jueves, 2 de diciembre de 2021

¿Porqué la Inmaculada Concepción? Argumentos teológicos

 



    Celebrando la Inmaculada Concepción de la Santísima Virgen María cuya definición llevó siglos de polémicas, hasta su definición dogmática por el Papa Pío IX.

 El 8 de Diciembre la Iglesia celebra la Inmaculada Concepción de la Santísima Virgen, es decir la concepción de María sin pecado original.

Verdad defendida a lo largo de los siglos

     La Inmaculada Concepción de Nuestra Señora fue defendida por santos, teólogos y laicos durante siglos. Sin embargo, fueron necesarios siglos de debates teológicos para establecer un consenso en la Iglesia.

     Sólo en 1854, el Bienaventurado Papa Pío IX, después de consultar a los obispos de todo el mundo, proclamó este dogma en su Constitución Apostólica Ineffabilis Deus. 

     En ella  definió como revelada la verdad que Nuestra Señora fue preservada del pecado original desde el momento de su Concepción.

     Muchos defendían esta posición porque sentían que la gloria de la Santísima Trinidad sería oscurecida si la Madre del Verbo Encarnado no fuera la más perfecta de todas las criaturas.

     Sería también contrario a la sabiduría de Dios que la Madre del Salvador no recibiera los más altos y trascendentes dones de la naturaleza y de la gracia.

     A pesar de que la Inmaculada Concepción puede ser encontrada en la Revelación y hace parte del Depósito de la Fe, no fue expresada con la misma claridad que otras verdades, como la Resurrección de Nuestro Señor.

Una objeción

     La principal objeción al dogma consiste en que, de acuerdo al dogma de la Redención universal de Jesucristo, todos los hombres fueron redimidos del pecado original por los méritos de Nuestro Señor.

     Sin embargo, si Nuestra Señora fue concebida sin pecado original, podría parecer que ella no fue redimida de él por los méritos de Cristo.

     ¿Cómo pueden conciliarse estas dos afirmaciones? ¿Cómo se puede explicar esta verdad?

     Como Pío IX lo explica en su Constitución Apostólica Ineffabilis Deus, la Santísima Virgen fue redimida por los mismos méritos de su Divino Hijo pero de un modo especial, preservándola del pecado original. Como dice el Papa:

«la Santísima Virgen María, Madre de Dios… su alma, en el primer instante de su creación y en el primer instante de la infusión de esa alma en su cuerpo, fue preservada de la mancha del pecado original por una gracia especial y un privilegio de Dios, en previsión de los méritos de Jesucristo, su Hijo y Redentor de la raza humana. Es en ese sentido que los fieles han celebrado solemnemente siempre la Fiesta de la Concepción».

A pesar de que esta simple formulación resolvió el problema, fueron necesarios siglos para descubrirla. Esto no es sorprendente ya que la solución de delicados problemas teológicos frecuentemente toman un largo tiempo para ser resueltos.

     Así, en 1854, el Papa haciendo uso de la autoridad que Nuestro Señor Jesucristo le otorgó para guardar e interpretar infaliblemente la Revelación, definió el dogma para siempre.

La piedad popular afirmaba el dogma

     Ya en el siglo V, san Agustín afirmaba que: «la piedad impone que reconozcamos que María no tuvo pecado«.

     La devoción popular recogió esta creencia y la fiesta de la Inmaculada Concepción era ya celebrada en la Iglesia Católica Oriental desde el siglo sexto. Desde el siglo XI, los teólogos hicieron detallados estudios sobre la materia y verificaron que esta devoción popular había crecido. De tal manera que en 1476 era celebrada en toda Europa.

Haciendo un voto

     En los siglos XVI y especialmente XVII, el asunto se transformó en una tan acalorada cuestión que

«en España era imposible sostener desde el púlpito la opinión contraria (a la Inmaculada Concepción) debido a que el pueblo reaccionaba contra esos predicadores con murmullos, clamores y aún violencias«.

     Ya en 1617, la Universidad de Granada en España inició la costumbre de hacer un «votum sanguinis«, que consistía en defender la Inmaculada Concepción hasta dar la sangre.

     Esta práctica se extendió rápidamente a las órdenes religiosas, universidades, fraternidades y otras entidades.

     El teólogo herético Muratori impugnó el voto, calificándolo de imprudente, «intolerante» y gravemente irresponsable. Entonces comenzó el debate argumentando que no se puede arriesgar la vida por una doctrina que aún no ha sido definida. Esta tesis fue refutada por el gran moralista católico San Alfonso de Ligorio. Él favorecía el voto por dos razones:

     a) había un consenso universal entre los fieles al respecto de este asunto;

     b) la celebración universal de la fiesta de la Inmaculada Concepción estaba ya establecida.

En defensa de la Inmaculada Concepción

     Entre los grandes defensores y predicadores del privilegio de Inmaculada Concepción se contaban San Leonardo, San Pedro Canisio, San Roberto Belarmino y muchos otros.

     El deseo de defender la Inmaculada Concepción fue tan grande que algunas universidades decidieron no admitir a ningún estudiante que no jurara defender este privilegio especial de la Virgen.

     Aún autoridades civiles llegaron a pedir tal voto, como fue el caso de los congresistas que declararon la independencia de Venezuela. Ellos juraron defender la independencia, la religión Católica y el misterio de la Inmaculada Concepción.

      ¿Fue justificable ese debate?

      Algunos católicos modernos, que no están bien informados o deformados por el actual relativismo religioso, podrían objetar: ¿no fue exagerada esa defensa tan obstinada de los privilegios de Nuestra Señora?

     Tales católicos no entienden la profundidad del dogma y sus alcances. Como el profesor Plinio Corrêa de Oliveira explicó:

«el dogma de la Inmaculada Concepción, considerado en sí mismo, chocó con el espíritu esencialmente igualitario de la Revolución que, desde 1789, ha reinado despóticamente en Occidente. El ver a una simple criatura tan elevada sobre los otros por un inestimable privilegio concedido a ella en el primer momento de su existencia, no puede dejar de herir a los hijos de la Revolución que proclaman la absoluta igualdad entre los hombres como el principio de todo orden, justicia y bien«.

     Esta es una razón más por la cual la Iglesia celebra este maravilloso privilegio de la Inmaculada Concepción el 8 de diciembre.

     La justificación del privilegio fue muy bien expresada por el orador francés Bossuet, quien afirmó que la Inmaculada Concepción representa

«carne sin fragilidad, sentidos sin rebelión, vida sin mancha y muerte sin sufrimiento».

Fuente: Artículo original: Celebrando la Inmaculada Concepción, de Acción Familia

miércoles, 1 de diciembre de 2021

¿Por qué el Papa Pío IX decidió proclamar el dogma de la Inmaculada Concepción?

 

LA SEMANA DE LA INMACULADA CONCEPCIÓN 


DIA PRIMERO:

¿Por qué el Papa Pío IX decidió proclamar el dogma de la Inmaculada?



La historia nos enseña, contrariamente a la idea casi generalizada de nuestros días, que el Vicario de Cristo no está exento de cometer errores doctrinarios, defendiendo inclusive postulados contrarios a la iglesia, y que es obligado a abandonarlos y a combatirlos.*

     El experto en la vida del Beato Papa Pío IX, Francesco Guglietta, reveló en un artículo publicado por L'Osservatore Romano, cómo el Pontífice decidió consultar a los obispos del mundo para proclamar el dogma de la Inmaculada Concepción el 8 de diciembre de 1854.

