miércoles, 31 de mayo de 2023

PRIMERA APARICIÓN DE NUESTRA SEÑORA DEL BUEN SUCESO: MENSAJE DE VALENTÍA EN MEDIO DE TERRIBLES PRUEBAS






     La siguiente historia fue tomada del libro Madera para Esculpir la Imagen de una Santa, de autoría de Mons. Luis E. Cadena y Almeida, en el que relata la historia de la Venerable Madre Mariana Torres, vidente de Nuestra Señora del Buen Suceso en el Real Monasterio de la Inmaculada Concepción de Quito.

     El presente artículo se refiere a su primer mandato como Abadesa de dicho Convento. 

     Era el año 1594. La Madre Mariana había sido elegida abadesa del Real Monasterio de la Inmaculada Concepción de Quito a la edad de 30 años. Su gobierno corría por senderos normales de acierto y complacencia para las religiosas que se sentían hermanadamente unidas, asiduas para la oración y las penitencias, fervorosas para el servicio de Dios, alegres para la obediencia, cordiales entre sí y llenas de santos deseos de progresar en santidad y práctica de todas las virtudes. Y aunque la joven abadesa podía estar muy complacida con el progreso espiritual del convento, no faltaban, por otra parte, las angustias económicas para el sostenimiento del Monasterio y que le causaban preocupación. A eso se sumaba la amenaza que afloraba de la separación del gobierno fraternal de los "Hermanos Menores", como se les llamaba a los Franciscanos.

     Para que se mantenga el espíritu de unicidad y armonía entre las religiosas e impedir que el avispero de las preocupaciones del mundo llegasen a perturbar el sacrosanto claustro, la joven Abadesa no conoció mejor recurso que acudir al Sagrario de su templo que le atraía irresistiblemente y a cuyas plantas se sentía tan a gusto. 

NUESTRA SEÑORA DEL BUEN SUCESO APARECE POR PRIMERA VEZ

     El 2 de febrero de 1594, a la una de la mañana, mientras rezaba en el Coro Alto, postrada y con la frente en el suelo, pidiendo a Dios por intercesión de su Bendita Madre, que se dignara poner fin a las necesidades que acuciaban a su amado Monasterio y, sobre todo, que perdonara misericordiosamente a la ingrata humanidad, tan profundamente ensimismada en el pecado y tan desviada del camino de los Mandamientos.

     Antes, se había adentrado en un prolongado ejercicio de penitencia para luego proseguir su oración con un fervor cada vez mayor. De repente sintió como si hallara delante de alguna persona. Tembló su corazón, y luego escuchó que con especial dulzura la llamaban por su nombre. Se incorporó presurosamente y se encontró a su lado con una bellísima Señora, nimbada de gloria y esplendor, vestida con la saya blanca y la capa azul del hábito de monja, sosteniendo en su mano izquierda a un inefable Niño de celestial hermosura, mientras que en la mano derecha llevaba un báculo Abacial de oro bruñido y esmaltado de piedras preciosas.

     Según lo relatado más tarde a su Padre Director, su alma se inundó de tal manera de un gozo santo e indecible y de un amor intenso a su Dios y Señor que de no ser por una protección especial, habría expirado allí mismo.

     En medio de esos transportes de amor, cobró ánimo para dirigirse al personaje de la visión: “Hermosa Señora, ¿quién sois y qué queréis? ¿No sabéis que no soy más que una pobre monja que ama a Dios, sí, pero que está afligida con su amargo sufrimiento hasta el extremo?


Coro Alto del Monasterio de la Inmaculada Concepción de Quito visto desde el interior de la iglesia perteneciente al mismo convento. En el recuadro, vista del Coro en su interior. Al fondo a la derecha se apareció Nuestra Señora del Buen Suceso. 

LAS PRIMERAS PROFECÍAS DE NUESTRA SEÑORA

     La Señora respondió: "Soy María de El Buen Suceso, la Reina de los Cielos y la tierra. Precisamente, porque eres un alma religiosa que ama a Dios y a tu Madre, quien ahora te habla, he venido desde el Cielo para consolar tu afligido corazón. Tus oraciones, lágrimas y sufrimientos son muy agradables a nuestro Padre Celestial, Él que, infundiéndote su Espíritu Consolador y sostén de los justos atribulados, formó de tres gotas de sangre de mi corazón al más más hermoso de los hijos de los hombres, al que llevé nueve meses en mi purísimo seno y dándole a luz en el portal de Belén, lo recliné en las frías pajas quedando Virgen y Madre de Dios; y como Madre lo traigo aquí en mi brazo izquierdo para con Él sostener el brazo de la Justicia Divina, pronto a descargar el castigo sobre el mundo ingrato y culpable.

     "En mi mano derecha llevo el báculo que ves, pues quiero gobernar éste mi monasterio en calidad de abadesa y Madre. Los Frailes Menores están a punto de retirar su gobierno de éste mi convento, y mi apoyo y protección no pueden ser más oportunos en medio de esta dura prueba que durará algunos siglos. Con esta separación, Satanás busca destruir esta Obra de Dios. valiéndose de hijas mías ingratas. Más no lo conseguirá porque soy la Reina de las Victorias y la Madre de El Buen Suceso, y bajo esta advocación obraré prodigios a lo largo de los tiempos en favor de la conservación de éste mi convento y de sus moradoras.

     "En todo tiempo, hasta el fin del mundo tendré hijas santas, almas heroicas que en la vida oculta de su Convento sufrirán persecución y calumnias en el seno mismo de su comunidad. Serán objeto de las complacencias y el amor de Dios y de su Madre. Las consolaré personalmente, por medio de manifestaciones externas pues están llamadas a sostener la Comunidad en aciagos tiempos, cual columnas fuertes y robustas. Su vida de oración, abnegación y penitencia será de suma necesaria en cada período; y después de haber vivido desconocidas en esta tierra, irán al Cielo a ocupar un prominente trono de gloria y recibirán la palma y la corona de vírgenes y mártires de la penitencia y amor a Dios".

Coro Alto del Monasterio de la Inmaculada Concepción de Quito. Cuadro que rememora las Apariciones de Nuestra Señora del Buen Suceso 

EL SIGNIFICADO DEL VALOR REFLEJADO EN LOS ROSTROS MARCADOS POR EL SUFRIMIENTO

     "Ahora quiero darte fuerza y ánimo; no permitas que te abata el sufrimiento: larga será tu vida para la gloria de Dios y de tu Madre que te habla. Mi Hijo Santísimo te concede el don del sufrimiento en todas sus formas; y, para infundir en tu alma el valor que necesitas, tómalo de mis brazos y abrázalo entre los tuyos, estréchalo contra tu corazón tan débil e imperfecto”. Tan pronto como la Santísima Virgen hubo puesto al Divino Niño en los brazos de esta afortunada monja, lo estrechó contra sí y lo cubrió de caricias, sintiendo desde entonces una gran fuerza y un deseo de padecer".

TERMINADA LA APARICIÓN, NACE UN NUEVO FERVOR

     Este encuentro con la Reina de los Cielos duró hasta las tres de la mañana cuando desapareció la visión celestial. Hasta entonces, alumbrada como estaba de la Divina Aurora, María Santísima y de la plenitud de luz del Sol de Justicia, Jesús Nuestro Redentor, la Madre Abadesa se sintió inundada de esplendores indescriptibles. Sin embargo, cuando la visión desapareció, se encontró con la oscuridad del amanecer de un día común y corriente. Levantándose del lugar donde había estado rezando, a pocos pasos de la reja del Coro Alto, hacia la derecha del templo, pasó luego a ocupar su asiento de Prelada, aguardando a sus hermanas, quienes ya ingresaban al Coro para iniciar sus actividades diarias, con el rezo del Oficio Parvo, pedido y tan del gusto de María Santísima.

