jueves, 31 de marzo de 2022

¡Hijos míos, he sido envenenado!

 



El envenenamiento del arzobispo Ignacio Checa y Barba, fue cometido dos años después del asesinato de Gabriel García Moreno en 1875.



En una capilla lateral de la catedral de Quito se honran los restos del prelado. En su sepulcro puede leerse una breve biografía encabezada por este famoso texto de Eclesiástico: Ecce sacerdos magnus, qui in diebus suis, placuit Deo. Non est inventus similis illi, qui conservaret legem excelsi, que traducido dice: "Aquí está el sumo sacerdote que, durante los días de su vida, agradó al Señor. Nunca se encontró alguien que guardase la ley del Altísimo como él".


     Son pocos quienes conocen de este valiente obispo, que resistió las demandas anticatólicas del gobierno liberal y masónico que se había instalado poco después del asesinato de García Moreno. Fue su resistencia la que causó su muerte.

Acontecimientos previos

     Después de la muerte de García Moreno, fue Antonio Borrero, de tendencia liberal, quien ganó las elecciones presidenciales de octubre de 1875. Solo gobernó hasta el 8 de septiembre de 1876, cuando el liberal radical, general Ignacio Veintimilla usurpó las riendas del gobierno con un golpe militar y se auto proclamó jefe Supremo.

     Veintimilla dejó en claro que la posición de su gobierno hacia la Iglesia era diametralmente opuesta a la de García Moreno. Una de sus primeras medidas fue secularizar la educación. Luego publicó una "Carta a los Obispos" en la que les ordenó que no se involucrasen en la vida política del país y que se preocupen solo por las cosas espirituales. Cualquier sacerdote u obispo "que por medio de sermones, cartas o pastorales tratase de alarmar la conciencia de la gente e incitarlos a la rebelión" fue amenazado con el exilio.

     El arzobispo Ignacio Checa y Barba había mantenido relaciones amistosas con los liberales durante mucho tiempo. Había sido miembro de la escuela de Veintimilla, y había mantenido una relación cordial con él, a menudo reuniéndose ambos en el Palacio Presidencial para discutir el programa liberal antes del golpe de estado. Sin embargo, luego asumió una categórica oposición contra el programa anticlerical del liberal dictador, y en respuesta al persecutorio decreto, el Prelado escribió una Carta Pastoral condenando la usurpación del poder y criticando severamente las medidas anticlericales del nuevo gobierno.

     La Carta Pastoral insistía en el derecho de la Iglesia no solo "a censurar y condenar los decretos [civiles]", sino también "prohibir la lectura y circulación de los escritos [erróneos] contenidos en ellos". El arzobispo Checa manifestó su oposición a la revolución y su predisposición a sufrir el exilio antes que apoyarla. Esta Carta Pastoral se emitió el 10 de marzo, veinte días antes de su muerte.

Primero los principios antes que la amistad

     A pedido de Veintimilla, ambos se reunieron ese mismo día,10 de marzo, en el Palacio Presidencial. Muy pocas personas sabían de esta entrevista, y parte de lo que en ella ocurrió fue revelado después de la muerte del prelado por el sacerdote Juan de Dios Campuzano, a quien Mons. Checa le relató parcialmente lo sucedido luego de la reunión.

     En un documento dirigido al Decano de la Catedral que solo salió a la luz mucho después, el padre Campuzano escribió que el general Veintimilla había insistido en que el arzobispo Checa se retractase de su posición en su Carta pastoral. A esto, el Prelado respondió: "Puedes levantar en el centro de la plaza una horca para mí, pero no me retractaré".

     La ruptura entre los dos antiguos amigos, era evidente.

El envenenamiento

     



     En la mañana del 30 de marzo de 1877, el arzobispo José Ignacio Checa y Barba celebraba la solemne liturgia del Viernes Santo. Después de beber el vino del Cáliz Sagrado, ordenó a uno de los Canónicos que asistía en el servicio, que echara el vino porque sabía amargo y no debía usarse en la misa del día siguiente.

     Concluida la ceremonia, salió de la catedral por una puerta lateral y caminó la corta distancia que existe hacia el Palacio Episcopal para almorzar. Empezó a sudar copiosamente, sintiendo náuseas y con su caminar inestable. Al entrar al Palacio, cayó al suelo con un dolor agudo, seguido de convulsiones y contracciones estomacales.

     "¡He sido envenenado!", exclamó, y pidió un sacerdote que lo absolviera. Al médico que lo asistía le dijo: “Estoy envenenado. Tomé un vino muy amargo del Cáliz y siento un terrible fuego quemándome las entrañas".

