ese sentido, es notorio el conflicto entre dos categorías de personas: los que desean formar acertadamente a sus familias de acuerdo con esas enseñanzas tradicionales; y aquellos que, debido a las influencias del neopaganismo actual —como las provenientes de la televisión, que invade incontables hogares con telenovelas y otros programas de tenor anticatólico—, tratan de adaptarse a las máximas de la mentalidad moderna.

     Ponemos a disposición de todos los que desean mantener la fidelidad integral a la moral católica, subsidios para resistir valientemente a la avalancha que busca desagregar y hasta extinguir la familia, célula mater de la sociedad.

La destrucción de la familia, meta de la Revolución

     En su obra Revolución y Contra-Revolución, el Prof. Plinio Corrêa de Oliveira denuncia claramente tal objetivo de la Revolución, multisecular proceso que viene destruyendo la civilización cristiana. Así, en el capítulo 7 (Primera Parte, n. 3, f) declara:

     "Entre los grupos intermedios que serán abolidos, ocupa el primer lugar la familia. Mientras no consigue extinguirla, la Revolución procura reducirla, mutilarla y vilipendiarla de todos los modos".

      Como poderoso auxilio para los padres de familia, transcribimos algunos principios que el gran Doctor de la Iglesia, San Alfonso María de Ligorio, fundador de los Redentoristas, proclamó en sus sermones*:

San Alfonso María de Ligorio y la formación de los hijos

     Cuando Dios bendice a los padres dándoles hijos, lo que Él tiene en vista no es la ventaja de la casa; sino que los hijos sean educados en el santo temor y formados para la salvación eterna. De ahí estas palabras de San Juan Crisóstomo:

     "Miremos a los hijos como precioso depósito, velemos por ellos con toda la solicitud posible".

     Si los hijos fuesen un don ofrecido apenas a los padres, estos podrían disponer de ellos como quisiesen; pero como son un simple depósito, los padres deberán prestar cuentas a Dios por cada hijo que se pierda por su negligencia.

Consecuencias de una buena o mala formación

Quien quiera saber si la conducta de un padre de familia es buena o mala,
examine la conducta de su hijo


     A fin de que comprendamos que viviendo según la voluntad de Dios los padres atraen las bendiciones celestiales sobre ellos y sobre toda la casa, la Sagrada Escritura dice:

     "Así serán felices, tú y tus hijos después de ti, porque habrás realizado lo que es bueno y recto a los ojos del Señor, tu Dios" (Deut. 12, 25).

     Quien quiera saber si la conducta de un padre de familia es buena o mala, examine la conducta del hijo. "El árbol se conoce por su fruto" (Mt. 12, 33), dice Nuestro Señor.

     Cuando un padre de familia muere, pero deja un hijo, es como si él no hubiese muerto, pues ese hijo lo perpetúa, lo continuará.

     "Muere el padre, y es como si no muriera, porque deja detrás de sí a uno igual a él" (Eclo. 30, 4).

     Por los hijos que blasfeman, que dicen palabras impuras o roban, se puede advertir los vicios del padre. Pues, dice el Eclesiástico,

     "Un hombre se conoce por los hijos que deja" (Eclo. 11, 30).

Responsabilidad de los padres

     Tranquila y feliz será la muerte de los padres y madres de familia que forman a sus hijos en la vida cristiana.

     "Mientras viva, se alegrará de verlo, y a su muerte, no sentirá ningún pesar" (Eclo. 30, 5).

     Y dice San Pablo:

     "Se salvará por su maternidad mientras persevere con modestia en la fe, en la caridad y en la santidad" (1 Tim. 2, 15).

     Gracias a la buena educación que les habrán dado. Al contrario, muy triste y hasta desesperada, será la muerte de aquellos padres que únicamente se preocupan en aumentar la fortuna y el brillo de su casa, para gozar la vida, sin preocuparse en lo más mínimo en educar a sus hijos.