     Es fácil imaginar la admiración de las hermanas al contemplar el rostro radiante de su abadesa, similar sin duda, a la experiencia de los israelitas al contemplar el rostro resplandeciente de Moisés luego de hablar con Dios. Sin saber por qué, los corazones de las monjas se sintieron extraordinariamente abrazados en el amor a Dios y a su Santísima Madre, lo que las llevó a recitar su oración de la mañana con un fervor insólito.



Fuente: 

Tomado y traducido de www.tfp.org

jueves, 4 de mayo de 2023

La sublime Salve Regina compuesta por un santo fraile tetrapléjico. Historia de su maravilloso origen

 




Beato Hermann Contractus

     

     Salve Regína, Mater misericordia, vita, dulcedo et spes nostra salve.

     ¡Cuántas veces, proferida a cada momento por labios piadosos en todas partes, sube al Cielo la oración Salve Reina, Madre de misericordia, vida, dulzura, esperanza nuestra!

     Pero, ¿conoce Usted su origen?

     ¿Sabía que dicha oración fue adoptada específicamente como un canto de guerra por los cruzados que marchaban rumbo a Jerusalén para defender el Santo Sepulcro?

     Compartimos a continuación el origen de esta maravillosa oración.

     El 18 de julio de 1013 nació en Altshausen, Alemania, Hermann Contractus, —el Hermano Contraído o Lisiado—, un niño deforme, incapaz de caminar o de moverse, en consecuencia, incapacitado para realizar cualquier actividad.

     En la actualidad el aborto es el resultado de toda serie de pretextos, especialmente cuando el feto presenta anomalías congénitas que se consideran incurables.

     Entonces, ¿Qué sucede con un niño tetrapléjico, con las extremidades y el tronco completamente paralizados? En nuestros días, ¿Qué madre tiene el valor y la fe suficientes para permitirle nacer?

     Ante condiciones tan desfavorables y. sin saber cómo sobrellevar la situación con su hijo, los padres de Hermann resolvieron entregarlo a la edad de siete años al cuidado de los monjes benedictinos del monasterio de Reichenau, en la isla del mismo nombre, en el lago Constanza, Alemania, en donde tenían un orfanato para niños.


Monasterio de Reichenau, Alemania


     En aquella época de fe, los monjes vieron en el infeliz Hermann a una criatura de Dios por lo que lo recibieron con compasión y amor.

     El sitio español Religión en libertad, del cual fue extraída esta materia, comenta:

     "En cualquier civilización no cristiana, de cualquier tiempo y latitud, una persona como Hermann habría sido eliminada, o no habría nacido, alegando motivos relativistas como el de las dramáticas condiciones de dolor físico que llegó a padecer, sin embargo sus padres por un lado, jamás pensaron en quitarle la vida, y los monjes de Reichenau por otro, decidieron acogerlo".

     La profunda fe de Hermann lo llevó a aceptar con espíritu sobrenatural la misión que la Providencia le había reservado, sabiendo dar sentido a su existencia a pesar de las dificultades cotidianas derivadas del dolor físico que le causaba continuos sufrimientos.

     Se podría pensar que su sufrimiento era causa de amargura y de rebeldía. Por lo contrario, su personalidad era alegre, afable, mansa, humilde y accesible; en fin, era feliz en medio de todas sus limitaciones.

     Cuando los monjes comenzaron a enseñarle las primeras letras, se dieron cuenta de que Herman tenía una inteligencia muy por encima de lo normal, que lo llevó a aprender, a leer y a escribir con facilidad.

     Aprendió latín, griego y árabe y se volvió experto en varias ciencias. Se hizo monje a la edad de veinte años y pasó el resto de su vida en la Abadía que lo había acogido.

     

El beato Hermann Contractus en su silla de tetrapléjico

     Con el ánimo de ayudarlo y poder trasladarlo a cualquier lugar. los bondadosos monjes elaboraron una silla transportable en la que empero, tenía que permanecer en una misma posición en todo momento ya que cualquier movimiento le causaba dolor.

     Las limitaciones de Hermann no le impidieron escribir numerosos libros, entre ellos el Chronicon, donde recopiló por primera vez los acontecimientos desde el nacimiento de Cristo hasta la época en que vivió; dichos datos habían quedado dispersos en varias crónicas, por lo que los ordenó según los años de la era cristiana. Uno de sus discípulos, Bertoldo de Reichenau, continuó el trabajo.

     Escribió también obras espirituales dedicadas a sacerdotes y religiosas, tratados sobre la ciencia de la música, diversos trabajos sobre geometría y aritmética, las hazañas de Conrado II y Enrique III y compuso el Oficio litúrgico de algunos santos (San Gregorio Magno, Santa Afra de Augusta, Santos Gordiano y Epímaco y Wolfgang de Regensburg).

     Además, escribió secuencias sobre la Virgen María, la Santa Cruz y la Pascua.

     Al final de su vida quedó ciego, pero eso no le impidió escribir himnos religiosos, tanto con letra como con música, entre los cuales el más conocido es la sublime antífona Salve Regina.

     Compuso también la letra y la música del himno Alma Redemptoris Mater, que al escucharla produce una profunda emoción a toda alma bien formada.

     "Con el verso de la Salve, 'gementes et flentes in hac lacrimarum Valle' (gimiendo y llorando en este valle de lágrimas), Hermann —comenta Religión en libertad— quiso referirse al sufrimiento que le causaba su propia condición física.

     "Es increíble que uno de los pocos himnos que sobrevivieron a la reforma litúrgica posconciliar, y que todavía se canta en las iglesias desde hace más de mil años, haya sido compuesto precisamente por un tetrapléjico, un discapacitado, una persona que la mentalidad actual definiría como 'indigno de vivir', aún más: un 'indigno de nacer', y que, con toda probabilidad, en la sociedad actual, sería abortado. 

     "El hecho de que la Salve Regina se siga seguido cantando más de un milenio después, parece realmente un regalo de Dios".

     Unos años más tarde, el célebre abad de Claraval, San Bernardo, al oír esta dulce antífona mientras entraba en la catedral de Speyer, Alemania, se arrodilló tres veces, exclamando en cada genuflexión: Ó clemens, Ó pia, ó dulcis ¡Virgo María! Estas exclamaciones se añadieron a la oración Salve Regina, completándola como con llave de oro.


El beato Hermann y su obra sublime, la Salve

     Es digno de resaltar finalmente, que el campo en el que Hermann más reveló la grandeza de su genio fue la astronomía.

     Suyos son dos de los tratados más importantes sobre el astrolabio, el de Mensura Astrolai y el de Utilitatibus Astrolabii, con instrucciones para construir dicho aparato, en su momento una gran novedad en Europa.

     Estas obras le valieron el epíteto de Prodigium saeculi (milagro del siglo). Su fama hizo que el emperador san Enrique III y el Papa León IX lo visitaran en el monasterio de Reichenau.

     Este santo y sufriente genio entregó su bella alma a su Creador el 24 de septiembre de 1054, con apenas 41 años de edad.