     Luego gritó: "Hijos míos, ¡Ayúdenme! ¡Ayúdenme! ¡Me estoy muriendo!”. Estas fueron sus últimas palabras. Su rostro se puso lívido, de sus labios salía espuma, muriendo pocos minutos después. Tenía 47 años y había sido arzobispo de Quito durante nueve años.

     La autopsia reveló que su cuerpo contenía una gran cantidad de estricnina —usada habitualmente como pesticida para matar roedores—. Había sido colocado subrepticiamente en el vaso sagrado que contenía el vino. El malévolo plan no pudo haber sido más insidioso, llevado a cabo durante la liturgia del Viernes Santo en conmemoración de la muerte de Nuestro Señor Jesucristo.

     El mensaje al clero y al pueblo era claro: los enemigos de la Iglesia habían eliminado al prelado que se había convertido en un obstáculo para el programa anticlerical que el gobierno liberal quería instalar en Ecuador.

El encubrimiento

     Veintimilla intentó culpar por el envenenamiento al canónigo Manuel Andrade, quien había asistido a la ceremonia. Algunos meses antes, Andrade había sido juzgado por intentar matar al artista Joaquín Pintor envenenándolo con estricnina en un ataque de celos por una mujer joven. El arzobispo Checa lo había reprendido recientemente por su comportamiento escandaloso. La sobrina de Veintimilla incluso publicó un libro con acusaciones contra el canónigo Andrade, pero cada acusación fue refutada en respuesta del decano de la catedral, el padre José Nieto

     Los conservadores creían que el crimen fue ejecutado por un conocido liberal y masón, José Vicente Solís, quien también había ayudado con los preparativos de la misa y había colocado las vinagreras de vino y agua en la mesa lateral del altar. Los testigos dijeron que lo vieron regresar rápidamente al altar y, distraído de la misa, observar furtivamente a las personas que allí asistían. Algunos días antes se había jactado públicamente: "El Viernes Santo, se colocará la primera piedra del templo masónico", lanzando el rumor de que algo favorable a los liberales sucedería en Quito en esa fecha.

     El fiscal de la familia del prelado acusó a Solís del delito y solicitó la pena de muerte. El jurado, compuesto por altos funcionarios del gobierno masónico, dictaminó que la evidencia no era lo suficientemente convincente como para condenarlo; fue puesto en libertad junto con otros cuatro liberales incriminados en el envenenamiento y que fueron de igual forma, protegidos por los masones

     No se tomaron en cuenta más acusaciones y se cerró el caso. Sin embargo, se mantuvo ampliamente entre los católicos que el asesinato de Checa, como el de García Moreno, había sido obra de la masonería internacional, y pagado "con dinero alemán de la época del Kulturkampf* que pasó por Lima". Sonia Rueda," Política y violencia ", pág. 57)

Una heroica posición final

     Monseñor Checa y Barba. Murió víctima de persecución religiosa y defendiendo los principios de la fe y de la religión. La Arquidiócesis de Quito abrió en la década de los años 60 la causa de su beatificación. Su caso se ha paralizado en los últimos 40 años.




     Investigando su trayectoria encontramos un perfil diferente al presentado por la mayoría de los conservadores. Antes de los abiertos ataques de Veintimilla contra la Iglesia, el obispo parecía un liberal moderado, aprobando algunos de los objetivos políticos del Partido Liberal y tratando de mitigar la mano contundente del presidente García Moreno contra sus oponentes políticos y los masones. Fue de hecho, en contra de los deseos del presidente mártir, quien había propuesto a Mons. Ignacio Ordóñez - que Checa y Barba fue nombrado arzobispo de Quito en 1868.

     Tomando una posición moderada favorable a la oposición liberal, el arzobispo Checa demostró más de una vez que no era un partidario incondicional del gobierno de García Moreno, aunque sin duda contribuyó de muchas maneras a su desarrollo. Se podría decir que practicó una "política pragmática". Él mismo trató de justificar sus acciones diciendo "No soy liberal, pero soy prudente". Y con mi prudencia he tratado de hacer el bien a mi Iglesia, y si eso no es lo que ellos (en Roma) piensan, entonces déjenlos hacer conmigo lo que quieran”.

     Sin embargo, luego del asesinato de García Moreno, y de ver los derechos de la Iglesia amenazados, tomó la firme decisión de oponerse y luchar contra por el nuevo régimen revolucionario, de tinte liberal. Es mi opinión que fue esta última posición la que le valió el martirio.

