domingo, 24 de noviembre de 2024
domingo, 22 de septiembre de 2024
San Pío de Pietrelcina: enteramente riguroso contra el aborto y contra el comunismo
En cierta ocasión el Padre Pellegrino le dijo al Santo Padre Pío: "Esta mañana Ud. le negó la absolución a una señora porque había abortado. ¿Por qué fue tan riguroso con esa pobre infeliz?"
El santo le respondió: "El día que la gente (…) pierda el horror al aborto, será un día terrible para la humanidad. (…) El aborto no es sólo un homicidio, sino también un suicidio. Y, para aquellos que están a punto de cometer un crimen u otro de un solo golpe, debemos tener el coraje de mostrarles nuestra Fe".
"¿Por qué lo de suicidio?", preguntó el padre Pellegrino.
Embargado por una de esas insólitas furias divinas, compensada por una dulzura y una bondad ilimitadas, el Padre Pío respondió: "Ud. comprendería este suicidio del género humano si, con el ojo de la razón, lograse ver la tierra quemada por un desierto al estar poblada de ancianos y despoblada de niños. Si reflexionara de ese modo, entendería la doble gravedad del aborto, el cual, también mutila la vida de los progenitores.
"A estos padres les esparciré las cenizas de sus fetos destrozados, para mostrarles sus responsabilidades y negarles la posibilidad de apelar a su propia ignorancia. Un aborto inducido no puede tomarse con falsas consideraciones y con una lástima que no es legítima. Sería una hipocresía abominable. Esas cenizas deben ser arrojadas a la cara de sus padres asesinos. Si los dejo sintiéndose culpables, me sentiré involucrado en sus propias fechorías".
"Mire, –añadió– yo no soy un santo y tampoco me he sentido nunca cerca de la santidad, pero cuando digo palabras, tal vez un poco fuertes, pero justas y necesarias para quienes cometen este crimen, estoy seguro de haber obtenido la aprobación de Dios para mi rigor".
Luego, el padre Pellegrino objetó que, si no es posible eliminar las fijaciones obsesivas en la mente de quienes han abortado, sería inútil tratarlas con el rigor de la Iglesia. A esto el santo respondió: "Mi rigor, al defender la venida de los niños al mundo, es siempre un acto de fe y de esperanza.
***
Cierto día, en la sacristía, frente al confesionario en el que el Padre Pío atendía a los penitentes, un hombre llamado Mario Tentori esperaba su turno. Mientras examinaba su conciencia, escuchó al decir con muy fuerte voz: "¡Vete, animal, vete…!". Las palabras del santo iban dirigidas a un hombre que, recién arrodillado, salió del confesionario humillado, agitado y confundido.
Al día siguiente, Mario tomó el tren a Foggia para regresar a Milán. Se sentó en el compartimiento donde había un solo viajero que comenzó a observarlo y le expresó el deseo de entablar una conversación. Finalmente, el viajero le preguntó: "¿Estuviste ayer en San Giovanni Rotondo, en la sacristía, para confesarte con el Padre Pío?"
"¡Sí!" respondió Tentori.
El otro hombre prosiguió: "Fui yo a quien el Padre Pío llamó de 'animal'. ¿Te acuerdas?".
"Sí", dijo Mario.
El compañero de viaje continuó: "Tú y los demás que estaban cerca del confesionario tal vez no escucharon las palabras que motivaron al Padre Pío a echarme de esa forma. Ora, él me dijo: 'Vete, animal, vete, porque has abortado tres veces'. Él dijo '¡abortaste!', porque fui yo quien tomó la iniciativa para que a mi esposa le sean practicados ¡tres abortos!".
Y comenzó un llanto que expresaba –como él mismo confesó– el dolor, el deseo de no pecar y la firme determinación de regresar donde el Santo Padre Pío para recibir la absolución y cambiar de vida.
El rigor del santo había salvado la vida de un padre que, después de negar la vida de tres de sus hijos, corría el peligro de perder su propia alma por toda la eternidad, si el Padre Pío hubiera trivializado el horrendo pecado que cometió.
