domingo, 15 de mayo de 2022

¿Qué significa consagrarse a la Santísima Virgen en nuestros días?

 





La Santísima Virgen fue proclamada Reina de toda la creación y Dios le otorgó el gobierno del universo, incluido el gobierno sobre los espíritus celestiales que por naturaleza, son superiores.

Y en esa condición de Reina, una vez que es Madre de Jesucristo, es medianera de todas las gracias. Todos los pedidos dirigidos a Dios pasan por Ella, y todas las gracias que vienen de Dios, llegan por medio de Ella. Es una medianera omnipotente, por eso es llamada “omnipotencia suplicante”. Con Sus súplicas, consigue absolutamente todo cuanto quiere, y nunca se escuchó decir que un pedido hecho por Ella, haya sido desatendido, aun sean los mayores milagros, como en las Bodas de Caná.

María Santísima es la verdadera Reina. Y al consagrarnos a Ella como esclavos según el Método enseñado por San Luis Grignion de Monfort, debemos obedecerle en todo, y luchar por la instauración del reinado de María, que es la restauración de la realeza de Cristo en el mundo. Fue esa la explicitación hecha por San Luis Grignion, en su Tratado de la Verdadera Devoción a la Santísima Virgen.

En Fátima, Nuestra Señora anunció: “Por fin mi Inmaculado Corazón triunfará”. Ella ganará, Ella triunfará y luego de triunfar, evidentemente, Ella reinará. Aplastará con su talón una vez más la cabeza de la serpiente, y obtendrá por tanto, una nueva conquista: destruirá el dominio del demonio e implantará Su reino.

Nos consagramos a Ella que es la Reina y que es nuestra Madre. Es Reina de la Misericordia, pero también es una Reina llena de poder. Y el sentido de nuestra vida a partir de esta consagración debe ser que no haremos un solo acto, ni una sola cosa, que no tenga como objetivo el ayudar a establecer el Reino de Nuestra Señora, que no tenga como objetivo sino aplastar a las fuerzas de la Revolución anticristiana y hacer triunfar a Nuestra Señora. Es esto lo que respira una persona verdaderamente consagrada a Ella. Así, al entrar en un salón de clases (un docente consagrado, por ejemplo) debería preguntarse qué hacer para servir a la Virgen en ese lugar, qué puede hacer él para que sus alumnos sirvan a la Virgen y Ella pueda ganar esas almas. O entrando en una oficina, o en una fábrica, o en una finca, o en donde sea, tratar de hacer progresar allí la virtud, revertir el vicio, proclamar la doctrina católica, intimidar el error doctrinario, avergonzarlo, y de esa forma, colaborar para que en esos sitios, nazca una parte del Reino de María.

El papel de los consagrados es ser esclavos, pero esclavos militantes, esclavos de una Reina que está en guerra contra sus adversarios, y a la que por tanto, debemos defender.

Nuestra Señora es una Reina a la que se le reconoció su trono. Esto se lo hizo plenamente durante la Edad Media.

Pero poco a poco, la Revolución y sus secuaces fueron despojándola de sus derechos, fueron negándole todas sus prerrogativas y hoy sólo quedan los últimos cimientos, las últimas infraestructuras del Reinado de María en la tierra.

Nuestra Señora es como una Reina despojada de su trono, de su corona, privada de sus joyas, del cetro, del globo de majestad, le quitaron su manto real, la han atado con unas cuerdas, quieren arrastrarla y acabar por fin con lo que resta de Su realeza: quieren acabar con la propiedad, con la familia, con la tradición, que son los últimos vestigios de la Civilización Cristiana.




En este momento histórico, en el que el mundo entero trabaja contra Ella, existe sólo un puñado de esclavos que gimen, que se afligen, y porque gimen y se afligen sinceramente, se indignan más de lo que podrían indignarse, pues es de ese modo como están sucediendo las cosas.

Y están dispuestos a usar todos los medios lícitos, según la ley de Dios y de los hombres, para evitar que ese último crimen sea perpetrado y que la Reina sea arrebatada de su trono y lanzada por tierra.

