miércoles, 17 de febrero de 2021
MIÉRCOLES DE CENIZA: Tiempo de penitencia
domingo, 14 de febrero de 2021
Inculquemos en los jóvenes la devoción al Niño Jesús de la Cruz del Pichincha — 14 de febrero, día de su fiesta—
| Desde hace más de una década, miles de estampas del Niño Jesús del Pichincha y de Nuestra Señora del Buen Suceso, se han distribuido en Ecuador y otros países |
(Continuación de los artículos anteriores, titulados "Las ingratitudes del Ecuador hacia el Niño Jesús del Pichincha. 14 de febrero: día de su Fiesta" y "Visión del Niño Jesús del Pichincha. La tierra patria del Ecuador, heredad de Dios y de María Santísima, que sus malos hijos quieren destruir").
La Santísima Virgen ordena que se hagan estampas del Niño Jesús Crucificado
Luego de las visiones del Niño Jesús que tuvo la Madre Mariana de Jesús Torres, Nuestra Señora del Buen Suceso le dijo:
“Viste a mi Divino Niño crucificado en el volcán Pichincha. Esto no fue por mera casualidad, pues ya que esta montaña domina la ciudad, mi Hijo Santísimo quiere santificar este lugar, y desde allí el Sagrado Corazón de mi Jesús quiere ejercer su dominio.
“Y así como, por orden mía, mi imagen permanecerá en el asiento de la abadesa, en el coro alto de este convento, para gobernarlo y defenderlo, y también para el bienestar de todo el país, así también queremos que hagas reproducir la visión de Mi Niño Crucificado, en estampas, valiéndote del obispo actual, un prelado prudente y virtuoso que gobierna con gran mansedumbre de corazón. En dichas estampas deberán ser escritas las mismas palabras que escuchaste de los labios de tu Amor Crucificado en el monte Pichincha.
"Las estampas viajarán por todo el mundo, y serán la fuente de inspiraciones sagradas, pero su origen no será conocido por algunos, sin embargo, algún día se sabrá ..."
Concomitantemente con esta visión, Nuestra Señora había iluminado el corazón del Obispo Pedro de Oviedo, un verdadero y santo prelado, a quien se le permitió contemplar la escena del Niño Jesús en la Cruz en el Pichincha. Él ordenó que las imágenes se hicieran en España, con la firme convicción de que la devoción se extendería y traería la gracia de ganar corazones al amor de Dios.
Así, la Madre Mariana dio inicio a esta devoción, que ha continuado hasta nuestros días. Una imagen en bulto del Niño Jesús de la Cruz del Pichincha se elaboró después y se la venera en uno de los altares laterales de la Iglesia del Convento de la Inmaculada Concepción en Quito.
La juventud se hizo para el sacrificio, no para los placeres
Hay una multitud de significados que, quienes lleguen a conocer la historia de Nuestra Señora del Buen Suceso, sólo podrán ver con los ojos de la fe. La visión del Niño Jesús del Pichincha, así como las apariciones y profecías de la Santísima Virgen, se aplican en un sentido particularmente agudo a nuestros tiempos. De hecho, están destinadas a nuestros tiempos. Como la Madre Mariana confió al Obispo Oviedo: "Todo esto se registrará ahora para verificar su verdad en esos tiempos [a partir del siglo XX], que serán tan decadentes en la fe".
El Niño Jesús de la Cruz del Pichincha nos presenta una imagen conmovedora de un mozalbete que abraza la Cruz en su amor por la humanidad y como ejemplo para los jóvenes, que deberían seguir sus pasos. Es por consiguiente, una advocación que llama a los jóvenes a abrazar la Cruz, a renunciar a los placeres, a veces incluso a los placeres legítimos de esta vida, como preparación para la eternidad. Pero no sólo eso sino, de modo también muy relevante, a luchar heroicamente contra la revolución anticristiana, en pro de la restauración de la Cristiandad.