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| San Pío de Pietrelcina en el confesionario |
San Pío de Pietrelcina condenó el comunismo y defendió la propiedad privada y la moral
El Santo Padre Pío siempre decía palabras muy severas contra los seguidores de la diabólica ideología marxista:
El comunismo combate la propiedad, la moral y la autoridad legítima
"Los comunistas amenazan con la ruina de la sociedad y del país. […] Sus principios son insostenibles e inadmisibles, tanto a respecto del orden temporal, porque va contra el derecho de la propiedad privada, dejando como secuela una infinidad de males, como también a respecto del orden moral, pues va contra todos los principios de la sana moralidad y contra la legítima autoridad".
También condenó la "mano extendida" con el comunismo
Fue igualmente duro con los católicos –especialmente los sacerdotes– que argumentaban que el diálogo y la colaboración con los comunistas no sólo eran posibles, sino incluso obligatorios, para superar la pobreza material y construir un mundo más justo.
Particularmente importantes y proféticas son las palabras que pronunció en una amonestación pública a sus hijos espirituales en 1963:
La condena incluyó las doctrinas de la izquierda católica
"Debido a la injusticia rampante y al abuso de poder, hemos transigido con el materialismo ateo, negando los derechos de Dios. Este es el castigo anunciado en Fátima... Todos los sacerdotes que apoyan la posibilidad de un diálogo con los negadores de Dios y con los poderes luciféricos del mundo, ¡están locos, han perdido la fe, ya no creen en el Evangelio! Al hacerlo, traicionan la palabra de Dios, porque Cristo vino a traer a la tierra una alianza perpetua sólo para los hombres de buena voluntad, pero no se alió con los hombres sedientos de poder y dominio sobre sus hermanos... El rebaño se dispersa cuando los pastores se alían con los enemigos de la Verdad de Cristo. Todas las formas de poder que son sordas a la voluntad de la autoridad del corazón de Dios son lobos rapaces que renuevan la pasión de Cristo y hacen derramar lágrimas a Nuestra Señora…".
(Trechos extraídos da obra “Il Padre San Pio da Pietralcina, la missione di salvare le anime”, di P. Marcellino Iasenza Niro, Edizioni Padre Pio da Pietralcina, 2004)
Fuente:
Artículos extraídos de ipco.org.br y traducidos por nuestro blog
domingo, 15 de septiembre de 2024
Debe venir el Reino de María para que reine nuevamente Jesucristo
miércoles, 21 de agosto de 2024
SAN PÍO X — El papa que fortaleció a la Iglesia y fulminó a la herejía
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Padre George Tyrrell, excomulgado por San Pío X |
martes, 6 de agosto de 2024
Consternación del papa Pío IX y de católicos contrarrevolucionarios europeos luego de la muerte de Gabriel García Moreno
Gabriel García Moreno fue asesinado por conspiradores liberales el 6 de agosto de 1875, después de haber dominado la política ecuatoriana desde 1860. Un puñado de asesinos sorprendió al caudillo en la entrada del Palacio Nacional en Quito, y le propinaron sucesivos golpes de machete y disparos de revólver. Luego, fue conducido a la Catedral, en donde falleció al pie del altar de la Virgen de los Dolores, y posteriormente a una sala del templo, en donde el médico francés Esteban Gayraud administró la autopsia. Un "fotógrafo y pintor" llamado Pérez Pinto tomó varios retratos del caudillo tendido en la plaza principal ante el palacio y en el examen post mortem. La autopsia resaltó no sólo el estado mutilado del cadáver, sino el hecho de que García Moreno portaba varias insignias religiosas. Estas incluían "un trozo de la verdadera cruz", una medalla que de un lado mostraba el símbolo del primer Concilio Vaticano, y del otro, un retrato de Pío IX, un rosario, un escapulario del Sagrado Corazón de Jesús, además del discurso con que iba a inaugurar su tercer periodo presidencial, el 10 de agosto de 1875. Posteriormente, el cadáver del presidente fue expuesto en la Catedral con uniforme militar de gala, sombrero de plumas y rodeado de una guardia de honor. La exhibición del cadáver y su captura fotográfica eran producto del género del retrato mortuorio. En estas fotografías, García Moreno fue presentado como un miles Christi (soldado de Cristo), como lo definió una de las oraciones fúnebres en las exequias. El sacerdote Vicente Cuesta subrayó en su alocución la condición de mártir de García Moreno, "acreedor de la corona de martirio por haber sido el campeón de la nación y del Santuario".
