jueves, 7 de octubre de 2021

Octubre, mes del rosario. Lepanto y la guerra justa

 




     En la batalla de Lepanto (1571) fue derrotada la armada del Imperio otomano. El Papa había pedido a toda la cristiandad que rezara el rosario. En gratitud por la victoria, el papa Pío V instituyó la fiesta de la Virgen de las Victorias, después conocida como la fiesta del Rosario


     Fue el Papa León XIII quien, en 1883, incluyó el título de Reina de Santísimo Rosario en las letanías de la Virgen y consagró el mes de octubre a esa devoción.


Auxilio de los Cristianos

     Ya en el siglo XVI, el Papa San Pío V había agregó a la letanía de la Virgen el título de Auxilio de los Cristianos e instaurado una fiesta litúrgica el 7 de octubre, para conmemorar la victoria en la Batalla de Lepanto, donde las fuerzas cristianas derrotaron a los turcos musulmanes que invadían Europa, denominando tal solemnidad Nuestra Señora de las Victorias.

     Su sucesor inmediato, Gregorio XIII, cambió el nombre de la festividad para Nuestra Señora del Rosario, y poco más de un siglo más tarde, el papa Clemente XI ordenó que su fiesta se celebrase por la Iglesia universal a causa de la victoria cristiana de Temesvár alcanzada, en 1716, también contra la agresión turca, y atribuida por el Papa a la protección de la Santísima Virgen.

     El rezo del rosario es tan eficaz que la Virgen pidió a Santa Bernardita en Lourdes y a los pastorcitos en Fátima que rezasen el rosario.

     Una cosa bonita de observar es que Nuestra Señora sea invocada en las letanías lauretanas como Reina de la Paz luego después de haber sido invocada como Reina del Santísimo Rosario en recuerdo del triunfo en las batallas de Lepanto y Tremesvar atribuido a su intercesión.


Un avemaría tiene más poder que una bala de cañón, decía el Santo Cura de Ars


El Rosario y la guerra justa

     Alguien podrá preguntarnos si los títulos de Auxilio de los Cristianos y Reina del Santísimo Rosario que invocan a María como protectora de las tropas cristianas en su combate contra los infieles no se opone a la condenación que algunos Papas contemporáneos han hecho de la guerra.

     La respuesta depende de si puede existir una guerra justa o si todas las guerras, son en sí mismas injustas. El tema es sumamente importante, pues él envuelve otros aspectos colaterales, como si es lícito utilizar la fuerza física para inutilizar la capacidad nociva del enemigo. Y en definitiva, si siempre debemos creer que no existen personas ni organizaciones, ni países con malas intenciones y proyectos inicuos, como por ejemplo los del Estado Islámico que asola Siria e Irak expulsando y matando las comunidades cristianas y destruyendo obras de arte del patrimonio mundial.

     Para responder a estas importantes interrogantes nos serviremos de las palabras pronunciadas por el Profesor Roberto de Mattei, autor del libro: “Plinio Correa de Oliveira, el cruzado del siglo XX”, por ocasión de su lanzamiento en la ciudad de Oporto en Portugal.

Las Cruzadas, una guerra defensiva

     “Hoy, la palabra cruzada se volvió sinónimo de una actitud psicológica agresiva e intolerante.

     “Sin embargo, agresividad y cruzada son, en realidad, términos incompatibles. La cruzada fue un emprendimiento de defensa contra una agresión y sería un grave error confundir la violencia con la fuerza, la agresión injusta con la legítima defensa.

     “La Iglesia, desde los primeros siglos, elaboró –sobre todo San Agustín- la doctrina de la guerra justa.

     “Una guerra puede ser justa o injusta según su fin y las circunstancias. Guerra injusta es toda guerra agresiva. Guerra justa es toda guerra que busca la defensa contra una agresión o la recuperación de un bien del cual se fue injustamente privado.

     “Entre los diferentes géneros de guerra justa, la más perfecta, si así puede ser definida, es la que tiene por objetivo repeler una agresión hecha no contra bienes materiales, sino contra los bienes espirituales como la Fe, o la identidad cristiana de un pueblo.

     “En este caso la guerra justa puede tornarse, según la doctrina de la Iglesia, en guerra santa y puede, o debe, se promovida por la propia Iglesia antes mismo que por los soberanos o por los Estados.

     Un ejemplo característico de esta guerra santa, en nuestro Continente, fue la que llevaron adelante los mejicanos en contra de las leyes anti católicas del Gobierno del Presidente Calles, y que se llamó la Guerra Cristera, pues los soldados iban al frente y morían gritando “Viva Cristo Rey”. En la foto , los cristeros durante una misa campal:



     Retomamos las palabras del Profesor de Mattei:

     “Guerra santa fue la cruzada predicada por el Papa Urbano II para liberar el Santo Sepulcro y recuperar la Tierra Santa. Guerras santas, en el sentido más amplio del término fueron las grandes batallas, emprendidas por la Cristiandad contra los turcos en Lepanto y en Viena.

