Diseñada para mostrar el nacimiento de Nuestro Señor Jesucristo desde una perspectiva feminista y de igualdad de género, una estatua horrorosa y blasfema de la Santísima Virgen María, creada por una artista feminista, fue expuesta, bajo la anuencia de la autoridad eclesiástica, en la Catedral de Linz, Austria
La escultura, llamada "La Coronación", representa a una mujer con rasgos faciales comunes sentada en una piedra y mostrando las partes íntimas de su cuerpo en medio del parto. La “artista” quería representar con su escultura a la “Madre de Dios en el nacimiento de Jesús”.
Por veneración y respeto hacia la Excelsa Madre de Dios, no publicamos la foto de la representación blasfema que además, contradice la fe católica.
En realidad, Nuestro Señor Jesucristo, verdadero Dios y verdadero Hombre, fue concebido y nació milagrosamente y de una manera completamente diferente a la de los mortales comunes, y no de manera "natural", como afirma Martina Resch, coiniciadora del Proyecto de instalación artística DonnaStage, sobre los roles de la mujer, las imágenes familiares y la igualdad de género".
No sólo es un dogma de la fe católica que María Santísima fue virgen antes, durante y después del parto (Primer Concilio de Letrán), sino también que fue liberada de los dolores en medio del mismo. Leamos lo que sobre esto escribió uno de los más importantes Padres de la Iglesia, San Gregorio de Nisa (hermano de San Basilio el Grande):
"Apareciendo como hombre, Él no está sujeto en todo a las leyes de la naturaleza humana; en efecto, lo que nace de la mujer se atiene a la humanidad, mientras que la Virginidad que lo da a luz muestra que Él está por encima del hombre. Así, su Madre le da a luz con alegría, su origen es inmaculado, su parto fácil, su nacimiento sin mancilla; Él no nace con angustia, Él no surge del dolor. Ella [Eva] que por su culpa unió la muerte a nuestra naturaleza, habiendo sido condenada a dar a luz con dolor, la Madre de la vida, tuvo que dar a luz con alegría". (in Cat. graec. Patrum)
Partiendo de esta verdad, esta representación blasfema sacude violentamente el sensus fidei (sentido de la Fe) de los católicos, pues el nacimiento de Jesús es sagrado y una representación tan explícita “destruye precisamente esta sacralidad”.
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| Catedral de Linz, Austria |
La obra en cuestión, se aleja significativamente de las imágenes tradicionalmente asociadas con la Virgen María, comúnmente representadas recibiendo la visita del ángel Gabriel, sosteniendo al Niño Jesús o inmersa en oración. En la “Coronación”, por el contrario, ella es representada en medio de los dolores del parto.
Para los promotores del proyecto DonnaStage y los impulsadores de la obra, la estatua invoca una lucha entre los sexos de una manera radicalmente feminista. Alegan que los pesebres tradicionales de la catedral servían "como modelo de los roles tradicionales" en la familia, y ven en DonnaStage un medio para cuestionar críticamente y reformular estas ideas tradicionales.
"La mayoría de los retratos de la Virgen María fueron hechos por hombres y por lo tanto, a menudo servían a intereses patriarcales", afirmó, una de las promotoras, la austriaca Esther Strauss, quien acrecentó, y no era de extrañar, que "todavía hay gente que cuestiona el derecho de las mujeres a su propio cuerpo. En la escultura, María recupera el suyo precisamente”, haciéndose eco del conocido eslogan de las feministas defensoras del aborto.
Pero lo más grave no queda ahí.
Para asombro de muchos, la deshonra a nuestra Madre Celestial fue hecha, entre los días 27 de junio y 1 de julio de 2024, en la Catedral de Santa María (Mariendom) en Linz, Austria, construida para conmemorar la proclamación del dogma de la Inmaculada Concepción. La exposición, que se llevó a cabo a propósito del centenario de la consagración de dicha Catedral, fue promocionada por la diócesis de Linz, siempre ¡bajo la supervisión del obispo Manfred Scheuer!
La representación blasfema choca con el sentido de dignidad de todas las personas honestas, incluidas las no católicas, que nunca aceptarían que sus madres fueran fotografiadas o representadas posteriormente en esculturas, en el momento de dar a luz.
La reacción contraria no se hizo esperar.
Miembros de la entidad católica, TFP, Tradición Familia Propiedad, de Austria y Estados Unidos, organizaron una petición en línea pidiendo la retirada de la escultura, puesto que el nacimiento de Jesús se considera sagrado y que una representación tan explícita destruye precisamente dicha sacralidad. La petición recibió más de 33.000 firmas de apoyo. Además, llevaron a cabo en conjunto, plantones con el rezo del rosario afuera de la catedral en cuestión.
