viernes, 29 de marzo de 2024

La crucifixión de la Iglesia Católica y una invitación a amar la Santa Cruz de Nuestro Señor Jesucristo






     Estamos contemplando la crucifixión de la Santa Iglesia Católica. Estamos asistiendo a un crimen comparable al deicidio, puesto que la Iglesia es el Cuerpo Místico de Cristo. Matar a la Iglesia es como matar a Cristo. Ella solamente no muere porque es inmortal.

     La Iglesia se encuentra hoy tal como Nuestro Señor durante la Pasión, goteando sangre mientras camina tambaleante bajo el peso de la Cruz rumbo hacia la cima del Calvario.

     Durante dos mil años la Iglesia ha tambaleado en medio de tribulaciones. ¡Dos mil años de gloria y de martirio! Pero hoy podemos verla en el apogeo de su desfiguración.

     La Iglesia significa para nosotros la más bella de todas las instituciones, sin embargo hoy la vemos desfigurada y privada de su belleza. Ha perdido todo lo que podía perder. Podemos decir que la Iglesia, que asumió nuestros pecados y sufrió por nosotros, está casi irreconocible.

     Hoy, somos testigos del martirio de la Santa Iglesia Católica Apostólica Romana.

     El dolor por la situación de la Iglesia debería acompañarnos todo el día, desde que nos levantamos hasta que nos acostamos. Es un dolor que pesa en lo más profundo de nuestro ser.

     ¡Ah!, la Santa Iglesia Católica Apostólica Romana!, ¡fundada por Nuestro Señor Jesucristo! La Iglesia, la cual bajó del Cielo como ¡una luz sobre la ciudad perfecta! ¿Qué es lo que han hecho con Ella?

     El dolor por la Santa Iglesia es tal que me impide incluso seguir hablando...

     Pidamos a María Santísima que nos haga sentir este dolor en lo más profundo de nuestra alma.

Una Invitación para amar la Santa Cruz de Nuestro Señor Jesucristo

      Debemos recordar una verdad grande y suprema que debe iluminar todas las meditaciones de Semana Santa. 

     Los santos Evangelios muestran claramente cuánto se compadeció nuestro misericordioso Salvador de nuestros dolores espirituales y físicos, y para mitigarlos realizó milagros espectaculares. Sin embargo, no debemos pensar que estas curaciones fueron el regalo más grande que Él dio a la humanidad; ésto significaría dejar de considerar el aspecto central de la vida de Nuestro Señor: que Él es nuestro Redentor y que voluntariamente soportó los sufrimientos más crueles para llevar a cabo su misión.

      Incluso en el apogeo de su Pasión, con un simple acto de su Divina voluntad, Nuestro Señor pudo haber puesto fin a todos sus dolores instantáneamente. Desde el primer momento de su Pasión hasta el final, Él podía ordenar que sus heridas sanaran, que su preciosa Sangre dejara de emanar y que las laceraciones de su Cuerpo Divino desaparecieran sin cicatriz alguna. Podía haber superado la persecución que lo arrastraba a la muerte y obtener una victoria brillante y jubilosa.

     Pero Él no quiso que las cosas fuesen así. Quiso ser conducido por el Vía Crucis hasta la altura del Gólgota. Quiso ver a su Madre Santísima sumida en el abismo del dolor y quiso proclamar con palabras desgarradoras que resonarán hasta la consumación de los siglos: "Dios mío, Dios mío, ¿por qué me has abandonado?" ( Mateo 27:4 6).

     Llamando a cada uno de nosotros a sufrir una parte de su Pasión, Él resaltó claramente el papel inigualable de la cruz en la historia del mundo, en su glorificación y en toda la vida de los hombres. Por lo tanto, debemos pronunciar nuestro propio consumatum est en lo alto de la Cruz, a pesar de los dolores y tristezas de la vida.

     Si no entendemos el papel de la cruz, nos negaremos a amarla y no caminaremos por nuestra propia Vía Dolorosa, eludiendo los designios de la Providencia para nosotros. Seremos incapaces de repetir, en nuestro último suspiro, la sublime exclamación de san Pablo: "He combatido el buen combate, he concluido mi carrera, he conservado la fe; sólo me queda recibir la corona merecida, que en el último día me dará el Señor, justo juez" ( 2 Tim. 4:7-8 ).

     Cualquier cualidad, por exaltada que sea, será inútil, a menos que esté fundada en el amor a la cruz de Nuestro Señor, con la que lo obtenemos todo, aunque agobiados por el santo peso de la pureza y otras virtudes, los incesantes ataques y burlas de los enemigos de la Iglesia y las traiciones de falsos amigos.

     El mayor fundamento de la civilización cristiana es el amor generoso a la Santa Cruz de Nuestro Señor Jesucristo por parte de todos y cada uno de nosotros. 

     Que María Santísima nos ayude y que por su omnipotente intercesión, reconquistemos para su Divino Hijo el Reino de Dios que tan débilmente palpita en el corazón de los hombres.

Plínio Corrêa de Oliveira 


Fuente: 

Pliniocorreadeoliveira.info; tfp.org

Traducciones hechas por nuestro blog. 

domingo, 24 de marzo de 2024

La Consagración al Corazón de Jesús, expresión real de la voluntad nacional en el Ecuador de fines del siglo XIX

 




"De todas las naciones, la Vuestra es la primera que se ha consagrado solemnemente al Corazón Santísimo de Jesucristo. Ojalá Satanás no envidie tanto bien". Papa Pío IX

     La Consagración fue una verdadera gesta, tan importante, que de inmediato veinte naciones de Europa y de América, siguieron el ejemplo del Ecuador y se consagraron también al Corazón de Jesús, y el Papa León XIII, al iniciarse el siglo XX, proclamó solemnemente en Roma, la Consagración del mundo entero al Corazón de Jesús.