Imaginemos a una reina que se encuentre en una aflicción similar, y a la cual uno de sus hijos, un "herejía blanca"(*), se acerca a saludarla, se arrodilla ante ella y recita la oración o fórmula de la Consagración escrita por San Luis Grignion, y al despedirse, le hace una pequeña reverencia, rozándole levemente las manos... La reina reaccionaría sorprendida y le diría: "¿Pero cómo eso? Estoy siendo atacada, haces un acto de amor, ¿y luego te marchas? ¿Qué haces por mí? ¿No lucharás, ni protestarás ni te indignarás? Eres un bellaco. La consagración que haces es nula, es un juego. En estos duros momentos, quien se consagra a mí, debe luchar por mí y quien no lucha por mí hace una falsa consagración".

De modo que el sentido de esta Consagración según el Método de San Luis Grignion de Monfort, es un sentido de lucha. Consagrarse es hacer lo mismo que un soldado que va a la guerra. Está dispuesto a dar su vida, sea en el campo de batalla o en el campo de la paz, luchando continua e incesantemente hasta que llegue el Reino de María. Aquí radica, en esta época histórica, la autenticidad de esta consagración: luchar por la Santísima Virgen. Recemos para que Ella nos dé la fuerza necesaria para llevar esta lucha hasta el final.


Conferencia dictada por Plinio Corrêa de Oliveira a jóvenes católicos, en São Paulo, Brasil, el 31 de mayo de 1965.


Notas: 1. (*) "Herejía blanca": expresión utilizada por el Dr. Plinio en el sentido de "una actitud sentimental que se manifiesta sobre todo en un cierto tipo de piedad azucarada, y en una posición doctrinal relativista, que pretende justificarse bajo el pretexto de una supuesta "caridad" hacia el prójimo". (– cfr. “O Cruzado do século XX – Plinio Corrêa de Oliveira”, Roberto de Mattei, Editora Civilização, Porto, 1998, tópico 7).

2. Las letras en negrita son de nuestra redacción.

Nota de la Redacción:

Además de inculcar a sus discípulos la verdadera devoción a la Santísima Virgen, San Luis Grignion de Monfort los preparó para luchar ante los días decisivos que se avecinaban sobre Francia: un siglo después, estalló la Revolución Francesa, y los lugares que levantaron resistencia contra revolucionaria, fueron mayormente aquellos en los que el gran santo predicó sus enseñanzas.

A continuación, la Oración o fórmula para la Consagración, escrita por San Luis Grignion de Monfort (los ya consagrados deben rezarla a diario).

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CONSAGRACIÓN DE SÍ MISMO A JESUCRISTO, LA SABIDURÍA ENCARNADA, POR LAS MANOS DE MARÍA