Pero en la era moderna, a la juventud se le ha estado predicando, y ella misma practicando, exactamente lo contrario: “La juventud se hizo para el placer. Diviértete, sólo eres joven una vez”. Sin embargo, esto no es lo más grave. Desde mayo de 1968, con la revolución hippie y la del movimiento contestatario de la Sorbona, los jóvenes han sido gradualmente formados, ya no con miras a una vida civil común, sino con miras a la rebelión contra el orden, al insulto, a la brutalidad y a la antipatía aberrante a la vida de familia; en dos palabras, con miras al Prohibido prohibir, eslogan preferido de la revolución hippie y del movimiento contestatario de la Sorbona. Desde hace medio siglo, ya van algunas generaciones a las que se les ha inculcado, a veces hasta en el propio seno familiar, ya no la práctica heroica de la virtud ni el amor a la Cruz, sino la impiedad y la permisividad. Para la mayoría de la juventud actual, la práctica de la religión católica dejó de ser prioridad, y ese espacio dejado en blanco es ocupado, cada vez más, por los anhelos permisivos, que alimentan los anhelos socialistas y, en el paso siguiente, los comunistas, llegando incluso hasta los anhelos anarquistas. Esto explica sobremanera por qué razón los políticos de esas tendencias obtienen, de los más jóvenes, elevadas votaciones.
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| Las manifestaciones anti gubernamentales del 2019 en Quito tuvieron una notoria presencia de gente joven anarquista |
Consideraciones al Niño Jesús de la Cruz del Pichincha
Por el Padre Benjamín Ayora y Cueva, 1941
"Y Jesús crecía en sabiduría y en edad, y en gracia, delante de Dios y de los hombres" (Lucas 2: 52).
"Capullo hermosísimo y adorable, el Niño Jesús del Pichincha nos presenta al Redentor en los albores de su juventud.
"Quiso su Madre, la Reina del Buen Suceso, sea honrado en el Ecuador, talvez el primer país del mundo en tener tal honor.
"Joven, Dios, Rey y Hombre... la tierna sonrisa de su faz embarga de amor y deleita suavísimamente el alma.
"Es al Divino Corazón de este hermoso Niño, quien sobre el Monte Pichincha quiso beber el cáliz amargo de la crucifixión por los pecados del Ecuador, al que dos siglos después se consagraría nuestra nación, tal como Nuestra Señora del Buen Suceso nos lo anunciara.
"Amemos al Niño Jesús del Pichincha, amemos a Nuestra Señora del Buen Suceso, honrémoslos de corazón, pues Ellos, en un día no muy lejano, salvarán al Ecuador como nos lo han revelado".
Pídase aquí una gracia al Divino Niño Jesús del Pichincha.
Padre Nuestro, Ave María y Gloria.
Divino Niño Jesús del Pichincha, ten piedad de nosotros
¡Oh! Santísima Madre del Buen Suceso, ruega por nosotros.
jueves, 4 de febrero de 2021
¡OH! SEÑORA DEL BUEN SUCESO LIBRA AL ECUADOR DEL PELIGRO DEL COMUNISMO PERVERSO
Dos oraciones para meditar en las Revelaciones de la Santísima Virgen del Buen Suceso y para pedir el triunfo de su Inmaculado Corazón, por la intercesión eficaz de la Venerable Madre Mariana de Jesús Torres.
ORACIÓN A NUESTRA SEÑORA DEL BUEN SUCESO
¡Oh! María Santísima, Señora Nuestra del Buen Suceso, que con mirada de predilección consideras al Ecuador, contempla la tristeza de los días que atravesamos, caracterizados por la entera confusión de las almas. ¿Hacia dónde camina la Cristiandad? ¿Cuál será para ella el día de mañana? Éstas son preguntas que nadie se atreve a responder.
Esta confusión no sólo subvierte la esfera temporal –la sociedad civil–, desordenando a fondo los campos cultural, político, social y económico, sino que –¡oh dolor!– también penetra en la propia esfera espiritual.
¿Estamos ya a las puertas de los conflictos que constituirían el desdoblamiento lógico de este caos –con aumento de la impiedad, la permisividad inmoral y brotes de violencia– a que aludiste a la Madre Mariana de Jesús Torres, en Quito, y a los pequeños pastores de La Salette y a los de Fátima? ¿Veremos el mundo occidental –para obtener un mísero simulacro de paz– capitular vergonzosamente frente a la ideología marxista, enemiga mortal de la Civilización Cristiana, actualmente mimetizada de revolución cultural?
