sábado, 25 de enero de 2020

Revolución y Contra - Revolución, el Ideal de lucha del siglo XXI







     En un artículo anterior mencionamos que "hace 400 años, en sus apariciones a la Venerable Madre Mariana de Jesús Torres, en el Convento de la Inmaculada Concepción de Quito, la Santísima Virgen del Buen Suceso profetizó la crisis sin precedentes que asola al mundo contemporáneo, y el embate entre las fuerzas del mal de un lado, y la Iglesia Católica y la Civilización Cristiana del otro.

     Nuestra Señora se refirió en la práctica, a los hechos del proceso revolucionario descrito por el Dr. Plínio Corrêa de Oliveira en su célebre libro Revolución y Contra-Revolución.

     Esta obra maestra del ilustre líder católico brasileño, contó con el beneplácito de destacadas figuras del ámbito católico. Una de ellas, el jesuita ecuatoriano Padre Aurelio F. Aulestia, quien consideró a Revolución y Contra-Revolución como el enfoque contemporáneo del combate entre el Bien y el Mal, sobre el cual, en sus respectivas épocas, trataron San Agustín en “Las dos ciudades” y San Ignacio de Loyola en “Las dos banderas”:

     Decía el P. Aulestia:

     "Dos amores, escribió San Agustín, fundaron dos Ciudades, a saber: el amor de sí mismo hasta el desprecio de Dios, fundó la ciudad terrena; y el amor de Dios hasta el desprecio de sí mismo, fundó la Ciudad celestial (De civitate Dei XIV, 28)...

     “San Ignacio de Loyola, en sus Ejercicios Espirituales presenta la célebre meditación de las Dos Banderas, que, en realidad, es un verdadero comentario de la visión genial de San Agustín...

     “De otra forma, pero coincidiendo en lo esencial con San Agustín y San Ignacio de Loyola, un egregio pensador y publicista moderno, Plinio Corrêa de Oliveira, brasileño, presenta la lucha eterna de las dos banderas bajo los nombres de Revolución y Contra-Revolucion"

     A continuación, presentamos una síntesis de Revolución y Contrarrevolución, en sus puntos más esenciales, para que poder 
entender el porqué de dicha crisis y cómo combatirla.



Revolución y Contra-Revolución






Crisis del mundo contemporáneo

     "¿Quién podría afirmar que la causa principal de nuestra presente situación es el espiritismo, o el protestantismo, o el ateísmo, o el comunismo? No. Ella es otra, impalpable, sutil, penetrante, como si fuera una poderosa y temible radioctividad. Todos sienten sus efectos, pero pocos sabrían darle nombre y definir su esencia.

     "Al hacer esta afirmación, nuestro pensamiento se extiende desde las fronteras de Brasil hacia las naciones hispanoamericanas, nuestras tan queridas hermanas, y de ahí a todas las naciones católicas. En todas, ejerce su imperio indefinido y abrumador el mismo mal.

     En todas produce síntomas de una grandeza trágica. Un ejemplo entre otros. En una carta dirigida en 1956, a propósito del Día Nacional de Acción de Gracias, a su Eminencia el Cardenal Carlos Carmelo de Vasconcelos Motta, Arzobispo de Sao Paulo, el Excmo. Mons. Angelo Dell’Acqua, Sustituto de la Secretaría de Estado, decía que 'como consecuencia del agnosticismo religioso de los Estados', quedó 'amortecido o casi perdido en la sociedad moderna el sentir de la Iglesia'.

     "Ahora bien, ¿qué enemigo asestó contra la Esposa de Cristo este golpe terrible? ¿Cuál es la causa común a éste y a tantos otros males concomitantes y afines? ¿Con qué nombre llamarlo? ¿Cuáles son los medios por los cuales actúa? ¿Cuál es el secreto de su victoria? ¿Cómo combatirlo con éxito?

     "Como se ve, difícilmente un tema podría ser de más palpitante actualidad.



* * * 


Lutero, Danton y Lenin personificaron al igual que otros las revoluciones protestante, francesa y comunista. De ellas se originan la cuarta y la quinta revolución: el tribalismo y la anarquía.


     "Ese enemigo terrible tiene un nombre: se llama Revolución. Su causa profunda es una explosión de orgullo y sensualidad que inspiró, no diríamos un sistema, sino toda una cadena de sistemas ideológicos. De la amplia aceptación dada a éstos en el mundo entero, se desarrollaron las tres grandes revoluciones de la Historia de Occidente: la Pseudo-Reforma, la Revolución Francesa y el Comunismo.

     "El orgullo lleva al odio a toda superioridad, y, pues, a la afirmación de que la desigualdad es en sí misma, en todos los planos, inclusive y principalmente en los planos metafísico y religioso, un mal. Es el aspecto igualitario de la Revolución.

     "La sensualidad, de suyo, tiende a derribar todas las barreras. Ella no acepta frenos y lleva a la rebelión contra toda autoridad y toda ley, sea divina o humana, eclesiástica o civil. Es el aspecto liberal de la Revolución. 

     "Ambos aspectos, que tienen en última instancia un carácter metafísico, parecen contradictorios en muchas ocasiones, pero se concilian en la utopía marxista de un paraíso anárquico en el que una humanidad altamente evolucionada y “emancipada” de cualquier religión viviría en orden profundo sin autoridad política, y en una libertad total de la que sin embargo no derivaría ninguna
desigualdad. 


Caracteristicas de esta crisis





     El autor del citado libro, afirma que todas las crisis que afectan al mundo contemporáneo son aspectos de una sola crisis de la cual es víctima principalmente el hombre occidental y cristiano. Dicha crisis es universal, una, total, dominante y procesiva. El carácter procesivo él lo describe resumidamente,  iniciado con el Humanismo, el Renacimiento y el Protestantismo (“I Revolución”), seguido por la Revolución Francesa (II Revolución) y concluido por el Comunismo (III Revolución). Finalmente, añadida a éstas, la Revolución Cultural Tribalista (IV Revolución).

