martes, 29 de junio de 2021

La posición católica respecto a la homosexualidad

 




La esposa de Lot da la vuelta para ver hacia atrás y muere hecha estatua de sal.
Detalle de "La destrucción de Sodoma y Gomorra", en 1852 por John Martin 



La posición católica respecto a la homosexualidad

Entrevista a Plínio Corrêa de Oliveira



     Desde que en 1950 un grupo de miembros del Partido Comunista norteamericano capitaneados por Harry Hay iniciaron la llamada revolución homosexual, ésta se ha convertido en la punta de lanza de la revolución cultural que devasta Occidente.

     En una entrevista concedida en octubre de 1992, al Sistema Brasileño de Televisión (SBT)la segunda cadena televisiva más gran grande de Brasil–, Plínio Corrêa de Oliveira, responde con su habitual lucidez, equilibrio y sentido católico, sobre el polémico tema de la homosexualidad. 


     Sistema Brasileño de Televisión - SBT-: Dr. Plínio, ¿Cuál es su opinión acerca del aumento de las relaciones homosexuales en la sociedad brasileña? ¿Usted cree que eso perjudica la integridad de la familia?

     Plínio Corrêa de Oliveira - PCO – Mi opinión sobre las relaciones homosexuales es la misma, sea en cuanto a su posición frente a la familia brasileña, como a su posición en cualquier lugar del mundo.

     Una vez que la relación homosexual es estéril por definición, se comprende bien que ella destruye la familia, y que por tanto es lo contrario de la familia, es la enemiga número uno de la familia.

     SBT: ¿Y usted cree que eso ha aumentado y ha sido una amenaza para la familia, sobre todo a partir de los años 60?

     PCO – En sí, la esterilidad de la relación sexual es un mal. Puede no haber culpa ninguna, cuando resulta de alguna circunstancia física de la cual ni el esposo ni la esposa tienen culpa. Pero desde que los esposos combinen, o uno sólo de ellos haga lo que desea para evitar la fecundidad de la familia, ya está atentando contra la familia.

     Ahora, imagine usted entonces lo que yo pienso de una relación estéril por definición.

     El acto sexual existe en el orden natural de las cosas para la fecundidad de la familia, y a través de la fecundidad de la familia para la expansión del género humano. El precepto de Dios Nuestro Señor a los hombres, cuando ellos se encontraron en la Tierra, fue “multiplicaos y llenad la Tierra”. Es necesario, por tanto, hacer esto y proteger de todas las maneras la fecundidad de la relación sexual que sólo se ejerce legítimamente en el matrimonio.

     Ahora bien, para la relación homosexual no existe matrimonio y sobre todo no puede existir fecundidad, y resulta completamente contraria al orden natural de las cosas; por tanto, contraria a la familia.


Mensaje del Presidente del Ecuador en Twitter por el día del orgullo homosexual. En la foto, el Palacio de Carondelet iluminado con los colores de la bandera del movimiento LGTBI


     SBT: ¿Y con relación a la presencia de la homosexualidad en la televisión? Hoy en día se asiste a una serie de filmes, etc., donde eso está muy presente. ¿Usted cree que eso interfiere en la formación de los niños, de los adolescentes brasileños?

     PCO – Las relaciones homosexuales fueron durante siglos objeto de una verdadera aversión de parte de las generaciones que se sucedieron. Y eso no por un capricho, no por un modismo cualquiera, sino en virtud de los principios doctrinarios que yo acabo de enunciar y que son los principios de la doctrina Católica, Apostólica y Romana, en los tiempos en que la fe impregnaba profundamente, con suavidad, con el esplendor de sus valores, toda la vida social y, por tanto, también la vida familiar. Y es comprensible que aquello que es opuesto a la fe fuese visto con rechazo y que por tanto, que la homosexualidad fuese vista con rechazo.

     Usted, para calcular bien la energía de ese rechazo, debe tener en cuenta que, según la Doctrina Católica, la homosexualidad es un pecado calificado entre los pocos que “gritan al Cielo y claman a Dios por venganza”.

     Justamente hace unos días, estaba revolviendo antiguos papeles y encontré mi viejo catecismo de los lejanos tiempos de niño. Y caí en este punto, estaban allí los pecados que gritan a los Cielos y claman a Dios por venganza, y uno de ellos era exactamente ése.

     Vale decir, tanto cuanto el homicidio, que causa un rechazo moral de parte de los hombres, también la relación homosexual causa un rechazo.

     Ese rechazo es, por otro lado, una preservación de la sociedad contra aquello que ella siente opuesto a sí misma. Todo aquello que es vivo rechaza lo que lo destruye. Y así, por un movimiento comparable al del instinto de conservación, las sociedades humanas modeladas según la doctrina católica se manifestaban y eran profundamente anti-homosexuales.

     Con la paganización progresiva de las costumbres, de las ideas, etc., que nosotros presenciamos, que yo presencié —nací en 1908— a lo largo del transcurso de casi todo este siglo XX, todo esto fue perdiendo su vigor, fue perdiendo su significación más profunda. Y por causa de eso, nosotros vemos que el rechazo de la homosexualidad va decayendo también.

     Entretanto, digamos hace 20 o 30 años atrás, esta presencia casi asidua de la homosexualidad en la televisión, en el teatro, etc., habría sido rechazada con indignación, no habría sido posible.

     Hoy, por la propia infiltración de un estado de espíritu neopagano en que la homosexualidad es vista con negligencia, en esas condiciones, el cine y el teatro van abriendo las puertas para la penetración de esa costumbre profundamente antisocial. Es un hecho que yo, como brasileño, no puedo dejar de deplorar.

     Deplorar tanto más profundamente, cuanto nosotros tenemos un territorio-continente, que es una espléndida dádiva de Dios y más inmediatamente una dádiva de la Historia.

     Este territorio no tiene mucha proporción con nuestra población: la población es exigua en relación al territorio. Y nosotros debemos, lo más posible, poblarlo.

     Usted dirá: “Pero para esto, está ahí la inmigración”.

     Pero ¿qué inmigración? Los países de Europa de los cuales nos venía antiguamente la inmigración y que, por tanto, poblaban tan provechosamente para nosotros nuestro territorio —italianos, portugueses, alemanes, etc.—, esos países hoy en día están con falta de poblamiento por causa de los nacimientos escasos y, por tanto, no hay habitantes para mandarnos.

     Las poblaciones del África también disponen aún de áreas para ocupar en su propio continente.

