domingo, 17 de septiembre de 2023

Una visita a la Salette. 177 años del trascendental mensaje — VIDEOS

 





     La Santísima Virgen se apareció muchas veces en lugares y épocas diferentes. Obró milagros, instó a la reforma de las costumbres, advirtió contra peligros diversos, sembrando siempre su amor maternal hasta en la hora de los más graves avisos.


VIDEO:

UNA VISITA A LA SALETTE


     María Santísima actúa como una madre que, cuando sus hijos no andan más por el camino del bien, multiplica avisos y señales de amor con una insistencia conmovedora. Y un hijo que escucha a su madre comprende que lo que Ella le dice hoy se suma a lo que le dijo ayer y antes de ayer.

     En 1846, la Santísima Virgen apareció en La Salette, Francia. Allí habló más minuciosamente, como una madre que ve al hijo prestando poca atención al mal que se abate sobre él y quiere hacerle recuperar el juicio. Son palabras de una madre cariñosa, pero tan impresionantes que Ella misma pidió que sólo fueran reveladas doce años después. Exactamente en 1858. ¿Por qué en 1858? En ese momento nadie lo sabía. Ella lo sabía.


En el santuario de La Salette, un monumento refleja el momento en el que
la Bella Señora habla a Mélanie y Maximin

    No obstante, la humanidad siguió por el camino que siguió. No hizo penitencia.

     La Madre de Dios y nuestra habló habló ampliamente, comunicando fuerzas e instrumentos sobrenaturales para que el hijo descarriado se corrija, haga penitencia y aparte la justa punición de Dios, repitiendo la misma verdad: Dios está airado con los pecados del mundo. Si la humanidad no se corrige, vendrán grandes castigos.

Los dos pastorcitos de La Salette


Mélanie (Melania) y Maximin (Maximino), los videntes de La Salette



     En la mañana del 19 de setiembre de 1846, la pastorcita Melania Calvat, de 14 años de edad, conducía las vacas de su patrón a pastar en las colinas de La Salette, en la región de Grenoble, en los contrafuertes de los Alpes franceses. Un niño de 11 años, a quien no conocía, insistió en acompañarla.

     Era Maximino Giraud, así como ella, pastorcito al servicio de un vecino. Melania aceptó. Ninguno de los dos podía imaginar el evento sobrenatural del que serían testigos en aquel día providencial. Melania gustaba de la soledad, del silencio y de la oración.

     Maximino era ingenuo y locuaz. Pronto comenzó a pedir a Melania que le enseñara un juego. Ella le propuso su entretenimiento preferido: hacer un “paraíso”, es decir, una casita de piedras cubierta con manojos de flores silvestres.

     Después de mucho esfuerzo en aquella construcción, ambos tuvieron hambre y sueño. Comieron un refrigerio frugal, se recostaron sobre el pasto y durmieron.

Aparición de la Virgen llorando



    Cuando despertaron, tuvieron una sorpresa: una luz más brillante que el sol posaba sobre el paraíso que habían construido. Maximino empuñó su cayado y le garantizó a Melania que, si la luz fuese mala, él la defendería.

     Se aproximaron del foco luminoso. En el centro de éste había otra luz aún más brillante, que se movía. Era una Señora coronada de flores, cuya celestial expresión Melania describió con palabras inspiradas. Sentada sobre el paraíso, la Señora lloraba con el rostro entre las manos. Era la Santísima Virgen, hoy conocida bajo la advocación de Nuestra Señora de La Salette. Mirando hacia los niños, se levantó y dijo: “Vengan, hijos míos, no tengan miedo, estoy aquí para entregarles una gran comunicación”.

Vinculación profunda entre La Salette, Lourdes y Fátima

     Les comunicó entonces un mensaje para ser divulgado y un secreto para ser revelado en 1858, año en que Nuestra Señora aparecería en Lourdes, inaugurando una era de gracias que dura hasta la actualidad.

     De hecho, estas dos manifestaciones de la Madre de Dios constituyen una sola. En La Salette, la Virgen anunció el futuro del mundo hasta el fin de los tiempos y los castigos universales que penden sobre la humanidad impenitente.

     En Lourdes, dio inicio a un diluvio de gracias para erguir a esa misma humanidad y darle fuerzas y estímulos para apartarse del mal y de la Revolución. El nexo profundo entre Lourdes y La Salette incluye a Fátima que, absolutamente hablando, es la coronación de estas irrupciones extraordinarias de la Reina del Cielo en la historia humana. En ese sentido, el 13 de mayo último en Aparecida, el Papa Benedicto XVI afirmó que Fátima “es sin duda, la más profética de las apariciones modernas”.

Gran interés y conmoción en el clero y en el pueblo

Miles de peregrinos visitan cada año el Santuario de La Salette

     Melania y Maximino corrieron de vuelta a las casas de sus patrones y contaron después todo lo sucedido al párroco. Éste, oyéndolos, se conmovió hasta las lágrimas e hizo un sermón durante la Misa, que impresionó vivamente a la feligresía. El obispo local, Mons. Philibert de Bruillard, de Grenoble, leyendo un sencillo relato de los hechos, cayó en lágrimas.

