martes, 3 de marzo de 2026

El Mensaje de la Divina Misericordia a Santa Faustina: una denuncia del deplorable estado moral del mundo, en los ámbitos civil y eclesiástico

 




Nuestro Señor y Santa Faustina


Las palabras del Señor de la Divina Misericordia guardan entera consonancia con los Mensajes de Nuestra Señora del Buen Suceso, de la Salette, Fátima y Akita.





Con un contenido muy similar al de los Mensajes Marianos, Nuestro Señor le habló a Santa Faustina de una decadencia muy grave y extendida, a tal punto que ni Él y ni Su Santísima Madre podrían ya seguir sosteniendo el justo brazo castigador de Dios Padre.

La santa polaca escribió en su diario al respecto. En su relato del 1 de septiembre de 1937, expresa lo siguiente:

"Vi a Jesús como Rey, en su gran majestad, contemplando la tierra con mirada severa, pero la súplica de su Santísima Madre prolongó el tiempo de la Misericordia" (p. 423).

Y justo antes de la Navidad de 1937 anotó:

"Hoy, el Señor me ha dado a conocer su ira contra la humanidad, que por sus pecados merece que se le acorten los días".

La relajación del clero atrae el castigo

Nuestro Señor le habló también del dolor causado por el clero y los religiosos amigos del mundo y aplaudidos por éste, incluidas las altas autoridades de la Iglesia.

De forma lacerante, Jesucristo le dio a conocer a Santa Faustina las ofensas del clero relajado que pretende relativizar los pecados de impureza:

"Cuando fui a la adoración … vi a Jesús atado a una columna, despojado de sus vestiduras y azotado. Vi a cuatro hombres que se turnaban para flagelarlo. Mi corazón se paralizaba viendo tales tormentos.

"De repente el Señor me dijo estas palabras:

—Tengo un sufrimiento aún mayor del que ves.

"Y Jesús me hizo saber que la causa por la que se sometió a la flagelación fueron los pecados de impureza. ¡Oh, qué tremendos sufrimientos morales sufrió Jesús cuando se sometió a la flagelación!

"Entonces me dijo:

— Mira: esta es la situación actual de la raza humana.

"Y en un instante vi cosas terribles: los verdugos se apartaron de Jesús, y vinieron a flagelar al Señor otros hombres, sin piedad.

"Eran sacerdotes, religiosos y los más altos dignatarios de la Iglesia, hecho que me sorprendió mucho; laicos de diferentes edades y condiciones; todos, descargando su veneno sobre el inocente Jesús. Al ver esto, mi corazón entró en una especie de agonía.


La Flagelación, Cofradía del Santísimo Cristo de la Caridad, Murcia, España


"Mientras los verdugos lo azotaban, Jesús quedaba en silencio y miraba hacia lo lejos; pero cuando lo azotaban las almas que mencioné anteriormente, Él cerraba los ojos y de su Corazón salía un gemido reprimido pero tremendamente doloroso.

"Y el Señor me hizo conocer en detalle la enorme maldad de aquellas almas ingratas:

MIRAD, ESTO ES UN SUPLICIO PEOR QUE MI PROPIA MUERTE" (págs. 183-184).

Los castigos se acumulan sobre los jerarcas de la Iglesia que abandonan a Nuestro Señor

La contemplación de Santa Faustina del océano de punzantes ofensas infligidas a Dios por los clérigos y laicos católicos sirvió para explicar la magnitud y extensión de las medidas que la Justicia Divina está obligada a aplicar sobre quienes lo ofenden.

Esta consideración nos hace comprender la necesidad de implorar la Divina Misericordia por nuestras faltas y las de la humanidad. Cualquiera que no considere el mal existente en las almas —en la sociedad temporal y en la vida eclesial— obviamente no ve razón para clamar misericordia. Y quien no pide no recibe, o no le interesa pedir ni recibir.

En su diario, Santa Faustina describe el drama de los conventos  o casas religiosas, que se contagian de las modas del mundo, entibiándose en la Fe y en la caridad, y que terminan cerrando sus puertas pues pierden su razón de ser.

La santa describe lo que vio el primer viernes de septiembre de 1936:

"Por la noche vi a Nuestra Señor con el pecho atravesado por una espada, llorando con lágrimas ardientes, instándonos a apartarnos de un terrible castigo de Dios.

"Dios quiso infligirnos un castigo terrible pero no pudo, porque María Santísima nos protegía" (p. 262).

