miércoles, 26 de abril de 2023

Madre del Buen Consejo, ruega por nosotros en este siglo de confusión

 



El milagroso fresco de la Virgen que se encuentra en el pueblo de Genazzano, cerca de Roma

     A poca distancia de Roma, se encuentra la Basílica de Nuestra Señora del Buen Consejo “Mater Boni Concilii ad Genazzano” imagen que en el siglo XV se trasladó allí milagrosamente desde Scutari, Albania, huyendo de la invasión turca y en respuesta a una fervorosa oración de dos piadosos albaneses.

     Mucho antes de la venida de Cristo, el pequeño pueblo de Genazzano, a treinta millas de Roma, construyó un templo a Venus, la diosa pagana del amor, en cuyo honor celebraban grandes fiestas, especialmente el 25 de abril.

     En el siglo IV, el Papa San Marco (336 d.C.) ordenó construir una iglesia en una colina, no muy lejos de las ruinas del antiguo templo pagano. La iglesia, firme y fuerte pero pequeña y sencilla, fue dedicada a Nuestra Señora del Buen Consejo que allí fue honrada de manera especial en su fiesta instituida, precisamente, el mismo 25 de abril.

     Hacia la mitad del siglo XV, el templo, a cargo de la Orden de San Agustín, estaba en un estado deplorable y amenazaba con desmoronarse; sólo unos pocos, sin embargo, manifestaban interés en repararlo, posiblemente porque existían otras iglesias en el pueblo.

La Virgen María toma posesión de la iglesia

     Una viuda santa, Petruccia de Geneo, que amaba devotamente a la Virgen, se sintió inspirada a reconstruir la iglesia. Deseaba que fuera más grande y bella que la anterior y, confiando en Nuestra Señora, contrató a los constructores y compró los materiales. Pero al poco tiempo, por falta de recursos, el trabajo quedó interrumpido indefinidamente.


Los dos albaneses que cruzaron caminando sobre el mar Adriático siguiendo a la imagen

     Los dos albaneses siguieron la imagen, cruzaron caminando el mar Adriático y llegaron a Genazzano

     Los pobladores se burlaron de Petruccia, pero ella no desanimó. Por el contrario, recurrió a sacrificios y oraciones más fervorosas. Algún día, decía, “una gran Señora vendrá a tomar posesión de la iglesia”.

     Poco después, el 25 de abril de 1467, estando muchas personas congregadas en la plaza del mercado por ser día festivo, olvidadas de su Virgen Patrona, bailaban y cantaban en alegre bullicio. Fue entonces cuando alguien vio sobre el cielo azul una nube que bajaba lentamente. El asombro paralizó a todos.

     La nube se detuvo en un borde angosto de las paredes aún sin terminar de la iglesia de Petruccia. En su centro apareció una bellísima pintura de Nuestra Señora con el Niño Jesús. Simultáneamente todas las campanas del pueblo comenzaron a sonar sin ayuda humana.

     Nadie conocía la procedencia de la pintura ni la había visto antes. Llovieron gracias y ocurrieronumerosos milagros. Unos comenzaron a llamar a la imagen con el nombre de Nuestra Señora del Paraíso y otros como Nuestra Señora de los Milagros.

De Scutari a Genazzano

     Fue entonces cuando dos extranjeros procedentes de Scutari, Albania, llegaron a Genazzano buscando la milagrosa pintura de la Virgen.

     ¿Qué había sucedido? Cuando Scutari estaba a punto de caer en manos de los turcos, ambos pidieron consejo a la Virgen sobre qué hacer para mantener su fe católica en aquellas circunstancias. Esa noche vieron, asombrados, como la imagen se desprendía de la pared y elevándose por los cielos comenzaba a trasladarse lentamente hacia el oeste.



     La siguieron, cruzaron el mar Adriático y llegaron a Genazzano, donde decidieron quedarse a vivir cerca de su Señora, que también se había refugiado.

     El Santo Padre envió a dos obispos a examinar los extraordinarios acontecimientos y como resultado de las investigaciones quedó convencido de que la pintura era verdaderamente la de Nuestra Señora del Buen Consejo, venerada durante siglos en el pequeño pueblo de Scutari.