     Su nombre y admirable posición final deberían ser mejor conocidos, especialmente en estos tiempos difíciles de la Santa Madre Iglesia. Es un valiente ejemplo para esos prelados "moderados" o sacerdotes de nuestro tiempo, invitándolos a enfrentar al enemigo, como finalmente lo hizo, y tomar una posición categórica de oposición. Es necesario, en nuestros días, no solo oponerse a los gobiernos civiles masónicos o comunistas, sino también, y especialmente, contra el progresismo que se ha infiltrado incluso en las capas más altas de la Iglesia.


Fuentes:

https://rodolfoperezpimentel.com

https://wwalintonia.wordpress.com



domingo, 27 de marzo de 2022

San Luis Grignon de Monfort y la maldad en el alma

 




Gárgola en los exteriores de Notre Dame de Paris


     A propósito de la reciente Consagración de Rusia al Inmaculado Corazón de María, es más que evidente que ésta no tendría el efecto de evitar el castigo divino anunciado por Nuestra Señora en Fátima si la raza humana permaneciera cada vez más apegada a la impiedad y al pecado. De hecho, mientras las cosas estén así, la consagración tendrá algo incompleto. En definitiva, como la enorme transformación espiritual solicitada por la Santísima Virgen no se produjo en el mundo, nos adentramos cada vez más en el abismo. Y a medida que avanzamos, tal transformación se vuelve cada vez más improbable. Se vuelve, por tanto, más que urgente la conversión del mundo, nuestra propia conversión.

     Para eso, cada uno, deberá dejar caer de sus ojos, la idea motivada por el orgullo, de que no tenemos pecado. La revolución anti cristiana, de naturaleza gnóstica e igualitaria, arrastró al mundo a la negación del pecado original, por tanto, a la propia negación de la Redención alcanzada por Nuestro Señor Jesucristo con su Pasión y Muerte en la Cruz.

     El hombre tiene una enorme tendencia al mal, y puede ser fácilmente movido por malos impulsos que lo lleven incluso a cometer actos terribles. En este mismo sentido, si el hombre tiene una tendencia tan fuerte hacia el mal y las tendencias fuertes se vencen fácilmente, es fácil para él ceder al mal.

     Los santos tuvieron mucho que luchar para alcanzar el heroísmo. La vida de todo santo, cuando está bien escrita, nos muestra la virtud como extraordinariamente difícil, la santidad como un estado heroico en el verdadero sentido de la palabra, un estado incompatible con la falta de esfuerzo, con la pereza, con el "dejarlo para mañana", incompatible con la sensualidad, con el orgullo, con el amor propio.

     En una revelación a Santa Teresa de Jesús, se le apareció Nuestro Señor Jesucristo mostrándole unas uvas muy hermosas; asombrada, preguntó a Nuestro Señor qué significaban. A lo que Nuestro Señor comentó: "Prestad más atención". Al hacerlo, tuvo la impresión de que, al fijar la vista en las uvas, iban cambiando de aspecto, volviéndose grumosas y feas. Santa Teresa le pidió a Nuestro Señor que le explicara el significado de esto, y ella supo que era su propia alma. Vistas a primera vista, la impresión de las uvas fue maravillosa; pero examinadas cuidadosamente, comenzaron a aparecer irregularidades e imperfecciones, y a los ojos de Dios aparecieron feas y deterioradas.

     Así son las almas de los hombres. Vistos por nosotros, que no tenemos la mirada de Dios, pueden verse incluso muy hermosas. Pero vistas por el Altísimo, parecen uvas feas. Esta es la razón por la cual Dios toma las uvas dañadas y las hace pasar por las grandes cámaras reformadoras del purgatorio, para que se presenten dignamente a Su mirada por toda la eternidad.

     Otras revelaciones privadas, de la misma naturaleza, inculcan la idea de que los más grandes santos a veces tienen defectos e imperfecciones que tardan mucho tiempo en purificarse, y por lo tanto deben pasar por el purgatorio para expiarlos. Tales hechos nos muestran cómo el hombre está fundamentalmente inclinado hacia el mal.

     Se sigue que, si al hombre le cuesta tanto santificarse, es porque tiene un gran apego a las cosas que se oponen a la santidad. Hay en él una fuerza muy violenta, que lo empuja constantemente al mal. 

Es necesario desconfiar de nosotros mismos

     "Qui se extimat stare, videat ut non cadat". "El que cree estar firme, mire que no caiga" (1 Cor. X, 12). No basta estar de pie, mirando a los que caen y alardeando de no caer. Es necesario estar atentos para percibir la próxima trampa de nuestra maldad. Cualquier hombre puede caer en cualquier momento. Debemos tener por tanto, una gran desconfianza en nosotros mismos, y estar haciendo un constante análisis de nuestro propio interior, para saber qué puede surgir de lo más profundo de nuestra personalidad, de los amplios, profundos y oscuros sótanos que existen en la mente de cada hombre.

