martes, 23 de junio de 2020

El castigo y la misericordia




La maravillosa imagen de
 Nuestra Señora del Buen Suceso 


    Era mediados de marzo, cuando el crecimiento vertiginoso de los contagios por causa del Covid-19, llevó a que las autoridades encendieran las alarmas. 

     En pocos días, la situación se salió de control: los hospitales no se daban abasto, la gente moría en las casas o calles, no se conseguían medicinas, la generalidad de los médicos no atendían consultas presenciales, y más aún, pedían no ir a las clínicas debido al altísimo riesgo de contagio. Además, pese a que era fundamental que quienes padecían los síntomas, tuvieran acceso a exámenes de laboratorio para confirmar la enfermedad, se encontraban con la noticia de que no habían reactivos para realizar las pruebas. Y así, la ciudad se hundió en el caos y en el terror. Pues la muerte rondaba, y cualquiera podía ser la próxima víctima. 


Guayaquil en medio de los días más duros de la pandemia 

     En medio de ese caos y terror se organizó una campaña de oraciones para pedir, en unión con las Reverendas Madres del Monasterio Real de la Inmaculada Concepción de Quito, por las siguientes intenciones 

     1.- Por la situación real creada por el virus de Wuhan (Covid-19).

     2.- Por la conversión del mundo, y el cese de las ofensas al Sagrado Corazón de Jesús y al Inmaculado de María.

     3.- Por el inmediato cumplimiento de las Profecías anunciadas por la Santísima Virgen en Quito, Fátima, La Salette, Akita, etc.


Imagen alusiva a la campaña de oración,
que fue difundida vía internet
en el Ecuador y en varios países. 


     Fue así que a partir del 23 de marzo, todas las tardes, a las 17h45, familias de diversas ciudades del Ecuador y de otros países, se unieron espiritualmente desde sus hogares, con las religiosas del Monasterio, para pedir a Nuestra Señora del Buen Suceso perdón y misericordia, pues la pandemia es un castigo por los pecados, ofensas y sacrilegios, que a raudales los hombres cometen contra el Sagrado Corazón de Jesús y el Inmaculado Corazón de María. 

     Durante 70 días de continua oración, 800 familias hicieron desde sus respectivos hogares una Consagración a Nuestra Señora del Buen Suceso 




     Los nombres de estas familias fueron colocados a partir del 11 de junio, fiesta del Corpus Christi, a los pies de la Portentosa Imagen de Nuestra Señora del Buen Suceso, en el Coro Alto del Monasterio Real de la Inmaculada Concepción de Quito. Monasterio éste, con una rica historia de hechos prodigiosos y milagros sin igual. 

     Cuando se le comentó a la Madre Abadesa que 800 familias se habían consagrado a Nuestra Señora del Buen Suceso, las cuales pedían poner sus nombres a los pies de la Sagrada Imagen, comentó: "¡Santo Dios! ¡Qué maravilla! En esta época de abandono de los mandamientos y de las buenas costumbres, esta consagración de tantas familias es ¡un milagro!". envió su bendición para todas y cada una de las familias que participaron en esta campaña. 


La tarjeta entregada a la Abadesa
del Monasterio de la Inmaculada Concepción
de Quito, junto con los nombres de las 778 familias consagradas a Nuestra Señora del Buen Suceso


     Talvez fueron esos ruegos y pedidos de perdón, a lo largo de 70 días ininterrumpidos de oración, junto con esas consagraciones, lo que llevó a que la Santísima Virgen interceda delante del Trono de Dios por esta ciudad, para que se apiade de ella, y de esta forma disminuyan los casos de contagio en Guayaquil, y en las demás ciudades. 


Una familia haciendo la Consagración
a Nuestra Señora del Buen Suceso 


     En medio de la campaña recibimos noticias de fallecimientos de familiares, allegados o amigos de quienes participaban de la Cruzada de oración. Rogamos a Nuestra Señora que interceda por ellos y por todos los caídos en esta lucha contra el virus.


¡Santisima Virgen del Buen Suceso,
Ruega por nosotros!