También narra su visión del 8 de mayo de 1938:

"En el momento en que estaba por terminar el vía crucis, el Señor se puso a llorar por las almas de los sacerdotes y religiosos, porque a estas almas escogidas les falta amor.

"Permitiré que se destruyan monasterios e iglesias.

"Yo intervine:

— Pero, Jesús, muchas almas en los conventos te alaban.

"El Señor respondió:

— Esas alabanzas hieren mi Corazón, porque el amor ha sido desterrado de los conventos. Almas sin amor y sin espíritu de sacrificio, almas llenas de egoísmo y amor propio, almas orgullosas y presuntuosas, almas llenas de perfidia e hipocresía, almas tibias que tienen apenas el calor necesario para mantenerse vivas.

Mi Corazón no puede soportar esto. Todas las gracias que derramo sobre ellos cada día se escurren como por una piedra.

No puedo soportarlos, porque no son ni buenos ni malos. Para esto edifiqué los conventos: para que el mundo fuera santificado por ellos; de ellos debería salir una poderosa llama de amor y sacrificio.

Y si no se convierten y arden en el primer amor, los entregaré al exterminio de este mundo...

¿Cómo podrán sentarse en el trono prometido para juzgar al mundo, si sus pecados son más graves que los del mundo? Sin arrepentimiento ni reparación.


La imagen del Cristo del Poder Supremo, representa a Jesús ante Caifás, el Sumo Sacerdote del Templo judío, que lo condenó. Semana Santa, Sevilla, España 
                       
¡Oh!, corazón, que por la mañana me recibes (en la Comunión) y que al mediodía ardes en odio contra mí en las ¡más variadas formas! ¡Oh!, corazón, ¿acaso te elegí especialmente para que me causaras mayores sufrimientos?

Los grandes pecados del mundo hieren mi Corazón casi en la superficie, pero los pecados de un alma elegida traspasan mi Corazón de lado a lado...

"Cuando traté de intervenir en favor de esas almas – escribe Santa Faustina – no pude encontrar nada que las justificara, y sin siquiera poder pensar en ese momento en algo para defenderlas, el dolor se apoderó de mi corazón y lloré amargamente.

"Entonces el Señor me miró con benevolencia, y me consoló con estas palabras:

— No llores, también hay un gran número de almas que me aman mucho, pero mi Corazón desea ser amado por todos; y porque mi amor es grande, por eso las amenazo y castigo..." (páginas 560-561).



Fuente: Luis Dufaur
aparicaodelasalette.blogspot.com

Santa Faustina, apóstol de la Divina Misericordia para un mundo cuyos pecados claman por castigo

 



Santa Faustina Kowalska
Es la voluntad de Nuestro Señor Jesucristo el elegir almas predilectas que atraigan su misericordia, para así llevar a los hombres a renunciar al pecado, a enmendar su vida a través de la penitencia y evitar la perdición individual y colectiva. Considerando las abismales ofensas de la humanidad pecadora contemporánea, Nuestro Señor ha comunicado en varias revelaciones privadas que, en virtud de su justicia perfecta, normalmente debería acabar con el mundo. Sin embargo, si los hombres reformaran su vida, su Divina Misericordia tocaría los corazones que se abran a Ella. Jesucristo podría entonces inaugurar una era de reconciliación entre Dios y los hombres, la era de su Misericordia. Pero es necesario preparar a la humanidad para este indispensable cambio de vida, restaurando la moral de la familia, la sociedad y del mundo todo; e incluso —y mucho más doloroso— para corregir el desvío de considerable porcentaje del clero, hasta en sus más altas esferas. Para la misión de revelar la devoción a la Divina Misericordia, Nuestro Señor eligió a una humilde monja polaca. Helena Kowalska (Sor María Faustina, su nombre de religiosa) nació el 25 de agosto de 1905, en un hogar campesino en Glogowiec, municipio de Lodz (actual Swinice Warckie, Konin), Polonia, región en aquel entonces anexada al imperio ruso, lo que favorecía a la iglesia de origen greco-cismático, autodenominada Ortodoxa, hostil al catolicismo.

Casa en donde nació Santa Faustina, en Glogowiec, Polonia

     Conocida llanamente como Sor Faustina, ella murió como religiosa profesa en el convento de la Congregación de las Hermanas de la Santísima Virgen María de la Misericordia, en la ciudad de Cracovia, el 5 de octubre de 1938, a la edad de 33 años. Fue canonizada el 22 de abril de 2001.

     A partir del 1 de agosto de 1925, cuando aún estaba en Varsovia, escribió un diario en el que narró resumidamente su vocación. A continuación, compartimos, en este y en próximos artículos, interesantes tópicos de la vida de la santa, extraídos del mencionado escrito.