     Su fiel discípulo Bertoldo describe así sus últimos días:

     "Cuando finalmente la bondad amorosa del Señor se dignó liberar su santa alma de la tediosa prisión del mundo, tuvo una pleuresía y sufrió grandes dolores durante diez días.

     "En su lecho de muerte, Hermann consoló a su discípulo, que lo observaba con tristeza, con estas últimas palabras:

     "No llores por mí amigo mío. Siéntete feliz y contento con mi destino.

     "Piensa todos los días que tú también tendrás que morir y esfuérzate por estar siempre preparado para esta eventualidad, y reflexiona sobre tu último viaje, porque no sabes la hora ni el día en que seguirás a tu queridísimo amigo Hermann’. Diciendo esto, expiró", luego de haber recibido la Sagrada Eucaristía.

     Aunque fue inmediatamente venerado como santo, el culto a Hermann Contractus sólo fue oficialmente confirmado por la Iglesia en 1863, cuando fue beatificado por el inmortal Papa Pio IX.



Artículo de autoría de Plinio Maria Solimeo, de la Agência Boa Imprensa - ABIM, São Paulo, y traducido por este blogg.

miércoles, 26 de abril de 2023

Madre del Buen Consejo, ruega por nosotros en este siglo de confusión

 



El milagroso fresco de la Virgen que se encuentra en el pueblo de Genazzano, cerca de Roma

     A poca distancia de Roma, se encuentra la Basílica de Nuestra Señora del Buen Consejo “Mater Boni Concilii ad Genazzano” imagen que en el siglo XV se trasladó allí milagrosamente desde Scutari, Albania, huyendo de la invasión turca y en respuesta a una fervorosa oración de dos piadosos albaneses.

     Mucho antes de la venida de Cristo, el pequeño pueblo de Genazzano, a treinta millas de Roma, construyó un templo a Venus, la diosa pagana del amor, en cuyo honor celebraban grandes fiestas, especialmente el 25 de abril.

     En el siglo IV, el Papa San Marco (336 d.C.) ordenó construir una iglesia en una colina, no muy lejos de las ruinas del antiguo templo pagano. La iglesia, firme y fuerte pero pequeña y sencilla, fue dedicada a Nuestra Señora del Buen Consejo que allí fue honrada de manera especial en su fiesta instituida, precisamente, el mismo 25 de abril.

     Hacia la mitad del siglo XV, el templo, a cargo de la Orden de San Agustín, estaba en un estado deplorable y amenazaba con desmoronarse; sólo unos pocos, sin embargo, manifestaban interés en repararlo, posiblemente porque existían otras iglesias en el pueblo.

La Virgen María toma posesión de la iglesia

     Una viuda santa, Petruccia de Geneo, que amaba devotamente a la Virgen, se sintió inspirada a reconstruir la iglesia. Deseaba que fuera más grande y bella que la anterior y, confiando en Nuestra Señora, contrató a los constructores y compró los materiales. Pero al poco tiempo, por falta de recursos, el trabajo quedó interrumpido indefinidamente.


Los dos albaneses que cruzaron caminando sobre el mar Adriático siguiendo a la imagen

     Los dos albaneses siguieron la imagen, cruzaron caminando el mar Adriático y llegaron a Genazzano

     Los pobladores se burlaron de Petruccia, pero ella no desanimó. Por el contrario, recurrió a sacrificios y oraciones más fervorosas. Algún día, decía, “una gran Señora vendrá a tomar posesión de la iglesia”.

     Poco después, el 25 de abril de 1467, estando muchas personas congregadas en la plaza del mercado por ser día festivo, olvidadas de su Virgen Patrona, bailaban y cantaban en alegre bullicio. Fue entonces cuando alguien vio sobre el cielo azul una nube que bajaba lentamente. El asombro paralizó a todos.

     La nube se detuvo en un borde angosto de las paredes aún sin terminar de la iglesia de Petruccia. En su centro apareció una bellísima pintura de Nuestra Señora con el Niño Jesús. Simultáneamente todas las campanas del pueblo comenzaron a sonar sin ayuda humana.

     Nadie conocía la procedencia de la pintura ni la había visto antes. Llovieron gracias y ocurrieronumerosos milagros. Unos comenzaron a llamar a la imagen con el nombre de Nuestra Señora del Paraíso y otros como Nuestra Señora de los Milagros.

De Scutari a Genazzano

     Fue entonces cuando dos extranjeros procedentes de Scutari, Albania, llegaron a Genazzano buscando la milagrosa pintura de la Virgen.

     ¿Qué había sucedido? Cuando Scutari estaba a punto de caer en manos de los turcos, ambos pidieron consejo a la Virgen sobre qué hacer para mantener su fe católica en aquellas circunstancias. Esa noche vieron, asombrados, como la imagen se desprendía de la pared y elevándose por los cielos comenzaba a trasladarse lentamente hacia el oeste.



     La siguieron, cruzaron el mar Adriático y llegaron a Genazzano, donde decidieron quedarse a vivir cerca de su Señora, que también se había refugiado.

     El Santo Padre envió a dos obispos a examinar los extraordinarios acontecimientos y como resultado de las investigaciones quedó convencido de que la pintura era verdaderamente la de Nuestra Señora del Buen Consejo, venerada durante siglos en el pequeño pueblo de Scutari.

     La imagen “del espesor de una cáscara de huevo” había sido pintada sobre el yeso de la pared. Ninguna habilidad humana podría haberla arrancado sin romperla. Ninguna mano de hombre podría haberla traído a través del mar Adriático y colocarla en el borde angosto de la iglesia, sin sujetarla.

Una victoria de la confianza

     Naturalmente, la iglesia de Petruccia fue terminada hasta convertirse en una bella basílica. La pintura fue puesta en un relicario maravilloso con un marco de oro adornado con piedras preciosas. Más tarde, dos coronas de oro enviadas por el Vaticano fueron colocadas en las cabezas de la Madre y el Niño.

     En los últimos cuatro siglos innumerables peregrinaciones y muchos milagros han ocurrido en el santuario de Nuestra Señora, Madre Amorosa, que para todos es un tesoro de la gracia divina. Acudamos a ella con nuestros pequeños y grandes problemas. Confiemos en su guía. Ella es verdaderamente Nuestra Señora del Buen Consejo

     La invocación Madre del Buen Consejo fue incluida por Pío IX en las letanías de la Virgen María.

     ¿Es la actualidad de esta devoción?

     Sin duda en nuestra época tan afligida y conturbada, son incontables las almas que necesitan, a éste o a aquel título, de un buen consejo. Nada mejor pueden hacer ellas que implorar el auxilio de Aquella que la Santa Iglesia en la Letanía lauretana, invoca como Mater Boni Consilii.

     Supremamente importantes son para cada uno los consejos necesarios para conocer los designios de Nuestra Señora a respecto de sí mismo – dentro de la tempestad de tinieblas del Siglo XXI –

     Nada pueden hacer ellas de mejor que implorar el auxilio de Aquella que la Santa Iglesia, en la letanía lauretana invoca como "Mater Boni Consilii".

     Sin embargo cumple ponderar que un consejo es de tanta mayor validez, cuanto mayor fuere la importancia del asunto sobre el cual versa.