     La imagen “del espesor de una cáscara de huevo” había sido pintada sobre el yeso de la pared. Ninguna habilidad humana podría haberla arrancado sin romperla. Ninguna mano de hombre podría haberla traído a través del mar Adriático y colocarla en el borde angosto de la iglesia, sin sujetarla.

Una victoria de la confianza

     Naturalmente, la iglesia de Petruccia fue terminada hasta convertirse en una bella basílica. La pintura fue puesta en un relicario maravilloso con un marco de oro adornado con piedras preciosas. Más tarde, dos coronas de oro enviadas por el Vaticano fueron colocadas en las cabezas de la Madre y el Niño.

     En los últimos cuatro siglos innumerables peregrinaciones y muchos milagros han ocurrido en el santuario de Nuestra Señora, Madre Amorosa, que para todos es un tesoro de la gracia divina. Acudamos a ella con nuestros pequeños y grandes problemas. Confiemos en su guía. Ella es verdaderamente Nuestra Señora del Buen Consejo

     La invocación Madre del Buen Consejo fue incluida por Pío IX en las letanías de la Virgen María.

     ¿Es la actualidad de esta devoción?

     Sin duda en nuestra época tan afligida y conturbada, son incontables las almas que necesitan, a éste o a aquel título, de un buen consejo. Nada mejor pueden hacer ellas que implorar el auxilio de Aquella que la Santa Iglesia en la Letanía lauretana, invoca como Mater Boni Consilii.

     Supremamente importantes son para cada uno los consejos necesarios para conocer los designios de Nuestra Señora a respecto de sí mismo – dentro de la tempestad de tinieblas del Siglo XXI –

     Nada pueden hacer ellas de mejor que implorar el auxilio de Aquella que la Santa Iglesia, en la letanía lauretana invoca como "Mater Boni Consilii".

     Sin embargo cumple ponderar que un consejo es de tanta mayor validez, cuanto mayor fuere la importancia del asunto sobre el cual versa.

La necesidad de un buen consejo…

     Por esto, supremamente importante son para cada uno los consejos necesarios para conocer a respecto de sí mismo -dentro de la tempestad de tinieblas del siglo XXI- los designios de Nuestra Señora y los medios aptos para realizarlos.

     Aquí hay un primer título para afirmar la particular actualidad de la devoción a Nuestra Señora de Genazzano, en este siglo que podrá pasar para la Historia como el siglo de la confusión.

     Inclusive, si ampliamos nuestros horizontes más allá de la esfera individual, y consideramos en una perspectiva histórica la crisis por la cual hoy pasa la Iglesia de Dios, no podremos dejar de ponderar que aún aquí la humanidad necesita como nunca de un buen consejo de la Virgen de las vírgenes.

…en medio de la actual la confusión

     Parecerá tal vez excesivo, para algunos lectores, que afirmemos ser éste el siglo más confuso de la Historia. Sin embargo, entre las múltiples pruebas que esta aseveración comporta, es necesario ponderar una, que por sí misma justifica nuestra afirmación.

     En efecto, sería difícil constatar que en algún tiempo la confusión haya sido mayor en los medios católicos de que en el nuestro.

     Por cierto, hubo épocas en que la Iglesia pareció afectada por una confusión más grave. Así, las crisis a lo largo de las cuales los antipapas dilaceraban el Cuerpo Místico de Cristo, o la lucha de las investiduras que dividió durante mucho tiempo el Occidente Cristiano, lanzando el Sacro Imperio contra el Papado. Pero estas crisis, o eran más de rivalidades personales que de principios, o ponían en juego sólo algunos principios, si bien que básicos, de la doctrina católica.

La libre circulación de los errores

     Actualmente, por lo contrario, no hay error, por más craso y rotundo, que no procure revestirse de un ropaje más o menos nuevo para obtener libre tránsito en los ambientes católicos. Se puede decir que asistimos en nuestro propio medio al desfile de todos los errores, farisaicamente disfrazados con piel de oveja, para solicitar la adhesión de católicos incautos, superficiales o poco devotos de nuestra Fe. Y, ante esa maniobra, ¡cuántas concesiones, cuántas falsas prudencias, cuánto criminal noviazgo con la herejía!

     En esta atmósfera que ya sugirió a Pablo VI algunas graves advertencias, la confusión es tan grande, que en no pocos ambientes los católicos observantes y celosos de la ortodoxia son mal vistos y sospechosos, mientras que la turbamulta de las víctimas de los errores disfrazados se conduce con la desenvoltura de quien fuese dueño de la casa.