     Dado el principio de que el hombre tiene una enorme tendencia al mal, y puede ser fácilmente movido por malos impulsos, no debería sorprendernos presenciar actos terribles. Tampoco debemos dudar en preguntarnos si hay motivos para suponer malas intenciones en tal o cual. No debemos levantar esta sospecha sin una causa razonable, pero debemos ser de una mente fácilmente inclinada a preguntar si existen tales motivos. Si el hombre tiene una tendencia tan fuerte hacia el mal, y las tendencias fuertes se vencen fácilmente, es fácil para él ceder al mal.

     Si toda esta concepción es cierta, la necesidad de un mediador y una mediadora ante Dios es enorme. El que es habitualmente malo, o recurre a alguien que es muy bueno, o está perdido, pues se necesitan buenas disposiciones para que sus oraciones sean eficaces.

     ¿Qué dice San Luis Grignion a respecto del alma?

     “Nuestras mejores obras son ordinariamente mancilladas y corrompidas por el fondo del mal que hay en nosotros”.

     La sentencia es dura. Nuestras mejores obras son manchadas y corrompidas ordinariamente, habitualmente, es decir, no sólo a veces, sino casi siempre. Es lo contrario de la concepción liberal, que considera que, en el fondo, somos buenos; sólo en este punto u otro fallamos. Al contrario, somos malos por naturaleza; en un momento u otro podemos ser buenos. Esta es la visión de las cosas que nos enseña São Luís Grignion. Es algo muy positivo a respecto del hombre y de la facilidad con la que cae en pecado.

La conciencia de la propia maldad, condición indispensable para la santificación

     El gran santo mariano continúa:

     "...Cuando se vierte agua limpia y clara en un recipiente sucio y que huele mal, o se vierte vino en una vasija cuyo interior está agriado por otro vino que previamente había sido depositado allí, el agua clara y el buen vino adquieren fácilmente el mal olor y la acidez de los recipientes. Del mismo modo, cuando Dios pone en la vasija de nuestra alma, corrompida por el pecado original y actual, sus gracias y rocíos celestiales o el vino delicioso de su amor, estos dones son ordinariamente estropeados o manchados por el germen malo que el pecado dejó en el fondo de nuestras almas; nuestras acciones, incluso las virtudes más sublimes, sufren de esto. Es por tanto de gran importancia, para adquirir la perfección -que sólo puede alcanzarse a través de la unión con Jesucristo- despojarnos de todo lo malo que hay en nosotros.

     “Para despojarnos de nosotros mismos, debemos primero conocer, y bien, a la luz del Espíritu Santo, nuestro fondo de maldad, nuestra incapacidad, nuestra inconstancia en todo momento, nuestra indignidad de toda gracia y nuestra iniquidad en todas partes”.

     El liberalismo y la doctrina montfortiana de las profundidades del mal - Un devoto de San Luis Grignion bien instruido, considerando una multitud de transeúntes en una gran ciudad, podría decir: "cuántos cuerpos corrompidos y alimentados en el pecado". Un católico liberal lo miraría como un loco. Para los hijos de las tinieblas de nuestra época, todo es muy bueno, todos los hombres son rectos, excepto los que denuncian el error y el mal.

     Esta teoría, sin embargo, está de acuerdo con la doctrina católica, es consonante con lo enseñado por la Iglesia misma. Si estas palabras no fueran de un santo, se diría que son un mero fruto del entusiasmo, un mero "cum grano salis" — un mero grano de sal —. Son, sin embargo, consideraciones sobre el género humano hechas por el más grande teólogo de Nuestra Señora.

     Los católicos liberales de nuestro tiempo, negando esta doctrina sobre la base de la maldad de los hombres, tampoco aceptan que pueda haber una conspiración contra la Iglesia. Esta conspiración se manifiesta a través de asociaciones que impulsaron e impulsan la Revolución, reclutando sus agentes entre los propios hombres.

     En cierto sentido, se puede decir que la conspiración contra la Iglesia se genera casi espontáneamente, por así decir forzada, y casi inevitable. Siendo los hombres como los describe San Luis Grignion, sería inconcebible que, entregándose al pecado, no se unieran para hacer el mal. Sería increíble que haya miles de millones de hombres, todos malos, y que no tengan la iniciativa de unirse para hacer y promover el mal.

Nuestro fondo de maldad y el del prójimo

     " ... Nuestra alma, unida al cuerpo, se volvió tan carnal, que se la llama carne: 'Toda carne había corrompido su camino' (Gen 6,12). Toda nuestra herencia es soberbia y ceguera en el espíritu, endurecimiento de corazón, debilidad y veleidad de alma, concupiscencia, pasiones sublevadas y enfermedades del cuerpo".