La necesidad de un buen consejo…

     Por esto, supremamente importante son para cada uno los consejos necesarios para conocer a respecto de sí mismo -dentro de la tempestad de tinieblas del siglo XXI- los designios de Nuestra Señora y los medios aptos para realizarlos.

     Aquí hay un primer título para afirmar la particular actualidad de la devoción a Nuestra Señora de Genazzano, en este siglo que podrá pasar para la Historia como el siglo de la confusión.

     Inclusive, si ampliamos nuestros horizontes más allá de la esfera individual, y consideramos en una perspectiva histórica la crisis por la cual hoy pasa la Iglesia de Dios, no podremos dejar de ponderar que aún aquí la humanidad necesita como nunca de un buen consejo de la Virgen de las vírgenes.

…en medio de la actual la confusión

     Parecerá tal vez excesivo, para algunos lectores, que afirmemos ser éste el siglo más confuso de la Historia. Sin embargo, entre las múltiples pruebas que esta aseveración comporta, es necesario ponderar una, que por sí misma justifica nuestra afirmación.

     En efecto, sería difícil constatar que en algún tiempo la confusión haya sido mayor en los medios católicos de que en el nuestro.

     Por cierto, hubo épocas en que la Iglesia pareció afectada por una confusión más grave. Así, las crisis a lo largo de las cuales los antipapas dilaceraban el Cuerpo Místico de Cristo, o la lucha de las investiduras que dividió durante mucho tiempo el Occidente Cristiano, lanzando el Sacro Imperio contra el Papado. Pero estas crisis, o eran más de rivalidades personales que de principios, o ponían en juego sólo algunos principios, si bien que básicos, de la doctrina católica.

La libre circulación de los errores

     Actualmente, por lo contrario, no hay error, por más craso y rotundo, que no procure revestirse de un ropaje más o menos nuevo para obtener libre tránsito en los ambientes católicos. Se puede decir que asistimos en nuestro propio medio al desfile de todos los errores, farisaicamente disfrazados con piel de oveja, para solicitar la adhesión de católicos incautos, superficiales o poco devotos de nuestra Fe. Y, ante esa maniobra, ¡cuántas concesiones, cuántas falsas prudencias, cuánto criminal noviazgo con la herejía!

     En esta atmósfera que ya sugirió a Pablo VI algunas graves advertencias, la confusión es tan grande, que en no pocos ambientes los católicos observantes y celosos de la ortodoxia son mal vistos y sospechosos, mientras que la turbamulta de las víctimas de los errores disfrazados se conduce con la desenvoltura de quien fuese dueño de la casa.

     Trazado este cuadro, pensamos con afecto y con aprensión en las muchas almas sin mayores estudios religiosos.

     ¡Cuan necesario les es el buen consejo de Nuestra Señora, para vencer la confusión!

El Camino, la Verdad y la Vida

     La Iglesia puede decir, analógicamente, las palabras de Nuestro Señor; “Yo soy el Camino, la Verdad y la Vida”, (Juan, XIV, 6). Si en los ambientes católicos sopla la confusión, es inevitable que ésta se extienda a todos los otros dominios de la existencia. Y, en la Iglesia no puede haber confusión mayor que la de los principios.

     Es natural, pues, que afirmemos ser éste nuestro siglo, el siglo de la confusión, y que de nuestros labios suba una súplica para la Madre de Dios: "Nuestra Señora del Buen Consejo, rogad por nosotros, y ayudadnos a permanecer fieles al Camino, a la Verdad y a la Vida, en medio de tanto extravío, de tanta mentira y de tanta muerte".


sábado, 8 de abril de 2023

La misteriosa estirpe espiritual de Judas y su infiltración en la Iglesia

 




La traición de Judas. Giotto di Bondone

     

     El Beato Francisco Palau y Quer, O.C.D., fue un sacerdote, escritor, polemista y exorcista carmelita español del siglo XIX, -1811-1872-.

     Autor de varios libros, creó y fue el editor principal del semanario "El Ermitaño", donde publicó sus reflexiones sobre el presente y el futuro de la Iglesia.

     Sus escritos destacan por sus luces proféticas, utilizando para ello muchas figuras y símbolos.

     Sus previsiones impresionan por su agudeza y variedad de panoramas. Varias de ellas hablan a respecto de la marcha del mundo rumbo a la disolución social y el establecimiento de un pseudo-orden caótico como fruto de una conspiración anticristiana.

     El beato se preguntaba si detrás de dicha confabulación no había alguna inteligencia forzosamente diabólica.

     ¡Sí!, se respondía a sí mismo. Por detrás estaba el propio Lucifer, quien así como sedujo a un tercio de los ángeles en el Cielo, se apoderó del corazón de una serie de hombres claves en la Tierra, y una vez más izó la bandera de la rebelión.

     Ese nuevo Non serviam ("No serviré") es la gran causa de las crisis en el mundo, concluía, y tenía un nombre: "Revolución".

     "¿Qué es la revolución? – explicaba – Es la repetición en la tierra de lo mismo que sucedió en el Cielo cuando Dios creó a los ángeles: Satanás (...) sedujo a los reyes y gobiernos de la tierra, y con la bandera al viento, dirige sus ejércitos en la guerra contra Dios, (...) esto es revolución, es la anarquía entre los hombres y la guerra contra Dios". ("Triunfo de la Cruz", El Ermitaño, Nº 125, 30-3-1871).

     "Satanás es el padre de la revolución; es su obra iniciada en el Cielo, y que se viene perpetuando entre los hombres de generación en generación.

     "Seis mil años después, él tuvo por primera vez, la osadía de proclamar delante del Cielo y de la Tierra su verdadero y satánico nombre ¡revolución!

     "La Revolución, a ejemplo del demonio, tiene como lema la famosa frase: ¡No obedeceré! Satánica en su esencia, ella aspira a derribar todas las autoridades y su objetivo final es la destrucción total del reino de Jesucristo en la tierra". ("Adentros del catolicismo – abominaciones predichas por Daniel profeta en el lugar santo: Apostasía", El Ermitaño, Nº 21, 25-3-1869).

     Para el P. Palau, la Revolución es la realización de los avisos contenidos en las Sagradas Escrituras relativos a la apostasía de los últimos tiempos. El análisis racional, tranquilo y vigoroso de los sucesos socio-políticos le confirmaba esta convicción.


Bienaventurado Francisco Palau. O.C.D.

     El bienaventurado sustentaba que el conocimiento de la Revolución es la clave para descifrar el acontecer moderno. Si no se considera la realidad a la luz de ella, decía, se pierde la noción de lo que sucede.


Conspiración de Claudius Civilis. Rembrandt (1606 - 1669), Nationalmuseum, Estocolmo


     Las asociaciones más o menos secretas se habían diseminado y articulado ampliamente en la sociedad civil y a partir de ella se habían introducido en la esfera eclesiástica.

     En una conversación figurada del personaje principal de su periódico – "El Ermitaño" – con el proprio Dios, a respecto del Concilio Vaticano I, que tantos beneficios había otorgado a la Iglesia, el B. Palau pone en los labios del Divino Creador la siguiente explicación:

     "Por causa de la corrupción de costumbres [Satanás] se introdujo en el Sancta Sanctorum, y mientras dirige a todos los reyes y poderes políticos de la tierra en su guerra en mi contra desde el exterior de la Ciudad Santa, en su interior paraliza mi acción, entorpece mis empresas, y frustra mis proyectos" ("Roma vista desde la cima del monte", El Ermitaño, Nº 58, 9-12-1869).