     Trazado este cuadro, pensamos con afecto y con aprensión en las muchas almas sin mayores estudios religiosos.

     ¡Cuan necesario les es el buen consejo de Nuestra Señora, para vencer la confusión!

El Camino, la Verdad y la Vida

     La Iglesia puede decir, analógicamente, las palabras de Nuestro Señor; “Yo soy el Camino, la Verdad y la Vida”, (Juan, XIV, 6). Si en los ambientes católicos sopla la confusión, es inevitable que ésta se extienda a todos los otros dominios de la existencia. Y, en la Iglesia no puede haber confusión mayor que la de los principios.

     Es natural, pues, que afirmemos ser éste nuestro siglo, el siglo de la confusión, y que de nuestros labios suba una súplica para la Madre de Dios: "Nuestra Señora del Buen Consejo, rogad por nosotros, y ayudadnos a permanecer fieles al Camino, a la Verdad y a la Vida, en medio de tanto extravío, de tanta mentira y de tanta muerte".


sábado, 8 de abril de 2023

La misteriosa estirpe espiritual de Judas y su infiltración en la Iglesia

 




La traición de Judas. Giotto di Bondone

     

     El Beato Francisco Palau y Quer, O.C.D., fue un sacerdote, escritor, polemista y exorcista carmelita español del siglo XIX, -1811-1872-.

     Autor de varios libros, creó y fue el editor principal del semanario "El Ermitaño", donde publicó sus reflexiones sobre el presente y el futuro de la Iglesia.

     Sus escritos destacan por sus luces proféticas, utilizando para ello muchas figuras y símbolos.

     Sus previsiones impresionan por su agudeza y variedad de panoramas. Varias de ellas hablan a respecto de la marcha del mundo rumbo a la disolución social y el establecimiento de un pseudo-orden caótico como fruto de una conspiración anticristiana.

     El beato se preguntaba si detrás de dicha confabulación no había alguna inteligencia forzosamente diabólica.

     ¡Sí!, se respondía a sí mismo. Por detrás estaba el propio Lucifer, quien así como sedujo a un tercio de los ángeles en el Cielo, se apoderó del corazón de una serie de hombres claves en la Tierra, y una vez más izó la bandera de la rebelión.

     Ese nuevo Non serviam ("No serviré") es la gran causa de las crisis en el mundo, concluía, y tenía un nombre: "Revolución".

     "¿Qué es la revolución? – explicaba – Es la repetición en la tierra de lo mismo que sucedió en el Cielo cuando Dios creó a los ángeles: Satanás (...) sedujo a los reyes y gobiernos de la tierra, y con la bandera al viento, dirige sus ejércitos en la guerra contra Dios, (...) esto es revolución, es la anarquía entre los hombres y la guerra contra Dios". ("Triunfo de la Cruz", El Ermitaño, Nº 125, 30-3-1871).

     "Satanás es el padre de la revolución; es su obra iniciada en el Cielo, y que se viene perpetuando entre los hombres de generación en generación.

     "Seis mil años después, él tuvo por primera vez, la osadía de proclamar delante del Cielo y de la Tierra su verdadero y satánico nombre ¡revolución!

     "La Revolución, a ejemplo del demonio, tiene como lema la famosa frase: ¡No obedeceré! Satánica en su esencia, ella aspira a derribar todas las autoridades y su objetivo final es la destrucción total del reino de Jesucristo en la tierra". ("Adentros del catolicismo – abominaciones predichas por Daniel profeta en el lugar santo: Apostasía", El Ermitaño, Nº 21, 25-3-1869).

     Para el P. Palau, la Revolución es la realización de los avisos contenidos en las Sagradas Escrituras relativos a la apostasía de los últimos tiempos. El análisis racional, tranquilo y vigoroso de los sucesos socio-políticos le confirmaba esta convicción.


Bienaventurado Francisco Palau. O.C.D.

     El bienaventurado sustentaba que el conocimiento de la Revolución es la clave para descifrar el acontecer moderno. Si no se considera la realidad a la luz de ella, decía, se pierde la noción de lo que sucede.


