viernes, 29 de abril de 2022

Jesús de la Divina Misericordia a Santa Faustina: el flagelo de Rusia y su conversión. Palabras sobre el futuro de Polonia

 







Durante todo el tiempo de la juventud y madurez de Santa Faustina, Rusia estuvo dominada por la secta social-comunista igualitaria, visceralmente enemiga de Dios.

Dirigido desde 1917 por la facción social-comunista, el inmenso imperio de la Unión Soviética (URSS) se ha convertido en el flagelo de las naciones, promoviendo guerras y revoluciones, difundiendo los terribles errores igualitarios e inmorales del marxismo y apoyando y financiando movimientos que promueven el caos en el mundo, incluyendo a Ecuador.

En ese mismo año, 1917, Nuestra Señora ya había advertido en Fátima:

"Vendré a pedir la consagración de Rusia a mi Inmaculado Corazón y la comunión reparadora de los primeros sábados.


Autoridades de la Iglesia Católica rusa procesados por el Tribunal Revolucionario de Moscú, durante la Revolución rusa. Foto del diario parisino L´Ilustration, de la época.


"Si atienden mis pedidos Rusia se convertirá y habrá paz; si no, esparcirá sus errores por el mundo, promoviendo guerras y persecuciones contra la Iglesia;

"Los buenos serán martirizados, el Santo Padre tendrá mucho que sufrir, varias naciones serán aniquiladas; por fin, mi Inmaculado Corazón triunfará.

"El Santo Padre me consagrará Rusia, que se convertirá, y se concederá al mundo un tiempo de paz”. (Antônio Augusto Borelli Machado, Fátima, ¿Mensaje de tragedia o esperanza?, Artpress, São Paulo).

En la década de 1930, Rusia también fue escenario de la cruenta Guerra Civil Española (1936-1939), en la que miles de sacerdotes, religiosos y religiosas y laicos fueron martirizados.

Se entiende bien por qué Santa Faustina sufrió una angustia especial por Rusia y España.

Y por eso pidió por estos países, por el Santo Padre y por los sacerdotes. La santa lo narra en su diario:

"Primer pedido. Jesús, mi amadísimo esposo, te pido por el triunfo de la Iglesia, especialmente en Rusia y en España; bendice al Santo Padre Pío XI y a todo el clero; para obtener la gracia de la conversión de los pecadores endurecidos en el pecado; (...)" (p. 114).

Y el 16 de diciembre de 1936 escribió:

"Ofrecí hoy por Rusia; hoy ofrecí por ese infeliz país todos mis sufrimientos y oraciones.

"Después de la Santa Comunión, Jesús me dijo:

— No puedo soportar más ese país; hija mía, no me ates las manos.

"Entonces comprendí que de no ser por las oraciones de las almas amadas por Dios, esa nación habría sido completamente aniquilada.

"¡Oh!, cómo me aflijo por esta nación que ha expulsado a Dios de sus propias fronteras!" (pág. 299).

Santa Faustina se refería al comunismo bolchevique que instauró una sanguinaria dictadura igualitaria y anticristiana. La Iglesia Católica fue proscrita, los obispos fueron procesados ​​y condenados a infames castigos, y los sacerdotes comenzaron a ejercer su ministerio en la clandestinidad.

Sólo quedó la llamada Iglesia Ortodoxa, presidida por un jefe conocido como Patriarca de Moscú y algunos religiosos que lo acompañaban.

El Patriarcado de Moscú aún existe y se manifiesta, pero siempre ha funcionado como un instrumento del poder político y en el período comunista fue sólo una herramienta al servicio de la peor dictadura de la historia.

Por eso la santa polaca sufrió intensamente por Rusia, “¡esa nación que expulsó a Dios de sus propias fronteras!”

Sobre el futuro de Polonia


Nuestra Señora de Czestochowa, Patrona de Polonia.

Nuestro Señor le habló a Santa Faustina, entre otras cosas, especialmente de su país: Polonia.

"Rezo sin cesar por Polonia, por mi querida Polonia, que es tan ingrata con María.

"Si Ella no hubiera estado auxiliándonos permanentemente, nuestros esfuerzos habrían sido de muy poco provecho. Y multipliqué mis esfuerzos en oraciones y sacrificios por mi patria querida, pero vi que era una gota ante una ola de maldad.

"¿Cómo puede una gota detener una ola? ¡Ah sí! Una gota por sí sola no es nada, pero contigo, oh Jesús, puedo enfrentar con valentía cada ola del mal y a todo el infierno. Tu omnipotencia todo lo puede" (p. 262).