«Amamos mucho esta pequeña porción de tierra.
Un día será Ecuador. (Y) será consagrada solemnemente al Corazón Santísimo de mi Divino Hijo. Y a plenos pulmones repetirán de un confín a otro: "La República del Sagrado Corazón de Jesús"».
(Revelaciones de Nuestra Señora del Buen Suceso. Vida Admirable de la Madre Mariana de Jesús Torres, Padre Manuel de Souza Pereira)


El Presidente Gabriel García Moreno había manifestado siempre una gran devoción al Sagrado Corazón de Jesús. Pues bien, un amigo, conversando íntimamente con él, le dijo un día que en su cualidad de magistrado católico, debía interpretar la fe de su pueblo consagrando el Ecuador por un decreto oficial al Sagrado Corazón.

«Gracias a la piedad del hombre que rige sus destinos, —decía aquel amigo—, el Ecuador forma una honrosa excepción en medio de tantos pueblos que perecen de naturalismo; pero este hombre es mortal, un asesino puede clavarle un día el puñal, y entonces '¿quién sostendrá los derechos de Dios? ¿Quién le impedirá caer en las horribles fauces de la fiera? Déjanos bajo la protección del Corazón de Jesús; constitúyela fiesta nacional, y las salvas que saluden anualmente su aurora, ensordecerán los gritos de la impiedad»

El presidente respondió que su obligación era conservar el depósito de la fe en su país, aunque fuese con el precio de su propia vida; por consiguiente, que no retrocedería ante ninguna consideración para obtener ese resultado; pero, para ofrecer y consagrar el Ecuador al Dios de toda santidad ¿se había moralizado bastante el pueblo, purificado el hogar doméstico, restaurado la justicia, llevado la paz a las familias, la concordia a los ciudadanos y el fervor al templo? El Ecuador tiene fe; pero es preciso lanzar a todas partes, aun a los parajes más recónditos, cincuenta misioneros de ardiente celo, que conviertan a los pecadores y laven las almas en la sangre divina; entonces, añadió, presentaríamos al Sagrado Corazón una ofrenda menos indigna.

«La perfección, replicó el amigo interlocutor, se adquiere con el auxilio de la gracia, y Dios recompensaría con la de su predilección a un pueblo que diese al mundo testimonio tan solemne de su fe, en reparación de la apostasía general de los gobiernos».

García Moreno convino en ello con toda su alma; pero observó que antes de proceder a un acto de esta naturaleza, debía consultar a los Prelados y a las personas piadosas. «Soy un hijo de la Iglesia, y debo someterme á su divino magisterio; respeto también profundamente a las almas piadosas, cuyo juicio es tanto más seguro, cuanto más se aproximan a Dios en la oración».

El tercer Concilio de Quito coincidía con la reunión del congreso. El presidente manifestó a los obispos reunidos, el proyecto que había formado de consagrar el Ecuador al Sagrado Corazón de Jesús, proyecto que los prelados acogieron con entusiasmo, y transformaron, a invitación de García Moreno, en decreto conciliar. Este decreto, dado el 13 de abril de 1873, dice «que el mayor bien de un pueblo es conservar intacta la fe católica; que este bien no depende de nuestros méritos, sino de la misericordia de Dios, y que la nación lo obtendrá si se arroja con humildad en el Corazón de Jesús. Por consecuencia, el Concilio de Quito ofrece y consagra solemnemente la República al Sagrado Corazón, suplicándole que sea su protector, su guía y su defensor, a fin de que nunca se separe de la fe católica, apostólica, romana, y que los habitantes del Ecuador, conformen su vida, con esta fe y en ella encuentren su felicidad en el tiempo y la eternidad».

García Moreno invitó a las cámaras a dar un decreto semejante, a fin de unir el Estado a la Iglesia en tan solemne acto. Este decreto de un parlamento en el siglo XIX, es harto curioso para que nos dispensemos de darle a conocer en su tenor:

«Considerando que el tercer concilio de Quito, por un decreto especial ha consagrado la República del Ecuador al Sacratísimo Corazón de Jesús y la ha puesto bajo su protección y salvaguardia; que pertenece al poder legislativo cooperar en nombre de la Nación con un acto tan conforme a los sentimientos eminentes del catolicismo, y que es también el medio más eficaz de conservar la fe y obtener el progreso y bienestar del Estado, decretan: la República del Ecuador está consagrada al Sacratísimo Corazón de Jesús que ha sido proclamado su Patrón y protector.

«Se declara fiesta nacional de primer a clase la del Santísimo Corazón de Jesús.

«Esta fiesta se celebrará en todas las Iglesias catedrales de la república por los prelados diocesanos con la mayor pompa posible. Se erigirá en todas las catedrales un altar dedicado al Corazón de Jesús, y con esta intención el gobierno excitará el celo y piedad de los Obispos.

«En el frontal de cada uno de los altares mencionados... se colocará a costa del Estado, una lápida de mármol sobre la cual se inscribirá el presente decreto».

Oración de la Consagración al Sagrado Corazón de Jesús, rezada el 25 de marzo de 1874

El Congreso dio una prueba de la gran fe que a todos sus individuos animaba, votando este acto por unanimidad y sin discusión.

Algún tiempo después, — el 25 de Marzo de 1874 — el mismo día y a la misma hora, en todas las iglesias de la República, tuvo lugar la solemne ceremonia.