     Oh Sabiduría eterna y encarnada! ¡Oh amabilísimo y adorable Jesús, verdadero Dios y verdadero hombre, Hijo único del Padre Eterno y de María, siempre Virgen! Yo os adoro profundamente en el seno y en los esplendores de vuestro Padre, durante la eternidad, y en el seno virginal de María, vuestra dignísima Madre, en el tiempo de vuestra Encarnación.
     Os doy gracias porque os habéis anonadado Vos mismo, tomando la forma de esclavo, para sacarme de la cruel esclavitud del demonio. Os alabo y glorifico, porque os habéis dignado someteros a María, vuestra Santísima Madre, en todas las cosas, a fin de hacerme por Ella vuestro esclavo fiel.
     Pero ¡ay!, por seros ingrato e infiel, no he guardado las promesas que tan solemnemente os hice en el Bautismo; no he cumplido mis obligaciones; no merezco ser llamado vuestro hijo ni vuestro esclavo, y como en mí nada hay que no merezca vuestra repulsa y vuestra cólera, no me atrevo por mí mismo a acercarme a vuestra santísima y augusta Majestad.
     Por eso recurro a la intercesión de vuestra Santísima Madre, que me habéis dado como medianera ante Vos, y por este medio espero alcanzar la contrición y el perdón de mis pecados, la adquisición y la conservación de la Sabiduría.
     Os saludo, pues, ¡oh María Inmaculada!, tabernáculo vivo de la divinidad, en donde la Sabiduría eterna, escondida, quiere ser adorada por los ángeles y por los hombres. Os saludo ¡oh Reina del cielo y de la tierra!, a cuyo imperio está sometido todo lo que hay debajo de Dios. Os saludo ¡oh Refugio seguro de los pecadores!, cuya misericordia no falta a nadie; escuchad favorablemente los deseos que tengo de la divina Sabiduría y recibid para ello los votos y las ofrendas que mi bajeza os presenta.
     Yo (Nombre), pecador infiel, renuevo y ratifico hoy en vuestras manos los votos de mi Bautismo. Renuncio para siempre a Satanás, a sus pompas y a sus obras, y me doy todo entero a Jesucristo, la Sabiduría encarnada, para llevar mi cruz en su seguimiento todos los días de mi vida. Y a fin de serle más fiel de lo que he sido hasta aquí:
     Os escojo hoy, ¡oh María!, en presencia de toda la corte celestial, por mi Madre y Señora. Os entrego y consagro, en calidad de esclavo, mi cuerpo y mi alma, mis bienes interiores y exteriores y aun el valor de mis buenas acciones pasadas, presentes y futuras, dejándoos entero y pleno derecho para que dispongáis de mí y de todo lo que me pertenece, sin reserva, según vuestro amable beneplácito, a mayor gloria de Dios, en el tiempo y en la eternidad.
     Recibid, ¡oh Virgen benignísima!, esta humilde ofrenda de mi esclavitud, en honor y unión de la sumisión que la Sabiduría eterna se ha dignado tener a vuestra maternidad; en homenaje del poder que ambos tenéis sobre este pobre gusanillo y miserable pecador; en acción de gracias por los privilegios con que la Santísima Trinidad os ha favorecido. Protesto que en adelante quiero, como verdadero esclavo, procurar vuestro honor y obedeceros en todas las cosas.
     ¡Oh Madre Admirable!, presentadme a vuestro querido Hijo, en calidad de esclavo eterno, a fin de que, pues me rescató por Vos, me reciba también por Vos. ¡Oh Madre de Misericordia!, concededme la gracia de alcanzar la verdadera Sabiduría de Dios y de colocarme, por tanto, entre los que Vos amáis, enseñáis, conducís, alimentáis y protegéis como a vuestros hijos y esclavos.
     ¡Oh Virgen fiel!, hacedme en todas las cosas tan perfecto discípulo, imitador y esclavo de la Sabiduría encarnada, Jesucristo, vuestro Hijo, que llegue, por vuestra intercesión y a ejemplo vuestro, a la plenitud de su edad sobre la tierra y de su gloria en los cielos. Amén.


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viernes, 13 de mayo de 2022

¿Están los rusos de acuerdo con el Mensaje de Fátima?

 




La guerra en Ucrania ha catapultado el Mensaje de Fátima al centro de las discusiones


Imagen peregrina de Nuestra Señora de Fátima que lloró en New Orleans, EEUU en julio de 1972



     Las referencias hechas en 1917 por la Madre de Dios acerca de Rusia y de sus errores, son el telón de fondo del número de muertos y la destrucción en Ucrania: “Si escuchan mis pedidos, Rusia se convertirá y habrá paz. Si no, esparcirá sus errores por el mundo, provocando guerras y persecuciones a la Iglesia. Los buenos serán martirizados, el Santo Padre tendrá mucho que sufrir, varias naciones serán aniquiladas”.

     Nuestra Señora habló también de la eventual conversión de Rusia, como probable consecuencia de la Consagración de dicha nación a su Inmaculado Corazón.

La conversión de Rusia dio un controvertido giro

     Muchos han afirmado con razón que los errores de Rusia fueron los del comunismo. De hecho, Rusia los esparció por todo el mundo desde 1917 en adelante.