     "Estas tres revoluciones son episodios de una sola Revolución, dentro de la cual el socialismo, el liturgicismo, la política de la mano tendida, etc., son etapas de transición o manifestaciones atenuadas".

     "Esta gran revolución global, cuya fase final presenciamos, no es tanto un fenómeno político o sociológico, es sobre todo, una transformación de carácter moral y religioso que abarca todos los aspec­tos de la personalidad humana. El germen revolucionario penetra, al mismo tiempo, en la Iglesia y en el Estado, en las costumbres, en el ar­te, en la cultura, en el orden políti­co y socioeconómico". (pliniocorreadeoliveira.info)





La utopía revolucionaria

La Revolución niega el pecado y la Redención

     "[...] La Revolución es, como hemos visto, hija del pecado. Pero si ella lo reconociera, se desenmascararía y se volvería contra su propia causa.

     "Se explica, así, porque la Revolución tiende no sólo a pasar bajo silencio la raíz de pecado de la que brotó, sino a negar la propia noción de pecado. Negación radical, que incluye tanto la culpa original como la actual, y se efectúa principalmente:

     "• Por sistemas filosóficos o jurídicos que niegan la validez y la existencia de cualquier Ley moral o dan a ésta los fundamentos vanos y ridículos del laicismo.

     "• Por los mil procesos de propaganda que crean en las multitudes un estado de alma en que, sin afirmarse directamente que la moral no existe, se hace abstracción de ella, y toda la veneración debida a la virtud es tributada a ídolos como el oro, el trabajo, la eficiencia, el
éxito, la seguridad, la salud, la belleza física, la fuerza muscular, el goce de los sentidos, etc.


     Es la propia noción de pecado, la distinción entre el bien y el mal, que la Revolución va destruyendo en el hombre contemporáneo. Y ella va negando ipso facto la Redención de Nuestro Señor Jesucristo, que sin el
pecado se vuelve incomprensible y pierde toda relación lógica con la Historia y la vida. [...]"


Los agentes de la Revolución

     "Una vez que estamos estudiando las fuerzas propulsoras de la Revolución, conviene que digamos una palabra sobre los agentes de ésta.

     "No creemos que el mero dinamismo de las pasiones y de los errores de los hombres pueda conjugar medios tan diversos para la consecución de un único fin, es decir, la victoria de la Revolución.

     "La producción de un proceso tan coherente, tan continuo, como el de la Revolución, a través de las mil vicisitudes de siglos enteros, llenos de imprevistos de todo orden, nos parece imposible sin la acción de generaciones sucesivas de conspiradores de una inteligencia y un poder extraordinarios. Pensar que sin esto la Revolución habría llegado al estado en que se encuentra es lo mismo que admitir que cientos de letras arrojadas por una ventana podrían disponerse espontáneamente en el suelo para formar una obra cualquiera, por ejemplo, la Oda a Satanás, de Carducci.

     "Las fuerzas propulsoras de la Revolución han sido manipuladas hasta aquí por agentes sagacísimos, que de ellas se han servido como medios para realizar el proceso revolucionario.

     "En general, pueden calificarse como agentes de la Revolución todas las sectas de cualquier naturaleza engendradas por ella desde su nacimiento hasta nuestros días para la difusión del pensamiento o la articulación de las tramas revolucionarias. Pero la secta maestra, en torno a la cual todas se articulan como simples fuerzas auxiliares —a veces conscientemente, y otras veces no— es la Masonería, según claramente se deriva de los documentos pontificios, y especialmente de la Encíclica Humanum Genus de León XIII, del 20 de abril de 1884. [...]"


Porqué el término Revolución?


     El concepto de Revolución no ha sido inventado por Plinio Corrêa de Oliveira

     La noción de lo que es la Revolución y su carácter procesivo  —que desde hace seis siglos viene atacando a la Iglesia y la Cristiandad— no son un invento de Plinio Correa de Oliveira. Sin embargo, él los ha explicitado de manera mucho más profunda que otros autores, llevándolos hasta sus últimas consecuencias. Ello quedó registrado en más de un millón de páginas en que el Autor, de modo ora implícito, ora explícito, siempre tuvo como telón de fondo la Revolución y la Contrarrevolución, al punto de consagrar un magistral ensayo con ese nombre.

     Este proceso revolucionario ha sido denunciado por destacadas personalidades del orden eclesiástico, así como también por muchos pensadores y escritores de diferentes tendencias del orden temporal.

     Así, por ejemplo:





     Pío IX, que gobernó la Iglesia entre 1846 y 1878, sustenta, refiriéndose también a sus predecesores, que muchos de los errores de su época tienen su raíz en la Pseudo-Reforma Protestante:


     “Por lo cual, nuestros Predecesores se han opuesto constantemente con apostólica firmeza a las nefandas maquinaciones de los malos, que arrojando la espuma de sus
confusiones, semejantes a las olas del mar tempestuoso, y prometiendo libertad, siendo ellos, como son, esclavos de la corrupción, han intentado con sus opiniones falaces y perniciosos escritos transformar los fundamentos de la Religión católica y la sociedad civil (…)”.

     “Pero otros, renovando los perversos y tantas veces condenados errores de los novadores [Reforma Protestante], se atreven con insigne impudencia a sujetar al arbitrio de la potestad civil la suprema autoridad de la Iglesia y de esta Sede Apostólica, concedida a ella por Cristo Señor nuestro, y a negar todos los derechos de la misma Iglesia y de la Santa Sede sobre aquellas cosas que pertenecen al orden temporal”.

    León XIII, que reinó entre 1878 y 1903, se refiere claramente a las tres Revoluciones:




     “A propósito de una serie de causas históricas bien conocidas, la llamada Reforma del siglo XVI alzó la bandera de la rebelión, intentando herir la Iglesia en pleno corazón, al combatir con rabia el Papado”.