Conspiración de Claudius Civilis. Rembrandt (1606 - 1669), Nationalmuseum, Estocolmo


     Las asociaciones más o menos secretas se habían diseminado y articulado ampliamente en la sociedad civil y a partir de ella se habían introducido en la esfera eclesiástica.

     En una conversación figurada del personaje principal de su periódico – "El Ermitaño" – con el proprio Dios, a respecto del Concilio Vaticano I, que tantos beneficios había otorgado a la Iglesia, el B. Palau pone en los labios del Divino Creador la siguiente explicación:

     "Por causa de la corrupción de costumbres [Satanás] se introdujo en el Sancta Sanctorum, y mientras dirige a todos los reyes y poderes políticos de la tierra en su guerra en mi contra desde el exterior de la Ciudad Santa, en su interior paraliza mi acción, entorpece mis empresas, y frustra mis proyectos" ("Roma vista desde la cima del monte", El Ermitaño, Nº 58, 9-12-1869).

     Entre los instrumentos de esta ofensiva interna contra la Iglesia, él identificaba a unos extraños "sacerdotes" del demonio:

     "Algunos de estos hombres y mujeres exhiben una virtud religiosa aparente, se confiesan, oyen misa, comulgan con frecuencia, pero ¿qué hay en el fondo de ellos? ¡Horror!

     "Cogen las formas eucarísticas y se las llevan a casa, y las presentan en sesiones satánicas para luego pisotearlas. Esos son los Judas dentro mismo del santuario que los demonios introdujeron en el local en donde no tienen derecho, y llenaron de abominaciones el Templo de Dios". ("El maleficio", El Ermitaño, Nº 103, 27-10-1870).

     "Sustentado por poderes que se titulan de católicos, pero que desde adentro mismo del santuario nos hacen la guerra, una guerra atroz, la más peligrosa que ha tenido que enfrentar la Iglesia. (...)

     (...) "porque al enemigo le conviene combatirnos desde el interior de la fortaleza, y por eso él usa vestimenta y nombre de católico, y con esa apariencia se presentan en ciertos actos religiosos, para fascinar a las multitudes y crear confusión hasta en el Cielo". ("Campamento de epidemia en Vallcarca", El Ermitaño, Nº 99, 29-9-1870).

     En 1968, S.S. Pablo VI afirmó que "la humareda de Satanás entró en el lugar sagrado". Cien años antes, el B. Palau ya denunciaba con horror esta infiltración en la Iglesia. (Discurso al Pontificio Seminario Lombardo, 7-12-68, Insegnamenti di Paolo VI, Tipografia Poliglotta Vaticana, 1968, vol. VI, p. 1188; e Homilía "Resistite Fortes in fide", 29-6-1972, ibid., 1972, vol. X, p. 707).

La misteriosa estirpe espiritual de Judas


El beso de Judas. Giotto di Bondone


     En numerosas ocasiones, el beato alude a la existencia de un "Judas" enquistado en la Iglesia.

     Recordemos lo que el Evangelio nos dice a respecto del traidor:

     "Estando todavía hablando —Jesús a sus Apóstoles—, llega Judas Iscariote, uno de los doce, acompañado de mucha gente, armada con espadas y con garrotes" (Mc. 14, 43).

     Los guardias no sabían distinguir a Nuestro Señor de Santiago el Mayor quien mucho se le parecía, por lo que necesitaban a alguien que lo señalara inequívocamente para poder arrestarlo.

     Para ello, Judas acordó con los fariseos entregar a Nuestro Señor por el precio de 30 monedas de plata, y para que lo reconozcan la señal dispuesta sería besarlo.

     Nuestro Señor llamó la atención de Judas para que mida la enormidad de su ignominia. Nada podría ser más infame que esa traición, producto del odio que Judas le tenía. Había fingido ser amigo de Nuestro Señor para realizar la peor acción posible, por lo que el mal se multiplicó por el mal, haciendo particularmente repulsivo su acto de traición.

     Cuando Judas se acercó a Jesús para besarlo, Él le dijo: "Judas, ¿con un beso traicionas al Hijo del Hombre?", permitiendo entonces que lo besara, consumándose la mayor traición de la historia, por lo que el nombre de Judas se convertiría en sinónimo del grado máximo de infamia.

     Aludiendo dicha raza del mal, el beato carmelita no se refería a un individuo en particular, sino a una especie de linaje espiritual que a lo largo de los siglos actúa desde adentro en contra de la Iglesia.