     Entre los instrumentos de esta ofensiva interna contra la Iglesia, él identificaba a unos extraños "sacerdotes" del demonio:

     "Algunos de estos hombres y mujeres exhiben una virtud religiosa aparente, se confiesan, oyen misa, comulgan con frecuencia, pero ¿qué hay en el fondo de ellos? ¡Horror!

     "Cogen las formas eucarísticas y se las llevan a casa, y las presentan en sesiones satánicas para luego pisotearlas. Esos son los Judas dentro mismo del santuario que los demonios introdujeron en el local en donde no tienen derecho, y llenaron de abominaciones el Templo de Dios". ("El maleficio", El Ermitaño, Nº 103, 27-10-1870).

     "Sustentado por poderes que se titulan de católicos, pero que desde adentro mismo del santuario nos hacen la guerra, una guerra atroz, la más peligrosa que ha tenido que enfrentar la Iglesia. (...)

     (...) "porque al enemigo le conviene combatirnos desde el interior de la fortaleza, y por eso él usa vestimenta y nombre de católico, y con esa apariencia se presentan en ciertos actos religiosos, para fascinar a las multitudes y crear confusión hasta en el Cielo". ("Campamento de epidemia en Vallcarca", El Ermitaño, Nº 99, 29-9-1870).

     En 1968, S.S. Pablo VI afirmó que "la humareda de Satanás entró en el lugar sagrado". Cien años antes, el B. Palau ya denunciaba con horror esta infiltración en la Iglesia. (Discurso al Pontificio Seminario Lombardo, 7-12-68, Insegnamenti di Paolo VI, Tipografia Poliglotta Vaticana, 1968, vol. VI, p. 1188; e Homilía "Resistite Fortes in fide", 29-6-1972, ibid., 1972, vol. X, p. 707).

La misteriosa estirpe espiritual de Judas


El beso de Judas. Giotto di Bondone


     En numerosas ocasiones, el beato alude a la existencia de un "Judas" enquistado en la Iglesia.

     Recordemos lo que el Evangelio nos dice a respecto del traidor:

     "Estando todavía hablando —Jesús a sus Apóstoles—, llega Judas Iscariote, uno de los doce, acompañado de mucha gente, armada con espadas y con garrotes" (Mc. 14, 43).

     Los guardias no sabían distinguir a Nuestro Señor de Santiago el Mayor quien mucho se le parecía, por lo que necesitaban a alguien que lo señalara inequívocamente para poder arrestarlo.

     Para ello, Judas acordó con los fariseos entregar a Nuestro Señor por el precio de 30 monedas de plata, y para que lo reconozcan la señal dispuesta sería besarlo.

     Nuestro Señor llamó la atención de Judas para que mida la enormidad de su ignominia. Nada podría ser más infame que esa traición, producto del odio que Judas le tenía. Había fingido ser amigo de Nuestro Señor para realizar la peor acción posible, por lo que el mal se multiplicó por el mal, haciendo particularmente repulsivo su acto de traición.

     Cuando Judas se acercó a Jesús para besarlo, Él le dijo: "Judas, ¿con un beso traicionas al Hijo del Hombre?", permitiendo entonces que lo besara, consumándose la mayor traición de la historia, por lo que el nombre de Judas se convertiría en sinónimo del grado máximo de infamia.

     Aludiendo dicha raza del mal, el beato carmelita no se refería a un individuo en particular, sino a una especie de linaje espiritual que a lo largo de los siglos actúa desde adentro en contra de la Iglesia.

     Para el B. Palau, dicha raza se manifestó abiertamente en ciertos herejes, pero mayormente actuó en secreto, desapercibida para la mayor parte del clero y de los fieles.

     ¿En qué consiste esta raza funesta? ¿Cómo se infiltró en la Iglesia sacrosanta? ¿Cómo puede permanecer dentro de Ella? ¿Cómo actúa? ¿Qué la distingue particularmente?

     El bienaventurado no abundó en pormenores de carácter histórico, sin embargo, vio que a lo largo de los siglos siempre han existido maniobras diabólicas de las que la Revolución se ha valido para infiltrar agentes y organizarlos dentro de la Iglesia.

     El primer instrumento fue el mismo Judas Iscariote, quien da el nombre a esta raza del mal. Pero Iscariote acabó denunciándose a sí mismo cuando vendió el Cordero Inmaculado al Sanedrín.

     Pocos años después, aún en los tiempos apostólicos, este filón de perdición ejercía ya su accionar maligno. Es lo que sugiere la primera epístola de San Juan:

     "Muchos se han hecho anticristos, por lo cual conocemos que ésta es la hora postrera. De nosotros han salido, pero no eran de los nuestros.

     "Si de los nuestros fueran, hubieran permanecido con nosotros, pero así se ha hecho manifiesto que no todos son de los nuestros" (I Jn, II, 18-19). El Apóstol amado añade que "el espíritu del Anticristo del cual has escuchado, ya se encuentra en el mundo" (I Jn, IV, III).

     Los Hechos de los Apóstoles narran la historia de Simón el Mago, a quien San Ireneo lo califica como el padre de los gnósticos. Él intentó comprar a los Apóstoles el poder de comunicar el Espíritu Santo – dando origen al término simonía – y tuvo un importante papel en la historia de las primeras herejías (cfr. Act, VIII, 9-24). ("Adversus Hereses", libro I, cap. 23).


Simón el Mago subía a los cielos y San Pedro (de rodillas) hizo que cayera en picada al suelo en presencia del emperador Nerón (en el trono). San Juan hace la señal de la Cruz. Bennozo Gozzoli


     Es a esta estirpe de Judas, a quien el bienaventurado atribuye la gestación de los errores y de los desórdenes en la Iglesia:

     "Judas y el diablo se convinieron contra Cristo, pero los dos fueron arrojados del colegio apostólico. (...)

     "El diablo buscó entonces puertas para entrar en el seno del catolicismo, y las encontró en los herejes. Se la abrieron los mismos cristianos, quienes les entregaron las llaves de la incredulidad y de la corrupción de doctrinas.

     "Ahora él está dentro. ¿Queréis verlo? Entrad, y ¿qué veréis? Veréis a hombres que se titulan católicos, pero blasfeman como demonios, y persiguen con furor al catolicismo. (...)

     "Veréis al diablo dentro del mismo santuario, desafiando la omnipotencia de Dios con blasfemias proferidas desde sus altares.

     "Veréis en el pueblo católico las abominaciones predichas por Daniel el profeta. Veréis el anticristianismo instalado en el poder. Veréis que el diablo se introdujo en el lugar sagrado, y corrompe, pervierte, tienta, prueba". ("El suicidio", El Ermitaño, Nº 87, 7-7-1870).


Máscara mortuoria de Martín Lutero

     El Beato pone en la boca de un demonio las siguientes palabras, a respecto del plan de acción de este linaje de herejes:

     "Nuestra obra, que con tanto cuidado la urdimos desde Judas el traidor hasta esta fecha, encubriendo nuestro plan con el que la concebimos, y que con sumo placer la vemos consumada en la apostasía de todas las naciones". ("Un misterio de iniquidad", El Ermitaño, Nº 111, 22-12-1870).