     Guglietta señala, en la publicación del 13 de febrero de 2008, que la revolución que terminó con la proclamación de la "República Romana" en 1848 y forzó al Papa a refugiarse durante nueve meses en Gaeta –la ciudad marítima entre Roma y Nápoles-, tuvo un efecto profundo en el Pontífice, que como el Cardenal Giovanni Maria Mastai Ferretti, había simpatizado abiertamente con los movimientos revolucionarios europeos.

     "En este lapso de tiempo, en efecto, Pío IX perdió progresivamente confianza en los procesos de 'revolución' que tenían lugar en Europa y tomó distancia del ambiente católico liberal, comenzando a ver en el movimiento de insurrección, así como en la 'modernidad' de entonces, una peligrosa insidia para la vida de la Iglesia", escribe Guglietta.

     El experto señala que "comprender lo que aconteció en la forma de pensar de Pío IX en Gaeta tiene una relevancia histórica notable", que sigue siendo "una investigación aún poco explorada".

     Sin embargo, dice el historiador, sí consta que el tiempo del Papa en Gaeta fue fundamental para la decisión de proclamar el dogma mariano de la Inmaculada Concepción.

     "De manera un poco romántica en Gaeta, la tradición oral narra que fue la prolongada oración del Beato Pío IX frente a la imagen de la Inmaculada Concepción de Scipione Pulzone conservada en la espléndida Capilla de Oro del complejo de la 'Annunziata', la que lo convenció de la bondad y fundamento del dogma mariano", dice Guglietta.

     Sin embargo, más relevante históricamente es un episodio relatado por el historiador y catedrático francés Louis Baunard.

     Baunard "narra de Pío IX que contemplando el mar agitado de Gaeta escuchó y meditó las palabras del Cardenal Luigi Lambruschini: 'Beatísimo Padre, Usted no podrá curar el mundo sino con la proclamación del dogma de la Inmaculada Concepción. Solo esta definición dogmática podrá restablecer el sentido de las verdades cristianas y retraer las inteligencias de las sendas del naturalismo en las que se pierden'".

     Según Guglietta, el tema del naturalismo, que despreciaba toda verdad sobrenatural, podría considerarse como "la cuestión de fondo" que impulsó al Papa a la proclamación del dogma.

     "La afirmación de la Concepción Inmaculada de la Virgen ponía sólidas bases para afirmar y consolidar la certeza de la primacía de la gracia y de la obra de la Providencia en la vida de los hombres", dijo.

     El historiador señala que Pío IX, pese a su entusiasmo, acogió la idea de realizar una consulta con el episcopado mundial, que expresó su parecer positivo, y llevó finalmente a la proclamación del dogma.


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Fuente: ACI Prensa

* Subtítulo de este blog.

martes, 23 de noviembre de 2021

La conversión del hombre contemporáneo y el advenimiento del Reino de María: los grandiosos portentos a pedir por medio de la Medalla Milagrosa

 





Plinio Corrêa de Oliveira

      En 1842, un hombre judío francés, de 28 años de edad, llamado Alfonso Ratisbonne estaba de visita en Roma. Él era el hijo menor de una importante familia de banqueros de Estrasburgo con una estrecha relación con los Rothschild. Como sucede a menudo con los judíos de Europa, una familia toma el nombre de una ciudad. El francés Ratisbonne viene de Ratisbona, el nombre latino de Regensburg, una famosa ciudad alemana cercana a Munich. Alfonso era un judío por raza y religión, virulentamente anticatólico y libertino en sus costumbres.

     Alfonso Ratisbonne estaba haciendo una gira por Europa y Oriente antes de decidirse a casarse con su prima Flore y asumir una alianza con el banco de su tío. Por coincidencia terminó en Roma en lugar de Palermo como lo había previsto siendo bien recibido por el círculo diplomático francés que residía allí. A regañadientes tuvo que reunirse con el barón Theodore de Bussières, un ferviente católico. A pesar de que el judío parecía bastante lejos de cualquier conversión, el barón, sin dejarse desalentar por su sarcasmo y blasfemia, vio en él a un futuro católico y lo animó en sus visitas.

     Una tarde, durante una animada conversación en la que Ratisbonne ridiculizaba las supersticiones de la religión católica, el barón desafió a Ratisbonne a someterse a una simple prueba de ponerse la Medalla Milagrosa. Sorprendido, pero con ganas de demostrar la ineficacia de tales adornos religiosos, Ratisbonne consintió y permitió que la joven hija del barón le pusiera la medalla alrededor de su cuello. El barón de Bussières también insistió en que Ratisbonne recitase la oración "Acordaos" (Memorare) una vez al día. Ratisbonne prometió diciendo: "Si no me hace un bien, al menos no me hará ningún daño".


La Medalla Milagrosa que Ratisbonne llevaba cuando la Virgen se le apareció.

     El barón y un cercano círculo de aristocráticos amigos aumentaron sus oraciones por el escéptico judío. Es notable destacar que entre ellos había un devoto católico que estaba gravemente enfermo, el conde Laferronays, que ofreció su vida por la conversión del "joven judío". En el mismo día Laferronays entró en una iglesia y rezó más de 20 Memorares por esta intención, sufrió una ataque al corazón, recibió los últimos sacramentos, y murió.

     Al día siguiente, su amigo el barón de Bussières iba en camino para organizar el funeral del conde en la Basílica de San Andrea delle Fratte y se encontró con Ratisbonne. Él le pidió que lo acompañara y que lo esperase en la iglesia mientras organizaba algunos asuntos con el sacerdote en la sacristía.

     Ratisbonne no acompañó a su amigo a la sacristía. Deambuló por la iglesia admirando los bellos mármoles y diversas obras de arte. Mientras estaba de pie ante un altar lateral dedicado a San Miguel Arcángel, Nuestra Señora de repente se le apareció. Era 20 de enero 1842.

     De pie sobre el altar, la Virgen se le apareció con una corona y una sencilla túnica larga blanca con un cinturón enjoyado alrededor de su cintura y un manto azul-verde que le cubría el hombro izquierdo. Ella lo miró afablemente; sus manos estaban abiertas y de ellas salían rayos de gracias. Su porte era muy real, no sólo por la corona que llevaba. Su altura y elegancia daban la impresión de una gran dama, plenamente consciente de su propia dignidad. Ella transmitió su grandeza y misericordia en un ambiente de gran paz. Ella tenía algunas de las características de Nuestra Señora de las Gracias. Alfonso Ratisbonne vio esta figura y comprendió que él estaba delante de una aparición de la Madre de Dios. Se arrodilló ante ella y se convirtió.

      Al regresar de la sacristía, el barón se sorprendió al ver al judío orando fervientemente de rodillas delante del altar de San Miguel Arcángel. Se acercó a su amigo y Ratisbonne le pidió inmediatamente que fueran donde un confesor para que pudiera recibir el bautismo. Once días después, el 31 de enero recibió el bautismo, la confirmación y la primera comunión de manos del cardenal Patrizi, el vicario del papa.

     Su conversión tuvo enormes repercusiones en toda la cristiandad. Todo el mundo católico se dio cuenta de ello y quedó impresionado. Después, Ratisbonne se convirtió en sacerdote jesuita. Diez años más tarde, él y su hermano Teodoro, quien también se convirtió del judaísmo, fundaron una congregación religiosa —la Congregación de Sion— dedicada a la conversión de los judíos.