     Ó el Brasil por la fecundidad de sus uniones matrimoniales llena su territorio, ó más temprano ó más tarde vendrán naciones a alegar que el territorio brasileño constituye en las manos del Brasil un latifundio improductivo, en parte. Y que esta parte que es improductiva en nuestras manos debe ser dada a naciones que carecen de territorio para sus poblaciones —el Japón, por ejemplo— , y nosotros no tendremos argumentos persuasivos para evitar esos poblamientos que deben ser reservados preferentemente para los nacidos de brasileños.

     Yo mencioné la población del Japón porque es la que me vino más normalmente al espíritu.

     Aprecio la inmigración japonesa, pero como brasileño celoso de la identidad del Brasil consigo mismo, yo no querría que ninguna de nuestras extensiones territoriales fuesen ocupadas de forma monopólica, sólo por otra nación. Y, por tanto, yo, como brasileño, estoy ansioso de ver la natalidad crecer en Brasil y que ella llene las tierras del Brasil.

     SBT: ¿Usted cree que las relaciones homosexuales perjudican e interrumpen ese crecimiento de población tan importante para el país?

     PCO – ¡¿Cómo no creerlo?!

     Una vez que las relaciones homosexuales consisten en la práctica de uniones estériles, ¿cómo no creer que esta fecundidad que nacería del legítimo casamiento o incluso de las uniones sexuales heterogéneas, es decir, de ambos sexos –legítimas según la naturaleza y no según la ley–, que esas uniones fecundas podrían llenar nuestras vastitudes?

     Y la relación homosexual desvía de este acto fecundo a personas que por esas u otras razones practican el acto sexual en condiciones forzosamente estériles.

     SBT: ¿Usted cree que la práctica homosexual es perjudicial al desempeño de la persona en el trabajo? ¿O hasta puede servir de mal ejemplo en el caso de un profesor, por ejemplo homosexual, que dicta clases a niños, etc.?

     PCO – El acto homosexual se conjuga con una cierta frecuencia con la llamada pedofilia, es decir, con las relaciones sexuales con niños, de adultos con niños.

     Esa pedofilia es naturalmente la plaga de la educación, y es reprimida hoy en día por la legislación de innumerables países.

     ¿Cómo no pensar que es inconveniente que un profesor que esté dictando clases a alumnos de su mismo sexo, pero que se sienta atraído por éste o aquél de sus alumnos, no tenga su atención desviada del oficio de profesor para prestar la atención en estas predilecciones espurias y con eso bajar el nivel de su enseñanza?

     SBT: ¿En alguna circunstancia la TFP –Tradición Familia Propiedad permite la entrada de algún homosexual en sus cuadros?

     PCO – No, porque la TFP es una entidad de inspiración católica. No fue fundada por la jerarquía católica sino por un grupo de particulares laicos. Y ella, en los términos del Derecho Canónico, no habiendo sido fundada por la autoridad eclesiástica, y no siendo dirigida por la autoridad eclesiástica, como realmente no lo está, es una entidad en ese sentido laica, pero de inspiración católica.

     Es decir, todo su pensamiento oficial es Católico Apostólico Romano exactísimo, muy preocupado en ser fiel en todos los pormenores.

     Por lo que yo le dije de las posiciones de la Moral católica con relación a la homosexualidad, Ud. comprenderá que nosotros nos sentiríamos vulnerados en nuestra libertad religiosa si tuviésemos que recibir personas que practican una acción que es opuesta completamente a nuestra moral.

     SBT: ¿Cree Ud. que las relaciones homosexuales son hoy más aceptadas que antes por la sociedad?

     PCO – No hay un juego de palabras en la respuesta que le voy a dar: ellas son menos rechazadas.

     SBT: ¿Y Ud. cree que eso es peligroso?

     PCO – Sí, una vez que represente la desaparición de la censura social a un hábito que es contrario al orden natural de las cosas.


Homosexuales recibiendo la Sagrada Comunión en San Francisco, Estados Unidos



     SBT: Para concluir, Ud. dice que la práctica homosexual es una práctica inaceptable porque es una práctica sexual estéril.

     PCO – Sí...

     SBT: ¿Y qué diría Ud. de la relación sexual de la mujer o del hombre estériles? Comparando las dos cosas, ¿es una práctica también, en fin, desaconsejable?

     PCO – No, yo no llegaría a esto. Si alguna cosa fuera hecha para que tal relación se tornase artificialmente estéril, esto sería desaconsejable.

     Por ejemplo, la operación (que no tengo certeza, pero tengo la impresión, que se practica muy poco hoy, pero puedo estar engañado) de ligadura de las trompas, que evita que la mujer tenga hijos: ella es muy censurable, porque introduce artificialmente la esterilidad en un organismo capaz de reproducir, en un organismo naturalmente fecundo.

     Pero si el organismo es estéril, sin nada de artificial —tomemos el caso concreto—, si se constituye un hogar y los esposos verifican por la práctica que sus relaciones sexuales son estériles, en eso no hay una violación de la ley natural porque no fue impedida la fecundidad. Fue practicada una acción de sí misma fecunda y que nada impidió que fuese fecunda, de manera que es un derecho de los esposos mantener las relaciones sexuales a pesar de la esterilidad.

     Lo que es censurable, es la artificialidad con que la esterilidad es introducida en la vida conyugal de un matrimonio fecundo.

     SBT: Si usted tuviese que dar un consejo ahora a un joven homosexual, que tiene relaciones homosexuales, ¿qué le diría?

     PCO – Yo distingo, como la moral católica, un joven que tenga tendencias homosexuales pero que no atienda al clamor de esas tendencias —y que, por tanto, las vence—, de un joven que capitula delante de ellas y, por tanto, cede a la práctica de la homosexualidad.

     Si se trata de un joven que tiene tendencia para la homosexualidad pero que tiene bastante energía, bastante dominio sobre sí mismo para resistir a esa tendencia, le diría lo respeto y que lo admiro y que pido a Dios que continúe ayudándolo para que se mantenga puro, sin prácticas sexuales condenables, que si tuviera la posibilidad de casarse, que se case; sólo puedo elogiarlo en eso.

      Ahora, si se trata de un joven que cayó en la práctica homosexual, no puedo dejar de ver en él una criatura de Dios. En cuanto criatura de Dios no puedo dejar de desearle el bien y su salvación. Y en cuanto criatura de Dios también no puedo dejar de tratarlo con dignidad y respeto. Por tanto, en esos sentimientos, lo que le diría es lo siguiente: Mi estimado, yo comprendo que es difícil —es hasta heroico— que a una persona que abandonó la práctica de la pureza para dejarse arrastrar por una práctica como esa, le sea difícil abandonarla, pero la experiencia muestra que es posible, desde que Ud. tome las precauciones necesarias para no ser arrastrado por esa práctica.

