viernes, 4 de junio de 2021

El doble efecto de las Letanías del Sagrado Corazón de Jesús: consolar a Nuestro Señor Jesucristo y recibir de Él, por la intercesión del Inmaculado Corazón de María, un mar de consolaciones en medio de la aridez espiritual.

 



Sagrado Corazón de Jesús, Iglesia de Santo Domingo. Quito




"Cuando estemos en medio de la aridez, sin tener, por así decir, qué decirle a Nuestro Señor en la comunión, en esos instantes sería de mucho provecho coger, incluso al azar, cualquiera de las invocaciones de esta letanía y rezarla y meditar en ella. Ciertamente la comunión será de ese modo, fuente de verdaderas gracias."



     La devoción al Sagrado Corazón de Jesús es, por excelencia, la fiesta del amor de Dios.

     Esta devoción también practicada por Plínio Corrêa de Oliveira, se remonta a su más tierna infancia. Él mismo contaba que, aún antes de pronunciar las palabras papá y mamá, su piadosa madre —Doña Lucilia— le enseñó a que cuando le preguntasen dónde estaba Jesús, apuntase hacia una piadosa imagen del Sagrado Corazón que se encuentra en un pequeño oratorio de su cuarto.

      Para el presente artículo, no fue fácil elegir entre tan substanciosos y admirables comentarios que el Dr. Plinio escribió sobre la devoción al Corazón de Jesús. Compartimos con nuestros lectores las siguientes consideraciones hechas por el insigne líder católico, el 24 de junio de 1965, en Sao Paulo, Brasil, y que incluyen comentarios sobre algunas de las invocaciones de las letanías del Corazón de Jesús. 

Una breve reseña

     Las primeras letanías del Sagrado Corazón de las que se tiene noticia fueron publicadas por el Padre Gaspar Druzbicki (1590-1662), jesuita polaco, en un breve opúsculo titulado Meta cordium cor Jesu et sanctissima Trinitas, y otras escritas por San Juan Eudes (1601-1680), incluidas en un librito de oraciones publicado en 1668.

     La devoción al Sagrado Corazón experimentó una considerable extensión tras las apariciones del Señor a Santa Margarita María de Alacoque (1647-1690). En ese clima devoto, y especialmente en los Monasterios de la Visitación, surgieron varias letanías dirigidas al Corazón de Jesús, algunas de las cuales aparecieron impresas en pequeños devocionarios: el llamado Livret de Molins, de 1687, preparado por la Madre de Soudeilles, superiora de la Visitación de Moulins​. Luego, el Livret de Dijon escrito en 1686 por Sor Jolý, de la Visitación, y el libro La devoción al Sagrado Corazón de Jesús​ publicado en Lyon en 1691 por el Padre Jean Croiset. Además, el Manuel de l'Adoration perpétuelle du Sacre-Coeurescrito en 1718 por Anne-Madeleine Rémusat, del monasterio de la Visitación de Marsella, y en el que entre otras oraciones incluye unas letanías basadas en las anteriores versiones; y que se extendieron a través de la Association de l'Adoration perpétuelle du Sacré-Cœur de Notre-Seigneur Jésus-Christ, por ella fundada por ella misma con el aliento del obispo de Marsella, Henri de Belsunce. Estas letanías fueron conocidas como las Letanías de Marsella.

     En 1720, con motivo de la peste que asoló a Marsella, se utilizaron las letanías del Sagrado Corazón para pedir el fin de aquella epidemia, y el obispo las «hizo recitar o cantar en la primera fiesta del Sagrado Corazón que él acababa de instituir para su diócesis, el 20 de junio de 1721, en todas las iglesias y capillas de la diócesis»


Portada de la edición española de Devozione al Sacro Cuore di Gesù,
del P. Jean Croiset



     La recitación pública de estas letanías fue permitida, por Decreto del 27 de junio de 1898, para las diócesis de Marsella y Autun, y en la Orden de la Visitación; posteriormente, por Decreto del 12 de noviembre de ese mismo año, se aprobó su uso en la diócesis de Annecy y en la Compañía de Jesús. Finalmente fueron aprobadas para su uso en toda la Iglesia mediante el Decreto de la Sagrada Congregación de Ritos el 2 de abril de 1899. Poco después el mismo papa León XIII, en su encíclica Annum Sacrum, pedía que como preparación de la Consagración al Sagrado Corazón de Jesús de todo el género humano que se realizaría el 11 de junio de 1900, los dos días anteriores y el mismo día 11, en la iglesia principal de cada ciudad y pueblo, se realicen unas preces que concluirían con las Letanías al Sagrado Corazón.

     Las letanías del Sagrado Corazón de Jesús aprobadas por el Papa toman como base las Letanías de Marsella que contienen 27 invocaciones, 17 de ellas proceden del Padre Croiset, 5 del Livret de Dijon, una del libro del Padre Froment y 4 más de las compuestas en Aurillac. Sobre esta versión, se añadieron 7 invocaciones más tomadas del libro del Padre Croiset. Resultaron así unas letanías con 33 invocaciones como recuerdo de los 33 años de la vida del Señor.

Algunas invocaciones de las Letanías del Sagrado Corazón de Jesús comentadas por Plínio Corrêa de Oliveira

     Tenemos en primer lugar, esa bellísima invocación: Corazón de Jesús, formado por el Espíritu Santo en el seno de la Virgen Madre. Creemos que para los que son devotos de Nuestra Señora, esta invocación tiene un gran significado que merece ser comentado.

Nuestra Señora del Sagrado Corazón


     Consideremos al Corazón de Jesús, que es —en su realidad material y carnal— el objeto de nuestro culto como símbolo de la voluntad de Nuestro Señor y, por lo tanto, del amor de Nuestro Señor; el Corazón de Jesús fue formado en el seno Inmaculado de Nuestra Señora con toda la materia necesaria que la madre otorga para la formación del cuerpo del hijo, y por tanto, la carne santísima, unida a la divinidad en la unión hipostática de Nuestro Señor Jesucristo, es la propia carne de María; la Sangre de Jesús es la propia sangre de María; el Corazón de Jesús es de algún modo el Corazón de María.

     Es un proceso de generación tan admirable, por el cual la madre como que se desdobla y da todo de sí misma para constituir el cuerpo del hijo; recordemos que Jesús fue formado de esa forma en el cuerpo de María, en un incendio de amor y de adoración para con ese Hijo que Ella estaba formando en sus entrañas, y entonces comprenderemos aún más cómo el Corazón de Jesús está unido al Corazón Inmaculado de María y cómo podemos tener una confianza sin reserva en la eficacia de la intercesión de Nuestra Señora junto a Nuestro Señor, tomando en consideración que Él no podría rehusar nada a aquella Madre Santísima, perfectísima, de la cual no sólo no tiene ninguna queja, sino más bien, tiene el más superlativo y total contentamiento que un Creador puede tener en relación a su criatura, y más aún, de la cual sabe que su propia carne es la carne de Nuestra Señora y que su propio Corazón es el Corazón de Nuestra Señora, por así decir.