El trono de Nuestra Señora del Buen Suceso
en el Coro Alto del Monasterio.
Allí, bajo su Manto, permanecen los nombres de las familias consagradas


viernes, 19 de junio de 2020

El día en el que el Sagrado Corazón de Jesús se conmovió por el Ecuador





Vitral en Paray le Monial.
 El Corazon de Jesús apareciendo
a Santa Margarita María Alocoque


     San Afonso María de Ligorio, con su autoridad de Doctor de la Iglesia, la califica como la "más bella y la más sólida de las devociones". Los Pontífices Romanos no sustentan opinión diferente. Pio IX (1846­1878) afirmó que "esta devoción curará todos nuestros males y que la Iglesia y la sociedad no tienen otra esperanza sino en ella". León XIII (1878-1903) expresó la misma convicción, comparándola con la aparición de la Cruz a Constantino en el año 312, en una situación desesperante, lo que determinó su conversión, el final de la era de las persecuciones y el inicio de siglos de esplendor para la Iglesia. "En los tiempos más remotos del Cristianismo - dice León XIII -, cuando sobre la Iglesia pesaba el yugo de los Césares, apareció la Cruz en el Cielo a un joven Emperador, y esa fue la causa y el indício del triunfo total. Pero también ante nuestros ojos brilla, con esta otra devoción, una nueva señal divina de victoria. En ella colocamos todas nuestras esperanzas y es de ella que debemos esperar la salvación". Pio XI y Pio XII hicieron suyas estas enseñanzas de León XIII, reafirmando así la importancia de tal devoción para la piedad y, además, para la comprensión de la Historia de la Iglesia en los Tiempos Modernos.

     Fue practicada por personas piadosas a lo largo de la Historia de la Iglesia, tomó características nuevas y ganó extraordinaria fuerza de expansión a partir de las revelaciones de Nuestro Señor a Santa Margarita María Alacoque (1647 -1690), religiosa del convento de la Visitación en Paray-Le-Monial, pequeña y encantadora ciudad afincada en el centro de Francia, en las márgenes del río Bourbince. La difusión de tal devoción provocó, ya en  sus inicios, reacciones furibundas de jansenistas, deístas, racionalistas, además de ciertos sectores de eclesiásticos y seglares que, en una especie de frente común, intentaron por varios medios, desde el ridículo hasta la calumnia, erradicarla de la piedad de los fieles.


La Última Cena. Giotto


     Su inicio se dio en vida del propio Nuestro Señor Jesucristo, en medio de los instantes sublimes que marcarían sus últimos días entre los hombres. Los apóstoles reunidos en torno de Él, escuchaban en la Última Cena las divinas palabras que anunciaban su muerte que estaba próxima, - y con ella la Redención del mundo -, y la fundación de la Santa Iglesia. En esos momentos el Apóstol San Juan, reclinaba su cabeza en el Pecho adorable del Redentor, escuchando los latidos de su Corazón: nacía de ese modo, la devoción al Sagrado Corazón de Jesús.

     Desde el inicio de sus apariciones, la devoción al Cor Iesu Sacratissimae se mostró como algo muy cercano al reinado material de Nuestro Señor Jesucristo sobre todos los pueblos de la tierra. Es por eso que, apenas iniciada, Él mismo le pidió al gran monarca Luis XIV que acoja esta devoción y la coloque en el centro de su fastuosa corte, donde debia recibir la veneración y homenajes del Reino de Francia, entonces la nación más pujante y poderosa de Occidente.

     Lastimosamente, la Francia de Luis XIV no escuchó este pedido...

     Ciento ochenta y cuatro años tuvieron que pasar para que una pequeña república, aún en formación, y bajo el liderazgo del Dr. Gabriel García Moreno, acogiera y tomara como propia la idea de entregar toda la nación a la protección del Sagrado Corazón de Jesús. Ese dichoso país fue el Ecuador.


Don Gabriel García Moreno y la Consagración
del Ecuador al Sagrado Corazón de Jesús 


     La Consagración del Ecuador al Corazón de Jesús, fue la primera en el mundo y fue profetizada por Nuestra Señora del Buen Suceso a la Madre Mariana de Jesús Torres, en el año de 1589, en su segunda aparición en el Monasterio de la Inmaculada Concepción de Quito. Además, dio la pauta para que después otras naciones lo hicieran también.