     “La guerra movida contra la Iglesia se vuelve hoy día más decisiva que en el pasado, no sólo por su violencia, sino especialmente por la amplitud del ataque”.

     “Estas doctrinas perniciosas, desgraciadamente, saliendo del campo de las ideas, abrieron el paso, como sabéis, venerables hermanos, a la vida diaria y las organizaciones de la sociedad. Grandes y poderosos Estados las ponen continuamente en práctica y creen dar propulsión, de ese modo, al progreso de la cultura general”  [Revolución Francesa].

     “Esta aberración moral lamentable constituye un germen de intranquilidad en el organismo popular, germen de aflicción y de fuerte amargura; de ahí nacieron las continuas intrigas y perturbaciones del orden, preludio de tormentas todavía más fuertes. La situación de miseria de tantas camadas populares debe mejorar; pero, actualmente, sirve maravillosamente a los obscuros propósitos de astutos agentes, especialmente del partido socialista, quienes hacen locas promesas al pueblo para acercarse de ese modo a la ejecución de sus criminales planes”
[Revolución Comunista].


     San Pío X (1903-1914):






     Condenó los errores de Le Sillon de Marc Sangnier, al denunciar sus orígenes en la Revolución Francesa:

     “Nuestro cargo apostólico Nos obliga a vigilar la pureza de la Fe y la integridad de la disciplina católica; a preservar a los fieles de los peligros del error y del mal, sobre todo cuando el error y el mal les son presentados en un lenguaje atrayente, que, ocultando la vaguedad de las ideas y el equívoco de las expresiones bajo el ardor del sentimiento y la sonoridad de las palabras, puede encender los corazones en favor de causas seductoras, pero funestas. 

     "Tales han sido en otro tiempo las doctrinas de los llamados filósofos del siglo XVIII, las de la Revolución [Francesa] y las del Liberalismo, tantas veces condenadas; tales son también hoy día las teorías del Sillon, que, bajo sus brillantes y generosas apariencias, faltan con mucha frecuencia a la claridad, a la lógica y a la verdad, y, bajo este aspecto, no realzan
el genio católico y francés”.

     Pío XI (1922-1939) también hace referencia a un largo proceso revolucionario que llega hasta el comunismo:




     “… Pero la lucha entre el bien y el mal quedó en el mundo como triste herencia del pecado original, y el antiguo tentador no ha cesado jamás de engañar a la humanidad con
promesas falaces. Por eso, a lo largo de los siglos, las perturbaciones se han sucedido unas a las otras hasta llegar a la revolución de nuestros días, la cual en todo el mundo ya es o una realidad cruel, o una seria amenaza que supera en amplitud y violencia a todas las persecuciones que la Iglesia ha padecido anteriormente. Pueblos enteros están en peligro de caer de nuevo en una barbarie peor que aquella en la cual yacía la mayor parte del mundo al aparecer el Redentor.

     “Ese peligro tan amenazador, como habréis comprendido, venerables hermanos, es el comunismo bolchevique y ateo, que pretende derrumbar radicalmente el orden social y socavar los propios fundamentos de la civilización cristiana”.


     Pío XII (1939-1958):





     Sintetiza las tres Revoluciones refiriéndose a un misterioso enemigo de la Iglesia: “Él se encuentra en todo lugar y en medio de todos: sabe ser violento y astuto. En estos últimos siglos intentó realizar la desagregación intelectual, moral, social de la unidad en el organismo misterioso de Cristo. Quiso la naturaleza sin la gracia, la razón sin la fe; la libertad sin la autoridad; a veces, la autoridad sin la libertad. Es un ‘enemigo’ que se volvió cada vez más concreto, con una ausencia de escrúpulos que aún sorprende: ¡Cristo sí, la Iglesia no! [Protestantismo]. Después: ¡Dios sí, Cristo no! [Revolución Francesa]. Finalmente, el grito impío: Dios está muerto; o, incluso, Dios jamás existió” [Comunismo].


San Antonio María Claret (1807-1870).
 





     En su Autobiografía, el santo relata una revelación en la cual Nuestro Señor le da conocimiento de los males causados por las tres Revoluciones:

     “El día 27 de agosto de 1861, en la misma iglesia (del Rosario, en la Granja, residencia de verano de los reyes y del padre Claret, como confesor de Isabel II), durante
la bendición del Santísimo Sacramento, dada después de la Misa, el Señor me hizo conocer los tres grandes males que amenazan a Espa-
ña: el protestantismo, o mejor, la descatolización; la república y el comunismo”.


     Beato Francisco Palau i Quer, O.C.D. (1811-1872), fundador de la Congregación de las Carmelitas Terciarias, hoy Misioneras
Salesas, y director durante varios años del semanario El Ermitaño, con el cual emprendió una enérgica y declarada lucha contra las tendencias liberales y socialistas de la época.






     Para medir la importancia que la Iglesia atribuye tanto a la obra cuanto a la personalidad del Beato Palau, cumple recordar que en el 2011, para celebrar el segundo centenario de su nacimiento, se inauguró oficialmente en la Catedral de Barcelona el Año Jubilar Palausiano con una solemne ceremonia presidida por el Arzobispo Cardenal Martínez Sistach.

     El Beato Palau hizo innumerables referencias al proceso revolucionario en El Ermitaño. Él insistía en considerar a la Revolución como un proceso satánico. Citamos a continuación uno de sus textos:

     “En las altas regiones de la política han prevalecido la maldad, la anarquía, la apostasía, el paganismo, el diablo. El imperio y el triunfo del mal en las masas de todas las naciones representan un efecto producido naturalmente por la apostasía de sus reyes y gobiernos; y esta obra que reconoce por autor a Satanás ‘seducirá a las naciones en los cuatro rincones de la tierra’.

     “Para un católico que piense como tal, no necesitamos argumentos; los hechos contemporáneos que forman la historia de la sociedad actual están a la vista y no nos permiten vacilar.