     Otra lindísima invocación es: Corazón de Jesús, de majestad infinita.

     San Agustín dice lo siguiente: “Donde está la humildad, ahí está la majestad” (ubi himilitas, ibi maiestas – Sermón 14), es decir que ambas cosas son inseparables.

     De ahí concluimos que el Corazón de Jesús, que es un abismo de humildad, es por eso mismo un firmamento de majestad. Me gustaría ser un artista y poder representar la figura de Nuestro Señor para intentar expresar exactamente no sólo la majestad, ni sólo la humildad, sino a Nuestro Señor en una de esas representaciones que la gente ve en un solo golpe de vista, aquello que la majestad tiene de común con la humildad, o aquello que la humildad tiene de común con la majestad, y que es aquella esfera superior de virtud donde esas dos virtudes particulares como que se encuentran y se funden en una sola.

El “Beau Dieu d’Amiens”


Le Beau Die d’Amiens



     Recuerdo la imagen del “Beau Die d’Amiens”, que es tan expresivo en ese sentido. Es una imagen que no tiene el Corazón de Jesús, pero es la imagen de Nuestro Señor Jesucristo tallada en piedra en el portal de la catedral de Amiens, y que siempre me dio mucho esa impresión: un rey dignísimo, un doctor nobilísimo, pero al mismo tiempo tan sereno, tan manso, tan completamente señor de sí que se percibe que Él sería capaz de recibir la peor injuria y conservarse enteramente quieto, enteramente sereno, sin tener ninguna reacción de amor propio, desde el momento en que la virtud así lo exija.

     Tengo la impresión de que esa imagen del “Beau Dieu d’Amiens” es una de las que mejor demuestran esa unión de la suprema majestad con la suprema humildad.

     Nosotros, que nos apreciamos de ser hijos de la Contra Revolución, tomando en consideración que la Revolución caricaturiza la humildad y silencia la majestad, deberíamos pedir al Corazón de Jesús que conceda al corazón de cada uno, aquella forma elevada y nobilísima de majestad, que debe tener todo contra revolucionario, y que trae en sí misma el sentido de la realeza, el sentido del orden perfecto, del honor, de la jerarquía y de lo que es majestuoso, incluso cuando sé es el más humilde de los hombres.

     No puedo dejar de recordar aquí aquella figura extraordinaria de la beata Ana María Taigi (1769-1837) que era una sencilla cocinera en Roma, que no quería pasar como reina, pero que tenía de tal manera la figura de la majestad que era imposible pasar cerca de ella sin que alguien no se sintiese intimidado.

     O recordar a Santa Teresita del Niño Jesús, que era tan majestuosa sin ser pretensiosa, con una tal afabilidad tal que su padre la llamaba siempre de “mi pequeña reina”.


Le Beau Dieu (el bello Dios), erigido en el año 1230
y situado en el parteluz de la portada occidental de la Catedral de Amiens, Francia



     Otra invocación: Corazón de Jesús, horno ardiente de caridad. 

     Sabemos que el Corazón de Jesús es un horno ardiente de amor de Dios, porque la caridad es propiamente el amor a Dios. Y el hecho de ser Él un horno ardiente – es decir, no sólo es un horno, que ya de por sí trae consigo la idea de ardor, sino más bien, es un horno ardientísimo, lo que exprime bien la idea de que Él es la raíz de todo el amor a Dios, y que la devoción al Corazón de Jesús por medio del Corazón Inmaculado de María es específicamente esplendida para quien se lamenta de ser tibio y de estar arrastrándose lentamente en la vida espiritual. Esta invocación contagia el fuego del horno ardiente de caridad.

     De manera tal que, si queremos alcanzar para nosotros o para los demás, el verdadero amor de Dios, rezar esta invocación Corazón de Jesús, horno ardiente de caridad constantemente, es una de las devociones más indicadas y más excelentes.

El hombre vale en la medida de su capacidad de sufrir


Sagrado Corazón de Jesús. Antonio Illanes, 1944.​ Iglesia de la Concepción, Sevilla



     Me parece también muy importante para nuestra época, la invocación Corazón de Jesús, paciente y misericordioso. ¿Qué quiere decir propiamente ser paciente? Paciente es aquel que sufre; es el Corazón de Jesús sufridor y misericordioso. Porque es sufridor, es capaz de sufrir también las injurias que le hacemos.

     El término paciente tiene también un segundo sentido: el Corazón de Jesús está dispuesto a sufrir, amando el sufrimiento, y comprendiendo que el sufrimiento es la gran ley de la vida y que una existencia sin sufrimiento no vale absolutamente nada.

     Porque, en último análisis, vistas las cosas desde un cierto ángulo, la vida del hombre vale en la medida en que sufre y ama el sufrimiento que padece. Entonces ahí tenemos al Corazón de Jesús paciente.

     Una de las expresiones más típicas de la capacidad de sufrir es el espíritu de iniciativa, por donde el hombre vence la pereza, vence la molicie, vence el tedio, vence el amor de sí mismo y se lanza al trabajo, se lanza a la lucha y se lanza hasta lo más intenso y ardoroso de la lucha, si fuere necesario, renunciando a dejarla inmediatamente si el interés de la Iglesia lo conduce en el sentido opuesto.

     Aquí está la forma superior de paciencia que es ese espíritu de iniciativa y de combatividad por donde el hombre renuncia a todas sus perezas, a todos sus relajamientos y es esto lo que debemos pedir al Corazón de Jesús, paciente y misericordioso.

     Misericordioso quiere decir quien tiene pena: es un corolario del segundo sentido de la palabra paciencia. Por eso mi insistencia, no sin con la enorme dificultad de convencer a las almas de mi tan querida generación nueva de la misericordia de Dios, que perdona una vez, perdona dos veces, perdona dos mil veces y sólo no quiere que se desanime del perdón.

     Entonces, para que tengamos confianza en el perdón de Nuestro Señor, por la intercesión del Corazón Inmaculado de María, aquí está una invocación magnifica: Corazón de Jesús, paciente y misericordioso. Paciente con mis defectos, con mis pecados; misericordioso con relación a mis lagunas, por el Corazón Inmaculado de María, teniendo pena de nosotros. Es una excelente invocación hasta para recitar durante el día, para no perder la confianza en Nuestro Señor Jesucristo.

Un método para hacer una excelente acción de gracias luego de la Comunión


Corazón de Jesús, La Candelaria, España



     Hay otra invocación: 

     Corazón de Jesús, propiciación por nuestros pecados. 

     A veces sucede que nos sentimos fundamentalmente indignos, y esto hasta las almas más puras y más altas pueden sentirlo. Y comprendemos que delante de la justicia infinita de Dios, no somos absolutamente nada. Pero tenemos esta invocación, que significa una tranquilidad para nosotros. El Sagrado Corazón de Jesús es una propiciación por nuestros pecados.

