domingo, 27 de marzo de 2022

San Luis Grignon de Monfort y la maldad en el alma

 




Gárgola en los exteriores de Notre Dame de Paris


     A propósito de la reciente Consagración de Rusia al Inmaculado Corazón de María, es más que evidente que ésta no tendría el efecto de evitar el castigo divino anunciado por Nuestra Señora en Fátima si la raza humana permaneciera cada vez más apegada a la impiedad y al pecado. De hecho, mientras las cosas estén así, la consagración tendrá algo incompleto. En definitiva, como la enorme transformación espiritual solicitada por la Santísima Virgen no se produjo en el mundo, nos adentramos cada vez más en el abismo. Y a medida que avanzamos, tal transformación se vuelve cada vez más improbable. Se vuelve, por tanto, más que urgente la conversión del mundo, nuestra propia conversión.

     Para eso, cada uno, deberá dejar caer de sus ojos, la idea motivada por el orgullo, de que no tenemos pecado. La revolución anti cristiana, de naturaleza gnóstica e igualitaria, arrastró al mundo a la negación del pecado original, por tanto, a la propia negación de la Redención alcanzada por Nuestro Señor Jesucristo con su Pasión y Muerte en la Cruz.

     El hombre tiene una enorme tendencia al mal, y puede ser fácilmente movido por malos impulsos que lo lleven incluso a cometer actos terribles. En este mismo sentido, si el hombre tiene una tendencia tan fuerte hacia el mal y las tendencias fuertes se vencen fácilmente, es fácil para él ceder al mal.

     Los santos tuvieron mucho que luchar para alcanzar el heroísmo. La vida de todo santo, cuando está bien escrita, nos muestra la virtud como extraordinariamente difícil, la santidad como un estado heroico en el verdadero sentido de la palabra, un estado incompatible con la falta de esfuerzo, con la pereza, con el "dejarlo para mañana", incompatible con la sensualidad, con el orgullo, con el amor propio.

     En una revelación a Santa Teresa de Jesús, se le apareció Nuestro Señor Jesucristo mostrándole unas uvas muy hermosas; asombrada, preguntó a Nuestro Señor qué significaban. A lo que Nuestro Señor comentó: "Prestad más atención". Al hacerlo, tuvo la impresión de que, al fijar la vista en las uvas, iban cambiando de aspecto, volviéndose grumosas y feas. Santa Teresa le pidió a Nuestro Señor que le explicara el significado de esto, y ella supo que era su propia alma. Vistas a primera vista, la impresión de las uvas fue maravillosa; pero examinadas cuidadosamente, comenzaron a aparecer irregularidades e imperfecciones, y a los ojos de Dios aparecieron feas y deterioradas.

     Así son las almas de los hombres. Vistos por nosotros, que no tenemos la mirada de Dios, pueden verse incluso muy hermosas. Pero vistas por el Altísimo, parecen uvas feas. Esta es la razón por la cual Dios toma las uvas dañadas y las hace pasar por las grandes cámaras reformadoras del purgatorio, para que se presenten dignamente a Su mirada por toda la eternidad.

     Otras revelaciones privadas, de la misma naturaleza, inculcan la idea de que los más grandes santos a veces tienen defectos e imperfecciones que tardan mucho tiempo en purificarse, y por lo tanto deben pasar por el purgatorio para expiarlos. Tales hechos nos muestran cómo el hombre está fundamentalmente inclinado hacia el mal.

     Se sigue que, si al hombre le cuesta tanto santificarse, es porque tiene un gran apego a las cosas que se oponen a la santidad. Hay en él una fuerza muy violenta, que lo empuja constantemente al mal. 

Es necesario desconfiar de nosotros mismos

     "Qui se extimat stare, videat ut non cadat". "El que cree estar firme, mire que no caiga" (1 Cor. X, 12). No basta estar de pie, mirando a los que caen y alardeando de no caer. Es necesario estar atentos para percibir la próxima trampa de nuestra maldad. Cualquier hombre puede caer en cualquier momento. Debemos tener por tanto, una gran desconfianza en nosotros mismos, y estar haciendo un constante análisis de nuestro propio interior, para saber qué puede surgir de lo más profundo de nuestra personalidad, de los amplios, profundos y oscuros sótanos que existen en la mente de cada hombre.

     Dado el principio de que el hombre tiene una enorme tendencia al mal, y puede ser fácilmente movido por malos impulsos, no debería sorprendernos presenciar actos terribles. Tampoco debemos dudar en preguntarnos si hay motivos para suponer malas intenciones en tal o cual. No debemos levantar esta sospecha sin una causa razonable, pero debemos ser de una mente fácilmente inclinada a preguntar si existen tales motivos. Si el hombre tiene una tendencia tan fuerte hacia el mal, y las tendencias fuertes se vencen fácilmente, es fácil para él ceder al mal.

     Si toda esta concepción es cierta, la necesidad de un mediador y una mediadora ante Dios es enorme. El que es habitualmente malo, o recurre a alguien que es muy bueno, o está perdido, pues se necesitan buenas disposiciones para que sus oraciones sean eficaces.

     ¿Qué dice San Luis Grignion a respecto del alma?

     “Nuestras mejores obras son ordinariamente mancilladas y corrompidas por el fondo del mal que hay en nosotros”.

     La sentencia es dura. Nuestras mejores obras son manchadas y corrompidas ordinariamente, habitualmente, es decir, no sólo a veces, sino casi siempre. Es lo contrario de la concepción liberal, que considera que, en el fondo, somos buenos; sólo en este punto u otro fallamos. Al contrario, somos malos por naturaleza; en un momento u otro podemos ser buenos. Esta es la visión de las cosas que nos enseña São Luís Grignion. Es algo muy positivo a respecto del hombre y de la facilidad con la que cae en pecado.

