martes, 3 de marzo de 2026

La historia del Cuadro de la Divina Misericordia.- Manipulación moderna del verdadero sentido de la misericordia

 





Continuación del artículo anterior El Mensaje de la Divina Misericordia a Santa Faustina: una denuncia del deplorable estado moral del mundo, en los ámbitos civil y eclesiástico

Para atraer la Divina Misericordia, Nuestro Señor pidió a Sor Faustina crucificada que difundiera esta devoción. Le reveló para este fin un rosario o corona especial, y pidió la institución de su solemne fiesta litúrgica el primer domingo después de Pascua.

También mandó a pintar un cuadro de la Divina Misericordia, y por medio de tal devoción infundiría las gracias que le son específicas.

La santa escribiría en su Diario lo manifestado por Nuestro Señor a este respecto:

"Las llamas de la misericordia me devoraron. Quiero derramarla sobre las almas de los hombres.

"Entonces Jesús se quejó conmigo y dijo:

— La desconfianza de las almas me desgarra las entrañas. La desconfianza de las almas elegidas me duele aún más. A pesar de Mi amor inagotable, no confían en Mí. Ni siquiera mi muerte fue suficiente para ellos. ¡Ay de las almas que abusan de ella!

"(...) Cuando quise deshacerme de estas inspiraciones interiores, continuó Santa Faustina, Dios me dijo que en el día del Juicio se me pediría cuenta de un gran número de almas" (págs. 26-27).

El infierno se desata contra el Cuadro


El primer cuadro de la Divina Misericordia. Santuario de la Divina Misericordia, Vilna, Lituania

     La imagen terminó siendo hecha a petición de Nuestro Señor.

El cuadro aprobado – al que se unen las promesas de Nuestro Señor – fue pintado por Eugenio Kazimirowski en junio de 1934.

Desde el 3 de abril de 1937 fue expuesto a la veneración en la Iglesia de San Miguel, en Vilna, hoy capital de Lituania y que hasta 1939 formaba parte de Polonia.

En 1948 el régimen comunista clausuró esta iglesia, por lo que la pintura fue llevada a la parroquia de Nowa Ruda en donde permaneció entre 1949 y 1986, año en que el comunismo transformó la iglesia en un depósito estatal.

Luego de eso, la pintura, tan perseguida por el comunismo, regresó a Vilna, esta vez a la Iglesia del Espíritu Santo.

Esta iglesia fue renovada en 2003 y promovida a Santuario de la Divina Misericordia.

En 1943 (Santa Faustina murió en 1938), las monjas encargaron al pintor Luvov Stanislao Batowski un nuevo cuadro que poco después fue devorado por un incendio, por lo que le pidieron hacer otro.

Por su parte, y a modo de promesa, el pintor Adolfo Hyla también pintó un nuevo cuadro que fue elegido por el arzobispo de Cracovia para ser venerado en la capilla de la Congregación, en Cracovia, ubicada en la calle Faustyny ​​S. 3. La imagen es conocida como "Jesús, en ti confío".


Santuario de la Divina Misericordia, Cracovia, Polonia. En primer plano, urna de mármol blanco con restos de Santa Faustina.

     La Fiesta de la Divina Misericordia fue instituida el 5 de mayo de 2000 y se celebra el primer domingo después de Pascua.

Misericordia falsa: camino de concesiones y pactos con el mundo que conducen al infierno

Nuestro Señor hizo a través de Santa Faustina impresionantes advertencias que no tenían otro objetivo que sensibilizar a las almas para implorar la Divina Misericordia que brota de su Sacratísimo Corazón y que no queremos aprovechar.

Jesucristo le manifestó que a través de ella revelaría los tesoros insondables de su Misericordia y rescataría a los hombres del mal camino.

Para comprender la inmensa importancia de la devoción a la Divina Misericordia, Dios quiso que Santa Faustina fuera su transmisora.

Pero la Divina Misericordia no encuentra eco en las almas debido a sus innumerables deformaciones o defectos, especialmente en las que Él más ama y que deberían beneficiarse de ella.

Además del pecado en su esencia, existe un obstáculo insidioso y muy dañino para la salud espiritual de los hombres: la distorsión del concepto mismo de misericordia y su aplicación al apostolado.

El gran doctor de la moral católica, san Alfonso María de Ligorio, escribió sobre este abuso de la misericordia que hoy por desgracia trata de difundirse con varios sofismas:

"Puede ser que haya alguno entre vosotros, hermanos míos, que se encuentre con el alma llena de pecados y que, lejos de pensar en librarse de ellos por la confesión y la penitencia, no cesa de cometer nuevos pecados, sobrecargándose de estos aún más.

