viernes, 24 de diciembre de 2021

FELIZ NAVIDAD 2021

 


FELIZ NAVIDAD 2021


𝐄𝐥 𝐀𝐩𝐨𝐬𝐭𝐨𝐥𝐚𝐝𝐨 𝐒𝐞𝐠𝐥𝐚𝐫 𝐍𝐮𝐞𝐬𝐭𝐫𝐚 𝐒𝐞ñ𝐨𝐫𝐚 𝐝𝐞𝐥 𝐁𝐮𝐞𝐧 𝐒𝐮𝐜𝐞𝐬𝐨 hace extensos, a todos nuestros amigos y a sus respectivas familias, nuestros sinceros votos de 𝐮𝐧𝐚 𝐒𝐚𝐧𝐭𝐚 𝐍𝐚𝐯𝐢𝐝𝐚𝐝 𝐲 𝐮𝐧 𝐛𝐞𝐧𝐝𝐞𝐜𝐢𝐝𝐨 𝐀ñ𝐨 𝐍𝐮𝐞𝐯𝐨.
Por la intercesión de María Santísima, la Madre de las Misericordias, que trajo al mundo al Buen Suceso, seguros estamos de que esos votos serán atendidos.
En Jesús y María,

Quienes formamos el Apostolado Seglar Nuestra Señora del Buen Suceso.

24 de diciembre de 2021

𝐌𝐄𝐍𝐒𝐀𝐉𝐄 𝐍𝐀𝐕𝐈𝐃𝐄Ñ𝐎

“El pueblo, que andaba en tinieblas, vio una luz grande.
….
“Porque un Niño nos ha nacido; un Hijo se nos ha dado. Estará el señorío sobre su hombro, y será llamado Maravilloso Consejero, Dios Fuerte, Padre Perdurable, Príncipe de la Paz.

“Grande es su Señorío y la paz no tendrá fin sobre el trono de David y sobre su Reino…”.

Con estas admirables expresiones, el Profeta Isaías (9:1-2;5-6) nos anuncia al Salvador del mundo y caracteriza su personalidad y perfil moral. Tendrá, en grado admirable, el don de consejo, por el cual se disciernen los medios para proceder y alcanzar el bien en plenitud; tendrá soberanía sin fin, inconmoviblemente establecida; y regirá todas las cosas en la paz verdadera; es decir, en el orden erigido sobre los cimientos de la virtud.

Ese triunfo sólido y definitivo, Nuestro Señor ya lo tiene conquistado, pero se manifestará establemente a partir de su segunda y definitiva venida, cuando entregue a Dios Padre la Creación restaurada.

Pero hasta tanto, no sólo es lícito, sino un imperativo, actuar en pro de la consecución de lo que Santo Tomás de Aquino, O.P., el Doctor Angélico, llamaba la Paz de Cristo en el Reino de Cristo, que es a lo que S.S. Pío XI aludía como el Reinado Social de Cristo.

Con toda propiedad se puede afirmar que hoy en día vivimos en las antípodas de eso; en la sociedad de pecado: disolución moral, libertinaje sexual, corrupción y deshonestidad muy frecuente en la función pública, narcotráfico desbordante, violencia y sicariato.

El tono general de la era presente es el caos.

En la presente coyuntura mundial, no hay don mas precioso que podamos pedir al Divino Infante que, desde la inefable serenidad que emana de su pesebre, su infinita Sabiduría nos comunique la sensatez de criterio y proceder de la virtud, hasta lo más profundo de nuestras almas, en medio de un mundo en desvarío, en el que se verifica aquella terrible palabra de la escritura: “Stultorum infinitus est númerus!” (“El número de los necios [insensatos] es infinito”).

Se lo pedimos por la infalible intercesión de María Inmaculada, Sede de la Sabiduría y Madre nuestra extremosa, para que así nos dirijamos resueltamente hacia lo anunciado por Ella en Fátima: “¡Por fin, mi Inmaculado Corazón triunfará!”


(𝐄𝐧 𝐥𝐚 𝐟𝐨𝐭𝐨, 𝐩𝐞𝐬𝐞𝐛𝐫𝐞 𝐝𝐞𝐥 𝐌𝐨𝐧𝐚𝐬𝐭𝐞𝐫𝐢𝐨 𝐝𝐞 𝐒𝐚𝐧𝐭𝐚 𝐂𝐥𝐚𝐫𝐚 𝐝𝐞 𝐐𝐮𝐢𝐭𝐨. 𝐄𝐥 𝐢𝐧𝐢𝐜𝐢𝐨 𝐝𝐞 𝐬𝐮 𝐞𝐥𝐚𝐛𝐨𝐫𝐚𝐜𝐢ó𝐧 𝐝𝐚𝐭𝐚 𝐝𝐞 𝟏𝟓𝟗𝟔).

El Stille Nacht comentado por Plínio Corrêa de Oliveira PARTE FINAL

 



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El Stille Nacht comentado por Plínio Corrêa de Oliveira PARTE 1

 



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domingo, 12 de diciembre de 2021

John Lennon, profeta del demonio

 





     Los medios de comunicación dedicaron esta semana (Nota de la Redacción : en la tercera semana de diciembre de 1980) mucho espacio a las noticias que dieron cuenta del asesinato del cantante John Lennon. El músico fue elogiado y honrado más allá de cualquier límite razonable. Digo esto porque uno de los periódicos brasileños llegó a compararlo blasfemamente con Nuestro Señor Jesucristo, alegando que después de la muerte de Lennon, se debería esperar que haya más cristos que venzan la violencia. 

     Creo que esto es una blasfemia tras otra: En primer lugar, porque no hay una serie de cristos en la historia. La persona de Nuestro Señor no tiene paralelo con ningún otro hombre. En segundo lugar, nos lleva a pensar que el único mérito de la muerte de Cristo sería el haber sufrido violentamente. Según este punto de vista, no habría pecado a ser redimido, ni error que deba corregirse, sin la injusta persecución que sufrió el Bien por excelencia, sin la Víctima inocente que voluntariamente se ofreció a Sí mismo por nosotros. Lo único que aquí cuenta es que su vida terminó violentamente. Nuestro Señor era infinitamente más que una víctima de la violencia. Sigamos adelante y analicemos la vida de este personaje, John Lennon.

