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| Doña Lucília con su hijo Plínio en brazos |
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| Imágenes del Sagrado Corazón de Jesús y de María Auxiliadora, en distintos altares de la Iglesia del Corazón de Jesús en São Paulo |
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| Doña Lucília con su hijo Plínio en brazos |
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| Imágenes del Sagrado Corazón de Jesús y de María Auxiliadora, en distintos altares de la Iglesia del Corazón de Jesús en São Paulo |
Este sábado 16 de diciembre, a las 12h00, en la Plaza de San Francisco, Guayaquil
Rezaremos el rosario y el primer día de la novena de la Natividad de Nuestro Salvador.
Pidamos al Divino Niño que infunda en nuestros corazones la mentalidad de la era del Inmaculado Corazón de su Madre Santísima, que Ella anunció en Fátima.
Los esperamos con sus familiares y conocidos para honrar al Niño Jesús.
COLABORE CON EL ROSARIO PÚBLICO. SU CONTRIBUCIÓN NOS ES MUY NECESARIA
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| Columna de la Inmaculada Concepción en Roma. En el centro a la izquierda, retrato fotográfico del Papa Bienaventurado Pío IX |
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| El Papa Pío IX, proclamando el dogma de la Inmaculada Concepción de la Santísima Virgen, el 8 de diciembre de 1854 |
SÁBADO 16 DE DICIEMBRE - 12H00
ROSARIO PÚBLICO EN GUAYAQUIL
INICIO DE LA NOVENA DE NAVIDAD
PLAZA DE SAN FRANCISCO
Rescatando las tradiciones del adviento
La «Corona de Adviento», fue instituida por el Papa San Gregorio I el Grande, con el fin de preparar a los fieles para la venida de Cristo, cuatro domingos antes de Navidad
Con el comienzo del Adviento, se inicia ese período del año litúrgico que consta de las cuatro semanas que preceden a la Navidad.
Este tiempo constituía para la Cristiandad una parte del año especialmente dedicada al recogimiento, a una discreta compunción y a la esperanza palpitante del gran júbilo que el nacimiento del Mesías traerá.Todos se preparaban así para acoger al Niño Dios, que en el virginal sagrario materno, se acercaba cada día más del bendito momento en que iniciaría su convivencia salvífica con los hombres.
En esa atmósfera densa y vivamente religiosa, la tónica se iba gradualmente modificando. A medida que nos acercábamos a la noche entre todas sagrada, la compunción iba cediendo lugar a la alegría. Hasta el momento en que, en las pompas festivas de las celebraciones litúrgicas navideñas, las familias, los pueblos, las naciones se sentían ungidas por el júbilo sacral descendido desde lo más alto de los Cielos, y en cada ciudad, en cada hogar, en el interior de cada alma se difundía como un bálsamo de aroma celestial, la impresión de que el Príncipe de Paz, el Dios Fuerte, el León de Judá, el Emmanuel, una vez más acababa de nacer. Aquello que tan bien expresa el villancico «Stille Nacht, Heilige Nacht».
De toda esta preparación, ¿qué quedó? ¿Quién piensa en el Adviento, salvo una minoría ínfima? Y dentro de esa pequeña minoría, ¿cuántos lo hacen bajo la influencia de la teología católica verdadera y tradicional, y no de las teologías ambiguas y desvariadas que sacuden hoy en día, como si fuesen convulsiones febriles, el mundo cristiano?
Pero dejemos esta minoría, y pensemos en las multitudes que se agitan en las grandes ciudades.
Para ellas, el Adviento pura y simplemente no se recuerda. Las prisas de la vida cotidiana continúan, agravadas por la perspectiva de tener gastos que enfrentar, regalos que enviar, visitas para hacer y fiestas para organizar.
En resumen, todo el mundo se va aproximando a la Navidad, no como de una fecha para la que uno camina con esperanza, sino como a un día afanoso, dispendioso, y bajo algunos aspectos, incluso complicado, que se tendrá la alegría de «dejar atrás».
Levantemos sin embargo nuestros corazones, quizá también un poco entumecidos, para rescatar algo del auténtico espíritu de preparación para la Navidad. Conozcamos algo más sobre alguna de las tradiciones más importantes en este tiempo.
La Corona de Adviento, símbolo de la Navidad
Quiere la tradición que se monte una corona de ramas de pino, o similar, adornada con flores, frutas, bolas, cintas y -lo más importante- cuatro velas.
Esta «Corona de Adviento» (Adviento significa «venida» o » llegada»), fue instituida por el Papa San Gregorio I el Grande, con el fin de preparar a los fieles para la venida de Cristo, cuatro domingos antes de Navidad.