"Esta alma ciertamente abusa de la misericordia divina, pues nuestro tan buen Dios permite vivir a este pecador para que él se convierta y, en consecuencia, para que escape de la desgracia de perder su alma". (Sermons by S. Alphonse de Liguori, Analyses, commentaires, exposé du système de sa predication, par le RP Basile Braeckman, de la Congrégation du TS Rédempteur, Tome Second. Jules de Meester-Imprimeur-Éditeur, Roulers, pp. 55- 60, apud Revista Catolicismo, número 572, agosto/1998, página 37).

Tratando engañosamente de facilitar la práctica de la moral, la misericordia manipulada con abuso tiene como objetivo poner las costumbres católicas más a tono con el mundo pecaminoso.

La doctrina moderna gustaría de presentar la religión como no es: como un camino cubierto de flores y facilidades para pecadores empedernidos pero engañados. De hecho, hacerlo los conduce anestesiados a la condenación eterna.

Caminos que llevan al infierno y al cielo


Reliquia de Santa Faustina. Santuario de la Divina Misericordia, Cracovia, Polonia.

Pero Nuestro Señor le hizo ver a Santa Faustina el error de este falso camino para que ella lo denuncie abiertamente.

Al respecto la santa escribió:

"Un día vi dos caminos: un camino ancho, cubierto de arena y flores, lleno de alegría, música y diversos pasatiempos.

"Muchos andaban por este camino bailando y divirtiéndose. Y así llegan al final sin darse cuenta de que todo acabó.

"Al final de ese camino había un precipicio espantoso, esto es, el abismo del infierno. Las almas cayeron ciegamente en esa vorágine y tan pronto como llegaban se precipitaban en lo más profundo.

"Y era un número tan grande que era imposible contarlos.

"Y vi otro camino, o más bien un sendero, porque era angosto y lleno de espinos y piedras, y la gente que lo recorría tenía lágrimas en los ojos y se llenaba de dolor.

"Algunos caían sobre las piedras, pero se levantaban de inmediato y seguían adelante.

"Y al final del camino había un jardín estupendo lleno de toda forma de felicidad y todas estas almas entraron en él e inmediatamente, desde el primer momento, se olvidaron de su dolor" (páginas 82-83).


El camino hacia el infierno se presenta aparentemente fácil y divertido. Pintura en la iglesia de Andahuaylillas, Perú.

Sobre la Justicia, inseparable de la Misericordia

El 1 de noviembre de 1937, luego de las Vísperas, las monjas del Convento realizaron la acostumbrada procesión hasta el cementerio para visitar y rezar ante el sepulcro de las hermanas difuntas.

Santa Faustina cuenta:

“No pude ir porque estaba sirviendo como portera, pero eso no me impidió orar por esas queridas almas.

“Cuando la procesión del cementerio volvió a la capilla, sentí en mi interior la presencia de muchas almas. Comprendí la gran justicia de Dios y cómo cada uno tiene que pagar cada centavo”.




Fuente: Luís Dufaur 
aparicaodelasalette.blogspot.com

El Mensaje de la Divina Misericordia a Santa Faustina: una denuncia del deplorable estado moral del mundo, en los ámbitos civil y eclesiástico

 




Nuestro Señor y Santa Faustina


Las palabras del Señor de la Divina Misericordia guardan entera consonancia con los Mensajes de Nuestra Señora del Buen Suceso, de la Salette, Fátima y Akita.





Con un contenido muy similar al de los Mensajes Marianos, Nuestro Señor le habló a Santa Faustina de una decadencia muy grave y extendida, a tal punto que ni Él y ni Su Santísima Madre podrían ya seguir sosteniendo el justo brazo castigador de Dios Padre.

La santa polaca escribió en su diario al respecto. En su relato del 1 de septiembre de 1937, expresa lo siguiente:

"Vi a Jesús como Rey, en su gran majestad, contemplando la tierra con mirada severa, pero la súplica de su Santísima Madre prolongó el tiempo de la Misericordia" (p. 423).

Y justo antes de la Navidad de 1937 anotó:

"Hoy, el Señor me ha dado a conocer su ira contra la humanidad, que por sus pecados merece que se le acorten los días".

La relajación del clero atrae el castigo

Nuestro Señor le habló también del dolor causado por el clero y los religiosos amigos del mundo y aplaudidos por éste, incluidas las altas autoridades de la Iglesia.