     La noticia se esparció como reguero de pólvora. Y no debe sorprendernos, pues Francia estaba entonces dividida religiosa y políticamente. De un lado estaban los católicos llamados liberales y “sociales”, precursores del progresismo que hoy devasta la Iglesia, conjurados con los continuadores del igualitarismo libertino y anticatólico de la Revolución Francesa; esos católicos liberales se sintieron alcanzados y denunciados por el mensaje en lo que tenían de más interno. De otro lado, los católicos auténticos, defensores de todas las formas de legitimidad, al leer el mensaje de La Salette, tuvieron una confirmación de todo lo que la fe y la fidelidad a la Iglesia les inspiraba. Los sucesivos gobiernos de la época —monarquía ilegítima de Luis Felipe, segunda y tercera Repúblicas, así como el imperio de Napoleón III— eran considerados con horror por los mejores representantes del catolicismo francés. Tales gobiernos no ocultaron su odio contra La Salette. Sobre todo, Napoleón III, cuyo falso juego quedaba desvendado en La Salette.
     Así, el mensaje de la Santísima Virgen incidió en la carne viva de los problemas religiosos, políticos y ideológicos de Francia. Con pequeñas variaciones, esos problemas eran los mismos en todo el mundo católico occidental de aquella época. Enemigos velados de La Salette, aventureros, falsos místicos, políticos interesados pusieron en circulación versiones distorsionadas del mensaje y hasta adulteradas, para justificar posiciones políticas previamente adoptadas o simplemente para desmoralizar las palabras de Nuestra Señora.

     Independiente de aquella polémica, las peregrinaciones no dejaron de crecer y se constataron los primeros milagros en el lugar.

Luz sobre el misterio de La Salette: descubren en un archivo del Vaticano el texto original de los secretos 


El Santuario de Nuestra Señora de La Salette se encuentra en los Alpes franceses,
al sur de Grenoble, en el departamento de Isère

      
Han transcurrido muchos años desde ese famoso 19 de septiembre de 1846, en el que la Bella Señora se apareció a los dos videntes. Y aún hoy La Salette -con sus procesiones, sus funciones religiosas- es meta de peregrinos que llegan a ese lugar procedentes de todo el mundo. No solo. En Italia y en otros países el eco de esos hechos extraordinarios fue acogido y transformado por la devoción popular en lugares de culto, estatuas e iglesias dedicadas a la Virgen de La Salette.

     En una “operación verdad” llevada a cabo de manera concreta la que nos ha permitido encontrar (gracias a la ayuda del padre Gian Matteo Roggio, mariólogo y provincial de los Misioneros de La Salette), en el archivo de la Congregación para la Propagación de la Fe, los dos textos originales (que debían permanecer secretos), conservados en el Vaticano y escritos de puño y letra por los dos videntes, y enviados a Pío IX. Hablamos, por tanto, del primer (y, por consiguiente, si queremos, del más genuino) texto en absoluto, en el que Mélanie y Maximin escriben lo que la Bella Señora les ha dicho.

El texto de los secretos

     El secreto de Maximin: “El Papa será perseguido. Y su sucesor será un pontífice que nadie se espera. Lo que te digo sucederá en el próximo siglo, lo más tarde en los años dos mil. Un gran país del norte de Europa, hoy protestante, se convertirá. Antes de que todo esto suceda, habrá grandes desórdenes en la Iglesia y por doquier”.

     El secreto de Mélanie: “Esto será terrible, que algunos ministros de Dios y esposas de Jesucristo se consagrarán al mal, y al final en la tierra reinará el infierno. En ese momento el anticristo nacerá de una religiosa, pero ¡ay de ella! Varias personas le creerán porque les dirá que es aquel que ha venido del Cielo, pero ¡ay de aquellos que le creerán! No está lejos el tiempo, no pasarán dos veces cincuenta años”.

La opinión de la grafóloga (Sara Cordella)



     Ambos tienen un planteamiento firmemente caligráfico y ambas son grafías muy controladas, de adultos plenamente maduros, a pesar de su joven edad.

     Maximin: el lenguaje es esencial, sin percepción personal, salvo en la primera parte. Se limita a un relato cronológico en sucesión. La no utilización de palabras que lleven a emociones personales, en lingüística forense, es indicio de verdad.

     Mélanie: La grafía está caracterizada por una escasa presión sobre la hoja. Esto indica una delicadeza no sólo física, sino también en la percepción de los estímulos externos. También en este caso se puede decir que es un producto genuino de la voluntad de quien lo escribe, ya que faltan indicios de forzamiento. El control del trazo es mucho más contenido, lúcido, claro y extremadamente frenado.


VIDEO:
EL SECRETO DE LA SALETTE EN NUESTROS DÍAS



Fuentes:
—Glória da Idade Média 
Revista Tesoros de la Fe
Carifilii.es

Cardenal Burke: "Detrás del Sínodo se esconde una Revolución al interior de la Iglesia"

 




El destacado Cardenal Raymond Burke advierte que el próximo Sínodo sobre la Sinodalidad es una «una Revolución» que está trabajando «para cambiar radicalmente la autocomprensión de la Iglesia de acuerdo con una ideología contemporánea que niega mucho de lo que la Iglesia siempre ha enseñado y practicado»

El cardenal Gerhard Müller denunció que con el Sínodo, «la Iglesia se enfrenta a una toma hostil». El difunto cardenal George Pell calificó al documento sinodal de «pesadilla tóxica». Ahora, el cardenal Raymond Burke ha escrito el prólogo de un nuevo libro que denuncia que el Sínodo de la Sinodalidad es una «caja de Pandora» que amenaza con desatar graves daños en el Cuerpo Místico de Cristo.

En el libro titulado El Proceso Sinodal, una caja de pandora. 100 preguntas y 100 respuestas, el Cardenal Burke señala que la «sinodalidad», que está destinada a redefinir el catolicismo, «no tiene historia en la doctrina de la Iglesia» y «no tiene una definición razonable».

Lamentando «el daño evidente y grave» que el proceso sinodal «está infligiendo al Cuerpo Místico de Cristo«, Burke advierte a los católicos que el modelo sinodal, que ya está sembrando confusión, error y cisma en Alemania, se replicará en la Iglesia universal.

