domingo, 13 de agosto de 2023

El modelo de sacerdote, profetizado por Nuestra Señora del Buen Suceso





Por causa de una intensa niebla en la campiña, el sacerdote Juan María Vianney no encontraba el pueblito de Ars, en la región de Poitou-Charentes, Francia, donde el obispo le había asignado como párroco. Se encontró entonces con un pastorcito llamado Antoine Givre, a quien le dice: "Muéstrame el camino a Ars y yo te mostraré el camino al Cielo"

     Vivimos tiempos tristes, de inmoralidad campeante y de marcada decadencia. Infelizmente, una parte significativa del clero católico se ha contagiado también del liberalismo en las costumbres que gobierna el mundo.

     Jesucristo dijo que los sacerdotes son la sal de la tierra y la luz del mundo. Si esa luz deja de iluminar, irreversiblemente se abre paso a las tinieblas.

     Esto queda de manifiesto en las revelaciones de la Virgen del Buen Suceso a la Venerable Madre Mariana de Jesús Torres, religiosa concepcionista que vivió en Quito entre los siglos XVI y XVIII.

     Nuestra Señora del Buen Suceso, le dijo al respecto lo siguiente:

     "Sabe aún que la Justicia Divina acostumbra descargar castigos terribles sobre naciones enteras, no tanto por los pecados del pueblo, cuanto por los de los sacerdotes y religiosos, porque estos últimos son llamados, por la perfección de su estado, a ser la sal de la Tierra, los maestros de la verdad y los pararrayos de la Ira Divina". 

     En otra ocasión, el Niño Jesús reveló a la Madre Mariana que muchas almas religiosas y sacerdotales "quieren servirme a medias, conservando sus caprichos y genios, satisfaciendo en todo sus voluntades y tomando libertades incompatibles con su estado y profesión. Yo no las tolero; nada por la mitad me agrada. Yo las abandono y dejo que sigan todos los deseos de su corazón pervertido para desconocerlas delante de mi Padre Celestial. ¡Ay de aquellos y de aquellas!"

     Pero la decadencia religiosa no es apenas en las costumbres, alcanza también y más grave aún, verdades de fe — de las cuales la Santa Iglesia es depositaria — que son negadas o alteradas, arrastrando a innumerables almas a naufragar o a perecer en las aguas putrefactas del error. 

     S. S. Juan Pablo II, dijo al respecto en 1981, lo siguiente: "Es necesario admitir con realismo, y con profunda y atormentada sensibilidad, que los cristianos hoy, en gran parte, se sienten extraviados, confusos, perplejos e incluso desilusionados; se han esparcido a manos llenas ideas contrastantes con la verdad revelada y enseñada desde siempre; se han propalado verdaderas y propias herejías, en el campo dogmático y moral, creando dudas, confusiones, rebeliones, se ha manipulado incluso la liturgia; inmersos en el 'relativismo' intelectual y moral, y por esto, en el permisivismo, los cristianos se ven tentados por el ateísmo, el agnosticismo, el iluminismo vagamente moralista, por un cristianismo sociológico, sin dogmas definidos y sin moral objetiva".(1)

     Nuestra Señora del Buen Suceso, resume en una frase la inmensa gravedad de lo declarado por el Pontífice:

     "(…) los sacerdotes se descuidarán de su sagrado deber, perdiendo la Brújula Divina, se desviarán del camino trazado por Dios (…)" 

     Pero Ella también anunció, asombrosamente, a quien, haciendo brillar esa misma Brújula, sería el modelo de lo que los sacerdotes deben ser y hacer. En 1634, esto es, con 150 años de anticipación, diría Nuestra Señora:

     "Los sacerdotes, a partir del siglo XIX, deberán amar con toda el alma a Juan María Vianney, un siervo mío que la bondad divina prepara para con él congratular a aquellos siglos, como modelo ejemplar de sacerdote abnegado".


San Juan María Vianney, el Santo Cura d'Ars

    El 8 de agosto celebramos la fiesta de San Juan María Vianney (1786 - 1859), confesor, patrono y modelo del clero parroquial. Actualmente es celebrado el 4 de agosto.

     Compartimos a continuación algunas características de ese modelo extraordinario del sacerdocio, comentadas por Plínio Corrêa de Oliveira:

     "Aunque el Cura d'Ars no tenía las cualidades naturales para hacer de él un sacerdote excepcional, se convirtió en un sacerdote magnífico, un apóstol extraordinario, un confesor con un discernimiento raro y un predicador que tuvo una profunda influencia en las almas.

     "¿Cuál fue la razón de esta eficiencia? Santa Teresa de Lisieux solía decir: "Para el amor, nada es imposible". Esto significa que quien realmente ama a Dios, a Nuestro Señor y a Nuestra Señora obtendrá los medios para hacer lo que la Divina Providencia le pide. Esto se aplica perfectamente a San Juan María Vianney". 

     Cuando el Papa Pío XI lo canonizó, lo instituyó como modelo de todos los párrocos del mundo, por lo que el Santo Cura d'Ars es también modelo para que otros digan las cosas que él predicó. Sus palabras son por lo tanto modelo para las predicaciones sacerdotales. 

     Continúa el Dr. Plínio:

     "Fue un predicador extraordinario. Preparó sus sermones lo mejor que pudo después de estudiarlos. No tocaban los temas más elevados de la teología; eran instrucciones catequísticas comunes para el pueblo. Pero cuando enseñaba, hablaba con tanta convicción, con un amor tan grande a Dios, con palabras tan benditas, que las gracias de esos sermones eran comunicativas y conmovían a todos los que las escuchaban.

     "Tenía una voz débil, y en esos felices tiempos no existían los micrófonos, pese a ello, las multitudes se agolpaban para escuchar su predicación llenando la iglesia de Ars y sus alrededores, aunque muchas veces no lo escuchaban. Muchos, quienes por la distancia solo podían escuchar algunas frases sueltas de sus sermones, se convirtieron. Otros no podían oírlo, pero se convirtieron sólo con verlo.

     "Las bendiciones que resultaban de sus sermones y el carisma de sus palabras se extendieron por todas partes, y comenzaron a realizarse peregrinaciones a Ars desde toda Europa. Esta fue una de las razones de las innumerables conversiones que hizo San María Juan Vianney. 

     "Fue el feliz resultado de la fidelidad del santo a veinte siglos de predicación y de práctica de la moral verdadera que caracterizó también a otros modelos eximios de santidad, y cuya voz se levanta hoy protestando contra lo que sucede hoy".

