domingo, 7 de abril de 2024

La era futura o Reino de María, llegará a través de la Divina Misericordia





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      En el mes de febrero de 1938, santa Faustina Kowalska escuchó lo siguiente:

     "—En el Antiguo Testamento enviaba a los profetas con truenos a mi pueblo. Hoy te envío a ti a toda la humanidad con mi misericordia. No quiero castigar a la humanidad doliente, sino que deseo sanarla y abrazarla a mi Corazón misericordioso.

     "Hago uso de los castigos cuando me obligan a ello. Mi mano se resiste a tomar la espada de la justicia. Antes del día de la justicia envío el día de la Misericordia".

     El glorioso "Día de la Misericordia" no puede entenderse como una jornada o evento pasajero en la historia, sino como toda una época. Esto podría durar siglos, dependiendo de la fidelidad o el rechazo de los hombres a la Divina Misericordia.

     En Fátima, la Santísima Virgen se refirió a esa época en la tercera aparición, ya citada, del 13 de junio de 1917:

     "Por fin, mi Inmaculado Corazón triunfará. El Santo Padre me consagrará Rusia, que se convertirá, y será concedido al mundo algún tiempo de paz".

     El Corazón Misericordioso de Jesús y el Corazón Inmaculado de María forman como que un solo corazón a la hora de interceder por la salvación de los hombres.

     En las apariciones de La Salette, la Santísima Virgen previó que en medio de la manifestación de la cólera divina —anunciada tantas veces, incluso por santa Faustina— los hombres entrarían en razón e implorarían el ancla de la salvación: la Divina Misericordia.

     "Los justos sufrirán mucho; sus oraciones, su penitencia y sus lágrimas subirán hasta el Cielo y todo el pueblo de Dios pedirá perdón y misericordia e implorará mi ayuda y mi intercesión.

     "Entonces Jesucristo, porñ un acto de su justicia y de su gran misericordia para con los justos, ordenará a sus ángeles que todos sus enemigos sean muertos.

     "De repente los perseguidores de la Iglesia de Jesucristo y todos los hombres entregados al pecado perecerán y la tierra quedará como un desierto.

     "Entonces se establecerá la paz, la reconciliación de Dios con los hombres; Jesucristo será servido, adorado y glorificado; la caridad florecerá en todas partes.


Jucio Final (detalle). Fra Angelico, s. XV.
Óleo sobre madera, Gemäldegalerie, Berlín

     En la redacción de 1851, después de anunciar la apostasía de las tres cuartas partes de Francia, Maximino Giraud, uno de los videntes de  La Salette, escribió:

     "Después de esto las naciones se convertirán, la fe se reavivará en todas partes". 

     Melania Calvat, la otra vidente, también parecía temer una mala interpretación de la misericordia cuando confesó por qué no hablaba más de lo que veía con respecto a las anteriores palabras de la Santísima Virgen:

     "Porque contiene tales secretos de la misericordia divina que, al conocerlos, los hombres, en lugar de rezar para conjurar los acontecimientos, se apresurarán a verlos pasar para disfrutar lo más pronto posible del triunfo sorprendente de la Iglesia". 

     Esa época futura que se aproxima —"triunfo de mi Inmaculado Corazón" (Fátima), "triunfo sorprendente de la Iglesia" (La Salette)— será el gran "Día de la Misericordia" anunciado por Nuestro Señor por medio de santa Faustina. 

La devoción a la Divina Misericordia y el fin del mundo

     La devoción a la Divina Misericordia, de la que santa Faustina es mensajera, tiene una dimensión escatológica expresada varias veces por Nuestro Señor: la preparación de su segunda venida.

     Después de la época mencionada como "Día de la Misericordia" vendrá el fin del mundo, no solo según las Sagradas Escrituras, sino también conforme a lo anunciado más de una vez por la Virgen en La Salette.

     "Escribe esto: Antes de venir como el Juez Justo, vengo como el Rey de Misericordia. Antes de que llegue el día de la justicia, les será dado a los hombres este signo en el cielo.

     "Se apagará toda luz en el cielo y habrá una gran oscuridad en toda la tierra. Entonces, en el cielo aparecerá el signo de la cruz y de los orificios donde fueron clavadas las manos y los pies del Salvador, saldrán grandes luces que durante algún tiempo iluminarán la tierra. Eso sucederá poco tiempo antes del ultimo día".


El primer cuadro de la Divina Misericordia. Santuario de la Divina Misericordia, Vilna, Lituania

     Y otra vez, en mayo de 1935:

     "Una vez, cuando en lugar de la oración interior comencé a leer un libro espiritual, oí en el alma estas palabras, explícitas y fuertes:

    "—Prepararás al mundo para mi última venida.

     "Estas palabras me conmovieron profundamente y aunque fingía como si no las hubiera oído, no obstante las comprendí bien y no tenía ninguna duda al respecto". 

La práctica verdadera de esta devoción precederá los últimos tiempos

     En la Navidad de 1936, mientras rezaba el rosario de la Divina Misericordia, santa Faustina oyó de repente una voz:

     "—¡Oh, qué gracias más grandes concederé a las almas que recen esta coronilla!; las entrañas de mi misericordia se enternecen por quienes rezan esta coronilla.

    "Anota estas palabras, hija mía, habla al mundo de mi misericordia para que toda la humanidad conozca la infinita misericordia mía.

    "Es una señal de los últimos tiempos, después de ella vendrá en día de la justicia.

    "Todavía queda tiempo. Que recurran, pues, a la fuente de mi misericordia, se beneficien de la Sangre y del Agua que brotó para ellos.

    "¡Oh almas humanas!, ¿dónde encontrarán refugio el día de la ira de Dios? Refúgiense ahora en la fuente de la Divina Misericordia. ¡Oh, qué gran número de almas veo que han adorado la Divina Misericordia y cantarán el himno de gloria por la eternidad!". 