     Sin embargo, a partir del colapso de la Unión Soviética en 1991, comenzó a circular entre los católicos de Occidente una corriente que sostenía que tal descalabro, significaba la conversión de Rusia anunciada por Nuestra Señora en Fátima. Dicha corriente cobró más fuerza, a partir del advenimiento de Vladimir Putin en el poder.

     La tesis de la conversión rusa, muy dudosa, por cierto, se apoyó en la caída del comunismo y en los intentos posteriores de restablecer una apariencia de orden, en una tierra con un espíritu de fe marchito debido a siete décadas de gobierno ateo. Algunos ven el aumento de la profesión religiosa, — verificada sólo en la teoría, y nunca en la práctica  sobre todo durante la época posterior a la Guerra Fría, como una especie de conversión en progreso.

     Actualmente, ciertos católicos están demasiado dispuestos a relacionar dichos esfuerzos con el mensaje de Fátima. Por pequeño que sea, interpretan cualquier gesto como parte del tal difundido proceso de conversión. Además, están felices de ver a la Iglesia Ortodoxa Rusa, NO a la Iglesia Católica, como el instrumento de Dios en esta conversión. Como si no existiese ninguna diferencia.

     Todos estos puntos, son en Occidente, objeto de discusión entre aquellos que apoyan lo que podría llamarse la narración de la conversión rusa a raíz del Mensaje de Fátima. Esta discusión incluye una contra narración, que afirma que son las naciones occidentales, decadentes y moralmente corrompidas, las que necesitan una conversión, incluso mucho mayor que la de Rusia.

Estirando la narración

     El problema es que la narración de la conversión rusa debe apoyarse en hechos verídicos dentro del Mensaje de Fátima. Los eventos deben corresponder a la realidad si se quiere creer que tal conversión es verdadera. No hay lugar para variaciones utilizando hechos distorsionados.

     Cualquier situación puede adaptarse a una versión o corriente siempre que se asemeje a la trama general. Sin embargo, dicha versión puede durar hasta cierto momento. Cuando los elementos claves no encajan, toda la estructura se cae, y en el caso de la narración de la conversión de Rusia, al momento de estirarse el guion que la difunde, éste no coincide con los hechos.

     La aparente conversión en curso de Rusia, se presenta más susceptible a la decadencia que en otros países europeos. Una encuesta nos muestra que los católicos de países de Europa del Este, por ejemplo, son mucho más propensos a asistir a los servicios religiosos semanales que los ortodoxos de Rusia (42 % en Polonia frente a 7 % en Rusia), a ayunar durante los días santos (72 % en Croacia frente a 27 % en Rusia) o a participar en la oración diaria (44% en Croacia frente a 18% en Rusia). Los datos de las Naciones Unidas revelan que Rusia tiene la tasa de aborto per cápita más alta del mundo, casi el triple que la estadounidense. Rusia sigue teniendo uno de los niveles más altos de consumo de alcohol en el mundo. Otros indicadores sociales como las tasas de suicidio y los niveles de prostitución también son extremadamente altos.


El suicidio alcanza en Rusia cifras desbordantes como consecuencia de la decadencia moral


Una conversión no deseada

     Sin embargo, el hecho que más contraría esta inexistente conversión, es que la mayoría de los rusos se identifican con la Iglesia Ortodoxa Rusa, NO con la Iglesia Católica Romana. Rechazan el Mensaje de Fátima porque es católico. La engañosa narración de la conversión rusa tropieza con el hecho de que los rusos no quieren ser convertidos por el Mensaje de Fátima.

     Eso no quiere decir que no puedan desear liberarse del yugo soviético. Sólo significa que ellos no ven esta liberación proviniendo de Nuestra Señora de Fátima. Trágicamente, los aparentes cambios que están ocurriendo en Rusia, no enmarcan como parte de un triunfo universal del Inmaculado Corazón de María.