     En la historia nos encontramos con hombres que han llamado la atención por su pésimo comportamiento. En el caso de Lennon, lo que llama la atención no es sólo su inmoralidad y vida corrompida, sino la receptividad que en el público tuvieron él y su música. Es bien conocido el principio, "Dime con quién andas y te diré quién eres". Podríamos parafrasear diciendo, "Dime a quién alabas y te diré quién eres". Si este hombre fue elogiado por los medios de comunicación de toda una época, entonces esta época bien puede ser definida por el pensamiento de Lennon. Por lo tanto, analizaré las causas por las cuales nuestros contemporáneos, aceptaron su personalidad.

Nota biográfica 

Lennon: el estilo sucio y descuidado del hippie.


     John Lennon nació en Liverpool, Inglaterra en 1940. Fue uno de los cuatro miembros de la banda de rock The Beatles, cuyos cientos de millones de álbumes rompieron los récords de ventas. Los Beatles marcaron profundamente la década de 1960, con la introducción de una nueva forma de ser, que ayudó a lanzar la revolución de la Sorbona (mayo de 1968). En 1970 la banda musical se disolvió, provocando la tristeza de sus fans. En ese entonces, cada integrante siguió su propio camino. 

     Lennon hizo una fortuna de más de $ 240.000.000. 
Compró un apartamento de lujo de cinco pisos en el edificio Dakota, una de las residencias más de moda en Nueva York, y varias casas de campo. Durante este período, se adentró profundamente en el misticismo oriental, haciendo muchos viajes a la India. Su aspecto externo cambió para corresponder a sus nuevas convicciones. 

     Vivía con una mujer japonesa, Yoko Ono, e invitó a la prensa para fotografiar y filmar un acto sexual de la pareja en su apartamento. 

     En la noche del 8 de diciembre de 1980, alrededor de las 11 de la tarde, al salir de una limusina delante de su apartamento, se le acercó un hombre armado con un revólver y le preguntó: "¿Sr. Lennon?". Él respondió: "Sí". El hombre, Mark David Chapman, poniéndose de rodillas y sosteniendo el arma con ambas manos, le apuntó y le propinó cinco tiros. En el parte policial, se registró el alegato del asesino, de haber escuchado una voz interior del demonio pidiéndole acabar con la vida del músico. La voz le había dicho: "Mata a Lennon, él es mío y ¡lo quiero para mí!." 

Comentarios de Plinio de Oliveira: 

     No voy a analizar la música de los Beatles para juzgar su valor artístico, sino que voy a considerar desde una perspectiva católica la influencia que esta música tuvo en el público y el tipo de pensamiento que ella generó. Este es un ejercicio interesante en la perspectiva Revolución y Contra Revolución (RCR), pues esta música produce fundamentalmente un estado temperamental que en sí mismo ejerce una influencia sobre una persona, independientemente de la letra. Demuestra cómo la revolución en las tendencias produce la revolución en las ideas. 

Las ventajas que la Revolución adquiere mediante la música 

     Las grandes revoluciones siempre han tenido sus homólogos musicales. La música, juega un papel en el desarrollo de las mismas. El tocarla con gran ímpetu o cantada por las tropas en la batalla como incentivo para alentar a los soldados a ir hacia adelante, puede lograr lo que el silogismo de un instructor jamás podría alcanzar. 

     Imaginemos a un profesor en un campo de batalla, diciéndole a la tropa con un altavoz: "Soldados: servir a su país es un deber; y morir por él es una gloria. Por lo tanto, cumplan con su deber, alcanzando la gloria, ¡muriendo si fuese necesario!". No muchos soldados estarían convencidos por tal silogismo. En lugar de ello, una pieza musical, con sus notas reverberantes, recorriendo todo el campo de batalla, tendrá un efecto más poderoso que el fuego de artillería y de ametralladoras, y ayudará a generar el sentido de heroísmo necesario para ganar la batalla. La música es un instrumento de guerra. 

     Algo similar sucede con las revoluciones. Creo que, entre las músicas revolucionarias, la Marsellesa es la más característica de todas. Era la canción que las turbas revolucionarias coreaban mientras marchaban hacia las Tullerías, en París, para derrocar a la monarquía. Dicha música tiene un alcance extraordinario y una especie de fuego satánico. Exalta, arrastra, intoxica y crea ilusiones en los que la oyen, y por lo tanto, ayudó a la Revolución a alcanzar sus metas. 

     En el mismo sentido, la música de los Beatles ayudó también a la Revolución a alcanzar sus propósitos. ¿Cuáles fueron las armas usadas en esta guerra psicológica moderna?: los cientos de millones de discos vendidos en todo el mundo, mediante los cuales se difundieron las tendencias revolucionarias contra la autoridad y las buenas costumbres. La música rock de los años 60 fue una fuerza poderosa que contribuyó a la expansión de la Revolución Cultural. Habiendo comenzado en Berkeley, California, una década antes, la explosión simbólica de esta Revolución en realidad tuvo lugar en París, en la Universidad de la Sorbona, en mayo de 1968. ¿Qué tendencias fueron difundidas con la música rock? 

Los Beatles desataron una histeria contagiosa (arriba), influenciando decisivamente a las nuevas generaciones (abajo).


     A pesar del lujo con el que vivía, John Lennon se presentaba en los medios de comunicación y delante de la gente común, vestido con ropas rasgadas, descuidado, sucio, y usó el micrófono para interpretar canciones que producían un efecto alucinante en sus fans, conduciéndolos luego por el camino de la obscenidad y la inmundicia. Lennon y sus compañeros eran como los camiones recolectores de basura, que, en lugar de recoger los desperdicios de las calles, extendían su basura a donde quiera que iban. 