La conciencia de la propia maldad, condición indispensable para la santificación

     El gran santo mariano continúa:

     "...Cuando se vierte agua limpia y clara en un recipiente sucio y que huele mal, o se vierte vino en una vasija cuyo interior está agriado por otro vino que previamente había sido depositado allí, el agua clara y el buen vino adquieren fácilmente el mal olor y la acidez de los recipientes. Del mismo modo, cuando Dios pone en la vasija de nuestra alma, corrompida por el pecado original y actual, sus gracias y rocíos celestiales o el vino delicioso de su amor, estos dones son ordinariamente estropeados o manchados por el germen malo que el pecado dejó en el fondo de nuestras almas; nuestras acciones, incluso las virtudes más sublimes, sufren de esto. Es por tanto de gran importancia, para adquirir la perfección -que sólo puede alcanzarse a través de la unión con Jesucristo- despojarnos de todo lo malo que hay en nosotros.

     “Para despojarnos de nosotros mismos, debemos primero conocer, y bien, a la luz del Espíritu Santo, nuestro fondo de maldad, nuestra incapacidad, nuestra inconstancia en todo momento, nuestra indignidad de toda gracia y nuestra iniquidad en todas partes”.

     El liberalismo y la doctrina montfortiana de las profundidades del mal - Un devoto de San Luis Grignion bien instruido, considerando una multitud de transeúntes en una gran ciudad, podría decir: "cuántos cuerpos corrompidos y alimentados en el pecado". Un católico liberal lo miraría como un loco. Para los hijos de las tinieblas de nuestra época, todo es muy bueno, todos los hombres son rectos, excepto los que denuncian el error y el mal.

     Esta teoría, sin embargo, está de acuerdo con la doctrina católica, es consonante con lo enseñado por la Iglesia misma. Si estas palabras no fueran de un santo, se diría que son un mero fruto del entusiasmo, un mero "cum grano salis" — un mero grano de sal —. Son, sin embargo, consideraciones sobre el género humano hechas por el más grande teólogo de Nuestra Señora.

     Los católicos liberales de nuestro tiempo, negando esta doctrina sobre la base de la maldad de los hombres, tampoco aceptan que pueda haber una conspiración contra la Iglesia. Esta conspiración se manifiesta a través de asociaciones que impulsaron e impulsan la Revolución, reclutando sus agentes entre los propios hombres.

     En cierto sentido, se puede decir que la conspiración contra la Iglesia se genera casi espontáneamente, por así decir forzada, y casi inevitable. Siendo los hombres como los describe San Luis Grignion, sería inconcebible que, entregándose al pecado, no se unieran para hacer el mal. Sería increíble que haya miles de millones de hombres, todos malos, y que no tengan la iniciativa de unirse para hacer y promover el mal.

Nuestro fondo de maldad y el del prójimo

     " ... Nuestra alma, unida al cuerpo, se volvió tan carnal, que se la llama carne: 'Toda carne había corrompido su camino' (Gen 6,12). Toda nuestra herencia es soberbia y ceguera en el espíritu, endurecimiento de corazón, debilidad y veleidad de alma, concupiscencia, pasiones sublevadas y enfermedades del cuerpo".

     Es nuestra propia descripción, es el fondo de cada uno de nosotros. Nuestra vida espiritual debe basarse en la convicción de que esto es así. O nos encarcelamos en vigorosas jaulas espirituales y nos vigilamos a la fuerza, o cometemos los peores crímenes. Esta es nuestra condición hasta la muerte. Un minuto antes de morir, podemos caer en los mayores horrores.

     Ahora bien, si cada uno de nosotros necesita que se le recuerde esto constantemente para actuar con el vigor necesario para cumplir con su deber, también lo necesita el prójimo. Esto nos lleva a una pregunta: ¿están todos los hombres igualmente convencidos de esto? Si no toman medidas para controlar sus malas tendencias, les pasará lo mismo que a nosotros si no vigilamos.

     Si bien estas son verdades de claridad solar, hay muchos que no quieren estar atentos y ni siquiera quieren ver el problema. Estos, por lo general, utilizan eslóganes tales como: "actúa con grandeza de espíritu", o "es bueno usar una cierta confianza en uno mismo". A éstos hay que responderles que la grandeza de espíritu no es esto, y que están sujetos a los mayores riesgos. Y, por tanto, quienes se dejen engañar por tales consignas merecen la mayor desconfianza de nuestra parte.

     Cada uno de nosotros tiene dentro de sí como que un gran malhechor; Se trata de saber si está preso o anda suelto. Si está suelto, dominará el alma, no hay alternativa. Esta es la realidad, por dura que parezca.

     Cada uno tenemos a un malhechor dentro de nuestro espíritu. ¿Cuál es el resultado de esta doctrina? Cuando alguien está cómodamente acostado dentro de sí mismo, es claro que ha abierto las compuertas al gran malhechor. Es dura esta conclusión, pero es la más pura realidad.

     Podría argumentarse que tales sistemas, en los que el hombre piensa o se fija en sí mismo, no son buenos, ya que el hombre debe caminar guiado por el amor de Dios. Realmente debemos ser guiados por el amor de Dios. Pero para ello, es necesario que no nos dejemos guiar por nuestros vicios, lo que sin vigilancia no es posible.


El pavo real levanta su cola para llamar la atención

     " ...Somos más orgullosos que los pavos reales".

     Nada más cierto. No hay nadie a quien no le gusten los elogios. Es necesario dominarse para no buscarlos, pues cuando se consiente en este reprobable gusto, se termina buscándolos más o menos discretamente. Incluso hay quienes parecen andar por ahí con un cartel en la frente que dice: "alábenme". Es una cosa horrible, pero real.