     Es evidente que, para ser conocida como se merece, esta excelente devoción deberá extenderse y profundizarse en toda su enorme dimensión. Esto requerirá un período histórico completo y un sinnúmero de almas consagradas a ella.

Sin los elegidos el mundo no tendrá quien lo sostenga

     Todo tiene su fin algún día. También la historia de los hombres. En el Diario, santa Faustina registró el 9 de febrero de 1937, durante los días de carnaval:

     "En estos dos últimos días de carnaval he conocido una enorme cantidad de penas y de pecados. En un instante el Señor me hizo saber los pecados cometidos estos días en el mundo entero.

    "Me he desmayado de espanto, y a pesar de conocer todo el abismo de la Divina Misericordia, me he sorprendido de que Dios permita existir a la humanidad. Y el Señor me dijo quién sostiene la existencia de la humanidad: son las almas elegidas.

    "Cuando acabe el número de los elegidos, el mundo dejará de existir.

    "Durante estos dos días recibí la Sagrada Comunión como un acto de reparación y dije al Señor Jesús:

    "—¡Oh Jesús, hoy ofrezco todo por los pecadores! Que los golpes de tu justicia se abatan sobre mí, y el mar de la misericordia alcance a los pobres pecadores.

    "Y el Señor oyó mi plegaria. Muchas almas volvieron al Señor mientras yo agonizaba bajo el peso de la justicia de Dios. Sentía ser el blanco de la ira del Altísimo".

El mensaje de santa Faustina



     Santa Faustina Kowalska a quien la Providencia le encomendó una misión que humanamente no llegó a ver realizada, falleció el 5 de octubre de 1938.

     Nuestro Señor le habló de una orden o congregación religiosa que ella debía fundar para predicar la Divina Misericordia e instaurar el triunfo de Nuestro Señor en el mundo. Incluso conoció detalles de la vida y el trabajo de esa institución.

     Pero, a pesar de sus denodados esfuerzos, no consiguió fundarla. Al final de su vida, cuando la muerte se acercaba inexorablemente, se quejó dulcemente a Nuestro Señor sobre esta fundación que Él mismo le había confiado.

     Y la Divina Misericordia le dio una respuesta desconcertante y misteriosa: que no se preocupara, porque todo lo iba a arreglar.

     Los inmensos actos de virtud de la gran santa polaca contribuyeron sin duda a poner la primera piedra para el posterior surgimiento de esta institución.

     Y cuando esta salga a la luz, entonces se comprenderá todo el alcance de la vocación de santa Faustina.

     Quizás esto pueda ocurrir en medio de los cataclismos generalizados pero salvíficos que precederán el gran triunfo de la Divina Misericordia en el mundo, venciendo a la impiedad revolucionaria y a las falsificaciones de la misericordia que devastan las almas. 



Fuente:

Artículo escrito por el Sr. Luis Dufaur. Extraído de tesorosdelafe.com


 

viernes, 5 de abril de 2024

Un autor católico opina sobre nuestro Rosario Público








     Hemos pedido al Sr. José Antonio Ureta Zañartu que comente sobre nuestra iniciativa del Rosario Público, respondiendo a seis preguntas que le presentamos.

     El Sr. Ureta es un antiguo amigo, originalmente miembro de La Sociedad Chilena de Defensa de la Tradición, Familia y Propiedad.

     Actualmente, ya por más de treinta años, reside en Francia, donde ha estado dedicado al apostolado mariano y es Presidente de la Association Avénir de la Culture (Futuro de la Cultura), empeñada en la difusión de la devoción a Maria Inmaculada, destacadamente de la Medalla Milagrosa, y en concienciar a la opinión pública sobre temas variados, como el aborto, promoviendo la defensa de los niños en gestación, entre otras iniciativas.

     Hermanada la asociación de la que es presidente con la Société française pour la Défense de la Tradition, Famille et Propriété, José Antonio Ureta presta su ayuda a esta última como estudioso.

     Es autor del libro El cambio de paradigma del Papa Francisco y coautor, con Julio Loredo de Izcue, del libro El proceso sinodal: una caja de pandora, con prefacio de Cardenal Raymond Leo Burke.

1. ¿Qué opinión le merece la actual situación por la que atraviesa el Ecuador?

     Me parece que Ecuador está en una situación delicada, muy contrastada, como en los cuadros de Rembrandt, con luces brillantes y sombras oscuras.

     Las sombras oscuras son los efectos tardíos del correísmo, o sea, de la agenda izquierdista a veces mantenida por personalidades que se declaran conservadoras, efectos como las decisiones judiciales sobre el aborto y la eutanasia o las políticas socializantes en materia económica. El efecto mayor, sin embargo, es el aumento de la violencia por la acción de los carteles del narcotráfico y la corrupción endémica en los medios políticos y en las instituciones públicas.

     Las luces brillantes son, en primer lugar, las promesas divinas de protección del Ecuador por los labios de Nuestra Señora del Buen Suceso, de Santa Marianita y de otras almas privilegiadas. Y, en segundo lugar, la fe profunda del pueblo ecuatoriano, que continúa a manifestarse con ocasión de las grandes fiestas religiosas.

     En la penumbra, veo al episcopado con una posición poco militante y a veces ambigua. Quedé decepcionado de ver que no se empeñó en la celebración del sesquicentenario de la consagración al Sagrado Corazón de Jesús, promoviendo una renovación de la misma que incluyese las autoridades civiles. 

2. En medio de la situación que acaba de describir, ¿qué importancia cree Ud. que tenga el rosario rezado en las calles suplicando la ayuda del Cielo?

     Es muy necesario para quebrar el respeto humano que se ha apoderado de los católicos, que no se atreven a manifestar su fe públicamente (en parte por la discreción del clero que tiene miedo de la acusación de estar en oposición a la modernidad). Y también es importante para reforzar la fe del pueblo más simple, al ver que hay católicos de todos los medios sociales que no vacilan en manifestar su fe.

