domingo, 25 de febrero de 2024

Cruzada Mundial de Oración en honor al Inmaculado Corazón de María, implorando la intervención divina por la crisis de la Iglesia






El Rosario Publico por la Regeneración Espiritual del Ecuador se une a esta iniciativa convocada por Mons. Athanasius Schneider

     En Fátima, la Santísima Virgen nos regaló para nuestro tiempo el rezo del Rosario y la práctica de los primeros cinco sábados como medio espiritual eficaz para obtener favores Divinos especiales.

     La práctica de los Primeros Cinco Sábados consiste en recibir los Sacramentos de la Confesión y la Sagrada Comunión, rezar el Rosario y meditar durante quince minutos al menos uno de los quince misterios del Rosario, durante cinco meses consecutivos, con la intención de reparar los pecados contra el Inmaculado Corazón de María.

     Mons. Athanasius Scheneider, Obispo Auxiliar de Astaná, Kazajistán, junto con la Cofradía Internacional de Nuestra Señora de Fátima, promueven una cruzada espiritual a nivel mundial consistente en el rezo diario del Santo Rosario y la práctica de los Primeros Cinco Sábados, para implorar, a través del Inmaculado Corazón de María, la ayuda e intervención de Dios ante la tremenda crisis que hoy aqueja a la Iglesia Católica. 

     Esta cruzada espiritual comenzó el primer sábado de enero de 2024 (6 de enero) y finalizará el primer sábado de diciembre de 2024 (7 de diciembre) en la víspera de la Solemnidad de la Inmaculada Concepción de la Santísima Virgen María. 

     El Rosario Público por la Regeneración Espiritual del Ecuador, tiene el inmenso agrado de unirse a esta cruzada y la promueve en ocho ciudades del país, desempolvando entre los católicos una práctica, infelizmente muy desdeñada práctica de los Primeros Cinco Sábados de Mes.

     Imploramos a María Santísima su auxilio ante la crisis de la iglesia y de nuestro país, expuesto a terribles flagelos como la violencia criminal actualmente desencadenada, funesta consecuencia sin duda, de leyes anticristianas recientemente aprobadas como el aborto y la eutanasia. 

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domingo, 18 de febrero de 2024

Crisis religiosa: la fe parecerá extinguirse. Segundo motivo por el que se apagó la lamparita del Santísimo





Coro Alto del Monasterio de la Inmaculada Concepción de Quito. Las religiosas rezan delante de la Portentosa Imagen de Nuestra Señora del Buen Suceso


Continuación del artículo anterior, "Se apaga la lámpara del Sagrario: oscuridad en el cristianismo y tinieblas en la Iglesia"  - Haga cliq en el link

   

     En la madrugada del 2 de febrero de 1634, la Santísima Virgen del Buen Suceso prosiguió con la explicación de los motivos por los que se apagó la lamparita del Santísimo Sacramento en la Capilla del Coro Alto del Monasterio de la Inmaculada Concepción de Quito. Luego le explicó a la Madre Mariana de Jesús Torres la segunda causa:

     "Que ésta mi comunidad, estando en un reducido número de personas, será sumergida en el mar sin fondo de indecibles amarguras, y parecerá ahogarse en esas variadas aguas de tribulaciones: cuantas vocaciones verdaderas perecerán por falta de dirección, tino y prudencia para formarlas, por parte de las Maestras de Novicias, quienes deberían ser almas de oración y conocedoras de los diversos caminos del espíritu...".

     La profecía de esta crisis tiene gran relación con otras revelaciones de la Santísima Virgen en los siglos subsecuentes, incluso en Fátima, en 1917.

     También en La Salette en 1846, en que María Santísima habló del pozo del abismo y de los demonios que saldrían para flagelar a la humanidad:

     "Llegó el tiempo, el abismo se abre. He ahí al rey de las tinieblas, he ahí a la Bestia con sus súbditos, diciendo que es el salvador del mundo. Él se elevará orgullosamente en los aires queriendo alcanzar el cielo". Cfr.: El secreto de La Salette.