     “La historia tiene una lógica terrible, invariable, inflexible: puesta la causa se siguen como agua de su corriente todos los efectos que ella produce. Los hechos están encadenados unos a los otros, pasados, presentes y futuros (…).

     “¿Cómo ha llegado a prevalecer la maldad? ¿Cómo se ha formado el imperio del mal?

     “Poco a poco, insensiblemente, a lo largo de un año, de un siglo, de muchos siglos se da un paso y no retrocede. Después otro. Después da un salto, y con el tiempo Satanás ha venido consumando su obra de maldad. Con inteligencia que no muere y superior a la del hombre, concibió un plan y lo encargó al tiempo y a los malhechores para su ejecución (…).

     “Esta es su historia: libre Satanás de las cadenas con que Cristo y Pedro lo habían atado; libre y fuera de su cárcel — ‘solvetur Satanas de carcere suo’ — por la incredulidad de los malos católicos (…). Un poco más adelante, nace en la bestia infernal otro pie, el protestantismo, que se presenta en el siglo XV en el seno mismo del catolicismo (…). El tiempo sigue su curso, y Satanás lleva adelante su empresa y, creyendo haber llegado la hora de enarbolar su propia bandera, aparece ella ondeando sobre millones de hombres con la inscripción: ¡Revolución! ¡Guerra a Dios! Eso acaeció en Francia a fines del siglo pasado (…).

     “¿Quién puede negar esta historia? Nadie. Está escrita con caracteres indelebles de la verdad. Antes que profetas, seamos lógicos. ¿Qué sucederá mañana? (…) El imperio de
la maldad llevará adelante su empresa (…)”.

     También los propios revolucionarios –aunque de diferentes matices – afirman la existencia de una Revolución igualitaria, su carácter 
unitario y procesivo, y que tiene como finalidad la destrucción de la Cristiandad. Así, por ejemplo:

     León Trotsky (1879-1940), uno de los organizadores de la revolución rusa de octubre de 1917, partidario de la llamada “revolución permanente” y fundador de la IV Internacional, en un discurso sobre los tratados de paz al final de la I Guerra Mundial
presenta las tres Revoluciones como el fondo de cuadro de su pensamiento. Afirma lo siguiente:

     “Una política larga y previsible se basa en las tendencias de desarrollo, en las fuerzas interiores que, una vez despiertas, mostrarán su poder tarde o temprano. A ejemplo de la gran Reforma del siglo XVI [Protestantismo] y la gran Revolución del siglo XVIII [Revolución Francesa], que demostraron las fuerzas creativas de los pueblos alemanes y franceses, nuestra gran revolución [Comunista], que presenta un grado mundial técnico y de cultura superior, ha despertado y descubierto las fuerzas creativas de nuestro pueblo”.

     Friedrich Engels
(1820-1895). Teórico socialista alemán, fundador del marxismo y redactor, junto con Marx, de muchos textos, entre ellos el manifiesto del Partido Comunista de 1848.

     Él sostiene:


     “La gran campaña de la burguesía europea contra el feudalismo culminó en tres grandes batallas decisivas. La primera fue la que llamamos la reforma alemana. Al grito de
rebelión de Lutero contra la Iglesia respondieron dos insurrecciones políticas: primero la de la nobleza inferior, [...] en 1523, y luego la gran guerra de los campesinos en 1525”.

     Y concluye:

     “La gran Revolución francesa fue la tercera rebelión de la burguesía, pero la primera a despojarse totalmente del manto religioso, trabando la lucha en el campo político abierto”.


Novena a Nuestra Señora del Buen Suceso









NOVENA

A LA SANTÍSIMA VIRGEN DEL BUEN SUCESO

PRIMER DÍA 

Oración inicial para todos los días.

Oh!, Santísima Virgen María, Reina y Madre del Buen Suceso, que te dignaste manifestar a través de la Sierva de Dios, Madre Mariana de Jesús Torres, benemérita fundadora del Monasterio de La Inmaculada Concepción de Quito, la incomparable ternura de Vuestro Inmaculado Corazón, dejándonos maternales mensajes de salvación y regeneración.

Confiados y agradecidos de las inagotables bondades de Vuestra Misericordia, venimos a Vuestras Plantas para rendiros el tributo de nuestro amor y veneración.

Haced que vuestras palabras nos otorguen orientación y seguridad en medio de la actual confusión de los espíritus, para convertirnos en hijos fieles de la Santa Iglesia, dignándote alcanzarnos Buenos Sucesos para salvación de nuestras almas y de Vuestro querido Ecuador. Así Sea.

Preparación por los Ángeles.

En medio de oraciones y penitencias, el corazón de la Madre Mariana de Jesús Torres, se inundó de santa alegría, de nuevos transportes de amor, de deseos ardorosos del Cielo y de sufrir mucho más por su Divino Esposo.

El Arcángel San Gabriel, iluminándola con un rayo de luz, le anunciaba la inmediata presencia de la Reina de la Creación.

El Arcángel San Miguel fortalecía su débil corazón y lo ensanchaba para los más atrevidos emprendimientos  para la Gloria de Dios, de su Bendita Madre, y de su Comunidad.

Finalmente, el Arcángel San Rafael le aclaraba la mente, purificando su alma y preparándola para tratar íntimamente con la Soberana Reina.

¡Oh, Reina de los Ángeles, Madre insondablemente misericordiosa!  También nosotros queremos recibir la visita de los Arcángeles, para que ellos establezcan en nosotros la entrega total a Vuestros designios, nos conviertan en Vuestros auténticos y perfectos hijos, y nos ayuden a divulgar Vuestras Palabras por todo el mundo.

Pídase la gracia que desea alcanzar por la intercesión de la Sierva de Dios, Madre Mariana de Jesús Torres.

Padrenuestro, Avemaría y Gloria.
V:   Santísima Virgen del Buen Suceso.
R:   Ruega por nosotros.