Diario personal de Santa Faustina 

     Ella cuenta que, pese a haber sentido el llamado religioso desde los siete años, a los dieciocho sus padres aún no le autorizaban hacerse monja. 

     En cierta ocasión, se encontraba en un baile, y mientras danzaba, su pareja de baile se manifestó en su verdadera identidad, era Nuestro Señor flagelado, quien la reprendió por no seguir la voz de su verdadero vocación.

     De inmediato salió del salón y se dirigió a la catedral. Allí escuchó una voz interior que le ordenaba ir a Varsovia, donde ingresaría en un convento. Sin saber siquiera a quién debía buscar allá, empacó algo de ropa y partió. 

     Ya en Varsovia, todo sucedió como la voz le había indicado. Terminó entrando al convento de las Hermanas de la Santísima Virgen María de la Misericordia, donde, luego del postulantado y noviciado, profesó sus votos solemnes, y allí permaneció hasta su muerte años después.

     Las locuciones y visiones (intelectivas, según ella) de Nuestro Señor se volvieron extraordinariamente frecuentes desde su ingreso. Las tuvo también de Nuestra Señora y algunos santos, del Ángel de la Guarda y de las almas del Purgatorio. 

Incomprendida y despreciada por religiosos y allegados 


Santa Faustina

     La vida de los santos no se puede comparar con la de los artistas o de ciertos demagogos, alabados y aplaudidos por el mundo, por los medios de comunicación e, incluso, por los enemigos del catolicismo.

     Dios pide a las almas que Él ama un holocausto diario, en el que la mayor causa de sufrimientos es la incomprensión y hasta el menosprecio de aquellos a quienes más quieren hacer el bien.

     Este fue, en grado eminente, el tenor de la vida de Santa Faustina, quien se convirtió en el instrumento de Dios para revelar Su Divina Misericordia. Por tal razón, es justamente llamada Apóstol de la Misericordia

     Recién iniciada su vida conventual, Nuestro Señor, quizás para prepararla, le hizo conocer cuál sería la cruz de su vida; a saber, el desprecio de sus más cercanos. También le hizo conocer la dispensación, por su mediación, de misericordia para quienes la habían agraviado.

     Ella lo cuenta así:

     "En cierta ocasión pude ver una gran multitud dentro y fuera de la capilla, que había sido preparada para una solemnidad.

     "Cerca del altar había un gran número de eclesiásticos; había también hermanas nuestras y muchas de otras congregaciones. Todos esperaban a la persona que debía ocupar el sillón principal en el altar.

     "De repente escuché una voz que me decía que era yo quien debía tomar ese lugar.

     "Pero tan pronto como salí de mi cuarto, ya en el corredor para cruzar el patio y llegar a la capilla, obedeciendo a la voz que me llamaba, he aquí que toda la gente comenzó a tirarme todo lo que podía lodo, piedras, arena, escobas, de tal modo que, en un primer instante, dudé si debía o no continuar, pero la voz me llamó con mayor insistencia y luego, pese a todo, avancé decididamente.

     "Cuando crucé el umbral de la capilla, las superioras, las hermanas, las alumnas y hasta los padres de familia comenzaron a golpearme con todo lo que podían, de modo que, queriendo o no, tuve que correr hacia el puesto que se me había destinado en el altar.

     "Apenas ocupé el lugar indicado, esas mismas personas y las alumnas, y las monjas y las superioras, y los padres de familia, todos se acercaron a mí, extendiendo sus manos y pidiéndome gracias —favores espirituales—, y yo no sentí ningún resentimiento hacia ellas, pese a que me habían tirado toda clase de objetos.


Detalle del Diario de Santa Faustina.
Apuntes del 22 de febrero de 1931, día en que Nuestro Señor mandó a elaborar el cuadro de la Divina Misericordia


     "Por lo contrario, sentía un amor muy especial por aquellas personas, pues me habían obligado a subir cada vez más rápido hacia el puesto que se me había destinado.

     "En ese momento mi alma se inundó de una felicidad inconcebible y escuché estas palabras:

     — Haz todo aquello que quieres, distribuye las gracias como quieras, a quien quieras y a cuantos quieras.

     "Y, de repente, la visión desapareció” (páginas del diario de Santa Faustina, 18-19). 

