lunes, 30 de noviembre de 2020

La vacuna más segura contra el coronavirus

 






Por Roberto De Mattei


     En las últimas semanas, algunas de las compañías farmacéuticas más importantes del mundo han anunciado la inminente producción de vacunas contra el covid 19. Al comentar esta noticia, un prestigioso virólogo italiano, el profesor Andrea Crisanti, ha hecho una declaración llena de sentido común. Cuando se le preguntó si se vacunaría ahora, dio la siguiente respuesta: «Normalmente se necesitan de cinco a ocho años para producir una vacuna. Por eso, no disponiendo de datos, no me pondría la primera vacuna que apareciera en enero. Me gustaría tener la seguridad de que la vacuna ha tenido oportunidad de probarse y de que satisface todos los criterios de seguridad y eficacia. Como ciudadano, tengo derecho a ello, y no estoy dispuesto a aceptar un atajo».

     Es una respuesta llena de sentido común, y es además coherente con el principio de precaución que tanto se invoca hoy para la protección del medio ambiente. No se entiende cómo es que ese principio no deba aplicarse también en el terreno de la salud. El profesor Crisanti no es contrario a las vacunas, pero sostiene acertadamente que los comunicados de prensa de las empresas farmacéuticas no bastan para garantizar la seguridad de ellas, y está a la espera de datos científicos que sean posteriormente verificados por agencias dedicadas a ello. Por este mensaje de prudencia, ha sido demonizado por los medios de difusión y por algunos de sus colegas.

      Crisanti se ha defendido con una carta al director publicada en Il Corriere della Sera el pasado día 23, en la que entre otras cosas afirma: «Los guardianes de la ortodoxia científica no admiten vacilaciones ni indecisiones. Exigen un acto de fe a quienes no disponen de información privilegiada. “La vacuna funcionará”, exclaman indignados. Soy el primero que espero que así sea. Con todo, me tomo la libertad de objetar que la vacuna no es un amuleto. Dejemos la fe para la religión y las dudas y el debate a la ciencia, de la que son estímulo y garantía».

     He dado espacio a estas declaraciones porque, a mi juicio, son la voz del sentido común en una época en la que con frecuencia se pierde el buen uso de la razón. Quien, como nosotros, no es inmunólogo ni microbiólogo, y no está por tanto en condiciones de hacer previsiones científicas y sólo puede esforzarse por no renunciar al buen uso de la lógica, no puede menos que dar toda la razón al profesor Crisanti. Pero como además hacer uso de la razón es necesario vivir esta pandemia a la luz de la fe, podemos señalar la existencia de un remedio para el coronavirus que es indudablemente el más eficaz, porque no sólo previene los males del cuerpo, que todos temen, sino también los mucho más peligrosos del alma, de los que nadie habla.

      Me refiero a la Medalla Milagrosa, cuya festividad se celebra el 27 de noviembre. Fue la propia Virgen la que un día de 1830 se apareció a Catalina Labouré, novicia de 24 años, en la casa matriz de las Hijas de la Caridad en la parisina calle Bac. Catalina Labouré recuerda: «Vi formarse en torno a la Santísima Virgen un cuadro de forma más bien ovalada sobre el cual, arriba, se podían leer como haciendo un semicírculo que salía de la mano diestra de la Virgen estas palabras escritas en letras de oro: “Oh María sin pecado concebida, rogad por nosotros que recurrimos a Vos”. Entonces oí una voz que me dijo: “Manda acuñar una medalla siguiendo este modelo. Todas las personas que la porten obtendrán grandes gracias, sobre todo si la llevan al cuello. Las gracias serán abundantes para quienes la lleven con confianza”. En ese momento tuve la impresión de que el cuadro se daba la vuelta y vi el reverso de la medalla. En él figuraba la letra M (inicial de María) bajo una cruz que tenía por base la letra I (inicial de Jesús en latín.) Más abajo había dos corazones, uno rodeado de espinas (el de Jesús) y el otro traspasado por una espada (el de María). Por último, todo estaba circundado de doce estrellas. Luego, todo desapareció como si se apagara, y me quedé llena de, no sé, de buenos sentimientos, de alegría y consuelo».




      En 1832 se acuñaron los 1500 primeros ejemplares de la medalla que había pedido la Virgen. A partir de entonces se multiplicaron las gracias y milagros: pecadores convertidos, moribundos que sanaban, peligros alejados… toda clase de gracias. La parroquia parisina de Nuestra Señora de las Victorias se convirtió en un centro de extraordinaria propagación. Catalina Labouré llevó a cabo silenciosamente el apostolado de la Medalla Milagrosa hasta su muerte, que tuvo lugar el 31 de diciembre de 1876. Para aquellas fechas, la cantidad de medallas distribuidas superaba ya el millón. El fruto más sonado de la nueva devoción fue la conversión del judío Alfonso Ratisbonne, al que se le apareció la Virgen de la Medalla milagrosa el 20 de enero de 1842 en la iglesia de Sant’Andrea delle Frate en Roma.

      En 1894, con ocasión del cincuentenario de las apariciones de la calle Bac, León XIII declaró auténtica la milagrosa conversión de Ratisbonne y estableció la festividad de la Medalla, para que se celebrase el 27 de noviembre de cada año. El 27 de julio de 1947, Catalina fue canonizada por Pío XII, y actualmente su cuerpo se venera en la capilla de las apariciones en la calle Bac, junto a la de Santa Luisa Marillac, fundadora junto con San Vicente de Paúl de las Hijas de la Caridad.

       ¿Por qué escogió la Virgen una simple medalla para distribuir sus gracias? Por la misma razón por la que eligió a una humilde novicia como destinataria de su mensaje: demostrar que la Providencia se vale siempre de instrumentos aparentemente insignificantes para derrotar a enemigos que se creen invencibles: «Dios ha escogido lo insensato del mundo para confundir a los sabios; y lo débil del mundo ha elegido Dios para confundir a los fuertes; y lo vil del mundo y lo despreciado ha escogido Dios, y aún lo que no es, para destruir lo que es» (1 Cor.1,27-29).

      En su aparición del 27 de noviembre a Santa Catalina Labouré, la Virgen apoya victoriosa los pies sobre el mundo, y tiene en las manos otro orbe más pequeño y se lo ofrece a Dios. Si se lo ofrece es porque le pertenece. María, mediadora de todas las gracias y corredentora del género humano, es también Reina del Cielo y de la Tierra. El mundo es de Ella y no del dirigente del mundialismo. Hay un orden mundial que es santo, y es suyo.

      El 19 de julio de 1931, con motivo del proceso de beatificación de Santa Catalina Labouré, Pío XI afirmó refiriéndose a los males que aquejaban a la Iglesia: «En estos días refulge la Medalla Milagrosa, como para recordarnos de modo visible y palpable que todo es posible para la oración, incluso los milagros, y sobre todo los milagros. Es ya de por sí un gran milagro que los ciegos vean… Pero hay otro milagro que debemos pedir a María, Reina de la Medalla: que vean los que no quieren ver».