     La narración de la conversión rusa se encuentra con más problemas. Los funcionarios ortodoxos rusos tienden a ver las apariciones de Fátima como una invención católica para invadir, lo que afirman que es un territorio canónico y un área de influencia exclusivamente ortodoxos. Visto a la luz del Gran Cisma de 1054, cuando la Iglesia de Oriente abandonó Roma, el mensaje de Fátima es rechazado. Los ortodoxos han perseguido durante mucho tiempo a los católicos en Rusia e inhibido la práctica de la fe verdadera.

     En lugar de aceptar el Mensaje de Fátima como una ayuda enviada por el Cielo, para animar a los rusos en este momento de gran necesidad espiritual, la Iglesia Ortodoxa de ese país lo ve con resentimiento. Afirma que Rusia no necesita conversión ya que ha sido cristiana durante más de mil años, y no tiene necesidad de consagración pues el pueblo ruso ya reconocía a Nuestra Señora como la Madre de Dios, la Theotokos.

     En resumen, la Iglesia Ortodoxa Rusa se autoexcluye del Mensaje de Fátima porque sus funcionarios no creen que provenga de lo Alto.

El mayor apoyo rechazado




     Por lo tanto, hay un gran silencio ominoso sobre Fátima en las vastas extensiones de Rusia. La Iglesia de ese país y sus funcionarios civiles no recurren a este poderoso aliado sobrenatural que les ha prometido la liberación de los males modernos. Como resultado, Rusia no se ha convertido y languidece en la corrupción moral y el pecado que dominan el mundo.

     Occidente tampoco se ha convertido. Tampoco prestó atención al Mensaje de Fátima, cuando se esperaba que ganaría tanto de él. Si el Mensaje de Fátima no hubiera sido rechazado, el llamado universal de Nuestra Señora a la oración, a la penitencia y a la enmienda de vida, hubiese resultado en maravillas que habrían transformado el mundo.

Una narración que no ha terminado

     El Mensaje de Fátima sigue siendo actual. Sin embargo, para que tenga sentido, se debe tomar una posición verdaderamente equilibrada al admitir que tanto Oriente como Occidente no han prestado atención al mensaje de Fátima. El mundo entero necesita conversión ya que el error domina en todas partes. Tanto Oriente como Occidente han adoptado una posición de cualquier cosa menos atender los pedidos hechos en Fátima, por la cual abrazan un mundo pecaminoso y moderno. Debido a que el Mensaje de Nuestra Señora no fue escuchado, tanto Oriente como Occidente se dirigen hacia un castigo sin precedentes en la historia del mundo.

     Este es el momento de golpearse el pecho en señal de arrepentimiento. Ahora más que nunca, el mundo entero necesita a Fátima. Necesita arrepentimiento, y su única esperanza es María.


Artículo original Are the Russians on Board with the Fatima Message?, de John Horvat II, de Return to Order, traducido por este Blog.

Nota de la Redacción: 
En su célebre ensayo Revolución y Contra RevoluciónPlinio Corrêa de Oliveira, denomina con el nombre Revolución, al fenómeno gestor de la decadencia que embarga a Occidente y a Oriente desde hace más de cinco siglos. Una de las características de la Revolución, anticristiana en su esencia, es su universalidad: "No existe hoy pueblo que no esté alcanzado por ella, en mayor o en menor grado". (Plinio Corrêa de Oliveira, Revolución y Contra Revolución, edición peruana, pág. 38).  

jueves, 12 de mayo de 2022

¿Te has hecho daño hijo mío? ¿Qué pensarían de este relato las madres que abortaron a sus hijos?

 





Había cierta vez un hombre joven dilacerado por una situación afectiva crítica. Quería con toda el alma a su bonita y joven esposa, y tributaba también mucho afecto y profundo respeto a su propia madre.

Pero las relaciones entre nuera y suegra eran bastante tensas y, por celos tal vez, la encantadora joven llegó a ser tan mala, que concibió un odio infundado contra la venerable anciana.

En cierta ocasión la joven colocó al marido entre la espada y la pared: o él iría a la casa de su madre y la mataría y le traería el corazón de la víctima, o la esposa abandonaría inmediatamente el hogar.