“En el siglo 19... 
un Presidente 
de veras cristiano... 
consagrará la República 
al Divino Corazón 
de mi Amantísimo Hijo, 
y esta consagración sostendrá 
la Religión Católica 
en los años posteriores, 
los cuales serán aciagos 
para la Iglesia”.



Dios siempre prepara sus escenarios por medio del sufrimiento y la humillación 



     Hay un hecho realmente maravilloso, que nos demuestra la predilección del Corazón de Jesús para con este país "Sagrario de América", así como también los intentos de las fuerzas del mal para destruirlo.



     Repasemos antes un poco la historia de los primeros años del Monasterio Real de la Inmaculada Concepción de Quito.



     Quince años después de su fundación, acontecida en 1577, fue elegida por votación como segunda Abadesa, Sor Mariana de Jesús Torres en 1592, como consecuencia de una grave enfermedad de su tia, la primera Priora y fundadora del Convento, la Venerable Madre María de Jesús Taboada, quién falleció al año siguiente, en 1593, a los 49 años de edad.



     La Madre Mariana gobernó durante su primer trienio a la testa del monasterio, con mucho tino, prudencia y caridad, como sería capaz de hacerlo una Abadesa de madura experiencia. Esta joven religiosa - tenía 29 años - había recibido el don de gobernar directamente de Dios y de su Madre Inmaculada. Prácticamente Jesús y María gobernaban el convento tan querido de la Bondad divina desde mucho tiempo antes de su fundacion, como lo detallaremos dentro de poco, y que siempre fue y será perseguido y calumniado hasta la consumación de los siglos.



Monasterio de la Inmaculada Concepción de Quito 


     Cuando llegó el momento de elegir a la Abadesa para un nuevo periodo, todo indicaba que se daria la reelección de la Madre Mariana, quien gobernaba el monasterio sapiencialmente, con la fortaleza necesaria para mantener la observancia rigurosa de la regla.

     Pero eso provocaba la envidia y el orgullo de ciertas religiosas nativas, o criollas, quienes luego de un proceso de relajamiento interior, y de decadencia progresiva en la práctica de la vida monástica, decidieron no cumplir más con la regla del convento, a la que consideraban muy rígida. La rebelión contra la autoridad, ostentanda en esos momentos por la Madre Mariana y las demás fundadoras españolas, había comenzado, y tomó más cuerpo a raíz de la elección de otra religiosa como nueva Abadesa.

     Con esta nueva Priora, débil de carácter y condescendiente con las rebeldes, la observancia de la regla comenzó a decaer, desapareció el silencio estricto, y se cometieron deslices en materia de clausura. En una palabra, comenzó el relajamiento de la perfección monástica.

     La Madre Mariana, viendo la situación tan dolorosa del convento que había fundado, pidió a su Superiora que frene las inobservancias. Pero ésta, a instancias de las insubordinadas, abusando de su poder, y con la anuencia del Obispo, mandó a encarcerlar por un mes, a la santa española junto con las demás Madres fundadoras y con las monjas fieles a la observancia, en una improvisada prisión cerca del coro inferior. Fueron veinticinco en total las prisioneras, acusadas vilmente de provocar la división en la Comunidad.


La Madre Mariana recluida en la prisión 


     En dicho sitio, lúgubre y húmedo, fueron expuestas las cautivas a toda clase de humillaciones. Las monjas revolucionarias les quitaban el velo a la fuerza, las flagelaban, les daban de comer en el piso, y las ofendían con mofas e improperios.

     Sufriendo tanta vejación, las inocentes recluidas rezaban en recogimiento, haciendo de la cárcel la antesala del Cielo, al mismo tiempo que las rebeladas las atormentaban con calumnias e insultos. Las esposas amantes del Cordero, imitaban en la prisión a su Divino Modelo, y con sacrificios, penitencias y oraciones, vida de continua inmolación, aplacaban la Justicia Divina, irritada por tantos crímenes que se cometían en el mundo, y por los relajamientos en el monasterio.