LA IMPORTANCIA DEL MILAGRO   

     Poco después de la aparición, en base a la descripción del P. Ratisbonne, se pintó un cuadro que representaba a la Virgen como se le había aparecido ese día en San Andrea delle Fratte. Cuando se completó el cuadro, él lo vio y dijo que representaba vagamente la belleza de la aparición que había visto. Esto no es difícil de creer puesto que la belleza real de Nuestra Señora debe superar cualquier mera representación. La imagen fue colocada en el lugar exacto donde se le había aparecido, y se hizo conocida como la Madonna del Miracolo, la Virgen del Milagro, en referencia al doble milagro su aparición y la conversión instantánea de Alfonso Ratisbonne.


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La Medalla Milagrosa convierte al obstinado judío Ratisbonne


      Obviamente, esa aparición representó un gran beneficio para el alma de Ratisbonne. También representó un beneficio para la Iglesia Católica con la fundación de la Congregación de Sion, con su misión especial para trabajar por la conversión de los judíos. Esta congregación expresa bien la posición de la Iglesia hacia los judíos. Su posición no es odiar a los judíos, sino defenderse de sus ataques. En la medida en que atacan a la Iglesia, ella se defiende. Pero por encima de todo, ella desea su conversión, la erradicación del judaísmo como religión, y la entrada de los judíos en la Iglesia Católica, que es la verdadera continuación de la nación escogida.

     Pero en el contexto doctrinal y psicológico de aquellos tiempos, el milagro con Ratisbonne tuvo un significado más profundo. En el siglo XIX, la Revolución estaba promoviendo fuertemente el racionalismo, una escuela de pensamiento que hoy se ha vuelto obsoleta. En aquel entonces, la Revolución enfatizaba el siguiente punto: el hombre racional, el hombre que trata de determinar todo de acuerdo a la razón, no puede encontrar los apoyos necesarios en la razón para creer que Dios existe, que la Iglesia Católica es la religión verdadera, y que fue fundada por Jesucristo. Por lo tanto, la Revolución concluyó que todo el edificio de la doctrina católica no puede ser aceptado por la razón humana.

     Estas afirmaciones revolucionarias eran sólo mitos, como la mitología romana o las leyendas de los pueblos indígenas y africanos. La mayoría de los argumentos racionalistas eran argucias o sofismas, con sólo unos pocos procedimientos sacados de argumentos capciosos. Pero debido a que la Revolución insistió sin descanso en esos puntos y presentó un torrente de objeciones a la doctrina católica, muchas personas de ese tiempo perdieron su fe.

     Para contrarrestar esta ola incesante de ataques contra la fe católica, la Virgen se apareció e hizo milagros en varios lugares.

     El milagro de la conversión de Ratisbonne  que ocurrió en Roma impactó en toda la cristiandad. En aquellos tiempos no existía este ecumenismo maldito que estamos presenciando hoy. En ese tiempo, la separación de las religiones era mucho más profunda y, por lo tanto, era también el abismo que separa la verdad del error, y el bien del mal. Un judío rico e influyente, con absolutamente ninguna razón para favorecer a la Iglesia Católica, de repente se convirtió porque vio a la Virgen. Él dio prueba de su sinceridad al renunciar a sus posiciones en el mundo y romper con sus ventajosos compromisos. Abrazó la vida religiosa y fundó una congregación religiosa para convertir a los otros judíos y luchar contra el judaísmo. Es imposible imaginar una prueba más objetiva de la verdad de la aparición. Este episodio tuvo un enorme impacto en toda Italia y Francia, y luego en todo el mundo católico.

     Ello fue evidentemente un milagro, un milagro que cayó del cielo como una gota de agua sobre una humanidad sedienta que estaba siendo influenciada por los mitos racionalistas de la Revolución.

     La divina Providencia había hecho algo muy similar ya en 1830 con las apariciones en Rue du Bac (París) a Santa Catalina Labouré. Allí, entre otras cosas, la Virgen le dio al mundo la Medalla Milagrosa, abriendo un torrente de gracias y milagros para la humanidad. Nuestra Señora también se apareció en la gruta de Lourdes en 1858, y poco después hubo informes de muchos milagros de curaciones para los que se bañaban en sus aguas. Los milagros de Lourdes constituyen la serie más larga de milagros que se hayan producido en la historia de la Iglesia. Insertado en esta secuencia general, está la aparición de la Madonna del Miracolo a Alfonso Ratisbonne.


La Madonna do Miracolo

     Esta serie de apariciones y milagros fue el golpe que Nuestra Señora eligió para darle a la Revolución en ese momento. Ella contraatacó con una estrategia hábil, muy bien calculada. Fue su manera de aplastar la cabeza de la serpiente. La misma cabeza del judaísmo fue aplastada por el testimonio público de un importante judío que afirmó que la Iglesia Católica es verdadera.

     Debemos, por lo tanto, analizar los milagros que la divina Providencia da, para buscar la norma más alta que los rige. Los milagros se hacen más frecuentes en las épocas cuando son más necesarios.

EL MILAGRO QUE ES NECESARIO PARA HOY

     Hoy hemos llegado a la situación en la que la acción del diablo es cada vez más evidente con cada día que pasa. Me refiero no sólo a la aparición de los OVNIS y la revolución hippy. Está claro, en mi opinión, que estos fenómenos están vinculados a una invasión preternatural del demonio.

     Me refiero también a la muerte de la racionalidad en la opinión pública. Los hombres de hoy efectivamente detuvieron la manera del uso de su razón —como lo hicieron en los años 80 y 90— y actúan solamente por impulsos temperamentales, lo que es algo que no puede explicarse sino por una acción especial del diablo. Él está haciendo un enorme esfuerzo para mantener la Revolución en marcha, a pesar de su incapacidad para convencer a la opinión pública. Ya que no podemos explicar esta acción preternatural, también es difícil combatirla de manera eficiente. Esta acción demoníaca continúa creciendo y está alcanzando un ápice de tal manera que a mí me parece que es necesario un milagro asombroso.

     ¿Qué clase de milagro será? ¿Cuál sería el milagro que podría mover al hombre contemporáneo a volver a la fe católica? Los misteriosos designios de Dios van más allá del conocimiento del hombre. Pero esto no nos impide especular sobre la base de lo que Él ha hecho en el pasado.

     El hombre contemporáneo ha alcanzado una dureza tal de corazón que ya no es tocado por los milagros como el que ocurrió con Ratisbonne, ni con la serie de milagros en Lourdes.

     En mi opinión, son necesarios dos milagros:

     Primero, necesitamos de un milagro que mueva a los buenos católicos a no tener miedo a estar en desacuerdo con la opinión prevaleciente en el medio revolucionario que los rodea. Deben ser indiferentes ante esa opinión. Además, deben tomar la ofensiva en contra de ella. Esta es la primera parte de lo que es necesario. Eso fue lo que sucedió en Pentecostés. Lenguas de fuego aparecieron sobre los Apóstoles, y ellos dejaron el Cenáculo con el coraje de enfrentar a todos. Antes de esto, eran cobardes, pero con ese milagro se convirtieron en combatientes invencibles.