La primera proclama de las autoridades civiles sobre la muerte de García Moreno correspondió al Concejo municipal de la ciudad de Quito. Dominado por conservadores, este concejo emitió una escueta resolución, donde se limitó a condenar el "execrable asesinato del día de ayer". Pocos días después, el 30 de agosto, el Congreso ecuatoriano promulgó un decreto más elaborado referente a la muerte del caudillo, que moldeó la memoria de García Moreno tanto en Ecuador como a escala internacional. El decreto definió al presidente asesinado como "regenerador de la patria y mártir de la civilización católica", y destacó el "cumplimiento de sus deberes de magistratura católica". En otras palabras, calificaba a García Moreno de exponente de un modelo de gobierno católico, y de mártir. La referencia a la "civilización católica" agregaba un elemento clave, pues definía al catolicismo como la fuente de progreso ilimitado material y moral, y postulaba como su adalid sin parangón a García Moreno.
Como indica la existencia de la revista jesuita en Roma, La Civiltà Cattolica, la civilización cristiana o católica era un concepto conocido en Europa. No obstante, el énfasis en los avances materiales como rasgo de esta civilización y su asociación con García Moreno eran productos del conservadurismo católico ecuatoriano, identificado con el progreso lineal.
En Francia y en el Vaticano se difundió simultáneamente la noticia del cruento asesinato, y se lamentó la muerte de García Moreno. En Europa, la primera noticia del crimen apareció en el periódico conservador parisiense Le Figaro, el 24 de agosto de 1875. La nota firmada por un conocido editor del periódico, Auguste Mercade, anunció el magnicidio y señaló que García Moreno era el cuarto gobernante en América en enfrentar ese destino desde Abraham Lincoln.
Así, el periodista atribuyó el asesinato del caudillo a la violencia política endémica en el continente americano. Un mes después, L’Univers, el principal diario católico francés, publicó un extenso elogio a García Moreno firmado por el periodista más célebre del campo católico en Francia, Louis Veuillot. No era la primera vez que L’Univers se había referido a García Moreno. En 1871, este periódico lo presentó como un ejemplo para la Asamblea Nacional de Francia de ese año, que "elegida para formar una monarquía se deslizó hacia la república".
En esta ocasión, Veuillot identificó a García Moreno como el único defensor del Vaticano ante la reciente toma de Roma por el reino de Italia. El periodista, en 1875, no escatimó palabras al elogiar al recientemente asesinado caudillo, remarcando en que García Moreno había sido un promotor del progreso. Al mismo tiempo, lo enmarcó en el contexto del legitimismo católico francés y la internacional blanca (o católica), como también en la guerra entre "las dos Francia", la desilusión de los católicos franceses con el destronado Napoleón y las teorías de gobierno católico que circulaban en ese país europeo.