     Para el B. Palau, dicha raza se manifestó abiertamente en ciertos herejes, pero mayormente actuó en secreto, desapercibida para la mayor parte del clero y de los fieles.

     ¿En qué consiste esta raza funesta? ¿Cómo se infiltró en la Iglesia sacrosanta? ¿Cómo puede permanecer dentro de Ella? ¿Cómo actúa? ¿Qué la distingue particularmente?

     El bienaventurado no abundó en pormenores de carácter histórico, sin embargo, vio que a lo largo de los siglos siempre han existido maniobras diabólicas de las que la Revolución se ha valido para infiltrar agentes y organizarlos dentro de la Iglesia.

     El primer instrumento fue el mismo Judas Iscariote, quien da el nombre a esta raza del mal. Pero Iscariote acabó denunciándose a sí mismo cuando vendió el Cordero Inmaculado al Sanedrín.

     Pocos años después, aún en los tiempos apostólicos, este filón de perdición ejercía ya su accionar maligno. Es lo que sugiere la primera epístola de San Juan:

     "Muchos se han hecho anticristos, por lo cual conocemos que ésta es la hora postrera. De nosotros han salido, pero no eran de los nuestros.

     "Si de los nuestros fueran, hubieran permanecido con nosotros, pero así se ha hecho manifiesto que no todos son de los nuestros" (I Jn, II, 18-19). El Apóstol amado añade que "el espíritu del Anticristo del cual has escuchado, ya se encuentra en el mundo" (I Jn, IV, III).

     Los Hechos de los Apóstoles narran la historia de Simón el Mago, a quien San Ireneo lo califica como el padre de los gnósticos. Él intentó comprar a los Apóstoles el poder de comunicar el Espíritu Santo – dando origen al término simonía – y tuvo un importante papel en la historia de las primeras herejías (cfr. Act, VIII, 9-24). ("Adversus Hereses", libro I, cap. 23).


Simón el Mago subía a los cielos y San Pedro (de rodillas) hizo que cayera en picada al suelo en presencia del emperador Nerón (en el trono). San Juan hace la señal de la Cruz. Bennozo Gozzoli


     Es a esta estirpe de Judas, a quien el bienaventurado atribuye la gestación de los errores y de los desórdenes en la Iglesia:

     "Judas y el diablo se convinieron contra Cristo, pero los dos fueron arrojados del colegio apostólico. (...)

     "El diablo buscó entonces puertas para entrar en el seno del catolicismo, y las encontró en los herejes. Se la abrieron los mismos cristianos, quienes les entregaron las llaves de la incredulidad y de la corrupción de doctrinas.

     "Ahora él está dentro. ¿Queréis verlo? Entrad, y ¿qué veréis? Veréis a hombres que se titulan católicos, pero blasfeman como demonios, y persiguen con furor al catolicismo. (...)

     "Veréis al diablo dentro del mismo santuario, desafiando la omnipotencia de Dios con blasfemias proferidas desde sus altares.

     "Veréis en el pueblo católico las abominaciones predichas por Daniel el profeta. Veréis el anticristianismo instalado en el poder. Veréis que el diablo se introdujo en el lugar sagrado, y corrompe, pervierte, tienta, prueba". ("El suicidio", El Ermitaño, Nº 87, 7-7-1870).


Máscara mortuoria de Martín Lutero

     El Beato pone en la boca de un demonio las siguientes palabras, a respecto del plan de acción de este linaje de herejes:

     "Nuestra obra, que con tanto cuidado la urdimos desde Judas el traidor hasta esta fecha, encubriendo nuestro plan con el que la concebimos, y que con sumo placer la vemos consumada en la apostasía de todas las naciones". ("Un misterio de iniquidad", El Ermitaño, Nº 111, 22-12-1870).

     Dicho plan – según la profética previsión del fraile carmelita – crecería hasta alcanzar su plenitud, permitido misteriosamente por Dios:

     "Ermitaño, (...) escucha: deja que el diablo y el impío completen el misterio de iniquidad que se inició dentro del mismo santuario con Judas el traidor". ("Adentros del catolicismo", El Ermitaño, Nº 21, 25-3-1869).

     Contra esta pérfida raza lucharon los grandes santos de la Iglesia, sin nunca haber logrado extirparla completamente.