     ¿Fue algo interior o exterior lo que tuvo lugar allí? No lo sé. Toda la ciudad de Jerusalén escuchó una enorme explosión de sonido que venía del Cenáculo. Por lo tanto, parece que no fue sólo una acción interior dentro de sus almas, sino que estuvo precedida o seguida por algún milagro exterior. Lo que realmente sucedió allí no lo sabemos. Pero dado que hoy se conmemora a la Madonna del Miracolo, deberíamos pedirle a la Virgen que nos dé un milagro similar para transformarnos en los apóstoles de los Últimos Tiempos predicho por San Luis Grignon de Montfort.

     Segundo, esta intervención divina debería ser un castigo que caiga sobre el mundo por su aceptación y sus concesiones con la Revolución, y en especial por el pecado cometido dentro de la Iglesia Católica. Para ser más claro, por haber aceptado el progresismo dentro de la Iglesia, incluso en sus más altas cumbres.

      Me estoy refiriendo al castigo que Nuestra Señora predijo en Fátima en el que muchas naciones desaparecerán. El milagro del sol que dejó su órbita y se precipitó sobre la tierra parece prefigurar un castigo cósmico donde el equilibrio del sol puede ser modificado en obediencia a un mandato de la Virgen. ¿Cuáles serían las consecuencias en nuestro sistema solar si el sol se sacudiera y cambiara su curso por un corto período de tiempo? Tal desequilibrio cósmico podría producir todo tipo de catástrofes meteorológicas sobre la faz de la tierra, la destrucción de un sinnúmero de cosas y personas.

     Incluso después de eso, muchas de las personas que sobrevivieren a esas catástrofes todavía necesitarían el milagro de la conversión como el que experimentó Ratisbonne.

     Ambas perspectivas apuntan a grandiosos milagros necesarios para hacer que los hombres contemporáneos vuelvan al camino correcto y hagan posible el Reino de María, como Nuestra Señora predijo en Fátima.

     Con el fin de estar preparados para ese tipo de milagros, yo les aconsejaría rezar el Acordaos, la oración que rezó Ratisbonne antes de su conversión. Debemos orar a menudo, pidiéndole a la Virgen del Milagro que nos de estos dos milagros y obtenga la victoria de la Santa Iglesia sobre la Revolución.

     Múltiples fueron las formas de devoción a la Madre de Dios que el Prof. Plinio Corrêa de Oliveira cultivó durante su vida. Siempre llevó consigo una Medalla Milagrosa y rezaba con mucha frecuencia el Acordaos. En cierta ocasión, en que recordó la conversión de Alfonso Ratisbona, dirigió a la Virgen María estas palabras:  

     "Oh Inmaculada Madre de Dios, Madonna del Miracolo, que quisisteis conquistar con un singular prodigio de vuestra misericordia al israelita Alfonso, acoged las súplicas que os presentamos con confianza, como un día acogisteis las súplicas de aquellos que a Vos recurrieron pidiendo la conversión del hijo judío. Obtenednos también una sincera y total conversión a la gracia y todos los bienes del alma y del cuerpo. 

     “Vuestra clemencia triunfó sobre Ratisbona, persuadiéndolo para que reciba el bautismo y se empeñe con voluntad seria en la observancia de los Mandamientos. Por esta conquista de vuestro amor, obtenednos la perseverancia en el cumplimiento de las promesas del bautismo. Haced que ningún obstáculo se interponga a nuestra observancia de los preceptos de Dios y de la Iglesia. 

     “Vuestras manos resplandecientes son el símbolo de las innumerables gracias que con maternal bondad dispensáis profusamente sobre la Tierra. Haced resplandecer también sobre nosotros un rayo de vuestra misericordia".


Fuente: Artículo original: Madonna del Miracolo, de asociacionfatima.org,ar

domingo, 21 de noviembre de 2021

¿Por qué no se condenó al Comunismo, cuando éste se encontraba en plena expansión?

 





     Juan Miguel Montes, director del “Ufficio Tradizione Famiglia Proprietà” de  Roma, explica por qué no se denunció el comunismo en el Concilio Vaticano II y qué consecuencias tuvo ese silencio.

     Durante muchos años se consideró una leyenda el pacto secreto entre el Vaticano y la URSS en el Concilio Vaticano II para no condenar el comunismo. Pero hoy ya casi nadie lo niega. ¿Cómo fue posible algo tan incomprensible?

     El pacto se ligaba al compromiso de no condenar el comunismo a cambio del permiso de presenciar el evento conciliar a representantes calificados del Patriarcado de Moscú. A nadie escapaba el hecho de que en ese momento la iglesia ortodoxa rusa estaba profundamente comprometida con el régimen soviético. Hoy puede parecer efectivamente poco comprensible, pero en las grandes maniobras geopolíticas de ese duro período de la guerra fría, este pacto tenía mucho sentido para la URSS que se encontraba en plena expansión territorial y cultural. Dos bloques se disputaban la hegemonía del mundo y la Iglesia Católica tenía una decisiva influencia, mucho mayor que la que tiene actualmente, sobre la opinión pública occidental. Su silencio sobre el comunismo significaría una especie de pasaporte para que éste pudiera continuar la fuerte penetración que llevaba adelante por medio de guerrillas y guerras en el tercer mundo y, especialmente en el primer mundo, en el ámbito de la cultura y de la educación en general.

     ¿Cómo se originó ese misterioso pacto y a iniciativa de quién se desarrolló?

     No sabría quién dijo la primera palabra, pero ambas partes tenían interés en él. Ya he hablado del interés que tenían los soviéticos. Por su parte, en vastos sectores de la Iglesia se había impuesto una mentalidad de optimismo de que la estrategia del diálogo habría encontrado comprensión en el “buen corazón” de sus adversarios, quienes podrían eventualmente corresponder a tanta buena voluntad relajando las medidas represivas contra los creyentes en los países dominados por el comunismo ateo. Eran los años en que se encaminaba la famosa “Ostpolitik vaticana”, cuya figura de proa en los años sucesivos pasó a ser el futuro cardenal Secretario de Estado Agostino Casaroli, y que de acuerdo a otro cardenal, el eslovaco Ján Chryzostom Korec, obtuvo resultados nefastos para la Iglesia. El Cardenal Korec llegó a afirmar que la Iglesia clandestina, que era floreciente en la prueba, fue “vendida” por la Ospolitik vaticana a cambio de “promesas vagas e inciertas de los comunistas”, todo lo cual era resultado del silencio sobre el comunismo de parte del Concilio. Un silencio que Plinio Correa de Oliveira, en su conocida declaración de resistencia a la Ostpolitik vaticana, calificó de “enigmático, desconcertante, asombroso y apocalípticamente trágico”, que por sus consecuencias prácticas haría que el Concilio pasase a la historia como “a-pastoral” por excelencia.

     ¿Qué consecuencias “a–pastorales” tuvo en la Iglesia dicho silencio conciliar?