V:   Sierva de Dios, Madre Mariana de Jesús Torres.
R:   Ruega por nosotros.

Oración Final para todos los días.

¡Oh, Señora del Buen Suceso, que con mirada de predilección consideráis al Ecuador!

Atended a la tristeza de los días que atravesamos, caracterizados por la entera confusión de los espíritus.

Nuestros corazones se vuelven hacia el Vuestro en la búsqueda de una luz, una ayuda, un aliento.

Que todos nos empeñemos más que nunca en invocaros como Madre del Buen Suceso, con la esperanza de que así apresuréis para nosotros, perturbados y confundidos, el Camino de Luz que nos conduzca, en medio de las tinieblas, a Vuestro Divino y Adorado Hijo. Así Sea.

MAGNÍFICAT

Proclama mi alma la grandeza del Señor, se alegra mi espíritu en Dios, mi Salvador, porque ha mirado la humillación de su esclava.

Desde ahora me felicitarán todas las generaciones porque el Poderoso ha hecho obras grandes por mí.

Su Nombre es santo y su misericordia llega a sus fieles de generación en generación.  

Él hace proezas con Su Brazo: dispersa a los soberbios de corazón, derriba del trono a los poderosos y enaltece a los humildes, a los hambrientos los colma de bienes y a los ricos los despide vacíos.

Auxilia a Israel, su siervo, acordándose de Su Misericordia, como lo había prometido a nuestros padres, en favor de Abraham y su descendencia para siempre.

Gloria al Padre, al Hijo, y al Espíritu Santo, Como era en un principio, ahora y siempre por los siglos de los siglos. Amén

V/. Ave María Purísima 
R/. Sin pecado concebida


SEGUNDO DÍA 

Oración para todos los días...

¡Soy María del Buen Suceso!
Un buen suceso se obtiene cada vez que, luego de una ardua labor, transformamos las cosas difíciles en los resultados esperados.

A lo largo de cuatrocientos años, la Madre de Dios en su advocación prodigiosísima de Nuestra Señora del Buen Suceso, ha sido fiel refugio en las mayores necesidades y ha obtenido señalados portentos y especiales gracias para el pueblo ecuatoriano.

El Ecuador y el mundo, entregados hoy al banquete de las pasiones, extraviados en la noche oscura del error y navegando en los días trágicos del naufragio de los principios de la Santa Iglesia, tendrán como sustento en la Fe, como último rayo  de esperanza, precisamente a la Santísima Virgen del Buen Suceso.

Es Ella la Reina y Soberana de la República del Ecuador, la cual, regida siempre bajo su cetro y báculo pastoral, se salvará moralmente bajo la égida de tal Gobernadora.

Pídase la gracia que desea alcanzar por la intercesión de la Sierva de Dios, Madre Mariana de Jesús Torres. 

Padrenuestro, Avemaría y Gloria.

V:   Santísima Virgen de El Buen Suceso.
R:   Ruega por nosotros.

V:   Sierva de Dios, Madre Mariana de Jesús Torres.
R:   Ruega por nosotros.

Oración final para todos los días y Magníficat

TERCER DÍA 

Oración inicial para todos los días...

Bastión de Salvación y Salvaguarda de la Fe. 


Era la Voluntad de Dios que se mandara a esculpir una estatua que representara las apariciones de Nuestra Señora del Buen Suceso a la Madre Mariana de Jesús Torres

Sería dicha prodigiosa Imagen, trabajada por el misterio de los Ángeles, estímulo de agradecimiento perpetuo, de atención en el rezo, de perfección en la obediencia, de firmeza en la Fe y de ardoroso amor para con María Santísima.

Procuremos corresponder a este amor y caridad tan tiernos de la Madre de Dios para con nosotros los ecuatorianos; amémosla con mayor vehemencia cada día, hagámonos dignos de nuevos favores de parte de Ella.

Frecuentemos su templo como el lugar de la cita de los hijos de María en este siglo, para tener sus confidencias con nosotros, asegurándonos un éxito feliz en nuestras peticiones y plegarias, ya que con su nombre de Nuestra Señora del Buen Suceso, quiso la Virgen darnos a entender que nuestras súplicas tendrán el resultado apetecido, obteniendo en nuestras actividades y gestiones siempre buenos sucesos bajo su maternal Bendición.

Pídase la gracia que desea alcanzar por la intercesión de la Sierva de Dios, Madre Mariana de Jesús Torres.
Padrenuestro, Avemaría y Gloria.
V:   Santísima Virgen del Buen Suceso.
R:   Ruega por nosotros.

V:   Sierva de Dios, Madre Mariana de Jesús Torres.
R:   Ruega por nosotros.


Oración final para todos los días y Magníficat 


CUARTO DÍA 

Oración inicial para todos los días...

Madre de las Misericordias.
La Diestra Omnipotente de la Providencia Divina es manejada por las Manos piadosas de la Virgen Inmaculada.

Providencia significa prever y proveer.

Conocer las necesidades de los hijos y darles satisfacción, es para un padre, prever y proveer.

Saber las debilidades de la naturaleza humana, sus tentaciones y caídas, crear todo un cuerpo de leyes, todo un tesoro de Gracias, es para la Iglesia, prever y proveer.

La intervención de María Santísima en el Ecuador de nuestros días tiene el valor de un milagro de la Providencia, pues María Santísima, en su advocación de Reina y Madre del Buen Suceso, ha querido ser conocida y honrada desde mediados del siglo XX y no en los siglos anteriores, seguramente porque nuestros siglos necesitan más de Ella que los ya transcurridos.

En efecto, si la patria ecuatoriana, cercada de enemigos, entregada al carnaval de las pasiones, es condenada a una horrible soledad en horas enteramente trágicas, se presenta Ella como último rayo de esperanza y se nombra María del Buen Suceso.

El 27 de julio de 1941, su Imagen venerable, hechura de los ángeles, elevó sus Ojos al Cielo, los paseó por los ámbitos de su templo y los dejó ver por miles de personas.