     Esa visión describió por adelantado lo que la santa generalmente tendría que anotar después en su Diario. Las ingratitudes, incomprensiones, el odio y persecuciones dentro del mismo convento de parte de las monjas, de las superioras, etc., etc. Todo aquello habría sido enloquecedor si no hubiera sido por aquella predicción.

     Un ejemplo sencillo. Un poco antes de su muerte, Santa Faustina se encontraba acostada, con su salud muy quebrantada, y la monja enfermera le dejó la comida en un lugar que por su estado le era difícil alcanzar. Luego volvió y la reprendió por no haber comido. La santa le hizo ver que ya no podía ni siquiera levantarse. La enfermera entonces se llenó de rabia y la acusó de mentir.

     Nuestro Señor se le apareció nuevamente el 22 de febrero de 1931, para mostrarle el núcleo de su vocación: atraer la Divina Misericordia al mundo.

     "¡Oh! Dios mío, soy consciente de mi misión en la Santa Iglesia: mi compromiso continuo de solicitar la misericordia para el mundo. Me uno estrechamente a Jesús y me ofrezco como víctima que ruega por el mundo.

     "Dios no me negará nada cuando lo invoque con la voz de su Hijo. Por mí misma, mi sacrificio no vale nada, pero cuando lo uno al sacrificio de Jesucristo, se vuelve omnipotente y tiene la fuerza para aplacar la ira de Dios.

     "Dios nos ama en su Hijo. La Dolorosa Pasión del Hijo de Dios es una advocación que atenúa continuamente la ira de Dios" (pág. 195).

Continúa en el siguiente artículo El Mensaje de la Divina Misericordia a Santa Faustina: una denuncia del deplorable estado moral del mundo, en los ámbitos civil y eclesiástico



Fuente: Luis Dufaur aparicaodelasalette.blogspot.com

miércoles, 11 de febrero de 2026

El Ecuador en los tiempos de la manifestación del Niño Jesús de la Cruz del Pichincha

 






     Todavía en el tiempo que la jurisdicción de la Real Audiencia de Quito no había pasado a ser la futura República del Ecuador, nombre que adoptaría oficialmente en 1830, al separarse de la Gran Colombia, sucedió un día de finales de 1628, a la medianoche, que Nuestro Señor Jesucristo le reveló a la Madre Mariana de Jesús Torres muchos de los acontecimientos futuros de la entonces colonia española, mientras la religiosa se hallaba en oración en el coro alto del Monasterio de la Inmaculada Concepción de Quito 

     Le fue dado a ella el ver las convulsiones de las guerras de independencia y la tierra bañada en sangre. Su corazón se sintió estallar al ver todo ese caos y destrucción, pero, aun así, le rogó a Nuestro Señor que su voluntad prevaleciera, comprendiendo que la Colonia se separaría de su tierra natal y se convertiría en la República del Ecuador.

El fin de los hermosos amaneceres

     Cuando esto sucediera, se opacaría y perdería esplendor el espectáculo tan deslumbrante del hermoso amanecer que refulgía en cada alborada, tanto que motivaba a inmumerables personas a levantarse a disfrutar de esa maravilla de la creación de Dios. Este menguamiento del fulgor sería la expresión de que la República se corrompería al encaminarse a abrir sus puertas al laicismo y al liberalismo, dándole así la espalda a los beneficios recibidos de Dios.


La radiante aurora que rayaba todos los días en la época de la Colonia perdería su esplendor con la irrupción de la conjuración anticristiana en Europa y América 

     Muchos cargos civiles, así como eclesiásticos, serían ocupados por numerosos Judas contumaces que, poseídos y alentados por el espíritu diabólico, venderían a su Señor por unas pocas monedas. La Madre Mariana de Jesús Torres, virtuosa esposa de Cristo, vio el destino eterno fatídico de esas infaustas almas.

     A ella también le fueron revelados los castigos, tanto ocultos como de conocimiento general, que se sufriría en estas tierras que en el futuro se denominarían República del Ecuador, las que hubieran sido destruidas y enterradas bajo los escombros de un terrible terremoto, de no haber mediado las oraciones y sacrificios de un pequeño número de santas almas heroicas que, de diversas maneras, se constituirían en víctimas expiatorias y, así, aplacarían la Justicia Divina con sus oraciones, sacrificios y grandes sufrimientos durante el siglo XX... y ¿por qué no? también en el siglo XXI?

Guerra entre ángeles y demonios

     Luego de presenciar la visión del final de las guerras de independencia, la venerable concepcionista vio al Ecuador completamente cubierto por una nube negra formada por legiones de demonios que, en medio de alaridos diabólicos y risas sardónicas blasfemas, llegaban con la consigna de subyugar a la nueva República desde su inicio.