     Tal vez la más grave fue la difusión de la Teología de la Liberación en sus diversas componentes “teología de la lucha de clases”, “teología del pueblo”, “teología indigenista”, etc. En países hasta entonces masivamente católicos, ésta predicación malsana tuvo dos efectos: secularizar una parte de los fieles, cambiando el mensaje evangélico de salvación por un ideal de luchas meramente políticas y sociales. De otra parte – y aquí hablamos de millones y millones de personas – favorecer la emigración hacia comunidades y sectas protestantes y neo-protestantes que rápidamente substituyeron a la Iglesia Católica romana ofreciendo satisfacción a los anhelos espirituales de esas multitudes. Este último hecho fue categóricamente denunciado en Brasil por el Papa Benedicto XVI. Y pensar que a pesar de esa devastación, hay hoy quien en la Iglesia todavía continúa glorificando la teología de la liberación…

     La URSS obtenía mucho, en plena Guerra Fría, mientras el Vaticano obtenía muy poco, más allá de la presencia de los ortodoxos. ¿No era un pacto muy desequilibrado?

     Es así. Aparte de la “estrategia del diálogo”, al Vaticano le interesaba también un aspecto estrictamente religioso: fomentar con las comunidades cristianas lo que el Cardenal Walter Kasper ha llamado el ecumenismo de las vías paralelas de una única “Iglesia de Cristo” que marcha, cada una por su senda, rumbo a la Segunda Venida de Nuestro Señor Jesucristo. Este ecumenismo de las vías paralelas debía substituir al “ecumenismo de la convergencia”, practicado hasta entonces, en el cual los cristianos a-católicos, como se decía en un tiempo, son invitados caritativamente a converger en la Iglesia Católica para formar, según dice San Juan, “un sólo rebaño con un sólo pastor”.

     Pero también en este frente, verificamos un sonoro fracaso de las ilusiones post-conciliares. Mientras las viejas denominaciones protestantes caminan hacia la completa auto-disolución e insignificancia y la inmensa mayoría de los ortodoxos orientales son reacios al diálogo con Roma, va quedando como única materia prima para continuar el diálogo ecuménico el vasto mundo nuevo de los neo-evagélicos y pentecostales. Pero esta vez son los exponentes católicos del ecumenismo post-conciliar quienes rehúsan de conversar con ellos, a causa de la frecuente oposición de éstos a doblarse ante los “signos de los tiempos” que aquellos ven en las modificaciones de la sociedad secularizada del Occidente.

     El profesor De Mattei incide, en su obra de referencia sobre el Concilio, en que Juan XXIII, se dejó manipular en la estrategia soviética, que manejaba el “pacifismo” como argumento principal. También la encíclica Pacem in Terris de Juan XXIII resultó polémica, ya que parece ser muy comprensiva con el comunismo y la URSS. ¿Qué opina usted?

     Creo que el profesor de Mattei tiene razón. El Papa Juan XXIII tenía una marcada capacidad emotiva y se dejó impresionar por los comunistas de “buen corazón”, especialmente Nikita Kruchiov, que le mandó un habílisimo telegrama de felicitación cuando el Papa cumplió sus ochenta años. A este hecho, se sucedieron muchos otros como, por ejemplo, la ya mencionada delegación de ortodoxos rusos autorizados por el Partido para venir al Concilio.

     Tal vez, lo más triste de todo, es que con esta sorprendente actitud se minimizaban casi por completo las advertencias de la Santísima Virgen en Fátima, de que Rusia esparciría sus errores por el mundo. ¿No lo cree así?

     Efectivamente. Sor Lucía de Fátima insistía que el tercer secreto debería difundirse en el año 1960. Pero ¿cómo hacerlo? Allí se hablaba de tremendas persecuciones a la Iglesia y ello se ligaba a lo ya sabido sobre los “errores de Rusia” difundidos en el mundo. Ahora bien, en 1960, no obstante la intensidad de la guerra fría movida por los soviéticos, tres figuras de líderes irradiaban un gran optimismo, el Papa Juan, el presidente americano Kennedy y el rechoncho y sonriente Kruchiov, que no obstante de su cordial telegrama al Papa, había perseguido brutalmente a los católicos en Ucrania en su precedente mandato en aquella nación. El Mensaje de la Virgen en Fátima francamente “desentonaba” con el espíritu optimista que la propaganda de los medios de comunicación social y los grandes hombres públicos de entonces representaban.

El fallecido Mons. Esteban Li Side sufrió persecución y prisión del comunismo chino. Por presión del régimen ateo, en su lápida se lo nombra como "pastor", pues los comunistas nunca lo reconocieron como obispo.

     ¿Cómo se pudieron desatender las voces de tantos obispos de todo el mundo, sobretodo de quienes procedían de países que sufrían en sus carnes las atrocidades del comunismo?

     Un día, todos delante del Divino Juez, sabremos por qué pudieron ser abandonados a su suerte en aquellos años cardenales como Mindszenty, Korec, Swiatek, enteros episcopados como el rumano, el ucraniano y otros . Es verdad que en las últimas décadas, muchos exponentes de ese martirio in odium fidei han sido reconocidos y han subido a la gloria de los altares. Pero faltan muchos en aquella lista, mientras hoy parecen ser favoritos algunos dudosos mártires de la “teología de la liberación”, que sí murieron atrozmente, pero que estaban comprometidos en causas políticas no estrictamente ligadas a la Fe.

 

Fuente: Credo Chile

domingo, 31 de octubre de 2021

Creciente fascinación por lo horrendo, por lo macabro... ¡por el demonio!

 





     "Una ex compañera de clase decía que estaba enamorada de Satán, llenaba las paredes con su nombre y algunas veces puedo asegurar que parecía poseída. Una vez, en clase de religión, mordiendo una pluma de color azul se tiñó toda la lengua y daba voces gritando: ¡Satán me ama, me ha besado! Luego fue expulsada de clase".

     Textos como este se encuentran sin dificultad en el internet, y reflejan que el satanismo es sin duda un fenómeno en ascenso en la juventud. Otros aterradores mensajes dicen:

     "Busco un grupo de personas que son de una secta llamada SDD (Seguidores Del Diablo)…".
     "Estoy buscando músicos para formar una banda de rock belzebúzica. Con actitud y sin temor a la autoflagelación pública, proyecto serio".
     ¿Pero es sólo en la juventud donde la siniestra fascinación actual hacia el demonio encuentra asidero?     Para el sacerdote Francesco Bamonte, presidente de la Asociación Internacional de Exorcistas, AIE, "en este tiempo es evidente el intento de proponer el satanismo como una normal alternativa a los otros cultos y a las diversas filosofías de vida. Se llega incluso a afirmar que el culto al demonio se limita a su simple celebración y que quien lo practica no comete crímenes y no hay nada de malo en ello".     "El satanismo es sin duda un fenómeno en ascenso y crece el número de sectas satánicas en todo el mundo", comentó otro religioso, el exorcista de La Plata (Argentina), Padre Carlos Mancuso, añadiendo que en Estados Unidos se declaran satanistas alrededor de 231 sectas, mientras que en España son más de 6.000 las personas que participan de cultos de este tipo.     También en los Estados Unidos, un censo del año 2010, arrojó que la brujería es la cuarta religión más grande. En ese país en especial, los satanistas han estado exigiendo reconocimiento social, buscando distribuir libros sobre el culto satánico a los niños en edad escolar, colocar un monumento público del diablo en Oklahoma, el intento de "recrear" una "misa negra" pública la Universidad de Harvard — que fue cancelada a última hora por la acción del público , la verificación de la primera misa negra satánica pública celebrada en la historia en el Centro Cívico de la ciudad de Oklahoma, o la instalación de una exhibición satánica junto a un nacimiento en la capital del estado de Florida, en el año 2016.
     Pero, ¿Qué es el satanismo?     En el sentido genérico y específico, es el estado de quien está sometido, o incluso consagrado, a Satanás. El satanismo está totalmente lleno e impregnado por el espíritu de Satanás, el adversario de Dios y del hombre. Esto, a grandes rasgos; en forma específica, el término satanismo asume tres significados: 