     Ante las injusticias de las Autoridades eclesiástica y monacal, la Madre Mariana llegó incluso a pedir los pasaportes de todas las españolas para regresar a su patria, llevando con ellas los restos de la Madre María Taboada, y declarar cerrado el monasterio. Recibió incluso el ofrecimiento de un canónigo, de llevarlas al Norte y allí obsequiarles el mejor de sus terrenos para la edificación de un nuevo convento, prometiendo proveerlas de todo lo necesario. Pero Dios Nuestro Señor había destinado una vocación grandiosa, como ya lo anticipamos, para ese lugar y para sus fundadoras, desde mucho tiempo atrás.


Cuerpos incorruptos de la Madre María Taboada
y de otras fundadoras del Monasterio
de la Inmaculada Concepción de Quito 


     Por eso mismo, la cárcel oscura fue visitada y santificada con la presencia del propio Dios, de su Bendita Madre, la Inmaculada Concepción, de San Francisco de Asís, y del Apóstol San Juan, quienes prodigaron con apariciones y revelaciones a todas y cada una de las santas fundadoras.

     En el presente artículo nos ocuparemos de la aparición del Apóstol del Amor.


Durante la Última Cena, cuando San Juan Evangelista escuchó latir el Corazón de Jesús, Nuestro Señor pensó en el Ecuador.


“Habrá profanaciones 
de la sagrada Eucaristía! 
¡Muchas veces, en esa época, 
los enemigos de Jesucristo, 
instigados por el demonio, 
robarán en las ciudades 
las Hostias Consagradas, 
con el único fin de profanar 
las Especies Eucarísticas! 
¡Mi Hijo Santísimo 
será arrojado al suelo 
y pisoteado por pies inmundos"


     Luego de que Nuestro Señor, la Santísima Virgen y San Francisco aparecieran a la Madre Mariana y a algunas de las fundadoras, otra de ellas, la Madre Magdalena de San Juan, vio al Evangelista San Juan, quien, amable y risueño, quería hablar con ella y contarle algo extraordinario.


Nuestro Señor y San Juan Evangelista
en la Última Cena. Giotto. 


     Le reveló que en la noche de la Última Cena, cuando había reclinado su cabeza en el Pecho de su Maestro, Nuestro Señor le dio a conocer varios secretos guardados en su Sagrado Corazón; uno de ellos fue el de la fundación del Monasterio que Él tanto amaba: el de la Inmaculada Concepción de Quito.

     San Juan conoció también que en ese sitio tan bendito, habría almas eucarísticas que tomarían sobre sí, la reparación de los sacrilegios cometidos contra la Víctima Divina.

     Como parte de ese secreto, la Madre Magdalena pudo ver el sacrilegio enorme que se cometería en la ciudad de Riobamba. La que sería entonces República del Ecuador - 1830 años después de la Muerte de Nuestro Señor - le fue presentada como el Calvario, y la ciudad de Riobamba, como el Gólgota, donde expiaba la Víctima Eucarística, en las violencias del doloroso amor, bajo los inmundos pies de hijos desnaturalizados, que daban muerte cruel e ignominiosa a un sacerdote, cuya hermosa alma, entraba inmediatamente en el Cielo, sin pasar por el Purgatorio, momentos antes de que terminaran en la tierra, las profanaciones eucarísticas que le siguieron a su martirio.1

     La religiosa pudo ver también que en ese mismo día, alguien se paseaba por las calles de Riobamba, y que al ser preguntado por amigos cómo estaba, les respondió con descaro: "Muy bien, pues pasé la noche más entretenida de mi vida agarrando curas". Y continuando su camino, al pasar delante de una construcción, una viga le cayó en la cabeza, matándolo en el acto, llendo su desgraciada alma al infierno.

     La Madre Magdalena contempló de igual manera los actos de reparación que hacían las personas simples del pueblo. Vio también a sus hermanas religiosas del Monasterio Concepcionista de Riobamba (fundado en 1605), así como todas las oraciones, desagravios y lágrimas que vertían las esposas del Cordero sin mancha, en los silenciosos muros de dicho claustro. Dichas reparaciones subían al Cielo como el humo del incienso, en la soledad de un templo, aplacando la ira del Señor. El día era muy triste, llovía, y la naturaleza lloraba el sacrilegio sin nombre que sufría su Creador.