     Desde el punto de vista sobrenatural, la importancia está en que Nuestro Señor dijo que se avergonzaría delante de Su Padre de aquellos que se avergüenzen de proclamarlo delante de los hombres. Simétricamente, Jesús se enorgullece de los que lo proclaman en las calles, e intercede por ellos junto al Padre Eterno.

3. El Rosario anterior, a inicios de marzo, contó con la presencia de medio centenar de militares. Ellos rezaron junto a nosotros, públicamente, a la Santísima Virgen. ¿Qué opina de esto?

     Las Fuerzas Armadas tienen el noble papel de defender la Nación y el orden público, pagando, a veces, el impuesto de su propia sangre. Infelizmente, hoy día algunos los ven con malos ojos por representar valores como la disciplina, la autoridad, el honor, etc.. Es importante que el público vea que los militares son verdaderos cristianos que piden la ayuda de Dios para su difícil tarea y para superar sus propias debilidades como seres humanos, especialmente ahora que están en una lucha sin cuartel contra los todopoderosos carteles de la droga.

4. La historia registra que, en Francia, San Luis María Grignion de Montfort difundió el rezo del rosario en las plazas públicas, para acabar con la inmoralidad en las regiones en donde hizo apostolado. En el siglo XVI, la Santísima Virgen del Buen Suceso anunció en Quito que la inmoralidad actual se desbordaría como ríos de impureza. ¿Qué valor cree Ud. que tiene rezar el rosario en las calles, en el estado actual de descomposición moral?

     La región de Bretaña, en Francia, donde predicó San Luis Grignion de Montfort, se llama La Vendée. Fue esta región la que se levantó contra la persecución a la Iglesia durante la Revolución Francesa, cuya población no vaciló en tomar las armas para defender la religión, colocándose el Sagrado Corazón de Jesús en el pecho.

     Hoy la persecución a la religión es más sutil y se hace a través de una Revolución Cultural que destruye los principios morales en que se funda la familia, base de la sociedad. Hace parte de esa Revolución Cultural lo que podría llamarse de "terrorismo sexual", o sea la agresión permanente de modas inmorales, de anuncios casi pornográficos, de actitudes indecorosas, de excesiva tolerancia en las relaciones entre los sexos, especialmente entre los jóvenes.

     Rezar públicamente es dar una manifestación de que hay sectores de la sociedad que no se dejan intimidar por ese terrorismo sexual y que continúan a defender y promover la fidelidad matrimonial, la virginidad antes del casamiento, la inocencia de los niños, la austeridad de la vida social, en oposición al hedonismo contemporáneo.

5. Entre las primeras intenciones con que se inició hace dos años el Rosario Público está el pedir por el final de la invasión de Rusia a Ucrania. Es una intención por la que hemos venido rezando mes a mes. ¿Estamos haciendo bien en rezar por esa intención, más aún cuando, incluso en medios católicos, el líder ruso Vladimir Putin es frecuentemente considerado un paladín de la moralidad y de la justicia?

     Maduro declaró recientemente que Vladimir Putin era su hermano mayor. Tiene razón, porque Rusia es el principal aliado de Cuba, de Nicaragua y de Venezuela. No hay ningún motivo para considerarlo paladín del cristianismo, como la propaganda del FSB, el sucesor de la KGB, quiere hacernos creer.

     La agresión rusa a la martirizada Ucrania es una violación de todos los principios de la guerra justa y de los tratados internacionales que Rusia firmó en la época de la disolución de la Unión Soviética. Los ucranianos están resistiendo con heroismo, como David contra Goliat, pero necesitan del auxilio divino para vencer y nosotros podemos ayudarlos con nuestras oraciones en virtud de la comunión de los santos.

6. El Rosario Público por la Regeneración Espiritual y Cívica del Ecuador se unió desde febrero pasado a una Cruzada mundial de oración por la Iglesia, liderada por Mons. Athanasius Schneider, Obispo Auxiliar de Astana, Kazajstán. ¿Qué importancia tiene para Ud. esta iniciativa de Monseñor y el hecho de que el Rosario Público en Ecuador haga parte de la misma?

     Si la situación de Ecuador y de todo el Occidente excristiano es grave, la situación de la Iglesia Católica es todavía más grave, porque, como lamentó Paulo VI, ella sufre desde el Concilio Vaticano II de un misterioso proceso de autodemolición y el humo de Satanás, según ese mismo pontífice, ha penetrado en sus recintos sagrados, de donde resultó la inmensa confusión que se agravó desde el comienzo del pontificado actual. La Cruzada Mundial de Oración por la Iglesia promovida por Mons. Schneider es una respuesta apropiada para esa situación de la que, como él mismo ha recordado en muchas ocasiones, se puede hacer un paralelo con el siglo IV, cuando casi toda la jerarquía había incurrido en la herejía del arrianismo (que niega la divinidad de Cristo) y fueron mayormente los simples fieles los que perseveraron en la verdadera fe.

7. Su mensaje final para todos quienes participan todos los meses del Rosario Público y para quienes aún no hacen parte del mismo.

     Lo más difícil en una iniciativa como el Rosario Público es la perseverancia, porque habrá meses en que viene muchísima gente y otros meses en que vienen menos, pero lo importante es continuar contra vientos y mareas. Dios enviará, como un rocío, sus gracias sobre los participantes y las filas de participantes irán creciendo, como sucedió en Austria en la década de 1950 con los rosarios públicos pidiendo a Dios que acabara con la ocupación soviética. Al comienzo eran unos pocos en torno al P. Petrus Pavlichek, al final eran verdaderas multitudes, hasta que los soviéticos decidieron partir.

miércoles, 3 de abril de 2024

Santa Faustina, apóstol de la Divina Misericordia para un mundo cuyos pecados claman por castigo.