     Se habla mucho de la vanidad femenina, pero en realidad las mujeres suelen ser más ingenuas, dejando que se note más. Los hombres lo esconden mejor. Decir que son menos vanidosos es ciertamente falso. A los hombres les gusta llamar la atención sobre sí mismos, al punto que al no encontrar otra manera, la llaman hasta por sus defectos. Los recursos del amor propio son innumerables; un pavo real no es nada comparado con las complejidades de la vanidad humana.


Es natural en el sapo vivir en medio del fango

     " ...más apegados a la tierra que los sapos".

     La frase parece atroz. Sin embargo, podríamos hablar de serpientes en lugar de sapos y la comparación sería mucho más verdadera. Con todo el peso de nuestra personalidad, tendemos hacia la vida placentera y prosaica. Cada uno lo concibe a su manera: "vida normal", "vidita" o "media vida"; aventura, sueño, romance, realidad... lo que sugiera la imaginación, pero sin duda, eso es a lo que tendemos en todas las formas imaginables.



     " ...más envidiosos que las serpientes".

     Es innegable No hay quien pueda negar que haya sentido el aguijón de la envidia.



     " ...más glotones que los cerdos".

     Es necesario reconocerlo.



     " ...más coléricos que los tigres".

     Aquellos de apariencia menos colérica a veces tienen intensos ataques de ira. Son capaces de albergar impulsos de venganza durante años. Salvo obstáculos puestos por la pereza, serán siempre capaces de vengarse. Sólo por comodidad dejan de ser vengativos, nunca por virtud, pues cuando el perezoso sucede al tigre, éste ablanda sus garras convirtiéndose en un gato inofensivo.



     " ...más perezosos que las tortugas".

     ¡Cuan cierto! Pereza para pensar, por ejemplo.

     " ...más débiles que las cañas y más volubles que una veleta. Todo lo que tenemos dentro de nosotros es nada y pecado y sólo merecemos la ira de Dios y el infierno eterno ".

     Muchas veces somos pigmeos en relación a la realidad que embarga al mundo actual. Si nos atreviéramos a decir a los pseudo santos de nuestro tiempo que son todo lo que San Luis Grignion dice de los hombres, lo negarían perentoriamente, porque están absolutamente convencidos de que son lo contrario. "Todos son tan buenos..." - excepto los que luchan contra el mal, por supuesto...

     “Después de esto, ¿por qué extrañarse si Nuestro Señor dijo que quien quisiera seguirlo debía renunciar a sí mismo y odiar su propia alma? Que quien amaba su alma la perdería, y quien la odiaba se salvaría (Jn 12)". 

     He ahí la hermosa aplicación de la expresión "odia tu alma". Significa conocer los defectos y odiarlos. Realmente, si amamos nuestra alma, si nos decimos a nosotros mismos “¡qué buenos somos!”, estaremos peor que nunca. Pero si por el contrario, odiamos nuestra alma, todo será diferente.

     Si queremos estar a la altura de lo que Nuestro Señor nos pide, reconozcamos que somos pésimos, que hemos hecho poco y que aún queda mucho por hacer en el camino de nuestra santificación. A menudo encontramos en nosotros mismos otro estado de ánimo: "Ya soy bastante bueno, puedo parar y respirar, porque en comparación con los demás estoy en la cima de una montaña; voy a descansar un poco". El que razona que es bueno en comparación con los demás, está perdido.

     En nuestros días, un hombre que peca mortalmente de vez en cuando, y que va al infierno, es también "muy bueno" en comparación con los demás. Este hombre puede ser honesto, un buen hijo, etc. Pero puede ir al infierno, porque de vez en cuando peca contra la castidad. Es un demonio en estado de pecado grave, pero se considera "bastante bueno" en comparación con los demás. Si nos acostumbramos a la perspectiva de lo que deberíamos ser, y no de lo que somos en comparación con los demás, avanzaremos rápidamente. Si no lo hacemos, nos estancaremos.

     Por lo tanto, debemos renunciar a la idea de que somos gigantes. Ante la vocación que cada uno recibe de manos de Dios al nacer, somos miserables pigmeos. Por eso necesitamos a Nuestra Señora como Medianera, para suplir nuestras imperfecciones y poder presentarnos ante Dios. Si no, no habrá solución para nosotros. Se impone la necesidad de la Mediación de Nuestra Señora.


Comentarios de Plínio Corrêa de Oliveira, en conferencia de 1951, sobre el Tratado de la Verdadera Devoción a la santísima Virgen, de San Luis Grignon de Monfort.

sábado, 26 de marzo de 2022

Imagen Peregrina de Nuestra Señora de Fátima llega a Ucrania

 






     La imagen de Nuestra Señora de Fátima llega a la ciudad de Leópolis - o Lviv -, conocida también como la ciudad del león.

     A su llegada, la Virgen Santísima fue recibida mayoritariamente por mujeres, niños y personas de tercera edad, pues los hombres de entre 18 y 60 años se encuentran en el campo de batalla para combatir y expulsar del país a los brutales invasores rusos.

     ¿Acaso eso no significa que la Reina del Cielo quiso indicar a los valientes ucranianos que estaría con ellos durante la tempestad? ¿Tendría sentido llegar a Ucrania para dejar a sus hijos expuestos a la tempestad?

     Con su presencia en Ucrania, Nuestra Señora quiso alentarlos diciéndoles:

     "Vuestra Madre está aquí, Vuestra Reina está aquí.

     "Estaré con Ustedes. Quise venir a visitarlos para que tengan presente que estaré con Ustedes en la lucha. Yo les daré fuerzas, les daré ánimo, Yo haré que sucedan cosas impredecibles".