      La Medalla Milagrosa se bendice y se lleva puesta, preferiblemente al cuello. Sus devotos no sólo la portan al cuello o en el vestido, sino que la siembran en las propias casas, donde sea que hay dolor y pecado; puede propagarse por todas partes.

      Llevada con fe por numerosos católicos en todo el mundo, la Medalla Milagrosa sigue cumpliendo hoy su extraordinaria misión y es una portentosa vacuna contra los males de nuestro tiempo. El último gran milagro que le pedimos es que se disipen las tinieblas del caos que envuelven al mundo en que vivimos.


Nota:

Roberto de Mattei enseña Historia Moderna e Historia del Cristianismo en la Universidad Europea de Roma, en la que dirige el área de Ciencias Históricas. Es Presidente de la “Fondazione Lepanto” (http://www.fondazionelepanto.org/); miembro de los Consejos Directivos del “Instituto Histórico Italiano para la Edad Moderna y Contemporánea” y de la “Sociedad Geográfica Italiana”. De 2003 a 2011 ha ocupado el cargo de vice-Presidente del “Consejo Nacional de Investigaciones” italiano. Entre 2002 y 2006 fue Consejero para los asuntos internacionales del Gobierno de Italia. Y, entre 2005 y 2011, fue también miembro del “Board of Guarantees della Italian Academy” de la Columbia University de Nueva York. Dirige las revistas “Radici Cristiane” (http://www.radicicristiane.it/) y “Nova Historia”, y la Agencia de Información “Corrispondenza Romana”- 

Se describe a sí mismo como "sobre todo ... discípulo del profesor Plinio Corrêa de Oliveira ".

Es autor de muchas obras traducidas a varios idiomas, entre ellas: La dittatura del relativismo traducido al portugués, polaco y francés) y . El cruzado del siglo XX. Plinio Corrêa de Oliveira 


CAMPAÑA DE DIFUSIÓN DE LA MEDALLA MILAGROSA 





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VIDEO

LA RETUMBANTE CONVERSIÓN DEL BANQUERO JUDÍO ALFONSO RATISBONNE POR MEDIO DE LA MEDALLA MILAGROSA



viernes, 27 de noviembre de 2020

Lágrimas, la suave manifestación de la profética melancolía de la Santísima Virgen

 





     En algunas ocasiones la Santísima Virgen ha manifestado con lágrimas su dolor causado por la decadencia del mundo contemporáneo.

     Decadencia originada por los pecados individuales y sus efectos sobre todas las esferas del acontecer humano: desde la sociedad temporal hasta el interior de la sociedad espiritual, esto es, de la Santa Iglesia.

     Las manifestaciones de dolor ante los pecados de los hombres se han visto reflejadas en algunas apariciones de la Madre de Dios.

     En 1846, en La Salette, Francia, por ejemplo, Melania, la pequeña vidente, quiso consolar a María Santísima, quien lloraba copiosamente. 

     ¡Cualquiera de nosotros, ¿no querría hacer lo mismo, incluso, llorar junto a la Reina del Cielo acompañándola en su dolor? 






     Melania escribió: “Quise lanzarme en sus brazos y decirle: ‘¡Mi madre querida, no llores! Quiero amarte por todos los hombres de la Tierra”.

     De hecho, una situación similar sería propensa a causar compasión en cualquier corazón verdaderamente católico. 

     La Virgen cubría su rostro con las manos y las lágrimas caían por su vestido. 

     Nuestra Señora lloraba y se lamentaba en esa ocasión, entre otras cosas, por los pecados causados por la inobservancia del descanso dominical, por las blasfemias y por la degradación moral del clero. Esto último, encerraba una gravedad mucho mayor.


Acontecimientos que dejaron rastros de destrucción


Santa Catalina Labouré y Nuestra Señora de las Gracias



     En 1830, 16 años antes de las apariciones de La Salette, la Madre de Dios se había manifestado a Santa Catalina Labouré, pronunciando las siguientes palabras: 

     “Estos tiempos son muy malos. Las calamidades se precipitarán sobre Francia. El trono será derribado. El mundo entero será trastornado por males de todo orden”. 

     La vidente pudo notar en la Virgen un rostro muy entristecido. Ella no lloró, pero talvez sus lágrimas permanecieron dolorosamente reprimidas en su tierno corazón de Madre, para no alarmar demasiado a Santa Catalina de las crisis políticas y sociales que se desencadenarían luego de que Carlos X, Rey de Francia, sea depuesto en ese mismo año, 1830.

     De cualquier forma, son lamentaciones causadas por las graves consecuencias de los pecados cometidos contra instituciones milenarias de la Cristiandad, y las revelaciones a Santa Catalina anunciaban, con décadas de anticipación, la revolución de la Comuna de París (1871) y, un poco después, la explosión del comunismo en Rusia (1917). Tristes acontecimientos que han dejado hasta hoy su rastro de destrucción en la civilización cristiana. 


Los pecados colectivos ultrajan el Corazón Inmaculado de María

     En 1895, en Ecuador, la revolución liberal traería consigo una cruenta persecución contra la Iglesia Católica, acompañada de un ateísmo militante que no tardó en lanzar un feroz ataque contra templos sagrados, y el apresamiento cuando no el martirio, de religiosos, como el del Beato Padre Emilio Moscoso, Rector del colegio “San Felipe Neri” de Riobamba, asesinado por la espalda el 4 de mayo de 1897. En dicha ocasión, los liberales profanaron de manera monstruosa las formas consagradas, burlándose de ellas y pisoteándolas; profanaron también el Sagrario de la capilla, disparando contra él y rompiéndolo a culatazos, acribillaron todas las imágenes de santos y simularon una ejecución de la imagen de la Santísima Virgen, para finalmente saquear el colegio.

     Poco después, ya en el siglo XX, en1904, los liberales expidieron una “ley de cultos”, que prohibió la fundación de órdenes y congregaciones católicas, suprimió los noviciados de las órdenes contemplativas y buscó la disolución de los institutos de clausura; convirtió a los religiosos en “interdictos” para administrar sus bienes. Incluso se llegó a expedir una ley mediante la cual se pretendía derogar los decretos de Consagración de la República a los Sagrados Corazones de Jesús y de María, que afortunadamente no fue aprobada debido a las voces de protesta de la población.

     Pero lo más grave se dio el 4 de octubre de 1902, cuando se expidió la ley del matrimonio civil, con la que se desconocía todo el valor legal del matrimonio religioso-sacramental, estableciendo además el divorcio. La institución milenaria del matrimonio había sido socavada, y le aguardaba un tormentoso Calvario. Con la implantación del divorcio, quedarían abiertas las puertas para la corrupción total de las costumbres y el aniquilamiento de la familia, causando nuevos e indecibles dolores al Corazón Inmaculado de María.


Comedor del Colegio San Gabriel de Quito.
El establecimiento religioso fue fundado en 1862,
durante el Gobierno de Don Gabriel García Moreno



     Ella, así lo manifestó en la noche del viernes santo 20 de abril de 1906, cuando en el Colegio San Gabriel de Quito, una hermosa oleografía de la Santísima Virgen de los Dolores, y que pendía de una de las paredes del comedor, abría y cerraba sus párpados, mientras mostraba expresiones faciales semejantes a los de una persona viva.

