jueves, 12 de mayo de 2022

¿Te has hecho daño hijo mío? ¿Qué pensarían de este relato las madres que abortaron a sus hijos?

 





Había cierta vez un hombre joven dilacerado por una situación afectiva crítica. Quería con toda el alma a su bonita y joven esposa, y tributaba también mucho afecto y profundo respeto a su propia madre.

Pero las relaciones entre nuera y suegra eran bastante tensas y, por celos tal vez, la encantadora joven llegó a ser tan mala, que concibió un odio infundado contra la venerable anciana.

En cierta ocasión la joven colocó al marido entre la espada y la pared: o él iría a la casa de su madre y la mataría y le traería el corazón de la víctima, o la esposa abandonaría inmediatamente el hogar.

Después de muchas dudas e indecisiones, el joven cedió.

Y aquel conturbado marido, mató a aquella que le dio la vida, le arrancó el corazón de su pecho, lo envolvió fríamente en un paño y regresó apresuradamente a su casa.

Pero sucedió que en el camino el caballo del joven, desbocado en loca carrera, tropezó violentamente lanzando por los aires al infeliz jinete.

Caído en tierra oyó entonces él una voz que saliendo del corazón materno, le preguntaba llena de desvelo y cariño: ‘¿Te has hecho daño hijo mío‘?

Una alegoría sobre el amor materno
Con esta cruda alegoría el mencionado autor quiso destacar lo que el amor materno tiene de más sublime y conmovedor: su desinterés completo, su entrega gratuita, su ilimitada capacidad de perdonar.

La madre ama a su hijo cuando éste es bueno. Sin embargo, no lo ama sólo por ser bueno. Lo ama también aunque sea malo.

Lo ama simplemente por ser su hijo, carne de su carne, sangre de su sangre. Lo ama generosamente sin esperar ninguna retribución.

Lo ama desde el propio vientre y en la cuna, cuando todavía éste no tiene capacidad de merecer amor que le es prodigado.

Lo ama a lo largo de su existencia ya sea cuando ascienda al auge de la felicidad y de la gloria, o cuando ruede por los abismos del infortunio y hasta del crimen.

Es su hijo, y eso es suficiente.

Un amor razonable




Este amor, altamente de acuerdo con la razón, tiene en los padres también, algo de instintivo. En cuanto instintivo, es análogo al amor que la providencia puso hasta en los animales por sus crías.

Para medir la sublimidad de este instinto, basta decir que el más tierno, el más puro, el más soberano y excelso, el más sacro y sacrificado de los amores que existió en la tierra, el amor del Hijo de Dios por los hombres, fue por Este comparado al instinto animal.

Poco antes de padecer y morir, lloró Jesús sobre Jerusalén, diciendo: «¡Jerusalén, Jerusalén, cuántas veces quise yo reunir a tus hijos como la gallina reúne a sus pollitos debajo de las alas, y tu no quisiste!«.

Sin este amor no hay paternidad o maternidad digna de este nombre. Quien niega este amor en su excelsa gratitud, niega por lo tanto la familia.

Es este amor lo que lleva a los padres a amar a sus hijos más que a otros -de acuerdo con la ley de Dios- y desear para ellos con afán una educación mejor, una instrucción mejor, una vida futura estable, una superación verdadera en la escala de todos los valores, inclusive los de índole social.

Para esto los padres trabajan, luchan, economizan. Su instinto, su razón, los dictámenes de la propia Fe, los llevan a asumir tal actitud.

Acumular una herencia, por ejemplo, para ser transmitida a los hijos, es un deseo natural de los padres. Negar la legitimidad de ese deseo es afirmar que el padre debe tratar a su hijo como a un extraño. Es destruir la familia.