     ¿Qué sucede hoy? Sacerdotes, en todo el ámbito religioso, incluyendo altas autoridades de la Iglesia, que no sólo no denuncian al pecado en su raíz, sino que llegan a negarlo. Administran la Sagrada Comunión a homosexuales, bendicen sus uniones depravadas, muchas veces con misas incluidas, en una aberrante y sacrílega negación del pecado de sodomía. Algo similar sucede con los divorciados vueltos a casarse. Todo ello refleja una infidelidad a dos mil años de enseñanza de la verdadera moral.

    Veamos ahora lo contrario, la fidelidad del Santo Cura d'Ars, en su misión de párroco:

Desde el púlpito, implacable con el pecado

     En su Catecismo sobre la impureza, enseña:

     "Hay almas que son tan muertas, tan podridas, que se enredan en su propia infección sin darse cuenta y no pueden librarse de ella; todo las arrastra hacia el mal y les recuerda lo malo, incluso las cosas más santas. Tienen siempre esas abominaciones ante sus ojos, como los animales inmundos que se habitúan a la porquería y se sienten bien en medio de ella, en ella se lanzan y en ella duermen. Personas así le causan horror a Dios y a los santos Ángeles. 

     "¡Oh! Hijos míos, si no hubiesen algunas almas puras que indemnicen a Dios y desarmen su justicia, verían cómo seríamos castigados. Sólo basta ver a la persona para darse cuenta si es pura. En sus ojos hay un aire de candor y de modestia que nos traslada a Dios. En las otras, al contrario, se nota un aire pesado. Satanás se pone en los ojos de ellos para hacer caer a otros en la tentación y arrastrarlos hacia el mal".

     Comentarios del Dr. Plínio:

     "Es una exposición magnífica acerca de la impureza, de sus efectos en el alma, de su repercusión ante Dios, y de que el propio Satanás termina introduciéndose en los ojos del impuro para contaminar a otros con su impureza. Pero no es a cualquier impuro, sino al que yace hundido y que ya no quiere ni cambiar ni salir del abismo en que se encuentra, está liquidado por la impureza. Esa persona impura se convierte entonces en un habitáculo de Satanás.

     "Imaginemos que desde todos los púlpitos de la Cristiandad se escuchen predicaciones como estas. ¿La impureza no retrocedería enormemente? ¿Qué sucedería con las modas inmorales si se dijesen cosas como estas? Una persona del sexo femenino, por ejemplo, que tiene el hábito de usar ropa indecente, está enteramente en una situación similar. Puede incluso comulgar quince veces por día, que no tendrá escapatoria.

     "Si todos los predicadores dijeran lo que decía San Juan María Vianney, el mundo estaría diferente".


Cuerpo incorrupto de San Juan María Vianney que se conserva en el Santuario de Ars

Firme enemigo del baile

     El Dr. Plínio comentó:

     "Debemos notar que los bailes de esa época eran muy diferentes a los bailes inmorales y escandalosos de hoy. Las jóvenes iban completamente cubiertas y tenían faldas que llegaban hasta el piso. Si él condenó esos bailes, ¿qué diría de los bailes de nuestro tiempo? Su condena llegó incluso a negar la absolución a quienes no prometieran dejar de asistir a tales bailes. Mucha gente acudía entonces a otras iglesias para recibir la absolución. Al conocer esto, simplemente dijo: 'Si otros sacerdotes quieren mandarlos al infierno, allá ellos'".

     "Las enseñanzas, las predicaciones, la vida de San Juan María Vianney no son sino reflejo de su fidelidad a todo cuanto es la Esposa Mística de Nuestro Señor Jesucristo, que es la Iglesia Católica. Fidelidad a veinte siglos de historia de la Iglesia Católica".

Dios en un hombre

     Y bastaba sólo ver la figura del Santo Cura d'Ars para notar fácilmente esa fidelidad a Dios. 

     Al respecto, el Dr. Plínio nos cuenta un hecho espectacular:

     "Cierto día, un abogado impío fue a Ars para burlarse de ese 'cura sin ninguna educación'. Pero volvió convertido. Alguien le preguntó: ¿Qué viste allá? Él respondió: "¡Vi a Dios en un hombre!". Es decir, la presencia de Dios estaba en San Juan María Vianney. Cabe señalar que Dios estaba con él y en él. Considero el testimonio de ese abogado, "Vi a Dios en un hombre", uno de los tributos más gloriosos que un hombre puede recibir".

     En estos tiempos de profunda crisis religiosa, pidamos a Nuestra Señora del Buen Suceso que reforme extraordinariamente al clero, por la intercesión de ese modelo del sacerdocio por Ella profetizado: el Santo Cura d' Ars.



Fuente:

La mayor parte de materia para la edición de este artículo fue extraída de pliniocorreadeoliveira.info

Notas:

(1). Discurso de 6 de febrero de 1981, www.vatican.va

domingo, 6 de agosto de 2023

El último día de García Moreno





     En una república incipiente dominada por masones liberales que habían expulsado a los jesuitas y perseguían sin piedad a la Iglesia, un estadista muy distinto a los de su clase, ingresó a la escena política de Ecuador en la década de 1860. En los 10 años de su gobierno, Gabriel García Moreno hizo de esa pequeña porción de tierra, tan amada por Nuestro Señor y su Santísima Madre, el modelo de un Estado católico.

     Como jefe de Estado, su primera prioridad fue restablecer para la Iglesia todos los derechos que la Revolución le había negado, despertando así el odio implacable de los radicales y socialistas. Lo llamaron autocrático porque se negó a hacer concesiones al partido revolucionario. Lo etiquetaron como duro porque rechazó cualquier trato con el mal. "Libertad para todos y para todo, excepto para los malos y los malhechores", era su lema.

     Uno de sus primeros actos fue emitir un Concordato, restaurando así la libertad de la Iglesia. En 1867 estableció su gobierno constitucional bajo el reinado de Cristo. En 1870, fue Ecuador el único entre todas las naciones del mundo, que protestó públicamente por la invasión de los Estados Pontificios y ofreció un subsidio nacional para el Papa cautivo, Pío IX. En 1873 consagró formalmente la República al Sagrado Corazón de Jesús.

     Los enfurecidos socialistas y masones que perdieron sus cargos cuando García Moreno asumió la presidencia hicieron campañas de calumnias en su contra. Pero nada logró poner al pueblo en contra de alguien tan honesto y bueno, al que consideraba el “Padre del Pueblo”. Bajo él prosperaron las escuelas y universidades católicas, se disolvió la deuda nacional, se construyeron carreteras e infraestructura, los criminales fueron encarcelados o ahorcados, y las calles estaban seguras.

