jueves, 30 de abril de 2020

La Semana del devoto de Nuestra Señora del Buen Suceso. COMPLETA. Siete oraciones diarias para pedir las gracias necesarias para la salvación y para la fidelidad a su servicio, por San Alfonso María de Ligorio.






Nuestra Señora del Buen Suceso. Vitral en el Mirador de la Virgen del Panecillo. Quito.

PRESENTACIÓN

     Siendo la plegaria uno de los medios más eficaces para llenar nuestras almas de las gracias espirituales que necesitamos para vivir en el Amor; es la siempre Virgen María, la poderosa intercesora, la dispensadora de todas las gracias y la Madre de Misericordia que puede ayudarnos eficazmente en este encuentro con Jesucristo, el Amor de los justos.

     La oración es una filial, respetuosa y amorosa devoción de nuestro espíritu a Dios, nuestro Padre. Es el dulce coloquio y la santa comunicación del alma cristiana con su Señor.

     En varias apariciones, la Santísima Virgen ha hablado de la importancia de la oración, del rezo del Santo Rosario con el corazón, de la penitencia y ayunos devotos, para alcanzar la salvación del mundo.

     En esta oportunidad, rezar en compañía de Nuestra Señora del Buen Suceso de la Purificación, será la mejor manera de participar de Su vida de íntima relación con Dios, de acrescentar nuestra devoción filial a Ella, que es Madre de los católicos, y de este modo, fomentar sinceramente nuestra fe en el Dios Todopoderoso, que en Cristo nos ha dado el don inefable de la salvación.

     En estos momentos de situación difícil que vive la humanidad, es importante que nuestra vida se acerque al Amor perfecto de la Santísima Trinidad, que nos invita renovadamente a la conversión.

     Tratemos de imitar a la siempre Virgen María, Nuestra Madre del Buen Suceso, que con su "Sí" a la voluntad salvífica del Padre, nos trajo el don de la Redención, Cristo Nuestro Señor.



LA SEMANA DEL DEVOTO 
DE NUESTRA SEÑORA 
DEL BUEN SUCESO 
DE LA PURIFICACIÓN 


     Siete oraciones a la Santísima Virgen del Buen Suceso, para pedir las gracias necesarias para la salvación y para la fidelidad a su servicio, por San Alfonso María de Ligorio.



DIA DOMINGO




"Nunca se ha oído decir de alguien 
que a tu protección haya acudido 
y que tu ayuda haya reclamado, 
por tí haya sido desamparado".

Oh Madre del Buen Suceso, 
que nunca se escuche decir 
que quien a tí acuda, 
sea el primero en no ser atendido, 
o el primero en ser una excepción.


Que todos te escojan 
como su Señora, Madre y Abogada, 
y con confianza acudan 
siempre a tu Maternal intercesión.


ORACIÓN PARA PEDIR EL PERDÓN DE LOS PECADOS

     Aquí me tienes Madre Inmaculada del Buen Suceso de la Purificación, me pongo a tus pies, yo, miserable pecador y esclavo del mal, a tí recurro confiadamente. No merezco siquiera que vuelvas tus ojos hacia mí. Pero sé que contemplando a tu Hijo Santísimo, muerto para salvar a los pecadores, anhelas derramar bondadosa, los tesoros de la Divina Misericordia. Mira, ¡oh! Madre de piedad, mi infortunio y compadécete de mí. Todos te llaman Madre, refugio de los pecadores, esperanza de los desesperados, auxilio de los desamparados, sé pues mi refugio, mi esperanza, mi socorro. Con tu poderosa intercesión, nos conseguirás el don de la salvación.

     Auxíliame por amor de Jesucristo, da la mano al miserable caído que se encomienda a Tí. Tú te complaces socorriendo al pecador, auxíliame por tu piedad. Yo he perdido con el pecado la gracia divina y mi alma está extraviada. Puesto a tus plantas te suplico me guíes para recuperar la gracia de mi Dios, por los méritos de tu Bendito Hijo, Nuestro Señor Jesucristo, y por tu súplica piadosa. Recurro a Madre, confiadamente, ruega a Jesús por mí, para que me perdone y me dé la salvación.

     Que el mundo conozca, ¡oh! Señora del Buen Suceso, todo el bien que haces a quien en Tí confía. Amén.




DEPRECACIÓN A NUESTRA SEÑORA DEL BUEN SUCESO 

Alma de María, santifícame.
Cuerpo de María, purifícame.
Corazón de María, inflámame.
Dolores de María, confórtenme.
Llanto de María, consuélame.
Oh Dulce María, atiéndeme.
Con benignos ojos, mírame.
En mis clamores, óyeme.
Por tus santos pasos, dirígeme.
A tu Divino Hijo, ruega por mí.
El perdón de mis culpas, alcánzame.
Devoción a tu Santo Rosario, infúndeme.
Amor a Dios y al prójimo, concédeme.
No permitas apartarme nunca de tí.
En la hora de mi muerte, ampárame.
De mis enemigos, defiéndeme.
Tras el escudo de tu santo nombre, escóndeme.
Con tu manto real, cúbreme.
En el instante fatal de mi agonía, asísteme.
De morir en pecado, líbrame.
En manos de Jesús, entrégame.
A la mansión eterna, llévame, 
para que con los Ángeles y Santos 
te alabe por todos los siglos de los siglos. Amén. 


MAGNIFICAT

Proclama mi alma 
la grandeza del Señor, 
se alegra mi espíritu en Dios, 
mi Salvador, 
porque ha mirado 
la humillación de su esclava.