VIDEO
Cómo es visto el Adviento cuando hay inocencia
La corona está formada por diversos símbolos:
La forma circular de la corona: El círculo no tiene principio ni fin. Es señal del amor de Dios, que es eterno, sin principio ni fin. También, representa nuestro amor a Dios y al prójimo que nunca debe de terminar.
Las ramas verdes: Verde es el color de esperanza y vida. Dios quiere que esperemos su gracia, el perdón de los pecados y la gloria eterna al final de nuestras vidas. El anhelo más importante en nuestras vidas debe ser llegar a una unión más estrecha con Dios, nuestro Padre.Las cuatro velas: Simbolizan la obscuridad provocada por el pecado que ciega al hombre y lo aleja de Dios. Después de la primera caída del hombre, Dios fue dando, poco a poco, una esperanza de salvación que iluminó todo el universo como las velas de la corona. Así como las tinieblas se disipan con cada vela que encendemos, los siglos se han ido iluminando con la cada vez más cercana llegada de Cristo a nuestro mundo.
Debemos vivir las tradiciones y costumbres navideñas con su significado interior y no sólo el exterior para preparar nuestro corazón para el nacimiento de Jesús.Son cuatro velas las que se ponen en la corona. Se encienden de una en una, durante los cuatro domingos de Adviento, al hacer la oración en familia. Se acostumbra usar diferentes colores: una morada, una roja, una rosa y una blanca. Hay quienes ponen tres velas moradas y una rosa o blanca. Se encienden primero las moradas que nos recuerdan que es tiempo de penitencia, de conversión. La blanca o rosa significa la alegría de la llegada de Jesucristo.
Las manzanas rojas que adornan la corona: Representan el fruto del jardín del Edén con el que Adán y Eva trajeron el pecado al mundo. Pero, también trajeron también la promesa del más grande Salvador.El listón rojo: Representa nuestro amor a Dios y el amor de Dios que nos envuelve.
Algo que Ud. no debe olvidar
Debemos vivir las tradiciones y costumbres navideñas con su significado interior y no sólo el exterior para preparar nuestro corazón para el nacimiento de Jesús.La Corona de Adviento: nos prepara durante los cuatro domingos que anteceden la Noche Buena.
Notas:
Artículo elaborado en base a publicaciones de Plínio Corrêa de Oliveira en diarios brasileños sobre la Navidad y extraído de accionfamilia.org
En la mañana del sábado 11 de noviembre, un boletín oficial de la Santa Sede sorprendió a buena parte de los católicos en el mundo. El comunicado apenas decía:
"El Santo Padre ha relevado del gobierno pastoral de la Diócesis de Tyler (EE.UU.) a S.E. Mons. Joseph E. Strickland y ha nombrado Administrador Apostólico de la diócesis vacante al Obispo de Austin, S.E. Mons. Joe Vásquez" .
En realidad era algo que ya esperaba. Desde hace algunas semanas se rumoreaba que tras la Visita Apostólica a la diócesis de Tyler, se le iba a exigir la renuncia a Mons. Strickland. El obispo, de 65 años, había adelantado que “si el Papa lo destituye, obedecerá".
El obispo estuvo siempre empeñado en defender la fe católica en contra de los errores que hoy la acechan, en una tarea que apenas tiene parangón en el resto del episcopado mundial.
Precisamente por cumplir el mandato que tuvo como obispo fiel a Cristo, venía siendo objeto últimamente de un ejercicio de acoso y derribo y que tuvo como desenlace su destitución como pastor de la Iglesia en la diócesis texana de Tyler.
Recientemente, Mons. Joseph Strickland ha dicho en una entrevista a LifeSiteNews que cree que fue destituido porque "amenazó a algunos de los poderes con la verdad del Evangelio". Añadió que "si quieren que cambie [la verdad del evangelio], entonces yo soy un problema".
Cuando se le preguntó el por qué había sido destituido de su cargo, respondió: "La única respuesta que tengo a eso es porque las fuerzas de la Iglesia en este momento no quieren la verdad del Evangelio".
"Quieren que se cambie. Quieren que se ignore. Quieren librarse de la verdad que gloriosamente no va a desaparecer. La verdad que es Jesucristo, Su cuerpo místico, que es la Iglesia, todas las maravillas por las que murieron los mártires y por las que vivieron los santos a lo largo de casi 2000 años desde que Cristo murió y resucitó."