Veuillot elogió a García Moreno como gobernante cristiano, "hombre de Jesucristo en la vida pública", equiparable a los "jueces del antiguo Israel". Estas afirmaciones apuntaban a un lenguaje común existente entre conservadores católicos en Ecuador y Francia, ya que la prensa ecuatoriana también calificaba a Ecuador de "el Nuevo Israel", y a García Moreno, de gobernante católico. En cambio, con referencias basadas en el legitimismo monárquico borbónico, Veuillot contrastó la grandeza de García Moreno con los "intrascendentes presidentes de repúblicas" y con las ilusiones suscitadas por supuestos "hombres providencial es", una alusión, sin duda, al recientemente destronado Napoleón III. Así, calificó a la administración de García Moreno de su reino, "son règne", durante el cual el caudillo había actuado como instrumento de Dios. De hecho, el periodista francés movilizó la antigua metáfora monárquica y patriarcal del pastor para referirse al arte de gobernar de García Moreno. A fin de reforzar la pertinencia del presidente ecuatoriano para el contexto francés, Veuillot se refirió a los dos periodos de exilio en París de García Moreno en la década de 1850, y lo describió como "uno de los nuestros", en términos nacionales y políticos. Hizo hincapié en su vida espiritual. García Moreno, según Veuillot, había pasado los domingos en la iglesia de St. Sulpice y contempló en la capital francesa la batalla entre las dos Francias, la católica y la revolucionaria. París, según Veuillot, era a la vez una "escuela de sacerdotes y mártires" y el hogar de "una enorme fábrica de anticristos, de ídolos y de verdugos". En París, continúa Veuillot, García Moreno había decidido firmemente alinearse con el bien. Al concluir su elogio, Veuillot calificó a García Moreno de "mártir de su pueblo y de su fe" y víctima de la masonería, que habría contratado a los que perpetraron el crimen. El dinero, según el periodista, había venido "de la banca de Perú, guarida principal de la Franco masonería".
La teoría del asesinato masónico, que fue formulada de manera directa por primera vez en este artículo de Veuillot, se convirtió rápidamente en un rasgo infaltable de la memoria transnacional de García Moreno, puesto que la masonería era la impulsora de la revolución y, por tanto, encarnación del mal. La idealización de García Moreno a manos de Veuillot no sólo exhibía al púbico francés un modelo político, el Estado cristiano de corte patriarcal, sino que reforzaba la identidad subnacional de los católicos franceses al apelar a sus anhelos y frustraciones y a su confrontación cultural y política con la Francia secularizante de la emergente Tercera República. Planteaba, en otras palabras, un proyecto nacional de una Francia católica, aunque se trataba de una aspiración perteneciente a una comunidad confesional subnacional.
El 9 de noviembre de 1875 se anunció en el mismo L’Univers que en esos días se celebraría una misa en Saint-Sulpice en honor de García Moreno. Esta iglesia se había convertido, sin duda gracias a la nota de Veuillot, en un lugar de la memoria del caudillo católico, y lo sería por varias décadas. Asimismo, el hebdomadario católico y conservador La France Illustrée publicó una breve biografía de García Moreno acompañada de varias ilustraciones de iglesias, paisajes y escenas cotidianas de Ecuador. Las fotografías permitían al público francés situarse en el lejano contexto ecuatoriano, el "pequeño escenario" de la vida de García Moreno. Estas ilustraciones, provistas por Juan Aguirre, aliado quiteño del caudillo, permitían adecuar el relato de vida de García Moreno a un género popular del periodismo de la Tercera República, las revistas ilustradas.
El papa Pío IX se refirió simultáneamente al asesinato de García Moreno en un discurso pronunciado en la Santa Sede ante peregrinos franceses de Laval. Al igual que Veuillot, el papa situó el asesinato de García Moreno en el contexto europeo y enmarcó el asesinato en la persecución que afrontaba la Iglesia, así como en el supuesto rol de los masones en las campañas anticlericales. "El imperio recientemente fundado", el Segundo Reich, fue señalado por el papa como "anonadar a la Iglesia católica en su seno y en toda la superficie de la tierra". Según Pío IX, "este imperio emplea toda clase de medios, escogiendo preferentemente los de destrucción" para lograr su fin de perseguir a la Iglesia. Con ello, el papa aludía al papel de Bismarck en el asesinato de García Moreno y apelaba a los sentimientos antigermánicos de una Francia humillada en la guerra franco-prusiana. Antes de su muerte, García Moreno había escrito a Pío IX una carta en la que contaba que se había enterado de que desde Alemania, se estaba impulsando a las logias masónicas en el mundo a una campaña de propaganda en su contra, y que estas estaban buscando el medio para asesinarlo. Pío IX se refirió a estas circunstancias y a la persecución de la Iglesia en América, "allí donde España y Portugal plantaron la Cruz", atribuyéndolas a la "rabia masónica". En medio de esta persecución, según el papa, se había levantado "milagrosamente" en Ecuador una "república que se distinguía por la rectitud de los que la gobiernan y la fe inquebrantable de su presidente, el cual siempre se mostró hijo sumiso de la Iglesia y lleno de inmenso afecto y amor para con la Santa Sede [...]". El papa destacó el anhelo de García Moreno de asegurar el bienestar material, moral y espiritual, aludiendo a la civilización católica. Ante este exitoso modelo de gobierno católico, según el papa,"los impíos habían organizado una asamblea en el país vecino" de Perú y "decretado su muerte". Pío IX asoció sutilmente a García Moreno con los mártires de la Iglesia temprana.