Desde ahora me felicitarán 
todas las generaciones 
porque el Poderoso ha hecho 
obras grandes por mí. 
Su Nombre es santo 
y su misericordia llega a sus fieles 
de generación en generación.

Él hace proezas con Su Brazo, 
dispersa a los soberbios de corazón, 
derriba del trono a los poderosos 
y enaltece a los humildes, 
a los hambrientos los colma de bienes 
y a los ricos despide vacíos.

Auxilia a Israel, su siervo, 
acordándose de su Misericordia,
como lo había prometido 
a nuestros padres, 
en favor de Abraham 
y su descendencia para siempre.

Gloria al Padre, al Hijo, 
y al Espíritu Santo, 
como era en un principio, 
ahora y siempre 
por los siglos de los siglos.
Amen.


CONSAGRACIÓN 
AL ESPÍRITU SANTO

Oh Espíritu Santo, 
recibe la consagración perfecta 
y absoluta de todo mi ser.

Dígnate ser en adelante, 
en cada uno de los instantes 
de mi vida y en cada una de mis acciones: 
¡Mi Director, mi Luz, 
mi Guía, mi Fuerza, 
y el Amor de mi corazón!

Yo me abandono sin reservas 
a tus operaciones divinas 
y quiero ser siempre dócil 
a tus inspiraciones.

Oh Espíritu Santo, 
transfórmame con María, 
en otro Cristo Jesús, 
para gloria de Dios Padre 
y salvación de las almas. Amén.


ORACIÓN DE LA RESTAURACIÓN

     Hay momentos, Madre mía, en que mi alma se siente, en lo que tiene de más profundo, tocada por una añoranza indecible. Añoro la época en que yo os amaba, y Vos me amabais, en la atmósfera primaveral de mi vida espiritual. Tengo añoranza de Vos, Señora, y del paraíso que ponía en mí la gran comunicación que tenía con Vos.

     ¿No tenéis también Vos, Señora, añoranza de ese tiempo? ¿No tenéis añoranza de la bondad que había en aquél hijo que fui?

     Venid, pues, ¡oh la mejor de todas las madres!, y por amor a lo que florecía en mí, restauradme: recomponed en mí el amor a Vos, y haced de mí la plena realización de aquel hijo sin mancha que yo sería si no hubiera sido por tanta miseria.

     Dadme, ¡oh Madre!, un corazón arrepentido y humillado, y haced brillar nuevamente ante mis ojos aquello que, por el esplendor de Vuestra gracia, yo había comenzado a amar tanto y tanto...

     Acordaos, Señora, de este David y de toda la dulzura que en él poníais. Así sea.



JACULATORIAS 
PARA TODOS LOS DÍAS

     ¡Oh Señora del Buen Suceso dame todo lo que me une a tí, arranca de mí todo lo que me aparta de tí, aléjame de mí y entrégame a tí!

Rezar tres Avemarías en desagravio de las blasfemias contra la Santísima Virgen.

V/. Nuestra Señora del Buen Suceso 
R/. Ruega por nosotros.

V/. Madre Mariana de Jesús Torres 
R/. Ruega por nosotros.



DIA LUNES




"Hermosa doncella
delicia de Díos 
camina hacia mi alma
con paso veloz.

"En cruel amargura
en pena y dolor
sois Vos mi Consuelo 
y dadme valor.

"Cual débil barquilla
en mar tempestuoso
fluctúa mi alma
sin remo y sin luz

"Pidiéndote, Madre
sostén en mi lucha
consuelo en mi pena
alivio en mi mal". 




ORACIÓN PARA OBTENER LA GRACIA DE LA PERSEVERANCIA 

     ¡Oh Madre del Buen Suceso de la Purificación, Reina coronada del cielo! Yo que en otro tiempo fui desdichado esclavo del demonio, me consagro hoy a tu servicio para siempre; me ofrezco para honrarte y servirte todos los días de mi vida. Recibe mi ofrenda y, encomendado a Tí, espero recibir las dichas del Cielo.

     Bendigo a Dios, infinitamente misericordioso, por darme la bendición de confiar en tu maternal protección, prenda de eterna salvación.

     En otro tiempo yo estuve hundido en la perdición del pecado, nunca acudí a Tí, pero ahora, por los méritos de Nuestro Señor Jesucristo y por tu súplica bondadosa, espero conseguir el perdón de mis culpas.

     Madre mía del Buen Suceso, me aflige el pensamiento de perder la gracia concedida, los peligros son muchos, las tentaciones se agolpan en mi mente.

     ¡Protégeme Señora mía! ¡No dejes que caiga otra vez en pecado!

     Sé que encomendado a tu protección, siempre recibiré tu socorro para salir victorioso, haz que nunca deje de invocarte como mi Madre Bendita. Amén.

(Deprecación, Magníficat, Consagración al Espíritu Santo, Oración de la Restauración y Jaculatorias).



DÍA MARTES



Mira que te mira Dios

Mira que está mirando

Mira que debes morir 

Mira que no sabes cuando

(Madre Mariana de Jesús Torres)


ORACIÓN PARA ALCANZAR 
UNA BUENA MUERTE


     ¡Oh Dulce Madre del Buen Suceso de la Purificación! Madre de misericordia, sufro mucho al pensar en la hora de mi muerte, considerando los muchos pecados que he cometido, pienso en el momento supremo en que recibiré la justa sentencia del Señor y me estremezco y me confundo. Dulcísima Madre mía; en la Sangre de tu Hijo Santísimo y en tu intercesión tengo puesta mi esperanza. Gran consoladora de los afligidos, no me dejes sólo en momento tan difícil. Antes que llegue la hora de mi muerte, Madre mía, consígueme la gracia de un dolor sincero de mis culpas, la verdadera enmienda de mi vida y una constante fidelidad a Nuestro Señor todos los dias de mi vida.