La víspera por la noche se transformó la capital como por encanto. Las nubes que habían oscurecido el cielo durante el día, se disiparon súbitamente. En un instante, calles, casas, palacios, iglesias y monumentos públicos se cubren de luminarias, destacándose sobre el azul del cielo tachonado de estrellas: cincuenta mil hombres recorren las calles en todos sentidos, llenos de alegría y entusiasmo en medio de la ciudad resplandeciente. En la fachada de las casas se ostenta la imagen del Sagrado Corazón, cercada de flores, de candelabros y ricos pabellones y colgaduras. Globos aerostáticos con los colores nacionales se elevan en los aires, llevando también la efigie del Sagrado Corazón con estas inscripciones: ¡El Ecuador a su protector divino! — ¡Viva la república del Sagrado Corazón! Los oídos se regalan al eco de magníficos conciertos, coros de niños, músicas militares, cánticos mil alegres y devotos: los transeúntes maravillados se detienen a escuchar tan suaves armonías.

El pueblo del Sagrado Corazón preludiaba así las demostraciones del día siguiente. Al salir el sol, salvas de artillería despertaron la ciudad. Las calles fueron al punto invadidas por el gentío que acudía a recibir la comunión reparadora.

A las siete, la vasta nave de la iglesia metropolitana se llenaba de hombres de todas clases y categorías; magistrados, militares, profesores, abogados, estudiantes, labradores y artesanos que querían acercarse a la sagrada mesa para consolar el Corazón de Jesús.

En la catedral solamente, se distribuyeron mas de diez mil comuniones: un pueblo entero en el banquete eucarístico. Nos creeríamos transportados, no ya a la edad media, sino a los bellos siglos de la Iglesia primitiva.

Cuando en el momento solemne el órgano llenó el templo de piadosas melodías y el canto de millares de hombres subía al cielo, lágrimas, dulces lágrimas corrían de todos los ojos.

Unido a su Dios, el pueblo ecuatoriano, podía procederse al acto solemne de reparación pedido por el Arzobispo. Hacia la tarde, los Obispos o sus delegados, los demás miembros del clero secular y regular, el presidente de la república con todos sus ministros, los miembros del congreso, el tribunal de justicia, los jefes del ejército y la muchedumbre, tomaron su puesto en el templo.

El presidente, de impecable uniforme, se dirigió a la catedral acompañado de todas las autoridades civiles y militares.

Entonces, en nombre de las autoridades eclesiásticas y civiles, una voz dejó oír este acto sublime de fe nacional que cada uno repitió en su corazón. La voz de Mons. Checa y Barba retumbaba en el templo:

«Corazón adorable de Jesús, Rey de reyes y Señor de señores, por quien y para quien han sido criados todos los pueblos y naciones de la tierra, en acatamiento de vuestra amabilísima e infinita soberanía, postrados en vuestra divina presencia todos los poderes públicos de la Iglesia y del Estado, os ofrecemos y consagramos desde hoy para siempre la República del Ecuador, como cosa y posesión exclusiva vuestra.

«Dignaos tomar a este pueblo como vuestra herencia, reinad perpetuamente en él; acogedle bajo vuestra soberana protección; libradlo de todos sus enemigos; manifestad a todas las naciones que el Ecuador es vuestro; probad al mundo que es bienaventurado el pueblo que os elije por su Señor y su Dios, y haced brillar para siempre en nuestra República la Gloria de vuestro Santísimo nombre».


Basílica del Voto Nacional construida en representación de la Consagración del Ecuador al Sagrado Corazón de Jesús. En primer plano, estatua del Presidente mártir, Gabriel García Moreno 

Después de este pleito-homenaje del pueblo a su soberano, comenzó en medio de los sollozos de la concurrencia, el acto de expiación y de satisfacción por todas las ofensas de que el Ecuador había podido hacerse culpable hacia la Divina Majestad:

«Divino Corazón de Jesús, Creador del cielo y de la tierra, Rey universal de las naciones y Dueño absoluto de todas las cosas, Vos sois el Santo, Vos el Señor, Vos el Altísimo, Vos nuestro único Dios, ¡de quien emanan todo poder, autoridad y soberanía!

«Vos; ¡por quien reinan los reyes y dictan lo justo los legisladores!

«¡Alabado seáis por todos los pueblos y gentes; ensalzado por toda criatura en los siglos de los siglos! Gracias os damos, Señor, por todos vuestros beneficios, y principalmente, porque en los excesos de vuestra bondad, os habéis dignado elegir al Ecuador para vuestra herencia, le habéis defendido de sus enemigos y le habéis colmado de vuestros dones.

«Pero ¡ay! que en vez de corresponder con gratitud a tantas larguezas, hemos pecado, Señor, hemos obrado la iniquidad, hemos procedido impíamente, y nos hemos apartado de vuestros juicios y mandamientos.

«Pero no miréis, oh Dios piadosísimo, a nuestras iniquidades, sino sólo a vuestra misericordia: apartad de nosotros vuestra ira, ¡aléjense vuestros castigos de este pueblo!».

En aquel momento se entabló un diálogo tan conmovedor como sublime entre el pueblo y su intérprete. ¡Por todas nuestras iniquidades! exclamaba el representante de Dios. — ¡Perdón! decía la asamblea. — ¡Por los pecados de nuestros sacerdotes! — ¡Perdón! ¡Perdón! Y la voz continuó sin excusar a ninguna clase de la sociedad. — ¡Por las extravíos de nuestros legisladores, las culpas de nuestros magistrados, los delitos de los padres de familia, las maldades del pueblo, las impiedades y blasfemias, los perjurios y sacrilegios, la profanación de las cosas santas, las revoluciones y guerras fratricidas, los desacatos contra la autoridad eclesiástica, los atentados contra la autoridad civil, en una palabra, por todas las iniquidades! ¡Perdón! ¡Perdón! gritaba con lágrimas la asamblea entera.