¡Oh! Madre de la Candelaria, puestos ante estas sobrecogedoras hipótesis, nuestros corazones se vuelven hacia el tuyo, a la procura de luz, ayuda y aliento. Por este motivo, se nos hace especialmente oportuno recordar lo que manifestaste a la Madre Mariana de Jesús Torres, hija predilecta tuya.
Cuando ella rezaba de rodillas, una madrugada de 1634, en Quito, ante el Santísimo Sacramento, la lámpara ardiente del sagrario del coro alto se apagó súbitamente. Al incorporarse ella para re-encenderla, una luz sobrenatural inundó la iglesia; te le presentaste tú, y le dijiste:
“Hija querida de mi Corazón, soy María del Buen Suceso, tu Madre y Protectora. La lámpara que… viste apagarse tiene mucho significado….
“…. que en el siglo XIX –al concluirse–, y seguirá [en] gran parte del siglo XX, cundirán en estas tierras, entonces república libre, varias herejías. Se apagará la luz preciosa de la fe en las almas, por la total corrupción de las costumbres. En ese tiempo, habrá grandes calamidades físicas y morales, públicas y privadas. El corto número de almas en las que se conservará el culto de la fe y de las virtudes, sufrirá un cruel e indecible padecer, al par que prolongado martirio.
“…. en esos tiempos estará la atmósfera repleta del espíritu de impureza, el cual, a manera de un mar inmundo, correrá por calles, plazas y sitios públicos, en una libertad asombrosa, de manera que no habrá en el mundo almas vírgenes.
“.... los sacerdotes se descuidarán de su sagrado deber y, perdiendo la Brújula Divina, se desviarán del camino trazado por Dios….
“.... Para libertar [la civilización] de la esclavitud de estas herejías, necesitarán gran fuerza de voluntad, constancia, valor y mucha confianza en Dios, aquellos a quienes destinará para esta restauración el amor misericordioso de mi Hijo Santísimo. Para poner a prueba en los justos esta fe y confianza, llegarán momentos en los que, al parecer, todo estará perdido y paralizado. Entonces será el feliz principio de la restauración completa…. Será llegada mi hora, en la que yo, de una manera asombrosa, destronaré al soberbio Satanás, poniéndolo bajo mi planta, encadenándolo en el abismo infernal, dejando, por fin, libres a la Iglesia y a la Patria de su cruel tiranía” (El Ecuatoriano, 4 de abril de 1951).
¡Oh! Madre, ¡Oh! Protectora, haz que, por la intercesión de la Madre Mariana de Jesús Torres y de las demás beneméritas fundadoras del Monasterio de la Inmaculada Concepción de Quito, estas tus palabras traigan orientación y seguridad a las almas que las leyeren; que todos nos empeñemos, más que nunca, en invocarte como Madre del Buen Suceso, con la esperanza de que a nosotros, consternados y en la incertidumbre, nos adelantarás la llegada del camino de luz que nos conduzca, en medio de las tinieblas, a tu Divino y Adorado Hijo. Así sea.
Plínio Corrêa de Oliveira, 1982
Nihil obstat
Monseñor Eduardo Castillo Pino
Arzobispo de Portoviejo
1 de noviembre de 2020
Fiesta de Todos los Santos
ORACION A LA SIERVA DE DIOS MADRE MARIANA DE JESÚS TORRES
¡Oh Venerable Sierva de Dios, Madre Mariana de Jesús Torres, gloria de la Orden de las Concepcionistas en Ecuador, modelo eximio de obediencia, pobreza y castidad, a quien se dignó aparecer la Santísima Virgen, particularmente bajo la advocación de Nuestra Señora de El Buen Suceso, en más de un coloquio místico de gran contenido e inefable dulzura, y a quien Ella dotó de luces proféticas extraordinarias sobre lo que sucedería en nuestras días a las poblaciones sudamericanas, entonces gobernadas por la corona española! Mirad con benignidad, os lo pedimos, a vuestros devotos que os imploran una eficaz intercesión.