     La gente degenerada es por lo general rechazada y ridiculizada. Lennon y sus compañeros transformaron a este tipo de gente dañada, en un patrón normal, aceptada por la sociedad. Esto fue un logro de la revolución tendencial. 

Una inmoralidad demoníaca 

     John Lennon invitó a la prensa a fotografiar y filmar un acto conyugal con su pareja, Yoko Ono. Esto es totalmente coherente con la mentalidad hippie y la Revolución Cultural. Lo que debería ser íntimo, dado su nota prosaica, sórdida e indecorosa, los hippies lo practicaban abiertamente. Todo lo que era naturalmente privado para las generaciones anteriores, los Beatles lo hicieron público. 

     Esto confirma nuestra metáfora de que Lennon dispersaba la basura, difundiendo la suciedad y la fealdad.  Exponer públicamente el aspecto horrible del acto sexual para acostumbrar a la opinión pública a la impureza extrema. 

     El demonio se regocija con esta forma de exposición de la impureza. Imagínese lo que sería si demonio tuviese la libertad de hacer lo que quisiera en un magnífico edificio como el Vaticano o el palacio de Schonbrunn, en Austria. ¿Introduciría muebles nuevos y espléndidos? ¿Una hermosa flor o un magnífico cuadro? ¡No! El demonio es el enemigo de Dios y el enemigo del orden natural creado por Dios. Cuando se le da la libertad que perturba el orden, es esto lo que a él le gusta hacer. Propagar en la medida de lo posible lo horrendo, lo sucio y lo feo. Si pudiera, podría llenar los salones del Vaticano o el de Schonbrunn con basura, quemando y destruyendo todo lo que más pueda. Cuando los exorcistas obligan al demonio a dejar una huella de sí mismo para demostrar que estaba dentro del alma de una persona, normalmente quedan objetos rotos, jirones y quemaduras, como reflejo de que fue expulsado de dicha alma. Esto es coherente con su espíritu. 

Posando para la prensa, Lennon haciendo el signo de Satanás.

     Si el demonio concibiera una revolución para nuestros días, sería exactamente igual a la revolución de los Beatles. Este pecado público, en mi opinión, es una expresión del mismo demonio. Es como si él le dijese al mundo: "Este es el estado de impureza que más me agrada. Estoy actuando a través de mi discípulo Lennon, y yo canto a través de su voz. Ahora, vengan a adorarme".

Nota:
El 12 de diciembre de 1980, cuatro días después de la muerte de John Lennon, Plinio Corrêa de Oliveira dio una charla en Sao Paulo, analizando la vida del músico. No hacía mucho tiempo, éste fue "absuelto" por haber afirmado que los Beatles eran "más populares" que Nuestro Señor Jesucristo.

La conferencia del Prof. Plinio Corrêa de Oliveira fue tomada de
la transcripción del cassette, traducida y adaptada por Atila S. Guimarães.

Texto traducido al español por este blog.

miércoles, 8 de diciembre de 2021

Niños recién nacidos son encontrados en basureros de Guayaquil

 




     En menos de dos meses, tres niños recién nacidos, dos de ellos sin vida, han sido encontrados abandonados en las calles de Guayaquil.

     Es el cruel efecto de madres, víctimas de las corrientes abortistas que terminan convenciéndolas -a ellas y a muchas más - de que traer un niño al mundo atenta contra su porvenir y que lo mejor es deshacerse del fruto de sus entrañas, aún cuando éste ya ha nacido.

     Los enemigos de la vida, disfrazados de asambleistas, jueces, constitucionalistas, y otros, no descansan, trabajan noche y día para que el aborto pueda finalmente ser legalizado en esta otrora República del Corazón de Jesús, ante el silencio cómplice cada vez más grande de las autoridades de Gobierno.

     Pidamos a Nuestra Señora del Buen Suceso, la Reina Inmaculada, que aleje de Nuestra Patria al terrible flagelo del aborto y demás leyes a favor de la perversa ideología de Género.

AQUÍ LA NOTICIA 


lunes, 6 de diciembre de 2021

La Venerable Madre Mariana de Jesús Torres, el demonio y el Pequeño Oficio de la Inmaculada Concepción

 





La Venerable Madre Mariana de Jesús Torres, el demonio y el más bello himno de alabanza a la Inmaculada Soberana: el Pequeño Oficio de la Inmaculada Concepción

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domingo, 5 de diciembre de 2021

PEQUEÑO OFICIO DE LA INMACULADA CONCEPCIÓN DE LA SANTÍSIMA VIRGEN





El Pequeño Oficio de la Inmaculada Concepción

     El Pequeño Oficio de la Inmaculada Concepción, es autoría del gran e ilustre predicador franciscano, Fray Bernardino de Busti, quien murió en olor de santidad, entre los años 1513 y 1515, en el convento de Santa María della Misericordia, en Melegnano (Lombardía).

     Muy poco después de su muerte, la devoción popular ya lo proclamaba como bienaventurado.

     Conocido también como Oficio Menor o Salterio mariano, fue difundido enormemente por el orbe católico. Entre los que cooperaron para ello, se encuentra especialmente San Alfonso Rodríguez, S.J., que lo consideraba el más bello himno de alabanza a la Inmaculada.

     Otro de sus difusores fue San Alfonso María de Ligorio. Doctor de la Iglesia y Fundador de los Redentoristas, quien desde que conoció el Pequeño Oficio, pasó a rezarlo todos los días.

Modo de rezar

     El pequeño Oficio de la Inmaculada Concepción sigue las divisiones tradicionales del gran Oficio divino, cuya recitación distribuyó en diferentes horas del día el salterio del Rey y Profeta David, quien decía: "Siete veces al día, te dirigirás al Señor en alabanzas".