La Virgen nos miraba con ternura y compasión por ser la primera nación en el mundo consagrada al Sagrado Corazón de Jesús.

Pidámosle que hoy, cuando asistimos al apagarse de la luz preciosa de la Fe en las almas, nos cubra y nos bendiga con sus Ojos misericordiosos.

¡Oh, Señora del Buen Suceso! Cobíjanos bajo el amparo del manto blanquísimo de Vuestra Misericordia.

No nos deseches jamás de Vuestro lado, y que los pliegues de dicho Manto sean para nosotros como un pabellón que nos ponga a cubierto de la Santa Ira de Dios.

Pídase la gracia que desea alcanzar por la intercesión de la Sierva de Dios, Madre Mariana de Jesús Torres.

Padrenuestro, Avemaría y Gloria.
V:   Santísima Virgen del Buen Suceso.
R:   Ruega por nosotros.

V:   Sierva de Dios, Madre Mariana de Jesús Torres.
R:   Ruega por nosotros.

Oración final para todos los días y Magníficat 


QUINTO DÍA 

Oración inicial para todos los días...

Aplacadora de la Justicia Divina.
De la Ira de Dios nos esconde, y Le grita al sonar la explosión, “¡Son mis hijos, piedad!”, y Él responde: “Son sus hijos… piedad y perdón”.

¡Qué hubiera sido de la humanidad sin la protección maternal de María!  Tal vez ya hubiera desaparecido.
Para que eso no ocurriera, Jesús dejó el mundo en manos de María.
Hoy, entre nosotros, se pasean triunfantes las modas obscenas y provocativas, la codicia, el indiferentismo religioso, que han convertido al hombre actual en descreído y contrario a Dios.

Vista nuestra hecatombe moral que merece todos los flagelos y castigos que Dios lanza sobre las naciones culpables, ¿quién nos podrá librar de esa sanción divina que, cada día más, parece inevitable y desgarradora?
De esa sanción justísima sólo nos puede salvar María Santísima, pero para que su protección se haga sentir en nuestra República, debemos corregir  nuestras costumbres desarregladas y hacer penitencia.
Así el Cordero sin mancha cambiará en bendiciones la sentencia de perdición.

Con tal fin, vengan la modestia y el pudor en la mujer y lávense los pecados con las aguas de la contrición en el tribunal de la confesión sacramental.

Sólo así, puros de corazón, podremos sobrellevar la prueba o castigo que merecemos por nuestras culpas, anunciado por María del Buen Suceso a su sierva la Madre Mariana de Jesús Torres.

Pídase la gracia que desea alcanzar por la intercesión de la Sierva de Dios, Madre Mariana de Jesús Torres.

Padrenuestro, Avemaría y Gloria.
V:   Santísima Virgen del Buen Suceso.
R:   Ruega por nosotros.

V:   Sierva de Dios, Madre Mariana de Jesús Torres.
R:   Ruega por nosotros.

Oración final para todos los días y Magníficat 


SEXTO DIA

Oración inicial para todos los días..

Nuestra Señora de la Purificación. 


María Santísima se dirige a casa de su prima Santa Isabel para purificar y santificar al precursor de su Divino Hijo; y para prestar sus servicios a Isabel, en las horas difíciles de su alumbramiento.

Purificar y consolar, he ahí la misión de María como Corredentora de la humanidad.  Y he ahí también la misión de María Santísima del Buen Suceso: purificar nuestras almas y endulzar las horas amargas de nuestra existencia.

El mundo moral en que vivimos es una inmundicia que persigue a la virtud sin tregua.

La virtud limpia, el mundo mancha.  La virtud eleva, el mundo degrada.  La virtud nos hace mirar al Cielo, el mundo quiere que no levantemos nuestros ojos de las criaturas. En este mundo azotado por el hedonismo, son raras las almas que nacen para odiar al pecado y amar sólo lo santo, lo celestial, lo infinito... a Dios.
Y aún estas almas dedicadas a la virtud, si no se preocupan de mantener encendida la lámpara de la oración, terminarán a oscuras y serán arrastradas por la miseria humana.

Entonces Jesús nos envía a su Madre Santísima, María del Buen Suceso, ante Quien los tibios vuelven a la oración y los pecadores reforman su vida, lavan sus conciencias y agradan a Dios con fervorosas comuniones.

¡Es El Buen Suceso de la salvación de las almas!

Pídase la gracia que desea alcanzar por la intercesión de la Sierva de Dios, Madre Mariana de Jesús Torres.

Padrenuestro, Avemaría y Gloria.
V:   Santísima Virgen del Buen Suceso.
R:   Ruega por nosotros.

V:   Sierva de Dios, Madre Mariana de Jesús Torres.
R:   Ruega por nosotros.

Oración final para todos los días y Magníficat 


SÉPTIMO DÍA 


Oración inicial para todos los días...

El Niño de la Cruz.

Y Jesús crecía en sabiduría y en edad, y en gracia delante de Dios y de los hombres.  (Lucas 2: 52)

Capullo hermosísimo y adorable, el Niño Jesús del Pichincha nos presenta a Jesús en los albores de su juventud.

Quiso Su Madre, la Reina del Buen Suceso, que la adolescencia de su Santísimo Hijo sea honrada en el Ecuador, tal vez el primer país en el mundo en tener tal honor.

Porque a Jesús se le había honrado en su infancia, en su apostolado, en su pasión y en su resurrección, pero no en su temprana juventud.

Joven Dios, Rey y Hombre... la tierna sonrisa de su faz embarga de amor y deleita suavísimamente el alma.

Es al Divino Corazón de este hermoso Niño, Quien sobre el monte Pichincha quiso beber el cáliz amargo de la crucifixión por los pecados del Ecuador, al que dos siglos después se consagraría nuestra nación, como nuestra Madre del Buen Suceso nos anunciara.