Contemplad a estos países, y muy especialmente a nuestro querido Ecuador, expuestos hoy a la saña agresiva del comunismo, el cual va penetrando en todos ellos, ora por la fuerza, ora por la astucia. ¡Ved cuán pocos son los ecuatorianos, y de modo general los sudamericanos, compenetrados de la gravedad de ese peligro y de la urgencia de hacerle frente mediante la oración, los sacrificios, y una acción intrépida y eficaz! Y obtened del Divino Espíritu Santo, por los ruegos de María, que difunda por estos pueblos la abnegación y la valentía con que otrora se inmortalizaron los Macabeos, los Cruzados, y los héroes de la resistencia ibérica contra los moros.
Considerad, oh Venerable Madre Mariana, la inmoralidad de las costumbres que asola toda la tierra y ved que esos pecados llevaron a Nuestra Señora a pronosticar en Fátima que terribles castigos caerían sobre la humanidad infiel.
Atended a la sangre de García Moreno, derramada en nuestra tierra para que ésta se convierta en un verdadero Reino de los Corazones de Jesús y de María.
Escuchad, oh benignísima Abadesa del Monasterio de la Inmaculada Concepción de Quito, las oraciones que os hacen tantas almas angustiadas por sus necesidades de alma y de cuerpo, y a todas dad una acogida generosa y alentadora, continuando así, en lo alto del Cielo, en favor de nuestro país, la misión tan bienhechora que en él ejercisteis en vuestra vida terrena. Así Sea.
martes, 2 de febrero de 2021
LA PURIFICACIÓN Y NUESTRA SEÑORA DEL BUEN SUCESO
2 de febrero
FIESTA DE LA PURIFICACIÓN Y DE NUESTRA SEÑORA DEL BUEN SUCESO
“In Purificatione Batæ Mariæ Virginis”. Éste es el nombre oficial de la fiesta litúrgica en el oficio divino y misa tradicional —II. classis—. En español: “La Purificación de Nuestra Señora”, o candelaria por las velas hechas de cera natural, de los panales de abejas, que se llevan en la Misa.
“Postquam impleti sunt dies purgatiónis Maríæe secundum legem Moysi…” (Lucas 2.22) que significa: “cumplido el tiempo de la purificación de Maria según la Ley de Moisės…”, y se lee en Lev. 12, 5: “[femina]… sexagínta sex diébus manébit in sánguine purificatiónis suæ”. De ésta Ley la Iglesia tomó el tėrmino y lo usa en el oficio, en el evangelio y en la Liturgia.
Por cierto que Nuestra Señora, La Purísima, no necesitaba pasar por el Rito de la Purificación; sin embargo, Ella, dando ejemplo de humildad y obediencia, quiso por amor a Dios someterse a la Ley de Moisés.
Ella libre de todo pecado, del pecado original, se sometió por amor a Dios a varias cosas, incluso a pasar por la muerte, a imitación de Nuestro Señor Jesucristo.
La Purificación es también recordada en el Santísimo Rosario, creación Suya y dado a Santo Domingo de Guzmán, en la cuarta decena de los Misterios Gozosos.
A continuación, vale la pena transcribir las excelentes palabras del Dr. Plinio Corrêa de Oliveira acerca de ésta Fiesta y la relación que hace con la Fiesta de Nuestra Señora del Buen Suceso:
LA PURIFICACIÓN Y NUESTRA SEÑORA DEL BUEN SUCESO
Por Plinio Corrêa de Oliveira
¡Nuestra Señora del Buen Suceso! ¡Purificación de Nuestra Señora! ¿Qué se puede decir de estas dos invocaciones? ¿En qué sentido el día de la fiesta del Buen Suceso se relacionan con la Fiesta de la Purificación? Y ¿cómo pueden estas invocaciones entenderse en relación a nuestra lucha en los días actuales?