     Cuanto más lo amaba la gente, mayor era el odio de los masones. Según sus biógrafos, hubo seis intrigas fallidas contra su vida después de que se convirtiera en una importante figura pública en 1860.

     Cuando ganó la reelección a la presidencia en 1875, su muerte fue decretada por las Logias Masónicas de Alemania, dirigidas por el Gran Maestro anticatólico Otto von Bismarck. Advertido de este peligro, escribió en su última carta al Papa Pío IX: "Que se me considere digno de derramar mi sangre por la causa de la Iglesia y la sociedad católica".

     A principios de agosto de 1875, con los preparativos en marcha para el discurso inaugural como presidente reelegido el 10 de agosto, abundaban los rumores en Quito de que se estaba gestando un nuevo complot para asesinar al presidente. El 5 de agosto, un sacerdote pidió ser admitido en su oficina para advertirle que se planeaba un ataque para el día siguiente. Le rogó al presidente que tomara medidas.

     García Moreno respondió: "La única medida a tomar después de la reflexión serena es prepararme para comparecer ante Dios", y continuó su trabajo, imperturbable.

     En la tarde del 6 de agosto, García Moreno fue atacado por un sicario con un machete y tres cómplices armados con revólveres en el corredor del Palacio Presidencial. Aún con vida, fue llevado a la Catedral y allí murió a los pies del altar de Nuestra Señora de los Dolores poco después.

Su última mañana

     El 6 de agosto de 1875, primer viernes, día dedicado al Sagrado Corazón, el Presidente, siguiendo su rutina normal, caminó desde su casa, a un costado de la Plaza Santo Domingo hacia la Iglesia del mismo nombre, para la Misa de las 6h00. En el altar lateral del Calvario, hay una placa que dice , "Aquí recibió la Sagrada Comunión el Dr. Gabriel García Moreno el primer viernes 6 de agosto de 1875, antes de ser asesinado".

La casa de Don Gabriel García Moreno, marcada con una flecha en la foto de la izquierda, a un costado de la Plaza de Santo Domingo, en Quito. En la foto de la derecha, la nave principal de la Iglesia de Santo Domingo


     Regresó a su casa a trabajar un rato y luego tomó un desayuno ligero con su esposa, Mariana del Alcázar, a las 9h30. Solía ​​caminar hacia el Palacio Presidencial después de su comida, pero ese día se quedó en casa para terminar de pulir su discurso presidencial que debía leer ante el Congreso Nacional el 10 de agosto. Los conspiradores, que habían planeado su ataque para esa mañana, se sintieron frustrados por este cambio de rutina, pero permanecieron decididos a atacar ese día.

     A las 13h00 partió hacia Palacio acompañado únicamente de su edecán, Manuel Pallares. Se detuvo brevemente para saludar a sus suegros, la familia Alcázar, en la calle Sucre, cerca de la iglesia de los jesuitas, la CompañíaComo había estado enfermo y hacía fresco, se abotonó el abrigo y siguió su camino.

     Hizo una pequeña parada más, en la Catedral, entrando en la capilla donde estaba expuesto el Santísimo Sacramento. Después de esta visita partió, dirigiéndose al Palacio de Gobierno. Los conspiradores estaban listos.

     En la escalinata del Palacio Presidencial saludó a varias personas, entre ellas Faustino Rayo, quien luego daría el primer machetazo brutal. Rayo, que guardaba rencor a Moreno por despedirlo de un lucrativo cargo por sus prácticas deshonestas, se había dedicado a la marroquinería. Sin embargo, fingió tener una relación amistosa con el presidente, quien recientemente lo había contratado para hacer una silla de montar para su hijo pequeño (su único hijo vivo), Gabriel García del Alcázar.

     Subió las escaleras laterales hasta el corredor con sus gruesos pilares coloniales. En ese tiempo no existían las barandillas de hierro entre las columnas que vemos hoy. De hecho, las rejas negras con volutas procedían del famoso Palacio de las Tullerías de París, derribado por los revolucionarios y fueron encargadas por el propio García Moreno para colocarlas en el Palacio de Carondelet. Sin embargo, solo llegarían y se instalarían después de su muerte.


La Plaza Grande de Quito. A la izquierda, la Catedral, a la derecha, el Palacio de Carondelet y el sitio en donde cayó mortalmente herido el Presidente mártir

     Encontrándose el Presidente cerca a la entrada del Palacio, fue entonces que Rayo se abalanzó y lo atacó con un machete. El primer golpe alcanzó su sombrero, que salió volando de su cabeza y cayó abajo, en la plaza. Rayo asestó más golpes, y sus compañeros de conspiración tomaron posiciones y dispararon sus armas. Sus balas sólo lo rozaron.

     Después, el infame grito del Rayo: "¡Muere, tirano!" .

La placa hecha en piedra con la frase legendaria: "¡Dios no muere!"

     Y la hermosa respuesta de García Moreno, tambaleándose por las heridas, "¡Dios no muere!". 
"¡Dios no muere!"Eran estas las últimas palabras de algo que el Mandatario repetía a menudo: "Soy solo un hombre que puede ser asesinado, pero Dios no muere".

     Otro grito de Rayo y de su compañero asesino, Roberto Andrade: "¡Muere, jesuita!". Era una forma de decir "Muere, amante de los jesuitas", una Orden que había sido expulsada por el régimen anticlerical que precedió a la primera presidencia de Moreno. Uno de sus primeros actos en 1860 había sido invitar a los jesuitas a regresar y devolverles sus edificios.

Arriba: foto real tomada luego de la caída de García Moreno desde el corredor del Palacio. Abajo, foto tomada en la Catedral.

     García Moreno trató de sacar su revólver para defenderse, pero su mano herida tambaleó al tratar de desabrocharse la chaqueta. Rayo volvió a golpear con el machete, esta vez casi cercenando el brazo izquierdo. Sonaron más disparos de las pistolas de los otros conspiradores, Roberto Andrade, Manuel Cornejo y Abelardo Moncayo. Nuevamente, sus disparos solo rozaron el cuerpo.

     Después del último golpe feroz de Rayo, el presidente se tambaleó y cayó desde el corredor hacia la plaza, unos tres metros y medio hacia abajo, al pie de una taberna. Actualmente, en la pared hay una simple lápida de piedra. Todo sucedió en apenas unos minutos, según testigos.