De forma lacerante, Jesucristo le dio a conocer a Santa Faustina las ofensas del clero relajado que pretende relativizar los pecados de impureza:

"Cuando fui a la adoración … vi a Jesús atado a una columna, despojado de sus vestiduras y azotado. Vi a cuatro hombres que se turnaban para flagelarlo. Mi corazón se paralizaba viendo tales tormentos.

"De repente el Señor me dijo estas palabras:

—Tengo un sufrimiento aún mayor del que ves.

"Y Jesús me hizo saber que la causa por la que se sometió a la flagelación fueron los pecados de impureza. ¡Oh, qué tremendos sufrimientos morales sufrió Jesús cuando se sometió a la flagelación!

"Entonces me dijo:

— Mira: esta es la situación actual de la raza humana.

"Y en un instante vi cosas terribles: los verdugos se apartaron de Jesús, y vinieron a flagelar al Señor otros hombres, sin piedad.

"Eran sacerdotes, religiosos y los más altos dignatarios de la Iglesia, hecho que me sorprendió mucho; laicos de diferentes edades y condiciones; todos, descargando su veneno sobre el inocente Jesús. Al ver esto, mi corazón entró en una especie de agonía.


La Flagelación, Cofradía del Santísimo Cristo de la Caridad, Murcia, España


"Mientras los verdugos lo azotaban, Jesús quedaba en silencio y miraba hacia lo lejos; pero cuando lo azotaban las almas que mencioné anteriormente, Él cerraba los ojos y de su Corazón salía un gemido reprimido pero tremendamente doloroso.

"Y el Señor me hizo conocer en detalle la enorme maldad de aquellas almas ingratas:

MIRAD, ESTO ES UN SUPLICIO PEOR QUE MI PROPIA MUERTE" (págs. 183-184).

Los castigos se acumulan sobre los jerarcas de la Iglesia que abandonan a Nuestro Señor

La contemplación de Santa Faustina del océano de punzantes ofensas infligidas a Dios por los clérigos y laicos católicos sirvió para explicar la magnitud y extensión de las medidas que la Justicia Divina está obligada a aplicar sobre quienes lo ofenden.

Esta consideración nos hace comprender la necesidad de implorar la Divina Misericordia por nuestras faltas y las de la humanidad. Cualquiera que no considere el mal existente en las almas —en la sociedad temporal y en la vida eclesial— obviamente no ve razón para clamar misericordia. Y quien no pide no recibe, o no le interesa pedir ni recibir.

En su diario, Santa Faustina describe el drama de los conventos  o casas religiosas, que se contagian de las modas del mundo, entibiándose en la Fe y en la caridad, y que terminan cerrando sus puertas pues pierden su razón de ser.

La santa describe lo que vio el primer viernes de septiembre de 1936:

"Por la noche vi a Nuestra Señor con el pecho atravesado por una espada, llorando con lágrimas ardientes, instándonos a apartarnos de un terrible castigo de Dios.

"Dios quiso infligirnos un castigo terrible pero no pudo, porque María Santísima nos protegía" (p. 262).

También narra su visión del 8 de mayo de 1938:

"En el momento en que estaba por terminar el vía crucis, el Señor se puso a llorar por las almas de los sacerdotes y religiosos, porque a estas almas escogidas les falta amor.

"Permitiré que se destruyan monasterios e iglesias.

"Yo intervine:

— Pero, Jesús, muchas almas en los conventos te alaban.

"El Señor respondió:

— Esas alabanzas hieren mi Corazón, porque el amor ha sido desterrado de los conventos. Almas sin amor y sin espíritu de sacrificio, almas llenas de egoísmo y amor propio, almas orgullosas y presuntuosas, almas llenas de perfidia e hipocresía, almas tibias que tienen apenas el calor necesario para mantenerse vivas.

Mi Corazón no puede soportar esto. Todas las gracias que derramo sobre ellos cada día se escurren como por una piedra.

No puedo soportarlos, porque no son ni buenos ni malos. Para esto edifiqué los conventos: para que el mundo fuera santificado por ellos; de ellos debería salir una poderosa llama de amor y sacrificio.

Y si no se convierten y arden en el primer amor, los entregaré al exterminio de este mundo...

¿Cómo podrán sentarse en el trono prometido para juzgar al mundo, si sus pecados son más graves que los del mundo? Sin arrepentimiento ni reparación.


La imagen del Cristo del Poder Supremo, representa a Jesús ante Caifás, el Sumo Sacerdote del Templo judío, que lo condenó. Semana Santa, Sevilla, España 
                       
¡Oh!, corazón, que por la mañana me recibes (en la Comunión) y que al mediodía ardes en odio contra mí en las ¡más variadas formas! ¡Oh!, corazón, ¿acaso te elegí especialmente para que me causaras mayores sufrimientos?