     “Y fue precisamente porque eran guerras santas, que sus triunfos pudieron ser adjudicados, sin ningún temor de ofender, sino al contrario de agradecer, a la propia Madre de Dios

     “Hoy oímos decir que, en el fondo, la perspectiva de los cruzados no era distinta de sus enemigos los musulmanes: ambos promovían una “supuesta” guerra santa para imponer la propia religión.

     “Esta formulación del problema revela una profunda incomprensión de nuestra religión y del islamismo

     “La religión islámica es una religión meramente exterior. Para la “conversión al Islam”, no se requiere nada más de que la profesión monoteísta y una serie de actos formales, como la peregrinación a la Meca, donde esta semana pasada murieron tantas personas en una estampida que suele repetirse.

     “Además de tales prescripciones formales, no se requiere en el Islam, una transformación del alma, una conversión interior. La Jihad, la guerra santa islámica, contrariamente a la guerra santa cristiana es una guerra ofensiva, es una guerra de agresión, precisamente por el Islam no conoce la dimensión del alma, de una conversión interior.

      “Al contrario de esta actitud, nuestra religión católica es una religión interior que se alimenta en la vida sobrenatural del alma. Esta religión interior, precisamente porque es interior, es capaz de transformar profundamente la civilización, las costumbres, las mentalidades, plasmando la sociedad a partir de lo interior, como lo hizo el cristianismo con el mundo bárbaro y pagano.

     “La cristianización de la sociedad, de la cual los Apóstoles y los discípulos de Nuestro Señor, fueron los iniciadores, no es fruto de la fuerza, sino de la conquista pacífica de las almas. Pero la sociedad, pacíficamente conquistada, la sociedad que se hizo cristiana, la cristiandad, puede y debe ser defendida, incluso con la fuerza, de la agresión de quien quiera destruir el fruto de la Pasión de Nuestro Señor Jesucristo.

     “En esta perspectiva, más allá de las cruzadas históricas, existe un “espíritu de cruzada” que es la disposición de ánimo del cristiano pronto para sufrir y para combatir hasta la muerte, para defender o para recuperar bienes espirituales más elevados que la propia vida porque, como lo dice el Evangelio, quien busca la propia vida, la perderá”.

     Estas palabras del Profesor de Mattei no hacen sino repetir lo que dice la letra del Himno, que tantas veces se cantó en nuestras iglesias:

Somos de Cristo fieles cruzados,

a Cristo rey hemos de servir,

ante la hostia todos postrados,

luchar juramos hasta morir…

Bendice a tu cruzada, oh Madre celestial,

siempre serás de nuestra patria,

la capitana general,

siempre serás de nuestra patria,

la capitana general…

***

El Rosario y el valor

     Lo que acabamos de decir es muy fácil decirlo y muy difícil ponerlo en práctica. Por eso debemos recurrir al Santo Rosario, pues será sólo a través de la Madre de Dios que alcanzaremos las gracias necesarias para ello.

     Le propongo, como un primer paso para alcanzar este espíritu de cruzado,  que comience con el rezo del rosario en familia todos los días de este mes de Octubre.


Al Mariscal Ferdinand Foch, quien llevó las fuerzas aliadas
al triunfo en la I Guerra Mundial,
se le veía siempre rezando el Rosario,
incluso en los días de las mayores batallas.


Fuente: 

Articulo de Acción Familia

sábado, 2 de octubre de 2021

El hábito no hace al monje, pero ¡cómo le ayuda!

 






La revolución de la vulgaridad


     “Me encanta la vulgaridad. El buen gusto es mortal, la vulgaridad es la vida”.

     Estas palabras de la diseñadora inglesa de moda Mary Quant, que se hizo famosa en la década de los 60’ por la invención de la minifalda y los shorts, ponen de manifiesto uno de los más importantes aspectos, aunque rara vez señalado, de la “revolución de la moda”: el gusto por la vulgaridad.


La diseñadora inglesa Mary Quant


     De hecho, desde los años 60, las modas han tendido cada vez más hacia la vulgaridad.

     Es una vulgaridad que pisotea el buen gusto y el decoro, que refleja una mentalidad contraria a todo orden y disciplina así como a toda prohibición, ya sea moral, estética o social, y que en última instancia, sugiere una completa “liberación” de las normas de comportamiento.

Sacrificando todo a la comodidad y a lo práctico

     Alguno quizá se pregunte si la comodidad y lo práctico no deberían ser los criterios principales para escoger cómo vestirnos.