     En la aparición del 2 de febrero de 1610, Nuestra Señora del Buen Suceso señaló con una terrible declaración, la responsabilidad de las autoridades religiosas relajadas:

     "Aquellos que deberían defender en justicia los derechos de la Iglesia, sin temor servil ni respeto humano, darán la mano a los enemigos de la Iglesia para hacer lo que estos quieran".


Detalle del Juicio Final. Stefan Lochner (1410 - 1451). Museo Wallraf-Richartz, Colonia
 

     En La Salette, en 1846, la Virgen reiteró este punto con acentuado énfasis, y habla explícitamente de la decadencia de las ordenes religiosas:

     "¡Ay!, de los príncipes de la Iglesia que en ese entonces estarán ocupados apenas en amontonar riquezas sobre riquezas, en salvaguardar su autoridad y en dominar con orgullo".

     "... durante cierto tiempo la Iglesia será entregada a grandes persecuciones. Será el tempo de las tinieblas, y la Iglesia vivará una crisis pavoroso". 

     "Que los dirigentes de las comunidades religiosas estén atentos con los postulantes que reciben, pues el demonio usará toda su malicia para introducir en las ordenes religiosas personas entregadas al pecado, siendo que el amor a los placeres carnales y el desorden por estos provocados, estarán esparcidos por toda la tierra". Cfr.: El Secreto de La Salette.

     El Beato Francisco Palau fue uno de los santos que advirtieron de la infiltración del príncipe de las tinieblas en el seno de la Iglesia. A continuación, nos habla tomando el nombre de Jesucristo:

     "Por la corrupción de las costumbres [Satanás] entró en el Sancta Sanctorum, y en cuanto dirija desde afuera de la ciudad santa a todos los reyes y poderes políticos de la tierra en batalla en contra mío, desde adentro de mi proprio alcázar, él paraliza mi acción, entorpece mis empresas y frustra mis proyectos". ("Roma vista desde la cima del monte", El Ermitaño, Nº 58, 9-12-1869).

     "Satanás entró en el santuario y lo llenó de abominaciones, sustentado por poderes que se hacen llamar católicos, y desde adentro del proprio santuario hace la guerra contra nosotros, una guerra atroz, la más peligrosa que la Iglesia jamás tuve que trabar (...)

     "porque conviene al enemigo combatirnos desde adentro de la propia fortaleza, por eso se viste con el uniforme de católico, y usando este nombre, presenta ciertas realizaciones religiosas, para fascinar a la muchedumbre y así llevar la confusión hasta el Cielo". ("Campamento de epidemia en Vallcarca", El Ermitaño, Nº 99, 29-9-1870).

     Los errores y vicios deplorados en la época colonial por la Santísima Virgen en Quito, ciertamente demoraron algún tiempo en tomar cuenta de Ecuador, aún más, cuando ese país contó con el período presidencial de Gabriel García Moreno (1821 –1875), que retrasó la acción de la Revolución anticristiana.


Nuestra Señora del Buen Suceso

     María Santísima censuró esa colaboración falsamente "ecuménica" – "Aquellos que deberían defender en justicia los derechos de la Iglesia – de jerarcas eclesiásticos con poderes demoledores al servicio del infierno, "a fines del siglo XIX y en gran parte del siglo XX".

     Nada que sea muy grande sucede inesperadamente. La crisis actual de la Iglesia, fue iniciada por la Revolución del modo más disimulado y se fue intensificando en la medida que alcanzaba su auge a finales del siglo XX.

     Es por tanto coherente que la mayor parte de las revelaciones de Nuestra Señora del Buen Suceso se concentren en describir dicho auge o período final de la crisis.

Las Religiosas Concepcionistas en medio de la crisis

      La Santísima Virgen alertó de la pérdida del amor a Dios en medio de esa crisis, y de las almas que dejarán de amar el Cielo.