Artículo de Plinio Corrêa de Oliveira basado en una alegoría de Emile Faguet. Tomado de accionfamilia,org


martes, 3 de mayo de 2022

TERCER ROSARIO PÚBLICO EN HONOR DE NUESTRA SEÑORA DEL BUEN SUCESO







𝐔𝐜𝐫𝐚𝐧𝐢𝐚 𝐲 𝐄𝐜𝐮𝐚𝐝𝐨𝐫, 𝐞𝐧 𝐫𝐢𝐞𝐬𝐠𝐨 𝐝𝐞 𝐝𝐞𝐬𝐚𝐩𝐚𝐫𝐞𝐜𝐞𝐫 𝐜𝐨𝐦𝐨 𝐧𝐚𝐜𝐢𝐨𝐧𝐞𝐬.
¿𝐒𝐀𝐁𝐄 𝐔𝐒𝐓𝐄𝐃 𝐂Ó𝐌𝐎 𝐄𝐂𝐔𝐀𝐃𝐎𝐑 𝐒𝐄 𝐋𝐈𝐁𝐑Ó 𝐃𝐄 𝐋𝐀 𝐈𝐍𝐕𝐀𝐒𝐈Ó𝐍 𝐃𝐄 𝟏𝟗𝟒𝟏?
A fines del siglo XVI e inicios del XVII, en sus Apariciones a la Venerable Madre Mariana de Jesús Torres, Nuestra Señora del Buen Suceso anunció un castigo y una victoria, e hizo una promesa: que acudiría en ayuda de todos aquellos que la invocaran bajo ese título en los tiempos calamitosos que sobrevendrían en el siglo XX y en nuestros días, caracterizados por la decadencia moral en los ámbitos civil y religioso, y la corrupción de las buenas costumbres.
El 5 de julio de 1941, el ejército peruano invadió Ecuador.
Con fuerzas y armas superiores, Perú tenía todo para derrotar a su adversario en caso de estallar un conflicto armado. El Ecuador corría el riesgo de desaparecer como nación.
Ante la difícil situación, el arzobispo de Quito, Carlos María de La Torre, ordenó que se rezara tres días seguidos ante todas las imágenes de la Santísima Virgen en las iglesias de la capital. Entre ellas estaba la imagen de Nuestra Señora del Buen Suceso, venerada en la Iglesia de la Inmaculada Concepción. Allí, el Triduo comenzó el 24 de julio de 1941, con una sola intención: pedir la protección maternal de María Santísima.
El 27 de julio de 1941, alrededor de las 7 de la mañana, la Portentosa Imagen del Buen Suceso movía sus ojos de arriba hacia abajo, mirando primero al pueblo y luego al Cielo. Hizo esto repetidamente hasta las 3 de la mañana del día siguiente. Ese hecho fue presenciado por más de 30.000 personas, quienes acudieron a la iglesia para observar el milagro durante esos dos días. Este fue uno de los portentos más espectaculares del siglo XX sucedido en Quito, por ende, en Ecuador.
Al día siguiente, 28 de julio, Perú detuvo inesperadamente su invasión y comenzó a retirarse de Ecuador. Las escaramuzas cesaron y se firmó un armisticio. El clero y el pueblo se dieron cuenta que Nuestra Señora del Buen Suceso había intercedido ante Dios por ellos y salvó al Ecuador.
Hoy, Ucrania -como Ecuador en 1941- es víctima de una invasión injusta por parte de un país con armas y fuerzas muy superiores. Ucrania está en peligro de desaparecer violentamente como nación de manos de Rusia que quiere retornar a los tiempos del dominio de la ex-URSS (Unión de Repúblicas Socialistas), esto es, a los tiempos de la tiranía comunista sobre los pueblos libres del este europeo.
Pero también está en peligro Ecuador. Sus instituciones, amenazadas de sucumbir ante la corrupción y una violencia sin precedentes; la vida de los niños, violentada con el crimen del aborto; la familia caminando cada vez más hacia el abismo; se podría decir que una guerra interna empuja al Ecuador cada vez más hacia su desaparición como estado.
La actual terrible situación, nos exige actuar como lo hicieron nuestros mayores en 1941: es más que URGENTE QUE ACUDAMOS A NUESTRA SEÑORA DEL BUEN SUCESO y pedir su Auxilio inmediato para Ecuador, para Ucrania, para el mundo.
Los invitamos a rezar el Rosario Público, este sábado 7 de mayo, a las 12 AM, en la Plaza de San Francisco de Guayaquil, Av. 9 de octubre y Gral. Córdova.