Después que el Arzobispo hubo pronunciado el acta de consagración en nombre de la Iglesia, García Moreno repitió la fórmula en nombre del Estado.

Jamás los fieles habían asistido á un espectáculo más conmovedor, y se puede decir, tal vez, que jamás el Señor en lo alto de los cielos había contemplado nada más hermoso, desde los tiempos de Carlo Magno y San Luis. (Por todo esto, los malvados no escatimarían sus esfuerzos) en secularizar la república del Sagrado Corazón.

VIDEO

CONSAGRACIÓN AL CORAZÓN DE JESÚS: SÍMBOLO DE UN GOBIERNO CRISTIANO INSPIRADO EN EL REINADO DE CRISTO


Bajo la impresión del entusiasmo excitado por esta gran demostración de la fe, algunos miembros del congreso concibieron la idea de elevar en la capital un templo al Sagrado Corazón, a fin de dejar a la posteridad un recuerdo más monumental que una lápida de mármol. Otros fueron de contrarío parecer, alegando razones de economía y el peligro de eclipsar demasiado por estas magnificencias al culto a Nuestra Señora de las Mercedes, patrona de la república.

Se llevó la cuestión al tribunal de García Moreno, quien se pronunció como siempre, por el proyecto favorable al honor de Jesucristo.

«¿Con que quiere V. E. destituir a Nuestra Señora de las Mercedes?» le dijo uno de sus ministros.

— «¿Se imagina Usted que tenga celos de su Hijo?», replicó el presidente.

Sin embargo, el congreso se hizo atrás en la erección de un templo al Sagrado Corazón. Fue menester diez años de nuevas luchas y de nuevas victorias, para que otro congreso, por voto unánime, se decidiese a glorificar la idea de García Moreno.

Algunos días después de este acto público de expiación y penitencia, la fiesta del Sagrado Corazón reunía una vez mas a los representantes de la Iglesia y el Estado, felices, por renovar antes que se cerrase el congreso eucarístico, la consagración solemne de 1873.

GABRIEL GARCÍA MORENO, MÁRTIR DE LA FE Y MODELO DE ESTADISTA CATÓLICO



«Una de las condiciones en la que más se brilla por el ejemplo es la de Jefe de Estado. Eso sucedió precisamente con Gabriel García Moreno (1821-1875), Presidente de la República del Ecuador. Él es el modelo de ecuatoriano. 

«En él resaltan la profundidad de espíritu, la firmeza y la lógica de pensamiento, el dominio sobre sí mismo y una permanente dedicación de todo su ser para cumplir un deber muy arduo.

     «Tiene también, de modo espléndido, otras cualidades: una gran propensión para la fe católica, apostólica y romana, mucha afinidad con la Iglesia, elevación de alma y facilidad para lo sobrenatural.

     «Es propio de nuestros pueblos mestizos comportar una tendencia hacia el sueño de ojos abiertos, la pereza y la inconstancia, y el católico está llamado a dominarlos totalmente y ser prominente en las virtudes opuestas. Y esa es la mayor belleza de alma de García Moreno.

     «Murió por la fe. Es mártir. Hasta en eso dominó los defectos de su pueblo, comunes con los de otros pueblos sudamericanos de origen mestizo. ¡Es una cosa admirable!

     «Un pueblo sólo es grande cuando domina totalmente sus defectos nativos. Si no lo hace, esos defectos lo avasallan. Nuestros defectos nativos, o son llevados a latigazos o nos someten al látigo. Y García Moreno era un ejemplo en eso. Es por donde él realizó lo mejor de los designios divinos relativos al pueblo ecuatoriano.

«Esforcémonos porque esa devoción triunfe auténticamente (no apenas a través de algunos simbolismos) en todos los hogares, en todos los ambientes y sobre todo en todos los corazones. Sólo así conseguiremos reformar al hombre contemporáneo». Plinio Corrêa de Oliveira.



FUENTE:
García Moreno, Presidente del Ecuador, Vengador y Mártir del Derecho Cristiano, P. A. Berthe C.SS.R.
pliniocorreadeoliveira.info

Las Fuerzas Armadas participan en el Rosario por la regeneración espiritual y cívica del Ecuador

 






Marzo 2022-2024

Segundo aniversario del Rosario Público en Ecuador con la participación de las Fuerzas Armadas en la Plaza de San Francisco de Guayaquil

Ecuatorianos civiles y militares, unidos por la fe, imploran a María santísima el auxilio de Ella en estas horas duras para la nación

VIDEO

Organice el Rosario Público en su ciudad, barrio o urbanización



DOS AÑOS DEL ROSARIO PÚBLICO pidiendo por la regeneración espiritual y cívica del Ecuador

 







Dirigido a Nuestra Señora del Buen Suceso, 
el rosario Público es una iniciativa para suplicar 
a María Santísima que conserve la Fe Católica 
en la población y que ponga fin a la anticristiana legalización del aborto y la eutanasia así como al narcoterrorismo y al sicariato

                                                              VIDEO




domingo, 25 de febrero de 2024

Cruzada Mundial de Oración en honor al Inmaculado Corazón de María, implorando la intervención divina por la crisis de la Iglesia






El Rosario Publico por la Regeneración Espiritual del Ecuador se une a esta iniciativa convocada por Mons. Athanasius Schneider

     En Fátima, la Santísima Virgen nos regaló para nuestro tiempo el rezo del Rosario y la práctica de los primeros cinco sábados como medio espiritual eficaz para obtener favores Divinos especiales.

     La práctica de los Primeros Cinco Sábados consiste en recibir los Sacramentos de la Confesión y la Sagrada Comunión, rezar el Rosario y meditar durante quince minutos al menos uno de los quince misterios del Rosario, durante cinco meses consecutivos, con la intención de reparar los pecados contra el Inmaculado Corazón de María.