     Si bien, la imagen del cuadro no lloró, resultó inmensamente simbólico el hecho de que el parpadeo milagroso se diese en una imagen que representaba los siete dolores de la Madre del Redentor. No es para nada desacertado creer que la Virgen expresaba su inmensa tristeza por la aprobación de ese pecado colectivo, el divorcio. Es más, y como para que no quedaran dudas, el prodigio se repitió en junio y julio del mismo año en otras cinco ocasiones.



Foto del Cuadro original de la Virgen Dolorosa del Colegio San Gabriel de Quito



Lágrimas maternales y un urgente aviso

     Cuando una madre derrama lágrimas frente a sus hijos es por una razón seria. Por tanto, se podría afirmar que cuando una imagen de la Santísima Virgen derrama sus lágrimas, es porque Ella tiene un mensaje urgente para toda la humanidad.

     En 1973, en la ciudad de Akita, Japón, la Hermana Agnes (Inés) Katsuko Sasagawa, de las Siervas de la Sagrada Eucaristía, sintió como que una imagen de María Santísima, que tienen en la capilla del convento de dicha congregación, cobrara vida, y le habló por el fenómeno místico de locución interior. Cabe resaltar que Sor Agnes padecía de sordera, que frecuentemente se agudizaba. La estatua milagrosa, de una sola pieza, fue tallada a fines de la década de los 60 por el artista japonés Saburo Wakasa, tomando como modelo una estampa de Nuestra Señora de Todos los Pueblos, de Ámsterdam, pero dándole rasgos faciales japoneses. La imagen representa a la Virgen María con los brazos abiertos, extendidos hacia abajo —como en la Medalla Milagrosa—, de pie sobre el globo terráqueo y con la espalda arrimada a una gran cruz. El conjunto, que mide unos 90 centímetros de altura, fue tallado en madera dura de árbol de Judea, sin ningún tipo de uniones o ensambles.


Sor Agnes Sasagawa y la Imagen de la Virgen de Akita



     El 13 de octubre de 1973, la Hermana Agnes recibió un mensaje de extrema gravedad para el mundo. En dicho mensaje, Nuestra Señora dijo:

     "Lloro porque la humanidad no acepta mi invitación maternal a la conversión. Los signos de mi inmenso dolor ... no se creen. El hombre se está volviendo cada vez más corrompido, impío, perverso y cruel. Un castigo peor que el diluvio está a punto de caer sobre esta pobre y pervertida humanidad. El fuego descenderá del cielo. Si la gente no se arrepiente, esto sucederá. La acción del demonio infiltrará hasta la iglesia. Iglesias y altares serán destruidos. El demonio se concentrará especialmente en las almas dedicadas a Dios. Esta será la señal de que Dios en Su justicia ha fijado, a partir de ahora, la hora de Su gran manifestación. Lloro porque la iglesia sigue el camino de la división, de la pérdida de la verdadera fe. Lloro porque, en gran número, las almas de mis hijos se pierden y van al infierno...".



Imagen de Nuestra Señora de Akita



     Un mes antes de estas alocuciones, en julio, una herida sangrante apareció en la mano derecha de la imagen de Nuestra Señora, en la capilla. En septiembre, la imagen comenzó a sudar de la cara a los pies. Los ojos, anegados en lágrimas, corrían por su rostro, mientras un olor a fragancia dulce llenaba la capilla. Esto ocurrió muchas veces en la presencia de otras personas, incluyendo al obispo del lugar, John Ito. La imagen lloró durante seis años consecutivos, en un total de 101 ocasiones.


Nuestra Señora llora y su imagen es condenada a la desaparición.

     El 13 de mayo de 1982, en la Basílica de San Juan de Dios de Granada, España, la imagen de Nuestra Señora de las Lágrimas, un busto de medio cuerpo del siglo 18, vertió lágrimas de sangre.

     Más de 70.000 fieles acudieron a venerarla, y muchas de ellos, provenientes de Granada y de toda Andalucía relacionaron las lágrimas de la Virgen con el mensaje de Fátima y con la situación de España y del mundo, particularmente en relación al peligro comunista y a la inmoralidad. Ciertamente tenían razón...

     En octubre de ese año, el Partido Socialista Obrero Español, PSOE, subía al poder, y poco después, algunos de sus líderes destacaban reiteradamente la gran revolución cultural que impulsaban en la nación ibérica. El entonces vicepresidente de Gobierno, Alfonso Guerra se jactó entonces, chabacanamente, de que el PSOE realizaría transformaciones tan grandes que "a España no la va a reconocer ni la madre que la parió". No menos enfático fue el socialista andaluz José Rodríguez de la Borbolla cuando anunció: "Estamos cambiando al país y le vamos a dar la vuelta como a un calcetín" 

     Dejando de lado las metáforas, Guerra explicó luego de unos años el alcance de la revolución emprendida por el PSOE: "Hemos hecho una revolución silenciosa en las costumbres (...) El pueblo español es el más tolerante en las costumbres, el más progresista en las costumbres, el que se declara más de izquierdas (...) Hemos hecho una revolución absolutamente tremenda. No nos hemos dado cuenta, casi, que es mejor todavía. Hay una revolución cultural en este país verdaderamente asombrosa. Que queda mucho por hacer, sin la menor duda. Pero hay apetencia (...) Y esas revoluciones, que son mucho más calladas que las revoluciones políticas, se están dando en España".


     Para la revolución emprendida en ese país y que luego se esparció por toda Europa, las expropiaciones, el colectivismo y la violencia, quedarían en segundo plano. Era necesario minar los cimientos de la familia, y la libertad religiosa.

     Para eso impulsaron leyes a favor de las uniones homosexuales, del divorcio exprés, del aborto, de la Educación para la ciudadanía, de la memoria histórica, de retirar los símbolos religiosos en el ámbito educativo sin importar la titularidad pública o privada de los centros, para lograr, en definitiva, una ruptura silenciosa pero radical con la tradición cristiana, y lograr ante todo, por medio de tácticas nuevas y sin llamar la atención de la opinión pública, cambiar las mentalidades y crear un nuevo tipo humano. 

     Diríamos que esa revolución logró sus propósitos, y previendo sus efectos tan funestos, la imagen de la Virgen de los Dolores de Granada, vertió lágrimas, y de sangre.



Nuestra Señora de las Lágrimas de Granada



     De modo inexplicable, las autoridades eclesiásticas levantaron un muro de silencio ante el increíble suceso y decidieron poco después, destituir al párroco y sorprendentemente, retirar la imagen de la Basílica. Nunca más se supo de ella.


Tres razones por los que llora la Santísima Virgen

     En Fátima, en sus apariciones a los tres pastorcitos, Nuestra Señora dio a notar su aprehensión por los “errores de Rusia” que se esparcirían por todo el mundo, así como por los sufrimientos que abatirían a las naciones y al Santo Padre.