     En realidad, la comodidad, el carácter práctico y la libertad de movimiento no deben ser los criterios capitales para escoger el vestido pues el hombre al vestirse no sólo cubre su cuerpo sino también expresa su alma, o sea su personalidad.

     Y como las personalidades varían según las diferentes circunstancias de edad, sexo, profesión, condición, etc. lógicamente la regla superior no debe ser lo práctico, pues ese criterio sería lógico para forrar una máquina, pero no para vestir a una persona.

     Aunque se pueda usar ropa menos formal en los momentos de ocio, esta ropa no debe dar la impresión de que uno abandonó su dignidad. Una persona nunca debe dar la idea de que está de vacaciones de su propia dignidad.

     Antes de la revolución indumentaria de los años 60, en los momentos de descanso las personas se vestían de modo más cómodo, pero manteniendo la compostura, que nunca se debe abandonar.


A pesar de que los tatuajes no están reñidos con sus capacidades profesionales, ¿Cómo reaccionarían los pacientes si un día su médico los atiende sin mandil?


     Es curioso observar que muchas empresas exigen de sus empleados el respeto de un código de vestuario para transmitir una imagen de seriedad y responsabilidad. Esta es la prueba de que la ropa transmite un mensaje. Puede expresar seriedad y responsabilidad, o por el contrario, inmadurez y descuido.

     La premisa de que el confort y lo práctico deben presidir la elección de la ropa tiene también otra consecuencia: la ropa que se usa ya no refleja la propia identidad.

     En otras palabras, ya no indica la posición social, la profesión, o las características más fundamentales de una persona, ni siquiera el sexo y la edad.

La indumentaria unisex

     



     Así, la indumentaria unisex, se ha generalizado y los blue jeans y shorts son usados por todas las generaciones. Los hombres y las mujeres, los jóvenes y los ancianos, los profesores, los solteros y casados, los estudiantes, los niños y adultos, todos se confunden al usar una misma ropa, que ya no expresa lo que son, piensan o desean.

     Alguien podría objetar que “el hábito no hace al monje”. El hecho de que una persona se vista con distinción y elegancia no significa necesariamente que tiene buenos principios o buen comportamiento. Del mismo modo, el hecho de que una persona lleve siempre ropa informal, no necesariamente indica que tenga malos principios o una conducta reprochable.

El hábito y el monje

     A primera vista, el argumento parece lógico y hasta obvio. Sin embargo, analizado en profundidad, no se sustenta.

    Es verdad que el hábito no hace al monje. Sin embargo, es un elemento que lo identifica.


DESPUÉS: Retiro de monjas en Nuevo México


ANTES: Religiosas del Monasterio Cisterciense de Santa María en Galicia, España


     Nadie negará que la pérdida de la identidad de muchas monjas y religiosos, que tuvo lugar durante los últimos cincuenta años fue en gran parte debida a que abandonaron sus hábitos, que expresaban adecuadamente el espíritu de pobreza, castidad y obediencia, así como un estilo ascético propio a la vida consagrada.

     Además, la razón humana, por la fuerza de la lógica que le es inherente, tiende naturalmente a establecer la coherencia entre el pensamiento y la conducta. Es lo que resumió el escritor francés Paul Bourget: “Hay que vivir como se piensa, so pena de tarde o temprano terminar pensando como se ha vivido”.

     Podríamos entonces decir que “hay que vestirse como se piensa, so pena de terminar pensando como se ha vestido”.

La pérdida del respeto

     Esto se demuestra, por ejemplo, en el igualitarismo gradual de las relaciones entre padres e hijos, profesores y alumnos, sacerdotes y fieles, patrones y empleados, etc. como resultado de que todos usan las mismas ropas, desapareciendo las formas exteriores de jerarquía.


Usar ropa, originalmente de trabajo, como el jean, en circunstancias solemnes, hace parte de la proletarización creciente


     Para no hablar de la proletarización creciente que resulta del hecho de usar una ropa que originalmente era de trabajo, como el blue-jean, en circunstancias solemnes, como ciertos eventos sociales y ceremonias.

     A menudo hoy es difícil distinguir, por sus ropas los hombres de las mujeres, los padres de los niños, una ceremonia religiosa de un picnic.

     Cortes de cabello y peinados siguen la misma tendencia a confundir la edad y el sexo, y de romper las normas de elegancia y buen gusto.

Infantilización colectiva

     Otro ejemplo es la infantilización colectiva que ha provocado la generalización del uso de ropa juvenil por parte de adultos y hasta ancianos, bajo la ilusión de eterna juventud.