En el precepto del Antiguo Testamento, las madres debían presentar a sus hijos en el Templo 40 días después de su nacimiento para purificarse y ofrecer al niño a Dios. Este era un precepto que toda buena madre israelita observaba. Fue, además, una hermosa ley que refleja la santidad de Dios. Nace un niño en medio de los peligros que acompañan a cada gestación. Pero, al final, viene su nacimiento. ¡Oh feliz suceso! Tan pronto como la madre se recuperó lo suficiente como para viajar, tomó al niño fue al Templo. Ella va y presenta su hijo a Dios, porque Él fue el que lo creó por lo que debía ser ofrecido a Dios y vivir para Él. La antigua ley prescribía esta presentación como obligatoria. Puesto que la Virgen no tenía pecado original, estaba por encima de aquella ley antigua. Igualmente, el Señor, que es Dios, no estaba sujeto a la Ley que Él mismo hizo. El Legislador es superior a la ley. Así que, en principio, no estaba obligado a ir, y la Virgen no estaba obligado a llevarlo al Templo de Jerusalén. Pero Ella quería hacerlo. Quería hacerlo por respeto a la Ley, y a la tradición. Amaba a la tradición y animada por su intenso amor por Dios, Ella tomó su Hijo, la Segunda Persona de la Santísima Trinidad, y lo llevó al Templo de Jerusalén. Tenemos en los Evangelios la narración de ese episodio en el Templo. Es Dios encarnado el que entra en el templo construido para adorarle. Incluso si el Templo hubiera sido mucho más espléndido que lo era el Templo de Jerusalén, todavía no hubiera sido suficientemente espléndido para que el Dios encarnado entrara en él. Fue la hora más grande, la hora bendita, la hora perfecta. Nunca antes en su historia había estado la presencia de Dios tan intensa y totalmente en el Templo como lo estaba en aquel momento. Se puede decir que en ese momento, los ángeles llenaban el templo y cantaban celebrando el solemne. momento Nuestra Señora se sumó entonces a la celebración angélica de Nuestro Señor. Sin embargo, casi nadie se dio cuenta de la magnitud del evento. La decadencia religiosa del pueblo elegido era total en ese momento. Los fieles se dividían en dos corrientes principales: una quería adaptarse a la influencia greco-romana que dominaba el mundo temporal. Eran los Saduceos, en muchos puntos, parecidos a los actuales progresistas. La otra corriente pretendía seguir el partido influyente de los Macabeos y mantener las viejas tradiciones de Israel. Pero, por desgracia, esta buena intención inicial se había desviado, y la mayoría de este grupo se reducía, ahora, simplemente a la práctica de una religión de fórmulas y ritos, vacía de espíritu. Estos eran los fariseos, en muchos puntos similares a algunos tradicionalistas falsos de nuestros días. Treinta años más tarde, los jefes de los fariseos se rebelarían contra la doctrina de Nuestro Señor y serían quienes lo llevaron al Calvario para crucificarle.
Cuando nació Nuestro Señor, ambas corrientes estaban lejos del camino recto de Dios. El templo estaba lleno de los tenderetes de los que hacían negocios de todo tipo. Casi todo se encontraba en ruinas, en medio de una decadencia moral.
Fue entonces, cuando el que es el Autor de todas las cosas entró en medio de estas ruinas espirituales. Y aquellos hombres no percibieron quién era Él. Él vino a cumplir el ritual de la presentación, y un profeta, Simeón, que era el profeta elegido por Dios para el acto de recibir al Hijo de Dios en el templo, se adelantó. Al recibir al Divino Niño en sus brazos, pronunció las palabras de aquel cántico: ” Nunc dimittis servum tuum Domine …” Ahora Señor puedes despedir a tu siervo en paz, ...
Nuestra Señora, alegre, oyó estas palabras pronunciadas por aquel anciano, que parecía desfallecer ante una promesa que aún no se habían cumplido. La promesa de Dios de que iba a ver al Mesías antes de morir. Luego, cuando vio el Mesías llegar , exclamó: “Ahora, Señor, puedo morir en paz, porque mis ojos han visto a tu Salvador.” Y bendijo a ambos, diciendo a la madre el futuro de ese niño. Previó la Gloria y la Cruz. Él dijo: “. He aquí, éste es puesto para caída y para levantamiento de muchos en Israel, y para señal que será contradicha”.
La profetisa Ana también cantó las glorias del Niño. Por inspiración divina, a Simeón y a Ana se les dio a conocer lo que hasta entonces sólo San José y María y unos pocos más sabían: que Él era el Hijo de Dios.