     Nuestra Señora no lloró visiblemente en Portugal en 1917, pero sí lo hizo en julio de 1972, en la famosa lacrimación de la Imagen Peregrina de Nuestra Señora de Fátima, en Nueva Orleans, Estados Unidos.


Imagen Peregrina de Nuestra Señora de Fátima
que lloró en Nueva Orleans, en julio de 1972



     ¿Por qué razón demostró Ella en dicha ocasión tanta tristeza? Ciertamente por los mismos motivos por los que lloró en distintos lugares y fechas aquí descritos hace poco, esto es, por los pecados individuales, por los pecados colectivos y por la profunda crisis en la Santa Iglesia.

     Con un añadido: ¡esos pecados son constantes! No han otorgado ni siquiera el mínimo descanso al corazón adolorido de la Madre de Dios.


Para el "católico" actual la Iglesia ya no es su Madre ni su Maestra

     En los Estados Unidos, en una encuesta hecha en 2019, alrededor de seis de cada diez católicos (61%) dijeron estar a favor de permitir que homosexuales y lesbianas se casen. La unión entre personas del mismo sexo se volvió legal en los Estados Unidos luego de un fallo de la Corte Suprema en 2015.

     En Europa occidental, una gran mayoría de católicos dijeron en 2017 que apoyaban la unión legal entre personas del mismo sexo. Ese fue el caso de los Países Bajos (92%), el Reino Unido (78%), Francia (74%) y Alemania (70%). Dicha unión es legal en la mayoría de los países de Europa occidental encuestados. En Suiza e Italia, el 76% y el 57% de los católicos, respectivamente, dijeron en 2017, que apoyan la unión homosexual.

     En cuanto a las opiniones de los católicos sobre la homosexualidad en general, en una encuesta global realizada en 2019, católicos de los cinco continentes dijeron que la sociedad debería aceptar la homosexualidad. En Canadá, casi nueve de cada diez católicos (87%) adoptaron esta opinión, en Argentina (80%), Estados Unidos (76%), México (72%) y Brasil (71%). ), España (91%), Australia (81%), Filipinas (80%) y Sudáfrica (62%).

     Nótese los altos porcentajes de católicos favorables a la homosexualidad, pese a que la Iglesia Católica enseña que "los actos homosexuales son intrínsecamente desordenados".

     Ante tantas ofensas contra Dios y su Santísima Madre, los católicos fieles deben actuar como lo hizo Melania, en la Salette, en 1846. Si amáramos a Nuestra Señora tendríamos el deseo único de intentar consolarla como lo hizo la pequeña vidente ante el llanto desconsolado de la Virgen. Y el mejor consuelo que podríamos dar a la Madre Celestial consistiría en evitar, en primer lugar, todo pecado individual.

     Si así lo hiciéramos, los pecados de las naciones, y los que son cometidos dentro de la Iglesia, se volverían de algún modo, menos frecuentes y menos ofensivos a Dios y a su Purísima Madre
.







Fuentes:
Agencia Boa Imprensa
Revista Tesoros de la Fe
Francisco Casavi
Life Site News
Plinio Correa de Oliveira.info

jueves, 12 de noviembre de 2020

Noticias de actualidad: SUICIDIOS EN ECUADOR.- El aumento del suicidio, reflejo del apagamiento de la luz de la fe





      La sociedad moderna se ha construido como una civilización anticristiana. Una civilización anticristiana es un mundo inhumano. El enfrentamiento con Dios comporta la destrucción del hombre ya en este mismo mundo. 

     Cuando quienes nos rodean se dan cuenta del vacío de sus vidas, ya no se giran para echar mano del salvavidas de la fe. Solamente encuentran consuelo en el alcohol, las drogas, el cibersexo o el balcón por donde lanzarse. 

     Lo menos malo que puede pasar es que estas personas estén tan hundidas que no tengan capacidad de reacción.

     El ser humano es la criatura capaz del desprecio de sí hasta el abandono en Dios y del abandono de Dios hasta la destrucción de sí mismo. No hay simetría entre una cosa y otra. Cuando el hombre se somete por completo a Dios, el hombre alcanza su plenitud, pero cuando el hombre se enfrenta con Dios lo único que consigue es arruinarse a sí mismo. 

     No es de  sorprender que en estos días de pandemia, y de crueles confinamientos,   aumenten los suicidios, las separaciones y los conflictos matrimoniales, pues el mundo viene viviendo aletargado en el sinsentido de la existencia.

     El Ecuador no está exento de dicho sinsentido. Es un ejemplo del apagamiento de la luz de la fe anunciado hace cuatro siglos por María Santísima del Buen Suceso.

     Las siguientes noticias así lo indican:


En Ecuador se reportaron 220 suicidios durante el confinamiento por la pandemia, según el ECU911

Los especialistas sostienen que el círculo más cercano de las personas que intentan quitarse la vida debe abrir espacios de diálogo y, si es el caso, establecer contacto con profesionales en salud emocional y mental.

ECUADOR

Nov 9, 2020 - 05h00

     Quito, Pichincha. El 6 de octubre pasado, dos vigilantes metropolitanos de tránsito evitaron que una mujer salte de un puente peatonal en el sur de Quito; tres semanas más tarde, otra agente impidió que un hombre se lance al río Chiche, en Puembo, al nororiente de la capital. Cerca de esa parroquia, en Pifo, a los pocos días, dos niños fueron encontrados sin vida por envenenamiento y su madre fue trasladada a un hospital luego de que intentó suicidarse con sustancias químicas.

     En estas historias se pudo evitar una tragedia; sin embargo, existen otras que no corrieron la misma suerte. Según las estadísticas del ECU911, desde el inicio del confinamiento, en marzo pasado, hasta el 3 de noviembre, se reportaron 220 suicidios y 429 alertas por intentos.

     La mayor parte de los suicidios recogidos en esa base de datos se registraron en Guayaquil (34 casos). En Quito, 13; Santo Domingo, 12; Machala, 11; Ambato, 9; y en el resto de cantones 141.

     En cuanto a los intentos, la mayor cantidad de alertas se originaron en Quito (47 casos), Cuenca (44) y Guayaquil (37).

     El director del ECU911, Juan Zapata, lamentó estos indicadores y explicó que en muchos casos se ha podido evitar una tragedia gracias a las cámaras de videovigilancia, a las llamadas de emergencia y a la intervención de los vigilantes.

     Sin embargo, los indicadores que maneja la Policía muestran una situación más compleja. Información proporcionada por la Dirección Nacional de Delitos contra la Vida (Dinased) muestra que entre el 1 de enero y el 28 de octubre de este año hubo 978 suicidios a nivel nacional.

     De ese total, la principal causa fueron los problemas sentimentales (350 casos). Luego se registraron los conflictos familiares (321) y las crisis económicas (106). Ocho de cada diez utilizaron el ahorcamiento y el uso de sustancias químicas.

     Por edades, el segmento con la mayor cantidad de suicidios fue el de adultos de 30 a 65 años (413 casos); le siguieron los jóvenes de 18 a 30 años (315), adultos mayores de más de 65 años (121), adolescentes de 12 a 18 años (111) y niños de hasta 12 años (18). En cuanto a género, 191 suicidios corresponden a mujeres y 787 a hombres.