     Es decir, que Ud. no se junte con personas que lo conviden para esto, que no entre en los ambientes en que esto se practica, y busque sobre todo desviar siempre sus miradas y sus pensamientos de prácticas de esa naturaleza. Si Ud. consigue esto, habrá conquistado una victoria brillante y yo no sólo lo felicitaré en esa ocasión sino que desde ya lo animo a iniciar su lucha.

     Si Ud. no quiere, si prefiere no realizar ese esfuerzo realmente grande pero tan noble, para dar lugar a los placeres ilegítimos que su naturaleza desordenada busca, no puedo dejar de lamentarlo, de permanecer rezando para que Dios tenga pena de Ud. y un día lo toque por la gracia y lo levante para mejores disposiciones.


Tomado de pliniocorreadeoliveirainfo

(Las fotos son de nuestra redacción).

sábado, 19 de junio de 2021

El Arte de conversar — Video

 






El arte de conversar torna agradable nuestra convivencia y atractivo el ambiente donde estamos. Los antiguos encontraban la razón de su vida en una convivencia de los espíritus y por eso cultivaban con mucho primor la conversación.


VIDEO

EL ARTE DE CONVERSAR




     Conversar bien es una de las artes más importantes de la vida humana.

     Ir por la vida sin hablar, es hacer como un viajero que viajase sin mirar el panorama.

     La primera regla para aprender a conversar, es comprender que la cosa más interesante de una conversación, no es el tema que uno está tratando, sino la persona con que se está conversando. La otra persona no desea tanto oírnos tratar de este tema o de aquel otro, sino que quiere ver si nosotros somos interesantes

     Conversando así, tornamos agradable nuestra convivencia y atractivo el ambiente donde estamos

     Los antiguos encontraban la razón de su vida en una convivencia de los espíritus y por eso cultivaban con mucho primor la conversación.

     La concepción de la vida que existía antiguamente era que se debía trabajar durante el día, para por la noche estar sosegado, conversar y tratar de asuntos variados.

     El arte de la conversación fue llevado a su apogeo en la Francia del siglo XVIII.

     Nunca se conversó tanto, nunca se conversó tan bien.

     Hoy en día, simplemente no se sabe qué conversar. O la conversación es una serie de cosas sórdidas e inmorales, o un conjunto de pequeños casos sin importancia. No es raro que dos o tres estén juntos y mudos. No se tiene qué decir, y entonces se enmudece.

     Una conversación sin dichos agudos, es como una comida sin sal. Puede estar bien hecha y con buena materia prima, pero no tiene gracia.

     El buen interlocutor debe tener el don de la comunicatividad, que supone un cierto interés por el otro.

     No apenas para saber lo piensa, sino también entender cómo piensa, cómo es su persona y su mentalidad.

     Se encuentra interés cuando el otro es de un determinado modo, y se tiene cierta afinidad con su manera de ser.

     Cuando esto se da mutuamente, la conversación sale espontánea, natural, y puede durar horas.

     En una alternancia agradable entre el silencio y el intercambio de ideas; de impresiones; de recuerdos: se pasea a través de diversos asuntos, como se puede pasear por un jardín donde se encuentran flores variadas, animales interesantes, pájaros multicolores

     Cuando percibimos que los interlocutores aprecian el tema que estamos tratando, ocurre el fenómeno semejante a la resonancia de los cristales, que vibran en la misma frecuencia del cristal que produjo un sonido.

     Todavía restan quienes aprecian este supremo placer de los antiguos, hoy casi extinguido, esto es, una buena conversación.



Video del Sr. Juan Barandiarán Porta

La responsabilidad de los padres ante Dios

 




Los padres deben prestar cuentas a Dios por cada hijo que pierda su alma por negligencia.- Amonestación materna, Ferdinand Georg Waldmüller ,1850



     Los padres que se ocupen en educar bien a sus hijos no serán confundidos, en el juicio particular y en el juicio universal. Triste, no obstante, será el juicio de padres apenas empeñados en gozar la vida y despreocupados de la educación de su prole.

     San Alfonso María de Ligorio (1696-1787), el insigne maestro de la Teología Moral, enseña acerca de los deberes de los padres con relación a sus hijos.

* * *

     Teniendo en vista la intensa y creciente oposición a las enseñanzas de la Santa Iglesia observada en nuestros días, es nuestro deber propagar la moral católica tradicional.

     En ese sentido, es notorio el conflicto entre dos categorías de personas: los que desean formar acertadamente a sus familias de acuerdo con esas enseñanzas tradicionales; y aquellos que, debido a las influencias del neopaganismo actual —como las provenientes de la televisión, que invade incontables hogares con telenovelas y otros programas de tenor anticatólico—, tratan de adaptarse a las máximas de la mentalidad moderna.

     Ponemos a disposición de todos los que desean mantener la fidelidad integral a la moral católica, subsidios para resistir valientemente a la avalancha que busca desagregar y hasta extinguir la familia, célula mater de la sociedad.

La destrucción de la familia, meta de la Revolución

     En su obra Revolución y Contra-Revolución, el Prof. Plinio Corrêa de Oliveira denuncia claramente tal objetivo de la Revolución, multisecular proceso que viene destruyendo la civilización cristiana. Así, en el capítulo 7 (Primera Parte, n. 3, f) declara:

     "Entre los grupos intermedios que serán abolidos, ocupa el primer lugar la familia. Mientras no consigue extinguirla, la Revolución procura reducirla, mutilarla y vilipendiarla de todos los modos".

      Como poderoso auxilio para los padres de familia, transcribimos algunos principios que el gran Doctor de la Iglesia, San Alfonso María de Ligorio, fundador de los Redentoristas, proclamó en sus sermones*:

San Alfonso María de Ligorio y la formación de los hijos

     Cuando Dios bendice a los padres dándoles hijos, lo que Él tiene en vista no es la ventaja de la casa; sino que los hijos sean educados en el santo temor y formados para la salvación eterna. De ahí estas palabras de San Juan Crisóstomo:

     "Miremos a los hijos como precioso depósito, velemos por ellos con toda la solicitud posible".