En su prólogo, el ex prefecto de la Signatura Apostólica, escribe:

«Se nos dice que la Iglesia que profesamos, en comunión con nuestros antepasados en la fe desde el tiempo de los Apóstoles, ser Una, Santa, Católica y Apostólica, ahora debe ser definida por la sinodalidad, un término que no tiene historia en la doctrina de la Iglesia y para el que no existe una definición razonable.

«La sinodalidad y su adjetivo, sinodal, se han convertido en eslóganes tras los que se esconde una revolución para cambiar radicalmente la autocomprensión de la Iglesia, de acuerdo con una ideología contemporánea que niega mucho de lo que la Iglesia siempre ha enseñado y practicado. No se trata de una cuestión puramente teórica, pues la ideología ya se ha puesto en práctica, desde hace algunos años, en la Iglesia en Alemania, difundiendo ampliamente la confusión y el error y su fruto, la división -incluso el cisma-, con grave perjuicio para muchas almas. Con el inminente Sínodo sobre la sinodalidad, es de temer, con razón, que la misma confusión, el mismo error y la misma división lleguen a la Iglesia universal. De hecho, ya ha comenzado a suceder a través de la preparación del Sínodo a nivel local».


El Papa Francisco y el Cardenal Burke en el Vaticano 

Anunciado por el Papa Francisco en 2021, el Sínodo sobre la Sinodalidad se está celebrando en tres fases: local, continental y universal. En octubre comenzará la etapa universal con la decimosexta Asamblea General Ordinaria del Sínodo de los Obispos, que reunirá a 300 obispos y laicos en el Vaticano. En 2024 se celebrará una segunda asamblea. A principios de este año, el papa Francisco dio un paso sin precedentes al conceder el mismo derecho de voto a los miembros episcopales y no episcopales.

Citando al pensador católico Plinio Corrêa de Oliveira, los autores del libro, José Antonio Ureta y Julio Loredo de Izcue, explican cómo la sinodalidad se está utilizando como una palabra «talismánica» que «es susceptible de ser radicalizada y abusada con fines propagandísticos» dado su significado «elástico».

Ureta y Loredo advierten que el proyecto sinodal es un proceso «revolucionario» que «retoma viejas herejías condenadas repetidamente por el Magisterio» y está en «peligro inminente de construir una Iglesia nueva, diferente a la Iglesia católica tal como ha existido siempre».

"Para un observador diligente, este panorama adquiere tonos apocalípticos. Se está gestando una maniobra para demoler a la Santa Madre Iglesia borrando los elementos básicos de su constitución orgánica y doctrinal, volviéndola irreconocible", enfatizan los autores.

Escrito en forma de un catecismo de 100 preguntas y respuestas, los autores explican cómo los cambios propuestos son «tan radicales que los documentos sinodales hablan de ‘conversión’, como si la Iglesia hubiera estado en el camino equivocado y necesita un doblar en "U"»

Sobre el pecado mortal de la sodomía, Ureta y Loredo señalan que algunos padres sinodales están «buscando escapatorias para legitimar canónicamente las uniones entre personas del mismo sexo» y «les abren todos los sacramentos, incluso el matrimonio».

«Casi todos los documentos finales de las etapas continentales del camino sinodal (Continental Syntheses) mencionan explícitamente la necesidad de incluir a las personas LGBT» y «mencionan explícitamente que se tuvo especial cuidado en consultar a las ‘minorías marginadas'», observan los autores.

El cardenal Jean-Claude Hollerich, relator general del sínodo «ha declarado que la doctrina de la Iglesia sobre las relaciones homosexuales es ‘falsa’ y, por lo tanto, debe cambiarse porque ‘el fundamento sociológico-científico de tal enseñanza ya no es correcto'».

Además, algunos obispos franceses han pedido al Papa Francisco que elimine la descripción de los actos homosexuales como «intrínsecamente desordenados» y «contrarios a la ley natural» del Catecismo de la Iglesia Católica y han creado una comisión para estudiar la reformulación de la doctrina sobre este tema.

El libro plantea el espectro del sínodo aprobando diaconisas e incluso sacerdotisas, observando cómo el mismo Papa Francisco «determinó que hasta el 25% de los participantes del sínodo serían laicos, hombres y mujeres, todos con los mismos derechos de voto que los obispos».

Incluso si el proceso sinodal aprueba solo algunas propuestas, «los cambios en la Iglesia Católica serían tales que uno podría preguntarse legítimamente si todavía se parecería a la Santa Iglesia Católica Apostólica y Romana fundada por Nuestro Señor Jesucristo», advierte el libro.

Entre otros cambios, el sínodo también busca terminar con el celibato obligatorio para los sacerdotes e incluir «minorías marginadas» como «divorciados vueltos a casar, padres solteros, personas que viven en un matrimonio polígamo, personas LGBTQ, etc».

Al explicar la metodología sinodal, el libro explica cómo la jerarquía «permite que crezca la tensión entre tesis y antítesis hasta que se alcanza una síntesis consensuada».

El libro demuestra el fracaso del modelo sinodal en la Iglesia de Inglaterra, citando los testimonios de dos ex obispos anglicanos, el Dr. Gavin Ashenden y el Dr. Michael Nazir-Ali, ambos conversos recientes al catolicismo.

El espíritu sinodal «se basa en antiguos errores y herejías» como la «corriente conciliarista» humanista que surgió ya en el siglo XV y que «buscó reducir el poder jerárquico del Papa en favor de una asamblea conciliar», explica el libro.

En tal escenario, el Papa, reducido a un primus inter pares (primero entre iguales), estaría obligado a someterse a las decisiones del sínodo alcanzadas a través de un voto democrático y mayoritario de sus participantes.