     Tales tendencias, a propósito, se acentuaron mucho en el período de la pandemia, empeorando así la decadencia que ya se venía agravando desde el periodo post Concilio Vaticano II.

     La Madre de Dios desdobló el mal del pecado de tibieza, infelizmente tan frecuente en los conventos, para después introducirse en el tema central que Ella quiso tratar; y justamente para cortarle el paso a esa tibieza, le enseñó a la Madre Mariana las palabras con las que debía encaminar a las religiosas de su Monasterio luego de su muerte, que estaba muy próxima:

     "Al despedirte de tus hijas, incúlcales el fervor, la humildad y el desprecio a sí mismas, y la práctica incesante de las virtudes religiosas, hermanadas con esa simplicidad infantil que las hará muy amadas de mi Santísimo Hijo, y de mí también que soy Madre de ellas”.

     Se trataba de consejos muy apropiados que la Madre Mariana debía comunicar a manera de incumbencia, a sus discípulas en el lecho de su muerte,


Religiosas Concepcionistas en los pasillos del Monasterio de la Inmaculada Concepción de Quito, durante el traslado de la Portentosa Imagen de Nuestra Señora del Buen Suceso

     La Santísima Virgen advirtió también que el Monasterio sufriría muchas y terribles amenazas y peligros. El demonio recurriría a todos los artificios y falsedades de los que es capaz.

     Pero Dios velará siempre sobre el Monasterio y finalmente, los ataques explícitos o disimulados de las tinieblas nada podrán conseguir, con la condición de que las monjas no abandonen la práctica de las virtudes. Nuestra Señora mencionó lo siguiente:

     "Esta casa, en todos los tempos será combatida con furor infernal, para destruirla y aniquilarla.

     "Pero la Providencia Divina velará por su conservación, ayudando para esto las virtudes practicadas por las moradoras de esta casa, pero, ¡ah!, si esta faltase...".

     Estas palabras contienen una parte prometida por Dios, pero incluyen también una contribución de las monjas concepcionistas, con sus oraciones y sacrificios.

     Sin esas cuotas de las religiosas, el Monasterio correría el peligro de naufragar y caer en las garras diabólicas. ¿Por qué? Por el odio que el inferno tiene a toda casa religiosa observante y celosa, por lo que hará de todo para destruirla.

     La parte con la que cada una de las religiosas debe aportar, nos recuerda el dicho de Santa Teresa: «Teresa y tres ducados, no es nada; pero Teresa, tres ducados y Dios, es capaz de todo». En este caso, los ducados (monedas) son las monjas.

     Por sí solas, por sus meras fuerzas, nada conseguirán. Pero con Dios Nuestro Señor y su Santísima Madre auxiliándolas con sus gracias, lo podrán todo.

     Y Nuestra Señora extiende la promesa de protección a toda la Orden de la Inmaculada Concepción, pero anunciando que dicha protección será muy especial para los monasterios fundados por las religiosas de Quito.

     "También te hago saber hija querida, que mi amor maternal velará sobre los conventos de la Orden de mi Inmaculada Concepción.

     "Porque esta Orden me dará mucha gloria entre tantas hijas que tendrás, y con cuidado especial velaré por los conventos fundados en estas tierras, por mis hijas de esta casa".

     Esa protección será destacada en los momentos en que las religiosas crean que todo estará perdido. Nuestra Señora del Bien Suceso describe así la gran prueba que vendría:

     "Que ésta mi comunidad, estando en un reducido número de personas, será sumergida en el mar sin fondo de indecibles amarguras, y parecerá ahogarse en esas variadas aguas de tribulaciones: cuantas vocaciones verdaderas perecerán por falta de dirección, tino y prudencia para formarlas, de parte de las Maestras de Novicias, quienes deberían ser almas de oración y conocedoras de los diversos caminos del espíritu...".

     El texto concluye con reticencias. ¿Por qué? Las reticencias indican claramente una continuación del texto [de lo que se conoce de las revelaciones], pero esta ciertamente no fue transcrita.