Los demonios no cesan en su lucha por erradicar de raíz el origen incuestionablemente cristiano del Ecuador. Cuadro de Gustav Doré 

     Para ese fin, insuflaban el dinamismo de la malicia de los siete pecados capitales y el odio a Nuestro Señor Jesucristo y su Santísima Madre, intentando suprimir todos los conventos, claustros e instituciones piadosas, esparciendo para este fin su hollín blasfemo por todo el territorio, contaminando toda la atmósfera con una densa niebla que oscurecía el inestimable panorama de la luz de la Fe y endurecía los corazones. A todas luces, dicha visión parece referirse a los tiempos actuales, en que la vida religiosa ha dejado de ser motivo de atracción y entusiasmo de innumerables vocaciones jóvenes como lo fue otrora. Las vocaciones en los monasterios de clausura son hoy realmente escasas.

     En la siguiente visión, el Cielo se abrió y una luz muy clara, provocada por un estallido de estrellas, fluyó sobre todo el naciente Ecuador. La Madre Mariana escuchó entonces la voz del Príncipe de los Ángeles, San Miguel, que decía:

     "¡Malditas negras legiones! Cuanto más triunfantes piensen que son, más se acerca su derrota. Desciendan inmediatamente a las profundidades de los abismos, ¡porque aquí Dios vive, Dios triunfa y Dios reina! ¡Ay, de esta nueva república¡ ¿Qué sería sin sus comunidades religiosas? ¡Sin ellas, no podría subsistir!".

     Enseguida, relámpagos y espadas de fuego perforaron cada rincón de la tierra. Las diabólicas legiones huyeron, pero aullaban y proferían amenazas de librar una guerra cruel contra esta pequeña porción de tierra donde «la Mujer» (*), su enemiga, sería tan venerada y amada, gritando con furia que si lograsen extinguir la devoción de la gente hacia Ella, tan sólo así, de ellos sería la victoria.

    "Ese momento llegará —vociferaban— cuando tengamos agentes muy adiestrados que conquistarán casi toda esta tierra para nosotros. Los recompensaremos con placeres, comodidades y riquezas terrenales, y luego los atormentaremos en el infierno por toda la eternidad, porque estos desgraciados y desagradecidos ignoraron las misericordias y los beneficios de su Creador".

     Cuando los demonios fueron expulsados, la calma regresó y el sol volvió a brillar.

Visiones del Niño Jesús del Pichincha


Religiosas del Monasterio de la Limpia e Inmaculada Concepción de Quito 

     Entonces, Nuestra Señora del Buen Suceso se le apareció a la Madre Mariana, con su Dulce Niño en brazos, y le dijo:

     "Pobre hija de mi corazón, con tan formidable visión han desfallecido tus fuerzas, y si quisieras volver a la vida, humanamente no podrías. Pero aún no es tiempo de que abandones la Tierra. Lo harás siete años después. En memoria de mis siete dolores y alegrías aún peregrinarás por esta tierra, sufriendo y regocijándote en tu espíritu. Entonces, tu Amor te llamará a su Casa y a su compañía en el Cielo, donde tu larga vida [en esta Tierra] parecerá haber durado sólo un día, y te reirás de tus grandes sufrimientos de esta vida , que te parecerán insignificantes, y entonces desearás vivir de nuevo para sufrir y merecer el doble.

     "De ahora en adelante, la estima de tus hermanas y las devotas de este mi amado Convento será el mayor sufrimiento para tu corazón, que anhelará, sin lograrlo ya, el desprecio, la burla y la calumnia, porque ya pasó para ti ese tiempo dorado, sin embargo, volverá [dicho tiempo] para mis hijas y tuyas en el futuro, pues tendremos almas muy hermosas en este amado lugar.

     "Secreto y oculto, tu espíritu vivirá en ellas, y serán objeto de burla por parte de sus propias hermanas, cuyas mentes, oscurecidas por un orgullo disimulado, no comprenderán ni sabrán valorar el tesoro que poseerán en sus santas hermanas. ¡Cuántas mencionarán tu nombre, deseando haber vivido en tu época, y no se darán cuenta de que tú misma vivirás en algunas de sus hermanas, las más olvidadas y oprimidas! Felices mis buenas hijas, cuyas almas, unidas a Dios y a su Madre, pasarán desapercibidas y, tranquilas en la oscuridad y el dolor, harán el bien a propios y a extraños".