El libro ha sido publicado en ocho idiomas, entre ellos el español

La publicación del libro se produce en medio de un creciente rechazo hacia el Sínodo en los medios de comunicación. El 14 de agosto, el diario francés Le Figaro publicó en portada un largo y mordaz artículo del respetado periodista Jean-Marie Guénois, en el que acusaba al Vaticano de avanzar sin tener verdaderamente en cuenta la espiritualidad de los católicos franceses.

«La gente piensa que la consulta que condujo al documento preparatorio fue tendenciosa, como una maniobra para llegar a conclusiones escritas de antemano», dijo una fuente a Guénois. Según el vaticanista francés, el nuevo documento de trabajo del Sínodo, Instrumentum laboris, «ha provocado una agitación sin precedentes entre los sacerdotes moderados y un buen número de obispos. Hasta ahora acríticos, muchos están preocupados por el asalto autoritario y voluntarista de Francisco a una reforma que consideran arriesgada y confusa. Esta nueva desconfianza entre los moderados es global».

Tal agitación y desconfianza no se verán apaciguadas por una reveladora entrevista reciente concedida por uno de los nuevos miembros laicos con derecho a voto elegidos por el Papa Francisco para el Sínodo de octubre: La laica suiza Helena Jeppesen-Spuhler, que en junio presentó el documento de trabajo en el Vaticano. Ella admitió abiertamente que está «a favor de la ordenación de mujeres», que cree que «la cuestión LGBTQIA+ debe tomarse muy en serio» y que «¡es nuestra última oportunidad!».

Según relata Diane Montagna para el Catholic Herald, los organizadores del sínodo han insistido en que no existe una agenda oculta, pero la realidad de esa agenda está empezando a salir de esta Caja de Pandora, junto con tantas otras cosas que el Cardenal Burke y muchos otros temen que causarán un gran daño a la Iglesia y a las almas que está encargada de salvar.


El mito de Pandora tiene su origen en los escritos del poeta griego Hesíodo. Antes de dejar a Pandora en la tierra, el dios griego Zeus le entregó una hermosa caja y le dijo:

«Este es mi regalo especial para ti. Nunca lo abras».

Sin embargo, la curiosidad de Pandora se apoderó de ella, y abrió el cofre, del cual volaron problemas y aflicciones (tristeza, enfermedad, vicio, violencia, codicia, locura, vejez, muerte) para plagar a la humanidad para siempre.


Para descargar el libro El Proceso Sinodal, una caja de pandora. 100 preguntas y 100 respuestas ponemos a su disposición los links en español e inglés:

https://tradicionyaccion.net/pandora.pdf https://www.tfp.org/the-synodal-process-is-a-pandoras-box/



Fuente:
El presente artículo fue elaborado en base a otros dos extraídos de Infocatolica y de Agencia Católica de Noticias

sábado, 9 de septiembre de 2023

Sínodo de la Sinodalidad. Obispo advierte: verdaderos cismáticos buscan apoderarse de la Iglesia






     Monseñor Joseph Edward Strickland, obispo de Tyler en Texas, EU., advierte que auténticos cismáticos están tratando de apoderarse de la Iglesia, sobre todo a partir del proceso de sinodalidad que está en marcha.

     Refiriéndose al sínodo sobre la sinodalidad, el obispo de Tyler escribe en su carta pastoral que debemos «tener cuidado con cualquier intento de presentar una alternativa al Evangelio de Jesucristo, o de presionar por una fe que hable de diálogo y fraternidad, en el intento de quitar la paternidad de Dios. Cuando intentamos innovar lo que Dios, en su gran misericordia, nos ha dado, nos encontramos en terreno inestable. El terreno más seguro que podemos encontrar es permanecer firmemente anclados en las enseñanzas perennes de la fe.

     Desafortunadamente, es posible que algunos otorguen el estigma de cismáticos a quienes no están de acuerdo con los cambios propuestos. Tengan la seguridad, sin embargo, de que nadie que se mantenga firme en el leitmotiv de nuestra fe católica es un cismático. Debemos permanecer firme y verdaderamente católicos, independientemente de lo que se proponga».

Carta Pastoral del Obispo Strickland

     Queridos hijos e hijas en Cristo: ¡El amor y la gracia de Nuestro Señor Jesucristo sean con vosotros siempre!

     En este tiempo de gran confusión en la Iglesia y en el mundo, debo hablaros con corazón paternal para advertiros de los males que nos amenazan y para aseguraros el gozo y la esperanza que siempre tenemos en nuestro Señor Jesucristo. . El mensaje malvado y falso que ha invadido a la Iglesia, la Esposa de Cristo, es que Jesús es sólo uno entre muchos y que su mensaje no necesita ser compartido con toda la humanidad. Esta concepción debe ser evitada y refutada en cada oportunidad. Debemos compartir la gozosa buena noticia de que Jesús es nuestro único Señor y que Él desea que toda la humanidad de todos los tiempos pueda acoger la vida eterna en Él.

     Una vez que comprendamos que Jesucristo, el divino Hijo de Dios, es la plenitud de la revelación y el cumplimiento del plan de salvación del Padre para toda la humanidad y para todos los tiempos, y que lo abracemos de todo corazón, entonces podremos enfrentar los demás errores que aquejan a nuestra Iglesia y nuestro mundo, causado por una desviación de la Verdad.