     Se puede rezar todo de una vez, o si no en el horario que corresponda a cada hora para renovar, durante el día, el recuerdo y las excelsas alabanzas a María Santísima: 

Maitines: antes de la aurora

Prima: a las 6 horas

Tercia: a las 9 horas

Sexta: a las 12 horas

Nona: a las 15 horas

Vísperas: al atardecer

Completas: por la noche

      Al pronunciar las palabras: "Abre ahora mis labios", se hace, con el pulgar derecho, una señal de la cruz en los labios. En Completas, al decir: "Conviértenos Jesús", la señal de la cruz se hace en el pecho, con el mismo pulgar. Todas las veces que se dice: "En mi socorro venid ya, Señora" se hace la señal de la cruz completa.

Indulgencias

     El Bienaventurado Pío IX, el Papa de la Inmaculada Concepción, consagró mundialmente el Oficio Menor.

    A petición de Mons. Carlos F. Rousselet, Obispo de Sée (Francia), se concedió 300 días de indulgencia, por la recitación de estas Horas: De igual modo, Pío IX concedió 100 días de indulgencia a quien rezase la antífona "Esta es la Virgen", con el verso, el responso y la oración.

Pequeño Oficio de la Inmaculada Concepcion

INTENCIONES POR LAS QUE SERÁ REZADO EL PEQUEÑO OFICIO (ADEMÁS DE LAS INTENCIONES INDIVIDUALES):

● Por el triunfo del Inmaculado Corazón de Maria. Que Ella conquiste y triunfe en nuestros corazones, en los corazones de todos.

● Por el pronto triunfo de la Santa Iglesia sobre sus enemigos.

● Por los pecadores. Por su verdadero arrepentimiento y el deseo de enmendar sus vidas; por los agonizantes y las almas del Purgatorio.

● Para que cesen las ofensas al Sagrado Corazón de Jesús y al Corazón de María.

● Para que María Inmaculada nos proteja en medio de la crisis sanitaria que atraviesa el mundo. 

● Para que Ella proteja a nuestra nación, la primera consagrada al Sacratísimo Corazón de su divino Hijo, y que la conmueva en lo más profundo de sus entrañas para que sea consecuente y muestre que valora, que está agradecida, y que se comporta en coherencia con tan insigne privilegio.

Maitines

V.- Entonad ahora, labios míos,

R.- Los dones y las glorias de la Virgen Madre de Dios.

V.- En mi socorro venid ya, Señora.

R.- Del enemigo libradme, vencedora.

Gloria al Padre...

Himno

Salve, ¡oh Virgen Madre!, Señora mía,

Estrella de la mañana, del Cielo Reina.

Llena de gracia sois; salve, luz pura,

Velad por el mundo y por toda criatura.

Para Madre el Señor os destinó

El que los mares, la tierra y el Cielo creó.

Él preservó vuestra Concepción

De la mancha que todos tenemos desde Adán. Amén.

V.- Dios la escogió y la predestinó.

R.- En su Tabernáculo la hizo habitar.

V.- Proteged, Señora, mi oración.

R.- Y llegue hasta Vos mi clamor.

Oremos: Santa María, Reina de los Cielos, Madre de Nuestro Señor Jesucristo y Dominadora del mundo, que a nadie desamparáis ni despreciáis; poned, Señora, en mí, los ojos de vuestra piedad y alcanzadme de vuestro amado Hijo el perdón de todos mis pecados, para que, venerando ahora afectuosamente vuestra Inmaculada Concepción, consiga después la corona de la eterna bienaventuranza: por el mismo Hijo vuestro, Jesucristo, Señor Nuestro, que con el Padre y el Espíritu Santo vive y reina en unidad perfecta, y es Dios, por los siglos de los siglos. Amén.

V.- Proteged, Señora, mi oración.

R.- Y llegue hasta Vos mi clamor.

V.- Bendigamos al Señor.

R.- Demos gracias a Dios.

V.- Las almas de los fieles difuntos, por la misericordia de Dios, descansen en paz.

R.- Amén.

Prima

V.- En mi socorro venid ya, Señora.

R.- Del enemigo libradme, vencedora.

Gloria al Padre...

Himno

Salve, Virgen Prudente, destinada

Para dar al Señor digna morada.

Con las siete columnas de la Escritura,

Del templo a la mesa os ornó en figura.

Fuisteis libre del mal que al mundo espanta,

Y en el seno materno siempre santa.

Puerta de los Santos: Eva, Madre de la vida,

Estrella de Jacob aparecida.

Armáis la escuadra contra Luzbel;

Sed amparo y refugio del pueblo fiel. Amén.

V.- Él mismo la creó en el Espíritu Santo.

R.- Y la representó maravillosamente en todas sus obras.

V.- Proteged, Señora, etc. (Se repiten las mismas oraciones del final de Maitines).

Tercia

V.- En mi socorro venid ya, Señora.

R.- Del enemigo libradme, vencedora.

Gloria al Padre...

Himno

Sois el Arca de la Alianza, el Trono de Salomón,

Bello iris celeste, zarza ardiente de visión.

Vos sois la Virgen florida, el velo de Gedeón,

Divino portal cerrado, el panal del fuerte Sansón.

Convenía, ciertamente, que la Madre de tan noble Hijo

No tuviese de Eva la mancha y resplandeciese con todo el brillo.

Y habiendo el Verbo escogido por madre a la Virgen casta,

No quiso que estuviese sujeta a la culpa que el mundo arrastra. Amén.

V.- Yo habito en lo más alto del Cielo.

R.- Y mi trono está sobre la columna de las nubes.

V.- Proteged, Señora, etc. (Se repiten las mismas oraciones del final de Maitines).

Sexta

V.-En mi socorro venid ya, Señora.

R.- Del enemigo libradme, vencedora.

Gloria al Padre...

Himno

Dios os salve, Virgen Madre, Vos sois el templo de la Trinidad,

El puro encanto de los Ángeles, agasajo de castidad.