     Quito y Guayaquil concentraron el 30% de los casos, superando a provincias enteras, como Azuay o Manabí, entre las más pobladas. La tendencia entre las dos ciudades, sin embargo, es inversa: mientras en la capital hubo 28 casos menos que en el mismo período del 2019, en el puerto se reportaron diez más, de acuerdo con los datos de la Dinased.

     La psicóloga clínica Priscila Narváez subrayó la estadística de suicidios de hombres y mujeres (una relación de 4 a 1), pues, sostiene, está atravesado por un problema cultural. "Los hombres, en promedio, no comunican sus emociones más que las mujeres. Culturalmente, desde niños se les dice "no llores, eres hombre" y ese tipo de cosas que marcan serias diferencias", dijo.

     Cada segmento tiene su propia realidad y es un tema delicado de abordar simplificándolo, agregó. "Se debe olvidar aquel tabú de que un intento de suicidio es solo por llamar la atención, cuando, en realidad, es un síntoma de serios problemas, que requieren de una solución conjunta, de los seres más cercanos de quien está atravesando este problema".

Salud emocional

     Christopher, quien vive en Tumbaco y pidió mantener en reserva su apellido, contó que en el 2020 al cumplir los 27 años quiso suicidarse. Había perdido a su madre, las deudas se le fueron de las manos, se divorció y tuvo que separarse de su hija. "En esos días, mientras manejaba, pensé en botarme al barranco o meterme debajo de un tráiler, pero cuando estuve a punto de hacerlo pensé en mi hija y tuve miedo. Me detuve en el último momento".

     Sin embargo, nunca quiso acercarse a ningún profesional de la salud y ha preferido mantener esa experiencia como un asunto reservado.

     Especialistas consultados por este Diario coincidieron en que, al suponer que un allegado tiene tendencias a quitarse la vida, se deben encender las alarmas en el entorno más cercano, con el fin de abrir espacios de conversación y, si es necesario, acudir a un especialista.

     La psicóloga educativa Ana Castro explicó que las personas son proclives a decisiones extremas cuando no saben manejar la frustración o algún inconveniente grave. Señaló, por ejemplo, que en estos tiempos de pandemia hay una gran presión sobre los niños y jóvenes, pues el encierro no les permite socializar más allá del contacto a través de la pantalla.

     "Eso cansa, estresa, satura, causa dolor de ojos... Si le sumamos la falta de actividad física, entran en depresión. Si bien hay personas de buen corazón, que tratan de evitar cuando ven a una persona que quiere saltar de algún lugar, desde el gobierno no hay mayores acciones o campañas de información o bienestar emocional", añadió.


Problemas sentimentales, la principal causa de suicidio en Ecuador




ECUADOR

Oct 30, 2020


Quito, Pichincha

     En los 10 meses de este 2020 se ha registrado 978 suicidios a nivel nacional. Pichincha es la provincia con mayor índice con 171. La mayoría de casos corresponde a problemas sentimentales según la Dirección Nacional de Delitos contra la Vida, Desapariciones, Extorsión y Secuestros de Personas (DINASED).

     El General de Distrito Fausto Olivo Cerda, Director Nacional de la DINASED explica que, de los suicidios cometidos en el año, el 90% serían causadas por problemas sentimentales y violencia intrafamiliar. El mayor rango de edades es de 30 a 65 años seguido por las personas de 18 a 30 años. En cuanto al sexo de las personas que cometen suicidio, se reporta 787 hombres y 191 mujeres.

     Con corte hasta el 28 de octubre se reporta un incremento de 30 casos comparado con el año anterior. Según la Organización Mundial de la Salud (OMS), cerca de 800.000 personas se quitan la vida al año.


Fuentes: 

Diario El Universo

Credo Chile

viernes, 6 de noviembre de 2020

Nuestra Señora del “Grand Retour” — Una historia de esperanza para nuestros tiempos

 



Imagen de Nuestra Señora del Grand Retour. Como fondo, el Santuario
de Boulogne-sur-Mer

     En el año 636, una pequeña embarcación sin velas, ni remos, ni marineros, flotaba dentro del puerto de Boulogne-sur-Mer, una encantadora ciudad portuaria en el canal de la Mancha, al norte de Francia.

     Cuando los pobladores se reunieron alrededor de aquella embarcación, descubrieron que contenía una imagen de madera de la Santísima Virgen llevando en su brazo izquierdo al Niño Jesús. Ella tenía un aire de majestuosidad divina, aunque calmada y maternal. La imagen fue llevada solemnemente a la capilla, y el recién consagrado templo de Notre Dame de Boulogne se convirtió en uno de los más conocidos y visitados santuarios en la Cristiandad. Su festividad es el 20 de febrero, pero localmente se celebra en Boulogne el 22 de octubre.

     Los cronistas medievales escribieron sobre muchos de los milagros de Nuestra Señora de Boulogne. Una crónica de la vida del rey de Francia, san Luis IX, incluye varias referencias a curaciones milagrosas obtenidas por su intercesión. Ella era especialmente poderosa para los marineros y las embarazadas.


La invasión inglesa

     En 1544, llegó el desastre a Boulogne-sur-Mer. Enrique VIII, rey de Inglaterra, le declaró la guerra a Francia y envió una flota con 47,000 hombres a través del Canal. Una de las primeras ciudades que atacó fue Boulogne, sitiándola el 18 de julio. Aunque era una ciudad amurallada con fuertes defensas, Boulogne era guarnecida apenas por 2,000 soldados. La ciudad se rindió el 14 de setiembre de 1544.

     El ejército protestante invasor saqueó la ciudad. Imágenes, altares, reliquias de santos y otros objetos sagrados fueron cortados en pedazos y quemados en las calles en una orgía de odio a la fe católica. Lo peor de todo fue que la imagen de Nuestra Señora de Boulogne fue arrastrada afuera de la iglesia, escarnecida e insultada, y llevada hacia Inglaterra como trofeo de victoria. Transformaron el Santuario mariano medieval en armería.



     Los ingleses finalmente entregaron Boulogne el 25 de abril de 1550, y poco después devolvieron la imagen. La iglesia y la ciudad fueron reconstruidas y restauradas en las siguientes décadas y el santuario de Nuestra Señora recuperó gran parte de su esplendor original.


La ciudad de Boulogne-sur-Mer sitiada por las tropas de Enrique VIII en 1544 (Antonio Salamanca y Giovanni Orlandi, Roma 1549)

La ofensiva hugonote

     El mismo virus revolucionario que había infectado Europa se preparaba para una rebelión sangrienta y una guerra civil religiosa en Francia con los hugonotes, la secta protestante francesa.


Imagen de Nuestra Señora de Boulogne, elaborada en marfil
en el siglo XV, en Francia. 