Adaptación de palabras proferidas por Plinio Corrêa de Oliveira en Mayo de 1973, por ocasión de la visita a la TFP en S. Paulo, de otra Imagen Peregrina de Nuestra Señora de Fátima, la cual lloró en julio de 1972, en New Orleans, EEUU.

VIDEO
Imagen Peregrina de Nuestra Señora de Fátima llega a Ucrania



martes, 22 de marzo de 2022

Primer Rosario Público dedicado a Nuestra Señora del Buen Suceso en Guayaquil

 




El pasado 5 de marzo, se llevó a cabo el Primer Rosario Público dedicado a Nuestra Señora del Buen Suceso en Guayaquil



     Desafiando el intenso sol, alrededor de treinta personas se hicieron presentes en la Plaza de san Francisco, para pedir a la Reina de las Victorias que cese la invasión rusa en Ucrania, para que el aborto sea penalizado totalmente en el Ecuador, y para que la violencia no triunfe en esta República consagrada a los Sacratísimos Corazones de Jesús y de María. 



     Hubo también un pedido especial: que el Papa y los obispos de todo el mundo consagren Rusia al Corazón Inmaculado de María. La Santísima Virgen, ciertamente ¡escuchó los ruegos de los asistentes!

     Ahora, resta nuestra parte: poner todo el énfasis necesario para alcanzar la conversión de los corazones. El de cada uno y de la humanidad entera. Sólo así la paz retornará al mundo.








Invasión a Ucrania: los líderes rusos no han renunciado de ningún modo a los métodos brutales del antiguo Ejército Soviético






En su descarada invasión a Ucrania, además de los  misiles, el ejército ruso no descarta el uso de armas nucleares


     A continuación presentamos trechos de una entrevista al director del Bureau de la TFP en Roma, Juan Miguel Montes realizada por el sitio portugués www.diesirae-pt en días recientes.


     — Dies Irae: El 24 de febrero, la Federación Rusa, encabezada por Vladimir Putin, ex miembro del último régimen soviético, atacó e invadió descaradamente Ucrania. ¿Qué similitudes encuentra entre la Unión de Repúblicas Socialistas Soviéticas 
—URSS del siglo XX y la Rusia del siglo XXI?

     — Juan Miguel Montes: "Es necesario entender que, aunque Rusia haya abandonado aspectos del régimen socioeconómico socialista planificado (no para reemplazarlo con una economía genuinamente libre y orgánica, sino en pro de una 'cleptocracia' para beneficio de los ex miembros del régimen comunista), la dirección rusa no ha renunciado en modo alguno a los métodos brutales del ex Ejército Rojo, enviado a ocupar territorios extranjeros y reprimir cualquier movimiento de independencia de los pueblos, como lo hizo durante las terribles décadas soviéticas en Hungría, Checoslovaquia, y que estuvo a punto de repetirse en Polonia cuando la URSS se derrumbó, y luego en Lituania, a inicios de 1991. La 'construcción moral' para justificar tales acciones es genuinamente marxista y amoral, donde se aplica el principio de Lenin 'bueno es lo que sirve a la causa, malo es lo que se opone a ella'. Por tanto, son válidas la guerra, la agresión física contra el pueblo, el daño provocado para hacerlo ceder, el envenenamiento de los opositores, la mentira, el engaño, la negación de la palabra dada y firmada, etc. Todo esto revela que la mentalidad revolucionaria sigue plenamente vigente en quienes mandan en Moscú.

     — Dies Irae: En el campo de la derecha política, véase el caso del italiano Matteo Salvini y la francesa Marine Le Pen, hay quienes ven en Putin a un salvador de la decrépita civilización en la que nos encontramos. Lo mismo sucede, por desgracia, a nivel eclesiástico. ¿Qué comentario le merece esta actitud de alguien que quedará del lado equivocado de la historia?   

     — Juan Miguel Montes: Hay una generación de personas que decían en los no tan lejanos años 90 estar conmocionadas por los crímenes del comunismo, y que hoy, apenas 30 años después, parecen haberlo olvidado todo: guerras, invasiones, sufrimientos brutales infligidos a poblaciones indefensas, hambres provocadas, etc. Suelen justificar lo injustificable con argumentos muy irrazonables, por ejemplo, que basta con explicar la agresión rusa en Ucrania como respuesta a la innegable corrupción moral de Occidente, donde sin duda se aprueban y aplican leyes que contradicen los más básicos principios cristianos y naturales.


Ucrania: la brutalidad del invasor ruso no tiene límites: un misil impacta en un edificio residencial


     Pero estas personas que piensan así, ¿aprobarían las guerras de invasión y muerte contra sus propios países, donde estas costumbres y leyes se impusieron hace mucho tiempo o se siguen imponiendo? ¿Permitirían que sus seres queridos sufrieran en su propia piel debido a la orientación ideológica o moral de sus cuestionables líderes políticos o religiosos? Además, ¿saben ellos algo sobre la realidad rusa con respecto al ateísmo, el aborto, el alcoholismo, la disminución de la población, etc.? Entre otras cosas, ¿conocen la historia de la colaboración del patriarca Cirilo con el régimen soviético durante la Guerra Fría? ¿Tienen algún conocimiento que no se limite a unas pocas frases pronunciadas por dicho personaje? 


Tanque soviético arremete contra la población durante la masacre en Lituania entre los días 11 y 13 de enero de 1991 como consecuencia del acta de la declaración de independencia, la cual luego se extendió a las demás repúblicas de la URSS


     Una consideración final. En 1991, más del 92,5% de los votantes ucranianos votaron por la completa independencia de Moscú, recordando uno de los holocaustos más horribles del siglo XX, el Holodomor, es decir, la hambruna de 1931-32, provocada por la requisición de alimentos y ordenada desde el Kremlin de Stalin, que provocó varios millones de muertos por inanición. Después de tal experiencia, ¿Quién podría negar el derecho de los ucranianos a separarse del poder de Moscú? De hecho, en su momento, todos dijeron que estaban de acuerdo en reconocerlo. Incluso la propia Rusia reconoció este derecho en 1994. ¡Oh tempora, oh mores! ¡Qué tiempos, qué costumbres!—.