     La revelación es muy precisa en todo, lo que nos autoriza a ponderar los textos decisivos, palabra por palabra, pues, aunque todo fue calculado para una interpretación muy lógica, vemos sin embargo que finalmente existe la carencia de algo más.

Continuará.


Fuente:

Artículo del Sr. Luis Dufaur, extraído de aparicaodelasalette.blogspot.com y traducido por nuestro blog. 

domingo, 4 de febrero de 2024

Se apaga la lámpara del Sagrario: oscuridad en el cristianismo y tinieblas en la Iglesia





     En la madrugada del 2 de febrero de 1634, en la soledad de la capilla del Coro Alto del Real Monasterio de la Inmaculada Concepción de Quito, la abadesa, la Madre Mariana de Jesús Torres, rogaba al Señor delante del Tabernáculo, que culminen sus días en esta tierra y que la lleve pronto a la eternidad; entonces la lamparita del sagrario de apagó. 

     Eran las 3 de la mañana y la religiosa quiso levantarse para reencender la lámpara, pero no pudo, se quedó inmóvil. 

     La escena es conmovedora: una monja seria y virtuosa, rezando frente al sagrario, hasta altas horas de la noche, mientras su Comunidad ya dormía. 

     A primera vista todo parece un acontecimiento cualquiera: la religiosa rezando, el viento que sopla y la lámpara que termina apagándose. La oscuridad en la iglesia es completa y la priora no puede moverse. 

     Pero toda esta secuencia ciertamente tiene un significado: simboliza una gran prueba que descendería sobre la Iglesia, dejando a las almas fieles en medio de tantas pruebas, y que quedarían por así decir, estáticas, sin sentido. Se trata por tanto de un simbolismo con algunos significados. 

     La abadesa intenta encender la lámpara, sin conseguirlo. En ese momento, la Santísima Virgen aparece y reenciende la vela quedando toda la capilla iluminada con un gran resplandor.

     Luego, la Virgen explicó el significado simbólico del apagado de la lámpara, referente a varios acontecimientos futuros.


Coro Alto del Real Monasterio de la Inmaculada Concepción de Quito, sitio de las Apariciones de Nuestra Señora del Buen Suceso a la Venerable Madre Mariana de Jesús Torres, entre los siglos XVI y XVII

     María Santísima dio cinco razones que explican el símbolo por el que la lámpara se apagó. Ella habló del cristianismo sudamericano, el cual atravesaría un eclipse, con el consecuente desmoronamiento del orden de cosas, pero que recobraría su luz, iluminando toda la Iglesia con gran fulgor.

     Nuestra Señora, y a modo de introducción, le proporciona a la Madre Mariana, varias pruebas de la veracidad de todo lo que le dijo:

     "Hija querida de mi Corazón, soy María del Buen Suceso, tu Madre y Protectora, traigo en mi brazo izquierdo a mi Santísimo Hijo, y un báculo en mi mano derecha, vengo a darte la feliz noticia de que dentro de once meses y unos pocos días más , terminarán tus días en esta Tierra". 

     En efecto, la Madre Mariana partió hacia el Cielo dentro del plazo anunciado: el 16 de enero de 1635.

     La constatación de un hecho inminente tan importante, como es frecuente en las profecías, da pruebas de que los acontecimientos futuros anunciados también se cumplirán con la misma exactitud.

Primer significado: persecución religiosa y martirios

     ¿Cuáles eran los motivos por los que se apagó la lámpara del Sagrario? Helos aquí:

     "La lámpara que arde delante del Amor prisionero, y que viste apagarse, tiene mucho significado.

     "En primer lugar: a finales del siglo XIX y seguirá [en] gran parte del siglo XX, cundirán en estas tierras, entonces república libre, varias herejías.

     "Y reinando en ellas, se apagará la luz preciosa de la fe en las almas por la total corrupción de las costumbres.