     San Pablo, en su Carta a los Gálatas, escribe: “Estoy asombrado de que tan pronto os estéis alejando del que os llamó por la gracia {de Cristo} a otro evangelio; porque entonces no hay otro evangelio, sino que hay algunos que os perturban y quieren trastocar el evangelio de Cristo. Pero incluso si nosotros o un ángel del cielo os anunciamos un evangelio diferente del que os hemos anunciado, sea anatema. Como ya hemos dicho, lo repito ahora también: si alguno os anuncia un evangelio diferente del que habéis recibido, sea anatema». (Gálatas 1,6-9)

     Como su padre espiritual, creo que es importante reiterar las siguientes verdades fundamentales que la Iglesia siempre ha entendido y enfatizar que la Iglesia no existe para redefinir las cuestiones de fe, sino para salvaguardar el Depósito de la Fe como nos ha sido transmitida por Nuestro Señor mismo a través de los apóstoles, santos y mártires. Nuevamente, refiriéndose a la advertencia de San Pablo a los Gálatas, cualquier intento de pervertir el verdadero mensaje del evangelio debe ser rechazado explícitamente como perjudicial para la Esposa de Cristo y sus miembros individuales.

     1. Cristo instituyó una sola Iglesia – la Iglesia Católica – y, por tanto, sólo la Iglesia Católica proporciona la plenitud de la Verdad de Cristo y el camino auténtico hacia su salvación para todos nosotros.

     2. La Eucaristía y todos los sacramentos son de institución divina, no elaborados por el hombre. La Eucaristía es verdaderamente Cuerpo y Sangre, Alma y Divinidad de Cristo, y recibirla en la Comunión indignamente (es decir, en estado de pecado grave e impenitente) es un sacrilegio devastador para la persona individual y para la Iglesia. (1 Cor 11, 27-29)

     3. El sacramento del matrimonio es instituido por Dios: mediante la ley natural, Dios ha establecido que el matrimonio sea entre un hombre y una mujer fieles entre sí de por vida y abiertos a los hijos. La humanidad no tiene derecho ni capacidad real para redefinir el matrimonio.

     4. Toda persona humana es creada a imagen y semejanza de Dios, hombre o mujer, y cada persona debe ser ayudada a descubrir su verdadera identidad como hija de Dios, y no apoyada en un intento azaroso de rechazar sus indiscutibles cualidades biológicas–

     5. La actividad sexual fuera del matrimonio es siempre un pecado grave y no puede ser tolerada, bendecida o considerada permisible por ninguna autoridad dentro de la Iglesia.

     6. La creencia de que todos los hombres y mujeres serán salvos sin importar cómo vivan sus vidas (un concepto comúnmente llamado universalismo) es falsa y peligrosa, ya que contradice lo que Jesús nos dice repetidamente en el Evangelio. Jesús dice que debemos «negarnos a nosotros mismos, tomar nuestra cruz y seguirlo». (Mt 16,24) Él nos ha dado el camino, por su gracia, a la victoria sobre el pecado y la muerte mediante el arrepentimiento y la confesión sacramental. Es esencial que abracemos el gozo, la esperanza y la libertad que provienen del arrepentimiento y la humilde confesión de nuestros pecados. A través del arrepentimiento y la confesión sacramental, cada batalla contra la tentación y el pecado puede ser una pequeña victoria que nos lleve a acoger la gran victoria que Cristo ha ganado para nosotros.

     7. Para seguir a Jesucristo, debemos elegir voluntariamente tomar nuestra cruz en lugar de tratar de evitar la cruz y el sufrimiento que Nuestro Señor nos ofrece a cada uno de nosotros individualmente en nuestra vida diaria. El misterio del sufrimiento redentor – es decir, el sufrimiento que Nuestro Señor nos permite experimentar y aceptar en este mundo y luego ofrecer en unión con Él con Su sufrimiento – nos humilla, nos purifica y nos lleva más profundamente a la alegría de una vida vivida. en Cristo. Esto no significa que debamos disfrutar o buscar el sufrimiento, pero si estamos unidos a Cristo, al experimentar nuestros sufrimientos diarios podemos encontrar la esperanza y el gozo que existen incluso en el sufrimiento y perseverar hasta el fin en todos nuestros sufrimientos. (ver 2 Tim 4,6-8)

     En las próximas semanas y meses, muchas de estas verdades serán examinadas en el contexto del Sínodo sobre la Sinodalidad. Debemos aferrarnos firmemente a estas verdades y ser cautelosos ante cualquier intento de presentar una alternativa al Evangelio de Jesucristo, o de presionar por una fe que hable de diálogo y hermandad, en un intento de eliminar la paternidad de Dios. para innovar esto que Dios, en su gran misericordia, nos ha dado, estamos en terreno inestable. El terreno más seguro que podemos encontrar es permanecer firmemente anclados en las enseñanzas perennes de la fe.

     Desafortunadamente, es posible que algunos otorguen el estigma de cismáticos a quienes no están de acuerdo con los cambios propuestos. 

     Tengan la seguridad, sin embargo, de que nadie que se mantenga firme en el leitmotiv de nuestra fe católica, es un cismático. 

     Debemos permanecer firme y verdaderamente católicos, independientemente de lo que se pueda proponer. 

     También debemos ser conscientes de que oponerse a estos cambios propuestos no significa abandonar a la Iglesia. Como dijo San Pedro: “Señor, ¿a quién iremos? Sólo tú tienes palabras de vida eterna». (Jn 6,68) Por tanto, mantenerse firme no significa intentar salir de la Iglesia. Por el contrario, quienes proponen cambios en lo que no se puede cambiar, buscan apoderarse de la Iglesia de Cristo, y ellos son los verdaderos cismáticos.

     Os insto, hijos e hijas en Cristo, a que os mantengáis firmes en la fe católica para siempre. 

     Todos fuimos creados para buscar el Camino, la Verdad y la Vida y, en esta era moderna de confusión, el verdadero camino es el iluminado por la luz de Jesucristo, porque la Verdad tiene un rostro y es Su rostro. Tengan la seguridad de que Él no abandonará a Su Novia.