     Es nuestra propia descripción, es el fondo de cada uno de nosotros. Nuestra vida espiritual debe basarse en la convicción de que esto es así. O nos encarcelamos en vigorosas jaulas espirituales y nos vigilamos a la fuerza, o cometemos los peores crímenes. Esta es nuestra condición hasta la muerte. Un minuto antes de morir, podemos caer en los mayores horrores.

     Ahora bien, si cada uno de nosotros necesita que se le recuerde esto constantemente para actuar con el vigor necesario para cumplir con su deber, también lo necesita el prójimo. Esto nos lleva a una pregunta: ¿están todos los hombres igualmente convencidos de esto? Si no toman medidas para controlar sus malas tendencias, les pasará lo mismo que a nosotros si no vigilamos.

     Si bien estas son verdades de claridad solar, hay muchos que no quieren estar atentos y ni siquiera quieren ver el problema. Estos, por lo general, utilizan eslóganes tales como: "actúa con grandeza de espíritu", o "es bueno usar una cierta confianza en uno mismo". A éstos hay que responderles que la grandeza de espíritu no es esto, y que están sujetos a los mayores riesgos. Y, por tanto, quienes se dejen engañar por tales consignas merecen la mayor desconfianza de nuestra parte.

     Cada uno de nosotros tiene dentro de sí como que un gran malhechor; Se trata de saber si está preso o anda suelto. Si está suelto, dominará el alma, no hay alternativa. Esta es la realidad, por dura que parezca.

     Cada uno tenemos a un malhechor dentro de nuestro espíritu. ¿Cuál es el resultado de esta doctrina? Cuando alguien está cómodamente acostado dentro de sí mismo, es claro que ha abierto las compuertas al gran malhechor. Es dura esta conclusión, pero es la más pura realidad.

     Podría argumentarse que tales sistemas, en los que el hombre piensa o se fija en sí mismo, no son buenos, ya que el hombre debe caminar guiado por el amor de Dios. Realmente debemos ser guiados por el amor de Dios. Pero para ello, es necesario que no nos dejemos guiar por nuestros vicios, lo que sin vigilancia no es posible.


El pavo real levanta su cola para llamar la atención

     " ...Somos más orgullosos que los pavos reales".

     Nada más cierto. No hay nadie a quien no le gusten los elogios. Es necesario dominarse para no buscarlos, pues cuando se consiente en este reprobable gusto, se termina buscándolos más o menos discretamente. Incluso hay quienes parecen andar por ahí con un cartel en la frente que dice: "alábenme". Es una cosa horrible, pero real.

     Se habla mucho de la vanidad femenina, pero en realidad las mujeres suelen ser más ingenuas, dejando que se note más. Los hombres lo esconden mejor. Decir que son menos vanidosos es ciertamente falso. A los hombres les gusta llamar la atención sobre sí mismos, al punto que al no encontrar otra manera, la llaman hasta por sus defectos. Los recursos del amor propio son innumerables; un pavo real no es nada comparado con las complejidades de la vanidad humana.


Es natural en el sapo vivir en medio del fango

     " ...más apegados a la tierra que los sapos".

     La frase parece atroz. Sin embargo, podríamos hablar de serpientes en lugar de sapos y la comparación sería mucho más verdadera. Con todo el peso de nuestra personalidad, tendemos hacia la vida placentera y prosaica. Cada uno lo concibe a su manera: "vida normal", "vidita" o "media vida"; aventura, sueño, romance, realidad... lo que sugiera la imaginación, pero sin duda, eso es a lo que tendemos en todas las formas imaginables.



     " ...más envidiosos que las serpientes".

     Es innegable No hay quien pueda negar que haya sentido el aguijón de la envidia.



     " ...más glotones que los cerdos".

     Es necesario reconocerlo.



     " ...más coléricos que los tigres".

     Aquellos de apariencia menos colérica a veces tienen intensos ataques de ira. Son capaces de albergar impulsos de venganza durante años. Salvo obstáculos puestos por la pereza, serán siempre capaces de vengarse. Sólo por comodidad dejan de ser vengativos, nunca por virtud, pues cuando el perezoso sucede al tigre, éste ablanda sus garras convirtiéndose en un gato inofensivo.



     " ...más perezosos que las tortugas".

     ¡Cuan cierto! Pereza para pensar, por ejemplo.

     " ...más débiles que las cañas y más volubles que una veleta. Todo lo que tenemos dentro de nosotros es nada y pecado y sólo merecemos la ira de Dios y el infierno eterno ".