     Durante la noche del 11 de octubre de 1567, cientos de soldados hugonotes irrumpieron en secreto dentro de la iglesia de Nuestra Señora de Boulogne. Destrozaron la iglesia y arrancaron la imagen milagrosa. Atándole una soga al cuello, la arrastraron por las calles enlodadas hasta que llegaron a la entrada principal de la ciudad vieja. Allí, se burlaron y blasfemaron de ella.

     Pero cuando trataron despedazar la imagen de Nuestra Señora, una fuerza milagrosa la protegió. La golpearon una y otra vez con espadas y martillos, pero la imagen, como si fuera de acero, no sufrió daños. El milagro enfureció a los protestantes aún más, y la arrojaron a una gran hoguera. Una vez más, la imagen fue milagrosamente protegida y salió intacta de las llamas. Los hugonotes la llevaron fuera de la ciudad y la arrojaron a un pozo.

     Para el año siguiente, el orden ya estaba restablecido en la ciudad portuaria. Una católica del lugar, sabiendo dónde se encontraba la imagen milagrosa, la recuperó en secreto y se la llevó a casa. El 26 de setiembre de 1607, ante las aclamaciones de una gran multitud de fieles, la Madre de Dios volvió a entrar solemnemente en Boulogne.


La devastación de la Revolución Francesa

     La Revolución Francesa empezó en 1789 con trágicas consecuencias para Francia y para Nuestra Señora de Boulogne.

     El 10 de noviembre de 1793, luego de que los revolucionarios en Boulogne terminaron de celebrar en lo que previamente era una iglesia la llamada “Fiesta de la diosa Razón”, empezaron una orgía de destrucción. Llenos de odio hacia la fe católica, amontonaron numerosas imágenes, pinturas, paramentos y reliquias en la plaza de la ciudad y destruyeron todo en una hoguera gigante.

     Una chusma armada de picas y vociferando "la Marsellesa", arrastró a Nuestra Señora de Boulogne a la plaza principal. Los sans-culottes pusieron un gorro frigio rojo —símbolo de la Revolución Francesa— en la cabeza de la imagen y comenzaron a burlarse de ella y proferir blasfemias. Cuando se cansaron de ello, la quemaron en una gran hoguera, bailando como salvajes para celebrar la victoria de la “razón” sobre la “superstición”.


Los revolucionarios quemaron
 la imagen original y milagrosa de
Nuestra Señora de Boulogne en 1793.
Antes de ser destruida, una católica piadosa alcanzó a cortar y conservar un pedazo
de uno de los brazos.
Actualmente es venerado en un relicario


     Nada satisfechos con la destrucción de la imagen milagrosa, en 1798, el gobierno revolucionario demolió completamente el santuario. La devoción a Nuestra Señora de Boulogne, quien por más de once siglos sirvió como símbolo del amor mutuo entre el pueblo francés y la Madre de Dios, llegó a su fin.

     ¿Habrá sido así? ¿Nuestra Señora abandonó a la Francia que la abandonó? O, viendo a sus hijos hacer penitencia y regresar a la fe verdadera, ¿haría ella un Gran Retorno tal como lo había hecho luego de los desastres previos, primero bajo los ingleses y luego bajo los hugonotes?


Una nueva imagen, un nuevo santuario

     

La iglesia medieval representada
en un antiguo grabado


     Poco después del final de la Revolución, los católicos de Boulogne decidieron hacer una copia de la imagen original tal como la recordaban, y la devoción a Nuestra Señora de Boulogne recomenzó una vez más. El padre Benoit-Agathon Haffreingue, un sacerdote de Boulogne-sur-Mer, decidió reconstruir la iglesia en ruinas. El 1º de mayo de 1827, puso la primera piedra del nuevo santuario, el cual fue terminado treinta y nueve años después, el 24 de agosto de 1866. Cientos de miles de peregrinos afluían a Boulogne cada año. La devoción a la Virgen de Boulogne superó lo que había sido incluso antes de la Revolución Francesa.

     Francia y Europa tenían mucho más sufrimiento por delante. La Guerra Franco-Prusiana y la Primera Guerra Mundial devastaron absolutamente Francia. Sin embargo, fue durante la Segunda Guerra Mundial que Nuestra Señora de Boulogne obró el mayor de sus milagros: el Grand Retour, o el “Gran Retorno”.


El Padre Benoit-Agathon Haffreingue, párroco de Boulogne-sur-Mer,
decidió reconstruir la iglesia


Orígenes del “Grand Retour”

     A mediados 1938, Boulogne hospedó un congreso mariano. Para preparar a los fieles para este evento nacional, dos sacerdotes decidieron hacer cuatro copias de la imagen original de Nuestra Señora de Boulogne y las llevaron en un gran recorrido a los pueblos y parroquias de la diócesis. Llamado el “camino ardiente”, fue un éxito muy superior a las expectativas. En diez semanas las cuatro imágenes recorrieron más de 2,414 kilómetros e hicieron 466 paradas en parroquias.


Basílica de Nuestra Señora
de la Inmaculada Concepción,
en Boulogne-sur-Mer. En ella se venera la imagen de Notre Dame du Grand-Retour

    

     Después de la clausura del congreso mariano, algunos clérigos liderados por el padre Gabriel Ranson SJ, decidieron continuar este “camino ardiente” de la Santísima Virgen por toda Francia hasta el próximo congreso, que se realizaría a mediados 1942 en Le Puy, al sur del país. Entre fines de 1939 y la primera mitad de 1940, él y un puñado de jóvenes laicos llevaron a Nuestra Señora de Boulogne al noreste de Francia donde visitaron muchas parroquias, como también, campos de batalla de la Primera Guerra Mundial.

     Cuando la Alemania Nazi invadió Francia el 10 de mayo de 1940, la Virgen se encontraba en Reims. La guerra detuvo inmediatamente sus viajes y la imagen fue escondida en un monasterio trapense para mantenerla a buen recaudo, donde permaneció por espacio de dos años. Sin embargo, los católicos clamaban para que la Virgen de Boulogne se uniera al congreso como se planeó originalmente. Entonces, a mediados de 1942, ella continuó su trayecto a través de Francia en dirección a Le Puy.


Religiosos descalzos encabezan
la procesión con la imagen
de Nuestra Señora
por las calles de Périgueux

     Después de un exitoso congreso, Nuestra Señora de Boulogne continuó su recorrido hasta Lourdes. Allí llegó el 7 de setiembre de 1942, en la víspera de la Natividad de la Santísima Virgen, y fue recibida por una enorme multitud de peregrinos. Con su entrada triunfal en Lourdes, parecería que el gran recorrido de la Virgen por Francia había llegado a su fin.

     Precisamente en ese momento, el Papa Pío XII dirigió una súplica a la Madre de Dios. El 8 de diciembre de 1942, en la fiesta de la Inmaculada Concepción, el Sumo Pontífice consagró el género humano al Inmaculado Corazón de María. Al año siguiente, el 28 de marzo de 1943, los obispos franceses renovaron solemnemente esta consagración. Este día fue también el comienzo de lo que llegó a ser conocido como el Grand Retour de la Virgen de Boulogne.