El discurso de Pío IX es significativo, no sólo porque aludió al concepto de la civilización católica, con el cual se vinculaba a García Moreno en Ecuador, sino también porque reconoció explícitamente que una república podía ser un modelo de gobierno católico.
El elogio de Pío IX fue seguido por conmemoraciones rituales y artísticas de la muerte de García Moreno en Roma. En la ceremonia fúnebre que tuvo lugar en la iglesia de Santa María in Traspontina, cerca de San Pedro, a la que asistió un buen número de jerarcas de la curia romana, se alzó un catafalco dispuesto en tres órdenes de escalones, y tapizados con un paño negro bordado en oro con las insignias pontificales. La imagen milagrosa de María en esta iglesia también estaba "rodeada de cortinajes de luto". La misa en honor de García Moreno fue pronunciada en canto gregoriano.
Dos años después, en enero de 1877, L’Univers reportó la construcción de una estatua de mármol de García Moreno en el Vaticano. Según el artículo de este diario, L’Unità Cattolica, un periódico romano, realizó una suscripción para financiar el monumento en Roma. El papa Pío IX contribuyó con dos mil francos a la suscripción, es decir, la mitad del monto recaudado. El papa ordenó, de acuerdo con L’Univers, al escultor Francesco Gianfredi "la ejecución de un busto en mármol más grande que el modelo del héroe católico, siguiendo un excelente retrato del pintor (Francesco) Minoccheri". Ambos artistas eran muy conocidos en la Roma de Pío IX, lo que resaltaba la importancia que adquirió la memoria de García Moreno en la Santa Sede.
Según el artículo de la L’Unità Cattolica, García Moreno merecía una estatua en San Pedro comparable a las de Constantino de Bernini y Carlomagno de Cornacchini, aunque se la podía colocar en la Biblioteca del Vaticano y no en la nave principal de la basílica, como las de los grandes emperadores cristianos. El busto de García Moreno, que finalmente ejecutó Gianfredi, mostraba una inscripción en su pedestal compuesta por el jesuita Salvatore Tongiorgi, renombrado filósofo del Colegio Romano. Esta inscripción en latín hacía referencia al rol de García Moreno como "defensor de la Iglesia", y a su muerte, como obra de una traicionera "mano impía". El monumento fue colocado no en la Biblioteca del Vaticano, sino en el Colegio Pío Americano en Roma, el cual recién se había constituido para formar una élite entre el clero latinoamericano, orientada hacia el proyecto de romanización de la Iglesia.
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| Monumento de García Moreno levantado en el Colegio Pío Latino Americano |
La construcción fue propuesta por el conde Giovanni Acquaderni, notable católico italiano, para reemplazar la entonces sede del Colegio Pío Latinoamericano, que en 1880 estaba previsto que se traspasara al Gobierno italiano. Si bien no se cumplieron los deseos de los promotores, la propuesta indica hasta qué punto García Moreno funcionaba como un ícono de la romanización de la Iglesia. No sólo que el líder ecuatoriano era recordado como el único gobernante en el mundo que protestó contra la toma de Roma por el reino de Italia en 1870, sino que era presentado como un modelo de la relación ideal entre Estado e Iglesia. Al representar la lealtad debida al Vaticano en la Iglesia universal, el busto de García Moreno reforzaba la identidad transnacional, a la vez orientada hacia Roma y América Latina, que se esperaba del clero latinoamericano.