 



Es la voluntad de Nuestro Señor Jesucristo el elegir almas predilectas que atraigan su misericordia, para así llevar a los hombres a renunciar al pecado, a enmendar su vida a través de la penitencia y evitar la perdición individual y colectiva. Considerando las abismales ofensas de la humanidad pecadora contemporánea, Él ha comunicado que, en virtud de su justicia perfecta, normalmente debería acabar con el mundo. Sin embargo, si los hombres reformaran su vida, su Divina Misericordia tocaría los corazones que se abran a Ella. Jesucristo podría entonces inaugurar una era de reconciliación entre Dios y los hombres, la era de su Misericordia. Pero es necesario preparar a la humanidad para este indispensable cambio de vida, restaurando la moral de la familia, la sociedad y del mundo todo; e incluso —y mucho más doloroso— para corregir el desvío de considerable porcentaje del clero, hasta en sus más altas esferas. Para la misión de revelar la devoción a la Divina Misericordia, Nuestro Señor eligió a una humilde monja polaca. Helena Kowalska (Sor María Faustina, su nombre de religiosa) nació el 25 de agosto de 1905, en un hogar campesino en Glogowiec, municipio de Lodz (actual Swinice Warckie, Konin), Polonia, región en aquel entonces anexada al imperio ruso, lo que favorecía a la iglesia de origen greco-cismático, autodenominada Ortodoxa, hostil al catolicismo.

Casa en donde nació Santa Faustina, en Glogowiec, Polonia

     Conocida llanamente como Sor Faustina, ella murió como religiosa profesa en el convento de la Congregación de las Hermanas de la Santísima Virgen María de la Misericordia, en la ciudad de Cracovia, el 5 de octubre de 1938, a la edad de 33 años. Fue canonizada el 22 de abril de 2001.

     Apartir del 1 de agosto de 1925, cuando aún estaba en Varsovia, escribió un diario en el que narró resumidamente su vocación. A continuación, compartimos, en este y en próximos artículos, interesantes tópicos de la vida de la santa, extraídos del mencionado escrito.


Diario personal de Santa Faustina 

     Ella cuenta que, pese a haber sentido el llamado religioso desde los siete años, a los dieciocho sus padres aún no le autorizaban entrar de monja.

     En cierta ocasión, se encontraba en un baile, y mientras danzaba, su pareja de baile se manifestó en su verdadera identidad de Nuestro Señor flagelado, quien la reprendía por no seguir su voz.

     De inmediato salió del salón y se dirigió a la catedral. Allí escuchó una voz interior que le ordenaba ir a Varsovia, donde ingresaría en un convento. Sin saber siquiera a quién debía buscar allá, empacó algo de ropa y partió. 

     Ya en Varsovia, todo sucedió como la voz le había indicado. Terminó entrando al convento de las Hermanas de la Santísima Virgen María de la Misericordia, donde, luego del postulantado y noviciado, profesó sus votos solemnes, y allí permaneció hasta su muerte años después.

     Las locuciones y visiones (intelectivas, según ella) de Nuestro Señor se volvieron extraordinariamente frecuentes desde su ingreso. Las tuvo también de Nuestra Señora y algunos santos, del Ángel de la Guarda y de las almas del Purgatorio. 

Incomprendida y despreciada por religiosos y allegados 


Santa Faustina

     La vida de los santos no se puede comparar con la de los artistas o de ciertos demagogos, alabados y aplaudidos por el mundo, por los medios de comunicación e, incluso, por los enemigos del catolicismo.

     Dios pide a las almas que Él ama un holocausto diario, en el que la mayor causa de sufrimientos es la incomprensión y hasta el menosprecio de aquellos a quienes más quieren hacer el bien.

     Este fue, en grado eminente, el tenor de la vida de Santa Faustina, quien se convirtió en el instrumento de Dios para revelar Su Divina Misericordia. Por tal razón, es justamente llamada Apóstol de la Misericordia. 

     Recién iniciada su vida conventual, Nuestro Señor, quizás para prepararla, le hizo conocer cuál sería la cruz de su vida; a saber, el desprecio de sus más cercanos. También le hizo conocer la dispensación, por su mediación, de misericordia para quienes la habían agraviado.

     Ella lo cuenta así:

     "En cierta ocasión pude ver una gran multitud dentro y fuera de la capilla, que había sido preparada para una solemnidad.

     "Cerca del altar había un gran número de eclesiásticos; había también hermanas nuestras y muchas de otras congregaciones. Todos esperaban a la persona que debía ocupar el sillón principal en el altar.

     "De repente escuché una voz que me decía que era yo quien debía tomar ese lugar.

     "Pero tan pronto como salí de mi cuarto, ya en el corredor para cruzar el patio y llegar a la capilla, obedeciendo a la voz que me llamaba, he aquí que toda la gente comenzó a tirarme todo lo que podía lodo, piedras, arena, escobas, de tal modo que, en un primer instante, dudé si debía o no continuar, pero la voz me llamó con mayor insistencia y luego, pese a todo, avancé decididamente.

     "Cuando crucé el umbral de la capilla, las superioras, las hermanas, las alumnas y hasta los padres de familia comenzaron a golpearme con todo lo que podían, de modo que, queriendo o no, tuve que correr hacia el puesto que se me había destinado en el altar.

     "Apenas ocupé el lugar indicado, esas mismas personas y las alumnas, y las monjas y las superioras, y los padres de familia, todos se acercaron a mí, extendiendo sus manos y pidiéndome gracias —favores espirituales—, y yo no sentí ningún resentimiento hacia ellas, pese a que me habían tirado toda clase de objetos.