     Dicho plan – según la profética previsión del fraile carmelita – crecería hasta alcanzar su plenitud, permitido misteriosamente por Dios:

     "Ermitaño, (...) escucha: deja que el diablo y el impío completen el misterio de iniquidad que se inició dentro del mismo santuario con Judas el traidor". ("Adentros del catolicismo", El Ermitaño, Nº 21, 25-3-1869).

     Contra esta pérfida raza lucharon los grandes santos de la Iglesia, sin nunca haber logrado extirparla completamente.

     San Pío X, en la célebre encíclica "Pascendi" del 8 de septiembre de 1907, condenó con lujo de detalles, la actividad de los herejes modernistas, antecesores de los actuales progresistas.


Papa San Pío X

     La descripción de la conjuración modernista hecha por el Santo Pontífice concuerda admirablemente con la idea que el B. Palau se había formado de esta sibilina estirpe de Iscariote:

     "Hoy no es menester ya ir a buscar los fautores de errores entre los enemigos declarados: se ocultan, y ello es objeto de grandísimo dolor y angustia, en el seno y gremio mismo de la Iglesia, siendo enemigos tanto más perjudiciales cuanto lo son menos declarados.

     "Hablamos, venerables hermanos, de un gran número de católicos seglares y, lo que es aún más deplorable, hasta de sacerdotes, los cuales, so pretexto de amor a la Iglesia, faltos en absoluto de conocimientos serios en filosofía y teología, e impregnados, por lo contrario, hasta la médula de los huesos, con venenosos errores bebidos en los escritos de los adversarios del catolicismo, se presentan, con desprecio de toda modestia, como restauradores de la Iglesia, y en apretada falange asaltan con audacia todo cuanto hay de más sagrado en la obra de Jesucristo, sin respetar ni aun la propia persona del divino Redentor, que con sacrílega temeridad rebajan a la categoría de puro y simple hombre.

     "Tales hombres se extrañan de verse colocados por Nos entre los enemigos de la Iglesia. Pero no se extrañará de ello nadie que, prescindiendo de las intenciones, reservadas al juicio de Dios, conozca sus doctrinas y su manera de hablar y obrar. Son seguramente enemigos de la Iglesia, y no se apartará de lo verdadero quien dijere que ésta no los ha tenido peores. Porque, en efecto, como ya hemos dicho, ellos traman la ruina de la Iglesia, no desde fuera, sino desde dentro: en nuestros días, el peligro está casi en las entrañas mismas de la Iglesia y en sus mismas venas; y el daño producido por tales enemigos es tanto más inevitable cuanto más a fondo conocen a la Iglesia.

      "Añádase que han aplicado la segur no a las ramas, ni tampoco a débiles renuevos, sino a la raíz misma; esto es, a la fe y a sus fibras más profundas.

      "Mas una vez herida esa raíz de vida inmortal, se empeñan en que circule el virus por todo el árbol, y en tales proporciones que no hay parte alguna de la fe católica donde no pongan su mano, ninguna que no se esfuercen por corromper. Y mientras persiguen por mil caminos su nefasto designio, su táctica es la más insidiosa y pérfida. Amalgamando en sus personas al racionalista y al católico, lo hacen con habilidad tan refinada, que fácilmente sorprenden a los incautos. Por otra parte, por su gran temeridad, no hay linaje de consecuencias que les haga retroceder o, más bien, que no sostengan con obstinación y audacia.

     "Juntan a esto, y es lo más a propósito para engañar, una vida llena de actividad, constancia y ardor singulares hacia todo género de estudios, aspirando a granjearse la estimación pública por sus costumbres, con frecuencia intachables.

     Finalmente, y es esto lo que hace desvanecer toda esperanza de cura, sus mismas doctrinas son formadas en una escuela de desprecio a toda autoridad y a todo freno; y, confiados en una consciencia falsa, se eluden de que es amor de verdad lo que no pasa de soberbia y obstinación”. (São Pio X, Encíclica "Pascendi Dominici Gregis").

     Terminado el presente artículo, pedimos a Nuestra Señora de los Dolores y a todos los santos, especialmente a los que como el Beato Francisco Palau lucharon en defensa de la Iglesia, que sus enemigos sean finalmente vencidos, a la espera muy confiados, de la nueva época en la que la Esposa Mística de Cristo recuperará magníficamente su esplendor, esto es, en el Reino de María, profetizado por Nuestra Señora en Fátima.

     — Ut inimicus sanctae Mater Ecclessiae humiliare digneris,
te rogamus audi nos.

     — Para que te dignes vencer a los enemigos de la Santa Madre Iglesia, te rogamos óyenos.



Fuente:
El presente artículo fue elaborado con información tomada de catolicismo.com.br 
y aparicaodelasalette.blogspot.com


domingo, 26 de marzo de 2023

Uganda le da lecciones morales a Occidente. Importancia de la reacción conservadora

 




Legisladora ugandesa denuncia la presión occidental a favor del aborto y elogia a los conservadores


     ¿Quién diría que África, colonizada y evangelizada por Occidente daría en la actualidad una lección moral a Canadá y a la Unión Europea?

     ¿Qué lección es esta? Uganda es pro-vida y rechaza las ofertas de Canadá para cambiar sus leyes y legalizar el aborto.

Legisladora conservadora ugandesa censura a Canadá

     LifeSiteNews informa que una parlamentaria ugandesa, Lucy Akello, se pronunció valientemente en el Congreso de Canadá en contra del financiamiento occidental de grupos pro-aborto en África. La parlamentaria culpó al gobierno canadiense y otras naciones occidentales de "presionar a las naciones africanas para que legalicen el aborto", con el falso discurso de violación de los derechos humanos y el castigo de no recibir financiamiento.

     La parlamentaria ugandesa declaró que intervenir en el parlamento canadiense fue como estar en la fosa de los leones. Sabemos por la Sagrada Escritura, lo que significa estar en la "fosa de los leones": el profeta Daniel fue arrojado allí por Nabucodonosor bajo la presión de los falsos sacerdotes babilónicos.

Occidente, otrora cristiano, promueve la revolución

     Dios se valió de Occidente para colonizar, evangelizar y civilizar el Nuevo Mundo, África y parte de Asia.

     Portugal y España en particular, respondieron a esta invitación de la Providencia, expandiendo la Fe y el imperio.

     Sin embargo, actualmente es el colonizado africano quien le da lecciones al antiguo colonizador y hoy prevaricador Occidente, y se pronuncia en el parlamento canadiense contra la inicua presión de condicionar ayudas y financiamiento a cambio de adherir a la política del aborto, eufemísticamente llamada "salud reproductiva" o de "derechos humanos".

     La parlamentaria Akello declaró a LifeSiteNews, "que ellos (los de Occidente) la instaron a aceptar el aborto como un 'derecho humano universal' que debería tener prioridad sobre las leyes de Uganda que prohíben el aborto electivo".

     ¿El aborto tiene prioridad sobre las leyes de Uganda? ¿Y qué hay de la soberanía nacional? ¿Qué pasa con el derecho a la libre determinación de los pueblos? ¿Y sobre todo, el derecho fundamental a seguir la Ley Natural infundida por Dios en el alma humana?

     "Mi posición es y siempre será [que] Uganda es una nación soberana, al igual que lo es Canadá, y tenemos nuestros valores".

     ¿Quién define entonces estos "derechos humanos"?

Financiamiento de organizaciones a favor del aborto en África

 

Lucy Akello

     Lucy Akello dijo que "los líderes o legisladores africanos a veces son amenazados con 'sanciones' o se les niegan visas por hablar en defensa de las leyes pro-vida".