Otro objeto de memoria sobre García Moreno puesto en circulación por la curia, fue un retrato fotográfico de este, que Pío IX reprodujo en Roma en 1875. Al parecer, García Moreno había enviado su foto al papa cuando se negociaba el Concordato en la década de 1860. Tras el asesinato, el Sumo Pontífice la hizo reproducir con la palabra "Roma" debajo de esta, una suerte de imprimátur papal. Pío IX, que hace tiempo había asimilado la importancia de la prensa impresa, estaba consciente de los usos de la fotografía como medio para propagación de la fe, y circuló varias fotografías de él mismo. Si bien la fotografía de García Moreno tenía el aspecto de una estampa religiosa, ocupaba una suerte de espacio intermedio entre retrato fotográfico desacralizado y un objeto de culto.
GABRIEL GARCÍA MORENO
RESIDENTE DE LA REPÚBLICA DEL ECUADOR,
CON IMPÍA MANO
MUERTO POR TRAICIÓN
EL DÍA 6 DE AGOSTO DE 1875
CUYA VIRTUD
Y CAUSA DE SU GLORIOSA MUERTE
HAN ADMIRADO, CELEBRADO Y LAMENTADO
TODOS LOS BUENOS.
EL SOBERANO PONTÍFICE PÍO IX
CON SU MUNIFICIENCIA
Y LAS OFRENDAS DE NUMEROSOS CATÓLICOS,
HA ELEVADO ESTE MONUMENTO
AL DEFENSOR DE LA IGLESIA Y DE LA REPÚBLICA
(Palabras del Papa Pío IX inscritas en el momento a García Moreno en el Colegio Pío Latino Americano)
El diálogo triangular entre conservadores católicos ecuatorianos y los católicos en Francia y el Vaticano se evidencia claramente en la compilación, que publicó en 1876 el clérigo ecuatoriano Eloy Proaño, de los elogios a García Moreno que se habían pronunciado en varios países del mundo en los meses posteriores a su muerte. La compilación destinada a un público ecuatoriano incluía varios artículos de L’Univers, el discurso del papa ante los peregrinos en Laval, los artículos de L’Unità Cattolica, así como textos de Ecuador, Chile y Colombia.
Tras las primeras elaboraciones de una memoria transnacional de García Moreno entre 1875 y 1877, el culto a la memoria del caudillo católico fuera del Ecuador se profundizó entre 1883 y 1921. El reinicio de la conmemoración se debió a que en Ecuador la memoria de García Moreno fue recuperada cuando un gobierno conservador moderado se instaló tras el interludio liberal de la dictadura de Ignacio de Veintemilla (1876-1883) y la guerra civil, iniciada en 1882, que la derrocó.
En 1883-1884, el gobierno provisional conservador moderado ratificó la consagración de la nación al Sagrado Corazón de Jesús (SCJ), operada diez años antes por García Moreno, y ordenó la construcción de un templo dedicado al SCJ denominado Basílica del Voto Nacional. Esta se inspiró en la Sacré Cœur de Montmartre, en París, también conocida como la Basílica del Voto Nacional. Así como Sacré Cœur buscaba expiar los pecados cometidos desde la Revolución francesa hasta la Comuna parisina en 1870, el nuevo templo era un acto de penitencia por los pecados colectivos en Ecuador en los años anteriores, especialmente el asesinato de García Moreno. Como declaró uno de los promotores de la nueva basílica en Ecuador, el franciscano José María Aguirre, el inicio de su construcción marcaba el fin del castigo perpetrado por el "Ángel de la Muerte", que por el asesinato de García Moreno "desenvainó la vengadora espada y la vibró con furor sobre la Nación".