     Nuestra Señora anunciaba de este modo que el espíritu [la mentalidad y la disposición de alma] de la Madre Mariana, altamente elevado por la virtud, se transmitiría en el transcurso de los siglos a determinadas religiosas del Monasterio  Concepcionista de Quito.

     Con este extraordinario preámbulo, la Santísima Virgen preparó así el corazón de su hija muy querida, quien poco después, recibiría al Niño Jesús crucificado en el Monte Pichincha, en cuyas faldas había sido erigida la bella ciudad de Quito.


(*) Durante los exorcismos es usual que los demonios se refieran a María Santísima como la Mujer, debido al profundo malestar que les produce pronunciar su nombre.

lunes, 2 de febrero de 2026

Oración a María Santísima del Buen Suceso


 

                                

     ¡Oh!, María Santísima, Señora Nuestra del Buen Suceso, que con mirada de predilección consideras al Ecuador, contempla la tristeza de los días que atravesamos, caracterizados por la entera confusión de las mentes. ¿Hacia dónde camina la Cristiandad? ¿Cuál será para ella el día de mañana? Éstas son preguntas que nadie se atreve a responder.

     Esta confusión no sólo subvierte la esfera temporal la sociedad civil, desordenando a fondo los campos cultural, político, social y económico, sino que oh dolor! también penetra en la propia esfera espiritual.

     ¿Estamos ya a las puertas de los conflictos que constituirían el desdoblamiento lógico de este caos con aumento de la impiedad, la permisividad inmoral y brotes de violencia a que aludiste a la Madre Mariana de Jesús Torres, en Quito, [y a los pequeños pastores de La Salette, en Francia, y a los de Fátima, en Portugal]? ¿Veremos el mundo occidental capitular  vergonzosamente para obtener un mísero simulacro de paz frente a la ideología marxista, enemiga mortal de la Civilización Cristiana y actualmente mimetizada de revolución cultural?

     ¡Oh! Madre de la Candelaria, puestos ante estas sobrecogedoras hipótesis, nuestros corazones se vuelven hacia el tuyo, a la procura de luz, ayuda y aliento. Por este motivo, se nos hace especialmente oportuno recordar lo que manifestaste a la Madre Mariana de Jesús Torres, hija predilecta tuya.

     Cuando ella rezaba de rodillas, una madrugada de 1634, en Quito, ante el Santísimo Sacramento, la lámpara ardiente del sagrario del coro alto se apagó súbitamente. Al incorporarse ella para reencenderla, una luz sobrenatural inundó la iglesia; y te le presentaste tú, y le dijiste:

     "Hija querida de mi Corazón, soy María del Buen Suceso, tu Madre y protectora. La lámpara que viste apagarse tiene mucho significado". 

     "... que en el siglo XIX al concluirse, y seguirá [en] gran parte del XX, cundirán en estas tierras, entonces república libre, varias herejías. Se apagará la luz preciosa de la Fe en las almas, por la total corrupción de las costumbres. En ese tiempo, habrá grandes calamidades físicas y morales, públicas y privadas. El corto número de almas en las que se conservará el culto de la Fe y de las virtudes, sufrirá un cruel e indecible padecer, al par que prolongado martirio".

     " .... en esos tiempos estará la atmósfera repleta del espíritu de impureza, el cual, a manera de un mar inmundo, correrá por calles, plazas y sitios públicos, en una libertad asombrosa, de manera que no habrá en el mundo almas vírgenes".

     "... los sacerdotes se descuidarán de su sagrado deber y, perdiendo la Brújula Divina, se desviarán del camino trazado por Dios".

     ".... Para libertar [la civilización] de la esclavitud de estas herejías, necesitarán gran fuerza de voluntad, constancia, valor y mucha confianza en Dios, aquéllos a quienes destinará para esta restauración el amor misericordioso de mi Hijo Santísimo. Para poner a prueba en los justos esta fe y confianza, llegarán momentos en los que, al parecer humano, todo estará perdido y paralizado. Entonces será el feliz principio de la restauración completa... Será llegada mi hora, en la que yo, de una manera asombrosa, destronaré al soberbio Satanás, poniéndolo bajo mi planta, encadenándolo en el abismo infernal, dejando, por fin, libres a la Iglesia y a la Patria de su cruel tiranía" (Tomado de la publicación El Ecuatoriano, 4 de abril de 1951)".