Le hizo ver también que Varsovia, la capital, sería destruida con un castigo similar al de Sodoma y Gomorra:

"Un día Jesús me dijo que caería un castigo sobre la ciudad más hermosa de nuestra patria. El castigo debía ser igual al infligido por Dios a Sodoma y Gomorra.

"Vi la gran ira de Dios y un escalofrío recorrió todo mi cuerpo y mi corazón. Recé en silencio. Un momento después, Jesús me dijo:

— Hija Mía, únete a mí muy estrechamente durante el Sacrificio [de la Misa] y ofrece al Padre Celestial mi Sangre y mis Llagas para implorar el perdón por los pecados de aquella ciudad. Repite esto sin interrupción durante toda la Santa Misa. Hazlo durante siete días.

"En el séptimo día, vi a Jesús en una nube brillante y comencé a orar para que pusiera Su mirada sobre la ciudad y en todo nuestro país. Jesús le dirigió una mirada benigna. Cuando noté Su benevolencia, comencé a rogar por la bendición.

"De repente Jesús me dijo:

— Por ti bendigo a todo el país.

"Y con su mano hizo una gran señal de la cruz sobre nuestra patria. Al ver la bondad del Señor, mi alma se inundó de una gran alegría”. (páginas 22-23).


Varsovia, la capital de Polonia. Sería destruida por motivo de la práctica del aborto.

Nuestro Señor precisó la causa del castigo: el crimen del aborto

El director espiritual de Santa Faustina, el beato Fr. Michele Sopocko, durante su declaración como testigo en el proceso de beatificación de la Santa, confesó lo siguiente:

"También escribió [sor Faustina] en su diario que Jesús le había dicho que una de las ciudades más hermosas de nuestra patria sería destruida como Sodoma, por los pecados que allí se cometían.

"Cuando más tarde, después de leer el diario, le pedí aclaración sobre el asunto, me confirmó que las cosas eran así.

"Habiéndole entonces preguntado por qué pecados Dios infligía tal castigo, respondió que esto sucedería, especialmente por la matanza de niños no nacidos, siendo este el pecado más grave que allí se cometió." (nota 52, páginas 22-23).

La ingratitud de Polonia hacia Nuestra Señora requiere oraciones

Aún sobre Polonia, escribió el 15 de julio de 1937:

"Rezo a menudo por Polonia, pero veo la gran indignación de Dios contra ella, porque es ingrata. Me esfuerzo con toda mi alma para defenderla. Incesantemente le recuerdo a Dios sus promesas de Misericordia.

"Cuando percibo su ira, me lanzo confiadamente al abismo de la Misericordia y sumerjo en él a toda Polonia, y entonces Dios no puede hacer uso de Su justicia. ¡Oh Patria mía, cuánto me cuestas! No pasa un día sin que ore por ti” (p. 399).

Después del 26 de mayo de 1938, mientras oraba por Polonia, Santa Faustina escuchó:

— Amo a Polonia de manera especial, y si obedece a mi voluntad, la exaltaré en poder y santidad. De ella saldrá la chispa que preparará al mundo para mi última venida (p. 568).


No se pierda el siguiente artículo La edad futura o 'Reino de María', vendrá por la Divina Misericordia.

sábado, 23 de abril de 2022

El Mensaje de la Divina Misericordia a Santa Faustina: una denuncia del deplorable estado moral del mundo, en los ámbitos civil y eclesiástico.

 




Nuestro Señor y Santa Faustina


Las palabras del Señor de la Divina Misericordia guardan entera consonancia con los Mensajes de Nuestra Señora del Buen Suceso, de la Salette, Fátima y Akita.


Con un contenido muy similar al de los Mensajes Marianos, Nuestro Señor le habló a Santa Faustina de una decadencia muy grave y extendida, a tal punto que ni Él y ni Su Santísima Madre podrían ya seguir sosteniendo el justo brazo castigador de Dios Padre.

La santa polaca escribió en su Diario al respecto. En su relato del 1 de septiembre de 1937, expresa lo siguiente:

"Vi a Jesús como Rey, en su gran majestad, contemplando la tierra con mirada severa, pero la súplica de su Santísima Madre prolongó el tiempo de la Misericordia" (p. 423).

Y justo antes de la Navidad de 1937 anotó:

"Hoy, el Señor me ha dado a conocer su ira contra la humanidad, que por sus pecados merece que se le acorten los días".