Los golpes fatales 

     Su brazo se rompió en la caída, pero García Moreno aún estaba vivo. El informe de la autopsia, realizada poco después de su muerte, decía que hasta ese momento no había recibido heridas mortales. No podemos evitar el preguntarnos: ¿Dónde estaba su edecán Manuel Pallares?

     En lugar de protegerlo, corrió en búsqueda de ayuda, dejando al presidente indefenso. ¿Él era parte de la trama? Eso nunca se probó, pero muchos, llevados por las dudas, comentaban que lo venció la cobardía.


El sombrero que llevaba puesto el Presidente García Moreno, el día de su muerte


     El sonido de los disparos había llamado la atención de la gente en la plaza y en el cuartel militar frente a la misma. Las mujeres de la taberna y las tiendas cercanas se habían precipitado para socorrer al presidente caído; otros se arremolinaban alrededor de la escena.

     Rayo y sus cómplices bajaron corriendo las escaleras para terminar su vergonzosa tarea. Empujando a las mujeres a un lado, Rayo golpeó repetidamente con su machete, incluidas dos heridas fatales en la cabeza, una que le cortó una parte del cráneo. Se hicieron más tiros; nuevamente las balas solo rozaron el cuerpo del Presidente.

     Gritando consignas revolucionarias como "Abajo la tiranía" , "Ya somos libres", los sicarios huyeron. En su huida, Rayo quedó un tanto rezagado de los demás. Al escuchar los disparos, el general Salazar había ordenado salir a las tropas a la plaza, y tres soldados agarraron a Rayo en su intento de escapar. 

     Mientras era llevado prisionero hacia el cuartel militar, la noticia volaba a diestra y siniestra: "El presidente ha sido asesinado a tiros". "El sinvergüenza Rayo es el asesino". En la confusión, se escuchó una orden: "¡Maten al asesino!". Un sargento disparó y lo mató en medio de la plaza. En sus bolsillos se encontraban grandes cantidades de moneda peruana, el pago a Judas por los masones, con el que podía huir de Ecuador y refugiarse en Perú. Las multitudes tomaron su cuerpo, lo arrastraron por las calles y lo dejaron insepulto para que los buitres se alimentaran de él.

El altar de Nuestra Señora de los Dolores, en donde expiró el Presidente

     El general Salazar llegó al lugar y ordenó llevar al 
moribundo presidente a la Catedral. Su cuerpo masacrado fue depositado a los pies del altar de Nuestra Señora de los Dolores, a quien tenía una gran devoción. El sacerdote que administraba los últimos ritos le preguntó al presidente moribundo si perdonaba a sus enemigos. Con esfuerzo García Moreno abrió los ojos, y con su expresión afirmaba su asentimiento. Poco después, expiró.

     Sobre el pecho del Presidente se encontraba una reliquia de la verdadera cruz, un escapulario de la Pasión y del Sagrado Corazón, y su rosario, junto con una medalla del Papa Pío IX. En su bolsillo llevaba una copia de La Imitación de Cristo , con su regla de vida escrita en la última página, y estaban escritas a lápiz estas pocas palabras: "Mi Salvador Jesucristo, dame un mayor amor por Ti y una profunda humildad, y enséñame lo que debo hacer este día para tu mayor gloria y servicio".

Una revolución frustrada 

     Los masones confiaban en que el asesinato de García Moreno desencadenara una revolución entre el pueblo, que se uniría en torno a los ideales masónicos de libertad, Igualdad y fraternidad y que rechazaría la influencia de la Iglesia Católica. Sucedió lo contrario. El pueblo lamentó la irreparable pérdida de su Presidente y lo nombró "Padre y Regenerador del Ecuador", considerándolo mártir de la Fe Católica.

     Sus heridas fueron cosidas – asombrosamente, ningún órgano vital fue cortado en el brutal ataque – y su cuerpo fue vestido con el uniforme ceremonial y sentado en una silla en la esquina del segundo piso del patio de la Catedral. Una guardia de honor de cinco hombres tomó posición detrás de él, y la gente viajó millas para pasar junto a su cadáver y rendirle homenaje.

El cuerpo de Don Gabriel García Moreno embalsamado, y la Guardia de Honor

     El funeral fue el domingo 8, y el cuerpo de García Moreno fue otra vez colocado en una silla, frente a la audiencia, como un alto homenaje al presidente caído. Fue enterrado en la Catedral, pero su cuerpo no encontró allí una paz definitiva.

     Ocho años después, con el país sumido en el caos revolucionario, los amigos y familiares de García Moreno temían que los liberales pudieran retirar y profanar sus restos. En medio de la noche, sacaron su cadáver y lo colocaron en un lugar oculto, desconocido para el mundo; pero eso será tema para otro artículo. 



Fuente:
Mariam Horvatt

sábado, 29 de julio de 2023

Un católico, ¿debería votar por un candidato socialista?

 





     El Papa Pío XI, en su Encíclica Divini Redemptoris, proclamó en 1937:

     "El socialismo, ya se considere como doctrina, ya como hecho histórico, ya como «acción»,... es incompatible con los dogmas de la Iglesia católica, porque su manera de concebir la sociedad se opone diametralmente a la verdad cristiana".

     El estudio del socialismo pone de manifiesto la completa incompatibilidad entre esta ideología y la doctrina de la Iglesia. Esto explica por qué ha sido firmemente condenado por todos los Papas desde que comenzó a adquirir una importancia particular durante el pontificado de Pío IX (el "Manifiesto Comunista" de Marx y Engels se publicó en 1848).

     Sin embargo, en los días actuales, no pocos parecen ignorar que el socialismo es condenado por la Iglesia. Otros piensan que la enseñanza de la Iglesia sobre el socialismo ha cambiado.

     Por tal razón, nos pareció útil un publicar una compilación de textos papales, comenzando con Pío IX y terminando con Benedicto XVI. Como se verá, los pronunciamientos pontificios contra el socialismo son muy numerosos, claros y consistentes.
Veamos el pensamiento de los Papas condenando el socialismo.

PIO IX (1846-1878):

Pío IX


"Trastorno absoluto de toda el orden humano"


     "Pero tampoco ignoráis, Venerables Hermanos, que los principales autores de esta tan abominable intriga, no se proponen otra cosa que impulsar a los pueblos, agitados ya con todo viento de perversas doctrinas, al trastorno de todo orden humano de las cosas, y a entregarlos a los nefandos sistemas del nuevo Socialismo y del Comunismo".

León XIII (1878-1903):

"Monstruo horrible"


     "Comunismo", "socialismo", "nihilismo", monstruos horrendos que son la vergüenza de la sociedad y que amenazan con ser su muerte".