     Si los hijos fuesen un don ofrecido apenas a los padres, estos podrían disponer de ellos como quisiesen; pero como son un simple depósito, los padres deberán prestar cuentas a Dios por cada hijo que se pierda por su negligencia.

Consecuencias de una buena o mala formación

Quien quiera saber si la conducta de un padre de familia es buena o mala,
examine la conducta de su hijo


     A fin de que comprendamos que viviendo según la voluntad de Dios los padres atraen las bendiciones celestiales sobre ellos y sobre toda la casa, la Sagrada Escritura dice:

     "Así serán felices, tú y tus hijos después de ti, porque habrás realizado lo que es bueno y recto a los ojos del Señor, tu Dios" (Deut. 12, 25).

     Quien quiera saber si la conducta de un padre de familia es buena o mala, examine la conducta del hijo. "El árbol se conoce por su fruto" (Mt. 12, 33), dice Nuestro Señor.

     Cuando un padre de familia muere, pero deja un hijo, es como si él no hubiese muerto, pues ese hijo lo perpetúa, lo continuará.

     "Muere el padre, y es como si no muriera, porque deja detrás de sí a uno igual a él" (Eclo. 30, 4).

     Por los hijos que blasfeman, que dicen palabras impuras o roban, se puede advertir los vicios del padre. Pues, dice el Eclesiástico,

     "Un hombre se conoce por los hijos que deja" (Eclo. 11, 30).

Responsabilidad de los padres

     Tranquila y feliz será la muerte de los padres y madres de familia que forman a sus hijos en la vida cristiana.

     "Mientras viva, se alegrará de verlo, y a su muerte, no sentirá ningún pesar" (Eclo. 30, 5).

     Y dice San Pablo:

     "Se salvará por su maternidad mientras persevere con modestia en la fe, en la caridad y en la santidad" (1 Tim. 2, 15).

     Gracias a la buena educación que les habrán dado. Al contrario, muy triste y hasta desesperada, será la muerte de aquellos padres que únicamente se preocupan en aumentar la fortuna y el brillo de su casa, para gozar la vida, sin preocuparse en lo más mínimo en educar a sus hijos.

     "Si alguien —dice aún San Pablo— no tiene cuidado de los suyos, principalmente de sus familiares, ha renegado de la fe y es peor que un infiel" (1 Tim. 5, 8).

     ¡Si al menos ciertos padres cuidasen de sus hijos tanto cuanto de sus animales! ¡Cuánta solicitud para que nada les falte! ¡Qué atención para que la comida les sea dada a su tiempo! Y, con la atención enteramente puesta en ello, no se preocupan si sus hijos conocen o no el catecismo, si asisten a misa y se confiesan.

     "¡Sí —lamenta San Juan Crisóstomo—, caballos y bueyes les toman más el corazón que los propios hijos!".

Consecuencias de la negligencia de los padres


Para los hijos, cuando aún son niños, es fácil adquirir buenos hábitos.
Es difícil al hombre maduro corregirse de los malos hábitos adquiridos en la mocedad.


     Es una gran desgracia para los hijos tener malos padres, no sólo incapaces de educarlos, sino, peor aún, indiferentes a sus conductas: que ven a sus hijos en malas compañías, discutiendo, divirtiéndose con amistades sórdidas, y, en vez de reprenderlos y castigarlos, los excusan diciendo: "No se puede hacer nada, son cosas de la juventud". ¡Bella máxima… bella educación…!

     Así como para los hijos, cuando aún son niños, es fácil adquirir buenos hábitos, es difícil al hombre maduro corregirse de los malos hábitos contraídos en la mocedad.

     Pasaremos al segundo punto, y yo os suplico, padres y madres de familia, que retengáis bien esto que os diré sobre la manera de educar bien a vuestros hijos.

La enseñanza de la religión y de la moral

     La disciplina comprende la enseñanza de la religión y de la moral

     ¿En qué consiste precisamente la buena educación de los hijos? San Pablo lo dice claramente en dos palabras:

     "Educad a vuestros hijos en la disciplina y en la corrección del Señor" (Ef.6,4).

     En primer lugar, por disciplina, es necesario comprender todo lo que los padres deben hacer para formar a los hijos en las buenas costumbres. Consiste en instruirlos y darles buen ejemplo.

     Que los padres tengan ante todo el deber de enseñar a los hijos el temor de Dios y la fuga del pecado. Así hacía el justo Tobías con relación a su hijo. En efecto, leemos en la Sagrada Escritura: "Al cual enseñó desde la infancia a temer a Dios y abstenerse de todo pecado" (Tob. 1, 10).

     ¡Qué consolaciones y qué alegrías el Cielo reserva en recompensa por la solicitud de los padres cristianos! Sí, dice el Sabio:

     "Corrige a tu hijo, y él te dará tranquilidad y colmará tu alma de delicias" (Prov. 29, 17).

     Pero, si el hijo bien instruido es la alegría de sus padres, los hijos ignorantes los llenan de tristezas; pues, ignorar las reglas de la vida cristiana y comportarse mal, es una sola cosa.

     Cuenta Tomás de Cantimpré que, en 1248, un sacerdote fue encargado de hacer un discurso al clero de París reunido en sínodo. Este sacerdote era muy ignorante y, estando en la presencia de su auditorio, se confundió completamente. Entonces el demonio vino en su ayuda y le sugirió que pronunciase las siguientes palabras:

     "Los príncipes de las tinieblas saludan a los príncipes de la Iglesia, y les agradecemos vivamente por la negligencia en instruir al pueblo. Pues, las almas estancadas en la ignorancia, siguen el camino del mal y llegan al infierno".

     Semejante lenguaje bien se podría dirigir a ciertos padres de familia.



* Sermons de S. Alphonse de Liguori, Analyses, commentaires, exposé du système de sa prédication, par le R. P. Basile Braeckman, de la Congrégation du T. S. Rédempteur, Tome Second, Jules de Meester-Imprimeur-Éditeur, Roulers, pp. 464-47.



—Tomado de accionfamilia.org

viernes, 4 de junio de 2021

VIDEO.- CANTO GREGORIANO: LAS MARAVILLOSAS LETANÍAS DEL SAGRADO CORAZÓN DE JESÚS

 




VIDEO

CANTO GREGORIANO 

LAS MARAVILLOSAS LETANÍAS DEL SAGRADO CORAZÓN DE JESÚS



El doble efecto de las Letanías del Sagrado Corazón de Jesús: consolar a Nuestro Señor Jesucristo y recibir de Él, por la intercesión del Inmaculado Corazón de María, un mar de consolaciones en medio de la aridez espiritual.