La relajación del clero atrae el castigo

Nuestro Señor le habló también del dolor causado por el clero y los religiosos amigos del mundo y aplaudidos por éste, incluidas las altas autoridades de la Iglesia.

De forma lacerante, Jesucristo le dio a conocer a Santa Faustina las ofensas del clero relajado que pretende relativizar los pecados de impureza:

"Cuando fui a la adoración … vi a Jesús atado a una columna, despojado de sus vestiduras y azotado. Vi a cuatro hombres que se turnaban para flagelarlo. Mi corazón se paralizaba viendo tales tormentos.

"De repente el Señor me dijo estas palabras:

—Tengo un sufrimiento aún mayor del que ves.

"Y Jesús me hizo saber que la causa por la que se sometió a la flagelación fueron los pecados de impureza. ¡Oh, qué tremendos sufrimientos morales sufrió Jesús cuando se sometió a la flagelación!

"Entonces me dijo:

— Mira: esta es la situación actual de la raza humana.

"Y en un instante vi cosas terribles: los verdugos se apartaron de Jesús, y vinieron a flagelar al Señor otros hombres, sin piedad.

"Eran sacerdotes, religiosos y los más altos dignatarios de la Iglesia, hecho que me sorprendió mucho; laicos de diferentes edades y condiciones; todos, descargando su veneno sobre el inocente Jesús. Al ver esto, mi corazón entró en una especie de agonía.


La Flagelación, Cofradía del Santísimo Cristo de la Caridad, Murcia, España


"Mientras los verdugos lo azotaban, Jesús quedaba en silencio y miraba hacia lo lejos; pero cuando lo azotaban las almas que mencioné anteriormente, Él cerraba los ojos y de Su Corazón salía un gemido reprimido pero tremendamente doloroso.

"Y el Señor me hizo conocer en detalle la enorme maldad de aquellas almas ingratas:

MIRAD, ESTO ES UN SUPLICIO PEOR QUE MI PROPIA MUERTE" (págs. 183-184).

Los castigos se acumulan sobre los jerarcas de la Iglesia que abandonan a Nuestro Señor

La contemplación de Santa Faustina del océano de punzantes ofensas infligidas a Dios por los clérigos y laicos católicos sirvió para explicar la magnitud y extensión de las medidas que la Justicia Divina está obligada a aplicar sobre quienes lo ofenden.

Esta consideración nos hace comprender la necesidad de implorar la Divina Misericordia por nuestras faltas y las de la humanidad. Cualquiera que no considere el mal existente en las almas —en la sociedad temporal y en la vida eclesial— obviamente no ve razón para clamar Misericordia. Y quien no pide no recibe, o no le interesa pedir ni recibir.

En su Diario, Santa Faustina describe el drama de los conventos  o casas religiosas, que se contagian de las modas del mundo, entibiándose en la fe y en la caridad, y que terminan cerrando sus puertas pues pierden su razón de ser.

La santa describe lo que vio el primer viernes de septiembre de 1936:

"Por la noche vi a Nuestra Señor con el pecho atravesado por una espada, llorando con lágrimas ardientes, instándonos a apartarnos de un terrible castigo de Dios.

"Dios quiso infligirnos un castigo terrible pero no pudo, porque María Santísima nos protegía" (p. 262).

También narra su visión del 8 de mayo de 1938:

"En el momento en que estaba por terminar el vía crucis, el Señor se puso a llorar por las almas de los sacerdotes y religiosos, porque a estas almas escogidas les falta amor.

"Permitiré que se destruyan monasterios e iglesias.

"Yo intervine:

— Pero, Jesús, muchas almas en los conventos te alaban.

"El Señor respondió:

— Esas alabanzas hieren mi Corazón, porque el amor ha sido desterrado de los conventos. Almas sin amor y sin espíritu de sacrificio, almas llenas de egoísmo y amor propio, almas orgullosas y presuntuosas, almas llenas de perfidia e hipocresía, almas tibias que tienen apenas el calor necesario para mantenerse vivas.

Mi Corazón no puede soportar esto. Todas las gracias que derramo sobre ellos cada día se escurren como por una piedra.

No puedo soportarlos, porque no son ni buenos ni malos. Para esto edifiqué los conventos: para que el mundo fuera santificado por ellos; de ellos debería salir una poderosa llama de amor y sacrificio.

Y si no se convierten y arden en el primer amor, los entregaré al exterminio de este mundo...