     Y cuando llegue el instante supremo de mi muerte, ¡ampárame Madre mía del Buen Suceso de la Purificación! Que tenga la bendición de tu ayuda en las angustias que deba vivir, que tu maternal presencia me conforte para que no desespere ante mis culpas cometidas. Te ruego ¡Oh Madre! Me concedas la gracia de invocarte incesantemente en tal momento, para que expire repitiendo tu dulcísimo nombre y pronunciando el nombre de tu Santísimo Hijo.

     Y con atrevimiento te pido Señora, cuando termine mi vida terrena, ven tu misma a consolarme. De este modo has favorecido a innumerables servidores tuyos, y confiando en tu maternal bondad, espero también Madre, tu cuidado.

     Ciertamente soy muy pecador, pero también soy ferviente devoto tuyo ¡Oh Celestial Señora! Tengo depositada en tí toda mi confianza.

     ¡Protégeme Señora mía! ¡No dejes que caiga otra vez en pecado!

     Sé que encomendado a tu protección, siempre recibiré tu socorro para salir victorioso. Haz que nunca deje de invocarte Madre bendita. Amén.

(Deprecación, Magníficat, Consagración al Espíritu Santo, Oración de la Restauración y Jaculatorias).


DIA MIÉRCOLES 



"¡Ah hermanas mías! 
Cómo es horrible el infierno; 
no hay palabras para describirlo. Solamente estando en él 
se puede llegar a saber 
en qué consiste el infierno"
(Madre Mariana de Jesús Torres)


ORACIÓN PARA LIBRARSE DEL INFIERNO

     ¡Oh Amabilísima Señora, María Inmaculada del Buen Suceso de la Purificación! Por todos los pecados cometidos, ciertamente merezco el castigo del infierno. Tal vez la sentencia se hubiera ejecutado con mi primera falta. Pero tu maternal protección ha hecho que mi dureza se cambie en confianza filial ante Tí. 

     ¿En cuántos delitos y males habría caído si Tú, Madre de toda compasión, no me hubieras socorrido? Tu presencia me sostiene en el buen camino para no hundirme en la condena. En otro tiempo, dejé de buscar a Dios, dejé de amarte devotamente, pero ahora, recuperando el camino del bien, vuelvo a Tí, Oh Madre, amándote con humilde corazón, suplicándote que misericordiosamente siempre me ayudes a estar ante Dios, con espíritu digno, libre ya de pecado.

     Muchas veces me pregunto: ¿me condenaré? Y tengo la respuesta adecuada: eso sucederá si te dejo, si dejo a Dios. Por eso estoy seguro que es demasiado ingrato que alguien se aparte de tu maternal cuidado. Porque el cristiano debe estar seguro: ¿quién podrá amarnos con el amor con que nos has amado?


     Te doy infinitas gracias Señora mía por todo lo que has hecho y haces por mi salvación. Gracias por tu poderosa protección. Te ruego me asistas siempre, que nunca me pierda, que nunca perezca en el mal, que mi alma esté siempre libre de la condena del infierno. Amén.

(Deprecación, Magníficat, Consagración al Espíritu Santo, Oración de la Restauración y Jaculatorias).



DIA JUEVES


Madre Mariana de Jesús Torres
siendo arrebatada al Cielo
por el Arcángel San Gabriel

¡Oh! ¡Si los mortales 
pudieran saber lo que es el Cielo 
y lo que es poseer a Dios! 
¡De qué manera diferente vivirían! ¡No escatimarían sacrificios con el fin de poseerlo!”


ORACIÓN PARA PEDIR EL CIELO

     ¡Oh Reina de los Cielos, María Inmaculada del Buen Suceso de la Purificación! Desde el trono donde contemplas la luz gloriosa del Señor del Universo, escucha mi pobre saludo. Soy un miserable pecador, te ruego vuelvas a mí tus ojos misericordiosos y colmes de bendición a quien te mira confiado. Sé que Tú ves en cuántos peligros me encuentro involucrado durante esta vida terrenal, estos peligros me pueden llevar a la perdición de mi alma, del Cielo y de Dios; por eso, confiadamente recurro a Tí, mi Señora, suplicándote protección.

     Todos los días suspiro por la gloria. Anhelo gozar de la alegría de la salvación, contemplar tu rostro maternal, Madre amorosa, y agradecerte eternamente por los cuidados que me has prodigado. Espero besar tus manos bienhechoras que tantas veces me libraron del infierno.

     Sé que muchas veces he sido ingrato contigo, Reina del Amor Divino, pero espero que con tu ayuda llegue al Cielo, y allí eternamente te ame con incesante afecto, en la presencia de Aquél que es llamado el Amor de los amores.

     Te pido Madre, que por los méritos de la Pasión de tu Divino Hijo, consigas el don de la salvación para este pecador, que ésta sea mi permanente esperanza. Amén.

(Deprecación, Magníficat, Consagración al Espíritu Santo, Oración de la Restauración y Jaculatorias).