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| Basílica del Voto Nacional. En primer plano, monumento a Gabriel García Moreno |
A la par del inicio de la construcción de la Basílica del Voto Nacional, en 1885 se conmemoró oficialmente el asesinato de García Moreno con una misa solemne en la Catedral, a la que asistieron importantes autoridades cívicas y religiosas. La reafirmación de la consagración al SCJ y la reactivación de la memoria de García Moreno convirtieron al caudillo católico de nuevo en objeto de admiración en Europa. Hubo en ese momento una serie de intercambios mediante las redes existentes entre los católicos europeos y los conservadores católicos ecuatorianos. El boletín católico francés Messager du Cœur de Jésus, por ejemplo, felicitó a Ecuador por la construcción del templo y recordó al "profeta García Moreno". La obra de la basílica, a su vez, fue puesta a cargo de la orden francesa de los Misioneros de los Sagrados Corazones de Jesús y María, que el obispo Ignacio Ordóñez reclutó para esta tarea en Roma. El escritor francés Eugène Villedieu, que había escrito una diatriba en contra de la Comuna parisina, elogió a la "Tierra de García Moreno", y el célebre autor francés Léon Maricourt publicó en la revista ecuatoriana La República del Sagrado Corazón de Jesús un elogio a la reafirmación de la consagración. Poco después, el Gobierno ecuatoriano obsequió al papa León XIII el discurso ensangrentado de García Moreno como una suerte de reliquia. Para León XIII, el Ecuador de la época progresista (1883-1895), dominado por gobiernos conservadores moderados, se convirtió en referente actual para su política de accidentalismo que postulaba que el catolicismo era compatible con cualquier régimen político, incluida la república.
¡Dios no muere!
Fuente:
- journals.openedition.org
- Círculo Beato Pío IX
sábado, 20 de julio de 2024
El Profeta de María Santísima y Patriarca de su Reino
¿Quién es ese personaje llamado a restaurar el espíritu de la Iglesia? ¿Quién es ese hijo predilecto de María Santísima, por medio del cual Dios Nuestro Señor salvará con su brazo omnipotente a la sociedad humana del enemigo que ahora la esclaviza? ¿Cuándo vendrá dicho restaurador, al que Jesucristo le otorgará la misión más extraordinaria que hayan visto los siglos?
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| El beato carmelita, Francisco Palau y Quer, 1811 - 1872 |
—¿Quién ejecutará esa misión en la tierra?, se preguntaba el Bienaventurado Palau. ¿Será el profeta Elías, como lo dan a entender para el fin del mundo diversos pasajes bíblicos y la opinión de doctores de la Iglesia?
¿O será alguien que actuará con los poderes del propio profeta Elías, y probablemente secundado por discípulos?
El santo profeta Elías, cuyo nombre significa "Dios es el Señor", es uno de los mayores del Antiguo Testamento. Su importancia es transcendente porque él no ha muerto, habiendo sido llevado a los cielos en un carro de fuego (2Reyes: 2). Según la interpretación exegética predominante, él es uno de los dos testigos que comparecerán en el fin del mundo para predicar contra el Anticristo.
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| Los teólogos afirman que Elías presencia los acontecimientos humanos desde un mirador profético |
El movimiento revolucionario no sólo será derrotado. Pero el Beato Palau consideraba que, en virtud de la decadencia de la Fe y de la moral, las meras fuerzas humanas y las vías ordinarias de la gracia serían insuficientes para derribar la Revolución.
Solamente una intervención extraordinaria determinada por la Divina Providencia podría iluminar y rescatar a los fieles desconcertados y a punto de ser tragados por el caos revolucionario:
«Siendo impotente [la sociedad actual] para salvarse con el auxilio ordinario de la gracia, Dios le enviará una misión y será la misión postrera. ....
«Satanás ha entrado en el seno del catolicismo, y nos combate por dentro. ....
«Para expulsarlo de adentro del santuario, no bastan nuestras fuerzas ordinarias.
«Dios, en su providencia, tiene preparado un auxilio extraordinario, y está tanto más cerca cuanto más se agrava el mal» ("El triunfo de la Iglesia", El Ermitaño, Nº 97, 15-9-1870).