Así como existe relación entre el cuadro y su marco, también debe existir relación entre la persona y el traje. El tipo humano cambió, el traje también. En consecuencia, los adultos se visten como adolescentes, ó, como niños...


     Viendo que los adultos los imitan, los adolescentes no tienen un estímulo para madurar y tienden a perpetuar la superficialidad de la adolescencia, un fenómeno que los sicólogos han llamado el “Síndrome de Peter Pan”. Todos quieren parecer niños.

     Un crítico de la moda brasileña se expresaba recientemente así:

     “Por mucho tiempo, hemos visto en las pasarelas, tanto internacionales como nacionales, el nivel de infantilización que las modas sugieren. Estilistas con más de 25 años de edad están diseñando (y usando) ropa que podría ser usada por los niños en una guardería.”

     Ahora, lógicamente que cuando una persona mayor se infantiliza, ella pierde su propia dignidad y aparecen sus lados ridículos en escena.

     Cuando se presenta por ejemplo una teleserie llamada “Veinteañeros a los cuarenta”, naturalmente uno piensa en personajes que padecen de inmadurez patológica en sus relaciones afectivas, la misma que reflejaría alguien que quisiese pasar por cuarentón después de los sesenta.

     Todos deben saber conservar su propia dignidad y condición en la forma de vestirse. Las vacaciones no deben ser un pretexto para dejar de ser aquello que somos, sino para realizar otras actividades que en la vida de trabajo no podemos disfrutar, sin perder nuestra propia identidad.

     Nada más agotador que representar un papel que no nos corresponde. No desaprovechemos el descanso jugando a lo que no somos.



FUENTE: Acción Familia. Algunas fotos son de este blog

viernes, 24 de septiembre de 2021

Semejanzas de los mensajes de la Virgen María del Buen Suceso y de Fátima — VIDEO

 




     El pasado 8 de septiembre, y como un homenaje a la Santísima Virgen, por la conmemoración de la Festividad de su bendito nacimiento, el Apostolado Seglar Nuestra Señora del Buen Suceso, llevó a cabo una entrevista vía internet, al fundador y director de Mater Fátima Internacional, Rvdo. Padre Héctor Ramírez — y quien fue por cuatro años capellán del Santuario de Fátima, en el lugar de las Apariciones en la Cova de Iría—, que se llevó a cabo en las instalaciones de Radio San Giovani, en la ciudad de Guayaquil. Dicho diálogo,  difundido bajo el título "Semejanzas del Mensaje de la Virgen María del Buen Suceso y de Fátima", precisamente, tuvo en las palabras del reconocido sacerdote, la intención de resaltar las similitudes y la íntima relación de lo revelado por la Santísima Virgen en Quito, entre los siglos 16 y 17, con las profecías dichas por Ella también, en Fátima, en el siglo XX.




     Gracias a la bondad del Director de la Radio San Giovani, Arquitecto Marcelo Muñoz, y a la buena disposición de sus colaboradores, la entrevista no pudo resultar mejor.

     Respondiendo a preguntas requeridas en los días previos, a miembros del Instituto Plinio Corrêa de Oliveira, así como de sus entidades afines en Estados Unidos y varios países de Europa y Sudamérica, el padre Ramírez, respondió a todas ellas con la misma tónica: colocando los puntos sobre las íes, sin ambigüedades, describiendo el terrible panorama que le espera a la humanidad, en caso de continuar en su estado cada vez más acentuado de apostasía, así como del heroísmo necesario a tener por parte de los católicos; necesario para defender la iglesia ante tal embestida del mal. 


El Padre Héctor Ramírez,
durante su intervención

     He aquí algunos trechos con las palabras del fatimólogo mexicano:
   
     "Las revelaciones de Quito dichas por Nuestra Señora del Buen Suceso que fueron dadas en el siglo XVII, y las de Fátima, que se dieron en el siglo XX, coinciden: habrá una pérdida de fe, y habrá una corrupción de las costumbres... Dios saldrá del corazón del hombre...la corrupción entrará en el corazón del hombre... Los dos mensajes coinciden, con diversas palabras, con diversas imágenes, en esto que ha venido pasando en el siglo pasado y también en el siglo presente" (P. Héctor Ramírez, 8 de septiembre del 2021).

     "Viene (en camino) una batalla frontal, contras las fuerzas de Satanás... contra la secta satánica de la masonería que viene destruyendo la iglesia católica, la fe de las almas...

     "Don Gabriel García Moreno, es como un símbolo, como un ícono de lo que la Virgen espera de todos los que quieran luchar por el triunfo de su Inmaculado Corazón.".

     ¿Ha llegado el mundo, al límite de la degradación? ¿Llegó ya la hora de la intervención del Inmaculado Corazón de María? El padre Ramírez, responde a estas incógnitas:

     ...(En cierta ocasión) "la Hermana Lucía le mandó a decir al Cardenal Caffarra estas palabras proféticas: "la batalla final entre satanás y Cristo, será por la familia". 