¿Cuál es la relación de este evento con Nuestra Señora del Buen Suceso?¿Qué quiere decir suceso? Es un acontecimiento digno de mención, algo que exige atención, sacrificio y dedicación, y que termina en un resultado. Cuando este resultado es bueno, se dice que es un buen suceso. Hubo muy buen suceso en el nacimiento de Nuestro Señor: la gestación de la Virgen fue perfecta, y fue seguida por un alumbramiento bendito y feliz, el niño estaba sano y perfecto. Por tanto, para conmemorar tan buen suceso y cumplir con el precepto de la purificación de la Virgen lo llevó al templo. En el sentido más amplio de la palabra, un buen suceso se aplica también a todos los que llevan a cabo un arduo trabajo, que asumen una gran responsabilidad , los que quieren hacer las cosas difíciles para alcanzar el resultado por el que estaban luchando. Cuando sus esfuerzos se llevan a cabo con el buen resultado deseado, tienen un buen suceso. La Virgen es la patrona de todos los que buscan un buen suceso en el servicio de su causa. Usted mismo puede ver cuán apropiado es para nuestros días. Los que trabajan y se esfuerzan en la oscuridad de la noche del neopaganismo de nuestros días para ver amanecer el sol del Reino de María pueden legítimamente pedir el resultado de un buen suceso. ¿No debe decirse que la Virgen del Buen Suceso es la patrona tan felizmente elegida para ver que la hora del Reino de María, finalmente, llegará a la Tierra?
sábado, 23 de enero de 2021
Nuestra Señora del Buen Suceso quiere que todos recurramos a Ella con fervor y confianza
El historiador Montesinos incluye en sus "anales" la historia de la fundación de este Convento. Entre otras cosas, escribió:
"Las monjas fundadoras fueron María Taboada, que más tarde se llamó María de Jesús; Catalina Rodríguez, más tarde, Catalina de la Concepción; Francisca Xaramillo, más tarde Lucía de la Concepción; María Rodríguez, luego María de la Encarnación. Estas mujeres profesaron ante el Padre Juan lzquierdo, Vicecomisionado General de la Provincia de Quito, el 25 de enero de 1575. Con ellas vinieron Juana de Castañeda y Magdalena de Valenzuela, Juliana de Arce, Mariana de Torres y Leonor Tamay, que todavía estaban demasiado jóvenes para hacer sus votos finales, pero que luego profesaron al alcanzar la edad requerida para el noviciado". (1)
El Convento fue fundado en la fecha indicada por Docampo en el "Libro de la Fundación", guardado en los archivos del Convento Concepción de Quito. En el mismo se lee lo siguiente:
"Este Real Convento de Hermanas de la Concepción de Quito fue fundado el 13 de enero del año 1577, siendo su fundadora y primera abadesa María de Jesús y Taboada. Venía de la casa noble de Solariego de Galicia, pero era más admirada y famosa por su gran virtud que por su nobleza".
Algunas de las damas que vinieron de España para fundar el convento no tenían la edad suficiente para profesar sus votos. Entre ellas estaba la sobrina de la fundadora, que todavía era una niña cuando se llevó a cabo la fundación. Sin embargo, con el tiempo se convirtió en la figura de mayor destaque del Real Convento. Nació en Vizcaya y se llamaba Mariana de Torres y Berriochoa. Permítanme contarles algunas cosas sobre ella:(2)
"Mariana de Torres, profesa y toma el nombre de Mariana de Jesús; hizo sus votos el 21 de septiembre, el día de San Mateo, en el año 1579; ella es una de las primeras novicias. "El Libro de Profesiones dice lo mismo: "Mariana de Torres profesa y toma el nombre de Mariana de Jesús; hizo sus votos el día 21 del mes de septiembre del año 1579". (3 )
Es muy evidente que Mariana de Jesús fue un verdadero pilar del convento debido a la gran virtud que alcanzó y a los títulos que tenía. Registro aquí sólo la cantidad de veces que fue nombrada abadesa. En el Libro de las Muertes del Convento Real está registrado “Fallecido: Mariana de Jesús, 6ª Abadesa. Fue abadesa cuatro veces, durante los períodos 1598-1601, 1610-1613, 1616-1619, 1622-1625; y continuó teniendo el título de forma honorífica, de 1625 a 1628.