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| El santo Profeta Elías, Restaurador de la Alianza |
Que haya un como que hilo conductor de la misión del profeta Elías a lo largo del tiempo queda claro con las palabras de Nuestro Señor a San Pedro, Santiago y San Juan cuando descendían del Tabor luego de la Transfiguración, donde Moisés y Elías se aparecieron y hablaron con Él. Los apóstoles le plantearon que se suponía que Elías aún estaba por venir, con lo que concordó, pero agregando que Elías ya había venido, pero no lo reconocieron, y habían hecho con él lo que quisieron, por lo que ellos comprendieron que les había hablado de San Juan Bautista (cfr. Mt 17:10-13).
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| San Juan Bautista se consumía de celo por la causa de Dios y preparó el anuncio del evangelio de Cristo |
Se preguntaba entonces el beato carmelita:
«¿Será Elías el tesbita, el mismo que profetizó durante el reinado de Acab y Jezabel*, reyes de Israel? No lo sabemos.
«Pero no hay nada contra la Fe en creer que sea un hombre cualquiera, un pescador como Pedro; el hijo de un carpintero, como Jesús; o un pobre hombre, ignorante según la ciencia del mundo, pero sabio para su misión» ("Cálculos del Ermitaño", El Ermitaño, Nº 163, 21-12-1871).
«Un hombre con una misión especial de Dios: ese hombre, quiera que se llame Elías, Enoc, o como quieran, será el Restaurador» ("La Restauración", El Ermitaño, Nº 154, 19-10-1871).
«Ese apóstol será Elías, el Elías prometido, sea cual fuere el nombre que al parecer le será dado.
«Llámese Juan, Moisés, Pedro, poco importa el nombre; la misión de Elías restaurará la sociedad humana porque así Dios, en su Providencia, lo ha ordenado» ("Anarquía social", El Ermitaño, Nº 113, 5-1-1871).
¿Cuál es el perfil moral y religioso del restaurador prometido?
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| Moisés y los Diez Mandamientos |
Para ese perfil, el bienaventurado escogió un nombre: Moisés de la Ley de la Gracia. La Ley de la Gracia es el Nuevo Testamento.
Será un Moisés porque, al igual que el profeta Moisés liberó en tiempos del Antiguo Testamento a los judíos del cautiverio de los egipcios, el de la Ley de la Gracia liberará a los cristianos del yugo de la Revolución y los conducirá a la tierra prometida por la Santísima Virgen —«¡Por fin, mi Inmaculado Corazón triunfará!»—: el Reino de María, la era profetizada por San Luis María Grignion de Montfort en la que, decía este santo, «las almas respirarán a María como los cuerpos respiran el aire» (Tratado de la verdadera devoción a la Santísima Virgen).
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| En Fátima, la Santísima Virgen profetizó el establecimiento de su Reino: <<¡Por mi Inmaculado Corazón triunfará!>> |
Las siguientes características esenciales nos permitirán definir e identificar a ese Moisés de la Ley de la Gracia:
1. Denunciará ante los hombres lo que es la Revolución; exorcizará a sus jefes diabólicos; confundirá a sus secuaces humanos y frustrará sus maniobras.
2. Despertará a los católicos de cara a la Revolución instalada en la Iglesia.
3. Llegará cuando todos hayan perdido la esperanza de un rescate.
4. Organizará al remanente de los buenos para luchar contra la Revolución.
5. Predicará penitencia. No tendrá el tenor halagador del mundo y de la carne.
6. Será perseguido, incluso por falsos cristianos.
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| Portentosa Imagen de Nuestra Señora del Buen Suceso que se venera en el Monasterio de la Inmaculada Concepción de Quito |
Fuente:
* La reina Jezabel había introducido en Israel el culto idolátrico al dios Baal, y había llevado la nación al borde de la apostasía, una ruptura con la Alianza de Moisés. Dios Nuestro Señor suscitó entonces al profeta Elías, con la misión de restaurar la Alianza.
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