     Muchas veces somos pigmeos en relación a la realidad que embarga al mundo actual. Si nos atreviéramos a decir a los pseudo santos de nuestro tiempo que son todo lo que San Luis Grignion dice de los hombres, lo negarían perentoriamente, porque están absolutamente convencidos de que son lo contrario. "Todos son tan buenos..." - excepto los que luchan contra el mal, por supuesto...

     “Después de esto, ¿por qué extrañarse si Nuestro Señor dijo que quien quisiera seguirlo debía renunciar a sí mismo y odiar su propia alma? Que quien amaba su alma la perdería, y quien la odiaba se salvaría (Jn 12)". 

     He ahí la hermosa aplicación de la expresión "odia tu alma". Significa conocer los defectos y odiarlos. Realmente, si amamos nuestra alma, si nos decimos a nosotros mismos “¡qué buenos somos!”, estaremos peor que nunca. Pero si por el contrario, odiamos nuestra alma, todo será diferente.

     Si queremos estar a la altura de lo que Nuestro Señor nos pide, reconozcamos que somos pésimos, que hemos hecho poco y que aún queda mucho por hacer en el camino de nuestra santificación. A menudo encontramos en nosotros mismos otro estado de ánimo: "Ya soy bastante bueno, puedo parar y respirar, porque en comparación con los demás estoy en la cima de una montaña; voy a descansar un poco". El que razona que es bueno en comparación con los demás, está perdido.

     En nuestros días, un hombre que peca mortalmente de vez en cuando, y que va al infierno, es también "muy bueno" en comparación con los demás. Este hombre puede ser honesto, un buen hijo, etc. Pero puede ir al infierno, porque de vez en cuando peca contra la castidad. Es un demonio en estado de pecado grave, pero se considera "bastante bueno" en comparación con los demás. Si nos acostumbramos a la perspectiva de lo que deberíamos ser, y no de lo que somos en comparación con los demás, avanzaremos rápidamente. Si no lo hacemos, nos estancaremos.

     Por lo tanto, debemos renunciar a la idea de que somos gigantes. Ante la vocación que cada uno recibe de manos de Dios al nacer, somos miserables pigmeos. Por eso necesitamos a Nuestra Señora como Medianera, para suplir nuestras imperfecciones y poder presentarnos ante Dios. Si no, no habrá solución para nosotros. Se impone la necesidad de la Mediación de Nuestra Señora.


Comentarios de Plínio Corrêa de Oliveira, en conferencia de 1951, sobre el Tratado de la Verdadera Devoción a la santísima Virgen, de San Luis Grignon de Monfort.

sábado, 26 de marzo de 2022

Imagen Peregrina de Nuestra Señora de Fátima llega a Ucrania

 






     La imagen de Nuestra Señora de Fátima llega a la ciudad de Leópolis - o Lviv -, conocida también como la ciudad del león.

     A su llegada, la Virgen Santísima fue recibida mayoritariamente por mujeres, niños y personas de tercera edad, pues los hombres de entre 18 y 60 años se encuentran en el campo de batalla para combatir y expulsar del país a los brutales invasores rusos.

     ¿Acaso eso no significa que la Reina del Cielo quiso indicar a los valientes ucranianos que estaría con ellos durante la tempestad? ¿Tendría sentido llegar a Ucrania para dejar a sus hijos expuestos a la tempestad?

     Con su presencia en Ucrania, Nuestra Señora quiso alentarlos diciéndoles:

     "Vuestra Madre está aquí, Vuestra Reina está aquí.

     "Estaré con Ustedes. Quise venir a visitarlos para que tengan presente que estaré con Ustedes en la lucha. Yo les daré fuerzas, les daré ánimo, Yo haré que sucedan cosas impredecibles".

Adaptación de palabras proferidas por Plinio Corrêa de Oliveira en Mayo de 1973, por ocasión de la visita a la TFP en S. Paulo, de otra Imagen Peregrina de Nuestra Señora de Fátima, la cual lloró en julio de 1972, en New Orleans, EEUU.

VIDEO
Imagen Peregrina de Nuestra Señora de Fátima llega a Ucrania



martes, 22 de marzo de 2022

Primer Rosario Público dedicado a Nuestra Señora del Buen Suceso en Guayaquil

 




El pasado 5 de marzo, se llevó a cabo el Primer Rosario Público dedicado a Nuestra Señora del Buen Suceso en Guayaquil



     Desafiando el intenso sol, alrededor de treinta personas se hicieron presentes en la Plaza de san Francisco, para pedir a la Reina de las Victorias que cese la invasión rusa en Ucrania, para que el aborto sea penalizado totalmente en el Ecuador, y para que la violencia no triunfe en esta República consagrada a los Sacratísimos Corazones de Jesús y de María. 