¿Cómo podrán sentarse en el trono prometido para juzgar al mundo, si sus pecados son más graves que los del mundo? Sin arrepentimiento ni reparación.


La imagen del Cristo del Poder Supremo, representa a Jesús ante Caifás, el Sumo Sacerdote del Templo judío, que lo condenó. Semana Santa, Sevilla, España 
                       
¡Oh!, corazón, que por la mañana me recibes (en la Comunión) y que al mediodía ardes en odio contra mí en las ¡más variadas formas! ¡Oh!, corazón, ¿acaso te elegí especialmente para que me causaras mayores sufrimientos?

Los grandes pecados del mundo hieren mi Corazón casi en la superficie, pero los pecados de un alma elegida traspasan mi Corazón de lado a lado...

"Cuando traté de intervenir en favor de esas almas – escribe Santa Faustina – no pude encontrar nada que las justificara, y sin siquiera poder pensar en ese momento en algo para defenderlas, el dolor se apoderó de mi corazón y lloré amargamente.

"Entonces el Señor me miró con benevolencia, y me consoló con estas palabras:

— No llores, también hay un gran número de almas que me aman mucho, pero mi Corazón desea ser amado por todos; y porque mi amor es grande, por eso las amenazo y castigo..." (páginas 560-561).



jueves, 21 de abril de 2022

La historia del Cuadro de la Divina Misericordia.- Manipulación moderna del verdadero sentido de la misericordia.

 





Continuación del artículo anterior Santa Faustina, apóstol de la Divina Misericordia para un mundo cuyos pecados claman por castigo.

     
Para atraer la Divina Misericordia, Nuestro Señor pidió a Sor Faustina crucificada que difundiera esta devoción. Le reveló para este fin un rosario o corona especial, y pidió la institución de su solemne fiesta litúrgica el primer domingo después de Pascua.

También mandó a pintar un cuadro de la Divina Misericordia, y por medio de tal devoción infundiría las gracias que le son específicas.

La santa escribiría en su Diario lo manifestado por Nuestro Señor a este respecto:

"Las llamas de la misericordia me devoraron. Quiero derramarla sobre las almas de los hombres.

"Entonces Jesús se quejó conmigo y dijo:

— La desconfianza de las almas me desgarra las entrañas. La desconfianza de las almas elegidas me duele aún más. A pesar de Mi amor inagotable, no confían en Mí. Ni siquiera mi muerte fue suficiente para ellos. ¡Ay de las almas que abusan de ella!

"(...) Cuando quise deshacerme de estas inspiraciones interiores, continuó Santa Faustina, Dios me dijo que en el día del Juicio se me pediría cuenta de un gran número de almas" (págs. 26-27).

El infierno se desata contra el Cuadro


El primer cuadro de la Divina Misericordia. Santuario de la Divina Misericordia, Vilna, Lituania

     La imagen terminó siendo hecha a petición de Nuestro Señor.

El cuadro aprobado – al que se unen las promesas de Nuestro Señor – fue pintado por Eugenio Kazimirowski en junio de 1934.

Desde el 3 de abril de 1937 fue expuesto a la veneración en la Iglesia de San Miguel, en Vilna, hoy capital de Lituania y que hasta 1939 formaba parte de Polonia.

En 1948 el régimen comunista clausuró esta iglesia, por lo que la pintura fue llevada a la parroquia de Nowa Ruda en donde permaneció entre 1949 y 1986, año en que el comunismo transformó la iglesia en un depósito estatal.

Luego de eso, la pintura, tan perseguida por el comunismo, regresó a Vilna, esta vez a la Iglesia del Espíritu Santo.

Esta iglesia fue renovada en 2003 y promovida a Santuario de la Divina Misericordia.

En 1943 (Santa Faustina murió en 1938), las monjas encargaron al pintor Luvov Stanislao Batowski un nuevo cuadro que poco después fue devorado por un incendio, por lo que le pidieron hacer otro.

Por su parte, y a modo de promesa, el pintor Adolfo Hyla también pintó un nuevo cuadro que fue elegido por el arzobispo de Cracovia para ser venerado en la capilla de la Congregación, en Cracovia, ubicada en la calle Faustyny ​​S. 3. La imagen es conocida como "Jesús, en ti confío".


Santuario de la Divina Misericordia, Cracovia, Polonia. En primer plano, urna de mármol blanco con restos de Santa Faustina.