     ¡Oh! Madre, ¡oh! Protectora, haz que por la intercesión de la Madre Mariana de Jesús Torres, y de las demás beneméritas fundadoras del Monasterio de la Inmaculada Concepción de Quito, éstas tus palabras proporcionen orientación y seguridad a las almas que las lean; que todos nos empeñemos, más que nunca, en invocarte como Madre del Buen Suceso, con la esperanza de que a nosotros, consternados y en la incertidumbre, nos apresurarás la llegada del camino de luz que nos conduzca, en medio de las tinieblas, a tu Divino y Adorado Hijo. Así Sea.

(Esta oración fue compuesta por Plínio Corrêa de Oliveira, Fundador de la Sociedad Brasileña de Defensa de la Tradición Familia y Propiedad, TFP en el año 1982).  Con licencia eclesiástica. 

Hace diez años, Nuestra Señora del Buen Suceso fue proclamada Generala del Ejército Ecuatoriano





     2 de febrero de 2026


     El Rosario de la Aurora dedicado a Nuestra Señora del Buen Suceso es una procesión que se remonta a la época de la Real Audiencia de Quito.

     Lamentablemente, con el paso del tiempo quedó muy venida a menos, como tantas otras tradiciones católicas.

     Providencialmente, esa situación dio un giro a inicios de este nuevo siglo, y la romería cobró fuerza con gran ímpetu con la participación de un gran número creciente de fieles. 

     En la singular celebración del año 2016 asistieron aproximadamente 12.000 devotos. Entre ellos se encontraba el General Carlos Obando, en ese entonces Comandante del Ejército Ecuatoriano, y con él, un gran contingente de soldados y una banda militar.


La milagrosa Imagen de Nuestra Señora del Buen Suceso es llevada fuera de la iglesia del Monasterio de la Inmaculada Concepción


     Pero habría algo más. A diferencia de los Rosarios de la Aurora anteriores, el de dicho año tendría la participación de la milagrosa imagen original de Nuestra Señora del Buen Suceso, elaborada en 1611 y que se venera en el coro alto de la clausura del Monasterio de la Inmaculada Concepción de Quito desde su elaboración.

     Tradicionalmente, una pequeña réplica de dicha imagen ha presidido dicha recitación pública del rosario. De manera que en casi cuatro siglos, ésta sería una de las escasas ocasiones que la  milagrosa imagen saldría de la clausura del Monasterio.


Guardia militar de los Granaderos de Tarqui en honor de Nuestra Señora del Buen Suceso 

     Con un aire muy marcial, una guardia de honor militar en uniforme de gala marchó por el pasillo central de la iglesia del monasterio, alrededor de las 4:30 de la mañana. Dicha sería la escolta de la bendita imagen y la resguardaría de los fieles que, llevados de un comprensible ímpetu de devoción, ansiosos querrían tocar su manto real.

Nuestra Señora es Reina del Universo y a la vez una Madre capaz de consolar a sus hijos en estos tiempos difíciles

     Un peregrino, contemplando su majestuoso rostro al aire libre como reinando sobre la ciudad, la describió acertadamente como una Emperatriz. Esta opinión fue compartida por muchos otros que la vieron en aquella gloriosa mañana como algo más que una reina: era la Reina de las Reinas.

     La imagen de Nuestra Señora del Buen Suceso fue colocada en un Humvee (vehículo militar 4x4) que parecía divinamente predestinado, como parecería indicarlo un detalle posterior. El vehículo militar estaba apropiadamente engalanado con los colores azul y blanco propios de la Inmaculada Concepción y con una abundante variedad de flores.


           
Arriba: la procesión pasa junto al Palacio Presidencial. Abajo: Nuestra Señora del Buen Suceso recibe el honor presidencial de parte de los Granaderos de Tarqui 

     A unos cien metros de iniciada la procesión, el vehículo detuvo su marcha al pie del "Balcón de los Presidentes" del Palacio de Carondelet, desde donde los Granaderos de Tarqui hicieron resonar la diana de trompetas en honor de la Veneranda Imagen.

     En sus casi cien años de existencia (fueron constituidos en 1919), ésta era la primera ocasión que esta unidad especial de caballería del Ejército ecuatoriano rendía a una imagen religiosa los honores reservados al Jefe de Estado. 

     Fuegos de artificio iluminaron el cielo todavía obscuro al inicio de la procesión. En su recorrido por las calles, los fieles acompañaban la recitación general del rosario y cantaban himnos marianos. Ocasionalmente eran lanzados puñados de pétalos de rosa que caían gráciles a los pies de la Sagrada Imagen... ¡conmovedores  actos de devoción!