"Ruina de todas las instituciones"


     "Porque, quitado el temor de Dios y el respeto a las leyes divinas, menospreciada la autoridad de los príncipes, consentida y legitimada la manía de las revoluciones, sueltas con la mayor licencia las pasiones populares, sin otro freno que el castigo, ha de seguirse necesariamente la subversión universal y la ruina de todas las instituciones. Y aun precisamente esta ruina y trastorno, es lo que a conciencia maquinan y expresamente proclaman unidas las asociaciones comunistas y socialistas.

Secta destructora de la sociedad civil


     "... que Nos hablamos de aquella secta de hombres que, bajo diversos y casi bárbaros nombres de socialistas, comunistas o nihilistas, esparcidos por todo el orbe, y estrechamente coligados entre sí por inicua federación, ya no buscan su defensa en las tinieblas de sus ocultas reuniones, sino que, saliendo a pública luz, confiados y a cara descubierta, se empeñan en llevar a cabo el plan, que tiempo ha concibieron, de trastornar los fundamentos de toda sociedad civil. Estos son ciertamente los que, según atestiguan las divinas páginas, mancillan la carne, desprecian la dominación y blasfeman de la majestad (Jud. 8)".

Una secta pestilente

     "… todos saben con qué gravedad de lenguaje, con qué firmeza y constancia nuestro glorioso Predecesor Pío IX, de entrañable memoria, combatió, tanto en sus Alocuciones como en sus Encíclicas dirigidas a los obispos de todo el mundo, tanto los esfuerzos iniquidades de las sectas, como la peste del socialismo, que en su tiempo ya salía de sus guaridas".

Secta demoledora


     "…los socialistas y demás sectas sediciosas que tanto tiempo trabajan para arrasar el Estado hasta sus cimientos".

"Secta abominable"

     "Es necesario, … que trabajéis para que los hijos de la Iglesia Católica no se atrevan, bajo ningún pretexto, a unirse ni a afiliarse a la secta abominable (del socialismo), ni a favorecerla".

Enemigo de la sociedad y de la Religión

     "…tenemos necesidad de corazones audaces y de fuerzas unidas, en una época en que la mies de dolores que se desenvuelve ante nuestros ojos es demasiado vasta, y en que se van acumulando sobre nuestras cabezas formidables peligros de perturbaciones ruinosas, en razón, principalmente, del poder creciente del socialismo. Esos socialistas se insinúan hábilmente en el corazón de la sociedad. En las tinieblas de sus reuniones secretas y a la luz del día, con la palabra y con la pluma, incitan las muchedumbres a la sedición; rechazada la disciplina de la religión, descuidan los deberes, exaltando solamente los derechos, y atraen a las multitudes de necesitados, de día en día más numerosos, que, por causa de las dificultades de la vida, son más fácilmente seducidos y arrastrados al error. Se trata al mismo tiempo de la sociedad y de la Religión. Todos los buenos ciudadanos deben tomar a pecho salvaguardar una y otra con honra".


León XIII



Peligro para los bienes materiales, la moral y la Religión

     "...era de Nuestro deber, advertir públicamente a los católicos sobre el grave error que se oculta bajo las teorías del socialismo y del gran peligro que de ahí resulta, no sólo para los bienes exteriores de la vida, sino también para la integridad de las costumbres y para la Religión".

"Planta siniestra"

     … "la Iglesia del Dios vivo”, que es “columna y fundamento de la verdad (1 Tim. 3, 15), enseña aquellas doctrinas y preceptos con que se atiende de modo conveniente al bienestar y vida tranquila de la sociedad y se arranca de raíz la planta siniestra del socialismo".

"Mortal pestilencia"

     Los comunistas, los socialistas y los nihilistas son una "mortal pestilencia que serpentea por las más íntimas entrañas de la sociedad humana y la conduce al peligro extremo de ruina".


Negación de las leyes humanas y divinas

     Los socialistas, los comunistas y los nihilistas "nada dejan intacto o íntegro de lo que por las leyes humanas y divinas está sabiamente determinado para la seguridad y decoro de la vida".

     El socialismo diverge diametralmente de la Religión Católica

     "... aunque los socialistas, abusando del mismo Evangelio para engañar más fácilmente a los incautos, acostumbran a forzarlo adaptándolo a sus intenciones, con todo hay tan grande diferencia entre sus perversos dogmas y la purísima doctrina de Cristo, que no puede ser mayor. Porque, ‘qué participación puede haber de la justicia con la iniquidad, o qué consorcio de la luz con las tinieblas?’ (2 Cor. 6, 14)".

     Finalmente, Ud., como católico, y conociendo ahora la voz de los Papas condenando el socialismo, ¿votaría a favor de un candidato socialista?



Fuente:
https://www.ipco.org.br/

jueves, 27 de julio de 2023

… "Vuelve a nosotros esos tus ojos misericordiosos". La dicha de sentir la mirada divina de María Santísima del Buen Suceso: Relatos del extraordinario portento acaecido hace 82 años, el 27 de Julio de 1941

 






     Julio de 1941. Delante de los amargos días del conflicto limítrofe internacional, la autoridad eclesiástica dispuso en las diferentes Iglesias de Quito, triduos de oraciones a la Madre de Dios, para implorar a Ella su protección. El último día del triduo celebrado en la Iglesia de la Inmaculada Concepción, fue el domingo 27 de julio.

     Hay un sinnúmero de relatos y testimonios que fueron publicados en la prensa ecuatoriana, en los días posteriores a lo que se conoce como el "Milagro del 41" y que tuvo como excelsa protagonista a la Portentosa Imagen de Nuestra Señora de El Buen Suceso, venerada en el Monasterio de la Inmaculada Concepción de Quito.

     A continuación transcribimos uno de los relatos que narró en la época un devoto de la Santísima Virgen del Buen Suceso:

     "En la mañana de aquel día, tuve la dicha de conocer a la Sagrada Imagen de María Santísima, en la advocación de Nuestra Señora del Buen Suceso, pues a las siete de la mañana me acerqué al Sagrado Banquete y recibí la Sagrada Comunión.

     "Más tarde, a las siete y pocos minutos de la noche estuve de regreso en el templo. En el altar mayor, en el centro, a unos cinco o seis metros de altura, se hallaba la Imagen de la Santísima Virgen con el Niño Jesús en su brazo izquierdo, y en el derecho portando un cetro y unas llaves. Sobre el altar mayor y todo el recinto anexo, se agolpaba una multitud de fieles que exclamaban: ¡Ya abre los ojos! ¡Ahora los cierra! Como que el bulto de madera tomara vida y alzara la mirada que de ordinaria actitud de beatífica humildad, la muestra más baja.