Detalle del Diario de Santa Faustina.
Apuntes del 22 de febrero de 1931, día en que Nuestro Señor mandó a elaborar el cuadro de la Divina Misericordia


     "Por lo contrario, sentía un amor muy especial por aquellas personas, pues me habían obligado a subir cada vez más rápido hacia el puesto que se me había destinado.

     "En ese momento mi alma se inundó de una felicidad inconcebible y escuché estas palabras:

     — Haz todo aquello que quieres, distribuye las gracias como quieras, a quien quieras y a cuantos quieras.

     "Y, de repente, la visión desapareció” (páginas 18-19),

     Esa visión describió por adelantado lo que la santa generalmente tendría que anotar después en su Diario. Las ingratitudes, incomprensiones, el odio y persecuciones dentro del mismo convento de parte de las monjas, de las superioras, etc., etc. Todo aquello habría sido enloquecedor si no hubiera sido por aquella predicción.

     Un ejemplo sencillo. Un poco antes de su muerte, Santa Faustina se encontraba acostada, con su salud muy quebrantada, y la monja enfermera le dejó la comida en un lugar que por su estado le era difícil alcanzar. Luego volvió y la reprendió por no haber comido. La santa le hizo ver que ya no podía ni siquiera levantarse. La enfermera entonces se llenó de rabia y la acusó de mentir.

     Nuestro Señor se le apareció nuevamente el 22 de febrero de 1931, para mostrarle el núcleo de su vocación: atraer la Divina Misericordia al mundo.

     "¡Oh! Dios mío, soy consciente de mi misión en la Santa Iglesia: mi compromiso continuo de solicitar la misericordia para el mundo. Me uno estrechamente a Jesús y me ofrezco como víctima que ruega por el mundo.

     "Dios no me negará nada cuando lo invoque con la voz de su Hijo. Por mí misma, mi sacrificio no vale nada, pero cuando lo uno al sacrificio de Jesucristo, se vuelve omnipotente y tiene la fuerza para aplacar la ira de Dios.

     "Dios nos ama en su Hijo. La Dolorosa Pasión del Hijo de Dios es una advocación que atenúa continuamente la ira de Dios" (pág. 195).



Fuente:

Luis Dufaur, aparicaodelasalette.blogspot.com

viernes, 29 de marzo de 2024

La crucifixión de la Iglesia Católica y una invitación a amar la Santa Cruz de Nuestro Señor Jesucristo






     Estamos contemplando la crucifixión de la Santa Iglesia Católica. Estamos asistiendo a un crimen comparable al deicidio, puesto que la Iglesia es el Cuerpo Místico de Cristo. Matar a la Iglesia es como matar a Cristo. Ella solamente no muere porque es inmortal.

     La Iglesia se encuentra hoy tal como Nuestro Señor durante la Pasión, goteando sangre mientras camina tambaleante bajo el peso de la Cruz rumbo hacia la cima del Calvario.

     Durante dos mil años la Iglesia ha tambaleado en medio de tribulaciones. ¡Dos mil años de gloria y de martirio! Pero hoy podemos verla en el apogeo de su desfiguración.

     La Iglesia significa para nosotros la más bella de todas las instituciones, sin embargo hoy la vemos desfigurada y privada de su belleza. Ha perdido todo lo que podía perder. Podemos decir que la Iglesia, que asumió nuestros pecados y sufrió por nosotros, está casi irreconocible.

     Hoy, somos testigos del martirio de la Santa Iglesia Católica Apostólica Romana.

     El dolor por la situación de la Iglesia debería acompañarnos todo el día, desde que nos levantamos hasta que nos acostamos. Es un dolor que pesa en lo más profundo de nuestro ser.

     ¡Ah!, la Santa Iglesia Católica Apostólica Romana!, ¡fundada por Nuestro Señor Jesucristo! La Iglesia, la cual bajó del Cielo como ¡una luz sobre la ciudad perfecta! ¿Qué es lo que han hecho con Ella?

     El dolor por la Santa Iglesia es tal que me impide incluso seguir hablando...

     Pidamos a María Santísima que nos haga sentir este dolor en lo más profundo de nuestra alma.

Una Invitación para amar la Santa Cruz de Nuestro Señor Jesucristo

      Debemos recordar una verdad grande y suprema que debe iluminar todas las meditaciones de Semana Santa. 

     Los santos Evangelios muestran claramente cuánto se compadeció nuestro misericordioso Salvador de nuestros dolores espirituales y físicos, y para mitigarlos realizó milagros espectaculares. Sin embargo, no debemos pensar que estas curaciones fueron el regalo más grande que Él dio a la humanidad; ésto significaría dejar de considerar el aspecto central de la vida de Nuestro Señor: que Él es nuestro Redentor y que voluntariamente soportó los sufrimientos más crueles para llevar a cabo su misión.

      Incluso en el apogeo de su Pasión, con un simple acto de su Divina voluntad, Nuestro Señor pudo haber puesto fin a todos sus dolores instantáneamente. Desde el primer momento de su Pasión hasta el final, Él podía ordenar que sus heridas sanaran, que su preciosa Sangre dejara de emanar y que las laceraciones de su Cuerpo Divino desaparecieran sin cicatriz alguna. Podía haber superado la persecución que lo arrastraba a la muerte y obtener una victoria brillante y jubilosa.

     Pero Él no quiso que las cosas fuesen así. Quiso ser conducido por el Vía Crucis hasta la altura del Gólgota. Quiso ver a su Madre Santísima sumida en el abismo del dolor y quiso proclamar con palabras desgarradoras que resonarán hasta la consumación de los siglos: "Dios mío, Dios mío, ¿por qué me has abandonado?" ( Mateo 27:4 6).

     Llamando a cada uno de nosotros a sufrir una parte de su Pasión, Él resaltó claramente el papel inigualable de la cruz en la historia del mundo, en su glorificación y en toda la vida de los hombres. Por lo tanto, debemos pronunciar nuestro propio consumatum est en lo alto de la Cruz, a pesar de los dolores y tristezas de la vida.