DÍA VIERNES



"Conservad y propagad 
el culto a Nuestra Señora 
bajo la tierna advocación del Buen Suceso, que ella os consiga cuanto pidáis a Jesús y María"


ORACIÓN PARA ALCANZAR  LA GRACIA DE AMAR A NUESTRO SEÑOR JESUCRISTO Y A MARÍA DEL BUEN SUCESO DE LA PURIFICACIÓN

     ¡Oh Señora mía, Oh Madre del Buen Suceso de la Purificación de Quito! La más sublime y santa entre todas las criaturas de la tierra. Ojalá que todos te conocieran y te amaran como es debido. Tú, consuelo de los afligidos y gozo de los bienaventurados, alegría de los justos y embeleso de los auténticos devotos.

     Tu augusto corazón brilla refulgente con el brillo del amor divino. Y tu rostro angelical da cuenta del amor con que te ama el mismísimo Dios, porque sabes agradarle con todo tu Corazón Inmaculado.

     Yo, mísero pecador, también te amo, sólo que demasiado poco, por eso vengo a suplicarte que me consigas del Señor, el don de amarle a Dios fervientemente, y a Tí, Madre Purísima, con todo el afecto del corazón..

     No pido ya bienes terrenales, ni honor, ni riqueza, sólo pido ser capaz, cada día, de amar profundamente a mi Dios y Señor.

     Puesto que tu ayuda es lo más seguro que hay en el universo, te pido Madre amante que ruegues sin fin al Buen Señor, por esta gracia que hoy te pido (pídase aquí la gracia que se desea obtener). Amén.

(Deprecación, Magníficat, Consagración al Espíritu Santo, Oración de la Restauración y Jaculatorias).



DIA SÁBADO 



"Estrella del mar proceloso
de mi vida mortal
alúmbrame con tu luz 
para no errar en el camino
que al Cielo me conduce"


ORACIÓN PARA ALCANZAR EL PATROCINIO DE MARÍA SANTÍSIMA DEL BUEN SUCESO DE LA PURIFICACIÓN

     ¡Oh dulce Madre del Buen Suceso de la Purificación! Contemplo agradecido los favores y gracias que de Dios me has conseguido, y veo apenado, la ingratitud con que te he correspondido.

     ¡Oh Poderosa Abogada mía! ¡Ten compasión de mí! Tú eres la dispensadora de las gracias con que transforma el buen Dios nuestra miseria, por eso acudo hoy a tus plantas benditas suplicándote seas benigna conmigo.

     No me abandones nunca Señora, en tus manos encomiendo mi alma, con tu defensa alcanzaré seguro la salvación. Te pido que hables por mí a tu Divino Hijo, escuchando tu ruego, me dará su perdón y misericordia.

     Sé siempre mi protección, con tu cuidado maternal nada tendré que temer. Y ayúdame para nunca dejar de invocarte como Madre del Buen Suceso de la Purificación, que tu nombre sea el vocablo fundamental de mis labios pecadores.

     Que tu consuelo me ayude a perseverar todos los días en el seguimiento de Cristo Nuestro Señor, en la buena muerte de los justos y que luego reciba el consuelo del paraíso.

     No merezco todas estas gracias, mis pecados me lo impiden, pero Tú me alcanzarás el Cielo prometido, Tú, Madre bendita, omnipotente intercesora ante el Padre de todos los hombres. Amen.

(Deprecación, Magníficat, Consagración al Espíritu Santo, Oración de la Restauración y Jaculatorias).


CONSAGRACIÓN 
DE LAS FAMILIAS
A NUESTRA SEÑORA 
DEL BUEN SUCESO 


     ¡Oh! Santísima Virgen María del Buen Suceso, Madre de Dios, yo, aunque indigno de ser tu sirviente, me veo impulsado por tu admirable piedad y por el deseo de servirte, te elijo hoy, en presencia de mi Ángel de la Guarda y de toda la Corte Celestial, como mi especial Señora, Abogada y Madre, y me propongo firmemente servirte siempre y hacer todo lo que pueda, para que también por otros más puedas ser fielmente servida y amada. 

     Te suplico y ruego, oh Madre piadosísima, por la Sangre de tu Hijo, derramada por mí, recíbeme como tu servidor perpetuo en el número de tus devotos. 

     Asísteme en todas mis acciones, y concédeme por la gracia de tu Divino Hijo, para que así sea desde ahora y siempre en todos mis pensamientos, palabras y obras, que nunca más ellos ofendan tus ojos y los de tu divino Hijo. 

     Acordaos de mi y no me abandones ahora y en el momento de mi muerte. 
Amén

 [Si Usted y su familia hacen la Consagración, por favor envíenos en Comentarios, los nombres, por ejemplo: Pablo Pérez ó Familia Pérez Acosta)].



     [Si Usted y su familia hacen la Consagración, por favor envíenos en Comentarios, los nombres, por ejemplo: Pablo Pérez ó Familia Pérez Acosta)]


Cruzada del Santo Rosario en Honor de Nuestra Señora del Buen Suceso 


Todos los días a las 17h45
Santo Rosario, Ángelus (Regina Coeli en tiempo Pascual) 
y Letanías a la Santísima Virgen



miércoles, 29 de abril de 2020

La Semana del devoto de Nuestra Señora del Buen Suceso. Día Miércoles






LA SEMANA DEL DEVOTO 
DE NUESTRA SEÑORA 
DEL BUEN SUCESO 
DE LA PURIFICACIÓN 

     Siete oraciones a la Santísima Virgen del Buen Suceso, para pedir las gracias necesarias para la salvación y para la fidelidad a su servicio, por San Alfonso María de Ligorio.