     "A las siete y diez de la noche, más o menos, estando de frente a la Imagen y próximo al comulgatorio, vi, a simple vista, que los ojos de la Imagen eran sustituidos por otros grandes y azules, más bellos, que miraban de frente, y que tenían expresión de vida y majestad infinitos.

     "Después de haberme provisto de unos lentes de teatro, cerca de las ocho de la noche, hora en que iba a retirarme del templo, tuve la dicha de sentir la mirada divina de María Santísima de El Buen Suceso.

     "Ahora, yo estaba a unos catorce o quince metros de distancia, pero merced al binóculo, la veía como a cuatro o cinco. Quería al despedirme, observar detenidamente la belleza del rostro de la Imagen, para recordarlo, pues a decir de mi esposa que me acompañaba, era muy perfecta. Pero debo decirlo, me iba con pesar, pues como la primera vez creí que era imaginación mía; de hecho, juzgaba que tanto mi mujer como yo, no íbamos a observar el prodigio que otras personas, entre ellos, algunos conocidos nuestros, decían haber experimentado.

     "Pero, he ahí que de repente, se ilumina la mirada de María Santísima, y siento como que se dirigía hacia mí, y después pasaban los rayos de su vista hacia la Eternidad y el Infinito. Los ojos grandes, azules, tenían una majestad, una pureza, una dulzura, que no encuentro otros calificativos que darles, que el de divinos, pues no eran comparables con nada de lo humano y perecedero.

     "Inmediatamente pasé el prismático a mi señora para que observara a la Virgen. Ella también vio lo mismo que yo y sin que nos habláramos, indica el mismo color, forma, y expresión de la mirada.

     "Después de agradecer a María por el favor que nos dispensaba al "volver a nosotros esos sus ojos misericordiosos", por medio de una Salve y el Magníficat, abandonamos el templo.

     "La sucesión ininterrumpida de gracias y favores maternales que desde el día del milagro ha recibido nuestro hogar, nos afirma en la certeza del prodigio, y mueve nuestra gratitud y confianza para la Madre de Dios. A punto que para cualquier acto de la vida exclamamos ¡Virgen Santísima de El Buen Suceso, ruega por nosotros!".




     En sus apariciones a la Venerable Madre Mariana de Jesús Torres, entre los siglos 16 y 17, la Santísima Virgen pidió que para patentizar sus apariciones, una Imagen fuese esculpida tal como Ella se presentaba ante la religiosa concepcionista, resaltando en más de una ocasión la trascendental importancia de llevar a cabo dicha empresa:

     "Ahora es necesario, que dócil a mis exhortaciones, mandes a ejecutar con presteza mi Santa Imagen, tal cual me ves".

     Así le dijo Nuestra Señora a la Madre Mariana, el 21 de enero de 1610, reiterando pocos días después, el 2 de febrero, el deseo de transmitir de inmediato su maternal requerimiento al obispo de Quito, Mons. Salvador de Rivera:

     "Ve, cuanto antes, a hablar donde él y dile de mi parte lo que te ordené y hablé la vez pasada. Apresúrate a mandar a esculpir mi Imagen porque el tiempo vuela".

     ¿Por qué esa especial insistencia de la Madre de Dios?

     Pocos momentos antes de esa misma aparición, y para preparar el magnífico escenario de su divina comparecencia, Dios Nuestro Señor, el Rey Supremo, envía un altísimo emisario suyo, el arcángel San Miguel, para decirle a la Madre Mariana que a través de la nueva y eficaz devoción mariana bajo la dulce y consoladora invocación del Buen Suceso, el Señor haría grandes prodigios, tanto espirituales como temporales, que beneficiarían especialmente a los fieles del siglo 20 y de ahí en adelante. 

     El día 3 de febrero del mismo año, la Madre Mariana, tuvo una entrevista con su Padre Director, Fray Juan de la Madre de Dios Mendoza. Este religioso franciscano, penitente, sabio y versado en los caminos de la vida espiritual, orientó durante muchos años a la Madre Mariana, que le confiaba toda su alma. Cosa extraordinaria: en repetidas las ocasiones, los secretos insondables que Dios y la Santísima Virgen transmitían a la Sierva de Dios, lo hacían también y casi siempre de modo simultáneo, a aquel virtuoso sacerdote.


En primera plana, el Diario El Comercio de Quito, del lunes 28 de julio de 1941 noticia el "Milagro del 41", sucedido el día anterior.


     Precisamente, el día anterior, 2 de febrero, el Padre Mendoza le refirió a la Madre Mariana, que "La Santísima Trinidad me confirmó el deseo de mi reina, asegurando que serán benditos de Dios todos los que, con su empeño y sus recursos, contribuyan a la ejecución de la santa Imagen, y también los que se dedicarán a la propagación de su advocación en todos los siglos, haciendo conocer su origen y apariciones en el siglo XX, época en que habrá una gran corrupción de costumbres, y esta devoción será la salvaguarda de esta tierra, en esos tiempos, cuando ya no será colonia, sino república libre y desenfrenada".

     Casi al mismo tiempo, en el mismo día pero en lugar distinto, Nuestra Señora del Buen Suceso, y de forma clara y contundente, le reiteraba a la Madre Mariana lo magníficamente providencial que significaría la elaboración de la Milagrosa Imagen:

     "Con la hechura de mi Imagen no solo favorezco solo a ti y a mi Convento, sino también al pueblo, al pueblo en general, a través de los siglos... ¡Cuántas conversiones habrá!".

     No queda entonces ninguna duda de que quiso Dios a través de la Veneranda Imagen de Nuestra Señora del Buen Suceso, realizar constantes y grandiosos prodigios, desde su confección hechas por manos angélicas, así como durante el paso de los siglos. Y, estos portentos tendrían su máxima expresión, precisamente en una época en la que la pérdida de la fe y la decadencia de las costumbres habían embargado ya el alma de una gran cantidad de fieles en el Ecuador y el mundo.


Diario El Comercio, 29 de julio de 1941


     Tal como lo revela el testimonio que da inicio a este artículo, el extraordinario portento acontecido en el año de 1941, es una prueba de las muchas, del pleno cumplimiento de las promesas maternales de Nuestra Señora del Buen Suceso de que con su bendita Imagen llevaría a cabo innumerables prodigios.

     En la declaración arriba expuesta es oportuno considerar algunos detalles interesantes.