     ¿Qué significa propiciación? Yo no valgo nada al igual que los sacrificios que hago. Pero hay una víctima que vale todo, porque es una víctima sin mancha, sin defecto, es una víctima unida por la unión hipostática a la propia divinidad, y esa víctima es Nuestro Señor Jesucristo, que se ofreció por mí. De tal manera que todo aquello que yo temo no conseguir, está víctima lo consigue.

      Esa víctima cargó con mis pecados y sufrió por ellos. Y por causa de eso considero mis pecados con una vergüenza, con una contrición por lo menos con una atrición pero en todo caso con una inmensa confianza, porque Alguien murió por mí, Alguien derramó por mí todas las gotas de su Sangre.

     Tengo la confianza puesta no en mí, sino en esta Sangre infinitamente preciosa, que por mí fue derramada.


El Corazón de Jesús, Lyon, Francia



     Una última invocación: Corazón de Jesús, fuente de toda consolación.

     La palabra consolación tiene también dos sentidos: 1) ella corresponde al fortalecimiento de la confianza; 2) en otro sentido, ella significa alegría, suavidad y unción del divino Espíritu Santo en el alma. En ambos sentidos el Sagrado Corazón de Jesús es fuente de toda consolación. Nuestra fuerza viene de Él. Y cuando nos sentimos débiles, tibios, desorientados, sobre todo cuando tenemos delante nuestro algún gran acto de generosidad que estamos llamados a cumplir, pero que no tenemos el coraje de concretarlo, no debemos actuar “olímpicamente”: no debemos imaginar que sólo lo conseguiremos por nuestros propios medios. ¡No! El Corazón de Jesús es la fuente de toda la fuerza; por medio del Corazón Inmaculado de María, que es el canal único y necesario para llegar a Él, debemos dirigirnos al Corazón de Jesús, y pedirle fuerzas. No seré frustrado en mi pedido y, en determinado momento, tendré la fuerza necesaria para hacer inclusive las cosas más arduas y difíciles con relación a la vida espiritual.

     Ahí están algunas consideraciones que nos pueden servir para el momento de la Sagrada Comunión.

     Cómo sería excelente, en el momento de ir a comulgar, por ejemplo, tener a la mano las letanías del Sagrado Corazón de Jesús, y escoger cada día —incluso al azar— una de las invocaciones, y comulgar tomando en consideración que se está recibiendo en el alma la presencia real, física, verdadera y vida de aquel Corazón del cual se está meditando y que es, fuente de toda fortaleza.

     Y entonces, en la comunión, meditar así, por ejemplo:

     "Señor, Tú eres la fuente de toda fortaleza, y yo quisiera tener mil veces más fuerza de la que tengo para servirte mejor. Sé que esta fuente de fortaleza está presente dentro de mí; sé que esta fuente de fortaleza eres Tú. Dame fuerzas contra tus enemigos externos y contra las tendencias malas que hay en mí y que son tus enemigas también. Ten compasión de mí, te lo pido por medio del Corazón Inmaculado de María".

     Pero esto es apenas una sugerencia y que tiene apenas el valor de una simple sugerencia— a fin de que cuando estemos en medio de la aridez, sin tener, por así decir, qué decirle a Nuestro Señor en la comunión, en esos instantes sería de mucho provecho coger, incluso al azar, cualquiera de las invocaciones de esta letanía y rezarla y meditar en ella. Ciertamente la comunión será de ese modo, fuente de verdaderas gracias

Plínio Corrêa de Oliveira


LETANÍAS 
DEL SAGRADO CORAZÓN DE JESÚS (EN LATÍN)

Kyrie, eléison. 
Kyrie, eléison. 

Christe, eléison. 
Christe, eléison. 

Kyrie, eléison. 
Kyrie, eléison. 
 
Christe, audi nos. 
Christe, audi nos. 
 
Christe, exáudi nos. 
Christe, exáudi nos. 
 
Pater de caelis, Deus, miserére nobis. 

Fili, Redémptor mundi, Deus, miserére nobis. 

Spiritus Sancte Deus,miserére nobis. 

Sancta Trinitas, unus Deus, miserére nobis. 

— Cor Jesu, Filii Patris aeterni, miserére nobis. 
  
— Cor Jesu, in sinu Vírginis Matris a Spíritu Sancto formátum, miserére nobis 
  
— Cor Jesu, Verbo Dei substantiáliter unítum, miserére nobis. 

— Cor Jesu, majestatátis infinitae, miserére nobis.  
 
— Cor Jesu, Templum Dei sanctum, miserére nobis.  
 
— Cor Jesu, Tabernáculum Altíssimi, miserére nobis.
   
— Cor Jesu, domus Dei et porta coeli, miserére nobis.   

— Cor Jesu, fornax ardens caritátis, miserére nobis.   

— Cor Jesu, justítiae et amóris receptáculum, miserére nobis.   

— Cor Jesu, bonitáte et amóre plenum, miserére nobis. 

— Cor Jesu, virtutum ómnium abyssus, miserere nobis. 

— Cor Jesu, omni laude digníssimun, miserére nobis.   

— Cor Jesu, rex et centrum ómnium córdium, miserére nobis.   

— Cor Jesu, in quo sunt omnes thresáuri sapiéntiae et scióntiae, miserére nobis.   

— Cor Jesu, in quo hábitat omnis plenitúdo divinitatis, miserére nobis. 

— Cor Jesu, in quo Pater sibi bene complácuit, miserére nobis.  

— Cor Jesu, de cujus plenitúdine omnes nos accépimus, miserére nobis.   

— Cor Jesu, desidérium cóllium aeternórum, miserére nobis.   

— Cor Jesu, pátiens el multae misericórdiae, miserére nobis.  
 
— Cor Jesu, dives in omnes qui ínvocant Te, miserére nobis. 
  
— Cor Jesu, fons vitae et sanctitátis, miserére nobis.   

— Cor Jesu, propitiátio pro peccátis nostris, miserére nobis.  
 
— Cor Jesu, saturátum oppróbriis, miserére nobis.   

— Cor Jesu, attrítum propter scélera nostra, miserére nobis.   

— Cor Jesu, usque ad mortem obédiens factum, miserére nobis. 

— Cor Jesu, láncea perforátum, miserére nobis.   

— Cor Jesu, fons totíus consolatiónis, miserére nobis.   

— Cor Jesu, vita et resurréctio nostra, miserére nobis. 
  
— Cor Jesu, pax et reconciliátio nostra, miserére nobis. 

— Cor Jesu, víctima peccatórum, miserére nobis.   

— Cor Jesu, salus in Te sperántium, miserére nobis.   

— Cor Jesu, spes in Te moriéntium, miserére nobis.  
 
— Cor Jesu, delíciae sanctórum ómnium, miserére nobis   

Agnus Dei, qui tollis peccáta mundi, Parce nobis Dómine. 

Agnus Dei, qui tollis peccáta mundi, Exáudi nos Dómine. 

Agnus Dei, qui tollis peccáta mundi, Miserére nobis. 