     Estas amenazas van acompañadas simultáneamente del generoso financiamiento de organizaciones pro-aborto que trabajan para desestabilizar la cultura de la vida de África.

     En otras palabras, presionando para seguir la agenda pro-aborto que inspira a tantas naciones en Occidente, otrora cristiano. Brasil, por ejemplo, fue no hace mucho objeto de un boicot internacional por su defensa, incluso en la ONU, del derecho a la vida y de los valores morales.

Ni Satanás ni Belcebú

     Permítanos el lector sacar una conclusión de toda esta política suicida, anticatólica y antinatural liderada por algunos países del Nuevo Mundo (léase EE. UU. y Canadá) y por la Unión Europea: esta política traicionera es utilizada por los partidarios de la Federación Rusa como un arma de propaganda en los círculos conservadores occidentales para persuadir a personas, movimientos e incluso países, para que se dejen guiar por Vladimir Putin.

     Ni Satanás ni Belcebú. El pecado de Occidente, denunciado por Prof. Plinio Corrêa de Oliveira en su libro Revolución y Contra Revolución nos invita a ser verdaderos luchadores contrarrevolucionarios en la defensa de los principios morales y en pro de la recristianización de la sociedad.

     En cuanto a la Federación Rusa, en manos de Putin — guiada por gurús como Alexander Dugin — no es más que una pseudo-derecha, una falsa derecha, apoyada religiosamente en los errores de la Iglesia Ortodoxa.

     La verdadera derecha la constituye la Civilización Cristiana, que necesita ser restaurada — no reinventada — como dijo san Pío X.

San Pío X y la Civilización Cristiana

     La cultura y la civilización católicas son la cultura y la civilización por excelencia. A respecto de lo dicho por san Pío X, Plinio Corrêa de Oliveira comentó en Revolución y Contra Revolución:

«... [Si bien] el hombre puede conocer los principios de la Ley Natural por su propia razón, un pueblo no puede, sin el Magisterio de la Iglesia, permanecer duraderamente en el conocimiento de todos ellos. Y por eso, un pueblo que no profese la verdadera Religión no puede practicar duraderamente todos los Mandamientos. En estas condiciones, y dado que sin el conocimiento y la observancia de la Ley de Dios no puede haber un orden cristiano, la civilización y la cultura por excelencia sólo son posibles en comunión con la Santa Iglesia. En efecto, según decía san Pío X, la civilización “es tanto más verdadera, más duradera, más fecunda en preciosos frutos, en cuanto sea más puramente cristiana, y será más decadente, para gran desgracia de la sociedad, en cuanto más se aparte de la idea cristiana. Por eso, por la fuerza intrínseca de las cosas, la Iglesia se convierte también, de hecho, en guardiana y protectora de la civilización cristiana"».



     Buscar una solución a la gigantesca crisis de Occidente —crisis que es fundamentalmente moral y religiosa, repetimos— a esta apostasía occidental, siguiendo como ejemplo a la Federación Rusa bajo la dictadura de Putin, constituye un verdadero suicidio. Es la falsa opción de querer huir de Satanás y caer en las garras de Belcebú; para la decadencia de Occidente sólo hay una solución: la conversión y restauración de la Civilización Cristiana.

Reacción conservadora envalentona a África

     Cuando se le preguntó a la legisladora ugandesa si tenía un mensaje para aquellos en Occidente que se oponen a la agenda anti-vida de las élites globalistas, Lucy Akello los instó a "mantenernos fuertes" y seguir hablando "por la verdad" porque eso también ayuda a mantener a la gente africana fuerte en su lucha.

     "Existe gente buena en Occidente. Hay gente como tú que está con nosotros, que informa e investiga, eso para mí, es muy importante", dijo.

     He ahí un otro muy relevante aspecto de la importancia de la reacción conservadora en Occidente: animar en la lucha a los que resisten en África, en China. 

     Nuestra Señora de Fátima ya profetizó la conversión de Rusia: pidamos por esa intención y para que el mundo eslavo se libere de la falsa opción de la Iglesia Ortodoxa, de la falsa opción de la Federación Rusa y emprenda el camino de regreso al seno de la Santa Iglesia, también renovada, libre del progresismo y de la Teología de la Liberación, según las palabras de 1917: ¡Por fin mi Corazón Inmaculado triunfará!



Fuente: www.ipco.org.br

domingo, 19 de marzo de 2023

San José y el carácter jerárquico de la Iglesia

 



San José, Nuestra Señora y el Niño en la huída a Egipto. Fra Angelico

     No hay muchos datos biográficos sobre San José. Sabemos que era de la Casa Real de David; que fue virgen, casado con Nuestra Señora; que ambos permanecieron vírgenes después del matrimonio. Estuvo presente en el pesebre durante la Navidad. Viajó con el Divino Niño y Nuestra Señora a Egipto y regresó con ellos. Después, existe silencio sobre él.

     ¿Cuál es la belleza del silencio de las Sagradas Escrituras respecto a San José? ¿Qué faceta del espíritu de la Iglesia brilla en ese silencio?

     San José fue el mayor santo, o uno de los mayores santos de la Iglesia, ya que algunos sostienen que San Juan Bautista o San Juan Evangelista sería el mayor santo. En cualquier caso, hay muy buenas razones para suponer que lo fue San José. Se esperaba encontrar una abundancia de datos biográficos edificantes acerca de un tan gran santo. Pero lo opuesto es cierto: las Escrituras y la Tradición dicen muy poco sobre él. ¿Cómo se explica esto?

     En primer lugar, podemos observar que las Escrituras pocas veces hablan acerca de Nuestra Señora, quien es mucho más que San José. Ella es la obra maestra de la Creación, incomparable en relación a todas las demás. Una vez más: ¿Por qué las Escrituras tienen sólo unas pocas palabras sobre estas dos grandes figuras?

     La razón tradicionalmente dada es que ambos eran humildes y escogieron estar fuera de la atención, de manera tal que Nuestro Señor recibiera todo honor y gloria. Es una buena razón, pero hay algo más.

     Es algo que refleja muy bien el espíritu de la Iglesia Católica. Cualquier acción magnífica en la vida de ambos era eclipsada por el hecho de que Nuestra Señora era la Madre del Creador y San José el Padre adoptivo de Nuestro Señor Jesucristo y Esposo de Nuestra Señora. Cualquier otra cosa que ellos hicieron desaparece comparada con eso.

     Por ejemplo, consideremos estos dos hechos extraordinarios: la perplejidad de San José frente al embarazo de Nuestra Señora, y la acción de ella en la boda de Canaán, donde Ella pidió y obtuvo ese milagro de Nuestro Señor. San José tomó una posición muy noble. Nuestra Señora hizo algo notable. Pero, estos hechos quedan obnubilados cuando son comparados con la grandeza de ellos ser padre y madre de Dios.

     Podemos analizar también el hecho de que San José fue elegido para ser el esposo de Nuestra Señora. En cuanto a Ella, Dios fue extremadamente cuidadoso. La respeta y la venera tanto que durante la Pasión, cuando Ella permitió que Nuestro Señor haya sido moralmente insultado y físicamente atormentado, Dios no permitió que nadie la tocara, ni siquiera con la punta de un dedo. Ahora bien, si Él quiere a Nuestra Señora de esta manera, tuvo un cuidado enorme al escogerle un espejo proporcional a Ella para constituir la familia perfecta.