     Si no entendemos el papel de la cruz, nos negaremos a amarla y no caminaremos por nuestra propia Vía Dolorosa, eludiendo los designios de la Providencia para nosotros. Seremos incapaces de repetir, en nuestro último suspiro, la sublime exclamación de san Pablo: "He combatido el buen combate, he concluido mi carrera, he conservado la fe; sólo me queda recibir la corona merecida, que en el último día me dará el Señor, justo juez" ( 2 Tim. 4:7-8 ).

     Cualquier cualidad, por exaltada que sea, será inútil, a menos que esté fundada en el amor a la cruz de Nuestro Señor, con la que lo obtenemos todo, aunque agobiados por el santo peso de la pureza y otras virtudes, los incesantes ataques y burlas de los enemigos de la Iglesia y las traiciones de falsos amigos.

     El mayor fundamento de la civilización cristiana es el amor generoso a la Santa Cruz de Nuestro Señor Jesucristo por parte de todos y cada uno de nosotros. 

     Que María Santísima nos ayude y que por su omnipotente intercesión, reconquistemos para su Divino Hijo el Reino de Dios que tan débilmente palpita en el corazón de los hombres.

Plínio Corrêa de Oliveira 


Fuente: 

Pliniocorreadeoliveira.info; tfp.org

Traducciones hechas por nuestro blog. 

domingo, 24 de marzo de 2024

La Consagración al Corazón de Jesús, expresión real de la voluntad nacional en el Ecuador de fines del siglo XIX

 




"De todas las naciones, la Vuestra es la primera que se ha consagrado solemnemente al Corazón Santísimo de Jesucristo. Ojalá Satanás no envidie tanto bien". Papa Pío IX

     La Consagración fue una verdadera gesta, tan importante, que de inmediato veinte naciones de Europa y de América, siguieron el ejemplo del Ecuador y se consagraron también al Corazón de Jesús, y el Papa León XIII, al iniciarse el siglo XX, proclamó solemnemente en Roma, la Consagración del mundo entero al Corazón de Jesús.

«Amamos mucho esta pequeña porción de tierra.
Un día será Ecuador. (Y) será consagrada solemnemente al Corazón Santísimo de mi Divino Hijo. Y a plenos pulmones repetirán de un confín a otro: "La República del Sagrado Corazón de Jesús"».
(Revelaciones de Nuestra Señora del Buen Suceso. Vida Admirable de la Madre Mariana de Jesús Torres, Padre Manuel de Souza Pereira)


El Presidente Gabriel García Moreno había manifestado siempre una gran devoción al Sagrado Corazón de Jesús. Pues bien, un amigo, conversando íntimamente con él, le dijo un día que en su cualidad de magistrado católico, debía interpretar la fe de su pueblo consagrando el Ecuador por un decreto oficial al Sagrado Corazón.

«Gracias a la piedad del hombre que rige sus destinos, —decía aquel amigo—, el Ecuador forma una honrosa excepción en medio de tantos pueblos que perecen de naturalismo; pero este hombre es mortal, un asesino puede clavarle un día el puñal, y entonces '¿quién sostendrá los derechos de Dios? ¿Quién le impedirá caer en las horribles fauces de la fiera? Déjanos bajo la protección del Corazón de Jesús; constitúyela fiesta nacional, y las salvas que saluden anualmente su aurora, ensordecerán los gritos de la impiedad»

El presidente respondió que su obligación era conservar el depósito de la fe en su país, aunque fuese con el precio de su propia vida; por consiguiente, que no retrocedería ante ninguna consideración para obtener ese resultado; pero, para ofrecer y consagrar el Ecuador al Dios de toda santidad ¿se había moralizado bastante el pueblo, purificado el hogar doméstico, restaurado la justicia, llevado la paz a las familias, la concordia a los ciudadanos y el fervor al templo? El Ecuador tiene fe; pero es preciso lanzar a todas partes, aun a los parajes más recónditos, cincuenta misioneros de ardiente celo, que conviertan a los pecadores y laven las almas en la sangre divina; entonces, añadió, presentaríamos al Sagrado Corazón una ofrenda menos indigna.

«La perfección, replicó el amigo interlocutor, se adquiere con el auxilio de la gracia, y Dios recompensaría con la de su predilección a un pueblo que diese al mundo testimonio tan solemne de su fe, en reparación de la apostasía general de los gobiernos».

García Moreno convino en ello con toda su alma; pero observó que antes de proceder a un acto de esta naturaleza, debía consultar a los Prelados y a las personas piadosas. «Soy un hijo de la Iglesia, y debo someterme á su divino magisterio; respeto también profundamente a las almas piadosas, cuyo juicio es tanto más seguro, cuanto más se aproximan a Dios en la oración».

El tercer Concilio de Quito coincidía con la reunión del congreso. El presidente manifestó a los obispos reunidos, el proyecto que había formado de consagrar el Ecuador al Sagrado Corazón de Jesús, proyecto que los prelados acogieron con entusiasmo, y transformaron, a invitación de García Moreno, en decreto conciliar. Este decreto, dado el 13 de abril de 1873, dice «que el mayor bien de un pueblo es conservar intacta la fe católica; que este bien no depende de nuestros méritos, sino de la misericordia de Dios, y que la nación lo obtendrá si se arroja con humildad en el Corazón de Jesús. Por consecuencia, el Concilio de Quito ofrece y consagra solemnemente la República al Sagrado Corazón, suplicándole que sea su protector, su guía y su defensor, a fin de que nunca se separe de la fe católica, apostólica, romana, y que los habitantes del Ecuador, conformen su vida, con esta fe y en ella encuentren su felicidad en el tiempo y la eternidad».