V. Jesu, mitis et húmilis corde. 
R. Fac cor nostrum secúndum cor tuum. 

Oremus. 
Omnípotens sempitérne Deus, réspice in Cor dilectíssimi Filii tui, et in laudes et satisfactiónes, quas in nómine peccatórum tibi persólvit, iísque misericórdiam tuam peténtibus tu véniam concéde placátus, in nómine ejúsdem Fílii tui Jesu Christi: Qui tecum vivit et regnat in sáecula saeculórum. 

R. Amen

LETANÍAS 
DEL SAGRADO CORAZÓN DE JESÚS

Señor, ten piedad de nosotros,
Señor ten piedad de nosotros.

Cristo, ten piedad de nosotros,
Cristo ten piedad de nosotros.

Señor, ten piedad de nosotros.
Señor ten piedad de nosotros.

Cristo, óyenos,
Cristo, óyenos,

Cristo, escúchanos.
Cristo, escúchanos.

Dios Padre Celestial, ten piedad de nosotros.

Dios Hijo, Redentor del mundo, ten piedad de nosotros.

Dios Espíritu Santo, ten piedad de nosotros.

Santísima Trinidad, que eres un solo Dios, ten piedad de nosotros.

— Corazón de Jesús, Hijo del Eterno Padre, ten piedad de nosotros.

— Corazón de Jesús, formado en el seno de la Virgen Madre por el Espíritu Santo, ten piedad de nosotros.

— Corazón de Jesús, unido sustancialmente al Verbo de Dios, ten piedad de nosotros.

— Corazón de Jesús, de infinita majestad, ten piedad de nosotros.

— Corazón de Jesús, templo santo de Dios, ten piedad de nosotros.

— Corazón de Jesús, tabernáculo del Altísimo, ten piedad de nosotros.

— Corazón de Jesús, casa de Dios y puerta del cielo, ten piedad de nosotros.

— Corazón de Jesús, horno ardiente de caridad, ten piedad de nosotros.

— Corazón de Jesús, santuario de la justicia y del amor, ten piedad de nosotros.

— Corazón de Jesús, lleno de bondad y de amor, ten piedad de nosotros.

— Corazón de Jesús, abismo de todas las virtudes, ten piedad de nosotros.

— Corazón de Jesús, digno de toda alabanza, ten piedad de nosotros.

— Corazón de Jesús, Rey y centro de todos los cora­zones,­ ten piedad de nosotros.

— Corazón de Jesús, en quien se hallan todos los tesoros de la sabiduría y de la ciencia, ten piedad de nosotros.

— Corazón de Jesús, en quien reside toda la plenitud de la divinidad, ten piedad de nosotros.

— Corazón de Jesús, en quien el Padre se complace, ten piedad de nosotros.

— Corazón de Jesús, de cuya plenitud todos hemos recibido,­ ten piedad de nosotros.

— Corazón de Jesús, deseado de los eternos collados, ten piedad de nosotros.

— Corazón de Jesús, paciente y lleno de misericordia, ten piedad de nosotros.

— Corazón de Jesús, gene­roso­ para todos los que te invocan, ten piedad de nosotros.

— Corazón de Jesús, fuente de vida y santidad, ten piedad de nosotros.

— Corazón de Jesús, propiciación por nuestros pecados, ten piedad de nosotros.

— Corazón de Jesús, colmado de oprobios, ten piedad de nosotros.

— Corazón de Jesús, triturado por nuestros pecados, ten piedad de nosotros.

— Corazón de Jesús, hecho obediente hasta la muerte, ten piedad de nosotros.

— Corazón de Jesús, traspasado por una lanza, ten piedad de nosotros.

— Corazón de Jesús, fuente de todo consuelo, ten piedad de nosotros.

— Corazón de Jesús, vida y resurrección nuestra, ten piedad de nosotros.

— Corazón de Jesús, paz y reconciliación nuestra, ten piedad de nosotros.

— Corazón de Jesús, víctima por los pecadores, ten piedad de nosotros.

— Corazón de Jesús, salvación de los que en ti esperan, ten piedad de nosotros.

— Corazón de Jesús, esperanza de los que en tí mueren, ten piedad de nosotros.

— Corazón de Jesús, delicia de todos los santos, ten piedad de nosotros.

Cordero de Dios, que quitas el pecado del mundo, perdónanos Señor.

Cordero de Dios, que quitas el pecado del mundo, escúchanos Señor.

Cordero de Dios, que quitas el pecado del mundo, ten piedad de nosotros.

Jesús, manso y humilde de Corazón, haz nuestro corazón semejante al tuyo.

Oración

Oh Dios todopoderoso y eterno, mira el Corazón de tu amantísimo Hijo, las alabanzas y satisfacciones que en nombre de los pecadores te ofrece, y concede el perdón a éstos que piden misericordia en el nombre de tu mismo Hijo, Jesucristo, el cual vive y reina contigo por los siglos de los siglos. Amén-

viernes, 7 de mayo de 2021

SEMANA DECISIVA. Fundador de los Franciscanos de María: «¿Nadie va a hacer nada para impedir este sacrilegio?»

 




      El Padre Santiago Martín, ha tratado la cuestión alemana en su último vídeo sobre la actualidad de la Iglesia. El sacerdote se ha mostrado contundente con la deriva progresista alemana y ha alertado sin ambages del escándalo y el sacrilegio que supondría la intercomunión anunciada por el presidente de los prelados alemanes.


VIDEO

Alemania, cada día peor 

P. Santiago Martín



UNA SEMANA DECISIVA



miércoles, 5 de mayo de 2021

"Cardenales contra cardenales, obispos contra obispos". 10 de mayo: el cisma comienza con las uniones de homosexuales

 



Plaza de San Pedro


     En la actualidad asistimos al cumplimiento incuestionable de dos profecías marianas:

     — "Los desórdenes y la pasión por los placeres carnales se extenderán por toda la tierra".

     y...

     — "La obra del demonio se infiltrará incluso en la Iglesia de tal manera que se verá cardenales oponiéndose a cardenales, obispos contra obispos".

     Ambas, corresponden a dos Apariciones de la Santísima Virgen, debidamente estudiadas y reconocidas por el Magisterio de la Iglesia. La primera, fue comunicada por Nuestra Señora en La Salette, Francia, a dos pastorcitos, Mélanie Calvat y Maximin Giraud, el 19 de septiembre de 1846, y la segunda, en Akita, Japón, el 3 de octubre de 1973 a Sor Agnes Sasagawa, religiosa de la Orden de las Custodias de la Eucaristía.


Nuestra Señora de Akita y de La Salette

     Sin embargo, para la gran mayoría, la terrible realidad que encierran estos Mensajes proféticos de la Madre de Dios, ha sido motivo de incredulidad o de indiferencia, inclusive con otras manifestaciones marianas: Nuestra Señora del Buen Suceso, Lourdes y Fátima. ¡Cuántos males causados por la infiltración progresista en la Iglesia no se habrían evitado si el mundo hubiese escuchado las maternales advertencias de Nuestra Señora! Como infeliz consecuencia, el catolicismo está recolectando hoy los frutos podridos de esa infiltración, que no es reciente. 