Sabemos por el buen desempeño de su trabajo, según los registros de la Visita Pastoral en el año 1599, durante el primer año de gobierno de la Madre Mariana de Jesús. Fray Benito Hernández de Ortega fue el Visitante Episcopal, e hizo recomendaciones que consideró oportunas a las hermanas con palabras notables sobre la Madre Mariana. En el libro base (folio 37), registra:
"Todos estos mandatos, junto con los de visitas anteriores, dicho visitante, bajo el mando de su señoría (el Obispo), han sido tratados y comunicados. Por la presente declaro que he ordenado y ordeno que se mantengan y se ejecuten en su totalidad, y esto incluye los castigos y censuras establecidos en ellos. Y he declarado y declaro que dicha abadesa (Madre Mariana de Jesús Torres) es una religiosa de gran virtud y ejemplo en virtud del sólido gobierno que ha ejercido y ejerce en nombre de su señoría (el Obispo), y que de su parte ha estado y está muy satisfecho ..."(4)
Las virtudes de la Madre Mariana de Jesús Torres
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| Madre Mariana de Jesús Torres |
Mucho se podría decir sobre la gran virtud de la Madre Mariana, y menciono sólo uno de los muchos que darían testimonio de esto. Recuerdo las palabras encontradas en los "Procesos" de la Beata Mariana, la Azucena de Quito. Allí se afirma que siendo aún una niña, la Beata Mariana de Jesús Paredes y Flores, fue a la Iglesia de la Concepción para asistir a los ritos funerarios de una mujer religiosa llamada Mariana de Jesús (Torres) que murió en el olor de la santidad. (5)
Más explícito es el testimonio del conocido Rodríguez Docampo que habla de este Convento en su famosa Descripción y Relación del Estado Eclesiástico del Obispado de San Francisco de Quito.
“Ejemplo resplandeciente desde su juventud en humildad y obediencia, penitencia y el don de la oración, la piedad y la devoción a Nuestro Señor Jesucristo, y el amor y la reverencia por el nombre de Jesús fue Mariana de Jesús Torres, una de las primeras que tomó el hábito (en el Convento de Quito). Ella vivió y murió dando un gran ejemplo, espiritual y temporal, tanto por su piedad como por su sabio gobierno, siendo abadesa varias veces. Sus peticiones y oraciones fueron atendidas por la Divina Majestad, y recibió de Su Misericordia todo lo que pidió.
“Ella murió con la misma gran paz y santidad con la que vivió. Sus confesores declararon en sermones durante su entierro y en sus registros anuales, cómo ella era celosa en el servicio divino y había merecido grandes revelaciones de la Divina Majestad y Su Santa Madre y el Niño Jesús, a quien llevaba en sus brazos, y cómo tenía el don de profecía. Ella recibió dones proféticos, en mi opinión y en la del Arzobispo Pedro de Oviedo, quien la trató, comunicó y confesó y, por lo tanto, conocía las profecías que había hecho, para que Dios pudiera ser alabado y bendecido, como prueba de lo que Él hace con los Santos y da su espíritu divino a quien le sirve. También relatan otras cosas particulares sobre los favores divinos que recibió, junto con su verificación, que se contará con mayor detalle en la historia encargada por mí para esta Audiencia Real, en presencia de honorables sacerdotes”(6).
No sé si Rodríguez Docampo escribió la historia que prometió o no. Sin embargo, es un hecho conocido que la Madre Mariana, antes de su muerte en 1635, tuvo dicha revelación consoladora y maravillosa.
Nuestra Señora del Buen Suceso
Cuando llegaron a Roma, le contaron al Papa lo que había sucedido, y el Pontífice no solo reconoció la naturaleza sobrenatural de ese descubrimiento, sino que al confirmar la nueva Orden, lo colocó bajo la protección de la misma Virgen, a quien dio el nombre de la Virgen del Buen Suceso.
Por tanto éste nombre fue dado por el propio Vicario de Cristo. La Estatua Sagrada, que se colocó en el Hospital Real de Madrid, se hizo famosa por los numerosos favores otorgados por Dios a través de ella. En 1641, Felipe III ordenó la construcción del espléndido Santuario de la Puerta del Sol. La magnificencia de este edificio que consagra a Nuestra Señora del Buen Suceso es reconocida entre las Iglesias de Madrid.