Sois el consuelo de los tristes, el huerto de la alegría,

Sois la palma de la paciencia, el cedro de la pureza.

María, Vos tierra sois, bendita y sacerdotal,

Concebida y preservada sin pecado original.

Ciudad Santa del Altísimo, del Cielo entrada oriental,

Hay en Vos, Virgen singular, toda la gracia celestial. Amén.

V.- Como un lirio entre los espinos,

R.- Así es mi predilecta entre los hijos de Adán.

V.- Proteged, Señora, etc. (Se repiten las mismas oraciones del final de Maitines).

Nona

V.- En mi socorro venid ya, Señora.

R.- Del enemigo libradme, vencedora.

Gloria al Padre...

Himno

Sois ciudad de refugio, de torres fortalecida,

Por David atrincherada, y de armas también defendida.

Sin pecado concebida, en caridad abrasada,

Fue del dragón la soberbia, por Vos, herida y humillada.

Sois la bella Abigail, Judith invicta y entusiasmada,

Fuisteis del verdadero David Madre tierna, Madre cariñosa.

Raquel dio a Egipto un prudente gobernador,

La Virgen de las vírgenes dio al mundo su Salvador. Amén.

V.- Sois toda hermosa, ¡oh Madre querida!

R.- Y la mancha original nunca os tocó

V.- Proteged, Señora, etc. (Se repiten las mismas oraciones del final de Maitines).

Vísperas

V.- En mi socorro venid ya, Señora.

R.- Del enemigo libradme, vencedora.

Gloria al Padre...

Himno

Salve, regulador celeste, por el cual

El sol retrocedió en diez líneas.

A fin de encarnarse el Verbo eterno, y ser humillado,

Y el hombre, como el sol, al Cielo ser levantado.

De aquel sol brillante la Virgen tiene el fulgor,

Y cual aurora naciente refulge en esplendor.

Lirio entre los espinos, la cabeza del dragón pisando,

Cual luna bella ilumina a los que en el mundo van errando. Amén.

V.- Yo hice nacer en el Cielo la luz que no se apaga

R.- Y cubrí como niebla la tierra entera

V.- Proteged, Señora, etc. (Se repiten las mismas oraciones del final de Maitines).

Completas

V.- Conviértenos Jesús, por vuestro amor.

R.- Y retira de nosotros tu furor.

V.- En mi socorro venid ya, Señora.

R.- Del enemigo libradme, vencedora.

Gloria al Padre...

Himno

Salve, floreciente Virgen pura,

Reina de astros coronada.

Más pura que los Ángeles, tenéis el trono

A la derecha del Rey, en nuestro auxilio.

¡Oh Madre de gracia!, nuestra dulce esperanza,

Del mar Estrella y puerto de bonanza.

Puerta del Cielo, salud en la enfermedad,

De Dios nos guía a la feliz presencia. Amén.

V.- Vuestro Nombre ¡oh María!, es como un bálsamo.

R.- Mucho os aman vuestros siervos fieles.

V.- Proteged, Señora, etc. (Se repiten las mismas oraciones del final de Maitines).

Después del Oficio

Acepta, ¡oh Virgen!

Esta devoción

En alabanza de vuestra

Pura Concepción.

Sednos en la vida

Defensora y guía;

Sednos aliento

En nuestra agonía.

¡Oh Madre de bondad!,

¡Oh dulce María!.

Antífona. Esta es la Virgen admirable, en la cual no hubo mancha original, ni sombra de pecado.

V.- En vuestra Concepción, ¡oh Virgen!, fuisteis Inmaculada.

R.- Rogad por nosotros al Padre Eterno, cuyo Hijo trajisteis al mundo.

Oremos. ¡Oh Dios! que por la Inmaculada Concepción de la Virgen, preparaste a vuestro Hijo una digna morada, os rogamos que, pues en virtud de la previsión de la muerte de vuestro Hijo la preservasteis de toda mancha, nos concedáis también que, purificados por su intercesión, lleguemos a vuestra Divina Presencia. Por el mismo Jesucristo, Nuestro Señor. Amén

COMUNIQUENOS CUALQUIER DUDA QUE TENGA SOBRE EL MODO DE REZAR EL PEQUEÑO OFICIO

La Santísima Virgen destruyó todas las herejías

 


María en los planes de Dios

     El inefable Dios, cuya conducta es misericordia y verdad, cuya voluntad es omnipotencia y cuya sabiduría alcanza de límite a límite con fortaleza y dispone suavemente todas las cosas, habiendo, previsto desde toda la eternidad la ruina lamentabilísima de todo el género humano, que había de provenir de la transgresión de Adán.

     Habiendo decretado, con plan misterioso escondido desde la eternidad, llevar al cabo la primitiva obra de su misericordia, con plan todavía más secreto, por medio de la encarnación del Verbo, para que no pereciese el hombre impulsado a la culpa por la astucia de la diabólica maldad y para que lo que iba a caer en el primer Adán fuese restaurado más felizmente en el segundo, eligió y señaló, desde el principio y antes de los tiempos, una Madre, para que su unigénito Hijo, hecho carne de ella, naciese, en la dichosa plenitud de los tiempos

     En tanto grado la amó por encima de todas las criaturas, que en sola Ella se complació con señaladísima benevolencia. Por lo cual tan maravillosamente la colmó de la abundancia de todos los celestiales carismas, sacada del tesoro de la divinidad, muy por encima de todos los ángeles y santos, que Ella, absolutamente siempre libre de toda mancha de pecado y toda hermosa y perfecta, manifestase tal plenitud de inocencia y santidad, que no se concibe en modo alguno mayor después de Dios y nadie puede imaginar fuera de Dios. (…)

     19. Nuestra boca está llena de gozo y nuestra lengua de júbilo, y damos humildísimas y grandísimas gracias a nuestro Señor Jesucristo, y siempre se las daremos, por habernos concedido aun sin merecerlo, el singular beneficio de ofrendar y decretar este honor, esta gloria y alabanza a su santísima Madre.