     Hubo también un pedido especial: que el Papa y los obispos de todo el mundo consagren Rusia al Corazón Inmaculado de María. La Santísima Virgen, ciertamente ¡escuchó los ruegos de los asistentes!

     Ahora, resta nuestra parte: poner todo el énfasis necesario para alcanzar la conversión de los corazones. El de cada uno y de la humanidad entera. Sólo así la paz retornará al mundo.








Invasión a Ucrania: los líderes rusos no han renunciado de ningún modo a los métodos brutales del antiguo Ejército Soviético






En su descarada invasión a Ucrania, además de los  misiles, el ejército ruso no descarta el uso de armas nucleares


     A continuación presentamos trechos de una entrevista al director del Bureau de la TFP en Roma, Juan Miguel Montes realizada por el sitio portugués www.diesirae-pt en días recientes.


     — Dies Irae: El 24 de febrero, la Federación Rusa, encabezada por Vladimir Putin, ex miembro del último régimen soviético, atacó e invadió descaradamente Ucrania. ¿Qué similitudes encuentra entre la Unión de Repúblicas Socialistas Soviéticas 
—URSS del siglo XX y la Rusia del siglo XXI?

     — Juan Miguel Montes: "Es necesario entender que, aunque Rusia haya abandonado aspectos del régimen socioeconómico socialista planificado (no para reemplazarlo con una economía genuinamente libre y orgánica, sino en pro de una 'cleptocracia' para beneficio de los ex miembros del régimen comunista), la dirección rusa no ha renunciado en modo alguno a los métodos brutales del ex Ejército Rojo, enviado a ocupar territorios extranjeros y reprimir cualquier movimiento de independencia de los pueblos, como lo hizo durante las terribles décadas soviéticas en Hungría, Checoslovaquia, y que estuvo a punto de repetirse en Polonia cuando la URSS se derrumbó, y luego en Lituania, a inicios de 1991. La 'construcción moral' para justificar tales acciones es genuinamente marxista y amoral, donde se aplica el principio de Lenin 'bueno es lo que sirve a la causa, malo es lo que se opone a ella'. Por tanto, son válidas la guerra, la agresión física contra el pueblo, el daño provocado para hacerlo ceder, el envenenamiento de los opositores, la mentira, el engaño, la negación de la palabra dada y firmada, etc. Todo esto revela que la mentalidad revolucionaria sigue plenamente vigente en quienes mandan en Moscú.

     — Dies Irae: En el campo de la derecha política, véase el caso del italiano Matteo Salvini y la francesa Marine Le Pen, hay quienes ven en Putin a un salvador de la decrépita civilización en la que nos encontramos. Lo mismo sucede, por desgracia, a nivel eclesiástico. ¿Qué comentario le merece esta actitud de alguien que quedará del lado equivocado de la historia?   

     — Juan Miguel Montes: Hay una generación de personas que decían en los no tan lejanos años 90 estar conmocionadas por los crímenes del comunismo, y que hoy, apenas 30 años después, parecen haberlo olvidado todo: guerras, invasiones, sufrimientos brutales infligidos a poblaciones indefensas, hambres provocadas, etc. Suelen justificar lo injustificable con argumentos muy irrazonables, por ejemplo, que basta con explicar la agresión rusa en Ucrania como respuesta a la innegable corrupción moral de Occidente, donde sin duda se aprueban y aplican leyes que contradicen los más básicos principios cristianos y naturales.


Ucrania: la brutalidad del invasor ruso no tiene límites: un misil impacta en un edificio residencial


     Pero estas personas que piensan así, ¿aprobarían las guerras de invasión y muerte contra sus propios países, donde estas costumbres y leyes se impusieron hace mucho tiempo o se siguen imponiendo? ¿Permitirían que sus seres queridos sufrieran en su propia piel debido a la orientación ideológica o moral de sus cuestionables líderes políticos o religiosos? Además, ¿saben ellos algo sobre la realidad rusa con respecto al ateísmo, el aborto, el alcoholismo, la disminución de la población, etc.? Entre otras cosas, ¿conocen la historia de la colaboración del patriarca Cirilo con el régimen soviético durante la Guerra Fría? ¿Tienen algún conocimiento que no se limite a unas pocas frases pronunciadas por dicho personaje? 