Amemos al Niño Jesús del Pichincha, amemos a Nuestra Señora del Buen Suceso, honrémoslos de corazón, pues Ellos, un día no muy lejano, salvarán al Ecuador como nos lo han revelado.

Pídase la gracia que desea alcanzar por la intercesión de la Sierva de Dios, Madre Mariana de Jesús Torres.

Padrenuestro, Avemaría y Gloria.
V:   Santísima Virgen del Buen Suceso.
R:   Ruega por nosotros.

V:   Sierva de Dios, Madre Mariana de Jesús Torres.
R:   Ruega por nosotros.

Oración final para todos los días y Magníficat


OCTAVO DÍA 

Oración inicial para todos los días...



La reina destronada

Imaginemos una hermosa reina que, con delicadeza y bondad incomparables, gobierna pacíficamente su pueblo que se inclina encantado y reverente ante su cetro maternal.

Un día, impulsados por la miseria humana, súbditos suyos se rebelan en su contra.  Invaden el palacio entre alaridos e improperios, llegando hasta la misma sala del trono, para destronarla.
.
La reina los aguarda de pie, majestuosa, luciendo su corona, su cetro y su manto real.  Ella decide enfrentar al adversario que avanza amenazante y que entra derrumbando las puertas.

La sala está llena de vasallos fieles a la reina, la cual  espera que, al menos ese puñado de siervos leales la defienda, pero ellos permanecen de brazos cruzados, unos por miedo, otros por cansancio.

El adversario se acerca y ata a la reina con cuerdas, inmovilizándola, con el fin de arrastrarla.

La reina, con la boca vendada, implora con la mirada a sus cortesanos que se levanten, que reaccionen, que protesten.

En el extremo de la maldad, uno de los bandidos arremete contra la infeliz soberana, queriendo derrumbarla.

Tamaña infamia produce la indignación de algunos buenos, quienes por fin se levantan y proclaman: “¡Esto no! ¡Esto no lo permitiremos!”, y se lanzan en defensa de la reina, quien es liberada.
Ella, agradecida con los vasallos fieles que la salvaron en la hora suprema del peligro, se extrema en prodigarles su afecto maternal y las recompensas más espléndidas, que ellos jamás soñaron.

Esta metáfora resume la actual situación del mundo con relación a María Santísima.

El mal ha inundado la tierra, y el culto y las expresiones de gloria que se le tributaban universalmente a María están reducidos a pequeños grupos aislados de fieles.

La Reina está siendo ultrajada ante la mirada impávida de la humanidad.
¡Levantémonos, nosotros sus hijos, defendámosla y proclamémosla Bienaventurada!
Padrenuestro, Avemaría y Gloria.
V:   Santísima Virgen del Buen Suceso.
R:   Ruega por nosotros.

V:   Sierva de Dios, Madre Mariana de Jesús Torres.
R:   Ruega por nosotros.

Oración final para todos los días y Magníficat 


NOVENO DÍA

Oración inicial para todos los días...

Reina de las Victorias, Reina del Ecuador. 


Desde su primera aparición como María del Buen Suceso, la Santísima Virgen se proclamó Reina de las Victorias, la que habrá de reprimir y vencer las insidias del demonio y sus secuaces, causantes del relajamiento escandaloso de las costumbres y de la extinción de la luz preciosa de la Fe en las almas, llegando al punto que, al parecer humano, todo estaría perdido y paralizado.

María del Buen Suceso anunció también que, en medio de la terrible prueba para quienes conserven el culto de la Fe, de un modo asombroso, 

Ella obtendrá la más sublime de las victorias sobre Satanás, aplastándolo y encadenándolo en los infiernos, inaugurando así la era triunfal de su Inmaculado Corazón y de la Santa Iglesia Católica.

Pídase la gracia que desea alcanzar por la intercesión de la Sierva de Dios, Madre Mariana de Jesús Torres.

Padrenuestro, Avemaría y Gloria.
V:   Santísima Virgen del Buen Suceso.
R:   Ruega por nosotros.

V:   Sierva de Dios, Madre Mariana de Jesús Torres.
R:   Ruega por nosotros.

Oración final para todos los días y Magníficat 

sábado, 21 de diciembre de 2019

Una antorcha para iluminarnos en las actuales tinieblas de impiedad





     Con tantos medios de comunicación hoy existentes, sin duda el lector se ha enterado de que en Chile, en los 
dos últimos meses, varias iglesias han sido atacadas sacrílegamente, incluyendo, en muchos casos, los sagrarios que abrigan al Santísimo Sacramento y las imágenes religiosas que adornan los altares.  Profanaciones semejantes, en tiempos recientes, han sucedido también en Ecuador, Argentina y en algunos otros países de las Américas y el mundo.  Quizás Ud. se ha enterado también, por los mismos medios, de alguna obra de teatro o película blasfema que ultraja a Nuestro Señor Jesucristo o a la Santísima Virgen.

     Al igual que Ud., lector, innumerables personas se han enterado en los últimos años de noticias similares, que aquí y allí, como una lluvia inmunda, no paran de salpicar.

Terrorismo de blasfemias: instrumento de la revolución cultural para el cambio de mentalidades 

     La teología católica enseña que Nuestro Señor Jesucristo no sufrió en su Pasión únicamente por los ultrajes morales y físicos perpetrados por sus verdugos; padeció también con la previsión de todos los pecados que se cometerían hasta la consumación de los siglos. Entre esos pecados y afrentas, ocupó ciertamente un lugar destacado —¡con qué dolor lo decimos!— la inundación de blasfemias y sacrilegios que el actual estado religioso y psicológico-moral del mundo viene, a un mismo tiempo, generando y tolerando.