Después de muchas dudas e indecisiones, el joven cedió.

Y aquel conturbado marido, mató a aquella que le dio la vida, le arrancó el corazón de su pecho, lo envolvió fríamente en un paño y regresó apresuradamente a su casa.

Pero sucedió que en el camino el caballo del joven, desbocado en loca carrera, tropezó violentamente lanzando por los aires al infeliz jinete.

Caído en tierra oyó entonces él una voz que saliendo del corazón materno, le preguntaba llena de desvelo y cariño: ‘¿Te has hecho daño hijo mío‘?

Una alegoría sobre el amor materno
Con esta cruda alegoría el mencionado autor quiso destacar lo que el amor materno tiene de más sublime y conmovedor: su desinterés completo, su entrega gratuita, su ilimitada capacidad de perdonar.

La madre ama a su hijo cuando éste es bueno. Sin embargo, no lo ama sólo por ser bueno. Lo ama también aunque sea malo.

Lo ama simplemente por ser su hijo, carne de su carne, sangre de su sangre. Lo ama generosamente sin esperar ninguna retribución.

Lo ama desde el propio vientre y en la cuna, cuando todavía éste no tiene capacidad de merecer amor que le es prodigado.

Lo ama a lo largo de su existencia ya sea cuando ascienda al auge de la felicidad y de la gloria, o cuando ruede por los abismos del infortunio y hasta del crimen.

Es su hijo, y eso es suficiente.

Un amor razonable




Este amor, altamente de acuerdo con la razón, tiene en los padres también, algo de instintivo. En cuanto instintivo, es análogo al amor que la providencia puso hasta en los animales por sus crías.

Para medir la sublimidad de este instinto, basta decir que el más tierno, el más puro, el más soberano y excelso, el más sacro y sacrificado de los amores que existió en la tierra, el amor del Hijo de Dios por los hombres, fue por Este comparado al instinto animal.

Poco antes de padecer y morir, lloró Jesús sobre Jerusalén, diciendo: «¡Jerusalén, Jerusalén, cuántas veces quise yo reunir a tus hijos como la gallina reúne a sus pollitos debajo de las alas, y tu no quisiste!«.

Sin este amor no hay paternidad o maternidad digna de este nombre. Quien niega este amor en su excelsa gratitud, niega por lo tanto la familia.

Es este amor lo que lleva a los padres a amar a sus hijos más que a otros -de acuerdo con la ley de Dios- y desear para ellos con afán una educación mejor, una instrucción mejor, una vida futura estable, una superación verdadera en la escala de todos los valores, inclusive los de índole social.

Para esto los padres trabajan, luchan, economizan. Su instinto, su razón, los dictámenes de la propia Fe, los llevan a asumir tal actitud.

Acumular una herencia, por ejemplo, para ser transmitida a los hijos, es un deseo natural de los padres. Negar la legitimidad de ese deseo es afirmar que el padre debe tratar a su hijo como a un extraño. Es destruir la familia.



Artículo de Plinio Corrêa de Oliveira basado en una alegoría de Emile Faguet. Tomado de accionfamilia,org