     Mons. Athanasius Scheneider, Obispo Auxiliar de Astaná, Kazajistán, junto con la Cofradía Internacional de Nuestra Señora de Fátima, promueven una cruzada espiritual a nivel mundial consistente en el rezo diario del Santo Rosario y la práctica de los Primeros Cinco Sábados, para implorar, a través del Inmaculado Corazón de María, la ayuda e intervención de Dios ante la tremenda crisis que hoy aqueja a la Iglesia Católica. 

     Esta cruzada espiritual comenzó el primer sábado de enero de 2024 (6 de enero) y finalizará el primer sábado de diciembre de 2024 (7 de diciembre) en la víspera de la Solemnidad de la Inmaculada Concepción de la Santísima Virgen María. 

     El Rosario Público por la Regeneración Espiritual del Ecuador, tiene el inmenso agrado de unirse a esta cruzada y la promueve en ocho ciudades del país, desempolvando entre los católicos una práctica, infelizmente muy desdeñada práctica de los Primeros Cinco Sábados de Mes.

     Imploramos a María Santísima su auxilio ante la crisis de la iglesia y de nuestro país, expuesto a terribles flagelos como la violencia criminal actualmente desencadenada, funesta consecuencia sin duda, de leyes anticristianas recientemente aprobadas como el aborto y la eutanasia. 

¡Únase Ud., también!

¡Contáctenos! 

domingo, 18 de febrero de 2024

Crisis religiosa: la fe parecerá extinguirse. Segundo motivo por el que se apagó la lamparita del Santísimo





Coro Alto del Monasterio de la Inmaculada Concepción de Quito. Las religiosas rezan delante de la Portentosa Imagen de Nuestra Señora del Buen Suceso


Continuación del artículo anterior, "Se apaga la lámpara del Sagrario: oscuridad en el cristianismo y tinieblas en la Iglesia"  - Haga cliq en el link

   

     En la madrugada del 2 de febrero de 1634, la Santísima Virgen del Buen Suceso prosiguió con la explicación de los motivos por los que se apagó la lamparita del Santísimo Sacramento en la Capilla del Coro Alto del Monasterio de la Inmaculada Concepción de Quito. Luego le explicó a la Madre Mariana de Jesús Torres la segunda causa:

     "Que ésta mi comunidad, estando en un reducido número de personas, será sumergida en el mar sin fondo de indecibles amarguras, y parecerá ahogarse en esas variadas aguas de tribulaciones: cuantas vocaciones verdaderas perecerán por falta de dirección, tino y prudencia para formarlas, por parte de las Maestras de Novicias, quienes deberían ser almas de oración y conocedoras de los diversos caminos del espíritu...".

     La profecía de esta crisis tiene gran relación con otras revelaciones de la Santísima Virgen en los siglos subsecuentes, incluso en Fátima, en 1917.

     También en La Salette en 1846, en que María Santísima habló del pozo del abismo y de los demonios que saldrían para flagelar a la humanidad:

     "Llegó el tiempo, el abismo se abre. He ahí al rey de las tinieblas, he ahí a la Bestia con sus súbditos, diciendo que es el salvador del mundo. Él se elevará orgullosamente en los aires queriendo alcanzar el cielo". Cfr.: El secreto de La Salette.

     En la aparición del 2 de febrero de 1610, Nuestra Señora del Buen Suceso señaló con una terrible declaración, la responsabilidad de las autoridades religiosas relajadas:

     "Aquellos que deberían defender en justicia los derechos de la Iglesia, sin temor servil ni respeto humano, darán la mano a los enemigos de la Iglesia para hacer lo que estos quieran".


Detalle del Juicio Final. Stefan Lochner (1410 - 1451). Museo Wallraf-Richartz, Colonia
 

     En La Salette, en 1846, la Virgen reiteró este punto con acentuado énfasis, y habla explícitamente de la decadencia de las ordenes religiosas:

     "¡Ay!, de los príncipes de la Iglesia que en ese entonces estarán ocupados apenas en amontonar riquezas sobre riquezas, en salvaguardar su autoridad y en dominar con orgullo".

     "... durante cierto tiempo la Iglesia será entregada a grandes persecuciones. Será el tempo de las tinieblas, y la Iglesia vivará una crisis pavoroso". 

     "Que los dirigentes de las comunidades religiosas estén atentos con los postulantes que reciben, pues el demonio usará toda su malicia para introducir en las ordenes religiosas personas entregadas al pecado, siendo que el amor a los placeres carnales y el desorden por estos provocados, estarán esparcidos por toda la tierra". Cfr.: El Secreto de La Salette.

     El Beato Francisco Palau fue uno de los santos que advirtieron de la infiltración del príncipe de las tinieblas en el seno de la Iglesia. A continuación, nos habla tomando el nombre de Jesucristo:

     "Por la corrupción de las costumbres [Satanás] entró en el Sancta Sanctorum, y en cuanto dirija desde afuera de la ciudad santa a todos los reyes y poderes políticos de la tierra en batalla en contra mío, desde adentro de mi proprio alcázar, él paraliza mi acción, entorpece mis empresas y frustra mis proyectos". ("Roma vista desde la cima del monte", El Ermitaño, Nº 58, 9-12-1869).

     "Satanás entró en el santuario y lo llenó de abominaciones, sustentado por poderes que se hacen llamar católicos, y desde adentro del proprio santuario hace la guerra contra nosotros, una guerra atroz, la más peligrosa que la Iglesia jamás tuve que trabar (...)