Comienza el “Grand Retour”

      El obispo de Tarbes, en cuya jurisdicción se encuentra Lourdes, tuvo la idea de enviar la imagen de Nuestra Señora de Boulogne en peregrinación a las parroquias de su diócesis. En cada una de ellas, los fieles renovarían la consagración al Inmaculado Corazón de María. Después de haber recorrido su diócesis y otras a lo largo de Francia, la imagen haría su retorno final a Boulogne, de ahí el nombre de “Gran Retorno”.


Imagen de Nuestra Señora del Grand-Retour (siglo XVII), que es parte del tesoro que se encuentra en la cripta del Santuario 

     La acogida fue tan grande que los organizadores decidieron enviar las cuatro réplicas a toda Francia en diferentes itinerarios. Con la carta de aprobación del Papa Pío XII en mayo, las cuatro imágenes empezaron su gran recorrido por Francia, el cual continuó sin detenerse durante cinco años seguidos.

     Cada imagen viajó junto a un grupo de aproximadamente una docena de hombres jóvenes, todos voluntarios, dirigidos por dos o tres sacerdotes. Colocaron la imagen en un carro muy simple que hombres jalaban durante todo el recorrido de pueblo en pueblo. Estos hombres y la multitud entera a menudo iban en procesión descalzos en espíritu de penitencia. Cuando la Virgen llegaba a la parroquia del lugar, una guardia de honor la cargaba adentro de la iglesia. El sacerdote predicaba un sermón sobre Nuestra Señora de Boulogne y sobre el significado del Grand Retour y se oían confesiones.


Nuestra Señora del Gran Retorno cruzando el río Loira, cerca de Nantes, el 4 de julio de 1944, durante la ocupación nazi en Francia 


     Luego, empezaba la vigilia que duraría toda la noche en la que los lugareños acompañaban una, y no rara vez, más horas. A la medianoche, empezaba la Misa. Cada persona recibía una copia de la Consagración al Inmaculado Corazón de María del Papa Pío XII. Los presentes rezaban la consagración en voz alta y cada uno de ellos la firmaba y la colocaba a los pies de la Virgen, junto con otras intenciones escritas.


Jóvenes scouts, descalzos en señal de penitencia, cargan una imagen de
Nuestra Señora del Grand Retour
por las calles de París, en febrero de 1946

     Con la Segunda Guerra Mundial en curso, las intenciones frecuentemente eran peticiones simples por el regreso a salvo de un padre, esposo, hermano o hijo, de un campo de prisioneros o de trabajos forzados en Alemania. Muchos pedían por la conversión de algún miembro de la familia. Todos le pedían a la Santísima Virgen que salvara a Francia.

     La vigilia nocturna continuaba hasta la mañana siguiente. Al amanecer, el sacerdote celebraba una Misa de despedida. Una gran multitud de lugareños se reunía una vez más para escoltar a la Virgen durante todo el camino hasta el próximo pueblo, donde una gran concurrencia de fieles ya estaba reunida, y la secuencia comenzaba de nuevo.


Conversiones, penitencia, gracias

     

Tímpano en la fachada
de la Iglesia de Boulogne


     Lo más notable sobre el Grand Retour fue la extraordinaria avalancha de gracias, especialmente de conversiones y penitencia. Miles y miles de ateos, comunistas, francmasones y católicos alejados se convertían en el acto cuando veían a la Virgen entrar a sus pueblos.

     Un obispo describió el efecto sobre los fieles: “El paso de Nuestra Señora en mi diócesis es el evento religioso contemporáneo más extraordinario de nuestros tiempos, y el más significativo. Multitudes de personas se levantaron motivadas y entusiastas. De hecho, los confesionarios y los comulgatorios fueron asediados durante las vigilias santas, mientras que el rezo de los misterios del rosario mantenía a los fieles rezando en las iglesias. En algunas parroquias, hubo impresionantes conversiones como nunca antes fue visto en las misiones”.

     Los párrocos también dieron testimonio del efecto del Gran Retorno. “Yo estaba un poco inquieto sobre la bienvenida que le daría a Nuestra Señora mi muy indiferente parroquia. La gente de mi entorno decía que la bienvenida iba a ser mediocre… A tres kilómetros de Nantiat, vemos a la delegación de nuestra parroquia, mi parroquia. Y me conmoví hasta las lágrimas cuando vi qué tan grande era: hombres y jóvenes, mujeres; la multitud entera no dudó en arrodillarse en el suelo húmedo, con los brazos en forma de cruz, para saludar a nuestra ilustre Visitante… Realmente la Santísima Virgen ha enviado una brisa de gracia a una comunidad no muy religiosa”.


Notre-Dame du Grand-Retour,
en el altar principal del Santuario
en Boulogne-sur-Mer


     Otro prelado atestiguó: “El sábado pasado, alrededor de las 2 pm, la Virgen llegó a la parroquia de Basville. Sin duda, por siglos o tal vez incluso desde el comienzo del mundo, ningún rey, o reina, o princesa más noble o poderosa nos había visitado. Verdaderamente, esta tarde fue al menos un retorno al Cristianismo, una conversión general, un llamamiento de mi pueblo a nuestra Madre y Reina… Sí, creo que si los obispos nos mandan una Virgen cada año, en diez años el pueblo de Francia se convertirá Jesucristo por María”.

     Un observador escribió lo siguiente: “Es como la atmósfera en Lourdes. Nos atreveríamos a decir que es más fuerte que Lourdes en cierto sentido. El peregrino de Lourdes es trasplantado fuera de su elemento a un ambiente que está tan impregnado con lo sobrenatural que nada le parece difícil, ni el rosario en su mano, ni el rezo con los brazos en forma de cruz, ni arrodillarse en la tierra. Estos gestos de fe, Nuestra Señora de Boulogne nos lo lleva a hacer donde vivimos, en nuestras calles, bajo las atentas miradas de nuestros vecinos, de personas que conocemos. Ya no nos preocupa lo que piensen, y ellos no se atreven a reír o a criticar”.

     Cuando el Grand Retour llegó a Marsella, pasó por un barrio conocido por su apoyo al comunismo. Mientras ella pasaba por un bar en el cual algunos comunistas se reunían, varios de ellos salieron para investigar la conmoción. El paso de la Virgen blanca tuvo tal efecto en ellos que se convirtieron en el acto y se unieron a la procesión.


La imagen de Nuestra Señora
del Grand Retour es cargada
por los feligreses de París.
Octubre 27 de 1945


     En algunas ciudades como Verdun, Beauvais y Reims, asociaciones de las que se hacen llamar “librepensadores” trataron de organizar manifestaciones en contra de las visitas programadas de Nuestra Señora de Boulogne. En cada caso su plan les salió “el tiro por la culata”. Tanta gente acompañó a la Virgen y tan pocos “librepensadores” se presentaron, que hizo que se vieran ridículos. En Reims, luego de una gran campaña de propaganda, los “librepensadores” solo pudieron juntar a doce personas contra los 35,000 que acudieron por la Santísima Virgen.