     "En ese tiempo habrá grandes calamidades físicas y morales, públicas y privadas". 

     Pese a que las sucesivas transcripciones pueden haber cambiado incluso frases importantes de la misma, la revelación privada de Nuestra Señora del Buen Suceso, es una de las más completas y detalladas que anuncian diversos hechos de nuestro tiempo.

     Incluso se puede discutir si acaso no es más concreta y más precisa que la de La Salette, en Francia, en cuanto al tiempo, al lugar, a la naturaleza de los hechos y a la magnitud de la catástrofe que ocurriría.

Características de las calamidades físicas y morales, públicas y privadas profetizadas por Nuestra Señora del Buen Suceso

     Dichas calamidades, ¿serían simplemente psicológicas, incruentas o por lo contrario, sangrientas? ¿Cómo serían?


El comunismo, explícito o solapado, es el gran perseguidor de la Iglesia 

     El mundo actual hace que todo sea posible, porque la característica del reino del absurdo en el que nos hemos hundido es que todas las cosas posibles se vuelven probables simultáneamente. 

     Entonces suceden los acontecimientos más contradictorios, y lo imposible puede tomar la apariencia de posible. 

     La Santísima Virgen profundiza la descripción profética:

     "El corto número de almas en las que se conservará el culto de la Fe y de la virtud sufrirán un cruel e indecible padecer, al par que prolongado martirio.

     "Muchas de ellas descenderán al sepulcro por la violencia del sufrimiento y serán contadas como mártires que se sacrificaron por la Iglesia y por la Patria".

     ¿Mártires por la sangre derramada o por el sufrimiento debido a su fidelidad a la Iglesia?

     Los escritos de las revelaciones hechas a la Madre Mariana, no dejan claro si se trata de mártires que serían asesinados por odio a la fe o si morirían de tanto sufrimiento moral por su lealtad a la Iglesia y a su país.

     El sufrimiento sin sangre causa mayor dolor que el daño corporal, como las heridas de los héroes de la batalla de Lepanto, por ejemplo.

     Es comprensible que la escalada de estas persecuciones que traerán "sufrimiento cruel e indescriptible" pueda causar angustia que lleve a la muerte a las personas de fe.

     "Para poner a prueba en los justos esta fe y confianza, llegarán momentos en los que, al parecer, todo estará perdido y paralizado. Entonces será el feliz principio de la completa restauración".

     Estos avisos, son ciertamente para Ecuador, pero no exclusivamente. Hay que considerar que en tiempos de la Madre Mariana, —la época colonial— las naciones sudamericanas no estaban definidas territorialmente como hoy en día.

Advertencias válidas para la Iglesia en todo el mundo


La Real Audiencia de Quito, en 1779

     El actual territorio ecuatoriano formaba parte en aquel tiempo, de una jurisdicción mucho más amplia, cual era la Real Audiencia de Quito, que tenía amplias competencias jurídicas sobre un territorio cinco veces mayor que el actual Ecuador.

     Formó parte del Virreinato del Perú, cuya autoridad, al menos teóricamente, se ejercía sobre toda Sudamérica e incluso incluía lo que hoy es Panamá, al norte, y Tierra del Fuego, al sur. Su vecino al norte, era el Virreinato de México, que llegaba hasta Alaska, extendiéndose por una gran parte del oeste de los Estados Unidos.

     Por tanto, los acontecimientos anunciados por la Santísima Virgen del Buen Suceso, son de tal magnitud, que no podían dejar de involucrar a todas las naciones que actualmente forman el continente americano, incluyendo a naciones como Brasil, que recién nacían en ese entonces.

     En Quito, Nuestra Señora dejó muy en claro que enormes conmociones sobrevendrían en América del Sur, la cual era parte del reino hispano.

     Brasil, que formaba parte del reino de Portugal, estaba unido en ese tiempo al de España; la coronas portuguesa y española quedaron unidas por los reyes de la Casa de Austria: Felipe II, Felipe III y Felipe IV. 