     Hace 500 años, Martín Lutero, el hereje alemán, rompió con la Iglesia, y tras salir de ella, comenzó a atacarla desde afuera. Pero durante casi todo el siglo XX hasta nuestros días, la Esposa Mística de Cristo, ha sido atacada desde adentro, por la mayor herejía de todos los tiempos, el progresismo, que a decir del gran Papa san Pío X, es el veneno que se inyectó en las propias venas de la Iglesia, y que quiere destruirla desde su interior hacia afuera.


¿La reivindicación de Martín Lutero?
Estatua del hereje en El Vaticano por ocasión
de la semana de oración por la unidad de los cristianos, en enero del 2017

     Durante un siglo, el progresismo ha puesto en marcha una reforma completa de la Iglesia. Caracterizado por su mentalidad comunista, quiere acabar con la estructura monárquica de la Iglesia formada por Nuestro Señor Jesucristo, y en la cual el Sumo Pontífice es el Rey, en la que él manda y la toda la Iglesia obedece. El progresismo quiere acabar con ese espíritu monárquico y reemplazarlo por una mentalidad republicana, esto es, una Iglesia donde es el pueblo quien manda y a quien el Papa debe obedecer. El pueblo manda, muchas veces representado por cardenales y obispos progresistas en franca desobediencia al Papa. El Vicario de Cristo, otrora maestro supremo de la Iglesia, ya no lo es tal. El nuevo maestro supremo es el pueblo y es éste quien debe gobernar la Iglesia. Esto significa la revirada de la Iglesia de cabo a rabo. La implantación del comunismo dentro de Ella. Pero esto no lo es todo.

     Los enemigos de la Iglesia quieren ir más allá. Quieren introducir en la misma una revolución más radical que el propio comunismo, basada en el lema sorboniano* del "Prohibido prohibir", esto es, un estado de cosas en el que todas las prohibiciones estén prohibidas, y todas las leyes de la moral antigua queden eliminadas. Todo el mundo puede y debe hacer lo que bien entienda. Así, el amor libre, la promiscuidad sexual absoluta, el homosexualismo, etc., sean parte del reino de los placeres. Todo mundo tiene el derecho de hacer lo que quiera. El pecado no existe más. Es la anarquía completa.


Libro del Sr. Gonzálo Larraín (+)
que detalla los pormenores de la lucha
de Plinio Corrêa de Oliveira contra el progresismo
dentro de la Iglesia. SOLICÍTELO AQUÍ
(en sección Comentarios)
  

     Las voces no mintieron. Si ellas hubiesen sido escuchadas... Esta breve descripción de la revolución que se lleva a cabo dentro de la Iglesia, pertenece a Plinio Corrêa de Oliveira, quién lo denunció ya hace casi 80 años en su libro En Defensa de la Acción Católica (1943). Considerando esta denuncia profética, así como las dos profecías de la Santísima Virgen mencionadas inicialmente, ¿habría razón para aún mantenerse incrédulo? ¿O para continuar sosteniendo que las cosas aún no han llegado a ese punto, esto es, la negación del poder supremo del Papa y la negación y entronización en toda la tierra?

     El siguiente reportaje extraído del site brujulacotidiana.com quizás lo haga pensar diferente.


Alemania, 10 de mayo: el cisma comienza con las uniones de homosexuales

2.500 párrocos y diáconos alemanes ya se han unido actualmente a la bendición de toda pareja, incluidas las homosexuales.

     Es el reto que la Iglesia alemana lanza a Roma tras el "no" a la bendición de las uniones homosexuales por parte de la Congregación para la Doctrina de la Fe.

     La rebelión, ahora claramente cismática, organizó para el próximo 10 de mayo una jornada de bendición para todos los enamorados, incluyendo claramente a las parejas homosexuales, principal objeto de la disputa. La organización incluye la creación de un sitio web con el sugestivo título #liebegewinnt —el amor gana—, a través del cual es posible inscribirse como individuos y como parroquias. Incluye también el mapa de Google, con banderas para identificar los lugares donde se pueden encontrar las celebraciones de bendición.


El sitio web en el cual se puede solicitar la bendición,
incluso para divorciados, no católicos y personas del mismo sexo

     Después de las declaraciones críticas al Responsum —respuesta— de la Congregación por parte de los cardenales germánicos Marx, Bätzing  —actualmente presidente de los obispos alemanes —, Bode y Geerlings, la rebelión pasó a los hechos de manera frontal: "Ante la negativa de la Congregación para la Doctrina de la Fe de bendecir a las parejas homosexuales, nosotros alzamos la voz y decimos: acompañaremos también en el futuro a las parejas que tengan una relación estable y bendeciremos su relación. No les negaremos una ceremonia de bendición".

     Reafirmar tal bendición surge por tanto como un rechazo explícito a la posición de Roma que sostiene que el problema de tales bendiciones no radica en las personas individuales, sino en las "relaciones, o [...] incluso las parejas estables, que implican una práctica sexual fuera del matrimonio (es decir, fuera de la unión indisoluble de un hombre y una mujer abiertos en sí mismos a la transmisión de la vida), como es el caso de las uniones entre personas del mismo sexo".


Cardenal Marx, a la izquierda.
La jerarquía alemana en franca rebelión contra el Papado

     Para los organizadores, la iniciativa del 10 de mayo es una invitación, dice textual, "a utilizar numerosos carteles creativos que muestren cuantas personas en la iglesia perciben como un enriquecimiento y una bendición la diversidad de proyectos de vida y las historias de amor de las personas", organizando "un servicio de bendiciones en muchos lugares, preferiblemente de forma simultánea, a las 19:00. Las parejas que participarán en esta ceremonia deben recibir la bendición que Dios quiere regalarles, sin esconderse", añadieron.

     Quienes se han sumado a la iniciativa, se han puesto, dicen ellos, a disposición para producir "fragantes bendiciones". En Schweinfurt, por ejemplo, lanzaron un hashtag ofreciendo una "bendición para llevar", dicen: "para tí y tu pareja, sin importar a quién ames, cuánto tiempo llevan juntos, si las cosas van bien en este momento o si estás pasando por una fase difícil".


El uso de símbolos sagrados por el movimiento homosexual
es cada vez más frecuente

     En Neunkirchen/Saar, los organizadores ponen a disposición dos iglesias, con el mensaje en internet: "No queremos juzgar si la Iglesia puede o no puede [bendecir las uniones homosexuales]; como teólogos/teólogas sabemos que Dios puede".

      Mientras tanto, el obispo de Essen, Mons. Franz-Josef Overbeck ya ha hecho saber que él y otros obispos no tienen la intención de castigar a los sacerdotes que, para la ocasión, impartirán la bendición a las distintas parejas presentes. Porque para ellos el diálogo con Roma se hace así: "¡O Roma escribe lo que nosotros queremos, o nos vamos por nuestro propio camino!". Posición que, desde el punto de vista canónico, se llama cisma.