      "La ideología de género..., es la revolución más perniciosa de la historia de la humanidad...No veo a los católicos luchando contra este terrible dragón que satanás está dirigiendo... con la ideología de género, en diez años más, quizás no vamos a reconocer a la sociedad".

VIDEO:
ENTREVISTA 
AL PADRE HECTOR RAMIREZ

     
     El ilustre religioso mexicano, pone de relieve la similitud de las causas y efectos de la corrupción moral campante en el mundo actual, reveladas en ambos mensajes y de la inercia reflejada sobre todo en las almas de los católicos:

     "El Papa Benedicto XVI dijo: 'La causa de la crisis de la humanidad es una crisis de fe´. De los errores de los que casi nadie habla es el ateísmo. La gran conquista de Rusia no fue atómica, fue cultural... México ya no es católico... en México estamos en un país comunista... Los católicos hemos sido anestesiados por ese marxismo cultural...".


Durante la entrevista, el Padre Héctor Ramírez mencionó que existen casi setenta similitudes entre el Mensaje de Nuestra Señora y de Fátima


     El mundo se acerca cada vez más a momentos decisivos de esa batalla espiritual. El padre Ramírez, lo dice muy claramente, poniendo de relieve las similitudes de ambos mensajes: 

     "Hay muchísimas similitudes entre ambos mensajes... estadísticamente quedaríamos impresionados de encontrar cincuenta o setenta similitudes. Todo se parece...

     "Nos están invadiendo todas las barcas, los errores de Rusia, los satanistas, los masones, están invadiendo todas las barcas que son los ´países católicos y sometiéndolos al comunismo... 

     "Existe una frase curiosamente escondida y que hace parte de las últimas palabras dichas por la Virgen en Fátima, el 13 de octubre de 1917. Estuve cuatro años de capellán en el santuario y no escuché mencionarla una vez siquiera de la boca de obispos y sacerdotes: ´Si el pueblo no se enmienda, terminará el mundo´... Estamos en esos últimos momentos.

     "Los mensajes dichos por Nuestra Señora del Buen Suceso y de Fátima son urgentes...los tiempos se precipitan... y están unidos, por eso me gusta esta entrevista, pues es muy bueno que empecemos a encontrar las similitudes, para entender la pedagogía de Dios, en María, a través de la historia".


Miembros del Apostolado Seglar Nuestra Señora del Buen Suceso
junto al Director de Radio San Geovani, Arq. Marcelo Muñoz.
En el centro, la imagen peregrina de la profética advocación


     Los invitamos a escuchar detenidamente esta interesante entrevista, seguros que servirá de mucho para afianzar a los católicos en la militancia contra la revolución anticristiana, y en la esperanza del inmediato triunfo que sobre ésta obtendrá el Inmaculado Corazón de María.



domingo, 5 de septiembre de 2021

Reflexiones sobre la ropa femenina. Reconocido Cardenal de la Iglesia advirtió hace 60 años que la humanidad caminaría cada vez más hacia la masculinización de la mujer

 






El igualitarismo revolucionario inculca la competencia de la mujer en relación al hombre so pretexto de inferioridad

     El 12 de junio de 1960, el arzobispo de Génova, Italia, Cardenal Giuseppe Siri, publicó una Notificación en la revista de la arquidiócesis de esa ciudad. En ella, el purpurado, trata de la cuestión de la vestimenta femenina, y más especialmente del uso de los pantalones por parte de las mujeres.

     La reedición y la traducción de ese texto nos parecen muy pertinentes, porque a pesar del tiempo transcurrido, es muy actual. Y esto por una doble razón: por un lado, expone motivos que no dependen de las circunstancias, sino de nuestra naturaleza humana y de nuestra vocación divina, y por otro lado, el flagelo denunciado, entonces naciente, no desapareció…al contrario, se difundió por todas partes, y ante nuestros ojos impotentes se verifican las catástrofes entonces denunciadas; por lo tanto, si se quiere poner coto a la desmoralización de las costumbres cristianas, es urgente suprimir sus causas y, en particular, retomar el camino de la decencia en el vestido.

     El lector atento se dará cuenta enseguida de que el Cardenal Siri omite toda referencia, toda indicación para apoyar sus enseñanzas. Ello no debe extrañarnos, porque el cardenal, siendo arzobispo de Génova y doctor de su diócesis, enseñaba con autoridad y podía, pues, dispensarse de mencionar las fuentes en las que se inspiraba. Además, es probable que redactara el texto rápidamente, queriendo reaccionar sin demora ante un uso que juzgaba dañino y que quería extinguir en su nacimiento. No obstante, no hay duda de que esta advertencia se inscribe en la línea de la revelación divina: “Que la mujer no use vestimenta masculina, ni el hombre vestimenta de mujer: porque quien así actúa es abominable delante de Dios” (Deut. XXII, 5).