     "porque conviene al enemigo combatirnos desde adentro de la propia fortaleza, por eso se viste con el uniforme de católico, y usando este nombre, presenta ciertas realizaciones religiosas, para fascinar a la muchedumbre y así llevar la confusión hasta el Cielo". ("Campamento de epidemia en Vallcarca", El Ermitaño, Nº 99, 29-9-1870).

     Los errores y vicios deplorados en la época colonial por la Santísima Virgen en Quito, ciertamente demoraron algún tiempo en tomar cuenta de Ecuador, aún más, cuando ese país contó con el período presidencial de Gabriel García Moreno (1821 –1875), que retrasó la acción de la Revolución anticristiana.


Nuestra Señora del Buen Suceso

     María Santísima censuró esa colaboración falsamente "ecuménica" – "Aquellos que deberían defender en justicia los derechos de la Iglesia – de jerarcas eclesiásticos con poderes demoledores al servicio del infierno, "a fines del siglo XIX y en gran parte del siglo XX".

     Nada que sea muy grande sucede inesperadamente. La crisis actual de la Iglesia, fue iniciada por la Revolución del modo más disimulado y se fue intensificando en la medida que alcanzaba su auge a finales del siglo XX.

     Es por tanto coherente que la mayor parte de las revelaciones de Nuestra Señora del Buen Suceso se concentren en describir dicho auge o período final de la crisis.

Las Religiosas Concepcionistas en medio de la crisis

      La Santísima Virgen alertó de la pérdida del amor a Dios en medio de esa crisis, y de las almas que dejarán de amar el Cielo.

     Tales tendencias, a propósito, se acentuaron mucho en el período de la pandemia, empeorando así la decadencia que ya se venía agravando desde el periodo post Concilio Vaticano II.

     La Madre de Dios desdobló el mal del pecado de tibieza, infelizmente tan frecuente en los conventos, para después introducirse en el tema central que Ella quiso tratar; y justamente para cortarle el paso a esa tibieza, le enseñó a la Madre Mariana las palabras con las que debía encaminar a las religiosas de su Monasterio luego de su muerte, que estaba muy próxima:

     "Al despedirte de tus hijas, incúlcales el fervor, la humildad y el desprecio a sí mismas, y la práctica incesante de las virtudes religiosas, hermanadas con esa simplicidad infantil que las hará muy amadas de mi Santísimo Hijo, y de mí también que soy Madre de ellas”.

     Se trataba de consejos muy apropiados que la Madre Mariana debía comunicar a manera de incumbencia, a sus discípulas en el lecho de su muerte,


Religiosas Concepcionistas en los pasillos del Monasterio de la Inmaculada Concepción de Quito, durante el traslado de la Portentosa Imagen de Nuestra Señora del Buen Suceso

     La Santísima Virgen advirtió también que el Monasterio sufriría muchas y terribles amenazas y peligros. El demonio recurriría a todos los artificios y falsedades de los que es capaz.

     Pero Dios velará siempre sobre el Monasterio y finalmente, los ataques explícitos o disimulados de las tinieblas nada podrán conseguir, con la condición de que las monjas no abandonen la práctica de las virtudes. Nuestra Señora mencionó lo siguiente:

     "Esta casa, en todos los tempos será combatida con furor infernal, para destruirla y aniquilarla.

     "Pero la Providencia Divina velará por su conservación, ayudando para esto las virtudes practicadas por las moradoras de esta casa, pero, ¡ah!, si esta faltase...".

     Estas palabras contienen una parte prometida por Dios, pero incluyen también una contribución de las monjas concepcionistas, con sus oraciones y sacrificios.

     Sin esas cuotas de las religiosas, el Monasterio correría el peligro de naufragar y caer en las garras diabólicas. ¿Por qué? Por el odio que el inferno tiene a toda casa religiosa observante y celosa, por lo que hará de todo para destruirla.

     La parte con la que cada una de las religiosas debe aportar, nos recuerda el dicho de Santa Teresa: «Teresa y tres ducados, no es nada; pero Teresa, tres ducados y Dios, es capaz de todo». En este caso, los ducados (monedas) son las monjas.

     Por sí solas, por sus meras fuerzas, nada conseguirán. Pero con Dios Nuestro Señor y su Santísima Madre auxiliándolas con sus gracias, lo podrán todo.

     Y Nuestra Señora extiende la promesa de protección a toda la Orden de la Inmaculada Concepción, pero anunciando que dicha protección será muy especial para los monasterios fundados por las religiosas de Quito.

     "También te hago saber hija querida, que mi amor maternal velará sobre los conventos de la Orden de mi Inmaculada Concepción.

     "Porque esta Orden me dará mucha gloria entre tantas hijas que tendrás, y con cuidado especial velaré por los conventos fundados en estas tierras, por mis hijas de esta casa".

     Esa protección será destacada en los momentos en que las religiosas crean que todo estará perdido. Nuestra Señora del Bien Suceso describe así la gran prueba que vendría:

     "Que ésta mi comunidad, estando en un reducido número de personas, será sumergida en el mar sin fondo de indecibles amarguras, y parecerá ahogarse en esas variadas aguas de tribulaciones: cuantas vocaciones verdaderas perecerán por falta de dirección, tino y prudencia para formarlas, de parte de las Maestras de Novicias, quienes deberían ser almas de oración y conocedoras de los diversos caminos del espíritu...".

     El texto concluye con reticencias. ¿Por qué? Las reticencias indican claramente una continuación del texto [de lo que se conoce de las revelaciones], pero esta ciertamente no fue transcrita.

     La revelación es muy precisa en todo, lo que nos autoriza a ponderar los textos decisivos, palabra por palabra, pues, aunque todo fue calculado para una interpretación muy lógica, vemos sin embargo que finalmente existe la carencia de algo más.

Continuará.