Los grandes pecados del mundo hieren mi Corazón casi en la superficie, pero los pecados de un alma elegida traspasan mi Corazón de lado a lado...

"Cuando traté de intervenir en favor de esas almas – escribe Santa Faustina – no pude encontrar nada que las justificara, y sin siquiera poder pensar en ese momento en algo para defenderlas, el dolor se apoderó de mi corazón y lloré amargamente.

"Entonces el Señor me miró con benevolencia, y me consoló con estas palabras:

— No llores, también hay un gran número de almas que me aman mucho, pero mi Corazón desea ser amado por todos; y porque mi amor es grande, por eso las amenazo y castigo..." (páginas 560-561).



Fuente: Luis Dufaur
aparicaodelasalette.blogspot.com

Santa Faustina, apóstol de la Divina Misericordia para un mundo cuyos pecados claman por castigo

 



Santa Faustina Kowalska
Es la voluntad de Nuestro Señor Jesucristo el elegir almas predilectas que atraigan su misericordia, para así llevar a los hombres a renunciar al pecado, a enmendar su vida a través de la penitencia y evitar la perdición individual y colectiva. Considerando las abismales ofensas de la humanidad pecadora contemporánea, Nuestro Señor ha comunicado en varias revelaciones privadas que, en virtud de su justicia perfecta, normalmente debería acabar con el mundo. Sin embargo, si los hombres reformaran su vida, su Divina Misericordia tocaría los corazones que se abran a Ella. Jesucristo podría entonces inaugurar una era de reconciliación entre Dios y los hombres, la era de su Misericordia. Pero es necesario preparar a la humanidad para este indispensable cambio de vida, restaurando la moral de la familia, la sociedad y del mundo todo; e incluso —y mucho más doloroso— para corregir el desvío de considerable porcentaje del clero, hasta en sus más altas esferas. Para la misión de revelar la devoción a la Divina Misericordia, Nuestro Señor eligió a una humilde monja polaca. Helena Kowalska (Sor María Faustina, su nombre de religiosa) nació el 25 de agosto de 1905, en un hogar campesino en Glogowiec, municipio de Lodz (actual Swinice Warckie, Konin), Polonia, región en aquel entonces anexada al imperio ruso, lo que favorecía a la iglesia de origen greco-cismático, autodenominada Ortodoxa, hostil al catolicismo.

Casa en donde nació Santa Faustina, en Glogowiec, Polonia

     Conocida llanamente como Sor Faustina, ella murió como religiosa profesa en el convento de la Congregación de las Hermanas de la Santísima Virgen María de la Misericordia, en la ciudad de Cracovia, el 5 de octubre de 1938, a la edad de 33 años. Fue canonizada el 22 de abril de 2001.

     A partir del 1 de agosto de 1925, cuando aún estaba en Varsovia, escribió un diario en el que narró resumidamente su vocación. A continuación, compartimos, en este y en próximos artículos, interesantes tópicos de la vida de la santa, extraídos del mencionado escrito.


Diario personal de Santa Faustina 

     Ella cuenta que, pese a haber sentido el llamado religioso desde los siete años, a los dieciocho sus padres aún no le autorizaban hacerse monja. 

     En cierta ocasión, se encontraba en un baile, y mientras danzaba, su pareja de baile se manifestó en su verdadera identidad, era Nuestro Señor flagelado, quien la reprendió por no seguir la voz de su verdadero vocación.

     De inmediato salió del salón y se dirigió a la catedral. Allí escuchó una voz interior que le ordenaba ir a Varsovia, donde ingresaría en un convento. Sin saber siquiera a quién debía buscar allá, empacó algo de ropa y partió. 

     Ya en Varsovia, todo sucedió como la voz le había indicado. Terminó entrando al convento de las Hermanas de la Santísima Virgen María de la Misericordia, donde, luego del postulantado y noviciado, profesó sus votos solemnes, y allí permaneció hasta su muerte años después.

     Las locuciones y visiones (intelectivas, según ella) de Nuestro Señor se volvieron extraordinariamente frecuentes desde su ingreso. Las tuvo también de Nuestra Señora y algunos santos, del Ángel de la Guarda y de las almas del Purgatorio. 

Incomprendida y despreciada por religiosos y allegados 


Santa Faustina

     La vida de los santos no se puede comparar con la de los artistas o de ciertos demagogos, alabados y aplaudidos por el mundo, por los medios de comunicación e, incluso, por los enemigos del catolicismo.