Ella aplastó la cabeza de la Serpiente

     Mas sentimos firmísima esperanza y confianza absoluta de que la misma Santísima Virgen, que toda hermosa e inmaculada trituró la venenosa cabeza de la cruelísima serpiente, y trajo la salud al mundo.

     Y que gloria de los profetas y apóstoles, y honra de los mártires, y alegría y corona de todos los santos, y que refugio segurísimo de todos los que peligran, y fidelísima auxiliadora y poderosísima mediadora y conciliadora de todo el orbe de la tierra ante su unigénito Hijo, y gloriosísima gloria y ornato de la Iglesia santa, y firmísimo baluarte destruyó siempre todas las herejías, y libró siempre de las mayores calamidades de todas clases a los pueblos fieles y naciones.

Una protección infalible

     Y a Nos mismos nos sacó de tantos amenazadores peligros; hará con su valiosísimo patrocinio que la santa Madre católica Iglesia, removidas todas las dificultades, y vencidos todos los errores, en todos los pueblos, en todas partes, tenga vida cada vez más floreciente y vigorosa y reine de mar a mar y del río hasta los términos de la tierra, y disfrute de toda paz, tranquilidad y libertad.

     Para que consigan los reos el perdón, los enfermos el remedio, los pusilánimes la fuerza, los afligidos el consuelo, los que peligran la ayuda oportuna, y despejada la oscuridad de la mente, vuelvan al camino de la verdad y de la justicia los desviados y se forme un solo redil y un solo pastor.

Texto extraído de la Epístola Apostólica Innefabilis Deus, del 8 de diciembre de 1854, del Papa Pío IX.

Haga cliq aquí y podrá leerla íntegramente 


Fuente: Acción Familia 

viernes, 3 de diciembre de 2021

Pío IX, el Papa de la Inmaculada Concepción

 



Papa Pío IX, óleo sobre tela de Nicola Bozzi (s. XIX), representando al Santo Padre en el momento que firma el decreto de amnistía del 6 de julio de1846 — Museo Pío IX, Senigallia, Italia.

Antecedentes de la definición del dogma de la Inmaculada Concepción, que «será hasta el fin de los siglos recordado como uno de los días más gloriosos de la Historia» — extractos de la obra «Pío IX», del Prof. Roberto de Mattei.


     El 2 de febrero de 1849, el Pontífice —que el 1º de julio del año anterior había nombrado una comisión de teólogos para examinar la posibilidad y la oportunidad de la definición— dirigía a todos los obispos del mundo la encíclica Ubi primum nullis, a fin de pedir el parecer de todo el episcopado católico sobre el mérito de la definición.

     Las respuestas favorables de los obispos a la encíclica fueron 546 —de un total de 603— es decir, más del 90%. Confortado, así, por el apoyo del episcopado, además de los pareceres emitidos por una congregación cardenalicia y una comisión teológica, expresamente constituidas para ese fin, y de la Compilación redactada por otra comisión, dirigida por el cardenal Raffaele Fornari, con argumentos para servir al redactor de la Bula dogmática, Pío IX anunció, finalmente, el 1º de diciembre de 1854, al Sagrado Colegio reunido en consistorio secreto, la inminente proclamación del dogma de la Inmaculada Concepción, prevista para el día 8 del mismo mes.

     La Bula Ineffabilis Deus fue, así, el resultado de nueve esquemas sucesivamente elaborados, a través de la consulta hecha a diversas comisiones encargadas del trabajo de preparación.

*     *     *

     Viernes, 8 de diciembre de 1854. Desde las seis de la mañana, las puertas de San Pedro estuvieron abiertas y, a las ocho, la inmensa basílica ya estaba repleta de pueblo. En la capilla Sixtina, donde estaban reunidos 53 cardenales, 43 arzobispos y 99 obispos, llegados de todo el mundo, tuvo inicio una gran procesión litúrgica que se dirigió hacia el altar de la Confesión, en la basílica del Vaticano, donde Pío IX celebró la Misa solemne.

     Al terminar el canto del Evangelio en griego y latín, el cardenal Macchi, decano del Sacro Colegio, asistido por el miembro de mayor edad del episcopado latino, por un arzobispo griego y uno armenio, vino a postrarse a los pies del Pontífice a implorarle, en latín y con voz sorprendentemente enérgica para sus 85 años, el decreto que habría de ocasionar alegría en el Cielo y el mayor entusiasmo en toda la Tierra. Después de entonar el Veni Creator, el Papa se sentó en el trono y, portando la tiara sobre la cabeza, leyó con tono grave y voz fuerte la solemne definición dogmática.

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     Desde el momento en que el cardenal decano hizo la súplica para la promulgación del dogma hasta el Te Deum, que fue cantado después de la Misa, a la señal dada por un tiro de cañón desde el Castillo de Sant’Angelo —durante una hora, de las once al mediodía— todas las campanas de las iglesias de Roma tocaron festivamente para celebrar aquel día que, como escribe Mons. Campana, “será hasta el fin de los siglos recordado como uno de los más gloriosos de la historia. [...] La importancia de este acto no puede pasar inadvertida por nadie. Fue la solemne afirmación de la vitalidad de la Iglesia, en el momento en que la impiedad desenfrenada se vanagloriaba de haberla casi destruido”.

     Todos los presentes afirman que, en el momento de la proclamación del dogma, el rostro de Pío IX, bañado en lágrimas, fue iluminado por un haz de luz que bajó de lo alto. Mons. Piolanti, que estudió los testimonios dejados por los fieles que presenciaron el hecho, afirma, a la luz de su amplia experiencia en la basílica del Vaticano, que en ningún periodo del año, mucho menos en diciembre, es posible que un rayo de sol entre por una de las ventanas para iluminar cualquier punto del ábside donde se encontraba Pío IX, y concuerda con la descripción hecha por la madre Julia Filippani, de las Hermanas del Sagrado Corazón de Jesús, presente en San Pedro con su familia en el momento de la definición, según la cual no era posible explicar naturalmente el extraordinario fulgor que iluminó el rostro de Pío IX y todo el ábside: “Aquella luz —declara ella— fue atribuida por todos a una causa sobrenatural”.