     1°) imperio de Satanás en el mundo; 
     2°) el culto rendido a Satanás;
     3°) la imitación de su revuelta contra Dios.     Sin embargo, la obra de aceptación del demonio en el mundo, es gradual; obedece a un proceso casi perfectamente concebido.     La Revolución, según lo explica Plinio Corrêa de Oliveira en su magnifico ensayo Revolución y Contra Revolución, tiene tres profundidades, que hasta cierto punto se interpenetran cronológicamente: las tendencias, las ideas y los hechos. Las tendencias desordenadas por su propia naturaleza luchan contra todo un orden de cosas que les es contrario, comienzan modificando las mentalidades, los modos de ser, las expresiones artísticas y las costumbres, y sin tocar al principio, de modo directo —habitualmente por lo menos— las ideas.
     Es necesario para quienes dirigen el proceso revolucionario, realizar por así decir una minuciosa labor de acupuntura en las tendencias, esto es en la aceptación casi desapercibida del demonio en la opinión pública, para luego entrar en el campo de las ideas —ideológico— y finalmente en los hechos, que significaría la aceptación total de Satanás como rey de este mundo.      Actuando siempre en el campo de las tendencias, tal acupuntura ha logrado poco a poco, que las fulguraciones engañosas, y el cántico al mismo tiempo siniestro y atrayente, emoliente y delirante, ateo y fetichistamente crédulo del príncipe de las tinieblas, sea desde el fondo de los abismos en donde yace eternamente, cada vez más atrayente para los hombres      En una entrevista al periódico italiano 30 días, en junio de 2001, se le preguntó al famoso exorcista romano Padre Gabrielle Amorth, fallecido en 2016:      ¿Tiene la impresión de que el satanismo se está difundiendo? A lo que el exorcista respondió:
      "Sí, enormemente. Cuando disminuye la fe, aumenta la superstición. En el lenguaje bíblico, puedo decir que la gente está abandonando a Dios, y entregándose al ocultismo.

     "Hay algunos géneros de música que pueden convertirse en eficaz instrumento diabólico", asegura quien fuera exorcista de la diócesis de Roma.     "Piense sólo en la música metal, el rock satánico. Por desgracia multitudes enteras de jóvenes entran en el satanismo a través de estos cantantes satánicos tipo Marylin Manson, por ejemplo por decir un nombre, que hacen furor entre los jóvenes y hacen canciones y música que tienen un objetivo satánico.

La influencia de la música rock y sus intérpretes, como el siniestro Marilyn Manson, para lograr una cada vez mayor atracción por las diversas formas que representan al demonio, ha sido un factor fundamental para la Revolución.
     "Muchas veces, en estas músicas, si se escuchan al revés, se escuchan invocaciones a Satanás, invocaciones a la muerte, que llevan al asesinato, incitan a todo lo que es destrucción y mal. Dios es el Dios de la creación y de la bondad, es el Dios de la vida. Satanás es el artífice de la muerte. La muerte entró en el mundo por culpa de Satanás como el pecado entró en el mundo por su culpa con el consentimiento del hombre que cedió a la tentación de Satanás".      Es precisamente tal consentimiento que lleva las almas a despertar poco a poco en su interior, el gusto por lo horrendo, la hediondez y lo macabro. 
 
     A continuación, presentamos dos situaciones, una más terrorífica otra, y que sirven como muestras de que la atracción hacia el demonio no es algo lírico, por lo contrario, su expansión es cada vez más notoria.Músico de heavy metal construye una guitarra con el esqueleto de su tío.     En Tampa, Florida, un músico de heavy metal, decidió homenajear a su tío, fallecido en Grecia hace más de 20 años. Pero como todo lo que gira alrededor de la música rock generalmente es oscuro y siniestro, tal homenaje lo sería también.     El músico fabricó su propia guitarra eléctrica usando los huesos del esqueleto de su difunto pariente.     Para el siniestro rockero, quien usa el nombre Prince Midnight príncipe de la medianoche, en honor de Satanássu tío fue quien le introdujo en el género "heavy metal", su mentor musical ahora transformado en guitarra eléctrica: un mástil que parece ser de una Telecaster, sustenta la costillas y se prolonga con parte de la columna vertebral y los huesos de la cadera del muerto, a los que sujeta las pastillas y los potenciómetros.


El rockero Prince Midnigth con su guitarra elaborada con el esqueleto de su difunto tío. Diario El Comercio, febrero de 2021.

     El metalero dice que descartó usar el cráneo de su tío Filip, porque estaba dañado, pero que su primera intención fue coronar el mástil de la guitarra con esa parte del esqueleto.
     En vídeo de YouTube el satánico personaje homenajea a su tío parafraseando la abreviatura R.I.P., pero no con su católico significado, Requiescat in pace (descanse en paz, en latín) sino diciendo: "Uncle Filip R.I.P (Tío Filip, Rock in Perdition)".

     Pero lo aterrador no queda ahí.     Si bien su madre se escandalizó en un principio y le dijo que eso era un sacrilegio y obra del diablo, luego, al preguntarle su hijo si consideraba a su hermano, muerto en un accidente de moto en 1996 en Grecia, el más grande "heavy metalero" del mundo, ella respondió que sí. El rockero le replicó: "¿entonces dónde preferirías que estuviera, enterrado o machacando?", y ella contestó: "¡Machacando!" (Término  alusivo al heavy metal).Moda monstruosa para "liberarse del estresante distanciamiento social".     Sin dar muestra de ningún rechazo a lo horripilante de cierto producto promocionado por una casa de moda italiana, el portal highxtar.com reseña lo siguiente:     "La marca emergente con sede en Florencia, AVAVAV, ha revelado su visión del futuro o lo que podríamos querer usar una vez que termine toda esta locura de distanciamiento social.

     "Controvertida para algunos y adorada por otros, la colección con botas monstruosas de cuatro dedos es más de lo que parece.
     "Las llamadas monstruos boots — lanzadas al mercado en febrero del 2021— están disponibles en tonos verde, rojo intenso, morado metálico, negro y azul... los tacones quilométricos son anatómicamente incorrectos y es que los dedos están hechos de manera exagerada,  extendiéndose más allá de lo que un pie normal ocuparía en un zapato.
     "Algunas botas llegan a la cadera, provocando el efecto visual de haber arrancado directamente las piernas a un monstruo".