     Brasil está entonces, también incluido en la profecía que, como los actuales acontecimientos lo demuestran, parece cumplirse en todos los países de América del Sur. 

     Pero, ¿por qué estas revelaciones sólo hablan de los países americanos y no del mundo entero? Aún cuando resulta imposible pensar que el vendaval de la crisis contemporánea no arrastre a todos los países del orbe. 

     Esto nos lleva a pensar que las naciones de América ciertamente desempeñarán un papel especial en los acontecimientos que Nuestra Señora anunció para el futuro.

     Por eso, la lucha en América Latina para derrocar al diablo, con el consecuente triunfo de María Santísima, tendrá una especial importancia.


Mapa de América del Sur en 1640, elaborado en Amsterdam, en tiempos de las apariciones de Nuestra Señora del Buen Suceso, y cuyas revelaciones se refirieron a ese continente

     

¿Por qué la ciudad de Quito fue elegida por Nuestra Señora del Buen Suceso como sede de sus apariciones y revelaciones?

     Quito fue la última capital del imperio Inca, fuertemente dominado por cultos demoníacos. Se comprende su importante rol en el momento en que la serpiente infernal sea aplastada por el talón de la Virgen.

     El empeño –algo risible– de altísimas figuras eclesiásticas y temporales europeas de resucitar el culto satánico a la Pachamama es otra confirmación reciente de la lucha en la cual la Virgen  aplasta a la serpiente.


La Inmaculada de Quito, de Bernardo de Legarda. Estupenda representación en la que Nuestra Señora domina a la serpiente encadenada, simbolizando la lucha en nuestro continente. Su creación data de 1734, un siglo después de la Aparición de Nuestra Señora del Buen Suceso, motivo principal de este artículo
 

¿Por qué fue escogida la Madre Mariana de Jesús Torres como depositaria de las Revelaciones? 

     Ella fue enviada a Quito por su tío, el rey católico Felipe II, para residir allí.

     Que esta revelación fuese dada a una sobrina del Rey –y posiblemente una de las primeras personas de sangre real en radicarse en Sudamérica– es algo profético, además de muy bonito, digno y natural, con la grandeza de los hechos que vaticina la Santísima Virgen. Y es ahí donde aparece el simbolismo: la oscuridad es enorme, una luz celestial inunda la iglesia del Monasterio de la Inmaculada Concepción y luego Nuestra Señora enciende la lámpara del Sagrario 

     Son dos luces diferentes: una luz no es la de la lámpara; Es la Reina del Cielo quien aparece con una luz celestial y Ella misma, con otra luz, material, enciende la lámpara que se apagó. 


En medio de la oscuridad, Nuestra Señora del Buen Suceso se apareció a la Madre Mariana de Jesús Torres, entonces una intensa luz iluminó el Coro Alto del Real Monasterio de la Inmaculada Concepción de Quito

     Otras revelaciones privadas aprobadas por la jerarquía eclesiástica mencionan  también una oscuridad total, no sólo en el sentido material de la palabra, sino en el sentido espiritual, intelectual y religioso.

     En medio de eso, lo único que nos quedará es la certeza de la infalibilidad y la indestructibilidad de la Iglesia católica, nada más.

     Sin embargo, en medio de esa oscuridad, debemos aguardar la aparición de María Santísima. Y debemos creer que Ella, con una gran luz, reavivará la llama apagada en la humanidad.

     Nuestra Señora del Buen Suceso atribuye el apagarse de la llama a los pecados de los hombres. Por lo tanto, esta llama material es la Civilización Cristiana, y la llama espiritual es la fe católica, la cual en el futuro sería extinguida y luego restaurada en los pueblos sudamericanos.

     He ahí primera razón simbólica por el que se apagó la vela del Santísimo. 

     Continuará.



Fuente:

Artículo del Sr. Luis Dufaur, publicado en aparicaodelasalette.blogspot.com y traducido por nuestro blog

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