Retorno a Dios, a la Iglesia, a la fe medieval

     



     Un monje benedictino que tuvo un rol en el Grand Retour, el padre Jean-Marie Beaurin, publicó en 1945 un libro titulado El Arca de Nuestra Alianza. Describió al Grand Retour como un movimiento profético y comparó lo que estaba pasando en la nación francesa con la apostasía, el sufrimiento y la conversión de los judíos en el Antiguo Testamento. Después de la abominación de la desolación, la ingratitud, las declaraciones de los Papas y las apariciones de la Santísima Virgen y, finalmente la ira de Dios, Francia estaba regresando a la fe de Clodoveo, san Remigio, san Luis y santa Juana de Arco.

     Este renacer de la fe que siguió al Grand Retour no fue de un catolicismo impregnado de espíritu moderno. El padre Beaurin describió el espíritu del Grand Retour como un renacer de la fe medieval y del espíritu de las cruzadas.

     El obispo Paul Rémond de Niza afirmó lo siguiente sobre el Grand Retour: “No es un cortejo triunfal, compuesto de procesiones o de manifestaciones grandiosas… Es mucho mayor que eso: el Gran Retorno es un testimonio de afecto filial y de agradecimiento a nuestra benefactora en el cielo. Es una misión de paso, una cruzada de conquista”.

     Poco después que terminó la Segunda Guerra Mundial, el Gran Retorno empezó a difundirse por el mundo, a Italia, Alemania, España, Portugal, Bélgica, Canadá, e incluso tan lejos como Ceilán, Madagascar y China. En Italia, cientos de ciudades fueron visitadas por imágenes peregrinas de la Virgen de la misma manera que el Gran Retorno francés. El 11 de mayo de 1947, más de 100,000 personas se reunieron en Milán para recibir a la Madonna viajera con una devoción sin precedentes y de fervor católico.


Extraordinario fervor popular
durante el recorrido de la imagen
en Nantes, en julio de 1944


Movimientos  progresistas paralizaron el “Grand Retour”

     En suma, el Grand Retour fue una misión y una cruzada. Representó el comienzo de un renacimiento del catolicismo medieval francés con su espíritu de cruzada y el rechazo a la Revolución Francesa y a sus errores.

     Todo sobre el Grand Retour parecía indicar que fue el medio que la Divina Providencia escogió para volver a cristianizar Francia y, por medio de la hija primogénita de la Iglesia, al mundo entero.

     Trágicamente, esto nunca pasó.


La imagen en Saint-Nazaire, Francia,
en julio de 1944, durante la ocupación nazi, pocos días después del desembarco en Normandía. Al fondo, del lado derecho, un edificio bombardeado parcialmente 


     El 29 de agosto de 1948, las cuatro imágenes que viajaban convergieron al santuario de Boulogne-sur-Mer por última vez, dando de facto por acabado el Grand Retour. ¿Por qué este movimiento, la manifestación de piedad más grande de la historia, terminó tan prematuramente?

     En parte, porque los católicos no correspondieron a la gracia del Grand Retour como debían. Millones de franceses regresaron a la fe, pero otros millones no.

     Adicionalmente, la mayoría de obispos franceses y del clero llano tampoco respondieron ni promovieron el Grand Retour como era su deber. Muchos de ellos eran creyentes del falso “ecumenismo” y no gustaban de procesiones o de actos públicos de piedad. Otros apoyaban las tendencias modernistas, progresistas e incluso tendencias socialistas halladas en la Acción Católica, en la Jeunesse ouvrière chrétienne (Juventud Obrera Cristiana), el Movimiento Litúrgico y en el Movimiento de Sacerdotes Obreros y, por lo tanto, no veían con buenos ojos la espiritualidad católica tradicional en general, mucho menos una cruzada mariana como el Grand Retour.

      El cardenal Achille Liénart de Lille (que por su apoyo público a causas socialistas se ganó el apodo de “el obispo rojo”) resumió la actitud general de gran parte del clero. No prohibió el Grand Retour completamente en su diócesis, pero escribió una fría carta a los organizadores: “Creo que este largo viaje que empezó en Lourdes en 1943 y el cual, sin duda, ha hecho un gran bien, no debe continuar indefinidamente. A fin de proteger su efectividad y vigor, no deben transformarla en una institución permanente. Por lo tanto, deseo el retorno de esta imagen sin demora a Boulogne de donde provino”.


Una de las tantas peticiones dejadas
dentro del barco de Nuestra Señora. Dice:
"Pido a Nuestra Señora de Boulogne
por la salud de mis hijos y el retorno
de mi marido prisionero,
y que salve a Francia"


     ¿Debemos esperar un “Grand Retour” en el futuro?

     

La Vierge nautoniére, pintura del siglo XVII, que se encuentra en la cripta del Santuario 


     Pero este no es el fin de la historia. Más que nada, la historia de Nuestra Señora del Grand Retour debería darnos una esperanza sin límites para el futuro.

     Plinio Corrêa de Oliveira se enteró del Grand Retour durante su viaje a Europa en 1952. Como esclavo de la Santísima Virgen conforme al método de san Luis de Montfort, estaba muy interesado en ello.

     Era obvio que el mundo no se convertiría incluso después de los horrores de la Segunda Guerra Mundial. Como devoto de Nuestra Señora de Fátima, él estaba convencido de que otro castigo aún más terrible vendría. Recurriendo a las palabras de Nuestra Señora de Fátima y a los escritos de san Luis de Montfort, Plinio Corrêa de Oliveira planteó la hipótesis de que este castigo se caracterizaría por la confusión en la Iglesia y una tremenda persecución contra los católicos.

     Después de sufrir este terrible castigo, empezaría una “era de paz” como lo predijo Nuestra Señora de Fátima. Este “Reino de María” no puede venir sin muchas, muchísimas conversiones. Conversiones totales, como fue la de san Pablo. Conversiones no apenas de individuos, sino de naciones enteras.


Imagen que el pueblo de Boulogne-sur-Mer mandó a elaborar en 1820. Es una copia de la original, destruida durante la Revolución Francesa

     Necesitamos una gracia particular de la Santísima Virgen, una gracia análoga a la que recibieron los apóstoles en Pentecostés. Así como a ellos les fue imposible predicar y convertir a todas las naciones sin la venida del Espíritu Santo, nadie tendrá la fuerza para construir el Reino de María sin una gracia especial. Y ella será completamente inmerecida, así como Pentecostés fue inmerecido para los apóstoles, que abandonaron a Nuestro Señor durante la Pasión. San Luis de Montfort alude en sus escritos a esta gracia de conversión. Plinio Corrêa de Oliveira desarrolló toda una teoría a su respecto y a esa futura gracia la llamó Grand Retour.

     Fundamentalmente, el Grand Retour es nuestra gran esperanza para el futuro. Tenemos la esperanza de que la Santísima Virgen nos perdonará, nos curará, convertirá al mundo e inaugurará el reino de su Inmaculado Corazón. Y lo más importante de todo es que tenemos que permanecer en nuestros puestos, batallando con todas nuestras fuerzas, hasta el día en que María vendrá. 



Artículo de James Bascom, 

Revista Crusade

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