Sigo siendo su humilde padre y servidor,

+ Joseph E. Strickland

Obispo de Tyler

Texas, EEUU.


Artículo extraído de acnmex.com


Difunda el libro El Sínodo de la Sinodalidad, una caja de pandora. 100 preguntas y 100 respuestas








El proceso sinodal: 
Una caja de Pandora 
100 preguntas 
y 100 respuestas 

     Ponemos en sus manos un libro muy importante. 

     ¿Sabía que está en marcha un proyecto para subvertir la Iglesia hasta sus cimientos?

     Se trata del Proceso Sinodal,el cual amenaza con afectar la realidad de todos los católicos: sacerdotes, religiosos y seglares. 

     Escrito por Julio Loredo de Izcue y José Antonio Ureta, el libro se intitula «El proceso sinodal: una caja de Pandora. Cien preguntas y cien respuestas», y está basado en documentos oficiales del Sínodo de los obispos y en análisis de autorizados expertos en las asuntos vaticanos; constituye una alerta sobre la real posibilidad de que elementos fundamentales de la estructura orgánica de la Iglesia sean trastocados, así como puntos centrales de su Magisterio moral.

     En realidad, los sectores más dinámicos del llamado “Proceso Sinodal” en curso no hacen más que reproponer viejas reivindicaciones de las minorías progresistas, reelaboradas por aparatos burocráticos, que luego se hacen pasar por representantes del “Pueblo de Dios” e incluso como portavoces del Espíritu Santo.

     ¿Qué está en juego? ¿Qué significan palabras llave como “escucha”, “inclusión radical”, “participación”, “corresponsabilidad”? ¿Por qué se habla de ordenar mujeres al sacerdocio? ¿Y de bendecir las parejas del mismo sexo? ¿Qué se entiende por “Iglesia sinodal”? ¿Sigue siendo la misma Iglesia fundada por Nuestro Señor Jesucristo? ¿Por qué quieren transformar la Iglesia en una “pirámide invertida”?

     Según el Cardenal Gerhard Müller, ex Prefecto de la Congregación para la Doctrina de la Fe, este proceso llevado a sus últimas consecuencias, al menos hasta ahora en su versión alemana, ya está influyendo en el resto del mundo católico y podría conducir a la destrucción de la misma Iglesia: «Están soñando con otra iglesia que no tiene nada que ver con la fe católica, y quieren abusar de este proceso sinodal para llevar a la Iglesia católica, no sólo en otra dirección, sino hacia su destrucción».

     Todo esto está sucediendo sin que el público católico en general esté informado.

     Tiene en sus manos una valiosa herramienta para entender lo que está en juego, de una forma sencilla y directa, con cien preguntas y cien respuestas. Léalo atentamente. La obra cuenta con un prefacio del cardenal Raymond Leo Burke.

     El libro, afirma el cardenal, «trata clara y completamente una situación muy grave en la Iglesia de hoy. Es un contexto que preocupa con razón a todo católico de conciencia y a toda persona de buena voluntad. (…) Espero que el fruto de su trabajo esté disponible para los católicos de todo el mundo para la edificación de la Iglesia».

     Tenemos también que advertir a otros fieles! Ayúdenos a difundir este libro. Ayúdenos a informar a los católicos sobre este peligro inminente para nuestra Iglesia.

     En el link a continuación podrá descargar el pdf en español 

https://tradicionyaccion.net/pandora.pdf


jueves, 31 de agosto de 2023

Siracusa, lágrimas de tristeza de la Virgen por los pecados del mundo

 



Foto de la lacrimación del cuadro del Inmaculado Corazón de María,
en Siracusa, al sur de Sicilia, Italia


La Virgen de las Lágrimas de Siracusa
70 años de un mensaje sin palabras, pero muy elocuente, de la Madre de Dios

     Dos jóvenes esposos, Angelo Iannuso y Antonina Giusto, se han instalado en su nueva casa de la calle degli Orti, en un barrio «rojo» de Siracusa, la antiquísima ciudad portuaria al sur de Sicilia. Es el 23 de marzo de 1953 y al principio todo parece marchar muy bien. Pero la luna de miel pasó veloz, y algo muy grave sacude la quietud de aquel nuevo hogar. En efecto, Antonina comienza a manifestar disturbios de naturaleza neurológica, los cuales complicarían su gestación —era el sexto mes— amenazando la vida de la criatura por nacer.

     Los síntomas presentados por la paciente eran crisis convulsivas, pérdida de la palabra, de la capacidad visual y también de la conciencia. Un cuadro patológico peculiar, que levantaría muchas sospechas y haría aún más sorprendente y maravilloso lo que ocurriría el 29 de agosto de 1953… De hecho, aquel día, luego que el marido salió a trabajar en el campo, Antonina se acostó al final de una de sus crisis. Eran las 8:30 de la mañana. De repente, sus ojos fueron alcanzados por una luz fulgurante y se volvieron hacia el cuadro de yeso de la Santísima Virgen, representando al Corazón Inmaculado de María, que le habían dado como regalo de matrimonio y que estaba colgado en la pared, en la cabecera de su cama. De los ojos de la imagen estaban brotando dos gruesas lágrimas, que fueron seguidas de otras dos y de muchas otras más.