El Vaticano no ha dado una explicación oficial de la destitución del obispo quien indicó que no atribuye toda la culpa de su destitución al Papa Francisco porque "hay muchas fuerzas trabajando en torno a él e influyéndole para que tome este tipo de decisiones".
Dijo además que:
"Por eso rezamos por el Papa, por él como hijo de Dios y por su papel como sumo pontífice".
"Pero tenemos que reconocer que en el mundo actúan fuerzas tremendas y poderosas", subrayó. "San Pablo nos recuerda que no luchamos contra seres humanos, de carne y hueso; luchamos contra las potestades y los principados del mal".
"Y el mal no quiere la verdad de Jesucristo".
Cumpliendo con su misión de verdadero pastor velando para que sus ovejas no se descarríen, Mons. Strickland había publicado en las últimas semanas varias cartas pastorales sobre la fe y la moral católica y la naturaleza de la Iglesia. En una de ellas, defiende la verdadera doctrina católica sobre la homosexualidad y la transexualidad y advierte a quienes quieren atentar contra la misma desde dentro de la propia Iglesia que la verdad no se puede cambiar.
En una otra carta pastoral dedicada al sacramento de la Eucaristía.y tras explicar el dogma eucarístico, se centró en refutar el mayor ataque que está recibiendo dicho sacramento desde dentro de la propia Iglesia: la necesidad de estar en gracia de Dios para comulgar:
«... debemos tener claro que la Iglesia no puede ofrecer la Sagrada Comunión a una persona si esa persona participa activamente en una relación del mismo sexo, o si una persona no vive según el sexo para el que Dios le formó en el momento de su concepción y nacimiento».
«Además, quiero dejar claro que la Iglesia nunca ha tolerado ni tolerará la recepción de la Eucaristía por parte de un católico que persista en una unión adúltera. Una persona debe primero arrepentirse del pecado de adulterio y recibir la absolución sacramental, y también tener la firme resolución de evitar este pecado en el futuro. En otras palabras, el adulterio debe terminar para que el individuo pueda recibir la Sagrada Comunión...».
Defender la verdadera ortodoxia le costó el cargo a Mons. Strickland, cargo al cual no se aferró pues al fin y al cabo es efímero, pero que defendió hasta el final con honor.
A propósito de los poderes enquistados en la autoridad de la Iglesia y aludidos por Mons. Strickland bien vale recordar lo que Nuestra Señora del Buen Suceso, le comunicó a la Venerable Madre Mariana de Jesús, en Quito, en 1634, de que la autoridad abusaría de su poder, cometiendo injusticias y oprimiendo a los débiles.
La situación en Ecuador (corrupción, asesinatos, inestabilidad política, etc.) es ciertamente resultado de un flagelo de Dios por causa de la maldad creciente.
Citamos apenas una causa, ciertamente una de las más graves: el dictamen en el 2020 de la Corte Constitucional a favor del aborto y el silencio gubernamental al respecto.
¿No será que la sangre inocente de los niños, aún en el vientre materno, que comenzó a verterse "constitucionalmente" en nuestro país, atrajo sobre él la cólera divina?
Añadimos a esto un otro elemento, que los escépticos y los católicos progresistas seguramente lo catalogarán como fruto de una fantasía: la infestación diabólica en nuestra nación.
La invasión de la tierra por los demonios no es broma. El mismo apóstol San Pedro nos advierte de ello: "Velad, porque vuestro adversario el diablo, cual león rugiente, anda alrededor buscando a quien devorar (1 Pe 5,8)
En la aparición de La Salette, la Santísima Virgen anunció: "En el año 1864, Lucifer y un gran número de demonios serán liberados del infierno".
Otros santos y bienaventurados lo previeron también:
En el siglo XIX. El beato español Francisco Palau, OCD, pidió al Papa Pio IX la convocatoria de todo el clero mundial para una Cruzada exorcística bajo el mando del proprio Papa.
Siglos antes, Nuestra Señora del Buen Suceso también advirtió de la invasión de los ángeles rebeles. El padre Manoel de Souza Pereira escribe lo siguiente, a respecto de las apariciones de la Madre de Dios durante la época colonial:
"En 1628, la Madre Mariana de Jesús Torres vio al Ecuador rodeado por sus cuatro extremos por una nube negra, compuesta de innumerables demonios, los que con alaridos, gritos, risas diabólicas y horribles ademanes, procuraban apoderarse de la nueva República, para que fuese desde el principio, gobernada y regida por ellos.
"Decían los demonios: «Estas tierras serán nuestras cuando logremos extinguir la devoción del pueblo hacia Ella, ese día, la victoria ¡será nuestra!».