DÍA MIÉRCOLES 


ORACIÓN PARA LIBRARSE DEL INFIERNO


¡Oh Amabilísima Señora, María Inmaculada del Buen Suceso de la Purificación! Por todos los pecados cometidos, ciertamente merezco el castigo del infierno. Tal vez la sentencia se hubiera ejecutado con mi primera falta. Pero tu maternal protección ha hecho que mi dureza se cambie en confianza filial ante Tí. 

¿En cuántos delitos y males habría caído si Tú, Madre de toda compasión, no me hubieras socorrido? Tu presencia me sostiene en el buen camino para no hundirme en la condena. En otro tiempo, dejé de buscar a Dios, dejé de amarte devotamente, pero ahora, recuperando el camino del bien, vuelvo a Tí, Oh Madre, amándote con humilde corazón, suplicándote que misericordiosamente siempre me ayudes a estar ante Dios, con espíritu digno, libre ya de pecado.

Muchas veces me pregunto: ¿me condenaré? Y tengo la respuesta adecuada: eso sucederá si te dejo, si dejo a Dios. Por eso estoy seguro que es demasiado ingrato que alguien se aparte de tu maternal cuidado. Porque el cristiano debe estar seguro: ¿quién podrá amarnos con el amor con que nos has amado?

Te doy infinitas gracias Señora mía por todo lo que has hecho y haces por mi salvación. Gracias por tu poderosa protección. Te ruego me asistas siempre, que nunca me pierda, que nunca perezca en el mal, que mi alma esté siempre libre de la condena del infierno. Amén.



DEPRECACIÓN A NUESTRA SEÑORA DEL BUEN SUCESO 

Alma de María, santifícame.
Cuerpo de María, purifícame.
Corazón de María, inflámame.
Dolores de María, confórtenme.
Llanto de María, consuélame.
Oh Dulce María, atiéndeme.
Con benignos ojos, mírame.
En mis clamores, óyeme.
Por tus santos pasos, dirígeme.
A tu Divino Hijo, ruega por mí.
El perdón de mis culpas, alcánzame.
Devoción a tu Santo Rosario, infúndeme.
Amor a Dios y al prójimo, concédeme.
No permitas apartarme nunca de tí.
En la hora de mi muerte, ampárame.
De mis enemigos, defiéndeme.
Tras el escudo de tu santo nombre, escóndeme.
Con tu manto real, cúbreme.
En el instante fatal de mi agonía, asísteme.
De morir en pecado, líbrame.
En manos de Jesús, entrégame.
A la mansión eterna, llévame, 
para que con los Ángeles y Santos 
te alabe por todos los siglos de los siglos. Amén. 


MAGNIFICAT

Proclama mi alma 
la grandeza del Señor, 
se alegra mi espíritu en Dios, 
mi Salvador, 
porque ha mirado 
la humillación de su esclava.

Desde ahora me felicitarán 
todas las generaciones 
porque el Poderoso ha hecho 
obras grandes por mí. 
Su Nombre es santo 
y su misericordia llega a sus fieles 
de generación en generación.

Él hace proezas con Su Brazo, 
dispersa a los soberbios de corazón, 
derriba del trono a los poderosos 
y enaltece a los humildes, 
a los hambrientos los colma de bienes 
y a los ricos despide vacíos.

Auxilia a Israel, su siervo, 
acordándose de su Misericordia,
como lo había prometido 
a nuestros padres, 
en favor de Abraham 
y su descendencia para siempre.

Gloria al Padre, al Hijo, 
y al Espíritu Santo, 
como era en un principio, 
ahora y siempre 
por los siglos de los siglos.
Amen.


CONSAGRACIÓN 
AL ESPÍRITU SANTO

Oh Espíritu Santo, 
recibe la consagración perfecta 
y absoluta de todo mi ser.

Dígnate ser en adelante, 
en cada uno de los instantes 
de mi vida y en cada una de mis acciones: 
¡Mi Director, mi Luz, 
mi Guía, mi Fuerza, 
y el Amor de mi corazón!

Yo me abandono sin reservas 
a tus operaciones divinas 
y quiero ser siempre dócil 
a tus inspiraciones.

Oh Espíritu Santo, 
transfórmame con María, 
en otro Cristo Jesús, 
para gloria de Dios Padre 
y salvación de las almas. Amén.



ORACIÓN DE LA RESTAURACIÓN

     Hay momentos, Madre mía, en que mi alma se siente, en lo que tiene de más profundo, tocada por una añoranza indecible. Añoro la época en que yo os amaba, y Vos me amabais, en la atmósfera primaveral de mi vida espiritual. Tengo añoranza de Vos, Señora, y del paraíso que ponía en mí la gran comunicación que tenía con Vos.

     ¿No tenéis también Vos, Señora, añoranza de ese tiempo? ¿No tenéis añoranza de la bondad que había en aquél hijo que fui?

     Venid, pues, ¡oh la mejor de todas las madres!, y por amor a lo que florecía en mí, restauradme: recomponed en mí el amor a Vos, y haced de mí la plena realización de aquel hijo sin mancha que yo sería si no hubiera sido por tanta miseria.

     Dadme, ¡oh Madre!, un corazón arrepentido y humillado, y haced brillar nuevamente ante mis ojos aquello que, por el esplendor de Vuestra gracia, yo había comenzado a amar tanto y tanto...

     Acordaos, Señora, de este David y de toda la dulzura que en él poníais. Así sea.


JACULATORIAS 
PARA TODOS LOS DÍAS

     ¡Oh Señora del Buen Suceso dame todo lo que me une a tí, arranca de mí todo lo que me aparta de tí, aléjame de mí y entrégame a tí!