Lágrimas analizadas, comprobadas…

     Al comienzo, la joven gestante imaginó que se trataba de una alucinación, efecto de su estado de enfermedad. No obstante, al constatar que las lágrimas escurrían con intensidad y frecuencia cada vez mayores, no teniendo fuerzas para levantarse, llamó a gritos a sus familiares: "¡Vengan… Vengan a ver el cuadro de la Virgen que llora!" Los parientes acudieron, pudieron ver la imagen en llanto y ante aquel conmovedor fenómeno, se pusieron también ellos a llorar…

     Con la velocidad del rayo, la noticia corrió por toda la calle degli Orti y se esparció a través de todo el barrio de fama tristemente izquierdista, haciendo confluir una multitud de curiosos y de fieles que se apiñaban para constatar, con sus propios ojos, aquel extraordinario acontecimiento. Pero no quedó apenas en eso: para felicidad y conmoción de todos, estando la lacrimación en un flujo seguido, pudieron humedecer sus pañuelos y copos de algodón para conservar las primera reliquias de aquella pungente escena.

     Debido al enorme flujo de gente, el cuadro del Inmaculado Corazón de María fue colocado en el balcón que daba a la calle. Allí, mientras las mejillas de la imagen continuaban siendo regadas por aquel precioso líquido, había un ambiente sereno pero filial: nadie gritaba frenéticamente anunciando el milagro, nadie se agitaba, nadie estallaba en tempestades emotivas… Analizando ese equilibrado comportamiento social, el Profesor Giuseppe Marino, neuropsiquiatra de fama internacional y especialista en patologías nerviosas, especialmente en las que se refieren al campo místico-religioso, declaró: "Las presuntas ‘alucinaciones’ eran vistas concretarse en una realidad palpable, representada por la fluida cascada de perlas que, como quedó demostrado después en los diversos laboratorios de análisis clínicos, eran lágrimas en las cuales se notó la presencia de agua destilada, cloruro de sodio y partículas infinitesimales de sustancia proteica" —elementos que constituyen una lágrima humana.

…que repercuten en todo el mundo…

     El prodigioso llanto se prolongó, con intervalos irregulares, durante cuatro días. Y, así, se pudieron contar por miles los testigos provenientes de todas las categorías sociales y de varias nacionalidades, porque la prensa local difundió enseguida lo ocurrido, atrayendo inmediatamente la atención de la prensa italiana y, como un reguero de pólvora, también a la extranjera. Al mismo tiempo, aficionados al cine de todo el mundo filmaron impresionantes secuencias de la lacrimación, las cuales hoy están reunidas en una colosal recopilación realizada por el P. Sbriglio, con la supervisión técnica de Sony.


Precioso relicario donde se conservan las milagrosas lágrimas. Una inscripción en latín en su base dice textualmente: "Oh Virgen de las Lágrimas, arranca de la dureza de nuestro corazón, lágrimas de arrepentimiento" 


     Mientras tanto, el arzobispo local, Mons. Ettore Baranzini, juzgó mejor prohibir momentáneamente a sus sacerdotes, religiosos y monjas aproximarse al lugar del prodigio. Además, pidió orientaciones a dos peritos en la materia —el Cardenal Schuster y el P. Gemelli—, aparte de encargar a personas de su entera confianza el reunir todos los elementos (inclusive algunos testimonios bajo juramento) para la redacción de un informe fidedigno a ser enviado al tribunal eclesiástico competente. También debía hacer parte de este dossier el parecer de una conspicua comisión médica constituida por catorce miembros, incluyendo al Dr. Michele Cassola, conocido por su agnosticismo religioso. El veredicto unánime de la misma señalaba que se trataba, efectivamente, de "lágrimas humanas".

…y que operaban maravillas

     En aquellos días, Don Giuseppe Tomaselli, un sacerdote salesiano de Catania, ciudad próxima a Siracusa, después de haber dado poca importancia al hecho noticiado por los periódicos, cambió de idea y resolvió ir personalmente al lugar donde ocurrían aquellos portentos. La imagen milagrosa ya había sido instalada en la plaza vecina a la calle degli Orti, para poder abarcar a la multitud de peregrinos que venían a pedir —¡y cuántos lo obtenían!— las curaciones del alma y del cuerpo. El sacerdote acompañó y presenció tales y tantas gracias allí concedidas, que resolvió escribir sobre esos hechos un libro muy detallado al cual dio el título de Historia de Nuestra Señora de las Lágrimas, que pasó a ser una de las mejores obras de consulta sobre este prodigio mariano. He aquí algunas líneas:



La casa de los Iannuso, Siracusa, 29 de agosto de 1953

     

     Hace dieciocho meses, el Sr. Vincenzo Aricò había perdido la vista y divisaba apenas unas sombras. Él acostumbraba sentarse junto al zaguán de la puerta y para retornar al interior de la casa lo hacía a tientas, apoyándose en la pared. Para ir de un lado a otro de su cuarto necesitaba de la ayuda de su esposa. Al llegar a Siracusa, para bajar del carro tuvo que ser auxiliado. Rezó en la calle degli Orti e inmediatamente quedó curado de la vista. Yo quise interrogarlo: “¿Cómo fue que Ud. recuperó la vista?”

     – "¡De repente! Pero yo había rezado, y esta mañana, antes de venir aquí, recibí la comunión con mi mujer".

     Por la tarde, él vino a pasear conmigo y, al verlo caminar con aquella serenidad, yo pensé: ¿quién habría de reconocer en este hombre al ciego de esta mañana?…

     Fui a visitar al Sr. Caruso Giuseppe, vecino de la calle Zia Lisa 236. De sus propios labios tuve conocimiento de lo siguiente: "Quince años atrás, me vi obligado a usar un bastón para poder caminar. Cinco años después, tuve que recurrir a dos bastones. Habiendo oído hablar de las curaciones realizadas por la Virgen, fui en automóvil a Siracusa. Allí presencié la curación de un ciego; mi hora aún no había llegado. Por la tarde regresé a Catania. Mientras descansaba, sentí una fuerte aguijonada en el tórax; después de un instante, sentí otra. Pensé para conmigo: ¿Será que la Santísima Virgen está queriendo darme la gracia? Quién me lo concediera… Y no presté más atención al asunto".