 



Sagrado Corazón de Jesús, Iglesia de Santo Domingo. Quito




"Cuando estemos en medio de la aridez, sin tener, por así decir, qué decirle a Nuestro Señor en la comunión, en esos instantes sería de mucho provecho coger, incluso al azar, cualquiera de las invocaciones de esta letanía y rezarla y meditar en ella. Ciertamente la comunión será de ese modo, fuente de verdaderas gracias."



     La devoción al Sagrado Corazón de Jesús es, por excelencia, la fiesta del amor de Dios.

     Esta devoción también practicada por Plínio Corrêa de Oliveira, se remonta a su más tierna infancia. Él mismo contaba que, aún antes de pronunciar las palabras papá y mamá, su piadosa madre —Doña Lucilia— le enseñó a que cuando le preguntasen dónde estaba Jesús, apuntase hacia una piadosa imagen del Sagrado Corazón que se encuentra en un pequeño oratorio de su cuarto.

      Para el presente artículo, no fue fácil elegir entre tan substanciosos y admirables comentarios que el Dr. Plinio escribió sobre la devoción al Corazón de Jesús. Compartimos con nuestros lectores las siguientes consideraciones hechas por el insigne líder católico, el 24 de junio de 1965, en Sao Paulo, Brasil, y que incluyen comentarios sobre algunas de las invocaciones de las letanías del Corazón de Jesús. 

Una breve reseña

     Las primeras letanías del Sagrado Corazón de las que se tiene noticia fueron publicadas por el Padre Gaspar Druzbicki (1590-1662), jesuita polaco, en un breve opúsculo titulado Meta cordium cor Jesu et sanctissima Trinitas, y otras escritas por San Juan Eudes (1601-1680), incluidas en un librito de oraciones publicado en 1668.

     La devoción al Sagrado Corazón experimentó una considerable extensión tras las apariciones del Señor a Santa Margarita María de Alacoque (1647-1690). En ese clima devoto, y especialmente en los Monasterios de la Visitación, surgieron varias letanías dirigidas al Corazón de Jesús, algunas de las cuales aparecieron impresas en pequeños devocionarios: el llamado Livret de Molins, de 1687, preparado por la Madre de Soudeilles, superiora de la Visitación de Moulins​. Luego, el Livret de Dijon escrito en 1686 por Sor Jolý, de la Visitación, y el libro La devoción al Sagrado Corazón de Jesús​ publicado en Lyon en 1691 por el Padre Jean Croiset. Además, el Manuel de l'Adoration perpétuelle du Sacre-Coeurescrito en 1718 por Anne-Madeleine Rémusat, del monasterio de la Visitación de Marsella, y en el que entre otras oraciones incluye unas letanías basadas en las anteriores versiones; y que se extendieron a través de la Association de l'Adoration perpétuelle du Sacré-Cœur de Notre-Seigneur Jésus-Christ, por ella fundada por ella misma con el aliento del obispo de Marsella, Henri de Belsunce. Estas letanías fueron conocidas como las Letanías de Marsella.

     En 1720, con motivo de la peste que asoló a Marsella, se utilizaron las letanías del Sagrado Corazón para pedir el fin de aquella epidemia, y el obispo las «hizo recitar o cantar en la primera fiesta del Sagrado Corazón que él acababa de instituir para su diócesis, el 20 de junio de 1721, en todas las iglesias y capillas de la diócesis»


Portada de la edición española de Devozione al Sacro Cuore di Gesù,
del P. Jean Croiset



     La recitación pública de estas letanías fue permitida, por Decreto del 27 de junio de 1898, para las diócesis de Marsella y Autun, y en la Orden de la Visitación; posteriormente, por Decreto del 12 de noviembre de ese mismo año, se aprobó su uso en la diócesis de Annecy y en la Compañía de Jesús. Finalmente fueron aprobadas para su uso en toda la Iglesia mediante el Decreto de la Sagrada Congregación de Ritos el 2 de abril de 1899. Poco después el mismo papa León XIII, en su encíclica Annum Sacrum, pedía que como preparación de la Consagración al Sagrado Corazón de Jesús de todo el género humano que se realizaría el 11 de junio de 1900, los dos días anteriores y el mismo día 11, en la iglesia principal de cada ciudad y pueblo, se realicen unas preces que concluirían con las Letanías al Sagrado Corazón.

     Las letanías del Sagrado Corazón de Jesús aprobadas por el Papa toman como base las Letanías de Marsella que contienen 27 invocaciones, 17 de ellas proceden del Padre Croiset, 5 del Livret de Dijon, una del libro del Padre Froment y 4 más de las compuestas en Aurillac. Sobre esta versión, se añadieron 7 invocaciones más tomadas del libro del Padre Croiset. Resultaron así unas letanías con 33 invocaciones como recuerdo de los 33 años de la vida del Señor.

Algunas invocaciones de las Letanías del Sagrado Corazón de Jesús comentadas por Plínio Corrêa de Oliveira

     Tenemos en primer lugar, esa bellísima invocación: Corazón de Jesús, formado por el Espíritu Santo en el seno de la Virgen Madre. Creemos que para los que son devotos de Nuestra Señora, esta invocación tiene un gran significado que merece ser comentado.

Nuestra Señora del Sagrado Corazón


     Consideremos al Corazón de Jesús, que es —en su realidad material y carnal— el objeto de nuestro culto como símbolo de la voluntad de Nuestro Señor y, por lo tanto, del amor de Nuestro Señor; el Corazón de Jesús fue formado en el seno Inmaculado de Nuestra Señora con toda la materia necesaria que la madre otorga para la formación del cuerpo del hijo, y por tanto, la carne santísima, unida a la divinidad en la unión hipostática de Nuestro Señor Jesucristo, es la propia carne de María; la Sangre de Jesús es la propia sangre de María; el Corazón de Jesús es de algún modo el Corazón de María.

     Es un proceso de generación tan admirable, por el cual la madre como que se desdobla y da todo de sí misma para constituir el cuerpo del hijo; recordemos que Jesús fue formado de esa forma en el cuerpo de María, en un incendio de amor y de adoración para con ese Hijo que Ella estaba formando en sus entrañas, y entonces comprenderemos aún más cómo el Corazón de Jesús está unido al Corazón Inmaculado de María y cómo podemos tener una confianza sin reserva en la eficacia de la intercesión de Nuestra Señora junto a Nuestro Señor, tomando en consideración que Él no podría rehusar nada a aquella Madre Santísima, perfectísima, de la cual no sólo no tiene ninguna queja, sino más bien, tiene el más superlativo y total contentamiento que un Creador puede tener en relación a su criatura, y más aún, de la cual sabe que su propia carne es la carne de Nuestra Señora y que su propio Corazón es el Corazón de Nuestra Señora, por así decir.