     La definición del dogma de la Inmaculada Concepción suscitó un extraordinario entusiasmo en el mundo católico y reveló la vitalidad de la fe católica, en un siglo agredido por el racionalismo y por el naturalismo. “Después de la definición del Concilio de Éfeso sobre la divina maternidad de María —escribe aún el teólogo Campana— la historia no puede registrar otro hecho que haya suscitado tan vivo entusiasmo por la Reina del Cielo como la definición de su total exención de culpa”.

     Entre los numerosísimos recuerdos de la solemne definición que permanecieron hasta nuestros días, se conserva aún la columna de la Inmaculada, en la Plaza de España, en Roma, erguida el 18 de diciembre de 1856 y bendecida por Pío IX el 8 de septiembre de 1857.

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     El primer gran acto del Pontificado de Pío IX —la definición del dogma de la Inmaculada— es mucho más que la pública expresión de aquella profunda devoción a la Santísima Virgen, que desde la infancia había caracterizado la espiritualidad de Giovanni María Mastai Ferretti. Manifiesta su profunda convicción en la existencia de una relación entre la Madre de Dios y los acontecimientos históricos, y, de modo particular, de la importancia del privilegio de su Inmaculada Concepción, como antídoto para los errores contemporáneos, cuyo punto de apoyo está precisamente en la negación del pecado original.

     El fundamento de este privilegio mariano está en la absoluta oposición existente entre Dios y el pecado. Al hombre concebido en pecado se contrapone María, concebida sin pecado. Y a María, en cuanto Inmaculada, le fue reservado vencer al mal, los errores y las herejías que nacen y se desarrollan en el mundo a consecuencia del pecado. De María la Iglesia canta la alabanza: Cun ctas haereses sola interemisti in universo mundo.

     El privilegio de la Inmaculada debe ser considerado, pues, no de manera abstracta y estática, sino en su proyección histórica y social. La Inmaculada no es, en verdad, una figura aislada de las otras naturalezas humanas que fueron, que son y que serán: “Toda la historia humana es iluminada y ennoblecida por esta excelsa criatura, la única que, en perfección, es inferioridad solamente a Dios”.

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     En el cuadro teológico de la Ineffabilis Deus, la Santísima Virgen se nos presenta, pues, como la vencedora gloriosa de las herejías de la cual hablan todos los Pontífices. Y es a la oposición entre la Virgen toda bella e Inmaculada y la crudelísima serpiente, que nos remite, como a sus primeros y fundamentales agentes, el antagonismo radical entre la Iglesia y aquella Revolución de los tiempos modernos, que tiene sus gérmenes más activos y profundos en el desorden de las pasiones, fruto del pecado del hombre decaído.

La hermosa columna de la Inmaculada erigida en la Plaza de España, en Roma, fue bendecida por el Beato Pio IX el 8 de setiembre de 1857


     La Revolución —organización social del pecado— está destinada a ser vencida por la gracia, don divino concedido a los hombres en la Cruz por Nuestro Señor Jesucristo. La Virgen Dolorosa, Regina Martyrum, fue asociada a esta obra redentora, a los pies de la Cruz, por haber sufrido sobre el Calvario, en unión con su Hijo, el mayor de los martirios. Es en la Cruz que se funda la mediación universal y omnipotente de María, verdad que constituye la mayor razón de esperanza para todos aquellos que combaten la Revolución. Si la serpiente, cuya cabeza fue aplastada por la Virgen Inmaculada, es la primera revolucionaria, María, dispensadora y tesorera de todas las gracias, es, en verdad, el canal a través del cual los católicos alcanzarán las gracias sobrenaturales necesarias para combatir y aplastar a la Revolución en el mundo.

     La lucha entre la serpiente y la Virgen, entre los hijos de la Revolución y los hijos de la Iglesia, se delinea, pues, como la lucha total e irreconciliable entre dos “familias espirituales”, como lo había profetizado en el siglo XVIII San Luis María Grignion de Montfort, el santo al cual se debe la lectura tal vez más inspirada y luminosa del pasaje del Génesis que constituye el punto de apoyo de la Ineffabilis Deus: “Pondré enemistades entre ti y la Mujer; y entre tu raza y la descendencia suya, Ella quebrantará tu cabeza, y tú andarás asechando a su calcañar” (Gen. 3, 15).

     “Dios —comenta San Luis María— no puso solamente una enemistad, sino enemistades, y no solamente entre María y el demonio, sino también entre la posteridad de la Santísima Virgen y la posteridad del demonio. En otras palabras, Dios puso enemistades, antipatías y odios secretos entre los verdaderos hijos y siervos de la Virgen María y los hijos y esclavos del demonio. ¡No hay entre ellos la menor sombra de amor, ni correspondencia íntima existe entre unos y otros!”. La oposición entre estas dos familias espirituales está destinada a dividir implacablemente la humanidad, hasta el fin de la historia. Sobre este fondo de cuadro se sitúa la lucha entre la Iglesia y la Revolución.


Fuente: El Perú necesita de Fátima 

jueves, 2 de diciembre de 2021

TRES RAZONES POR LAS QUE LOS ENEMIGOS DE LA IGLESIA ODIAN LA INMACULADA CONCEPCIÓN

 





     Hay tres razones por las que la definición de este dogma de la Inmaculada Concepción fue especialmente contrarrevolucionario y, por tanto, odioso para los enemigos de la Iglesia.


     El siguiente texto es una adaptación de una conferencia que dio el Prof. Plinio Corrêa de Oliveira el 15 de junio de 1973. Nótese que en este texto usa las palabras Revolución y Contrarrevolución como las definió en su libro Revolución y Contrarrevolución. En este sentido, la Revolución es un proceso multisecular, motivado por el orgullo y la sensualidad, y por tanto el igualitarismo y el liberalismo, que domina el mundo moderno y busca destruir la civilización cristiana. Los contrarrevolucionarios son los que se dedican a derrotar este proceso y defender los derechos de Dios.