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| Austriacos y estadounidenses se unieron para protestar contra la blasfemia en Linz |
La repugnante exposición estaba prevista que se exhibiera en la catedral durante tres semanas, pero un hecho inesperado y previsible lo impidió. El 1 de julio, la escultura blasfema fue decapitada por un, hasta ahora, desconocido.
Alexander Tschugguel, un conservador y católico austriaco, conocido por arrojar las estatuas de la deidad andina Pachamama al río Tíber, durante el Sínodo de la Amazonía del Vaticano de 2019, compartió una declaración del perpetrador anónimo del hecho, en la que este dijo que intentó sin éxito ponerse en contacto con la diócesis para expresar su desaprobación. “En vista de esta caricatura abominable y blasfema, se requería una acción urgente y decisiva”, expresaba el comunicado.
Luego de eso, y al contrario de mostrar beneplácito por el final inesperado de la horrenda estatua, el vicario episcopal de educación, arte y cultura, Johann Hintermaier, en representación de la diócesis de Linz, denunció “en los términos más enérgicos posibles este acto de violencia y destrucción”, calificándolo de “ataque a la libertad artística”.
Como era de esperarse, Theresa Limberger, quien escupió la estatua bajo las indicaciones de Esther Strauss, dijo que "la intolerancia, el atraso y la falta de ilustración en la Iglesia católica son aterradores".
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| Interior de la Catedral de Linz |
Sacrilegios y blasfemias al orden del día
Limberger y Strauss no son las primeras artistas contemporáneas en enfrentar controversias por una interpretación actual de una figura bíblica. En 1999, el entonces alcalde de la ciudad de Nueva York, Rudy Giuliani, amenazó con rescindir el contrato de arrendamiento del Museo de Brooklyn por exhibir un retrato de la Virgen María pintado por Chris Ofili y manchado con excremento de elefante. A principios de este año, más de 22.000 personas firmaron una petición en protesta por lo que consideraban una pintura “homoerótica” de Jesús encargada para celebrar la Pascua, en la ciudad española de Sevilla. No hace mucho, el sacerdote estadounidense James Martin, activista Lgtbq, vistió una imagen de la Santísima Virgen con los colores del movimiento homosexual.
Con la reciente y repugnante representación de la Madre de Dios, su coiniciadora, Martina Resch, dijo que la pieza muestra a María en su estado expuesto, “pero también en su fuerza”.
Sin embargo, para ella, la polémica era previsible.
"Hay un libro de visitas para que la gente pueda escribir sus opiniones al respecto. Sin duda, había muchas notas verbales agresivas y perturbadoras", explicó a ORF.
Pero, si bien las "artistas" ya suponían reacciones negativas, no imaginaban que estas fuesen ¡muy categóricas!: "esperaba recibir comentarios en contra, pero no que la obra a la que le dediqué tanto tiempo, fuera destruida", dijo Limberger.
Finalmente, y como ya es costumbre, en las autoridades de la Iglesia reina el silencio en lugar de una desaprobación firme y categórica. Apenas un comentario del cardenal Gerhard Müller, ex prefecto del actual Dicasterio para la Doctrina de la Fe, quien comentó al sitio de noticias alemán kath.net que "si una representación pictórica del nacimiento de Jesús ofende a los fieles y causa división en la Iglesia, se ha perdido el objetivo del arte cristiano y especialmente del arte sacro".
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| Miembros de la TFP de Austria y Estados Unidos, con la imagen de Nuestra Señorade Fátima, frente a la Catedral de Linz |
Ciertamente, los feligreses católicos quedaron y quedarán con el corazón desgarrado por el dolor de esta indescriptible ofensa hacia María Santísima. Será necesario rezar y reparar, como lo será también para las autoridades de la diócesis de Linz, implicadas en la exposición. Pero de ellas se debería esperar sobretodo, una disculpa pública por el agravio a Nuestro Señor Jesucristo, a su Santísima Madre de Dios, a los fieles y a la humanidad, así como un acto público de reparación ajustado a la ofensa cometida.
De no existir tal reparación, los responsables de tal diócesis seguramente incurrirán en la ira del cielo, que se expresa en la advertencia bíblica: «La bendición del padre afianza la casa de los hijos, y la maldición de la madre destruye los cimientos» (Eclesiástico 3,9).
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Fuentes:
americaneedsfatima.org; tfp.org; lanación.com.ar




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