     Otra lindísima invocación es: Corazón de Jesús, de majestad infinita.

     San Agustín dice lo siguiente: “Donde está la humildad, ahí está la majestad” (ubi himilitas, ibi maiestas – Sermón 14), es decir que ambas cosas son inseparables.

     De ahí concluimos que el Corazón de Jesús, que es un abismo de humildad, es por eso mismo un firmamento de majestad. Me gustaría ser un artista y poder representar la figura de Nuestro Señor para intentar expresar exactamente no sólo la majestad, ni sólo la humildad, sino a Nuestro Señor en una de esas representaciones que la gente ve en un solo golpe de vista, aquello que la majestad tiene de común con la humildad, o aquello que la humildad tiene de común con la majestad, y que es aquella esfera superior de virtud donde esas dos virtudes particulares como que se encuentran y se funden en una sola.

El “Beau Dieu d’Amiens”


Le Beau Die d’Amiens



     Recuerdo la imagen del “Beau Die d’Amiens”, que es tan expresivo en ese sentido. Es una imagen que no tiene el Corazón de Jesús, pero es la imagen de Nuestro Señor Jesucristo tallada en piedra en el portal de la catedral de Amiens, y que siempre me dio mucho esa impresión: un rey dignísimo, un doctor nobilísimo, pero al mismo tiempo tan sereno, tan manso, tan completamente señor de sí que se percibe que Él sería capaz de recibir la peor injuria y conservarse enteramente quieto, enteramente sereno, sin tener ninguna reacción de amor propio, desde el momento en que la virtud así lo exija.

     Tengo la impresión de que esa imagen del “Beau Dieu d’Amiens” es una de las que mejor demuestran esa unión de la suprema majestad con la suprema humildad.

     Nosotros, que nos apreciamos de ser hijos de la Contra Revolución, tomando en consideración que la Revolución caricaturiza la humildad y silencia la majestad, deberíamos pedir al Corazón de Jesús que conceda al corazón de cada uno, aquella forma elevada y nobilísima de majestad, que debe tener todo contra revolucionario, y que trae en sí misma el sentido de la realeza, el sentido del orden perfecto, del honor, de la jerarquía y de lo que es majestuoso, incluso cuando sé es el más humilde de los hombres.

     No puedo dejar de recordar aquí aquella figura extraordinaria de la beata Ana María Taigi (1769-1837) que era una sencilla cocinera en Roma, que no quería pasar como reina, pero que tenía de tal manera la figura de la majestad que era imposible pasar cerca de ella sin que alguien no se sintiese intimidado.

     O recordar a Santa Teresita del Niño Jesús, que era tan majestuosa sin ser pretensiosa, con una tal afabilidad tal que su padre la llamaba siempre de “mi pequeña reina”.


Le Beau Dieu (el bello Dios), erigido en el año 1230
y situado en el parteluz de la portada occidental de la Catedral de Amiens, Francia



     Otra invocación: Corazón de Jesús, horno ardiente de caridad. 

     Sabemos que el Corazón de Jesús es un horno ardiente de amor de Dios, porque la caridad es propiamente el amor a Dios. Y el hecho de ser Él un horno ardiente – es decir, no sólo es un horno, que ya de por sí trae consigo la idea de ardor, sino más bien, es un horno ardientísimo, lo que exprime bien la idea de que Él es la raíz de todo el amor a Dios, y que la devoción al Corazón de Jesús por medio del Corazón Inmaculado de María es específicamente esplendida para quien se lamenta de ser tibio y de estar arrastrándose lentamente en la vida espiritual. Esta invocación contagia el fuego del horno ardiente de caridad.

     De manera tal que, si queremos alcanzar para nosotros o para los demás, el verdadero amor de Dios, rezar esta invocación Corazón de Jesús, horno ardiente de caridad constantemente, es una de las devociones más indicadas y más excelentes.

El hombre vale en la medida de su capacidad de sufrir


Sagrado Corazón de Jesús. Antonio Illanes, 1944.​ Iglesia de la Concepción, Sevilla



     Me parece también muy importante para nuestra época, la invocación Corazón de Jesús, paciente y misericordioso. ¿Qué quiere decir propiamente ser paciente? Paciente es aquel que sufre; es el Corazón de Jesús sufridor y misericordioso. Porque es sufridor, es capaz de sufrir también las injurias que le hacemos.

     El término paciente tiene también un segundo sentido: el Corazón de Jesús está dispuesto a sufrir, amando el sufrimiento, y comprendiendo que el sufrimiento es la gran ley de la vida y que una existencia sin sufrimiento no vale absolutamente nada.

     Porque, en último análisis, vistas las cosas desde un cierto ángulo, la vida del hombre vale en la medida en que sufre y ama el sufrimiento que padece. Entonces ahí tenemos al Corazón de Jesús paciente.

     Una de las expresiones más típicas de la capacidad de sufrir es el espíritu de iniciativa, por donde el hombre vence la pereza, vence la molicie, vence el tedio, vence el amor de sí mismo y se lanza al trabajo, se lanza a la lucha y se lanza hasta lo más intenso y ardoroso de la lucha, si fuere necesario, renunciando a dejarla inmediatamente si el interés de la Iglesia lo conduce en el sentido opuesto.

     Aquí está la forma superior de paciencia que es ese espíritu de iniciativa y de combatividad por donde el hombre renuncia a todas sus perezas, a todos sus relajamientos y es esto lo que debemos pedir al Corazón de Jesús, paciente y misericordioso.

     Misericordioso quiere decir quien tiene pena: es un corolario del segundo sentido de la palabra paciencia. Por eso mi insistencia, no sin con la enorme dificultad de convencer a las almas de mi tan querida generación nueva de la misericordia de Dios, que perdona una vez, perdona dos veces, perdona dos mil veces y sólo no quiere que se desanime del perdón.

     Entonces, para que tengamos confianza en el perdón de Nuestro Señor, por la intercesión del Corazón Inmaculado de María, aquí está una invocación magnifica: Corazón de Jesús, paciente y misericordioso. Paciente con mis defectos, con mis pecados; misericordioso con relación a mis lagunas, por el Corazón Inmaculado de María, teniendo pena de nosotros. Es una excelente invocación hasta para recitar durante el día, para no perder la confianza en Nuestro Señor Jesucristo.