Las monjas españolas que cruzaron el océano para fundar el Convento de la Inmaculada Concepción en Quito trajeron consigo un ferviente amor por la advocación del Buen Suceso. Entonces no se dieron cuenta de que Santa María se dignaría favorecerlas de una manera muy especial por medio de esta advocación particular.
El milagro
Sucedió de esta manera. Era el año 1610, Mariana de Jesús Torres, que era entonces abadesa del convento y cuya virtud ya era conocida, se distinguió por su devoción a la Virgen del Buen Suceso.
Una noche, en el coro superior, mientras rezaba ante Nuestro Señor en el Santísimo Sacramento, recomendando su comunidad a la Santísima Virgen, notó una luz suave que repentinamente apareció en el lugar. Envuelta en ella estaba la Madre de Dios acompañada de ángeles. En su brazo izquierdo llevaba al Divino Niño.
La Reina Celestial también le dijo a la humilde religiosa que era su deseo, así como el de su Divino Hijo, ser honrada por esta comunidad como abadesa principal hasta el final de los tiempos. Con este fin, le ordenó que se hiciera una imagen tal como apareció ante sus ojos con el título de Buen Suceso, y que debía ser colocada por siempre sobre la silla de la abadesa. Desde allí, Ella misma quería presidir la Comunidad que había adoptado como propia.
Sorprendida por esta solicitud, la Madre Mariana argumentó que sería imposible reproducir la majestad, la belleza, el tamaño y otras características de la Señora Celestial en una imagen de madera. En respuesta, Nuestra Señora le ordenó que se quitara el cordón que ceñía en la cintura de su hábito, para medir su estatura. De hecho, la propia Madre de Dios la ayudó en dicha medición, sosteniendo un extremo del cíngulo.
Finalmente, la Virgen instruyó a Mariana de Jesús que la imagen debía sostener en su mano derecha el báculo y las llaves del Convento ya que los consideraba de Su propiedad, asegurando que los esfuerzos de Satanás para destruirlo serían en vano. Por lo tanto, la Virgen del Buen Suceso de Quito aparece con el báculo en su mano derecha, en lugar del cetro que se muestra en Madrid.
Las hermanas del Convento de la Inmaculada Concepción de Quito siempre han tenido un gran amor por su Abadesa Celestial. Además, no sería demasiado decir que la imagen de la Virgen del Buen Suceso, una vez terminada por los tres Arcángeles, San Miguel, San Gabriel y San Rafael, ha sido una de las más queridas de Quito ante la cual la gente ha rezado durante tres siglos. Podemos decir, entonces, que la Virgen del Buen Suceso de Quito es una devoción nacional, como la devoción a la Imagen de Nuestra Señora de los Dolores del Colegio (Jesuita), la Dolorosa del Colegio. Por lo tanto, Ella ha mostrado cómo quiere cobijarnos bajo su protección especial, por lo que, en consecuencia, todos deberían recurrir a Ella con gran fervor y confianza filial.
Una de las principales formas de volverse hacia la Celestial Señora es rezando una novena dedicada a Nuestra Señora del Buen Suceso. ¡Espero que tomen estas oraciones en serio! ¡Que la Santísima Virgen derrame gracias sobre vuestras almas!
1. Documento tomado de la obra Relaciones geográficas de las Indias de Marcos Jiménez de la Espada, Volumen III, p. XXXIII, Madrid, 1965.
2. Estos libros se conservan en los archivos del Convento Concepción en Quito.
3. Estos hechos están tomados del Libro de Profesiones y otros documentos guardados en el Convento Concepción de Quito.
4. Libro de la Fundación, fol. 37.
5. La Beata Mariana de Jesús es diferente de la Madre Mariana de Jesús Torres del Convento Concepción. La Azucena de Quito, como se la conocía, nació en 1618 y se hizo famosa por su santidad. Poco después de la muerte de la Madre Mariana de Jesús Torres, la joven se convirtió en ermitaña. Durante el terremoto de 1645 en Quito y la epidemia que siguió, ella se ofreció públicamente como víctima de la ciudad en la Iglesia de la Compañía de Jesús, y murió poco después a los 27 años. Fue beatificada el 10 de noviembre de 1853 por el Papa Pío. IX y canonizado en 1950 por el papa Pío XII.
6. En Jiménez de la Espada, Relaciones geográficas.
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