La rebelión contra Roma no es sólo en Alemania. Amenaza con incendiar la Iglesia en todo el mundo. La bandera del movimiento homosexual en la iglesia de Breitenfeld, Austria


     Todo este siniestro panorama encierra una advertencia al Vaticano jamás vista en la historia de la Iglesia: "Roma está avisada: En la iglesia alemana, en asuntos sobre la homosexualidad, el sacerdocio femenino y la anticoncepción, decidimos nosotros". Será la consumación de un cisma incomparablemente mayor del provocado hace 500 años por Martín Lutero, a propósito, también alemán. El inicio del triunfo de las puertas del infierno sobre la Iglesia. Pero éstas no prevalecerán sobre Ella, pues así lo prometió Nuestro Señor, y también Nuestra Señora, con el triunfo de su Inmaculado Corazón. Sin embargo, las fuerzas infernales querrán desfigurarla lo mayormente posible.


El párroco de la Iglesia Nuestra Señora de La Merced,
preside un "matrimonio" de dos homosexuales
en Ushuaia, Argentina



P:D.: Los resaltados con negritas son nuestros

*En mayo de 1968 estalló en París la revuelta estudiantil de índole anarquista originada principalmente en la famosa Universidad de La Sorbonne, fundada durante la Edad Media.


Fuentes:

— brujulacotidiana.com

— pliniocorreadeoliveira.info

domingo, 2 de mayo de 2021

¿La Iglesia en ALEMANIA rumbo a un CISMA más grande que el de LUTERO?





     En últimas declaraciones, Mons. Bätzing, director de la conferencia episcopal alemana, dice que da la comunión a todo protestante que se la pide. Aparte de ello, el movimiento de católicas feministas "María 2.0" clava sus seis tesis en las puertas de las iglesias como una vez lo hizo Lutero, ellas buscan una iglesia más inclusiva y sin celibato. ¿Estará la iglesia Alemana al borde del cisma?




VIDEO 
DEL CENTRO CULTURAL CRUZADA

La Iglesia 
en ALEMANIA rumbo a un CISMA más grande que el 
de LUTERO?





viernes, 30 de abril de 2021

ROSARIO MEDITADO DIRIGIDO A NUESTRA SEÑORA DEL BUEN SUCESO

 


ROSARIO MEDITADO DIRIGIDO A NUESTRA SEÑORA DEL BUEN SUCESO




Misterios Gozosos

1er. Misterio: La Anunciación del Arcángel Gabriel y la encarnación del Verbo en el seno inmaculado de María

— Con su alma y su discernimiento de lo sobrenatural no obnubilados por el pecado original, María Santísima, aún  doncella, había delineado en su interior un esbozo del rostro divino, del espíritu, y de la mentalidad del Mesías cuya venida Ella anhelaba y del que quería ser su esclava. En ese instante, el Arcángel Gabriel se le presentó y le anunció que justamente Ella sería la Madre de Nuestro Señor Jesucristo, el Buen Suceso por excelencia.

Por los méritos de las alegrías que tuviste en la Anunciación, te pedimos, ¡oh! Madre del Buen Suceso, que nos concedas la correspondencia a la gracia sobrenatural y el rechazo al pecado.


2do. Misterio: La Visitación de María Santísima a su prima Santa Isabel

— ¡Oh! Señora del Buen Suceso, háblanos por la gracia en lo interior de nuestras almas, y haz que ellas se estremezcan de júbilo y de devoción al escuchar tu llamado, así como San Juan Bautista al escuchar tu voz.


3er. Misterio: El Nacimiento de Nuestro Señor Jesucristo

— María Santísima, tú que trajiste el Buen Suceso al mundo, concédenos la admiración, la serenidad y la fortaleza que emanan del santo misterio de la Navidad.


4to. Misterio: La Presentación del Niño Jesús en el Templo y la Purificación de María Santísima

— Que los méritos de tus siete dolores, formen almas sin timidez, llenas de fuego, que --unidas al Niño Jesús, a tí, ¡oh! Virgen del Buen Suceso, a San José y a la Santa Iglesia-- sean piedras de escándalo para la ruina o salvación de muchos.


5to. Misterio: La pérdida y el hallazgo del Niño Jesús en el Templo

— En las pruebas de esta vida mortal, nuestras almas son asaltadas por múltiples perplejidades. Para superarlas, siempre esperamos de Ti la fidelidad, la confianza y la fuerza, ¡oh! Madre del Buen Suceso.


Misterios Dolorosos

1º Misterio: La oración y agonía de Nuestro Señor Jesucristo en el Huerto de los Olivos

— Pidamos a María Santísima del Buen Suceso que nos conceda un alma capaz de amar el sufrimiento y, a ejemplo de la Venerable Madre Mariana de Jesús Torres, su vidente, alcanzar la gracia insigne de sufrir por Ella y por la santa Iglesia, en unión con la agonía de valor infinito de Nuestro Señor Jesucristo.


2º Misterio: La Flagelación de Nuestro Señor Jesucristo

— Cuando los sufrimientos se abatan sobre nosotros como azotes, supliquemos a Nuestra Señora del Buen Suceso que nos comunique la fuerza invencible, la serenidad inquebrantable y una gota, siquiera, de la infinita dignidad de Nuestro Señor Jesucristo.


3º Misterio: La coronación de espinas de Nuestro Señor Jesucristo

— Cuando se burlen de nosotros, nos desprecien y nos eviten, especialmente por pertenecer al número de los católicos fieles a las enseñanzas perennes de la Iglesia, rogamos a Nuestra Señora del Buen Suceso que nos conceda la convicción de la entera sin razón de todas esas persecuciones y la gallardía de una fe inquebrantable en la santa y providencial misión de difundir su advocación y el anuncio de su Reino.


4º Misterio: La vía dolorosa de Nuestro Señor cargando penosamente la Cruz hasta lo alto del Calvario.

— Ni un paso atrás ni al costado; tal fue la determinación sobrenatural inquebrantable del Cordero sin mancha de proseguir en el camino de la cruz, aun cuando postrado por tercera vez bajo su peso. Te pedimos, ¡oh, Madre del Buen Suceso!, que nuestras almas sean semejantes a la de tu Divino Hijo y a la tuya.


5º Misterio: La crucifixión y muerte de Nuestro Señor Jesucristo

 — La víctima expiatoria ha llevado su misión redentora hasta las últimas consecuencias: lo ha hecho todo; lo ha aceptado todo; lo ha cumplido todo hasta el final. Al pie de la cruz, estaba María Santísima, que asintió a todo eso por nuestra salvación. Concédenos, ¡oh, Santa María del Buen Suceso, la gracia de llevar hasta las últimas consecuencias nuestras vocaciones personales, aceptando todos los sufrimientos que fueren necesarios, tanto en el presente como en el momento futuro de tu intervención en los acontecimientos, que has anunciado a la Madre Mariana de Jesús Torres. Concédenos que sea nuestro ideal ir al encuentro de esos sufrimientos y amarlos hasta el fin. Siendo débiles, incapaces y llenos de defectos, ¿cómo podríamos hacer eso si no es con auxilio sobrenatural? Que ese auxilio nos venga de la Sangre inocente del Cordero Divino y de tus lágrimas purísimas e inefablemente preciosas, ¡oh, María!