     Así, por ejemplo:

     — El testigo reconoce no haber conocido anteriormente la Imagen de Nuestra Señora del Buen Suceso, lo que lo exime de cualquier comentario de que ya iba preparado para poder ver lo que luego él declara haber visto.

     — El testigo señala a una multitud de fieles que en medio de exclamaciones veían algo que él no conseguía ver y que incluso estuvo a punto de desanimarse y retirarse del recinto sagrado

     — Afirma algo que encierra una prueba contundente: el cambio en el color de los ojos de la Imagen y la posición de los mismos, originalmente en color verde agua y mirando hacia abajo. Todos los testimonios refieren haberlos visto en color azul y mirando hacia arriba y hacia el frente.

     — Las horas de los testimonios son enteramente diversas. El milagro se dio constantemente alrededor de las siete de la mañana hasta las tres de la madrugada del día siguiente, 28 de julio.



     
     Un otro testigo señaló lo siguiente:
     
     "El día domingo 27 de julio, a las 4 y media de la tarde, concurrí al templo de la Concepción, de esta ciudad, sabiendo que en esos momentos se obraba el prodigio en mención; subí hasta el comulgatorio, lugar donde pude observar que la Sagrada Imagen tenía la mirada normal, más después de un momento vi claramente que la mirada tomaba vida y la dirigía hacia el Coro alto de la Iglesia, manteniéndose así durante algunos segundos hasta volver a su estado normal. Esto lo vi por cuatro veces en el espacio de una hora y media que permanecí en el templo, aclarando que este fenómeno extraordinario se realizaba sin parpadeos".

     Algo más, las noticias de los diarios dieron cuenta de que los portentos de la Sagrada Imagen no tendrían límites de tiempo. Los movimientos de los divinos ojos de Nuestra Señora ya habían obrado buenos sucesos a inicios de 1941.

     Un sacerdote, de los tantos, que asistieron al prodigio, relata lo siguiente:
     "No cabe duda de que la Santísima Virgen tiene una predilección especial a nuestra Patria, particularmente a esta ciudad, como lo ha manifestado con varios prodigios con los que ha favorecido desde la Colonia hasta estos últimos tiempos, siendo uno de ellos el que aconteció en la Iglesia de la Concepción, el 7 de febrero del año en curso.

     "Como se acostumbra, todos los años, se saca la Imagen de la Santísima Virgen del Buen Suceso del Coro de las religiosas al templo, para rendirle culto público con novena y fiesta el 2 de febrero, fiesta titular del Monasterio de Conceptas. Terminada que fue, quedó expuesta a la veneración de los fieles por unos días más.

     "El día viernes, 7 de febrero, por la tarde cuando subía yo al púlpito para comenzar la distribución, dirigí mi mirada hacia la imagen de la Santísima Virgen del Buen Suceso, manifestándole la intención por la que iba a rezar el rosario. Cuál mi sorpresa al notar que tenía completamente abiertos los ojos que la Imagen los tiene con la mirada hacia abajo, casi cerrados, y con un semblante de bondad y dulzura.

En aquella época, año 1941, no existía la Misa Novus Ordo. Fueron algunos sacerdotes quienes durante la Misa tradicional, y especialmente en el momento de la Elevación, pudieron ver de frente a la Imagen de Nuestra Señora del Buen Suceso, mientras parpadeaba milagrosamente

     
     "Al principio creí que era una ilusión óptica la mía y principié el rezo con la cara vuelta hacia al centro de la Iglesia, para que me oyeran mejor las religiosas y los devotos.

     "Terminado el rosario y el canto de las Letanías, volví a ver a la Imagen y me cercioré de que no era una ilusión mía, sino una realidad lo que veía: los ojos permanecían bien abiertos y su mirar era de frente.

     "No dije nada a las personas que se encontraban en el templo, a pesar de la profunda emoción que embargaba mi espíritu, porque temía que fuera ilusión lo que había visto, y me encaminé a mi casa.

     "Al día siguiente, regresé a la Iglesia y me encontré con la novedad de que algunas personas habían visto a la Virgen Santísima del Buen Suceso con los ojos abiertos. Poco después me encontré con el Reverendísimo Señor Canónigo Teologal de la catedral de Loja, doctor don Benjamín Ayora, quien me dijo: "La Santísima Virgen está con los ojos abiertos, venga y vea". Le contesté que ya los había visto así ayer por la tarde.

     "Después, luego del traslado de la Sagrada Imagen al coro de las religiosas, le pregunté a la madre sacristana si habían visto a la Virgen Santísima con los ojos abiertos; me respondió que sí y que varias madres más también notaron una transformación en el rostro de la bendita Imagen".

     Aunque los últimos testimonios aquí anotados no nos otorgan más detalles al respecto, al mencionar los testigos religiosos de que "los ojos los tenía bien abiertos y mirando hacia al frente", seguramente se referían al hecho de querer resaltar que los ojos de la Imagen  normalmente los tiene con la mirada hacia abajo. 



     ¿Qué motivos tuvo la Santísima Virgen para obrar todas esas maravillas?

     Se podría decir que en medio de la confusión espiritual y la corrupción de las costumbres que en ese tiempo comenzaba a dominar la tierra, se abrieron los Cielos y la Virgen se manifestó para por medio de este milagro recordar a los hombres las verdades de la fe y de la moral. Verdades austeras, pero verdades ricas en promesas de salvación, pues pese a la inmoralidad que gobierna al mundo, que atrae las amenazas de Dios y que continúan a flotar sobre los hombres, la protección de la Virgen jamás abandonará a la Iglesia y a sus verdaderos hijos.

     En medio de los días funestos que atraviesa la civilización católica, invoquemos a la Santísima Virgen, como Madre del Buen Suceso, para que apresure el camino de luz que nos conduzca, en medios da las tinieblas, a su Divino y Adorado Hijo.

     ¡Nuestra Señora del Buen Suceso, ruega por nosotros!


jueves, 20 de julio de 2023

El Profeta Elías, primer devoto de la Santísima Virgen, está vivo y regresará para defender la Santa Iglesia






El Profeta Elías según los Pontífices y Doctores de la Iglesia 

     Elías fue el primer hombre que tuvo devoción a la Santísima Virgen. Fundó la Orden Carmelita y le transmitió esta devoción. También luchó contra el politeísmo que contaminaba la religión israelita, así como las malas costumbres de su pueblo y preparó a sus discípulos para continuar la misma lucha para preservar la verdadera fe en Israel. Su fiesta se celebra el 20 de julio. 