Fuente:

Artículo del Sr. Luis Dufaur, extraído de aparicaodelasalette.blogspot.com y traducido por nuestro blog. 

domingo, 4 de febrero de 2024

Se apaga la lámpara del Sagrario: oscuridad en el cristianismo y tinieblas en la Iglesia





     En la madrugada del 2 de febrero de 1634, en la soledad de la capilla del Coro Alto del Real Monasterio de la Inmaculada Concepción de Quito, la abadesa, la Madre Mariana de Jesús Torres, rogaba al Señor delante del Tabernáculo, que culminen sus días en esta tierra y que la lleve pronto a la eternidad; entonces la lamparita del sagrario de apagó. 

     Eran las 3 de la mañana y la religiosa quiso levantarse para reencender la lámpara, pero no pudo, se quedó inmóvil. 

     La escena es conmovedora: una monja seria y virtuosa, rezando frente al sagrario, hasta altas horas de la noche, mientras su Comunidad ya dormía. 

     A primera vista todo parece un acontecimiento cualquiera: la religiosa rezando, el viento que sopla y la lámpara que termina apagándose. La oscuridad en la iglesia es completa y la priora no puede moverse. 

     Pero toda esta secuencia ciertamente tiene un significado: simboliza una gran prueba que descendería sobre la Iglesia, dejando a las almas fieles en medio de tantas pruebas, y que quedarían por así decir, estáticas, sin sentido. Se trata por tanto de un simbolismo con algunos significados. 

     La abadesa intenta encender la lámpara, sin conseguirlo. En ese momento, la Santísima Virgen aparece y reenciende la vela quedando toda la capilla iluminada con un gran resplandor.

     Luego, la Virgen explicó el significado simbólico del apagado de la lámpara, referente a varios acontecimientos futuros.


Coro Alto del Real Monasterio de la Inmaculada Concepción de Quito, sitio de las Apariciones de Nuestra Señora del Buen Suceso a la Venerable Madre Mariana de Jesús Torres, entre los siglos XVI y XVII

     María Santísima dio cinco razones que explican el símbolo por el que la lámpara se apagó. Ella habló del cristianismo sudamericano, el cual atravesaría un eclipse, con el consecuente desmoronamiento del orden de cosas, pero que recobraría su luz, iluminando toda la Iglesia con gran fulgor.

     Nuestra Señora, y a modo de introducción, le proporciona a la Madre Mariana, varias pruebas de la veracidad de todo lo que le dijo:

     "Hija querida de mi Corazón, soy María del Buen Suceso, tu Madre y Protectora, traigo en mi brazo izquierdo a mi Santísimo Hijo, y un báculo en mi mano derecha, vengo a darte la feliz noticia de que dentro de once meses y unos pocos días más , terminarán tus días en esta Tierra". 

     En efecto, la Madre Mariana partió hacia el Cielo dentro del plazo anunciado: el 16 de enero de 1635.

     La constatación de un hecho inminente tan importante, como es frecuente en las profecías, da pruebas de que los acontecimientos futuros anunciados también se cumplirán con la misma exactitud.

Primer significado: persecución religiosa y martirios

     ¿Cuáles eran los motivos por los que se apagó la lámpara del Sagrario? Helos aquí:

     "La lámpara que arde delante del Amor prisionero, y que viste apagarse, tiene mucho significado.

     "En primer lugar: a finales del siglo XIX y seguirá [en] gran parte del siglo XX, cundirán en estas tierras, entonces república libre, varias herejías.

     "Y reinando en ellas, se apagará la luz preciosa de la fe en las almas por la total corrupción de las costumbres.

     "En ese tiempo habrá grandes calamidades físicas y morales, públicas y privadas". 

     Pese a que las sucesivas transcripciones pueden haber cambiado incluso frases importantes de la misma, la revelación privada de Nuestra Señora del Buen Suceso, es una de las más completas y detalladas que anuncian diversos hechos de nuestro tiempo.

     Incluso se puede discutir si acaso no es más concreta y más precisa que la de La Salette, en Francia, en cuanto al tiempo, al lugar, a la naturaleza de los hechos y a la magnitud de la catástrofe que ocurriría.

Características de las calamidades físicas y morales, públicas y privadas profetizadas por Nuestra Señora del Buen Suceso

     Dichas calamidades, ¿serían simplemente psicológicas, incruentas o por lo contrario, sangrientas? ¿Cómo serían?


El comunismo, explícito o solapado, es el gran perseguidor de la Iglesia 

     El mundo actual hace que todo sea posible, porque la característica del reino del absurdo en el que nos hemos hundido es que todas las cosas posibles se vuelven probables simultáneamente. 

     Entonces suceden los acontecimientos más contradictorios, y lo imposible puede tomar la apariencia de posible. 

     La Santísima Virgen profundiza la descripción profética:

     "El corto número de almas en las que se conservará el culto de la Fe y de la virtud sufrirán un cruel e indecible padecer, al par que prolongado martirio.

     "Muchas de ellas descenderán al sepulcro por la violencia del sufrimiento y serán contadas como mártires que se sacrificaron por la Iglesia y por la Patria".

     ¿Mártires por la sangre derramada o por el sufrimiento debido a su fidelidad a la Iglesia?

     Los escritos de las revelaciones hechas a la Madre Mariana, no dejan claro si se trata de mártires que serían asesinados por odio a la fe o si morirían de tanto sufrimiento moral por su lealtad a la Iglesia y a su país.

     El sufrimiento sin sangre causa mayor dolor que el daño corporal, como las heridas de los héroes de la batalla de Lepanto, por ejemplo.

     Es comprensible que la escalada de estas persecuciones que traerán "sufrimiento cruel e indescriptible" pueda causar angustia que lleve a la muerte a las personas de fe.