Un método para hacer una excelente acción de gracias luego de la Comunión


Corazón de Jesús, La Candelaria, España



     Hay otra invocación: 

     Corazón de Jesús, propiciación por nuestros pecados. 

     A veces sucede que nos sentimos fundamentalmente indignos, y esto hasta las almas más puras y más altas pueden sentirlo. Y comprendemos que delante de la justicia infinita de Dios, no somos absolutamente nada. Pero tenemos esta invocación, que significa una tranquilidad para nosotros. El Sagrado Corazón de Jesús es una propiciación por nuestros pecados.

     ¿Qué significa propiciación? Yo no valgo nada al igual que los sacrificios que hago. Pero hay una víctima que vale todo, porque es una víctima sin mancha, sin defecto, es una víctima unida por la unión hipostática a la propia divinidad, y esa víctima es Nuestro Señor Jesucristo, que se ofreció por mí. De tal manera que todo aquello que yo temo no conseguir, está víctima lo consigue.

      Esa víctima cargó con mis pecados y sufrió por ellos. Y por causa de eso considero mis pecados con una vergüenza, con una contrición por lo menos con una atrición pero en todo caso con una inmensa confianza, porque Alguien murió por mí, Alguien derramó por mí todas las gotas de su Sangre.

     Tengo la confianza puesta no en mí, sino en esta Sangre infinitamente preciosa, que por mí fue derramada.


El Corazón de Jesús, Lyon, Francia



     Una última invocación: Corazón de Jesús, fuente de toda consolación.

     La palabra consolación tiene también dos sentidos: 1) ella corresponde al fortalecimiento de la confianza; 2) en otro sentido, ella significa alegría, suavidad y unción del divino Espíritu Santo en el alma. En ambos sentidos el Sagrado Corazón de Jesús es fuente de toda consolación. Nuestra fuerza viene de Él. Y cuando nos sentimos débiles, tibios, desorientados, sobre todo cuando tenemos delante nuestro algún gran acto de generosidad que estamos llamados a cumplir, pero que no tenemos el coraje de concretarlo, no debemos actuar “olímpicamente”: no debemos imaginar que sólo lo conseguiremos por nuestros propios medios. ¡No! El Corazón de Jesús es la fuente de toda la fuerza; por medio del Corazón Inmaculado de María, que es el canal único y necesario para llegar a Él, debemos dirigirnos al Corazón de Jesús, y pedirle fuerzas. No seré frustrado en mi pedido y, en determinado momento, tendré la fuerza necesaria para hacer inclusive las cosas más arduas y difíciles con relación a la vida espiritual.

     Ahí están algunas consideraciones que nos pueden servir para el momento de la Sagrada Comunión.

     Cómo sería excelente, en el momento de ir a comulgar, por ejemplo, tener a la mano las letanías del Sagrado Corazón de Jesús, y escoger cada día —incluso al azar— una de las invocaciones, y comulgar tomando en consideración que se está recibiendo en el alma la presencia real, física, verdadera y vida de aquel Corazón del cual se está meditando y que es, fuente de toda fortaleza.

     Y entonces, en la comunión, meditar así, por ejemplo:

     "Señor, Tú eres la fuente de toda fortaleza, y yo quisiera tener mil veces más fuerza de la que tengo para servirte mejor. Sé que esta fuente de fortaleza está presente dentro de mí; sé que esta fuente de fortaleza eres Tú. Dame fuerzas contra tus enemigos externos y contra las tendencias malas que hay en mí y que son tus enemigas también. Ten compasión de mí, te lo pido por medio del Corazón Inmaculado de María".

     Pero esto es apenas una sugerencia y que tiene apenas el valor de una simple sugerencia— a fin de que cuando estemos en medio de la aridez, sin tener, por así decir, qué decirle a Nuestro Señor en la comunión, en esos instantes sería de mucho provecho coger, incluso al azar, cualquiera de las invocaciones de esta letanía y rezarla y meditar en ella. Ciertamente la comunión será de ese modo, fuente de verdaderas gracias

Plínio Corrêa de Oliveira


LETANÍAS 
DEL SAGRADO CORAZÓN DE JESÚS (EN LATÍN)

Kyrie, eléison. 
Kyrie, eléison. 

Christe, eléison. 
Christe, eléison. 

Kyrie, eléison. 
Kyrie, eléison. 
 
Christe, audi nos. 
Christe, audi nos. 
 
Christe, exáudi nos. 
Christe, exáudi nos. 
 
Pater de caelis, Deus, miserére nobis. 

Fili, Redémptor mundi, Deus, miserére nobis. 

Spiritus Sancte Deus,miserére nobis. 

Sancta Trinitas, unus Deus, miserére nobis. 

— Cor Jesu, Filii Patris aeterni, miserére nobis. 
  
— Cor Jesu, in sinu Vírginis Matris a Spíritu Sancto formátum, miserére nobis 
  
— Cor Jesu, Verbo Dei substantiáliter unítum, miserére nobis. 

— Cor Jesu, majestatátis infinitae, miserére nobis.  
 
— Cor Jesu, Templum Dei sanctum, miserére nobis.  
 
— Cor Jesu, Tabernáculum Altíssimi, miserére nobis.
   
— Cor Jesu, domus Dei et porta coeli, miserére nobis.   

— Cor Jesu, fornax ardens caritátis, miserére nobis.   

— Cor Jesu, justítiae et amóris receptáculum, miserére nobis.   

— Cor Jesu, bonitáte et amóre plenum, miserére nobis. 

— Cor Jesu, virtutum ómnium abyssus, miserere nobis. 

— Cor Jesu, omni laude digníssimun, miserére nobis.   

— Cor Jesu, rex et centrum ómnium córdium, miserére nobis.   

— Cor Jesu, in quo sunt omnes thresáuri sapiéntiae et scióntiae, miserére nobis.   

— Cor Jesu, in quo hábitat omnis plenitúdo divinitatis, miserére nobis. 

— Cor Jesu, in quo Pater sibi bene complácuit, miserére nobis.  

— Cor Jesu, de cujus plenitúdine omnes nos accépimus, miserére nobis.   

— Cor Jesu, desidérium cóllium aeternórum, miserére nobis.   

— Cor Jesu, pátiens el multae misericórdiae, miserére nobis.  
 
— Cor Jesu, dives in omnes qui ínvocant Te, miserére nobis. 
  