Elías Profeta, de Fran Angélico

     En las bulas In Apostolicae dignitatis y Dominici gregis cura, el Papa Clemente VIII declaró que la conversión de las almas es parte de la misión de Elías heredada por los carmelitas. En una de sus epístolas San Atanasio aconseja a un ermitaño que se dedique a la conversión de su prójimo siguiendo el ejemplo de Elías. En sus revelaciones, Santa Brígida de Suecia vio a la Madre de Dios ofrecer a Elías y San Juan Evangelista a los hombres como modelos para los predicadores. San Ambrosio también reconoció el don excepcional de Elías para la conversión, y San Efrén afirmó que el Profeta abrió el camino en la conversión de los israelitas al Dios verdadero, de quien se habían distanciado.

     San Juan Crisóstomo afirmó que Elías era el guía de los pueblos y el guardián de las cosas sagradas. San Gregorio Magno vio en Elías el modelo del verdadero Doctor. San Gregorio Nacianceno lo señaló como un ejemplo para los prelados. San Simeón Metafrastes aconsejó que quien quiera conocer el espíritu de una orden religiosa debe estudiar el espíritu de su fundador, ya que es el padre espiritual de todos sus seguidores. En Elías, concluye, fue tan intenso su fuego ardiente y su celo de alma que se transmitieron como características primordiales de la Orden Carmelita.

     El Padre Cornelius a Lapide pronunció estas palabras inspiradas sobre el Profeta de fuego: "Elías fue el símbolo de todos los Profetas en consideración no solo por su perfección, libertad y eficacia en la predicación, sino también por la gloria de sus grandes acciones. Era el centinela, el profeta, el maestro, el protector y el apóstol de la nación elegida, y el espejo de los predicadores del Verbo Divino, ya que su espíritu, lengua y gestos eran una sola llama volcada hacia la conversión de los pueblos".

Comentarios de Plinio Corrêa de Oliveira:

     "Estos son pensamientos profundos que muestran a Elías como una especie de Príncipe de los Profetas. Esto debido a que tenía una misión más amplia que los demás, fue el que convirtió a mayor número de personas y su acción fue más profunda para la nación israelí. Fue un verdadero guía del Pueblo de Dios y lo salvó del desastre.

     "El pueblo elegido se había apartado del Dios verdadero y adoraba a los dioses falsos de sus vecinos.

     Llegó a luchar contra las herejías en un momento en que Israel se había deteriorado por completo. La Divina Providencia eligió a Elías para fundar una orden religiosa, a la que éste le comunicaría su espíritu, y luego, para sostener ese espíritu en toda la nación israelí. El espíritu de Elías abarcaba todos los dones que Dios quería otorgar a Israel.

Israel se había apartado de Dios y adoraba a los dioses falsos de los pueblos vecinos

     "La sinagoga se había corrompido pues había aceptado los errores de las religiones vecinas. En ese momento intervino Elías para luchar, expulsar la herejía, restaurar el reino de Dios en el pueblo elegido, fundar una familia de seguidores, y así comenzar a prepararse para la venida del Mesías. Esta fue su grandiosa misión.

     "Es hermoso ver cómo Dios es tradicionalista. Cómo ama la continuidad en sus propias obras. Una de las pruebas de esto es que, en un pasado lejano envió a dos hombres, Enoc y Elías, para garantizar que nada cambiará de ese modelo que había establecido en los primeros tiempos. Esa misma continuidad existe entre las cosas que Dios enseñó en ese entonces a ambos profetas, y que existirá en los últimos tiempos, cuando ellos vendrán nuevamente a confirmar esas verdades y a convertir a los que puedan convertirse, o para luchar contra quienes se desviarán  de la verdad. Por lo tanto, Elías y Enoc son los puentes que Dios estableció entre su maravillosa obra en los primeros tiempos y la que vendrá en los tiempos finales.

Sonará la trompeta y Elías y Enoc volverán a la batalla

     Ambos Profetas, Elías y Enoc, no murieron, pero probablemente viven en el Paraíso terrestre, donde contemplan las cosas del Cielo y están atentos a lo que sucede en la tierra, esperando que el reloj de la Historia les indique la hora de volver. Entonces los Ángeles los transportarán a la tierra para luchar contra el Anticristo. Vendrán a librar la última batalla de la Historia. ¡Eso es realmente algo maravilloso! Habiendo vivido en los primeros tiempos, volverán a vincular el inicio de la Historia con el final, como una especie de broche que conecta y da unidad a toda la Historia.

     "Elías fue el primer hombre en tener devoción a Nuestra Señora. Entendió que la pequeña nube que vio a la distancia desde el Monte Carmelo, era un símbolo de Nuestra Señora. La nube se hizo cada vez más grande y dio origen a una lluvia que salvó a la nación israelí de una terrible sequía. Nuestra Señora era la nube y Nuestro Señor Jesucristo era la lluvia. Entonces, este mismo hombre que glorificó inicialmente a la Santísima Virgen será el último en cantar sus alabanzas en el final de los tiempos. Podemos entender lo magnífico que es este santo y su vocación.

Sonará la trompeta, Elías y Enoc volverán a la batalla

     "El pueblo elegido fue indiscutiblemente una pre-figura de la Iglesia Católica. Esto es algo que San Pablo enseñó a menudo. La crisis que Elías resolvió en su tiempo tiene innumerables analogías con la crisis que estamos presenciando hoy en la Santa Madre Iglesia. Por lo tanto, Elías también es el patrón de quienes combaten la Revolución Progresista dentro de la Iglesia Católica y luchan por mantener la tradición que Dios estableció en su Iglesia. Nuestra situación análoga atrae el amor de Elías hacia nosotros, católicos que hemos dedicado nuestra vida a esta lucha. También nuestra devoción a la Santísima Virgen es otro factor que atrae su benevolencia.

     "Por tanto, en el día de la festividad de San Elías, creo a manera de sugerencia, que podríamos pedirle tres gracias:

    "1. Que nos ayude a aumentar nuestra devoción a la Santísima Virgen;

    "2. Que nos ayude a ver más claramente tanto en sus aspectos sobrenaturales como naturales nuestra vocación de servicio a la Iglesia Católica;

    "3. Que nos ayude a transformarnos en verdaderos Apóstoles de los Últimos Tiempos, y para esto, que nos dé un espíritu de fuego, coherencia, combatividad y amor por las cosas celestiales, tal como lo indica admirablemente en sus escritos, otro extraordinario santo, San Luis Grignion de Montfort, como característico de los Apóstoles de Los Últimos Tiempos".



Fuente:

pliniocorreadeoliveira.info


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