lunes, 7 de febrero de 2022

Novena al Niño Jesús de la Cruz del Pichincha.- CUARTO DÍA

 




M

Novena al Niño Jesús de la Cruz del Pichincha

CUARTO DÍA




Por la señal de la Santa Cruz, de nuestros enemigos...

Acto de Contrición para todos los días

¡Señor! Detesto todos mis pecados, y que me hacen indigno de recibirte en mi corazón; me pesa haberte ofendido, por ser Quien eres, ¡Oh! ¡Bondad infinita! Me propongo con tu gracia, no cometerlos más a partir de ahora, hacer penitencia por ellos y evitar toda situación de peligro de ofenderte. Amén.

Oración para todos los días

¡Oh! dulcísimo Redentor, que, para reconciliarnos con Dios, bajaste del Cielo, te hiciste hombre, viviste como nosotros, te entregaste por nosotros a la muerte y finalmente nos diste la felicidad eterna; te pedimos Señor y Dios nuestro, que eres pues el Camino para ir a Dios, la Verdad para ser conocida, y la vida para amarlo, nos concedas conseguir esa suprema finalidad de nuestra vida en la tierra, para gozarlo en la gloria por los siglos de los siglos. Amén.

Consideración para el cuarto día

Contempla al Divino Niño de la Cruz, intercediendo por nosotros ante el Padre Celestial. Sus llagas claman misericordia y caridad, ante tanta maldad cuando no indiferencia de nuestros corazones, y quiere abrirnos el suyo, para derramar lluvias magníficas de conversiones y arrepentimientos.

Pedido para el cuarto día

Rezar un Padrenuestro, Avemaría y Gloria venerando cada una de las cinco llagas del Niño Jesús Crucificado, por la protección de la Familia.

V. Divino Niño Jesús de la Cruz del Pichincha
R. Ruega por nosotros

V. Nuestra Señora del Buen Suceso
R. Ruega por nosotros

Alma de Cristo

Alma de Cristo santifícame.
Cuerpo de Cristo, sálvame.
Sangre de Cristo, embriágame.
Agua del costado de Cristo, lávame.
Pasión de Cristo, confórtame.
Oh, buen Jesús, óyeme.
Dentro de tus llagas, escóndeme.
No permitas que me aparte de Ti.
Del maligno enemigo, defiéndeme.
En la hora de mi muerte, llámame.
Y mándame ir a Ti.
Para que con tus santos te alabe.
Por los siglos de los siglos.
Amén.

Consideración final para el cuarto día

El Divino Niño crucificado en el monte Pichincha, desde allí contempla el cataclismo moral y la crisis espiritual que inundan el mundo de las almas. 

La sociedad actual parece una cloaca inmunda: la inocencia de la niñez atacada por todos los frentes, la juventud cada vez más ávida de todos los vicios. El matrimonio, herido de muerte por el adulterio, el amor libre, y los pecados contra natura. La virginidad es cosa del pasado. 

¡Oh! Divino Niño Jesús, danos la gracia insigne de volvernos a ti, a quién un día reconocimos como nuestro Patrono, como nuestro Monarca, y que de nuestras almas sólo broten sentimientos y obras de adoración, reconocimiento y pleitesía, como nuestro Señor y nuestro Rey.

V. Tened piedad de nosotros, Señor
R. Señor, tened piedad de nosotros.

V. Que las almas de los fieles difuntos por la misericordia de Dios descansen en paz.
R. Amén.

domingo, 6 de febrero de 2022

Novena al Niño Jesús de la Cruz del Pichincha TERCER DÍA

 




M

Novena al Niño Jesús de la Cruz del Pichincha

TERCER DÍA




Por la señal de la Santa Cruz, de nuestros enemigos...

Acto de Contrición para todos los días

¡Señor! Detesto todos mis pecados, y que me hacen indigno de recibirte en mi corazón; me pesa haberte ofendido, por ser Quien eres, ¡Oh! ¡Bondad infinita! Me propongo con tu gracia, no cometerlos más a partir de ahora, hacer penitencia por ellos y evitar toda situación de peligro de ofenderte. Amén.