El Beato, Padre Emilio Moscoso, SJ
muerto por las tropas liberales 

     El Apóstol le reveló que Dios, de algún modo se valió de ese sacrilegio público, para reparar las muchas profanaciones ocultas de las que era víctima la Sagrada Eucaristía.

     La Madre Magdalena conoció que el Convento de Quito, era el sitio destinado por el Corazón de Jesús, para desagraviar el sacrilegio del 4 de mayo de 1897 y los posteriores. Vio entonces todas las penitencias y actos públicos de humildad que las religiosas del monasterio harían y cómo con esto muchas faltas serían perdonadas. "Quien me diera -decía ella- poder vivir en esos tiempos, para unirme a mis hermanas, y tomar parte activa y personal con ellas, en esos actos de reparación".


Monasterio de la Inmaculada Concepción
de Riobamba


     Conoció de igual forma, que de no haberse dado tales reparaciones, un gran castigo hubiese caído sobre la culpable República del Ecuador, la cual habría sucumbido ante una terrible inundación, a no ser por los sacrificios de las vírgenes del Monasterio de la Inmaculada Concepción.

     Con seguridad, las Madres conceptas, reparan actualmente las innumerables ofensas cometidas contra la Sagrada Eucaristía: comuniones en pecado mortal, con ropas indecentes, en un mundo que ha perdido la brújula y la noción del bien y del mal. A esto añadimos formas actuales de distribución de las Hostias sagradas, que no pocas veces desembocan infelizmente en el robo sacrílego de ellas para ritos satánicos. 


Los santos Ángeles llenos de dolor e indignación
recogiendo las sagradas hostias
que fueron echadas al piso por los liberales sacrílegos y pisoteadas por sus caballos


Fuentes:
- catolicismo.com.br
- circulo-pio-ix.org
- Padre Manuel de Souza Pereira, Vida          admirable de la Venerable Madre                  Mariana de Jesús Torres.

1. El 4 de mayo de 1897 las tropas liberales irrumpieron en el colegio de San Felipe Neri de la ciudad de Riobamba, violentaron el Sagrario, y tirando al piso las hostias consagradas, hicieron que sus caballos las pisoteen. El padre jesuita Emilio Moscoso, rector del colegio desde 1893, salió en defensa de la Sagrada Eucaristía, y por ello fue martirizado. 


El Beato Padre Emilio Moscoso, SJ.
Mártir de la Eucaristía 


martes, 16 de junio de 2020

19 de Junio: DÍA DE ORACIÓN, PENITENCIA Y AYUNO EN HONOR DEL CORAZÓN DE JESÚS






19 de Junio –

SOLEMNIDAD 
DEL SAGRADO CORAZÓN 
DE JESÚS

Día de oración, penitencia y ayuno


     Ofrezcamos un día de penitencia, en espírito de expiación, por todas las ofensas cometidas contra el Divino Corazón que tanto ha amado a los hombres. 

     En el horizonte, se avisoran días muy difíciles para la Iglesia.

     Recientemente, en Europa, tras profanar una imagen religiosa, sus atacantes escribieron en ella "Dios está muerto" y le pintaron la estrella del satanismo.

     Los enemigos de Dios están, más que nunca, dispuestos a no descansar por desterrar de entre los hombres la idea de Dios, destruir su Iglesia, y conducir al mundo a la República Universal totalitaria de corte  comunista, cuya realización la masonería desde hace tantos siglos prepara. 

     Es necesario, por lo tanto, pedir al Sagrado Corazón de Jesús que no permita que nos apartemos de Él, y que nos conceda toda la sabiduría, la audacia y el valor para luchar contra los enemigos de su Santa Iglesia y  proclamar con valentía que ¡Dios no muere!

     Es imprescindible, más que nunca, implorar la inmediata intervención de Dios en los acontecimientos actuales, para que sus enemigos sean derrotados, para que el mundo sea purificado y se convierta, y para que se realize el advenimiento del Reino de los Sagrados Corazones de Jesús y de María en la tierra.