"Y gritaban: «Vendrán tiempos en que tendremos muy buenos agentes que con fuerza y violencia ganarán para nosotros un buen pedazo de este territorio. Los ampararemos, y les proporcionaremos placeres, comodidades, riquezas; y después los atormentaremos en el Infierno, porque, ingratos, desconocerán los beneficios de su Creador».
"Y allí, se asentaría la maldad de los siete pecados capitales, y el odio a Nuestro Señor y a su Bendita Madre, se acabarían todos los Conventos y Claustros, e impedirían la existencia de toda institución piadosa. Ellos soplaban y toda la atmósfera se llenaba de humo espeso, que oscurecía la luz preciosa de la fe en las almas, encendiendo la blasfemia y endureciendo los corazones".
Seis años más tarde, en 1634, Nuestra Señora del Buen Suceso, anunció:
"Se apoderará de estas tierras el maldito Satanás quien todo lo conseguirá por medio de tanta gente extranjera sin fe que cual nube negra oscurecerá con todos los vicios, el limpio cielo de la entonces República consagrada al Corazón Santísimo de mi Hijo" .
¿Cómo disipar esa NUBE NEGRA?
Se puede rezar, por ejemplo, la oración de exorcismo del Papa León XIII, que ha sido utilizada con gran éxito a lo largo de los años. Es considerada una de las oraciones más poderosas para luchar contra el mal y las fuerzas demoníacas.
Existe también otra oración. En el tiempo en que Nuestra Señora de La Salette advirtió sobre la liberación de los demonios en el mundo, el beato Luis Eduardo Cestac (1801 - 1868), fundador de las Siervas de María, escribió a su obispo "haber sido alcanzado repentinamente por algo similar a un rayo de luz divina que le permitió ver a los demonios esparciéndose por la tierra, causando una destrucción indescriptible".
Le fue revelado que el poder de los demonios fue desencadenado en todo el mundo.
El Beato Cestac compuso entonces la oración a la "Augusta Reina de los Cielos" pidiendo a Ella que ponga fin a esa arrasadora invasión satánica, curiosamente utilizando términos casi idénticos a los de La Salette.
Compartimos esta magnífica oración que en Ecuador ya fue difundida hace décadas por el ilustre sacerdote lojano, Mons. Benjamín Rafael Ayora y Cueva, quien la invocó dirigiéndola a Nuestra Señora del Buen Suceso, por ocasión de la invasión peruana de 1941.
En estas horas tan oscuras para nuestra Patria, en las que incluso está a las puertas del regreso del socialismo funesto pidamos a Nuestra Señora del Buen Suceso que ayude especialmente al Ecuador, a la Santa Iglesia y a todos los católicos que resisten a la revolución anticristiana en el mundo.
Comparta por favor esta oración lo mayormente posible para que sean muchos quienes puedan también implorar el auxilio maternal de María.
𝐎𝐑𝐀𝐂𝐈𝐎𝐍 𝐏𝐀𝐑𝐀 𝐏𝐄𝐃𝐈𝐑 𝐋𝐀 𝐄𝐗𝐏𝐔𝐋𝐒𝐈𝐎́𝐍 𝐃𝐄 𝐋𝐎𝐒 𝐃𝐄𝐌𝐎𝐍𝐈𝐎𝐒
Augusta Reina de los Cielos y Señora de los Ángeles, María Santísima del Buen Suceso, Hija predilecta del Eterno Padre, Madre amantísima del Divino Hijo, Esposa castísima del Espíritu Santo, excelso Trono de la Majestad Divina, Templo augusto de la Santísima Trinidad, a Vos que habéis recibido de Dios, el Poder y la Misión de aplastar la cabeza de Satanás, os pedimos humildemente que enviéis las celestiales legiones para que, bajo vuestras órdenes, ellas persigan a los demonios, enemigos de la Patria, los combatan en todas partes, refrenen su audacia y los obliguen a retroceder hacia los abismos. Amén.
¿QUIÉN COMO DIOS?
¡Oh, buena y tierna Madre del Buen Suceso,
Vos seréis siempre nuestro amor y esperanza!
¡Oh, Divina Madre!, enviad a los Santos Ángeles para que nos defiendan, y rechacen lejos de nosotros al cruel enemigo, el demonio.
¡Santos Ángeles y Arcángeles, defendednos y guardadnos!
† IHS In memoriam del Señor Gonzalo Larraín Campbell Tenemos el penoso deber de comunicar el fallecimiento del sr. Gonzalo Larrain C...