Misterios Gloriosos

1er Misterio:  La resurrección de Nuestro Señor Jesucristo 

— Resurge el Redentor. El bien triunfa del mal. Todo el universo se alegra.

¡Oh! Madre del Buen Suceso, que dijiste que los que breguen por la restauración de la Civilización Cristiana "necesitarán de mucha fe y gran confianza en Dios", haz que mi alma crea con la certeza que tuviste en la resurrección de tu Hijo, y que se estremezca de júbilo y devoción en la espera del triunfo de tu Inmaculado Corazón, que será el Reino de Cristo en la Tierra.


2do. Misterio:  La ascensión de Nuestro Señor Jesucristo a los Cielos

— Sube al Cielo el Justo, cercado de una gloria infinita. ¡Oh! Madre mía del Buen Suceso, que yo desee que así se eleven la Santa Iglesia y la Cristiandad, en una victoria radiante sobre todas las cosas.


3er Misterio:  La venida del Espíritu Santo sobre María Santísima y los apóstoles, en el cenáculo

— Los apóstoles --tibios, de vistas cortas, timoratos-- se transforman en un instante. Habiendo rezado en el cenáculo, con tu mediación, el Espíritu Santo descendió sobre todos como lenguas de fuego, y los transformó en el acto. Señora mía del Buen Suceso, una palabra tuya puede hacer lo mismo conmigo, tan débil, tan tibio y tan pecador. Dí una sola palabra y mi alma será transformada.


4to. Misterio:  La asunción  de María Santísima a los Cielos, en cuerpo y alma

— Tu pureza, tu fe y tu fortaleza encontraron, por fin, el premio merecido. Madre mía del Buen Suceso, hazme puro y lleno de fe, para luchar en unión contigo en la Tierra y, así, llegar a contemplarte eternamente en el Cielo.


5to. Misterio:  La coronación de la Santísima Virgen como Reina del Cielo y de la Tierra

— Desde lo alto de la gloria de donde reinas, sé para mí Madre de Misericordia, apoyándome en todas mis defecciones, levantándome de todas mis caídas, perdonándome todas mis faltas y amándome en todos los instantes, de manera que en todo te ame, ¡oh! Reina Santa del Buen Suceso, Tú, que debes ser la admiración de toda mi vida.



Las reflexiones de este Rosario Meditado han sido adaptadas por Apostolado Seglar Nuestra Señora del Buen Suceso a esa misma advocación, a partir de las compuestas el siglo pasado por el intelectual católico e infatigable apóstol brasileño Plinio Corrêa de Oliveira.

miércoles, 21 de abril de 2021

Doña Lucilia, la piadosa madre del Dr. Plínio, que le enseñó a amar a Nuestro Señor Jesucristo y a la Santa Iglesia Católica

 



Doña Lucilia y su hijo, Plínio Corrêa de Oliveira


     Todo el mundo sabe que, detrás de cada gran hombre, siempre hay una gran mujer. La historia está llena de ejemplos…

     Doña Lucilia Ribeiro dos Santos, la madre de nuestro inspirador, Plinio Corrêa de Oliveira, nació un 22 de abril, de 1876, y falleció un 21 de abril, de 1968. En la celebración de sus dos aniversarios, de nacimiento y fallecimiento, hemos querido dedicar a ella, un pequeño homenaje publicando unos trechos de dos entrevistas concedidas a la revista católica peruana Tesoros de la Fe, por dos personajes que la conocieron.

     El primero, uno de los hombres que más contribuyó al brillo y encanto de la arquitectura brasileña de nuestro tiempo, el Dr. Adolpho Lindenberg, sobrino de Doña Lucilia, y por tanto primo del Dr. Plinio, es fundador de la Constructora que lleva su nombre y que marcó época en el Brasil, logrando imponer un estilo propio —al mismo tiempo tradicional, de alta categoría y de notorio carácter— y preside hoy el Instituto Plinio Corrêa de Oliveira, que rememora y prolonga la obra del insigne varón católico.

     Esta breve reseña quizá en algo pueda a ayudar a edificar a las madres de hoy en la ardua tarea que tienen en nuestro mundo decadente.

"Si quisiésemos destacar la nota característica de su personalidad, yo diría que tía Lucilia encarnaba el ideal perfecto de la madre católica, en toda la extensión del término".

     Hablando de su recordada tía, esto dice el Dr. Adolpho:

     "Para una mejor comprensión de la personalidad de Plínio, nada más adecuado que comenzar por conocer de cerca la figura muy especial, que me es muy próxima y muy querida, que fue su madre, tía Lucilia, hermana de mi madre.

     "Si quisiésemos destacar la nota característica de su personalidad, yo diría que tía Lucilia encarnaba el ideal perfecto de la madre católica, en toda la extensión del término. No sólo de madre, sino también de esposa, hija y tía. Siendo ella la mayor de las hermanas, cuidó de la abuela durante el largo período de su enfermedad, como era la costumbre de aquellos tiempos. 'Lucilia se anuló, se alejó de todo para cuidar a su madre, día y noche, como si fuese una enfermera': este era el comentario más frecuente sobre ella, hecho por la parentela, que conservé en la memoria. Con el correr del tiempo, pude valorar cuán penosa debe haber sido esa misión, pues la abuela fue una persona con innumerables cualidades, pero la paciencia ciertamente no era la mayor de ellas.

     "La razón de su 'anulación', sin embargo, conforme pude observar a lo largo de los años, se debe al hecho de que ella, siendo católica a ultranza, monarquista y tradicionalista, no pactó de modo alguno con el relajamiento de las costumbres, con las modas extravagantes ni con la glorificación del progreso; en fin, con aquello que pasó a denominarse 'mundo moderno'. En esta postura, ella fue la fuente de la aversión de Plinio a todo cuanto era modernizante, poco ceremonioso e igualitario".


El Dr. Joao Paulo y Doña Lucilia, padres del Dr. Plínio



"Doña Lucilia fue la fuente de la aversión de Plínio por todo cuanto era modernizante, poco ceremonioso e igualitario".

     "Quien no conoció a tía Lucilia, tendrá dificultad para entender al hijo. Fueron muy próximos la vida entera, con temperamentos y gustos en perfecta sintonía. Él hacía de todo para agradarla, y ella, a su vez, tenía la atención totalmente puesta en su hijo. Me acuerdo de que todos los días Plínio, ya hombre hecho, después de la cena reservaba veinte minutos para conversar con ella, hábito ese que mantuvo hasta cuando estaba ocupadísimo con trabajos urgentes.