martes, 3 de mayo de 2022

TERCER ROSARIO PÚBLICO EN HONOR DE NUESTRA SEÑORA DEL BUEN SUCESO







𝐔𝐜𝐫𝐚𝐧𝐢𝐚 𝐲 𝐄𝐜𝐮𝐚𝐝𝐨𝐫, 𝐞𝐧 𝐫𝐢𝐞𝐬𝐠𝐨 𝐝𝐞 𝐝𝐞𝐬𝐚𝐩𝐚𝐫𝐞𝐜𝐞𝐫 𝐜𝐨𝐦𝐨 𝐧𝐚𝐜𝐢𝐨𝐧𝐞𝐬.
¿𝐒𝐀𝐁𝐄 𝐔𝐒𝐓𝐄𝐃 𝐂Ó𝐌𝐎 𝐄𝐂𝐔𝐀𝐃𝐎𝐑 𝐒𝐄 𝐋𝐈𝐁𝐑Ó 𝐃𝐄 𝐋𝐀 𝐈𝐍𝐕𝐀𝐒𝐈Ó𝐍 𝐃𝐄 𝟏𝟗𝟒𝟏?
A fines del siglo XVI e inicios del XVII, en sus Apariciones a la Venerable Madre Mariana de Jesús Torres, Nuestra Señora del Buen Suceso anunció un castigo y una victoria, e hizo una promesa: que acudiría en ayuda de todos aquellos que la invocaran bajo ese título en los tiempos calamitosos que sobrevendrían en el siglo XX y en nuestros días, caracterizados por la decadencia moral en los ámbitos civil y religioso, y la corrupción de las buenas costumbres.
El 5 de julio de 1941, el ejército peruano invadió Ecuador.
Con fuerzas y armas superiores, Perú tenía todo para derrotar a su adversario en caso de estallar un conflicto armado. El Ecuador corría el riesgo de desaparecer como nación.
Ante la difícil situación, el arzobispo de Quito, Carlos María de La Torre, ordenó que se rezara tres días seguidos ante todas las imágenes de la Santísima Virgen en las iglesias de la capital. Entre ellas estaba la imagen de Nuestra Señora del Buen Suceso, venerada en la Iglesia de la Inmaculada Concepción. Allí, el Triduo comenzó el 24 de julio de 1941, con una sola intención: pedir la protección maternal de María Santísima.
El 27 de julio de 1941, alrededor de las 7 de la mañana, la Portentosa Imagen del Buen Suceso movía sus ojos de arriba hacia abajo, mirando primero al pueblo y luego al Cielo. Hizo esto repetidamente hasta las 3 de la mañana del día siguiente. Ese hecho fue presenciado por más de 30.000 personas, quienes acudieron a la iglesia para observar el milagro durante esos dos días. Este fue uno de los portentos más espectaculares del siglo XX sucedido en Quito, por ende, en Ecuador.
Al día siguiente, 28 de julio, Perú detuvo inesperadamente su invasión y comenzó a retirarse de Ecuador. Las escaramuzas cesaron y se firmó un armisticio. El clero y el pueblo se dieron cuenta que Nuestra Señora del Buen Suceso había intercedido ante Dios por ellos y salvó al Ecuador.
Hoy, Ucrania -como Ecuador en 1941- es víctima de una invasión injusta por parte de un país con armas y fuerzas muy superiores. Ucrania está en peligro de desaparecer violentamente como nación de manos de Rusia que quiere retornar a los tiempos del dominio de la ex-URSS (Unión de Repúblicas Socialistas), esto es, a los tiempos de la tiranía comunista sobre los pueblos libres del este europeo.
Pero también está en peligro Ecuador. Sus instituciones, amenazadas de sucumbir ante la corrupción y una violencia sin precedentes; la vida de los niños, violentada con el crimen del aborto; la familia caminando cada vez más hacia el abismo; se podría decir que una guerra interna empuja al Ecuador cada vez más hacia su desaparición como estado.
La actual terrible situación, nos exige actuar como lo hicieron nuestros mayores en 1941: es más que URGENTE QUE ACUDAMOS A NUESTRA SEÑORA DEL BUEN SUCESO y pedir su Auxilio inmediato para Ecuador, para Ucrania, para el mundo.
Los invitamos a rezar el Rosario Público, este sábado 7 de mayo, a las 12 AM, en la Plaza de San Francisco de Guayaquil, Av. 9 de octubre y Gral. Córdova.



¡Oh! Madre del Buen Suceso, a Ti nos dirigimos mirando hacia atrás con confianza en ese misericordioso precedente, "el Milagro del 41"; nos volvemos a Ti, terrible como un ejército en orden de batalla (terribilis ut castrorum acies ordinata), y te suplicamos:
¡Salva a Ecuador, a Ucrania y al mundo entero!
¡Los esperamos! Contamos con su asistencia.

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