Rezar tres Avemarías en desagravio de las blasfemias contra la Santísima Virgen.

V/. Nuestra Señora del Buen Suceso 
R/. Ruega por nosotros.

V/. Madre Mariana de Jesús Torres 
R/. Ruega por nosotros.



CONSAGRACIÓN 
DE LAS FAMILIAS
A NUESTRA SEÑORA 
DEL BUEN SUCESO 


     ¡Oh! Santísima Virgen María del Buen Suceso, Madre de Dios, yo, aunque indigno de ser tu sirviente, me veo impulsado por tu admirable piedad y por el deseo de servirte, te elijo hoy, en presencia de mi Ángel de la Guarda y de toda la Corte Celestial, como mi especial Señora, Abogada y Madre, y me propongo firmemente servirte siempre y hacer todo lo que pueda, para que también por otros más puedas ser fielmente servida y amada. 

     Te suplico y ruego, oh Madre piadosísima, por la Sangre de tu Hijo, derramada por mí, recíbeme como tu servidor perpetuo en el número de tus devotos. 

     Asísteme en todas mis acciones, y concédeme por la gracia de tu Divino Hijo, para que así sea desde ahora y siempre en todos mis pensamientos, palabras y obras, que nunca más ellos ofendan tus ojos y los de tu divino Hijo. 

     Acordaos de mi y no me abandones ahora y en el momento de mi muerte. 
Amén.


 [Si Usted y su familia hacen la Consagración, por favor envíenos en Comentarios, los nombres, por ejemplo: Pablo Pérez ó Familia Pérez Acosta)]


Cruzada del Santo Rosario en Honor de Nuestra Señora del Buen Suceso 

Todos los días a las 17h45
Santo Rosario, Ángelus (Regina Coeli en tiempo Pascual) 
y Letanías a la Santísima Virgen


martes, 28 de abril de 2020

Almas heroícas que aceptaron vivir en el infierno.- Consideraciones de la justicia divina que la revolución progresista quiere abolir






Venerable Marie des Vallés, un alma expiatoria para los tiempos de conversión general


     Marie des Vallées fue una mística francesa nacida en 1590 y fallecida en 1656, por tanto, en buena medida, fue contemporánea de la Venerable, Madre Mariana de Jesús Torres, una de las fundadoras del Monasterio de la Inmaculada Concepción de Quito.

     Ambas siervas de Dios tuvieron entre sí, coincidencias muy significativas: además del misticismo, se ofrecieron ante Dios como víctimas expiatorias por la salvación de las almas, aun al precio que fuese necesario, y es en este último punto, dónde la coincidencia entre estas dos almas, llevó el heroísmo y la caridad a lo inimaginable: sufrir las penas del infierno para la redención de los pecadores. En dicho sitio, Marie des Vallées y la Madre Mariana estuvieron cuatro y cinco años respectivamente.


Piensa en los Novísimos y no pecarás eternamente...

     El fuego del infierno es terrible y es para toda la eternidad. ¡Vale la pena pensar en esto! “Medita en los novísimos y no pecarás eternamente”. Los novísimos son: muerte, juicio, infierno y paraíso, por lo es necesario pensar en esas cuatro verdades.

     Sin embargo, en la actualidad, infelizmente muy poco o casi nada se habla, por ejemplo, del castigo eterno. Hablar del infierno se ha vuelto casi un tema intocable en los sermones, en las charlas de religión o en muchas de las clases de catecismo. Y si se lo menciona es para pregonar que meditar en él es inadecuado para nuestros días argumentando un infundado temor de asustar a los fieles. Ciertos teólogos modernistas, van más allá: llevados por el optimismo, crean en torno de sí una agradable atmósfera de simpatía, y afirman que casi nadie se condena al infierno. Y otros incluso sostienen 
que el infierno es sólo una mera alegoría, y que no existe por tanto.


Nuestra Señora en Fátima mostró el infierno para los pecadores se hoy





     Todos estos sofismas progresistas caen por tierra estrepitosamente, en vista de lo que ocurrió en Fátima, en 1917.

     En dicha ocasión, con la visión del infierno, la Santísima Virgen, al contrario de querer infundir en los pastorcitos un temor servil,  quiso favorecerlos acrisolando su amor y su sentido de apostolado. Y lo hizo no tan sólo por medio de palabras, sino con el argumento invencible del hecho concreto: abre el infierno a los ojos de los niños aterrorizados, para que cuenten al mundo entero lo que vieron. Y es que se debe creer en la Santísima Virgen, y no en cierta teología tibia de agua de azahar. 

     Nuestra Señora por tanto, estimula la meditación del infierno.


La visión del infierno 

     Uno de los tres pastorcitos, Lucía dos Santos así describió la terrible visión del 13 de julio de 1917:

     (Entonces) "Nuestra Señora abrió las manos como en los dos meses anteriores”.

     La Santísima Virgen se dejaba ver en un gesto propio a la imagen de Nuestra Señora de las Gracias, con las manos inclinadas hacia abajo, y un chorro de luz saliendo de las manos.

     “El reflejo que ellas expedían, parecía penetrar en la tierra y vimos una especie de mar de fuego y sumergidos en ese fuego los demonios y las almas como si fuesen brasas transparentes y negras, con forma humana”.