                                                ***

Putin usa lenguaje jacobino, estalinista y hitleriano


Tres caras de la misma Revolución: Robespierre, uno de los líderes de los jacobinos -los más radicales- durante la Revolución Francesa, Hitler y Putin 


     El presidente ruso, Vladimir Putin, ha hecho un llamado a la "auto purificación" para librar a Rusia de las personas que están trabajando "para socavar el país".

     El miércoles 16 de marzo, Putin dijo que su país "siempre podrá distinguir a los verdaderos patriotas de la escoria y de los traidores", mientras denunciaba públicamente a quienes no lo respaldan.

     Refiriéndose durante un discurso televisado a los disidentes, dijo que los rusos "simplemente los escupirán como un mosquito que accidentalmente voló cerca de sus bocas".

     Y agregó: "Estoy convencido de que una auto depuración tan natural y necesaria de la sociedad solo fortalecerá a nuestro país".

     Putin, quien llama a la guerra en Ucrania una "operación especial", dijo que Occidente está utilizando una "quinta columna" de rusos traidores para crear disturbios civiles.

     Esta idea de "purificación" de la sociedad rusa suena muy extraña. ¿No puede haber desacuerdos con Putin? ¿Es esta doctrina la que rige los miles y miles de arrestos recientes en Rusia? ¿Qué pasa con la legislación contra las "noticias falsas" sobre la invasión de Ucrania punible con hasta 15 años de prisión? ¿Quién define qué son las "noticias falsas"? ¿Quién define qué es la verdad?  

     No es Putin, ni los líderes comunistas. La Verdad reside en Nuestro Señor Jesucristo, quien dijo de Sí mismo: "Yo soy el Camino, la Verdad y la Vida". Y los criterios de la doctrina putiniana sobre la auto purificación de la sociedad, eliminando a los disidentes, formando un partido único y buscar una identidad doctrinal con el "jefe", en este caso consigo mismo, no es nueva. Ya otros, pensaron anteriormente, igual.

     Durante la Revolución Francesa, los jacobinos hicieron correr la sangre de clérigos y nobles que no estaban de acuerdo con las ideas igualitarias y la nueva religión instituida por la Constitución Civil del Clero.

      En Rusia, Stalin siguió los pasos de los jacobinos: la aniquilación de millones de ucranianos
en 1932-33 con el Holodomor, fue por supuesto, un episodio sangriento de auto purificación. Mao hizo lo mismo en China.

     Hitler no fue diferente. También predicó la auto purificación. Si no veamos los 10 mandamientos del Nacionalsocialismo, en los que, entre otras cosas, predica que:

     — El "führer" debe ser el modelo a seguir, siendo la fidelidad a él, el más sagrado de los deberes.

     — Sólo el Nacionalsocialismo genera la verdad, para la vida, y es un deber luchar por esa verdad.

     — Los oponentes nunca tienen la razón. Si tuvieran razón, sería nacionalsocialista. Los opositores que visten un manto religioso se han equivocado miles de veces y han pecado contra el alma y el espíritu del pueblo alemán miles de veces, y también son en parte responsables de las desgracias de Alemania en el pasado.

     Con la autodepuración de la sociedad rusa, y la necesidad de distinguir a los verdaderos patriotas de la escoria y los traidores, las miles de detenciones, el silenciamiento de periodistas, la desaparición de opositores, pregonadas por Putin, ¿será que estamos ante un nuevo Hitler?

     ¿Se convertirá el putinismo en la "verdad", en oposición al Mesías que declaró ser el Camino, la Verdad, la Vida?

     Que Nuestra Señora, patrona de toda Rusia, obtenga la Consagración de ese País al Inmaculado Corazón de María (siguiendo todas las prescripciones y detalles establecidos por Nuestra Señora en Fátima), su verdadera conversión; y que obtenga para nosotros también la conversión tan necesaria, la práctica de la Comunión reparadora en los primeros sábados y, finalmente, ¡el triunfo del Inmaculado Corazón de María!



Fuentes:
wwwdiesirae-pt
www.ipco.org.br

viernes, 11 de marzo de 2022

¿Se cumplió el Mensaje de Fátima? ¿Rusia y sus líderes se han convertido? ¿El comunismo dejó de existir?

 




Durante estos días, además de las infames bombas rusas que caen sobre la valiente Ucrania, nos llegan también como bombas, esto es, incesantemente, mensajes de parte de personas que incluso profesan ideas tradicionales o conservadoras, en los que exaltan a Rusia, y especialmente a Vladimir Putin. como un acérrimo defensor de la religión, la moral, la familia, el orden tradicional, y lo proponen como ejemplo de líder político para todo Occidente. ¿Qué hay de verdad en este criterio? 


"Sé gloriosa, nuestra patria libre", himno de la URSS. En Rusia, muchos consideran a Putin casi un Dios. Es la encarnación moderna del comunismo de Marx y Engels, y del bolchevismo de Lenin.


     A partir del colapso de la Unión Soviética en 1991, comenzó a circular entre los católicos de Occidente una visión errónea de que ésta era la conversión de Rusia prevista por Nuestra Señora en Fátima.

     Treinta años después y por ocasión de la invasión rusa en Ucrania, al parecer esa visión ha tomado más impulso. 