San José y el lirio

     Pero, ¿Qué significa ser proporcional a Nuestra Señora? Sólo el título -esposo de Nuestra Señora- es algo que va más allá y más alto que cualquier cosa que San José hizo o podría haber hecho. Otra cuestión va en la misma línea: ¿Qué puede ser más admirable que ser el padre adoptivo de Dios? Nada puede ser comparado a eso.

     Segundo, aquí hay algo aún más hermoso. La Divina Providencia permitió que el culto a San José así como a la Virgen se desarrollara. Estos cultos no estaban basados en una plétora de información, sino en la verdad teológica de que San José y Nuestra Señora eran el padre y la madre de Dios. Por lo tanto, ellos deberían ser grandes santos. Al actuar así, Dios dejó a los hombres imaginar el perfil moral de ambos basados en las fuentes de la Revelación.

     Una vez que los católicos no practican el libre examen de las Escrituras, siguen la orientación del magisterio de la Iglesia y de los buenos teólogos. Al ocultar el relato detallado de las vidas de San José y de Nuestra Señora, Dios inspiró y alentó a la Iglesia a contemplar las múltiples facetas de esas vidas y a aprender de la Jerarquía. Esto es, Él quiere que los santos y doctores elaboren la doctrina a partir de los datos parsimoniosos que les dio, y quiere que el hombre destile de las Escrituras y de la Tradición la buena doctrina que escondió allí, como las abejas sacan la miel de las flores. Cuando alguien ve una flor, no se imagina el tan dulce néctar que puede ella contener. Lo mismo es cierto en lo que se refiere a las verdades de la Revelación, especialmente acerca de San José y de la Virgen.

     Así, del silencio de las Escrituras en relación a San José y a Nuestra Señora, podemos deducir una indirecta aprobación de Dios al carácter jerárquico de la Iglesia Católica,
 pues quiso Él establecer, a respecto por ejemplo de Nuestra Señora y de San José, las bases de un culto con un razonamiento teológico.

     La Providencia no sólo quiere una Iglesia basada en la Revelación, quiere también una Iglesia teológica, formada por fieles, que reflexionan profundamente sobre los datos del Magisterio y extraen teología de los datos del mismo, como la abeja al sacar la miel del interior de la flor, como que diciéndole: "tómalo y conviértelo en miel".

     Así también el creyente, los grandes teólogos, como el Magisterio de la Iglesia, toman los datos proporcionados por la Revelación, de sus fuentes escritas u orales que forman la Tradición, para a partir de ellos elaborar una doctrina.

     Esto es lo bello de la Iglesia Católica, muy contraria al protestantismo, pues es una Iglesia razonante, una Iglesia teológica, una Iglesia que tiene una ciencia de interpretar los Evangelios. Es una Iglesia, por tanto, en la que la interpretación no corresponde a cada fiel, sino a los más entendidos. Es por tanto una Iglesia jerárquica, en la que hay una jerarquía del conocimiento de la Escritura, una jerarquía del carisma para interpretar las Escrituras, una Iglesia en la que unos enseñan y otros deben obedecer y deben aceptar.

Plinio Corrêa de Oliveira.
"Santo del Dia", 19 de marzo de 1970.

domingo, 12 de marzo de 2023

¿Qué le espera a la humanidad contaminada por los «errores de Rusia»?

 




Imagen Peregrina de Nuestra Señora de Fátima que lloró milagrosamente en New Orleans, EEUU, en julio de 1972, de visita recientemente en Filipinas.


     El 13 de julio de 1917, por medio de los tres pastorcitos, Nuestra Señora de Fátima advertía al mundo de un terrible castigo: «Rusia esparcirá sus errores por el mundo».

     El 7 de noviembre de 1917, en Rusia, algunas centenas de militantes comunistas, reforzadas por desertores y aventureros, tomaron al asalto el poder, erigiendo la impiedad y el crimen masivo como sistema de gobierno. El partido bolchevique comenzó inmediatamente a esparcir «sus errores» por todo el mundo, confirmando así las palabras de la Santísima Virgen.

     Hasta entonces, jamás se había visto un gobierno durable proponer un tal conjunto de aberraciones: la instauración del igualitarismo más completo y la supresión de la propiedad privada; el divorcio y el amor libre; el aborto y el control de la natalidad; los «derechos» de los homosexuales; la «liberación» de las mujeres; la eutanasia; la omnipresencia del Estado; la hiper planificación de la vida; la tortura psiquiátrica a los disidentes; el exterminio de clases sociales enteras, de etnias, de opositores y aún de simpatizantes silenciosos.

     Todo esto teniendo como objetivo final extirpar de las almas toda forma de religión trascendente y de implantar una verdadera anti–religión: la del materialismo y del relativismo…

     Durante más de un siglo, Rusia, como un gigantesco aerosol, ha propagado por el mundo, hasta la última partícula, los errores que había hecho suyos. Hoy parece que el aerosol está vacío, pero el mundo ha sido contaminado…

     La profecía de la Virgen de Fátima, por lo tanto, se ha cumplido: la mayor parte de los errores que en 1917 eran profesados solamente por los comunistas, son hoy en día adoptados por el conjunto de los principales partidos políticos del mundo entero.

     Estos errores son considerados como la norma a seguir por las instancias internacionales. Son los «errores de Rusia» que se han extendido por el mundo entero. Y aún, oh dolor, ellos han alcanzado a importantes sectores de la Iglesia católica. Es lo que recuerdan las célebres expresiones de S.S. Pablo VI sobre el proceso de «auto demolición» de la Iglesia y «el humo de satanás en el templo de Dios» (trataremos de esto en un próximo artículo)



     ¿Cómo no ver que este conjunto de errores llamado COMUNISMO, lejos de haber desaparecido ha embebido profundamente al occidente, sin necesidad de recurrir a los blindados soviéticos? Bajo su forma más avanzada –llamada frecuentemente revolución cultural– destruye sistemáticamente la tradición cristiana, base de nuestra civilización; mueve una guerra abierta contra la moral, destruyendo los fundamentos de la familia; finalmente, promete un igualitarismo extremado que busca suprimir hasta el principio de la propiedad privada –principio tan esencial, que sustenta la institución de la familia, y es parte integrante de la doctrina Pontificia, protegida por dos mandamientos del Decálogo.

     En resumen, el mundo de hoy está más sumergido en el pecado que durante las apariciones de 1917 y los «errores de Rusia» han penetrado en el corazón de la vida social y religiosa de Occidente.

      Y CUIDADO con quién es llevado a pensar que los líderes actuales rusos han dejado de  esparcir los errores del comunismo y que por el contrario, defienden hoy los principios cristianos. Creer en eso equivaldría a negar el terrible anuncio hecho en 1917 por la Santísima Virgen en Fátima.

     Para evitar, en la medida de lo posible, las consecuencias terribles del desencadenar final de los castigos anunciados por la Santísima Virgen, y apresurar la aurora bendita del triunfo del Corazón Inmaculado de María –que ha sido prometido– debemos recurrir a los medios indicados: una devoción más ferviente hacia la Madre de Dios; la oración y más particularmente la recitación del santo Rosario, de la penitencia, de la práctica de los mandamientos de la Ley de Dios.


Fuente: acciónfamilia.org


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EL SIGUIENTE SERÁ EL SÁBADO 1 DE ABRIL


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