     "Si alguien —dice aún San Pablo— no tiene cuidado de los suyos, principalmente de sus familiares, ha renegado de la fe y es peor que un infiel" (1 Tim. 5, 8).

     ¡Si al menos ciertos padres cuidasen de sus hijos tanto cuanto de sus animales! ¡Cuánta solicitud para que nada les falte! ¡Qué atención para que la comida les sea dada a su tiempo! Y, con la atención enteramente puesta en ello, no se preocupan si sus hijos conocen o no el catecismo, si asisten a misa y se confiesan.

     "¡Sí —lamenta San Juan Crisóstomo—, caballos y bueyes les toman más el corazón que los propios hijos!".

Consecuencias de la negligencia de los padres


Para los hijos, cuando aún son niños, es fácil adquirir buenos hábitos.
Es difícil al hombre maduro corregirse de los malos hábitos adquiridos en la mocedad.


     Es una gran desgracia para los hijos tener malos padres, no sólo incapaces de educarlos, sino, peor aún, indiferentes a sus conductas: que ven a sus hijos en malas compañías, discutiendo, divirtiéndose con amistades sórdidas, y, en vez de reprenderlos y castigarlos, los excusan diciendo: "No se puede hacer nada, son cosas de la juventud". ¡Bella máxima… bella educación…!

     Así como para los hijos, cuando aún son niños, es fácil adquirir buenos hábitos, es difícil al hombre maduro corregirse de los malos hábitos contraídos en la mocedad.

     Pasaremos al segundo punto, y yo os suplico, padres y madres de familia, que retengáis bien esto que os diré sobre la manera de educar bien a vuestros hijos.

La enseñanza de la religión y de la moral

     La disciplina comprende la enseñanza de la religión y de la moral

     ¿En qué consiste precisamente la buena educación de los hijos? San Pablo lo dice claramente en dos palabras:

     "Educad a vuestros hijos en la disciplina y en la corrección del Señor" (Ef.6,4).

     En primer lugar, por disciplina, es necesario comprender todo lo que los padres deben hacer para formar a los hijos en las buenas costumbres. Consiste en instruirlos y darles buen ejemplo.

     Que los padres tengan ante todo el deber de enseñar a los hijos el temor de Dios y la fuga del pecado. Así hacía el justo Tobías con relación a su hijo. En efecto, leemos en la Sagrada Escritura: "Al cual enseñó desde la infancia a temer a Dios y abstenerse de todo pecado" (Tob. 1, 10).

     ¡Qué consolaciones y qué alegrías el Cielo reserva en recompensa por la solicitud de los padres cristianos! Sí, dice el Sabio:

     "Corrige a tu hijo, y él te dará tranquilidad y colmará tu alma de delicias" (Prov. 29, 17).

     Pero, si el hijo bien instruido es la alegría de sus padres, los hijos ignorantes los llenan de tristezas; pues, ignorar las reglas de la vida cristiana y comportarse mal, es una sola cosa.

     Cuenta Tomás de Cantimpré que, en 1248, un sacerdote fue encargado de hacer un discurso al clero de París reunido en sínodo. Este sacerdote era muy ignorante y, estando en la presencia de su auditorio, se confundió completamente. Entonces el demonio vino en su ayuda y le sugirió que pronunciase las siguientes palabras:

     "Los príncipes de las tinieblas saludan a los príncipes de la Iglesia, y les agradecemos vivamente por la negligencia en instruir al pueblo. Pues, las almas estancadas en la ignorancia, siguen el camino del mal y llegan al infierno".

     Semejante lenguaje bien se podría dirigir a ciertos padres de familia.



* Sermons de S. Alphonse de Liguori, Analyses, commentaires, exposé du système de sa prédication, par le R. P. Basile Braeckman, de la Congrégation du T. S. Rédempteur, Tome Second, Jules de Meester-Imprimeur-Éditeur, Roulers, pp. 464-47.



—Tomado de accionfamilia.org

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