      La guerra en Ucrania ha catapultado el Mensaje de Fátima al centro de las discusiones, y hoy surgen afirmaciones que sugieren estas interrogantes:

     — ¿Rusia se ha convertido, como lo prometió en 1917 la Santísima Virgen en Fátima?, y por lo tanto ¿el comunismo dejó de existir?

     — ¿Es realmente Vladimir Putin, un defensor de la familia y de los principios cristianos?

      Para comenzar a responder, tal conversión de Rusia no es real, pues está insertada en la misma decadencia de todos los países en el mundo entero. 

     Pero adicional a esto, y es este el punto más importante, Nuestra Señora en Fátima pidió la CONVERSIÓN DE RUSIA, esto es, SU REGRESO AL CATOLICISMO, luego de que la Iglesia de Oriente abandonara Roma, desde el Gran Cisma de 1054. Dicha conversión tendrá como resultado EL ABANDONO DEL COMUNISMO. 

¿Es la Iglesia Ortodoxa Rusa el instrumento de Dios para esta conversión?

     La mayoría de los rusos se identifican con la Iglesia Ortodoxa Rusa, no con la Iglesia Católica Romana.

      La Iglesia Ortodoxa Rusa no tiene nada que ver con el cristianismo, es una religión dedicada al culto del estado ruso. El propio Patriarca Cirilo I de Moscú declaró, en la década de 1990, que su iglesia necesitaba una reforma para separarse de la KGB, pero luego cambió de opinión. Dicha iglesia es, en la práctica, una dependencia del FSB (ex-KGB), que profesa una concepción de la religión cercana a la del islam y opuesta al catolicismo y al protestantismo; es una cadena de poder político fanático y supersticioso.

     Una encuesta de países de Europa del Este, muestra que los católicos son mucho más propensos que los ortodoxos de Rusia a asistir a los servicios semanales (42 % en Polonia frente a 7 % en Rusia), a ayunar durante semana santa (72 % en Croacia frente a 27 % en Rusia) o a participar en la oración diaria (44% en Croacia frente a 18% en Rusia).

     Al no ser católicos, los rusos no quieren ser convertidos por Fátima, al contrario, la rechazan por ser una narrativa católica.

      Eso no quiere decir que no deseen liberarse del yugo soviético, sino que no ven esta liberación viniendo de Nuestra Señora de Fátima. 

     Los funcionarios ortodoxos rusos, siempre al servicio del dictador comunista de turno, tienden a ver las apariciones de Fátima como una fabricación católica para invadir lo que afirman que es un territorio canónico y un área de influencia exclusivamente ortodoxos, por estas razones el mensaje de Fátima es rechazado. Los ortodoxos han perseguido durante mucho tiempo a los católicos en Rusia e inhibido la práctica de la Fe Verdadera.

     En lugar de abrazar el Mensaje de Fátima como una ayuda enviada por el Cielo para animar a los rusos en este momento de gran necesidad espiritual, la Iglesia Ortodoxa Rusa lo ve con resentimiento. Afirma que Rusia no necesita conversión ya que ha sido cristiana durante más de mil años. No hay necesidad de consagración ya que el pueblo ruso ya reconocía a Nuestra Señora como la Madre de Dios, la Theotokos.

      En resumen, la Iglesia Ortodoxa Rusa se autoexcluye del Mensaje de Fátima porque sus funcionarios no creen que venga del Cielo.

      Pero, ¿defiende verdaderamente la Iglesia Ortodoxa Rusa, la familia y los principios cristianos?

      A continuación, algunos datos que muestran que aquello no es para nada cierto: 

     — Informes de las Naciones Unidas revelan que Rusia tiene la tasa de aborto per cápita más alta del mundo, casi el triple de la tasa estadounidense. La descomposición de la familia está causando una catástrofe demográfica. Según las proyecciones, la población rusa, de más de 140 millones, habrá descendido a los 80 millones de habitantes para 2050.

     — La “nueva Rusia” es el primer consumidor mundial de heroína. Aunque este vasto país representa sólo el 2% de la población mundial, consume el 21% de la producción del planeta de esta droga dura.  Es una herencia recibida por Putin, verdad, pero no hay noticias de que él tome medidas efectivas para extirpar ese vicio que devora a la nación.




     — Rusia sigue teniendo uno de los niveles más altos de consumo de alcohol en el mundo. Otros indicadores sociales como las tasas de suicidio y los niveles de prostitución también son extremadamente altos.

     — El divorcio en Rusia, es una simple declaración delante de algún funcionario del Estado, y es aprobado por la iglesia cismática (la Iglesia Ortodoxa).

Rusia rechazó su conversión 

     La Iglesia rusa y los funcionarios civiles se negaron a recurrir al Mensaje de Fátima como poderoso aliado sobrenatural que les ha prometido la liberación de los males modernos. Como resultado, Rusia no se ha convertido y languidece en la corrupción moral y el pecado que dominan el mundo.

Finalmente, ¿es Putin, un anti comunista, defensor de la familia?

     El propio dictador ruso se encarga de responder, y no deja dudas al respecto.

     “Me gustaban mucho, y me continúan gustando, las ideas socialistas y comunistas”, reafirmó durante el 1º Foro Interregional del Frente del Pueblo de todas las Rusias, en Stavropol, sudoeste de la Federación Rusa, según reportan la agencia moscovita Interfax y la revista Newsweek.

     Y como para no dejar dudas, agregó: “Ustedes y más de 20 millones de ciudadanos soviéticos saben que yo fui miembro del Partido Comunista de la URSS. Y no solamente fui miembro del partido, sino que trabajé por casi 20 años para una organización conocida como Comité para la Seguridad del Estado” (nombre completo de la siniestra KGB, la implacablemente represiva policía política soviética).

     Admitió que su adhesión al comunismo fue ideológica: “Saben también que no fui miembro por necesidad. Me gustaban mucho las ideas comunistas y socialistas, y todavía me gustan”, afirmó. 