García Moreno invitó a las cámaras a dar un decreto semejante, a fin de unir el Estado a la Iglesia en tan solemne acto. Este decreto de un parlamento en el siglo XIX, es harto curioso para que nos dispensemos de darle a conocer en su tenor:

«Considerando que el tercer concilio de Quito, por un decreto especial ha consagrado la República del Ecuador al Sacratísimo Corazón de Jesús y la ha puesto bajo su protección y salvaguardia; que pertenece al poder legislativo cooperar en nombre de la Nación con un acto tan conforme a los sentimientos eminentes del catolicismo, y que es también el medio más eficaz de conservar la fe y obtener el progreso y bienestar del Estado, decretan: la República del Ecuador está consagrada al Sacratísimo Corazón de Jesús que ha sido proclamado su Patrón y protector.

«Se declara fiesta nacional de primer a clase la del Santísimo Corazón de Jesús.

«Esta fiesta se celebrará en todas las Iglesias catedrales de la república por los prelados diocesanos con la mayor pompa posible. Se erigirá en todas las catedrales un altar dedicado al Corazón de Jesús, y con esta intención el gobierno excitará el celo y piedad de los Obispos.

«En el frontal de cada uno de los altares mencionados... se colocará a costa del Estado, una lápida de mármol sobre la cual se inscribirá el presente decreto».

Oración de la Consagración al Sagrado Corazón de Jesús, rezada el 25 de marzo de 1874

El Congreso dio una prueba de la gran fe que a todos sus individuos animaba, votando este acto por unanimidad y sin discusión.

Algún tiempo después, — el 25 de Marzo de 1874 — el mismo día y a la misma hora, en todas las iglesias de la República, tuvo lugar la solemne ceremonia.

La víspera por la noche se transformó la capital como por encanto. Las nubes que habían oscurecido el cielo durante el día, se disiparon súbitamente. En un instante, calles, casas, palacios, iglesias y monumentos públicos se cubren de luminarias, destacándose sobre el azul del cielo tachonado de estrellas: cincuenta mil hombres recorren las calles en todos sentidos, llenos de alegría y entusiasmo en medio de la ciudad resplandeciente. En la fachada de las casas se ostenta la imagen del Sagrado Corazón, cercada de flores, de candelabros y ricos pabellones y colgaduras. Globos aerostáticos con los colores nacionales se elevan en los aires, llevando también la efigie del Sagrado Corazón con estas inscripciones: ¡El Ecuador a su protector divino! — ¡Viva la república del Sagrado Corazón! Los oídos se regalan al eco de magníficos conciertos, coros de niños, músicas militares, cánticos mil alegres y devotos: los transeúntes maravillados se detienen a escuchar tan suaves armonías.

El pueblo del Sagrado Corazón preludiaba así las demostraciones del día siguiente. Al salir el sol, salvas de artillería despertaron la ciudad. Las calles fueron al punto invadidas por el gentío que acudía a recibir la comunión reparadora.

A las siete, la vasta nave de la iglesia metropolitana se llenaba de hombres de todas clases y categorías; magistrados, militares, profesores, abogados, estudiantes, labradores y artesanos que querían acercarse a la sagrada mesa para consolar el Corazón de Jesús.

En la catedral solamente, se distribuyeron mas de diez mil comuniones: un pueblo entero en el banquete eucarístico. Nos creeríamos transportados, no ya a la edad media, sino a los bellos siglos de la Iglesia primitiva.

Cuando en el momento solemne el órgano llenó el templo de piadosas melodías y el canto de millares de hombres subía al cielo, lágrimas, dulces lágrimas corrían de todos los ojos.

Unido a su Dios, el pueblo ecuatoriano, podía procederse al acto solemne de reparación pedido por el Arzobispo. Hacia la tarde, los Obispos o sus delegados, los demás miembros del clero secular y regular, el presidente de la república con todos sus ministros, los miembros del congreso, el tribunal de justicia, los jefes del ejército y la muchedumbre, tomaron su puesto en el templo.

El presidente, de impecable uniforme, se dirigió a la catedral acompañado de todas las autoridades civiles y militares.

Entonces, en nombre de las autoridades eclesiásticas y civiles, una voz dejó oír este acto sublime de fe nacional que cada uno repitió en su corazón. La voz de Mons. Checa y Barba retumbaba en el templo:

«Corazón adorable de Jesús, Rey de reyes y Señor de señores, por quien y para quien han sido criados todos los pueblos y naciones de la tierra, en acatamiento de vuestra amabilísima e infinita soberanía, postrados en vuestra divina presencia todos los poderes públicos de la Iglesia y del Estado, os ofrecemos y consagramos desde hoy para siempre la República del Ecuador, como cosa y posesión exclusiva vuestra.

«Dignaos tomar a este pueblo como vuestra herencia, reinad perpetuamente en él; acogedle bajo vuestra soberana protección; libradlo de todos sus enemigos; manifestad a todas las naciones que el Ecuador es vuestro; probad al mundo que es bienaventurado el pueblo que os elije por su Señor y su Dios, y haced brillar para siempre en nuestra República la Gloria de vuestro Santísimo nombre».


Basílica del Voto Nacional construida en representación de la Consagración del Ecuador al Sagrado Corazón de Jesús. En primer plano, estatua del Presidente mártir, Gabriel García Moreno 

Después de este pleito-homenaje del pueblo a su soberano, comenzó en medio de los sollozos de la concurrencia, el acto de expiación y de satisfacción por todas las ofensas de que el Ecuador había podido hacerse culpable hacia la Divina Majestad:

«Divino Corazón de Jesús, Creador del cielo y de la tierra, Rey universal de las naciones y Dueño absoluto de todas las cosas, Vos sois el Santo, Vos el Señor, Vos el Altísimo, Vos nuestro único Dios, ¡de quien emanan todo poder, autoridad y soberanía!