¡Oh! Madre del Buen Suceso, a Ti nos dirigimos mirando hacia atrás con confianza en ese misericordioso precedente, "el Milagro del 41"; nos volvemos a Ti, terrible como un ejército en orden de batalla (terribilis ut castrorum acies ordinata), y te suplicamos:
¡Salva a Ecuador, a Ucrania y al mundo entero!
¡Los esperamos! Contamos con su asistencia.

viernes, 29 de abril de 2022

Jesús de la Divina Misericordia a Santa Faustina: el flagelo de Rusia y su conversión. Palabras sobre el futuro de Polonia

 







Durante todo el tiempo de la juventud y madurez de Santa Faustina, Rusia estuvo dominada por la secta social-comunista igualitaria, visceralmente enemiga de Dios.

Dirigido desde 1917 por la facción social-comunista, el inmenso imperio de la Unión Soviética (URSS) se ha convertido en el flagelo de las naciones, promoviendo guerras y revoluciones, difundiendo los terribles errores igualitarios e inmorales del marxismo y apoyando y financiando movimientos que promueven el caos en el mundo, incluyendo a Ecuador.

En ese mismo año, 1917, Nuestra Señora ya había advertido en Fátima:

"Vendré a pedir la consagración de Rusia a mi Inmaculado Corazón y la comunión reparadora de los primeros sábados.


Autoridades de la Iglesia Católica rusa procesados por el Tribunal Revolucionario de Moscú, durante la Revolución rusa. Foto del diario parisino L´Ilustration, de la época.


"Si atienden mis pedidos Rusia se convertirá y habrá paz; si no, esparcirá sus errores por el mundo, promoviendo guerras y persecuciones contra la Iglesia;

"Los buenos serán martirizados, el Santo Padre tendrá mucho que sufrir, varias naciones serán aniquiladas; por fin, mi Inmaculado Corazón triunfará.

"El Santo Padre me consagrará Rusia, que se convertirá, y se concederá al mundo un tiempo de paz”. (Antônio Augusto Borelli Machado, Fátima, ¿Mensaje de tragedia o esperanza?, Artpress, São Paulo).

En la década de 1930, Rusia también fue escenario de la cruenta Guerra Civil Española (1936-1939), en la que miles de sacerdotes, religiosos y religiosas y laicos fueron martirizados.

Se entiende bien por qué Santa Faustina sufrió una angustia especial por Rusia y España.

Y por eso pidió por estos países, por el Santo Padre y por los sacerdotes. La santa lo narra en su diario:

"Primer pedido. Jesús, mi amadísimo esposo, te pido por el triunfo de la Iglesia, especialmente en Rusia y en España; bendice al Santo Padre Pío XI y a todo el clero; para obtener la gracia de la conversión de los pecadores endurecidos en el pecado; (...)" (p. 114).

Y el 16 de diciembre de 1936 escribió:

"Ofrecí hoy por Rusia; hoy ofrecí por ese infeliz país todos mis sufrimientos y oraciones.

"Después de la Santa Comunión, Jesús me dijo:

— No puedo soportar más ese país; hija mía, no me ates las manos.

"Entonces comprendí que de no ser por las oraciones de las almas amadas por Dios, esa nación habría sido completamente aniquilada.

"¡Oh!, cómo me aflijo por esta nación que ha expulsado a Dios de sus propias fronteras!" (pág. 299).