     El insigne líder católico, Dr. Plinio Correa de Oliveira, hace unos comentarios muy interesantes a respecto de la visión del infierno que tuvieron en Fátima, los tres pastorcitos:

     "Es necesario notar que sabemos por la fe -para que tengamos una idea de lo que es ese fuego del infierno- que se trata de un verdadero fuego. Es forzoso, por lo tanto, excluir la idea modernista de que el fuego del infierno es una expresión simbólica, que retrata los sufrimientos de carácter moral. Existe en el infierno el sufrimiento de carácter moral y ese sufrimiento es terrible. Es la privación de Dios, es la desesperación eterna, en la que la persona se siente colocada completamente fuera de su propia naturaleza, colocada en un pavoroso conflicto consigo misma. Pero junto con ese sufrimiento moral, existe un sufrimiento de orden físico que se ejerce sobre el alma. Hay un fuego verdadero en el infierno, que es realmente fuego y ese fuego quema el alma.

     "Alguien podrá decir: “pero no puedo comprender cómo siendo el alma espiritual pueda ser quemada por el fuego”. Es muy fácil de comprender: el alma espiritual ¿no está ligada al cuerpo? Ella no está atada, por lo tanto, a algo de carácter material? Si ella está ligada a la materia, ¿por qué entonces no puede ser quemada por algo material? ¡Es evidente!

     "San Alfonso María de Ligorio dice que ese fuego es tan terrible, que la peor llama de la tierra quema tan poco en comparación con ese fuego, como una llamada pintada “quema”, en comparación con una llamada real de la tierra. Ustedes comprenden, por lo tanto, que los peores fuegos que aquí se ven, no son tan terribles cuanto el del infierno".



Los tres pastorcitos, antes y después de la visión del infierno 


El infierno descrito por Marie des Vallées

     En la descripción hecha a su amigo, el Barón de Ranty, la mística francesa detalló la forma del infierno y los varios castigos que sufrió, no por merecerlos, sino por ofrecerse como víctima expiatoria en favor de las almas.

     De los cuatro años que estuvo en el infierno, en los primeros seis meses, sufrió a la vez los tormentos del alma y del cuerpo. Pasado ese tiempo, únicamente los del cuerpo. ¿Porqué primero las penas del cuerpo? Ciertamente porque siendo más terribles los castigos del espíritu, Dios Nuestro Señor quiso aumentarle los tormentos dejando lo peor para después.  


A menor impunidad en la tierra, mayores son los castigos en el infierno



El infierno, Beato Fray Angélico

     Así describe el infierno Sor Marie des Valleés:

     "Imagine un palomar en un pozo extremadamente largo y profundo. Esta es la figura del infierno.

     "Allí, los demonios cogen a las almas de los dañados y las lanzan con fuerza, primero en el agua del pozo y luego en el fuego.

     "El agua tiene forma redonda, se encuentra en el medio, y se eleva hacia arriba como si fuese un pozo pero sin estar apoyada o retenida por algo. Es un agua terriblemente repugnante y pestilente."

     Marie des Vallées pudo ver como los demonios entraban en el palomar como un torbellino, arrancando a las almas que salen desgarradas de aquellos huecos y son lanzadas en una especie de columna de agua asquerosa como la pus, que se yergue sin que nada la sontenga. Finalmente son lanzadas en olas de fuego, como el descrito arriba por San Alfonso María de Ligorio. 

     "El agua está rodeada por el fuego, que es encendido y alimentado por el furor de Dios".

     Además del fuego que existe por doquier, ella veía la cólera de Díos soplando por todo lado. 

     En la vida diaria, el pecador, es llevado por la acción del demonio a creer que Dios no se encoleriza por sus malos actos y que no recibirá un castigo por ellos. Pero, cuanto menos es castigado en la tierra, es menos probable que se arrepienta al final de su vida. Y por tanto la impunidad acumula las probabilidades del infierno. Y llegará un determinado momento en que la cólera Dios caerá sobre él, y caerá eternamente, para siempre.

En la Justicia Divina se refleja el orden del universo



El infierno, Hernando de Soto, Iglesia de la Compañía de Jesús, Quito


     "El infierno está lleno de pequeños animales como lagartos, víboras etc., que punen los pecados veniales".

     ¿Los pecados veniales quedan impunes en el infierno? De ningún modo. Marie des Vallées pudo ver que la justicia de Dios no deja nada sin castigo. ¿Cómo son los castigos por los pecados veniales? Con animales repugnantes enroscándose en el cuerpo del pecador, picando, atormentado y torturando sus cinco sentidos. ¡Y por toda la eternidad!

     "La justicia de Dios vé en los diversos castigos de los condenados, un bellísimo orden".



San Juan de Eudes 


     San Juan de Eudes, doctor de la Iglesia, fue el confesor de Marie des Vallées y garantizó que fue una santa,  por lo que atestiguó en el proceso de su canonización, y en efecto, la frase anterior sólo puede ser de una santa. Equivale a decir: 'te adoramos Señor, por la belleza del orden con que dispusiste los tormentos del infierno'. Dios, puso orden en todas las cosas, incluso en los tormentos, y la fealdad del infierno es sapiencialmente intencionada para atormentar. Normalmente se tiene la impresión de que los santos no se acuerdan de que Dios hizo el infierno, porque eso acarrea dudas sobre la fe. Es una noción equivocada de los santos.

     "...porque cada uno es castigado según la cantidad y la calidad de sus pecados. Aquél que es culpado de un sólo pecado mortal, no sufre el ardor del fuego sino en proporción de ese único pecado." 

     Es sin embargo un ardor de otro mundo. Incomparable.