Tanque soviético arremete contra la población durante la masacre en Lituania entre los días 11 y 13 de enero de 1991 como consecuencia del acta de la declaración de independencia, la cual luego se extendió a las demás repúblicas de la URSS


     Una consideración final. En 1991, más del 92,5% de los votantes ucranianos votaron por la completa independencia de Moscú, recordando uno de los holocaustos más horribles del siglo XX, el Holodomor, es decir, la hambruna de 1931-32, provocada por la requisición de alimentos y ordenada desde el Kremlin de Stalin, que provocó varios millones de muertos por inanición. Después de tal experiencia, ¿Quién podría negar el derecho de los ucranianos a separarse del poder de Moscú? De hecho, en su momento, todos dijeron que estaban de acuerdo en reconocerlo. Incluso la propia Rusia reconoció este derecho en 1994. ¡Oh tempora, oh mores! ¡Qué tiempos, qué costumbres!—.


                                                ***

Putin usa lenguaje jacobino, estalinista y hitleriano


Tres caras de la misma Revolución: Robespierre, uno de los líderes de los jacobinos -los más radicales- durante la Revolución Francesa, Hitler y Putin 


     El presidente ruso, Vladimir Putin, ha hecho un llamado a la "auto purificación" para librar a Rusia de las personas que están trabajando "para socavar el país".

     El miércoles 16 de marzo, Putin dijo que su país "siempre podrá distinguir a los verdaderos patriotas de la escoria y de los traidores", mientras denunciaba públicamente a quienes no lo respaldan.

     Refiriéndose durante un discurso televisado a los disidentes, dijo que los rusos "simplemente los escupirán como un mosquito que accidentalmente voló cerca de sus bocas".

     Y agregó: "Estoy convencido de que una auto depuración tan natural y necesaria de la sociedad solo fortalecerá a nuestro país".

     Putin, quien llama a la guerra en Ucrania una "operación especial", dijo que Occidente está utilizando una "quinta columna" de rusos traidores para crear disturbios civiles.

     Esta idea de "purificación" de la sociedad rusa suena muy extraña. ¿No puede haber desacuerdos con Putin? ¿Es esta doctrina la que rige los miles y miles de arrestos recientes en Rusia? ¿Qué pasa con la legislación contra las "noticias falsas" sobre la invasión de Ucrania punible con hasta 15 años de prisión? ¿Quién define qué son las "noticias falsas"? ¿Quién define qué es la verdad?  

     No es Putin, ni los líderes comunistas. La Verdad reside en Nuestro Señor Jesucristo, quien dijo de Sí mismo: "Yo soy el Camino, la Verdad y la Vida". Y los criterios de la doctrina putiniana sobre la auto purificación de la sociedad, eliminando a los disidentes, formando un partido único y buscar una identidad doctrinal con el "jefe", en este caso consigo mismo, no es nueva. Ya otros, pensaron anteriormente, igual.

     Durante la Revolución Francesa, los jacobinos hicieron correr la sangre de clérigos y nobles que no estaban de acuerdo con las ideas igualitarias y la nueva religión instituida por la Constitución Civil del Clero.

      En Rusia, Stalin siguió los pasos de los jacobinos: la aniquilación de millones de ucranianos
en 1932-33 con el Holodomor, fue por supuesto, un episodio sangriento de auto purificación. Mao hizo lo mismo en China.

     Hitler no fue diferente. También predicó la auto purificación. Si no veamos los 10 mandamientos del Nacionalsocialismo, en los que, entre otras cosas, predica que:

     — El "führer" debe ser el modelo a seguir, siendo la fidelidad a él, el más sagrado de los deberes.

     — Sólo el Nacionalsocialismo genera la verdad, para la vida, y es un deber luchar por esa verdad.

     — Los oponentes nunca tienen la razón. Si tuvieran razón, sería nacionalsocialista. Los opositores que visten un manto religioso se han equivocado miles de veces y han pecado contra el alma y el espíritu del pueblo alemán miles de veces, y también son en parte responsables de las desgracias de Alemania en el pasado.

     Con la autodepuración de la sociedad rusa, y la necesidad de distinguir a los verdaderos patriotas de la escoria y los traidores, las miles de detenciones, el silenciamiento de periodistas, la desaparición de opositores, pregonadas por Putin, ¿será que estamos ante un nuevo Hitler?

     ¿Se convertirá el putinismo en la "verdad", en oposición al Mesías que declaró ser el Camino, la Verdad, la Vida?

     Que Nuestra Señora, patrona de toda Rusia, obtenga la Consagración de ese País al Inmaculado Corazón de María (siguiendo todas las prescripciones y detalles establecidos por Nuestra Señora en Fátima), su verdadera conversión; y que obtenga para nosotros también la conversión tan necesaria, la práctica de la Comunión reparadora en los primeros sábados y, finalmente, ¡el triunfo del Inmaculado Corazón de María!



Fuentes:
wwwdiesirae-pt
www.ipco.org.br

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