     "Para poner a prueba en los justos esta fe y confianza, llegarán momentos en los que, al parecer, todo estará perdido y paralizado. Entonces será el feliz principio de la completa restauración".

     Estos avisos, son ciertamente para Ecuador, pero no exclusivamente. Hay que considerar que en tiempos de la Madre Mariana, —la época colonial— las naciones sudamericanas no estaban definidas territorialmente como hoy en día.

Advertencias válidas para la Iglesia en todo el mundo


La Real Audiencia de Quito, en 1779

     El actual territorio ecuatoriano formaba parte en aquel tiempo, de una jurisdicción mucho más amplia, cual era la Real Audiencia de Quito, que tenía amplias competencias jurídicas sobre un territorio cinco veces mayor que el actual Ecuador.

     Formó parte del Virreinato del Perú, cuya autoridad, al menos teóricamente, se ejercía sobre toda Sudamérica e incluso incluía lo que hoy es Panamá, al norte, y Tierra del Fuego, al sur. Su vecino al norte, era el Virreinato de México, que llegaba hasta Alaska, extendiéndose por una gran parte del oeste de los Estados Unidos.

     Por tanto, los acontecimientos anunciados por la Santísima Virgen del Buen Suceso, son de tal magnitud, que no podían dejar de involucrar a todas las naciones que actualmente forman el continente americano, incluyendo a naciones como Brasil, que recién nacían en ese entonces.

     En Quito, Nuestra Señora dejó muy en claro que enormes conmociones sobrevendrían en América del Sur, la cual era parte del reino hispano.

     Brasil, que formaba parte del reino de Portugal, estaba unido en ese tiempo al de España; la coronas portuguesa y española quedaron unidas por los reyes de la Casa de Austria: Felipe II, Felipe III y Felipe IV. 

     Brasil está entonces, también incluido en la profecía que, como los actuales acontecimientos lo demuestran, parece cumplirse en todos los países de América del Sur. 

     Pero, ¿por qué estas revelaciones sólo hablan de los países americanos y no del mundo entero? Aún cuando resulta imposible pensar que el vendaval de la crisis contemporánea no arrastre a todos los países del orbe. 

     Esto nos lleva a pensar que las naciones de América ciertamente desempeñarán un papel especial en los acontecimientos que Nuestra Señora anunció para el futuro.

     Por eso, la lucha en América Latina para derrocar al diablo, con el consecuente triunfo de María Santísima, tendrá una especial importancia.


Mapa de América del Sur en 1640, elaborado en Amsterdam, en tiempos de las apariciones de Nuestra Señora del Buen Suceso, y cuyas revelaciones se refirieron a ese continente

     

¿Por qué la ciudad de Quito fue elegida por Nuestra Señora del Buen Suceso como sede de sus apariciones y revelaciones?

     Quito fue la última capital del imperio Inca, fuertemente dominado por cultos demoníacos. Se comprende su importante rol en el momento en que la serpiente infernal sea aplastada por el talón de la Virgen.

     El empeño –algo risible– de altísimas figuras eclesiásticas y temporales europeas de resucitar el culto satánico a la Pachamama es otra confirmación reciente de la lucha en la cual la Virgen  aplasta a la serpiente.


La Inmaculada de Quito, de Bernardo de Legarda. Estupenda representación en la que Nuestra Señora domina a la serpiente encadenada, simbolizando la lucha en nuestro continente. Su creación data de 1734, un siglo después de la Aparición de Nuestra Señora del Buen Suceso, motivo principal de este artículo
 

¿Por qué fue escogida la Madre Mariana de Jesús Torres como depositaria de las Revelaciones? 

     Ella fue enviada a Quito por su tío, el rey católico Felipe II, para residir allí.

     Que esta revelación fuese dada a una sobrina del Rey –y posiblemente una de las primeras personas de sangre real en radicarse en Sudamérica– es algo profético, además de muy bonito, digno y natural, con la grandeza de los hechos que vaticina la Santísima Virgen. Y es ahí donde aparece el simbolismo: la oscuridad es enorme, una luz celestial inunda la iglesia del Monasterio de la Inmaculada Concepción y luego Nuestra Señora enciende la lámpara del Sagrario 

     Son dos luces diferentes: una luz no es la de la lámpara; Es la Reina del Cielo quien aparece con una luz celestial y Ella misma, con otra luz, material, enciende la lámpara que se apagó. 


En medio de la oscuridad, Nuestra Señora del Buen Suceso se apareció a la Madre Mariana de Jesús Torres, entonces una intensa luz iluminó el Coro Alto del Real Monasterio de la Inmaculada Concepción de Quito

     Otras revelaciones privadas aprobadas por la jerarquía eclesiástica mencionan  también una oscuridad total, no sólo en el sentido material de la palabra, sino en el sentido espiritual, intelectual y religioso.

     En medio de eso, lo único que nos quedará es la certeza de la infalibilidad y la indestructibilidad de la Iglesia católica, nada más.

     Sin embargo, en medio de esa oscuridad, debemos aguardar la aparición de María Santísima. Y debemos creer que Ella, con una gran luz, reavivará la llama apagada en la humanidad.

     Nuestra Señora del Buen Suceso atribuye el apagarse de la llama a los pecados de los hombres. Por lo tanto, esta llama material es la Civilización Cristiana, y la llama espiritual es la fe católica, la cual en el futuro sería extinguida y luego restaurada en los pueblos sudamericanos.

     He ahí primera razón simbólica por el que se apagó la vela del Santísimo. 

     Continuará.



Fuente:

Artículo del Sr. Luis Dufaur, publicado en aparicaodelasalette.blogspot.com y traducido por nuestro blog

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