Santa Faustina se refería al comunismo bolchevique que instauró una sanguinaria dictadura igualitaria y anticristiana. La Iglesia Católica fue proscrita, los obispos fueron procesados ​​y condenados a infames castigos, y los sacerdotes comenzaron a ejercer su ministerio en la clandestinidad.

Sólo quedó la llamada Iglesia Ortodoxa, presidida por un jefe conocido como Patriarca de Moscú y algunos religiosos que lo acompañaban.

El Patriarcado de Moscú aún existe y se manifiesta, pero siempre ha funcionado como un instrumento del poder político y en el período comunista fue sólo una herramienta al servicio de la peor dictadura de la historia.

Por eso la santa polaca sufrió intensamente por Rusia, “¡esa nación que expulsó a Dios de sus propias fronteras!”

Sobre el futuro de Polonia


Nuestra Señora de Czestochowa, Patrona de Polonia.

Nuestro Señor le habló a Santa Faustina, entre otras cosas, especialmente de su país: Polonia.

"Rezo sin cesar por Polonia, por mi querida Polonia, que es tan ingrata con María.

"Si Ella no hubiera estado auxiliándonos permanentemente, nuestros esfuerzos habrían sido de muy poco provecho. Y multipliqué mis esfuerzos en oraciones y sacrificios por mi patria querida, pero vi que era una gota ante una ola de maldad.

"¿Cómo puede una gota detener una ola? ¡Ah sí! Una gota por sí sola no es nada, pero contigo, oh Jesús, puedo enfrentar con valentía cada ola del mal y a todo el infierno. Tu omnipotencia todo lo puede" (p. 262).

Le hizo ver también que Varsovia, la capital, sería destruida con un castigo similar al de Sodoma y Gomorra:

"Un día Jesús me dijo que caería un castigo sobre la ciudad más hermosa de nuestra patria. El castigo debía ser igual al infligido por Dios a Sodoma y Gomorra.

"Vi la gran ira de Dios y un escalofrío recorrió todo mi cuerpo y mi corazón. Recé en silencio. Un momento después, Jesús me dijo:

— Hija Mía, únete a mí muy estrechamente durante el Sacrificio [de la Misa] y ofrece al Padre Celestial mi Sangre y mis Llagas para implorar el perdón por los pecados de aquella ciudad. Repite esto sin interrupción durante toda la Santa Misa. Hazlo durante siete días.

"En el séptimo día, vi a Jesús en una nube brillante y comencé a orar para que pusiera Su mirada sobre la ciudad y en todo nuestro país. Jesús le dirigió una mirada benigna. Cuando noté Su benevolencia, comencé a rogar por la bendición.

"De repente Jesús me dijo:

— Por ti bendigo a todo el país.

"Y con su mano hizo una gran señal de la cruz sobre nuestra patria. Al ver la bondad del Señor, mi alma se inundó de una gran alegría”. (páginas 22-23).


Varsovia, la capital de Polonia. Sería destruida por motivo de la práctica del aborto.

Nuestro Señor precisó la causa del castigo: el crimen del aborto

El director espiritual de Santa Faustina, el beato Fr. Michele Sopocko, durante su declaración como testigo en el proceso de beatificación de la Santa, confesó lo siguiente:

"También escribió [sor Faustina] en su diario que Jesús le había dicho que una de las ciudades más hermosas de nuestra patria sería destruida como Sodoma, por los pecados que allí se cometían.

"Cuando más tarde, después de leer el diario, le pedí aclaración sobre el asunto, me confirmó que las cosas eran así.

"Habiéndole entonces preguntado por qué pecados Dios infligía tal castigo, respondió que esto sucedería, especialmente por la matanza de niños no nacidos, siendo este el pecado más grave que allí se cometió." (nota 52, páginas 22-23).