Oración para todos los días

¡Oh! dulcísimo Redentor, que, para reconciliarnos con Dios, bajaste del Cielo, te hiciste hombre, viviste como nosotros, te entregaste por nosotros a la muerte y finalmente nos diste la felicidad eterna; te pedimos Señor y Dios nuestro, que eres pues el Camino para ir a Dios, la Verdad para ser conocida, y la vida para amarlo, nos concedas conseguir esa suprema finalidad de nuestra vida en la tierra, para gozarlo en la gloria por los siglos de los siglos. Amén.

Consideración para el tercer día

Contempla al Divino Niño de la Cruz, que es el Maestro de la Eterna Sabiduría, del amor y la humildad, asistiendo con dolor infinito, a la ingratitud de su pueblo por quien lloró sin consuelo, lágrimas infinitamente preciosas que ungieron los cuatro polos de esta nación, la cual hoy le retribuye con sacrilegios, blasfemias y pecados de los más atroces.

Pedido para el tercer día

Rezar un Padrenuestro, Avemaría y Gloria venerando cada una de las cinco llagas del Señor, en reparación por todos las comuniones sacrílegas.

V. Niño Jesús de la Cruz del Pichincha
R. Ruega por nosotros

V. Nuestra Señora del Buen Suceso
R. Ruega por nosotros

Alma de Cristo

Alma de Cristo santifícame.
Cuerpo de Cristo, sálvame.
Sangre de Cristo, embriágame.
Agua del costado de Cristo, lávame.
Pasión de Cristo, confórtame.
Oh, buen Jesús, óyeme.
Dentro de tus llagas, escóndeme.
No permitas que me aparte de Ti.
Del maligno enemigo, defiéndeme.
En la hora de mi muerte, llámame.
Y mándame ir a Ti.
Para que con tus santos te alabe.
Por los siglos de los siglos.
Amén.

Consideración final para el tercer día

El Ecuador y el mundo padecen de la casi extinción de la luz de la fe. Las costumbres estragadas, revuelto todo el orden moral. Y créase, esto, por la acción de sus propios hijos.

Si los arcángeles alguna vez esparcieron por doquier las tiernas lágrimas del Niño de la Cruz, transformando en luz la oscuridaden y en virtud el pecado, los satélites de satanás se esmeran cada vez más en arrancar del corazón del hombre, la divina influencia del Corazón del Niño Crucificado. 

¿Seguiremos inmóviles, impávidos, asistiendo indolentes a la completa destrucción de esta tierra, heredad de los Corazones de Jesús y de María?

Pensemos en renovarnos, siguiendo con vida inocente o con vida penitente, al Cordero sin mancha, para que cambie en bendiciones la sentencia de perdición.

V. Tened piedad de nosotros, Señor
R. Señor, tened piedad de nosotros.

V. Que las almas de los fieles difuntos por la misericordia de Dios descansen en paz.
R. Amén.

viernes, 4 de febrero de 2022

Fortaleza enérgica y valentía serena para enfrentar las desgracias

 




Fue junto al conductor donde se produjo el mayor impacto del choque entre un bus y el automóvil en el que se viajaba el Dr. Plinio, el 3 de febrero de 1975. Iba justo en el asiento delantero...



     "Cuando llega la desgracia, abre las puertas", dice un proverbio ruso. En efecto, las desgracias nunca llegan solas: una llama a la otra. Eso fue lo que sucedió en el año 1975.

     En medio de la vía que conecta las ciudades de Jundiaí y Itatiba, en el estado de São Paulo, un hombre está tendido sobre el asfalto. En las cercanías, cuatro vehículos chocaron violentamente. Se busca ayuda para llevar a la víctima a un hospital. El propietario de un automóvil dice que no quiere manchar sus asientos con sangre. Otro es más explícito: "este hombre se va a morir, no adelanta hacer nada".