     "Al día siguiente, a eso de las once de la mañana, mientras estaba sentado en el cuarto, frente a una copia de la imagen de Nuestra Señora de las Lágrimas, al notar que el pabilo de cera estaba con la llama muy débil, pensé encender la lamparita de aceite. Sin reflexionar sobre mi incapacidad de moverme, fui al otro cuarto, cogí la botella de aceite, encendí la lamparita y repuse la botella en su lugar. Para hacer todo eso no había utilizado los bastones. Caí en mí y pensé: ¿Será que me sané? Comencé a pasear sin apoyo alguno y di unos gritos de alegría. Fue un día de peregrinación en mi casa… Todos los que llegaban querían verme caminar y cuando llegó la tarde ya estaba muy cansado. Había ido a Siracusa un sábado, y al sábado siguiente regresé a fin de llevar mis bastones a la Virgen".

Reconocimiento de la Iglesia

     En su cautivante y documentada narración, Don Tomaselli continúa:

     "El mes de octubre ocurrieron curaciones aún más portentosas"…

     En diciembre, el arzobispo presentó la documentación del tribunal eclesiástico a la Conferencia Episcopal de Sicilia reunida en Bagheria, Palermo, la cual emitió el siguiente juicio:


La comisión convocada por el arzobispo


     "Los obispos de Sicilia…, después de haber oído el amplio informe del Excmo. Mons. Ettore Baranzini, arzobispo de Siracusa, acerca de la lacrimación de la imagen del Corazón Inmaculado de María …, sopesados atentamente los testimonios citados en los documentos originales, concluyeron unánimemente con el juicio de que no se puede poner en duda la realidad de la lacrimación. Desean que tal manifestación excite a todos a una saludable penitencia y a una más viva devoción al Corazón Inmaculado de María, externando los votos relativos a la construcción diligente de un santuario que perpetúe la memoria del prodigio".


     El arzobispo de Siracusa se dirigió entonces oficialmente a la casa de los Iannuso, en la calle degli Orti, para prestar su homenaje al cuadro milagroso y constatar personalmente el enorme bien que la Santísima Virgen estaba realizando bajo la invocación de su Inmaculado Corazón. Tomando el cuadro en sus manos, el prelado lo observó prolongadamente y dirigió una ardiente oración a la Virgen ante la emocionada multitud de fieles allí arrodillados, manifestando así su apoyo a aquella nueva devoción mariana.

Pío XII: frente al sofisma, la claridad de la verdad



Foto del cuadro original, antes de la lacrimación

     

      Para coronar tan sublime milagro, la palabra del Vicario de Cristo. El día 17 de octubre del año siguiente, Pío XII quiso clausurar el Congreso Mariano de Sicilia con un mensaje radiofónico en el cual, después de recordar que los numerosos santuarios de esa isla testimoniaban cuánto ella merecía ser llamada Feudo de María, comentó con penetración de espíritu los hechos extraordinarios ocurridos en Siracusa:


Interior de la casa de los Iannuso, en la década de los años 80
     

     "No sin conmoción tomamos conocimiento de la unánime declaración del Episcopado de Sicilia sobre la realidad de este acontecimiento… ¿Comprenderá la humanidad el recóndito lenguaje de esas lágrimas? ¡Oh, las lágrimas de María! En el Calvario ellas eran lágrimas de compasión por su Jesús y de tristeza por los pecados del mundo. ¿Estará Ella llorando aún debido a las nuevas llagas que son abiertas en el Cuerpo Místico de Jesús por los numerosos hijos, en los cuales el error y la culpa suprimieron la vida de la gracia? ¿O por la espera del tardío retorno de los hijos otrora fieles y que ahora son arrastrados por falsos espejismos hacia las filas de los enemigos de Dios? Delante de los fascinantes sofismas de los adversarios de la Iglesia, no hay otra actitud sino oponer la claridad de la verdad, porque un pueblo que no sabe cuales son los verdaderos tesoros no sabrá conservarlos ni defenderlos: él se dará cuenta de los bienes perdidos, cuando ya hayan sido depredados".

Lágrimas de tristeza por los pecados del mundo

     Al contemplar en una rápida mirada la situación del mundo actual, ¿quién podrá afirmar, en sana conciencia, que desde entonces hasta aquí las naciones dieron la debida atención a este mensaje mudo, pero tan elocuente? ¿Quién podrá aseverar que el Corazón Inmaculado de María, es decir, la mentalidad sumamente ordenada y purísima de la Madre de Dios, ya está impregnando y sacralizando las instituciones, las leyes y las costumbres de nuestros días?

     Será, pues, una actitud más realista pedir a la Santísima Virgen que, por los méritos de esas preciosas lágrimas, toque y convierta las almas. Sí, es sin duda una manera más filial que nos coloquemos en actitud contrita y humillada, con los ojos puestos en aquella de quien la Iglesia dice “que es más terrible que un ejército en orden de batalla”. Y que, en la Cova da Iría, después de profetizar que el comunismo esparciría sus errores por el mundo, prometió su irreversible victoria: "Por fin, mi Inmaculado Corazón triunfará". Esto sucederá, después que la humanidad pecadora —que se mostró sorda a los pedidos hechos en 1917 por la Madre de Dios en Fátima— haya sido purificada por los inminentes castigos revelados en la tercera parte del Secreto de Fátima.



Artículo de Umberto Braccesi, extraído de tesorosdelafe.com

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