La ingratitud de Polonia hacia Nuestra Señora requiere oraciones

Aún sobre Polonia, escribió el 15 de julio de 1937:

"Rezo a menudo por Polonia, pero veo la gran indignación de Dios contra ella, porque es ingrata. Me esfuerzo con toda mi alma para defenderla. Incesantemente le recuerdo a Dios sus promesas de Misericordia.

"Cuando percibo su ira, me lanzo confiadamente al abismo de la Misericordia y sumerjo en él a toda Polonia, y entonces Dios no puede hacer uso de Su justicia. ¡Oh Patria mía, cuánto me cuestas! No pasa un día sin que ore por ti” (p. 399).

Después del 26 de mayo de 1938, mientras oraba por Polonia, Santa Faustina escuchó:

— Amo a Polonia de manera especial, y si obedece a mi voluntad, la exaltaré en poder y santidad. De ella saldrá la chispa que preparará al mundo para mi última venida (p. 568).


No se pierda el siguiente artículo La edad futura o 'Reino de María', vendrá por la Divina Misericordia.

sábado, 23 de abril de 2022

El Mensaje de la Divina Misericordia a Santa Faustina: una denuncia del deplorable estado moral del mundo, en los ámbitos civil y eclesiástico.

 




Nuestro Señor y Santa Faustina


Las palabras del Señor de la Divina Misericordia guardan entera consonancia con los Mensajes de Nuestra Señora del Buen Suceso, de la Salette, Fátima y Akita.


Con un contenido muy similar al de los Mensajes Marianos, Nuestro Señor le habló a Santa Faustina de una decadencia muy grave y extendida, a tal punto que ni Él y ni Su Santísima Madre podrían ya seguir sosteniendo el justo brazo castigador de Dios Padre.

La santa polaca escribió en su Diario al respecto. En su relato del 1 de septiembre de 1937, expresa lo siguiente:

"Vi a Jesús como Rey, en su gran majestad, contemplando la tierra con mirada severa, pero la súplica de su Santísima Madre prolongó el tiempo de la Misericordia" (p. 423).

Y justo antes de la Navidad de 1937 anotó:

"Hoy, el Señor me ha dado a conocer su ira contra la humanidad, que por sus pecados merece que se le acorten los días".

La relajación del clero atrae el castigo

Nuestro Señor le habló también del dolor causado por el clero y los religiosos amigos del mundo y aplaudidos por éste, incluidas las altas autoridades de la Iglesia.

De forma lacerante, Jesucristo le dio a conocer a Santa Faustina las ofensas del clero relajado que pretende relativizar los pecados de impureza:

"Cuando fui a la adoración … vi a Jesús atado a una columna, despojado de sus vestiduras y azotado. Vi a cuatro hombres que se turnaban para flagelarlo. Mi corazón se paralizaba viendo tales tormentos.

"De repente el Señor me dijo estas palabras:

—Tengo un sufrimiento aún mayor del que ves.

"Y Jesús me hizo saber que la causa por la que se sometió a la flagelación fueron los pecados de impureza. ¡Oh, qué tremendos sufrimientos morales sufrió Jesús cuando se sometió a la flagelación!

"Entonces me dijo:

— Mira: esta es la situación actual de la raza humana.

"Y en un instante vi cosas terribles: los verdugos se apartaron de Jesús, y vinieron a flagelar al Señor otros hombres, sin piedad.

"Eran sacerdotes, religiosos y los más altos dignatarios de la Iglesia, hecho que me sorprendió mucho; laicos de diferentes edades y condiciones; todos, descargando su veneno sobre el inocente Jesús. Al ver esto, mi corazón entró en una especie de agonía.


La Flagelación, Cofradía del Santísimo Cristo de la Caridad, Murcia, España


"Mientras los verdugos lo azotaban, Jesús quedaba en silencio y miraba hacia lo lejos; pero cuando lo azotaban las almas que mencioné anteriormente, Él cerraba los ojos y de Su Corazón salía un gemido reprimido pero tremendamente doloroso.