     San Pío X, en la célebre encíclica "Pascendi" del 8 de septiembre de 1907, condenó con lujo de detalles, la actividad de los herejes modernistas, antecesores de los actuales progresistas.


Papa San Pío X

     La descripción de la conjuración modernista hecha por el Santo Pontífice concuerda admirablemente con la idea que el B. Palau se había formado de esta sibilina estirpe de Iscariote:

     "Hoy no es menester ya ir a buscar los fautores de errores entre los enemigos declarados: se ocultan, y ello es objeto de grandísimo dolor y angustia, en el seno y gremio mismo de la Iglesia, siendo enemigos tanto más perjudiciales cuanto lo son menos declarados.

     "Hablamos, venerables hermanos, de un gran número de católicos seglares y, lo que es aún más deplorable, hasta de sacerdotes, los cuales, so pretexto de amor a la Iglesia, faltos en absoluto de conocimientos serios en filosofía y teología, e impregnados, por lo contrario, hasta la médula de los huesos, con venenosos errores bebidos en los escritos de los adversarios del catolicismo, se presentan, con desprecio de toda modestia, como restauradores de la Iglesia, y en apretada falange asaltan con audacia todo cuanto hay de más sagrado en la obra de Jesucristo, sin respetar ni aun la propia persona del divino Redentor, que con sacrílega temeridad rebajan a la categoría de puro y simple hombre.

     "Tales hombres se extrañan de verse colocados por Nos entre los enemigos de la Iglesia. Pero no se extrañará de ello nadie que, prescindiendo de las intenciones, reservadas al juicio de Dios, conozca sus doctrinas y su manera de hablar y obrar. Son seguramente enemigos de la Iglesia, y no se apartará de lo verdadero quien dijere que ésta no los ha tenido peores. Porque, en efecto, como ya hemos dicho, ellos traman la ruina de la Iglesia, no desde fuera, sino desde dentro: en nuestros días, el peligro está casi en las entrañas mismas de la Iglesia y en sus mismas venas; y el daño producido por tales enemigos es tanto más inevitable cuanto más a fondo conocen a la Iglesia.

      "Añádase que han aplicado la segur no a las ramas, ni tampoco a débiles renuevos, sino a la raíz misma; esto es, a la fe y a sus fibras más profundas.

      "Mas una vez herida esa raíz de vida inmortal, se empeñan en que circule el virus por todo el árbol, y en tales proporciones que no hay parte alguna de la fe católica donde no pongan su mano, ninguna que no se esfuercen por corromper. Y mientras persiguen por mil caminos su nefasto designio, su táctica es la más insidiosa y pérfida. Amalgamando en sus personas al racionalista y al católico, lo hacen con habilidad tan refinada, que fácilmente sorprenden a los incautos. Por otra parte, por su gran temeridad, no hay linaje de consecuencias que les haga retroceder o, más bien, que no sostengan con obstinación y audacia.

     "Juntan a esto, y es lo más a propósito para engañar, una vida llena de actividad, constancia y ardor singulares hacia todo género de estudios, aspirando a granjearse la estimación pública por sus costumbres, con frecuencia intachables.

     Finalmente, y es esto lo que hace desvanecer toda esperanza de cura, sus mismas doctrinas son formadas en una escuela de desprecio a toda autoridad y a todo freno; y, confiados en una consciencia falsa, se eluden de que es amor de verdad lo que no pasa de soberbia y obstinación”. (São Pio X, Encíclica "Pascendi Dominici Gregis").

     Terminado el presente artículo, pedimos a Nuestra Señora de los Dolores y a todos los santos, especialmente a los que como el Beato Francisco Palau lucharon en defensa de la Iglesia, que sus enemigos sean finalmente vencidos, a la espera muy confiados, de la nueva época en la que la Esposa Mística de Cristo recuperará magníficamente su esplendor, esto es, en el Reino de María, profetizado por Nuestra Señora en Fátima.

     — Ut inimicus sanctae Mater Ecclessiae humiliare digneris,
te rogamus audi nos.

     — Para que te dignes vencer a los enemigos de la Santa Madre Iglesia, te rogamos óyenos.



Fuente:
El presente artículo fue elaborado con información tomada de catolicismo.com.br 
y aparicaodelasalette.blogspot.com


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