     El Cardenal Siri, en conformidad con la Carta imperativa De inhonesto vestiendi more, que el Papa Pio XII ordenó a la Sagrada Congregación de Ritos enviar a todos los Ordinarios el 15 de agosto de 1954, cumplía con su grave deber pastoral. Con esta misma seriedad debemos recibir el fruto de su celo por la salvación de las almas y la santidad de las costumbres cristianas.


UT IN OMNIBUS GLORIFECETUR DEUS

NOTIFICACION SOBRE LA VESTIMENTA MASCULINA USADA POR LAS MUJERES

Giuseppe Cardinal Siri Génova 12 de junio de 1960

A nuestro Reverendo Clero,

A todas nuestras Hermanas educadoras,

A Nuestros queridos hijos de la Acción Católica.

A los educadores que quieren inspirarse verdaderamente en la Doctrina Cristiana.

I. 
Las primeras señales de nuestra tardía primavera indican un cierto aumento este año en el uso de la ropa de hombre empleada por mujeres y jóvenes, aún en el caso de madres de familia.

     Hasta el año 1959, en Génova, tal vestimenta significaba usualmente que la persona era un turista, pero ahora parece haber un número significativo de jóvenes y mujeres de la misma Génova que están escogiendo, por lo menos para los viajes de placer, llevar ropa de hombres (pantalones).

     La diseminación de esta conducta nos obliga a pensar seriamente sobre este tema, y les pedimos a quienes está dirigida esta Notificación que le presten toda la atención que este problema se merece, como es propio de las personas que están conscientes que deben ser responsables a Dios.

     Buscamos, ante todo, dar un balanceado juicio moral sobre el que las mujeres lleven ropa de hombre. De hecho, nuestros pensamientos descansan únicamente en el aspecto moral.

     Primero, cuando se trata de cubrir el cuerpo de la mujer, el llevar pantalones de hombre no se puede decir que constituye, en sí, una grave ofensa contra la modestia, porque pantalones ciertamente cubren más del cuerpo de una mujer que lo que cubre las faldas modernas.

     Sin embargo, en segundo lugar, para ser modesto, la ropa no solo necesita cubrir el cuerpo, sino que también no debe estar demasiado ajustada al cuerpo. Es cierto que la ropa femenina se lleva ahora más ajustada al cuerpo que los pantalones, pero éstos se pueden llevar muy ajustados, y es más, generalmente son llevados apretadamente. Por lo tanto, el llevar estas apretadas prendas nos dan la misma preocupación que nos da un cuerpo expuesto. Así que la inmodestia de los pantalones de hombre en la mujer es un aspecto del problema que no se debe de obviar en un juicio general sobre ellas, aún si no debe de ser artificialmente exagerado tampoco.

II. 
Sin embargo, hay otro aspecto del que mujeres lleven pantalones y que a nosotros nos parece ser el más grave.

     El que mujeres lleven indumentaria de hombres afecta primeramente a la mujer misma, al cambiar la sicología femenina propia de la mujer. En segundo lugar, afecta a la mujer como esposa de su marido, al tender a corromper las relaciones entre los sexos. En tercer lugar, la mujer como madre de sus hijos, hiere su dignidad ante los ojos de sus hijos. Cada uno de estos puntos deberá ser considerado cuidadosamente.

a). - Vestimenta masculina cambia la sicología de la mujer

     En verdad, el motivo que impulsa a las mujeres a llevar vestimenta de hombre no es siempre el de imitar, sino la de competir con el hombre quien se considera más fuerte, menos atado y más independiente. Esta motivación muestra claramente que la vestimenta masculina es la ayuda visible para llevar a cabo una actitud mental de ser ‘como un hombre’. En segundo lugar, desde que el hombre ha sido el hombre, la ropa que una persona lleva condiciona, determina y modifica los gestos, actitudes y conducta de la persona. Tan es así que con solo llevar puesta la ropa, el vestir llega a imponer un estado de ánimo especial dentro de la persona.

     Permítanos agregar que una mujer que siempre lleva puesta ropa de hombre, más o menos indica que ella está reaccionando a su feminidad como si fuese inferior [a lo masculino], cuando de hecho es sólo diverso.    

     La perversión de su sicología es claramente evidente.

     Estas razones, sumadas a muchas más, son suficientes para advertirnos de cuán equivocadamente piensan las mujeres al llevar ropa de hombre.

b). - La vestimenta masculina tiende a corromper las relaciones entre las mujeres y los hombres.