     Para tal fin, solicitamos a los sacerdotes, a los religiosos y a los feligresía en general que se unan, espiritualmente, este viernes 19 de junio, a un día de reparación e impetración, que puede ser efectuado de las más diversas formas:

     A título de ejemplo, mencionamos las modalidades siguientes: [1] Ofrecer espiritualmente, en un momento de recogimiento y oración, las misas del 19 de junio celebradas por los sacerdotes en sus capillas; [2] ofrecer la comunión, sacramental o espiritual, en reparación; [3] recitar el Santo Rosario; [4] meditar la Pasión de Nuestro Señor Jesucristo; [5] ofrecer sacrificios; y [6] ayunar. Tambien sugerimos a los participantes que recen las Letanías del Sagrado Corazón de Jesús y, que privada o públicamente, renueven el Acto de Consagración al Sagrado Corazón (ambas oraciones están al final de este texto).

     Con la esperanza de que sea promovida UNA GRAN CRUZADA DE REPARACIÓN, animamos a los Pastores y a los fieles a unirse a esta iniciativa y a promoverla lo mayormente posible.

     Si está dispuesto (a) a aconpañarnos este viernes 19 de junio, le agradeceremos su confirmación con un mensaje en la parte inferior, en
COMENTARIOS (de no tener cuenta de Google, puede enviarlo como Anónimo).

Invoquemos, con confianza, a los Sagrados Corazones de Jesús y de María: 

"Haced nuestros corazones conformes a los Vuestros".




LETANÍAS AL SAGRADO CORAZÓN DE JESÚS 


Señor, ten piedad de nosotros, 
Señor ten piedad de nosotros.

Cristo, ten piedad de nosotros, 
Cristo ten piedad de nosotros.

Señor, ten piedad de nosotros. 
Señor ten piedad de nosotros.

Cristo, óyenos, 
Cristo, óyenos, 

Cristo, escúchanos. 
Cristo, escúchanos. 

Dios Padre Celestial,
ten piedad de nosotros.

Dios Hijo, Redentor del mundo, 
ten piedad de nosotros.

Dios Espíritu Santo, 
ten piedad de nosotros.

Santísima Trinidad, que eres un solo Dios, ten piedad de nosotros.

Corazón de Jesús, Hijo del Eterno Padre, ten piedad de nosotros.

Corazón de Jesús, formado en el seno de la Virgen Madre por el Espíritu Santo, ten piedad de nosotros.

Corazón de Jesús, unido sustancialmente al Verbo de Dios, ten piedad de nosotros.

Corazón de Jesús, de infinita majestad, ten piedad de nosotros.

Corazón de Jesús, templo santo de Dios, ten piedad de nosotros.

Corazón de Jesús, tabernáculo del Altísimo, ten piedad de nosotros.

Corazón de Jesús, casa de Dios y puerta del cielo, ten piedad de nosotros.

Corazón de Jesús, horno ardiente de caridad, ten piedad de nosotros.

Corazón de Jesús, santuario de la justicia y del amor, ten piedad de nosotros.

Corazón de Jesús, lleno de bondad y de amor, ten piedad de nosotros.

Corazón de Jesús, abismo de todas las virtudes, ten piedad de nosotros.

Corazón de Jesús, digno de toda alabanza, ten piedad de nosotros.

Corazón de Jesús, Rey y centro de todos los cora­zones,­ ten piedad de nosotros.

Corazón de Jesús, en quien se hallan todos los tesoros de la sabiduría y de la ciencia, ten piedad de nosotros.

Corazón de Jesús, en quien reside toda la plenitud de la divinidad, ten piedad de nosotros.

Corazón de Jesús, en quien el Padre se complace, ten piedad de nosotros.

Corazón de Jesús, de cuya plenitud todos hemos recibido,­ ten piedad de nosotros.

Corazón de Jesús, deseado de los eternos collados, ten piedad de nosotros.

Corazón de Jesús, paciente y lleno de misericordia, ten piedad de nosotros.

Corazón de Jesús, gene­roso­ para todos los que te invocan, ten piedad de nosotros.