     Dios pide a las almas que Él ama un holocausto diario, en el que la mayor causa de sufrimientos es la incomprensión y hasta el menosprecio de aquellos a quienes más quieren hacer el bien.

     Este fue, en grado eminente, el tenor de la vida de Santa Faustina, quien se convirtió en el instrumento de Dios para revelar Su Divina Misericordia. Por tal razón, es justamente llamada Apóstol de la Misericordia

     Recién iniciada su vida conventual, Nuestro Señor, quizás para prepararla, le hizo conocer cuál sería la cruz de su vida; a saber, el desprecio de sus más cercanos. También le hizo conocer la dispensación, por su mediación, de misericordia para quienes la habían agraviado.

     Ella lo cuenta así:

     "En cierta ocasión pude ver una gran multitud dentro y fuera de la capilla, que había sido preparada para una solemnidad.

     "Cerca del altar había un gran número de eclesiásticos; había también hermanas nuestras y muchas de otras congregaciones. Todos esperaban a la persona que debía ocupar el sillón principal en el altar.

     "De repente escuché una voz que me decía que era yo quien debía tomar ese lugar.

     "Pero tan pronto como salí de mi cuarto, ya en el corredor para cruzar el patio y llegar a la capilla, obedeciendo a la voz que me llamaba, he aquí que toda la gente comenzó a tirarme todo lo que podía lodo, piedras, arena, escobas, de tal modo que, en un primer instante, dudé si debía o no continuar, pero la voz me llamó con mayor insistencia y luego, pese a todo, avancé decididamente.

     "Cuando crucé el umbral de la capilla, las superioras, las hermanas, las alumnas y hasta los padres de familia comenzaron a golpearme con todo lo que podían, de modo que, queriendo o no, tuve que correr hacia el puesto que se me había destinado en el altar.

     "Apenas ocupé el lugar indicado, esas mismas personas y las alumnas, y las monjas y las superioras, y los padres de familia, todos se acercaron a mí, extendiendo sus manos y pidiéndome gracias —favores espirituales—, y yo no sentí ningún resentimiento hacia ellas, pese a que me habían tirado toda clase de objetos.


Detalle del Diario de Santa Faustina.
Apuntes del 22 de febrero de 1931, día en que Nuestro Señor mandó a elaborar el cuadro de la Divina Misericordia


     "Por lo contrario, sentía un amor muy especial por aquellas personas, pues me habían obligado a subir cada vez más rápido hacia el puesto que se me había destinado.

     "En ese momento mi alma se inundó de una felicidad inconcebible y escuché estas palabras:

     — Haz todo aquello que quieres, distribuye las gracias como quieras, a quien quieras y a cuantos quieras.

     "Y, de repente, la visión desapareció” (páginas del diario de Santa Faustina, 18-19). 

     Esa visión describió por adelantado lo que la santa generalmente tendría que anotar después en su Diario. Las ingratitudes, incomprensiones, el odio y persecuciones dentro del mismo convento de parte de las monjas, de las superioras, etc., etc. Todo aquello habría sido enloquecedor si no hubiera sido por aquella predicción.

     Un ejemplo sencillo. Un poco antes de su muerte, Santa Faustina se encontraba acostada, con su salud muy quebrantada, y la monja enfermera le dejó la comida en un lugar que por su estado le era difícil alcanzar. Luego volvió y la reprendió por no haber comido. La santa le hizo ver que ya no podía ni siquiera levantarse. La enfermera entonces se llenó de rabia y la acusó de mentir.

     Nuestro Señor se le apareció nuevamente el 22 de febrero de 1931, para mostrarle el núcleo de su vocación: atraer la Divina Misericordia al mundo.

     "¡Oh! Dios mío, soy consciente de mi misión en la Santa Iglesia: mi compromiso continuo de solicitar la misericordia para el mundo. Me uno estrechamente a Jesús y me ofrezco como víctima que ruega por el mundo.

     "Dios no me negará nada cuando lo invoque con la voz de su Hijo. Por mí misma, mi sacrificio no vale nada, pero cuando lo uno al sacrificio de Jesucristo, se vuelve omnipotente y tiene la fuerza para aplacar la ira de Dios.

     "Dios nos ama en su Hijo. La Dolorosa Pasión del Hijo de Dios es una advocación que atenúa continuamente la ira de Dios" (pág. 195).

Continúa en el siguiente artículo El Mensaje de la Divina Misericordia a Santa Faustina: una denuncia del deplorable estado moral del mundo, en los ámbitos civil y eclesiástico



Fuente: Luis Dufaur aparicaodelasalette.blogspot.com

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