     En verdad, cuando las relaciones entre los dos sexos desenrollan con el pasar de los tiempos, es predominante un instinto de atracción mutua. La base esencial de esta atracción es una diversidad entre los dos sexos que se hace posible únicamente por el complemento del uno para con el otro. Si entonces esta diversidad se es menos obvia porque uno de sus signos mayores externos es eliminado, y porque la estructura sicológica normal es debilitada, lo que resulta es la alteración de un factor fundamental en la relación.

     El problema va más allá. La atracción mutua entre los sexos es precedida naturalmente, y en el orden del tiempo, por ese sentido de vergüenza que frena los impulsos que surgen, impone respeto sobre ellos, y tiende a levantar la estima mutua y el temor saludable a un nivel más alto acerca de que esos impulsos se dejan ir hacia adelante a actos no controlados. El cambiar esa vestimenta, que por su diversidad revela y sostiene los límites de la naturaleza y las defensas, es nivelar las distinciones y ayudan a desmejorar las defensas vitales del sentido de la vergüenza.

     Por lo menos es obstaculizar ese sentido. Y cuando el sentido de la vergüenza es obstruido o es frenado, entonces las relaciones entre el hombre y la mujer se hunden degradamente a puro sensualismo - completamente falto de todo respeto o estima mutua.

     La experiencia nos enseña que cuando la mujer es des feminizada, las defensas son socavadas y la debilidad aumenta.

c). - La vestimenta masculina hiere la dignidad de la madre ante los ojos de sus hijos.





     Todo niño tiene un instinto hacia el sentido de dignidad y recato de su madre. El análisis de la primera crisis interna de niños cuando despiertan a la vida que los rodea, aún antes de llegar a la adolescencia, muestra cuánto vale para ellos el sentido de sus madres. Los niños son sumamente sensitivos a esa edad. Los adultos típicamente dejan todo eso atrás y no piensan más sobre ello. Pero hacemos bien en recordar las severas demandas que los niños instintivamente les hacen a sus madres, y las profundas y hasta terribles reacciones que surgen en ellos al observar una mala conducta de parte de sus madres. Muchas vías más adelante en la vida son marcadas en este punto – y no por un bien – en estos primeros dramas de la infancia y la juventud.

     El niño pudiera no conocer la definición de estar expuesto, de la frivolidad o la infidelidad, pero él posee un sentido instintivo para reconocer cuándo suceden estas cosas, sufre a causa de ellas, y es terriblemente herido en su alma por ellas.

III. 
Pensemos seriamente sobre el importe de todo lo dicho hasta aquí, aunque la apariencia de la mujer con vestimenta masculina no provoca inmediatamente la misma molestia causada por una grave inmodestia.

     El cambio de la sicología femenina no fundamental es – a lo largo – un irreparable daño a la familia, a la fidelidad conyugal, a los afectos humanos y a la sociedad humana. Cierto, los efectos de llevar ropa no adecuada no se ven a corto plazo. Pero uno debe de pensar en lo que está siendo lentamente, e insidiosamente, rebajado y pervertido.

     Si la sicología femenina es cambiada, ¿hay alguna reciprocidad imaginable cambiada entre marido y mujer? O ¿hay alguna verdadera educación imaginable en los niños, que es tan delicada en su procedimiento, tan entrelazada de factores imponderables que la intuición de la madre y lo instintivo juegan una parte decisiva en esos primeros años tiernos? ¿Qué podrán estas mujeres darles a sus hijos cuando ellas habrán usado pantalones durante tanto tiempo y su auto estima estará determinada más por su competir con los hombres que por su función como mujer?

     Nos preguntamos por qué es que desde que el hombre ha sido hombre – o más bien, desde que se civilizó – ¿por qué el hombre durante todos las épocas y lugares ha llevado irresistiblemente el diferenciarse y el dividir las funciones de los dos sexos? ¿No tenemos aquí un testimonio estricto para el reconocimiento por toda la humanidad de una verdad y una ley por arriba del hombre?

     En resumen, donde sea que las mujeres llevan vestimenta del hombre, debe de considerarse un factor, a largo plazo, de una desintegración del orden humano.

IV. 
La consecuencia lógica de lo presentado hasta aquí es que cualquier persona en una posición de responsabilidad debe ser tomado por un sentido de alarma en el verdadero y correcto significado de la palabra, una alarma severa y decisiva.

     Nos dirigimos de manera de una grave advertencia, a los sacerdotes parroquiales, a los sacerdotes en general y a los confesores en particular, a los miembros de toda clase de asociaciones, a los religiosos, a las monjas, y especialmente a las monjas que enseñan.