— Cor Jesu, fons vitae et sanctitátis, miserére nobis.   

— Cor Jesu, propitiátio pro peccátis nostris, miserére nobis.  
 
— Cor Jesu, saturátum oppróbriis, miserére nobis.   

— Cor Jesu, attrítum propter scélera nostra, miserére nobis.   

— Cor Jesu, usque ad mortem obédiens factum, miserére nobis. 

— Cor Jesu, láncea perforátum, miserére nobis.   

— Cor Jesu, fons totíus consolatiónis, miserére nobis.   

— Cor Jesu, vita et resurréctio nostra, miserére nobis. 
  
— Cor Jesu, pax et reconciliátio nostra, miserére nobis. 

— Cor Jesu, víctima peccatórum, miserére nobis.   

— Cor Jesu, salus in Te sperántium, miserére nobis.   

— Cor Jesu, spes in Te moriéntium, miserére nobis.  
 
— Cor Jesu, delíciae sanctórum ómnium, miserére nobis   

Agnus Dei, qui tollis peccáta mundi, Parce nobis Dómine. 

Agnus Dei, qui tollis peccáta mundi, Exáudi nos Dómine. 

Agnus Dei, qui tollis peccáta mundi, Miserére nobis. 

V. Jesu, mitis et húmilis corde. 
R. Fac cor nostrum secúndum cor tuum. 

Oremus. 
Omnípotens sempitérne Deus, réspice in Cor dilectíssimi Filii tui, et in laudes et satisfactiónes, quas in nómine peccatórum tibi persólvit, iísque misericórdiam tuam peténtibus tu véniam concéde placátus, in nómine ejúsdem Fílii tui Jesu Christi: Qui tecum vivit et regnat in sáecula saeculórum. 

R. Amen

LETANÍAS 
DEL SAGRADO CORAZÓN DE JESÚS

Señor, ten piedad de nosotros,
Señor ten piedad de nosotros.

Cristo, ten piedad de nosotros,
Cristo ten piedad de nosotros.

Señor, ten piedad de nosotros.
Señor ten piedad de nosotros.

Cristo, óyenos,
Cristo, óyenos,

Cristo, escúchanos.
Cristo, escúchanos.

Dios Padre Celestial, ten piedad de nosotros.

Dios Hijo, Redentor del mundo, ten piedad de nosotros.

Dios Espíritu Santo, ten piedad de nosotros.

Santísima Trinidad, que eres un solo Dios, ten piedad de nosotros.

— Corazón de Jesús, Hijo del Eterno Padre, ten piedad de nosotros.

— Corazón de Jesús, formado en el seno de la Virgen Madre por el Espíritu Santo, ten piedad de nosotros.

— Corazón de Jesús, unido sustancialmente al Verbo de Dios, ten piedad de nosotros.

— Corazón de Jesús, de infinita majestad, ten piedad de nosotros.

— Corazón de Jesús, templo santo de Dios, ten piedad de nosotros.

— Corazón de Jesús, tabernáculo del Altísimo, ten piedad de nosotros.

— Corazón de Jesús, casa de Dios y puerta del cielo, ten piedad de nosotros.

— Corazón de Jesús, horno ardiente de caridad, ten piedad de nosotros.

— Corazón de Jesús, santuario de la justicia y del amor, ten piedad de nosotros.

— Corazón de Jesús, lleno de bondad y de amor, ten piedad de nosotros.

— Corazón de Jesús, abismo de todas las virtudes, ten piedad de nosotros.

— Corazón de Jesús, digno de toda alabanza, ten piedad de nosotros.

— Corazón de Jesús, Rey y centro de todos los cora­zones,­ ten piedad de nosotros.

— Corazón de Jesús, en quien se hallan todos los tesoros de la sabiduría y de la ciencia, ten piedad de nosotros.

— Corazón de Jesús, en quien reside toda la plenitud de la divinidad, ten piedad de nosotros.

— Corazón de Jesús, en quien el Padre se complace, ten piedad de nosotros.

— Corazón de Jesús, de cuya plenitud todos hemos recibido,­ ten piedad de nosotros.

— Corazón de Jesús, deseado de los eternos collados, ten piedad de nosotros.

— Corazón de Jesús, paciente y lleno de misericordia, ten piedad de nosotros.

— Corazón de Jesús, gene­roso­ para todos los que te invocan, ten piedad de nosotros.

— Corazón de Jesús, fuente de vida y santidad, ten piedad de nosotros.

— Corazón de Jesús, propiciación por nuestros pecados, ten piedad de nosotros.

— Corazón de Jesús, colmado de oprobios, ten piedad de nosotros.

— Corazón de Jesús, triturado por nuestros pecados, ten piedad de nosotros.

— Corazón de Jesús, hecho obediente hasta la muerte, ten piedad de nosotros.

— Corazón de Jesús, traspasado por una lanza, ten piedad de nosotros.

— Corazón de Jesús, fuente de todo consuelo, ten piedad de nosotros.

— Corazón de Jesús, vida y resurrección nuestra, ten piedad de nosotros.

— Corazón de Jesús, paz y reconciliación nuestra, ten piedad de nosotros.

— Corazón de Jesús, víctima por los pecadores, ten piedad de nosotros.

— Corazón de Jesús, salvación de los que en ti esperan, ten piedad de nosotros.

— Corazón de Jesús, esperanza de los que en tí mueren, ten piedad de nosotros.

— Corazón de Jesús, delicia de todos los santos, ten piedad de nosotros.

Cordero de Dios, que quitas el pecado del mundo, perdónanos Señor.

Cordero de Dios, que quitas el pecado del mundo, escúchanos Señor.

Cordero de Dios, que quitas el pecado del mundo, ten piedad de nosotros.

Jesús, manso y humilde de Corazón, haz nuestro corazón semejante al tuyo.

Oración

Oh Dios todopoderoso y eterno, mira el Corazón de tu amantísimo Hijo, las alabanzas y satisfacciones que en nombre de los pecadores te ofrece, y concede el perdón a éstos que piden misericordia en el nombre de tu mismo Hijo, Jesucristo, el cual vive y reina contigo por los siglos de los siglos. Amén-

Entrada destacada

La Hermana Lucía predijo que sin la consagración de Rusia al Inmaculado Corazón de María, Estados Unidos caería de algún u otro modo, bajo las garras del comunismo

† IHS In memoriam del Señor Gonzalo Larraín Campbell      Tenemos el penoso deber de comunicar el fallecimiento del sr. Gonzalo Larrain C...