La Iglesia de La Veracruz, en Santiago de Chile, construida en 1852, ha sido blanco de ataques sacrílegos en varias ocasiones. El último se dio en noviembre pasado, cuando manifestantes comunistas intentaron quemarla. Durante años ha albergado un Lignun Crucis —una reliquia de la Cruz de Nuestro Señor—

VIDEO: ATACAN IGLESIA LA VERACRUZ 


     Sí. Nos encontramos ante una ofensiva articulada de blasfemias y sacrilegios.  Sucesos como estos hubieran provocado, hace algún tiempo, grandes actos de reparación a los que concurrirían incontables católicos. Hoy, en cambio… ¡predomina la indiferencia!

     ¿Qué pretenden los promotores de esta campaña siniestra?

     Ante todo, ofender gravemente a Dios, sin escatimar esfuerzos; esto sería ya motivo suficiente para que los católicos se movilizaran e impidieran los ultrajes a Dios, en un acto de defensa de su Gloria.

     En realidad, se trata de una inmensa estrategia revolucionaria que tiene por objeto ahogar y extinguir los trazos más profundos y auténticos de la mentalidad de los católicos, y que, pese a su gravedad, no despierta reacciones proporcionales en muchos de ellos. 

     En este sentido, es significativa la advertencia hecha en el siglo pasado por el cardenal español Marcelo González Martín, arzobispo de Toledo, contra la contemporización con el fenómeno: "No podemos vivir ignorando que fuerzas muy poderosas intentan descristianizar la vida de la familia y de la sociedad. (...) Quieren reducir a la esclavitud de unos programas partidistas, los anhelos más nobles de la condición humana" (El Alcázar, 20-12-1983).



Colocan pañuelo símbolo de las abortistas en una imagen de la Santísima Virgen en Argentina


     La revolución anticristiana lleva adelante su siniestro plan, como referimos arriba, con ataques a iglesias, por un lado; ataques que muchas veces incluyen incendios, destrucción de imágenes, violación de sagrarios, o práctica de rituales anticristianos e, incluso, ceremonias satánicas; y, por otro lado, revistiéndose de ropajes culturales, incubándose en el arte, haciéndose presente en los ambientes de la vida cotidiana como si de algo natural se tratara, y teniendo como telón de fondo la sistemática relativización moral en las leyes que rigen la vida de los pueblos.

       No tienen menos culpa las pantallas grande y chica. Ninguna ha parado nunca de introducir, en el seno mismo de la vida familiar, el fermento progresivo de la descristianización y de la inmoralidad más aberrante, por medio de películas y programas que, con demasiada frecuencia, no conocen límites en lo soez ni en lo impúdico, ultrajando a Dios, a la Virgen, a los santos, a la Iglesia.

     La repetición en cadena de blasfemias descaradas actúa a manera de instrumento quirúrgico vicario aplicado progresivamente a mayores profundidades psicológicas de un número incontable de personas; las noticias reiteradas anuncian que la agresión alevosa e impune contra lo que hay de más santo se va imponiendo como un hecho que deprime, que aturde, que habitúa, y que prepara el ánimo para tolerar atentados más osados y radicales en el futuro. Es esa precisamente la intención: introducir la blasfemia como ingrediente cultural normal de la vida cotidiana.


Nuestra Señora del Buen Suceso anunció la siniestra ofensiva de las blasfemias 




     Hace 400 años, en sus apariciones a la Venerable Madre Mariana de Jesús Torres, en el Convento de la Inmaculada Concepción de Quito, la Santísima Virgen del Buen Suceso se refirió, en la práctica, a los hechos del proceso revolucionario descrito por el Dr. Plínio Corrêa de Oliveira en su célebre ensayo Revolución y Contra-Revolución. 

     Las profecías de la Virgen detallan la corrupción moral del siglo XX, que no ha hecho otra cosa que ir en aumento en el presente siglo. A propósito de las blasfemias, María Santísima dijo lo siguiente:

     “Campearán los vicios de impureza, la blasfemia y el sacrilegio, en aquel tiempo de depravada desolación, callando quien debería hablar”.


En Brasil, con ocasión de la Navidad, película blasfema e injuriosa contra Nuestro Señor Jesucristo 

     En 2000 años de cristianismo, nunca las ofensas públicas contra Nuestro Señor Jesucristo fueron tan comunes.

     ¡Ni nunca hubo tanta indiferencia con la honra de Dios!

     La lista de agravios contra lo sagrado es interminable.  Para muestra, un botón:

     Aprovechando la celebración de la Navidad 2019, la plataforma brasileña de la empresa audiovisual estadounidense Netflix escogió la blasfemia como “especial de fin de año”.

     En la película La Primera Tentación de Cristo, Nuestro Señor, el Hijo de Dios, es presentado como homosexual que prefiere divertirse en vez de salvar al mundo. Además, la Santísima Virgen hace el papel de una prostituta que coquetea con Dios Padre, y los Apóstoles, son unos borrachos (hispanidad.com).




     Con eso como fondo de cuadro, José y María preparan una fiesta sorpresa por el cumpleaños de su hijo Jesús, que llega acompañado de su enamorado Orlando. (…) Pero, además del cumpleañero, el invitado especial y más esperado es Dios, que tiene una misión para su hijo: difundir su palabra por el mundo. Esta labor no agrada a Cristo, que se siente más inclinado a los quehaceres humanos, y prefiere cosas banales como malabarismos, bisutería y saraos de poesía.

Profecías para nuestros tiempos 

     Prestemos atención a las revelaciones de María Santísima del Buen Suceso, pues nos servirán de antorchas para iluminar la noche oscura que estamos viviendo. Que nos sirvan para reflexionar, para arrepentirnos, para enmendar nuestra vida, para precavernos del pecado; en una palabra, para volver al redil de Dios, llevados de la mano de su Santísima Madre.

DÍGALE NO A NETFLIX, QUE SE BURLA DE NUESTRO SEÑOR JESUCRISTO EN ESTA NAVIDAD

      En los siguientes links, Ud. y los suyos pueden firmar y protestar enérgicamente contra la plataforma Netflix y exigirle la retirada de esa película blasfema.
    

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