Las mostruos boots, de Avavav


     El sitio de Avavav comparte una conversación por escrito entre dos mujeres estadounidenses. Una de ellas decidió que no existiría mejor regalo que los horribles zapatos para obsequiar a su amiga por motivo de su cumpleaños:     Una de ellas dice:     — "E
n realidad, fueron las de color verde las que me gustaron para tí. Pensé que te agradaría tener dedos de geco"(salamandra).
     Respuesta de su amiga:
     —"He visto tu regalo de cumpleaños. ¡Estoy fascinada!"El demonio usa la seducción más que la violencia para gobernar el mundo     El objetivo del demonio es la implantación de su reinado en la tierra, esta implantación no es mecánica, a manera de robots; él se hace adorar por medio de la fascinación al horror y de lo asqueroso que él es y que él representa. Esto como una muestra del odio que ostenta hacia Aquél que lo redujo al estado en que se encuentra en el infierno—, por lo que, la seducción del género humano representa para él, su mayor venganza y su mayor insulto contra Dios. Para lograr su objetivo, el demonio quiere acostumbrar a la humanidad a lo que es monstruoso y hediondo, familiarizándola con lo horroroso que él representa, de modo que, finalmente el mundo se entregue seducido en sus brazos. Aparentemente, no estamos muy lejos de esos tiempos...

domingo, 24 de octubre de 2021

LA CRUZADA EXORCÍSTICA DEL BEATO FRANCISCO PALAU




Nuestro Señor expulsando al demonio. Catedral de Pisa, Italia


LA CRUZADA EXORCÍSTICA DE UN CARMELITA CARLISTA CONTRA EL ESPIRITISMO EN EL SIGLO XIX

Una de las vidas místicas españolas del siglo XIX fue la de Francisco Palau y Quer, O.C.D.

Nacido en Aitona (Lérida) el año 1811. De 1828 a 1832 siguió los cursos de Filosofía y Teología en el Seminario de Lérida y allí descubrió sus dos grandes guías espirituales: las enseñanzas de Santa Teresa de Jesús y San Juan de la Cruz. Su devoción a los dos más grandes místicos españoles lo encaminó a abrazar en 1833 la vida carmelitana y profesó en el Convento de Descalzos de San José de la Ciudad Condal con el nombre de fray Francisco de Jesús, María y José. Sufre la exclaustración y la persecución revolucionaria, incluso es encarcelado en las mazmorras de la Ciudadela. Cuando es liberado se refugia en una cueva próxima a Aitona, para llevar vida de ermitaño y ayuda al párroco. Predica mientras que los carlistas dominan el territorio, pero con la derrota de Berga el carmelita marcha al exilio con tantos otros carlistas, instalándose en Montauban (Francia) desde 1841 a 1851. Sus prédicas allí le granjean la envidia del clero local y en 1851 retorna a Barcelona, fundando la "Escuela de Virtud". En 1860 instituirá la congregación de Hermanos y Hermanas Carmelitas Terciarios en las Islas Baleares, el embrión de las Carmelitas Misioneras Teresianas.

A partir de 1864 el P. Palau siente un llamado especial a ejercer el exorcismo como ministerio eclesial y de su testimonio de entrega en favor de los más necesitados y marginados de su tiempo. Desde este lugar de Santa Cruz de Vallcarca – Els Penitents, acogió y ayudó a sanar y liberar a mucha gente que acudía a él con heridas abiertas. La pasión por la Iglesia le llevó a hacer presente la misericordia y la caridad hecha ternura y servicio a los más débiles y olvidados. Jesús deja muy claro lo que es curar enfermos y expulsar demonios: Mt. 11, 5; Lc. 7, 22; Mc. 1, 24; Mc. 1, 25 ; Lc. 8, 1-3; Mt. 12, 28 . El diablo existe y el propio Cristo exortizó y dejó este ministerio a su Iglesia.


El islote de Vedrá, en donde el Beato Palau hacía sus retiros espirituales.


Su celo apostólico responde a la demandas de la época: en sus días han surgido corrientes inquietantes de pensamiento herético. El materialismo y el espiritismo arrecian: positivismo comtiano, marxismo, darwinismo… Y el espiritismo sintetizado por Allan Kardec están arrasando en las elites científicas y en las masas ignorantes. Y el P. Palau no se refugia en una torre de marfil, sino que emprende el buen combate mediante todos los medios a su alcance. Funda así varios periódicos, entre los que figura "El Ermitaño", realizando así una ímproba tarea de apostolado escrito que no le resta tampoco tiempo para realizar uno de los quehaceres menos conocidos, pero tan propios de su ministerio: el exorcismo.

     Para el gran carmelita el exorcismo no era apenas un arma para aliviar casos personales, que no dejaban de ser, a propósito, tremendos e impactantes. Cada batalla con un demonio poseedor le significaba un episodio de la gran guerra que el demonio y sus secuaces emprenden contra Cristo, su Iglesia, las naciones cristianas y los fieles.

     El leviatán de doctrinas revolucionarias y convulsiones políticas, la progresiva descomposición moral, la vertiginosa desarticulación de la organización social con la irrupción de la maquinización y de las comunicaciones en el mundo, significaban para él una marcha incomprensible a no ser que se consideren los poderes del averno.

     El Beato concluyó que delante de las potencias espirituales maléficas nada mejor ni más imperioso y urgente que la Iglesia desplegase su arsenal espiritual, y que en especial, pasase a usar sistemáticamente el ministerio del Exorcistado, por lo que colocarlo en pie de guerra atrajo poderosamente su pensamiento y empeño, y para lo cual pidió la protección del gran profeta Elías, custodio del pendón del Carmelo, en las batallas que debía emprender contra los demonios y contra la revolución anti cristiana, pues sus vistas fueron más lejos: él discernía un fenómeno universal en el que las huestes infernales se esforzaban para subyugar los pueblos con un inmenso maleficio. Bajo sus efectos, la humanidad decaída se ha hecho pose de Satanás y de los ángeles rebeldes quienes la empujan a mayores pecados y desgracias que, a su vez, aceleran la misma Revolución, como en un círculo vicioso.

El mal estaba identificado: "El diablo rey es con el Gran Oriente ante la fracmasonería, aquello que es con Cristo Pío IX para toda la Iglesia: Pío IX es la cabeza invisible de la Iglesia, y Cristo cabeza invisible. El Gran Oriente es la cabeza invisible del imperio del mal, y el diablo rey es su cabeza invisible. No hay soberano en la tierra que no está iniciado en los secretos de la fracmasonería". ("El Ermitaño", 29 de junio de 1871). El P. Palau entiende que los males de la época encuentran su matriz en el satanismo.

Las apelaciones del P. Palau activaron las diligencias en los dicasterios vaticanos, toda una movida. Planteaba un ambicioso proyecto de crear y organizar una asociación de exorcistas con este específico apostolado. Veía la urgencia de abrir Hospitales y Centros de Acogida para poder atender a los posesos, energúmenos. El contenido del documento guarda semejanza en estilo, género y lenguaje con "Mis Relaciones con la Iglesia", con las preocupaciones ya expuestas sobre el Exorcistado. Da una relación detallada de los casos de personas atendidas y curadas. El utilizaba la oración y el Ritual Romano.

Su muy anhelada, compañía auténtica de sacerdotes exorcistas finalmente se vuelve realidad:

"Los espiritistas son un brazo de la fracmasonería. El espiritismo es el sacerdocio del paganismo moderno, y sus apóstoles hacen cosas muy prodigiosas. Entre otras tienen el poder de curación, no por la gracia, sino por poder comunicado por Behlezebud, príncipe de todos los demonios" (escribe en "El Ermitaño", 29 de junio de 1871).

Uno de sus discípulos sería el P. Joaquín Piñol. Piñol había levantado una casa de oración en el número 7 de la calle Mirallers, donde con un grupo de colaboradores practicaba exorcismos. Piñol ganó para la causa al más grande poeta catalán, el Padre Jacinto Verdaguer.