Tres caras de una misma moneda: souvenirs que se promocionan en Rusia con las figuras de Lenin, Stalin y Putin

     Concluyó revelando que él nunca se deshizo de su credencial de miembro del Partido Comunista de la URSS.  “El Partido Comunista de la Unión Soviética colapsó, pero mi carnet está bien guardado en cierto lugar”.

Los errores del comunismo están en todo el mundo

     Por tanto, reiteramos, ni Rusia ni sus líderes, ni su población, se han convertido. El sacerdote Rogelio Alcántara, en su artículo titulado "Secretos de la Virgen de Fátima, ¿Qué sin y cómo entenderlos?, dice al respecto, lo siguiente: 

     "Los errores ideológicos derivados y propagados por el comunismo han destrozado, y lo siguen haciendo, a miles de personas y naciones enteras, lo cual nos fue advertido por la Virgen en Fátima".(1)

     "Dichos errores se han esparcido y ahora no están sólo en un país, están en el corazón de muchos en todo el mundo: son las ideologías actuales, contrarias a la verdad, contrarias al Evangelio, que trabajan día y noche contra la verdad de Dios inscrita en la naturaleza humana y predicada durante siglos por la Iglesia Católica; estos errores tienen a la base la soberbia de aquellos que para lograrlo son capaces de pasar por encima de los demás, aun a costa de la vida de millones y de la soberanía de países enteros”.(2)

El Mensaje de Fátima no se ha cumplido totalmente 

      Pero no es sólo Rusia quien debe convertirse. Occidente tampoco lo ha hecho. Tampoco prestó atención al Mensaje de Fátima cuando se esperaba que ganara tanto de él. Si el Mensaje no hubiera sido rechazado, el llamado universal de Nuestra Señora a la oración, la penitencia y la enmienda de la vida habría resultado en maravillas que habrían transformado el mundo.




      El Mensaje sigue siendo actual. Sin embargo, para que tenga sentido, es necesario debe tomar una posición verdaderamente equilibrada al admitir que tanto Oriente como Occidente no han prestado atención al Apelo maternal de la Virgen. El mundo entero necesita conversión ya que el error todavía domina en todas partes. Tanto Oriente como Occidente han adoptado una posición de cualquier cosa menos Fátima por la cual abrazan un mundo pecaminoso y moderno. Debido a que el Mensaje de Nuestra Señora no fue escuchado, tanto Oriente como Occidente se dirigen hacia un castigo sin precedentes en la historia del mundo.

     Ahora más que nunca, el mundo necesita de Fátima. Necesita arrepentimiento. Su única esperanza sobreviviente es María.



Fuentes:

Este texto fue elaborado con trechos extraídos de los siguientes artículos

— Fátima y la conversión de Rusia, John Horvat II

— Putin confiesa: "Soy comunista", Flagelo russo blogspot.com

— ¿Qué dijo la Virgen de Fátima sobre Rusia?, Catholic.net

Notas:

1 y 2: Padre Rogelio Alcántara, Secretos de la Virgen de Fátima, ¿Qué son y cómo entenderlos?

miércoles, 23 de febrero de 2022

Arzobispo católico insta a los soldados ucranianos a luchar con Cristo por la patria

 




Metropolitano (arzobispo greco-católico de Lviv, Mons. Ihor Voznyak


     En el año 2014, el metropolitano (arzobispo) greco-católico de Lviv, el arzobispo Ihor Voznyak, publicó una carta de apoyo al ejército ucraniano en servicio activo.

     Esas palabras siguen estando vigentes en 2022, quizás ahora más que nunca.

     En ellas subraya:

     “Somos testigos del advenimiento de una nueva generación de héroes, dispuestos a sacrificar sus vidas y a olvidarse de todo consuelo y descanso, héroes que son los primeros en responder al grito de auxilio proveniente de su tierra.

     “¡Me dirijo a ustedes, valientes defensores de nuestra nación! Para muchos ucranianos, vuestra fuerza, vuestra paciencia y vuestra prudencia han sido un modelo de cómo amar a vuestro país, de cómo no eludir vuestros deberes hacia él, y de cómo enorgulleceros de vuestra propia historia, de vuestro origen, y prepararlo para un futuro brillante...

     “Estoy emocionado de ver cómo ustedes, la generación más joven de ucranianos, se ha convertido para todo nuestro pueblo en una verdadera roca que no será partida por el miedo, la intimidación y las amenazas.


Soldados católicos ucranianos durante una ceremonia religiosa 


      “Agradezco por vuestro corazón valiente, lleno de ternura hacia Dios y deseo de paz, que no fue envenenado por el odio, el maltrato o por villanos extranjeros.

     “Creo que vuestra acción le mostrará al mundo entero que el pueblo de Ucrania no está de rodillas y nunca permitirá que lo encadenen como esclavo.

     “Y vosotros, con Cristo como vuestro compañero, venceréis la agresión y la rabia, por el bien de la libertad y de los valores morales que son la base de nuestro victorioso futuro común”.

     La carta del Metropolitano de Lviv a los soldados ucranianos fue publicada por el servicio de prensa de la Archidiócesis greco-católica de Lviv y distribuida por el RISU – Servicio de Información Religiosa de Ucrania.


Fuente: Flagelo ruso

domingo, 20 de febrero de 2022

La santidad, única solución a la crisis de nuestro tiempo. Por Roberto de Mattei

 



Santo Domingo de Guzmán meditando. Cuadro de Fra Angelico.


Por Roberto de Mattei.