     "Después que él sufrió un revés en su labor apostólica, ella lo consoló con una frase que sintetizaba perfectamente su modo de sentir las cosas: 'Hijo mío, lo importante en la vida es estar juntos, mirarse y quererse bien'. Y eso ellos lo practicaban. El resto, sea lo que sea —ambiciones, éxitos, fracasos–– para ella contaba mucho menos. Plínio siempre recordó esta frase hasta el fin de su vida, edificado y nostálgico.

     "Me acuerdo muy bien de tía Lucilia, viniendo a visitarme cuando yo estaba enfermo, acometido por las clásicas dolencias de la infancia. Ella me leía Los tres mosqueteros y tantos otros libros que exaltaban el heroísmo, la fidelidad y la unión más absoluta entre los amigos. Inútil decir que la lectura era salpicada por consejos, advertencias sobre los peligros que encontraría a lo largo de mi vida, además de mil agrados. ¿Habrá ella tenido conciencia de que, haciéndolo así, me estaba preparando para convertirme en un fiel seguidor de su hijo?"

Una dama ceremoniosa y acogedora: "Tengo la certeza de que nunca vi —y creo que pocas personas vieron— una mirada tan dulce, expresiva, acogedora y profunda como la de tía Lucilia".




     "Tía Lucilia nunca tiñó ni usó corto el cabello, no se pintaba, usaba vestidos discretísimos. En otras palabras, se tenía la impresión de que era una señora de una generación anterior, ceremoniosa y acogedora. Su mayor atributo era la mirada. Tengo certeza de que nunca vi —y creo que pocas personas vieron— una mirada tan dulce, expresiva, acogedora y profunda. ¿Triste? ––se podría preguntar. A veces, sí; melancólica, no. Voy a intentar recordar, en pocas palabras, un trazo muy huidizo de esa mirada, sobre la cual nunca vi a nadie referirse: al hablar con sus sobrinos o con los jóvenes que frecuentaban la casa, se veía en su mirada como que un desafío, un reto, un convite para que enfrentasen las vicisitudes de la vida —la cruz, que todos tenemos que cargar— con gallardía, ánimo y alegría; pues no pensemos que ella, por razones de su aislamiento, enfermedades y cierta carencia de recursos materiales, se sintiera menos feliz que ellos.

     "Para ella, la resignación, la connaturalidad con el sufrimiento, la noción de que los valores fundamentales de la vida son de orden moral, hacían parte de su modo de vivir y de observar las cosas. Según ella, existe entre el bien y el mal una oposición radical, adversa a concesiones o a medios términos. Dios existe, Nuestro Señor fundó la Iglesia, que es infalible y nos debe guiar. Sus devociones principales fueron hacia el Sagrado Corazón de Jesús y hacia la Santísima Virgen. El resto le era totalmente secundario, y sólo valía en la medida en que fuese virtuoso, bello y consonante con la doctrina católica. El pecado, la fealdad, la suciedad, la anormalidad se equivalen, y deben ser rechazados con toda la fuerza del alma.

     "No tengo dudas de que las devociones de tía Lucilia y su visión del mundo —sencillas por un lado, plenas de certeza por otro— fueron transmitidas, por la leche materna, a su hijo muy querido".


Dr. Adolpho Lindenberg



Doña Lucilia reflejo de mucha bondad, de amenidad y de ceremonia en el trato.

     La otra entrevista fue hecha al Dr. Luiz Nazareno de Assumpção Filho.

     Nacido en la ciudad de São Paulo en 1931, ingresó al "grupo de Plinio" desde muy joven, en 1950; se destacó como uno de los primeros y más ardorosos propagandistas y colaboradores de la revista Catolicismo, fundada en 1951; abogado graduado en la Universidad de São Paulo, fue en 1960 uno de los signatarios del acta de fundación de la Sociedad Brasileña de Defensa de la Tradición, Familia y Propiedad, ejerciendo en las décadas siguientes diversos cargos de dirección en la entidad. Falleció el 16 de enero del 2009

      Tesoros de la Fe — ¿Qué impresión más especialmente guarda Ud. de Doña Lucilia?

     Dr. Luiz — La de una señora muy y muy afectiva, como jamás he visto. La "fiesta" que le hacía al hijo, cuando él entraba en casa, despertaba en mí la impresión de una relación entre madre e hijo por encima de los padrones que conocía. Me pasó cierta vez, en los ultimísimos años de Doña Lucilia, oír desde una sala contigua la lectura que el Dr. Plinio le hacía de una revista francesa, Plaisir de France, que yo compraba y se la prestaba a él para entretener a su madre los domingos en la noche. Explico por qué yo oía de lejos: Doña Lucilia estaba con la audición debilitada, y su hijo hablaba alto para que ella oyera. El diálogo del hijo adulto con su madre nonagenaria era conmovedor.


Doña Lucilia en sus últimos años de vida. Falleció a los 92 años



     Doña Lucilia encarnaba a la dama muy ponderada y celosa de su casa. Sus juicios reflejaban el aprecio por las conductas personales que juzgaba serias y adecuadas. Así es que, cierto día, le dijo al Dr. Plinio: "Hijo mío, qué buen uso hace Luizinho de su herencia, comprando revistas como ésta".

     Guardo de ella una impresión de mucha bondad, aliada a una ceremonia en el trato, sin nada de rígido. Por el contrario, muy ameno.

     Tesoros de la Fe — Disculpe Ud., por hacerle preguntas un tanto personales, pero creemos que a nuestros lectores les agradaría mucho estos aspectos poco conocidos del Dr. Plinio —por así decir, las petites histoires— episodios casi que domésticos, o a veces revestidos de alguna intimidad, que no se encuentran en los libros sobre su vida y obra.

     Dr. Luiz — Entonces registro aquí otro episodio doméstico: Doña Lucilia era una ejemplar ama de casa, y se preocupaba de mantener una mesa muy bien servida para su hijo que, a su vez, era "buen tenedor". Una persona de la familia, comentando con ella el trabajo y tiempo que le tomaba poder satisfacer al Dr. Plinio, recibió una respuesta gentil, pero firme: "Es porque Plinio cumple su deber mejor que los demás".

     Muy buen hijo, intentaba, a pesar de sus absorbentes quehaceres diarios —pues acostumbraba trabajar con ahínco en su vida profesional, además de dedicar gran tiempo a la causa católica— distraer a sus padres a la hora de las comidas. Sobre todo a su madre que, en virtud de su espíritu conservador y serio, padecía de aislamiento social. El mundo se modernizaba, pero ella no quería, con justa razón, seguir esa tendencia.

     El Dr. Plinio, como todos saben, estaba dotado de un extraordinario don de conversación. La suya era de las mejores prosas de São Paulo. Reservaba así para su madre todo el arte de entretenerla, permitiéndose, no raras veces, pequeñas y alegres provocaciones. Como respuesta recibía una simple sonrisa.


El Dr. Luiz Nazareno junto al Dr. Plínio



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