Corazón de Jesús, fuente de vida y santidad, ten piedad de nosotros.

Corazón de Jesús, propiciación por nuestros pecados, ten piedad de nosotros.

Corazón de Jesús, colmado de oprobios, ten piedad de nosotros.

Corazón de Jesús, triturado por nuestros pecados, ten piedad de nosotros.

Corazón de Jesús, hecho obediente hasta la muerte, ten piedad de nosotros.

Corazón de Jesús, traspasado por una lanza, ten piedad de nosotros.

Corazón de Jesús, fuente de todo consuelo, ten piedad de nosotros.

Corazón de Jesús, vida y resurrección nuestra, ten piedad de nosotros.

Corazón de Jesús, paz y reconciliación nuestra, ten piedad de nosotros.

Corazón de Jesús, víctima por los pecadores, ten piedad de nosotros.

Corazón de Jesús, salvación de los que en ti esperan, ten piedad de nosotros.

Corazón de Jesús, esperanza de los que en tí mueren, ten piedad de nosotros.

Corazón de Jesús, delicia de todos los santos, ten piedad de nosotros.

Cordero de Dios, que quitas el pecado del mundo, perdónanos Señor.

Cordero de Dios, que quitas el pecado del mundo, escúchanos Señor.

Cordero de Dios, que quitas el pecado del mundo, ten piedad de nosotros.

Jesús, manso y humilde de Corazón, haz nuestro corazón semejante al tuyo.

Oración

Oh Dios todopoderoso y eterno, mira el Corazón de tu amantísimo Hijo, las alabanzas y satisfacciones que en nombre de los pecadores te ofrece, y concede el perdón a éstos que piden misericordia en el nombre de tu mismo Hijo, Jesucristo, el cual vive y reina contigo por los siglos de los siglos. Amén




CONSAGRACIÓN AL SAGRADO CORAZÓN DE JESÚS 
(Oración compuesta 
por el Papa León XIII, junto con la Encíclica Annum sacrum (25-5-1899) para consagrar el género humano al Sagrado Corazón)


     Jesús, dulcísimo Redentor del género humano, míranos postrados humildemente delante de tu Altar (ante tu Presencia); tuyos somos y tuyos queremos ser, y a fin de estar más firmemente unidos a ti, he aquí que, hoy día, cada uno de nosotros se consagra espontáneamente a tu Sagrado Corazón.

     Muchos, Señor, nunca te conocieron; muchos te desecharon al quebrantar tus Mandamientos;
compadécete, Jesús, de los unos y de los otros, y atráelos a todos a tu Santo Corazón.

     Sé Rey, ¡Señor!, no solo de los fieles que jamás se separaron de ti, sino también de los hijos pródigos que te abandonaron; haz que vuelvan pronto a la casa paterna, no sea que perezcan de miseria y de hambre.

     Sé Rey de aquellos a quienes engañaron opiniones erróneas y desunió la discordia; tráelos al puerto de la Verdad y a la unidad de la Fe,
para que luego no quede más que un solo rebaño y un solo Pastor.

     Sé Rey de los que aún siguen envueltos en las tinieblas de la idolatría o del islamismo.

     A todos dígnate atraerlos a la luz de tu Reino.

     Mira, finalmente, con ojos de misericordia, a los hijos de aquel pueblo, que en otro tiempo fue tu predilecto; que también descienda sobre ellos, como bautismo de redención y vida, la sangre que reclamó un día contra sí.

     Concede, Señor, a tu Iglesia incolumidad y libertad segura,
otorga a todos los pueblos la tranquilidad del orden; haz que del uno al otro polo de la tierra resuene esta sola aclamación:

     “Alabado sea el Divino Corazón,
por quien hemos alcanzado la salvación; a Él gloria y honor, por los siglos de los siglos”. Amén.





Entrada destacada

La Hermana Lucía predijo que sin la consagración de Rusia al Inmaculado Corazón de María, Estados Unidos caería de algún u otro modo, bajo las garras del comunismo

† IHS In memoriam del Señor Gonzalo Larraín Campbell      Tenemos el penoso deber de comunicar el fallecimiento del sr. Gonzalo Larrain C...