     "Quien es culpable de cien, de mil o de diez mil pecados, tiene cien, mil o diez mil de esos animales pequeños que lo pican por todos lados. Cada condenado está en su lugar adecuado, sin salir de allí a no ser para pasar del fuego para el agua. Los más culpables están en los lugares más bajos".

     La mística veía que la jerarquía del mal en el infierno, es al revés. Los más abyectos permanecen en los sitios más profundos. 

     "Los mayores castigos que sufren los condenados son las del espíritu, y son dos: la ira de Dios y el conocimiento de sus proprios crímenes." 

    "Todas los demás tormentos, aunque terribles, son suaves comparadas con ella. Los dañados preferirían sufrir mil fuegos iguales al del infierno a cambio de verse libres del tormento de la ira de Dios."



La ira divina, el mayor tormento para los réprobos





     "Los mayores castigos que sufren los condenados son las del espíritu, y son dos: la ira de Dios y el conocimiento de sus proprios crímenes." 

     "Todas los demás tormentos, aunque terribles, son suaves comparadas con ella. Los dañados preferirían sufrir mil fuegos iguales al del infierno a cambio de verse libres del tormento de la ira de Dios."

     "Los condenados ven a Dios tan irritado con ellos, que verlo les causa un tormento inexpresable. Son obligados a verlo siempre con Su ira terriblemente inflamada en contra de ellos. Cuanto más culpables son, lo verán mucho más, y quisieran no verlo, y si pudiesen lo aniquilarían". 

     "Y lo que los lleva a la más horrible  desesperación es el saber que Dios será siempre Dios y que por siempre lo verán irritado en contra de ellos".

     Desearían mil veces los sufrimientos del cuerpo antes que ser oprimidos por lo cólera divina. He ahí el tamaño de ésta: la fuerza del tormento del fuego y la repugnancia del agua putrefacta no son nada en comparación con la ira de Dios, que castiga en lo más noble y en lo más culpable, el alma humana

     En el infierno, los réprobos no pueden ver a Dios cara a cara, pero sí pueden ver la cólera trituradora y atormentadora de Dios aplicándose sobre ellos. Es como estar en una sala completamente oscura teniendo un enemigo adentro. No se lo puede ver, pero sí sentir su cólera en medio del silencio. 

     Era así que Marie des Vallées veía a Dios. Ella, que amaba mucho a Dios, era atormentada por la cólera del Dios que adoraba, y soportaba la ira que Dios tenía con aquellos por quienes ella estaba sufriendo, llevando sobre sí misma, todo el peso de la cólera divina.


La indignación de Nuestra Señora y de los santos 

     "Más allá de eso, veía en Dios a todas las criaturas enfurecidas contra ella, cada una en la proporción del grado, de la gracia o de la gloria que poseía"

     "Veía a la Santísima Virgen reprobándola más de que todos los ángeles, santos y demás criaturas reunidas". 

     "Veía a los mayores santos del Cielo, rechazándola mucho más de los que estaban más abajo, y a los bienaventurados más de lo que las criaturas de la tierra. En la tierra, los que mejor estaban en gracia de Dios le hacían ver su enorme rechazo, mucho más que los poco fervorosos. 

     "Una buena cantidad sólo la miraba de reojo, y ella no se incomodaba mucho con esos. Eran los que estaban en relativo estado de gracia,
 muy próximos a caer en pecado. Estos no incuten mayor rechazo a los réprobos.


El odio al demonio, una verdad olvidada

     Con sus cuatro años en el infierno, Marie des Vallées, nos enseña como es necesario odiar al demonio y a la tentación. Toda tentación, producida por una causa natural, es recrudecida con una acción del demonio. Detrás de toda tentación está el demonio. Por tanto, si no se odia al demonio y a la tentación, se estará muy cerca de caer en pecado.



El infierno, Gustave Doré 


La creación es incompatible con el infierno

     "Veía también en Dios a todas las demás criaturas: el fuego, el aire, la tierra, el agua, los animales, los peces, los pájaros, las piedras y todas las demás cosas insensibles e inanimadas que gritaban venganza, reprochándole sus crímenes y queriendo aniquilarla".

      "No había el menor átomo que no le indique ser lo suficiente para hacerla polvo y hacer que sufra los tormentos del infierno"

     La creación, por su naturaleza intrínsecamente buena, es incompatible con el demonio. Hay en ella una incompatibilidad fundamental en donde su belleza choca con el demonio. Todo lo que hay en la tierra y en el universo, fue creado conforme a Dios, por tanto es incompatible con el pecado que es una ofensa a Dios. Portanto a su modo, detesta al pecado que es lo contrario de los animales, de los vegetales, de los minerales y de todos los seres que existen. Y así como el recorrido de los ríos hacia el mar es un cántico de amor a Dios y de aversión al demonio, así también el condenado es el mar en que desembocan los rios de todos los tormentos.  

El heroísmo de la expiación 


     Leyendo esta narración, ¿quién tendría el valor de ofrecerse para ir a sufrir en el infierno, durante cierto tiempo, por la salvación de alguien?

     Ciertamente es muy difícil seguir ese ejemplo. En el régimen común de la gracia, la situación es tan terrible que nadie lo aceptaría sin antes recibir gracias excepcionales de la Providencia. Cuando Dios pide esto a alguien, le otorga el valor necesario, para que con generosidad y fidelidad, pueda aguantar lo que aguantaron Sor Marie des Vallées y la Madre Mariana de Jesús Torres.





CONTINÚA EN EL PRÓXIMO ARTÍCULO: LA MADRE MARIANA DE JESUS TORRES ENTRA EN EL INFIERNO

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