Nuestra Señora del Buen Suceso, proclamada oficialmente Generala del Ejército Ecuatoriano

     Pero lo más notable fue la devoción de los soldados. Un coronel del ejército que caminaba delante del Humvee, para abrir paso al vehículo, miraba hacia atrás con frecuencia para admirar el rostro radiante de la imagen. Su expresión parecía la de alguien con algún conflicto interior pero, a la vez, sobrecogido por la belleza de Nuestra Señora del Buen Suceso, lo que dividía su atención con el fijarse en la progresión de la marcha. Ese mismo coronel se quitó su gorra más tarde y me mostró ufano una estampa del Niño Jesús que había fijado en el interior del vehículo, a modo de testimonio fiel de su Fe católica.


Un general y un coronel del Ejército custodian a la Sagrada Imagen 

     Otras personas vieron a un teniente coronel "blandiendo" su rosario durante toda la procesión, rezando junto a los fieles.

     Mientras el cortejo viraba la última esquina  antes de dirigirse de vuelta al convento, los primeros rayos de la aurora bañaban la Basílica del Voto Nacional allá en lo alto, a la distancia, en la cima de la calle.

     Nuevos despliegues pirotécnicos dieron la bienvenida a Nuestra Señora y la multitud de sus devotos que retornaban al interior de la iglesia del monasterio, al pie de cuyo altar sería colocada la imagen a la espera de un homenaje inesperado.


Nuestra Señora del Buen Suceso recorrió por más de una hora las principales calles del centro colonial de Quito 

     Después de la misa celebrada a las 10:30 de la mañana por el Nuncio Apostolico  Monseñor Giacomo Ottonello, con ocasión de los 25 años de la Coronación Canónica de la imagen, el General Obando, junto con otros tres generales y numerosos coroneles, hizo una declaración oficial sorprendente delante de la feligresía que abarrotaba la iglesia:

     "Yo, en calidad de Comandante del Ejército Ecuatoriano, coloco bajo el Manto de Nuestra Señora del Buen Suceso a todos los miembros del Ejército". 

     Luego reafirmó que "como Comandante del Ejército Ecuatoriano, coloco bajo el Manto de Nuestra Señora del Buen Suceso a todos los niveles intermedios del Comando del Ejército, para que siempre tomen decisiones correctas".


El General del Ejército Carlos Alfredo Obando entrega a Nuestra Señora del Buen Suceso, por manos del Nuncio Apostólico, Monseñor Giacomo Ottonello, el bastón y la espada de las Fuerzas Armadas, símbolos de su nueva autoridad y poder, y coloca bajo el manto de su protección a todos los niveles del Comando del Ejército

     A continuación, por manos del Nuncio, entregó a Nuestra Señora del Buen Suceso, como símbolo de su nueva autoridad y poder, una espada que fue depositada en el altar y un bastón de mando de las Fuerzas Armadas. Este último fue colocado en la mano  derecha de la imagen.

     El Niño Jesús también recibió honores militares y se le otorgó una condecoración castrense y el símbolo de General, que se prendió a sus vestiduras.

      El General Obando finalizó sus palabras agradeciendo al Nuncio Apostólico así como al Arzobispo Castrense, Mons. René Coba Galarza, a las religiosas concepcionistas de Quito, "quienes me dieron la oportunidad de conocer la devoción a Nuestra Señora del Buen Suceso; también agradezco por esto a la TFP - Tradición Familia Propiedad". 

Pulchra es et decora filia Jerusalem. Terribilis ut castrorum acies ordinata (Cant. 6:3-4)

    

Nuestra Señora del Buen Suceso portando en su mano derecha el bastón de mando de las Fuerzas Armadas del Ecuador y el Niño Jesús con la condecoración militar e insignias de general
 

     Finalmente, el himno nacional del Ecuador, que tocó la banda militar, fue cantado por todos los fieles. Ése fue el corolario de un día realmente memorable. Nuestra Señora del Buen Suceso acogió bajo su Manto al Ejército ecuatoriano para protegerlo en los peligros. 

     El Cantar de los Cantares no sólo dice de María Santísima que es bella y hermosa... sino también terrible como un ejército en orden de batalla.

     Ella también protege a todos los que traban una incesante lucha espiritual contra la Revolución anticristiana, y con su Bastón de Mando los conduce a través de las borrascas a la Feliz Victoria de su Inmaculado Corazón, que Ella misma anunció en Quito, en 1634, y también reiteró en Fátima en 1917.

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Resumen de un artículo escrito por Norman Fulkerson, de la American TFP, publicado el 19 de febrero de 2016 y tomado de www.tfp.org, con comentarios nuestros agregados al final.

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