«Vos; ¡por quien reinan los reyes y dictan lo justo los legisladores!

«¡Alabado seáis por todos los pueblos y gentes; ensalzado por toda criatura en los siglos de los siglos! Gracias os damos, Señor, por todos vuestros beneficios, y principalmente, porque en los excesos de vuestra bondad, os habéis dignado elegir al Ecuador para vuestra herencia, le habéis defendido de sus enemigos y le habéis colmado de vuestros dones.

«Pero ¡ay! que en vez de corresponder con gratitud a tantas larguezas, hemos pecado, Señor, hemos obrado la iniquidad, hemos procedido impíamente, y nos hemos apartado de vuestros juicios y mandamientos.

«Pero no miréis, oh Dios piadosísimo, a nuestras iniquidades, sino sólo a vuestra misericordia: apartad de nosotros vuestra ira, ¡aléjense vuestros castigos de este pueblo!».

En aquel momento se entabló un diálogo tan conmovedor como sublime entre el pueblo y su intérprete. ¡Por todas nuestras iniquidades! exclamaba el representante de Dios. — ¡Perdón! decía la asamblea. — ¡Por los pecados de nuestros sacerdotes! — ¡Perdón! ¡Perdón! Y la voz continuó sin excusar a ninguna clase de la sociedad. — ¡Por las extravíos de nuestros legisladores, las culpas de nuestros magistrados, los delitos de los padres de familia, las maldades del pueblo, las impiedades y blasfemias, los perjurios y sacrilegios, la profanación de las cosas santas, las revoluciones y guerras fratricidas, los desacatos contra la autoridad eclesiástica, los atentados contra la autoridad civil, en una palabra, por todas las iniquidades! ¡Perdón! ¡Perdón! gritaba con lágrimas la asamblea entera.

Después que el Arzobispo hubo pronunciado el acta de consagración en nombre de la Iglesia, García Moreno repitió la fórmula en nombre del Estado.

Jamás los fieles habían asistido á un espectáculo más conmovedor, y se puede decir, tal vez, que jamás el Señor en lo alto de los cielos había contemplado nada más hermoso, desde los tiempos de Carlo Magno y San Luis. (Por todo esto, los malvados no escatimarían sus esfuerzos) en secularizar la república del Sagrado Corazón.

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CONSAGRACIÓN AL CORAZÓN DE JESÚS: SÍMBOLO DE UN GOBIERNO CRISTIANO INSPIRADO EN EL REINADO DE CRISTO


Bajo la impresión del entusiasmo excitado por esta gran demostración de la fe, algunos miembros del congreso concibieron la idea de elevar en la capital un templo al Sagrado Corazón, a fin de dejar a la posteridad un recuerdo más monumental que una lápida de mármol. Otros fueron de contrarío parecer, alegando razones de economía y el peligro de eclipsar demasiado por estas magnificencias al culto a Nuestra Señora de las Mercedes, patrona de la república.

Se llevó la cuestión al tribunal de García Moreno, quien se pronunció como siempre, por el proyecto favorable al honor de Jesucristo.

«¿Con que quiere V. E. destituir a Nuestra Señora de las Mercedes?» le dijo uno de sus ministros.

— «¿Se imagina Usted que tenga celos de su Hijo?», replicó el presidente.

Sin embargo, el congreso se hizo atrás en la erección de un templo al Sagrado Corazón. Fue menester diez años de nuevas luchas y de nuevas victorias, para que otro congreso, por voto unánime, se decidiese a glorificar la idea de García Moreno.

Algunos días después de este acto público de expiación y penitencia, la fiesta del Sagrado Corazón reunía una vez mas a los representantes de la Iglesia y el Estado, felices, por renovar antes que se cerrase el congreso eucarístico, la consagración solemne de 1873.

GABRIEL GARCÍA MORENO, MÁRTIR DE LA FE Y MODELO DE ESTADISTA CATÓLICO



«Una de las condiciones en la que más se brilla por el ejemplo es la de Jefe de Estado. Eso sucedió precisamente con Gabriel García Moreno (1821-1875), Presidente de la República del Ecuador. Él es el modelo de ecuatoriano. 

«En él resaltan la profundidad de espíritu, la firmeza y la lógica de pensamiento, el dominio sobre sí mismo y una permanente dedicación de todo su ser para cumplir un deber muy arduo.

     «Tiene también, de modo espléndido, otras cualidades: una gran propensión para la fe católica, apostólica y romana, mucha afinidad con la Iglesia, elevación de alma y facilidad para lo sobrenatural.

     «Es propio de nuestros pueblos mestizos comportar una tendencia hacia el sueño de ojos abiertos, la pereza y la inconstancia, y el católico está llamado a dominarlos totalmente y ser prominente en las virtudes opuestas. Y esa es la mayor belleza de alma de García Moreno.

     «Murió por la fe. Es mártir. Hasta en eso dominó los defectos de su pueblo, comunes con los de otros pueblos sudamericanos de origen mestizo. ¡Es una cosa admirable!

     «Un pueblo sólo es grande cuando domina totalmente sus defectos nativos. Si no lo hace, esos defectos lo avasallan. Nuestros defectos nativos, o son llevados a latigazos o nos someten al látigo. Y García Moreno era un ejemplo en eso. Es por donde él realizó lo mejor de los designios divinos relativos al pueblo ecuatoriano.

«Esforcémonos porque esa devoción triunfe auténticamente (no apenas a través de algunos simbolismos) en todos los hogares, en todos los ambientes y sobre todo en todos los corazones. Sólo así conseguiremos reformar al hombre contemporáneo». Plinio Corrêa de Oliveira.



FUENTE:
García Moreno, Presidente del Ecuador, Vengador y Mártir del Derecho Cristiano, P. A. Berthe C.SS.R.
pliniocorreadeoliveira.info

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