"Y el Señor me hizo conocer en detalle la enorme maldad de aquellas almas ingratas:

MIRAD, ESTO ES UN SUPLICIO PEOR QUE MI PROPIA MUERTE" (págs. 183-184).

Los castigos se acumulan sobre los jerarcas de la Iglesia que abandonan a Nuestro Señor

La contemplación de Santa Faustina del océano de punzantes ofensas infligidas a Dios por los clérigos y laicos católicos sirvió para explicar la magnitud y extensión de las medidas que la Justicia Divina está obligada a aplicar sobre quienes lo ofenden.

Esta consideración nos hace comprender la necesidad de implorar la Divina Misericordia por nuestras faltas y las de la humanidad. Cualquiera que no considere el mal existente en las almas —en la sociedad temporal y en la vida eclesial— obviamente no ve razón para clamar Misericordia. Y quien no pide no recibe, o no le interesa pedir ni recibir.

En su Diario, Santa Faustina describe el drama de los conventos  o casas religiosas, que se contagian de las modas del mundo, entibiándose en la fe y en la caridad, y que terminan cerrando sus puertas pues pierden su razón de ser.

La santa describe lo que vio el primer viernes de septiembre de 1936:

"Por la noche vi a Nuestra Señor con el pecho atravesado por una espada, llorando con lágrimas ardientes, instándonos a apartarnos de un terrible castigo de Dios.

"Dios quiso infligirnos un castigo terrible pero no pudo, porque María Santísima nos protegía" (p. 262).

También narra su visión del 8 de mayo de 1938:

"En el momento en que estaba por terminar el vía crucis, el Señor se puso a llorar por las almas de los sacerdotes y religiosos, porque a estas almas escogidas les falta amor.

"Permitiré que se destruyan monasterios e iglesias.

"Yo intervine:

— Pero, Jesús, muchas almas en los conventos te alaban.

"El Señor respondió:

— Esas alabanzas hieren mi Corazón, porque el amor ha sido desterrado de los conventos. Almas sin amor y sin espíritu de sacrificio, almas llenas de egoísmo y amor propio, almas orgullosas y presuntuosas, almas llenas de perfidia e hipocresía, almas tibias que tienen apenas el calor necesario para mantenerse vivas.

Mi Corazón no puede soportar esto. Todas las gracias que derramo sobre ellos cada día se escurren como por una piedra.

No puedo soportarlos, porque no son ni buenos ni malos. Para esto edifiqué los conventos: para que el mundo fuera santificado por ellos; de ellos debería salir una poderosa llama de amor y sacrificio.

Y si no se convierten y arden en el primer amor, los entregaré al exterminio de este mundo...

¿Cómo podrán sentarse en el trono prometido para juzgar al mundo, si sus pecados son más graves que los del mundo? Sin arrepentimiento ni reparación.


La imagen del Cristo del Poder Supremo, representa a Jesús ante Caifás, el Sumo Sacerdote del Templo judío, que lo condenó. Semana Santa, Sevilla, España 
                       
¡Oh!, corazón, que por la mañana me recibes (en la Comunión) y que al mediodía ardes en odio contra mí en las ¡más variadas formas! ¡Oh!, corazón, ¿acaso te elegí especialmente para que me causaras mayores sufrimientos?

Los grandes pecados del mundo hieren mi Corazón casi en la superficie, pero los pecados de un alma elegida traspasan mi Corazón de lado a lado...

"Cuando traté de intervenir en favor de esas almas – escribe Santa Faustina – no pude encontrar nada que las justificara, y sin siquiera poder pensar en ese momento en algo para defenderlas, el dolor se apoderó de mi corazón y lloré amargamente.

"Entonces el Señor me miró con benevolencia, y me consoló con estas palabras:

— No llores, también hay un gran número de almas que me aman mucho, pero mi Corazón desea ser amado por todos; y porque mi amor es grande, por eso las amenazo y castigo..." (páginas 560-561).



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