Pocos hombres en España supieron ante lo que se hallaban como el Beato Palau. Las discordias y los males del siglo XIX no eran cuestiones naturales, sino que tenían su raíz en el mismo origen del mal. La mística del P. Palau es combativa: sus conocimientos sobre esoterismo lo capacitaban para saber ante lo que se enfrentaba. Frente a la cómoda e ingenua percepción del mal que en su época empezaba a prevalecer, el bienaventurado tenía muy claro que había que armarse y dar la batalla (por invisible que ésta fuese) al demonio: "En virtud de esta fe que confesamos, hemos delatado y de nuevo delatamos ante el tribunal supremo de la Iglesia un cuerpo de doctrinas, que sostenido por hombres, por muchos títulos respetables, las defienden: las delatamos como erróneas, falsas, funestísimas al catolicismo, porque tienden a dejarle inerme en las batallas contra las potestades adversas en medio del campamento en una lucha de las más encarnizadas que haya habido:

"1. Dicen que ahora no hay demonios sobre la tierra, porque Cristo los encerró al infierno con su venida.

"2. Que no pueden entrar en los cuerpos humanos, no poseerlos.

"3. Que ahora no hay energúmenos; y si confiesan su existencia, pretenden demostrar que son casos tan raros que “parum pro nihilo reputatur”, estos niegan embarazadamente al Exorcistado materia suficiente.

"4. Que no hay maleficio, esto es, que un hombre no puede dañar a otro sirviéndose del arte diabólico. El Anticristo dañará no al individuo y la familia solamente, sino al orbe entero ¿y cómo? Con el poder, con el ministerio de Satanás in omni operatione Satanae in signus es portentis" ("El Ermitaño", 13 de abril de 1871).

Beato Francisco Palau y Quer, OCD


     Por ello, el bienaventurado juzgaba imperiosa una acción que envolviese la utilización sistemática y generalizada del ministerio del Exorcistado, que tiene poder inmediato y directo sobre los demonios, y cuyos efectos son infalibles: la prisión del diablo, la ruina de su imperio y el triunfo del catolicismo.

     Era su ideal que el ministerio exorcístico, anime a los sacerdotes a lanzarse en cruzada contra los demonios que infestan el mundo, pues sólo una potencia espiritual podrá prender al demonio y su prisión constituirá la libertad de las naciones. En su seguimiento de Nuestro Señor y adhiriendo siempre a la palabra evangélica en la que siempre encontró llamadas y respuestas, concibió y ejerció el Exorcistado como una misión eclesial.

     "La caída de los demonios en el infierno será la señal del triunfo de la Iglesia”, decía y acrecentaba: “es mandato para el apóstol seguidor de Jesús: daemones effugate, infirmos curate, y tiene fundamento en la Fe de la misión de Jesús y de su Iglesia. Crean en ese poder". 
Este tema despierta expectación, pero no se afronta en todo su alcance, el P. Palau dice que no se cree en él.

Se encontró con mucha gente herida que se lanzó a aliviar y liberar. El Obispo Pantaleón acogió la inquietud del P. Palau de viajar a Roma para presentar al Papa Pio IX el tema del exorcismo que tanto le preocupaba, lo hizo con el visto bueno de sus superiores. Entregó en el Vaticano cuatro cuadernos con estricto carácter reservado, escritos de su puño y letra con cuidada caligrafía y precedidos de una carta. Su nombre civil y religioso aparecía rubricado con: "Carmelita y Misionero Apostólico".

Dá toda una relación de testigos de hechos concretos. La documentación es expositiva aunque en un lenguaje altamente simbólico, enigmático, propio del género apocalíptico, profético y místico. Al Papa le llamó mucho la atención del personaje, y pidió informes sobre el Padre Palau a través del Secretario de la Congregación para Asuntos Extraordinarios Alessandro Franchi.

El Obispo de Barcelona Pantaleón Montserrat dio un positivo informe dejando en muy buen lugar al P. Palau, le califica de sacerdote bien preparado, inteligente, de buenas costumbres y moral irreprensible, excelente religioso y entregado predicador- misionero, ferviente exorcista, elevado como buen místico.

Alguna respuesta se dio por parte de Pio IX, pero no la anhelada clarificación a la solicitud del P. Palau sobre la práctica de los exorcismos. Ya iniciadas las pesquisas curiales, el 22 de enero de 1867 era expedido rescripto papal a favor de Francisco Palau con especiales facultades para la predicación y bendición del pueblo con concesión de indulgencia plenaria al fin de las misiones, también en la Capilla de la Virgen del Carmen de Santa Cruz de Vallcarca – Els Penitents, escenario concreto de los hechos extraordinarios descritos al Papa.

     Empeñoso en su cometido, viajó dos veces a Roma. En 1866 fue a exponer sus argumentos al Papa Pío IX a quién le pidió que movilizase 400.000 sacerdotes del Clero para expulsar la influencia de las potencias infernales que animan la revolución del mundo.

     En 1870 volvió a la Ciudad Eterna para distribuir un alegato impreso a favor de la renovación y movilización del Exorcistado a los obispos reunidos en el Concilio Vaticano I.

     En la ocasión, presentó verbalmente sus raciocinios a los padres conciliares de habla hispana. El asunto, sin embargo, no fue abordado dada la invasión militar de la Ciudad y la interrupción violenta de los trabajos conciliares.

Diario El Ermitaño, por él mismo fundado, se convirtió en una de las armas más eficaces del Beato Palau, para combatir a la Revolución anticristiana.


     Para el Beato Palau, el Ministerio del Exorcistado no fue un "sueño dorado", por lo contrario, se trató de una realidad motivada por su celo en defensa de la Iglesia, y del que San Elías fue su inspirador.

     Su ideal no llegó a realizarse, pues falleció en 1872 
fue beatificado por el 24 de abril de 1988, y los recursos ordinarios del Exorcistado no fueron puestos en acción del modo sistemático indispensable para encerrar el poder del demonio y de la Revolución como el bienaventurado deseaba. Sin embargo, anticipó "que Dios en su Providencia para salvar a su Iglesia de la voracidad del lobo infernal, extenderá su brazo omnipotente, le lanzará de dentro mismo del santuario con toda la incredulidad de los propios católicos".

     E
n 1881, pocos años después de su muerte, se desató en España una epidemia de posesiones diabólicas. Su epicentro fue Jaca, pero se extendió por todo el país. Y muchos pudieron entender cuánta razón asistía al santo varón para preconizar la lucha contra los poderes de las tinieblas (que, entre los racionalistas, había suscitado la sonrisa escéptica). Los hombres formados por el B. Palau prestaron un servicio colosal a detener el mal azuzado por la proliferación de cenáculos espiritistas.

     El 18 de mayo de 1890, el nuevo Papa, León XIII, promulgó el Exorcismus in Satanam et angelos apostaticos, cuyos contenidos — observa la Positio del proceso de beatificación del P. Palau — "encajan directamente con el pensamiento de Francisco Palau. No deja de sorprender la identidad de doctrina y hasta de lenguaje" (Cfr. Sacra Congregatio Pro Causis Sanctorum. Tarraconem. Canonizationis Servi Dei Francisci a Jesu Maria Joseph - Positio Super Virtutibus, Roma, Tipografia Guerra, 1985, vol. II, pp. 541-542.).

     El mismo Papa León XIII agregó al final de la Misa una oración a San Miguel Arcángel, que es un verdadero exorcismo.



FUENTES:
- Manuel Fernández Espinoza
- Francisca Ma. Escuius

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