     La víctima era Plinio Corrêa de Oliveira, producto de un accidente de automóvil, con varias fracturas, por lo que fue necesario trasladarlo a un hospital. Era el 3 de febrero y dos días después comenzó la secuencia de operaciones.

     "Está acabado", dijeron sus oponentes. Y una revista de gran circulación incluso mostró algo de júbilo. 


Fotos del automóvil en que viajaba el Dr. Plinio,
tomadas desde otros ángulos 


     Recuerdo su rostro justo antes de la primera cirugía. Acostado de espaldas en una cama de hospital, sin afeitar, con la mirada seria y decidida, parecía un guerrero medieval.

     Poco tiempo después, las enfermeras lo recogen en camilla para llevarlo al quirófano. En la puerta del ascensor, ve a un joven discípulo, algo abatido: — Entonces, ¿el jueves tendremos nuestra reunión? — dice, para animarlo.

     Una cirugía más, y el Prof. Plinio podrá irse a su casa, pero —nuevo calvario— el ortopedista prescribe una inmovilidad. Una cama especial, procedente del hospital, parece un instrumento de tortura: en la parte superior, una especie de viga, con una polea de la que cuelga un peso, tirando de la pierna a través de un cable de acero, durante 60 días.  

Dirigiendo una campaña desde la cama de un hospital y en medio del dolor 

     En medio de esta situación, se entera de una ofensiva contra la institución del matrimonio en Brasil: se busca aprobar el divorcio. Hay quienes creen que los promotores quisieron aprovechar su forzada ausencia. Pensaron entonces que tendrían el camino despejado.

     Pero estaban equivocados. Todavía inmóvil en su cama, organizó una campaña. Incluso indicó la entonación conveniente para las consignas que gritarían los jóvenes en las calles

     Podría haber dicho: "Me ocuparé de eso cuando me recupere". ¡No! La campaña salió a la calle y fue un éxito. Debido a la movilización de la opinión pública, la ofensiva anti familia en esa ocasión fue derrotada en el Congreso Nacional.  

Ante una campaña publicitaria de difamación

     Aún con los traumas de las fracturas, incapaz de contestar el teléfono o comer sin ayuda, nuevas desgracias llegaron a través del portal abierto de par en par. Se inició un poderoso boom publicitario en todo el territorio nacional, promovido por la izquierda, con el objetivo de lograr cerrar a la TFP y prohibir sus actividades. Durante ocho meses —ocho largos meses de convalecencia— se publicaron en la prensa 1.923 ataques difamatorios en la prensa contra él y la entidad. Enseguida, un extenso manifiesto, titulado La TFP en legítima defensa, redujo a polvo los argumentos de los adversarios (Folha de S. Paulo, 21-29-30/5/1975)

     Efectivamente, hubo muchas y graves desgracias en 1975. De ellas, en realidad, sólo estamos narrando en línea general; hay detalles conmovedores. Sin embargo, algo brilla especialmente en ese accidente y en los hechos que siguieron.

     En situación como esa, nadie se sorprendería si el Prof. Plinio hubiera decidido dedicarse a descansar o aminorar su ardor combativo: tenía 66 años, y se encontraba en precarias condiciones de locomoción. Pero no dudó ni un momento: volvió a la lucha, con decisión. Y la retomó como un gigante, con altivez, combatividad y acierto. 


Foto de la primera reunión para miembros de la TFP, realizada por el Dr. Plinio después del accidente automovilístico y que le afectó su locomoción. 


     "Es en los grandes peligros que se revela un gran coraje", dice un proverbio. Fue en el punto álgido de esta adversidad cuando el coraje, el temperamento, la fuerza y ​​la determinación de Plinio Corrêa de Oliveira resaltaron en él como los de un verdadero guerrero.

     Tenía 20 años de vida por delante —fallecería en 1995. Sin duda fueron los más hermosos de su existencia. Porque, además de ser los más fructíferos —pues su acción se expandió por los cinco continentes—, fueron los más arduos y en los que ejerció más notablemente su inquebrantable combatividad.


Fuente: pliniocorreadeoliveira.info 

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