     La crisis de nuestro tiempo ha pasado ya del terreno cultural y moral al psicológico, entendiéndose la psicología en su sentido etimológico de ciencia del alma. Si la moral establece las leyes del comportamiento humano, la psicología investiga la vida cognoscitiva y afectiva del hombre. El hombre es un compuesto de cuerpo y alma, y el alma –principio vital del cuerpo– posee dos facultades primarias: inteligencia y voluntad. Como ser corpóreo que es, el hombre está dotado de sentidos internos y externos que participan de su proceso cognoscitivo. Cuando las facultades primarias y secundarias del hombre están ordenadas, su personalidad se desarrolla armoniosamente, mientras que en la esfera oscura del hombre en la que las tendencias sensibles se encuentran con las facultades espirituales se desarrollan las pasiones desordenadas se produce en el alma una situación de desequilibrio que puede acarrear la ruina moral y psicológica. Cuando pierde de vista el único y verdadero fin de su vida, que es nuestra santificación y la gloria de Dios, el hombre se arriesga al colapso psicológico.

     Cabría objetar que muchas personas, a pesar de haber perdido de vista el fin primario del hombre, parecen psicológicamente tranquilas y viven sin problemas. No obstante, la estabilidad psicológica que proporcionan la salud, el dinero y los afectos mismos no es sino aparente. Las personas en apariencia fuertes pero privadas de Dios son como la casa construida sobre la arena de la parábola evangélica. Basta la pérdida de uno solo de los falsos bienes en que se apoyan para desencadenarles una crisis psicológica. ¿Y qué pasa cuando lo que pone en riesgo su vida no es la pérdida de bienes individuales sino desgracias sociales como una guerra o una pandemia que aqueja a la sociedad? En ese caso se cumplen más que nunca las palabras del Evangelio: «Las lluvias cayeron, los torrentes vinieron, los vientos soplaron y se arrojaron contra aquella casa, y cayó, y su ruina fue grande» (Mt.7,27).

     Cuando atravesemos tiempos turbulentos debemos comprender que sólo en nuestro interior podemos encontrar la solución a los problemas que nos afligen. La que libramos no es una batalla política, social ni sanitaria; somos soldados que combatimos una larga guerra contra el mundo, la carne y el demonio, guerra que se remonta a la creación del mundo. Como explica Réginald Garrigou-Lagrange (1877-1974), «lo único necesario para cada uno de nosotros es una vida interior» (Las tres edades de la vida interior). La verdadera vida del hombre no es ciertamente la superficial y exterior del cuerpo, destinada a decaer y morir, sino la inmortal del alma, que encamina sus potencias en la dirección correcta.

     Dios no nos pide salvar la sociedad. Lo que nos pide es que salvemos el alma y le glorifiquemos, incluso en lo social, dando testimonio público de la verdad del Evangelio. Sólo Dios puede salvar a la sociedad, y lo hace por medio de la Iglesia, que nunca pierde sus notas distintivas, empezando por su santidad intrínseca. Para estos tiempos de malestar y extravío generalizado, escribe igualmente el P. Lagrange: «Cada uno de nosotros tenemos necesidad de pensar en la única cosa necesaria y pedir al Señor santos que no vivan sino motivados por dicho pensamiento y sean los grandes animadores que necesita el mundo. En las épocas más turbulentas, como la de los albigenses, y más tarde con la aparición del protestantismo, el Señor envió innumerables santos al mundo. Y hoy en día la necesidad no es menos acuciante» (Las tres edades de la vida interior).

     Don Próspero Guéranguer dice ni más ni menos lo mismo (1805-1875): «En su infinita justicia y misericordia, Dios prodiga los santos a lo largo de los tiempos, o bien decide no concederlos, porque, si se nos permite expresarlo de esa manera, es necesario el termómetro de la santidad para verificar las condiciones de normalidad de una época o una sociedad» (Le sens de l’histoire, in Essai sur le naturalisme contemporain, Editions Delacroix, 2004, p. 377).

     Eso quiere decir que hay siglos más parcos y siglos más generosos en lo que se refiere a las gracias que Dios distribuye para llamar a la santidad. El siglo XV fue pobre en santos, mientras que el XVI abundó en ellos. El siglo XX ha sido de escasez, salvo unas pocas excepciones luminosas. ¿Será el XXI un siglo de generosa correspondencia a la gracia? ¿Qué temperatura señala el termómetro espiritual de nuestro tiempo?

     Si echamos un vistazo a nuestro alrededor no vemos los grandes santos que nos gustaría que surgiesen a nuestro lado para sostenernos. Pero quizás olvidemos que la vara de medir de la santidad no es la existencia de milagros espectaculares, sino la capacidad de las almas para vivir día tras día abandonadas a la Divina Providencia. Así hizo San José, modelo de santidad, combatiente silencioso y fiel, alma activa y contemplativa y ejemplo perfecto de equilibrio de todas las virtudes naturales y sobrenaturales.

     Nadie como San José sabía mejor lo frágil que era el Imperio Romano por debajo de las apariencias, y nadie conocía mejor que él la perfidia del Sanedrín, y aun así se atuvo a la ley romana en lo referente al censo y a las prescripciones judías a la hora de circuncidar a Jesús. En ningún momento incitó a la rebelión violenta contra la autoridad. Su corazón no conocía la ira sino la serenidad, y no conocía otro odio que hacia el pecado. Ya ha concluido el Año de San José que proclamó el papa Francisco, pero la devoción al santo carpintero debe seguir estimulando a los católicos fieles a aspirar a la santidad, que alcanza la cúspide en Jesucristo. Únicamente Él, por Sí mismo, posee la plenitud absoluta y universal de la gracia, y sólo Él hace a los grandes santos. Hoy más que nunca tenemos necesidad de santos, de hombres justos y equilibrados que vivan según su razón y su fe sin caer en el desaliento y confiando nada más en el auxilio de la Divina Providencia y de la bienaventurada Virgen María.

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