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     Uno de los actos verdaderamente contrarrevolucionarios del pontificado del Papa Pío IX fue la proclamación de la Inmaculada Concepción.

     Hay tres razones por las que la definición de este dogma fue especialmente contrarrevolucionario y, por tanto, odioso para los enemigos de la Iglesia.

Primera razón: un dogma anti-igualitario

     Este dogma enseña que Nuestra Señora fue inmaculada desde su concepción, lo que significa que, en ningún momento, tuvo la más mínima mancha de Pecado Original. Tanto ella como, naturalmente, Nuestro Señor Jesucristo, estaban exentos de esa rígida ley que subyuga a todos los demás descendientes de Adán y Eva.

     Por tanto, Nuestra Señora no estuvo sujeta a las miserias del hombre caído. No tenía malas influencias, gustos y tendencias. En ella todo se movía armónicamente hacia la verdad, el bien y por tanto hacia Dios. En este sentido, Nuestra Señora es un ejemplo de perfecta libertad, es decir, que todo lo que su razón, iluminada por la Fe, determinaba como bueno, deseaba enteramente su voluntad. No tenía obstáculos interiores que le impidieran practicar la virtud.

     Estar "llena de gracia" aumentó estos efectos. Así, su voluntad avanzó con un ímpetu inimaginable hacia todo lo que era verdadero y bueno.

     Declarar que una simple criatura humana tuvo este extraordinario privilegio hace que este dogma sea fundamentalmente anti-igualitario, porque señala una enorme desigualdad en la obra de Dios. Demuestra la superioridad total de Nuestra Señora sobre todos los demás seres. Así, su proclamación hizo hervir de odio los espíritus igualitarios revolucionarios.

Segunda razón: la pureza inmaculada de Nuestra Señora

     Sin embargo, hay una razón más profunda por la que la Revolución odia este dogma.

     La Revolución ama el mal y está en armonía con los que son malos, y así trata de encontrar el mal en todo. Al contrario, quienes son irreprochables son motivo de un odio intenso. Por tanto, la idea de que un ser pueda estar absolutamente impecable desde el primer momento de su existencia es aborrecible para los revolucionarios.

     Por ejemplo: imagina a un hombre consumido por la impureza. Cuando está asediado por inclinaciones impuras, se avergüenza de haberlas consentido. Esto lo deja deprimido y completamente devastado.

     Imagínense a este hombre considerando a Nuestra Señora, quien, siendo la personificación de la pureza trascendental, no tenía ni el más mínimo apetito de lujuria. Siente odio y desprecio porque su virtud destroza su orgullo.

     Además, al declarar a Nuestra Señora tan libre del orgullo, la sensualidad y el deseo de cualquier cosa revolucionaria, la proclamación de la Inmaculada Concepción afirmaba que ella era completamente contrarrevolucionaria. Esto no hizo más que enardecer aún más el odio revolucionario al dogma.

Disputando la doctrina: una lucha contrarrevolucionaria

     Durante siglos, huo dos corrientes de pensamiento opuestas sobre la Inmaculada Concepción en la Iglesia. Si bien sería una exageración sugerir que todos los que lucharon contra la doctrina actuaban con intenciones revolucionarias; es un hecho que todos los que actuaban con intenciones revolucionarias lucharon contra ella. Por otro lado, todos los que favorecieron su proclamación, al menos en ese punto, expresaron una actitud contrarrevolucionaria.

     Así, de alguna manera la lucha entre Revolución y Contrarrevolución estuvo presente en la lucha entre estas dos corrientes teológicas.

Tercera razón: el ejercicio de la infalibilidad papal

     Hay todavía otra razón por la que este dogma es odioso para los revolucionarios: fue el primer dogma proclamado a través de la infalibilidad papal.

     En ese momento, el dogma de la infalibilidad papal aún no estaba definido y había una corriente en la Iglesia que sostenía que el Papa solo era infalible cuando presidía un concilio. Sin embargo, Pío IX invocó la infalibilidad papal cuando definió la Inmaculada Concepción después de simplemente consultar a algunos teólogos y obispos.

     Para los teólogos liberales, esto parecía un razonamiento circular. Si su infalibilidad no había sido definida, ¿cómo podría usarla? Al contrario, al utilizar su infalibilidad, afirmó que la tenía.

     Esta atrevida afirmación provocó una explosión de indignación entre los revolucionarios, pero un enorme entusiasmo entre los contrarrevolucionarios. En alabanza al nuevo dogma, las niñas de todo el mundo fueron bautizadas con el nombre: “Concepción” para consagrarlas a la Inmaculada Concepción de Nuestra Señora.

Pío IX: Luchando contra el enemigo

     No es de extrañar que Pío IX afirmara con tanta firmeza la infalibilidad papal. Muy diferente de los que le sucedieron, siempre estuvo dispuesto a llevar la lucha al enemigo. Hizo esto en Ginebra, Suiza, que entonces era el caldo de cultivo del calvinismo, que es la forma más radical de protestantismo.

     Cuando las leyes suizas cambiaron para permitir una catedral católica en Ginebra, Pío IX ordenó que se colocara una estatua de la Inmaculada Concepción en el centro de la ciudad, para proclamar este dogma en el lugar donde los calvinistas, luteranos y otros protestantes lo negaban más que en ningún otro lugar. más. Este es un ejemplo del liderazgo de Pío IX en la lucha contra la Revolución.

     Por tanto, es del todo correcto que todos los católicos sientan un afecto especial por el dogma de la Inmaculada Concepción, tan detestado por los enemigos de la Iglesia de hoy.

Plinio Corrêa de Oliveira


Fuente: diario7archivos.blogspot.com

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