     La Fiesta de la Divina Misericordia fue instituida el 5 de mayo de 2000 y se celebra el primer domingo después de Pascua.

Misericordia falsa: camino de concesiones y pactos con el mundo que conducen al infierno

Nuestro Señor hizo a través de Santa Faustina impresionantes advertencias que no tenían otro objetivo que sensibilizar a las almas para implorar la Divina Misericordia que brota de su Sacratísimo Corazón y que no queremos aprovechar.

Jesucristo le manifestó que a través de ella revelaría los tesoros insondables de su Misericordia y rescataría a los hombres del mal camino.

Para comprender la inmensa importancia de la devoción a la Divina Misericordia, Dios quiso que Santa Faustina fuera su transmisora.

Pero la Divina Misericordia no encuentra eco en las almas debido a sus innumerables deformaciones o defectos, especialmente en las que Él más ama y que deberían beneficiarse de ella.

Además del pecado en su esencia, existe un obstáculo insidioso y muy dañino para la salud espiritual de los hombres: la distorsión del concepto mismo de misericordia y su aplicación al apostolado.

El gran doctor de la moral católica, san Alfonso María de Ligorio, escribió sobre este abuso de la misericordia que hoy por desgracia trata de difundirse con varios sofismas:

"Puede ser que haya alguno entre vosotros, hermanos míos, que se encuentre con el alma llena de pecados y que, lejos de pensar en librarse de ellos por la confesión y la penitencia, no cesa de cometer nuevos pecados, sobrecargándose de estos aún más.

"Esta alma ciertamente abusa de la misericordia divina, pues nuestro tan buen Dios permite vivir a este pecador para que él se convierta y, en consecuencia, para que escape de la desgracia de perder su alma". (Sermons by S. Alphonse de Liguori, Analyses, commentaires, exposé du système de sa predication, par le RP Basile Braeckman, de la Congrégation du TS Rédempteur, Tome Second. Jules de Meester-Imprimeur-Éditeur, Roulers, pp. 55- 60, apud Revista Catolicismo, número 572, agosto/1998, página 37).

Tratando engañosamente de facilitar la práctica de la moral, la misericordia manipulada con abuso tiene como objetivo poner las costumbres católicas más a tono con el mundo pecaminoso.

La doctrina moderna gustaría de presentar la religión como no es: como un camino cubierto de flores y facilidades para pecadores empedernidos pero engañados. De hecho, hacerlo los conduce anestesiados a la condenación eterna.

Caminos que llevan al infierno y al cielo


Reliquia de Santa Faustina. Santuario de la Divina Misericordia, Cracovia, Polonia.

Pero Nuestro Señor le hizo ver a Santa Faustina el error de este falso camino para que ella lo denuncie abiertamente.

Al respecto la santa escribió:

"Un día vi dos caminos: un camino ancho, cubierto de arena y flores, lleno de alegría, música y diversos pasatiempos.

"Muchos andaban por este camino bailando y divirtiéndose. Y así llegan al final sin darse cuenta de que todo acabó.

"Al final de ese camino había un precipicio espantoso, esto es, el abismo del infierno. Las almas cayeron ciegamente en esa vorágine y tan pronto como llegaban se precipitaban en lo más profundo.

"Y era un número tan grande que era imposible contarlos.

"Y vi otro camino, o más bien un sendero, porque era angosto y lleno de espinos y piedras, y la gente que lo recorría tenía lágrimas en los ojos y se llenaba de dolor.

"Algunos caían sobre las piedras, pero se levantaban de inmediato y seguían adelante.

"Y al final del camino había un jardín estupendo lleno de toda forma de felicidad y todas estas almas entraron en él e inmediatamente, desde el primer momento, se olvidaron de su dolor" (páginas 82-83).


El camino hacia el infierno se presenta aparentemente fácil y divertido. Pintura en la iglesia de Andahuaylillas, Perú.

Sobre la Justicia, inseparable de la Misericordia

El 1 de noviembre de 1937, luego de las Vísperas, las monjas del Convento realizaron la acostumbrada procesión hasta el cementerio para visitar y rezar ante el sepulcro de las hermanas difuntas.

Santa Faustina cuenta:

“No pude ir porque estaba sirviendo como portera, pero eso no me impidió orar por esas queridas almas.

“Cuando la procesión del cementerio volvió a la capilla, sentí en mi interior la presencia de muchas almas. Comprendí la gran justicia de Dios y cómo cada uno tiene que pagar cada centavo”.


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