     Les pedimos que estén claramente conscientes del problema para que actúen. Esta conciencia es lo que importa. Sugerirá la acción apropiada a su tiempo. Pero no dejemos que nos aconseje ceder ante el cambio inevitable, como si fuésemos confrontados por una evolución natural de la humanidad.

     El hombre viene y el hombre puede irse, sin embargo, las líneas sustanciales de la naturaleza y las no menos líneas sustanciales de la Ley Eterna nunca han cambiado, no están cambiando, y nunca cambiarán. La fantasía filosóficamente vacía puede permitirle a uno a ridiculizar o trivializar estos límites, pero ellos constituyen una alianza de verdaderos hechos y de la naturaleza que castigan a cualquiera quien pasa por encima de ellos. La historia ciertamente ha enseñado – con impresionantes pruebas de la vida y muerte de naciones – que la respuesta a todos estos violadores de este esquema de la ‘humanidad’ es siempre, tarde o temprano, una catástrofe.

     Las consecuencias de tales violaciones no son un nuevo esquema del hombre, sino más bien desórdenes, una inestabilidad dañina de toda clase, la asombrosa sequedad de las almas humanas, un aumento devastador en el número de seres humanos abandonados de entre ustedes, dejados que vivan su declinación en aburrimiento, tristeza y rechazo. En este naufragio de eternas reglas se encuentran familias destruidas, hogares fríos, vidas acortadas antes de su tiempo, los ancianos desechados, nuestra juventud degenerada voluntariamente y – al final de la línea – almas en desesperación y hasta tomando sus propias vidas. ¡Todas estas ruinas humanas son testigos del hecho de que la ‘línea de Dios’ no cede, ni permite la adaptación de cualquier sueño delirante de los tales llamados filósofos!

V. 
Hemos dicho que, a quienes es dirigida esta Notificación, se les pide que tomen el problema que está por delante como una alarma seria. Ellos saben lo que deben decir, comenzando con las niñas en los regazos de sus madres.





     Ellos saben que sin exagerar la cosa o volverse fanáticos, necesitarán limitar estrictamente cuán lejos pueden tolerar el que la mujer vista como hombre, como regla general.

     Saben que no deben ser tan débiles de llegar al punto de permitir ver una costumbre que va cuesta abajo y que está demoliendo la posición moral de todas las instituciones.

     Los sacerdotes saben que deben tomar una línea fuerte y decisiva en el confesionario, sin afirmarse a que el hecho que la mujer viste como hombre automáticamente sea una falta grave.

     Todos deben pensar en la necesidad de tener una línea unida de acción, reforzada en todos lados por la cooperación de todos los hombres de Buena Voluntad y de todas las mentes iluminadas, para crear un verdadero dique que sostendrá la inundación.

     Aquellos de ustedes quienes son responsables de almas en cualquier capacidad deben comprender cuán útil es tener a hombres de letras y en los medios de comunicación como aliados en esta campaña. La posición tomada por las casas diseñadoras de ropa y de la industria del vestir, es de una importancia crucial en todo el asunto. El sentido artístico, el refinamiento y el buen gusto pueden unirse para encontrar soluciones adecuadas, y a la vez dignas, en cuanto a la ropa que una mujer debe llevar cuando maneja una motocicleta o hace ejercicio, o lo que lleva para ir a trabajar. Lo que es importante es conservar la modestia a la vez de mantener el sentido eterno de feminidad, el cual, más que cualquier otra cosa, todos los niños siempre continuarán asociando con lo que sus madres significan para ellos.

     No negamos que la vida moderna pone problemas y hace requerimientos desconocidos para nuestros abuelos. Pero afirmamos que hay valores con más necesidad de ser protegidos que las experiencias pasajeras, y que para todas las inteligentes siempre habrá suficiente buen sentido y buen gusto para encontrar aceptables y dignas soluciones a los problemas que surgen.

     Conmovidos por la caridad, estamos luchando contra una degradación del hombre, contra el ataque sobre aquellas diferencias sobre las cuales descansa el complemento entre el hombre y la mujer.

     Cuando vemos a una mujer llevar pantalones, deberíamos pensar no tanto en solo ella, sino en toda la humanidad, de cómo será cuando todas las mujeres se masculinicen. Nadie ganará al tratar de llevar a cabo una futura época de imprecisión, de ambigüedad, de imperfección, y, por así decirlo, de monstruosidades.

     Esta carta nuestra no está dirigida al público, sino a los responsables de almas, para la educación, para asociaciones católicas. Que cumplan su deber, y que les permita no ser soldados dormidos en sus puestos cuando entre el mal.

+Giuseppe Cardinal Siri
Arzobispo de Génova



Nota:
Las fotos son de nuestra redacción

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